03
Oct 20

Cayalá bajo ataque

Tengo la dicha de atender a muchos extranjeros que visitan Guatemala y mi misión es que conozcan la ciudad capital; algunos vienen por unos días y otros vienen para quedarse por meses y años.  Hay dos lugares a donde me gusta llevarlos primero: la zona 1 y Cayalá.  El Centro les parece encantador y vivaz; y siempre, siempre se admiran cuando conocen Cayalá. ¡Y más, si lo entienden!

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¿Te has dado cuenta de que la avenida principal corre por una hondonada suave? Eso es para permitir que cuando caminas por ella puedas apreciar toda su extensión a lo largo de la misma, lo cual no sería posible si fuera plana.  ¿Has notado que si volteas a ver por las calles siempre ves algo bello? Una fuente, u otro edificio, nunca ves a la nada, o a algo feo.  ¿Te has dado cuenta de que por la altura de los edificios a lo largo de la vía principal es posible la comunicación entre los usuarios de los edificios y los peatones? La próxima vez que vayas, observa los capiteles del pórtico del salón Azaria y me cuentas qué ves.  La arquitectura de Cayalá es clásica, sobria, elegante, bella y se conecta con la cultura y el carácter chapín que no tiene por qué estar atado al feísmo que algunos celebran. ¿Has visto el arte que hay en Cayalá? Esculturas bellas, inteligibles, muy distintas a los hierros retorcidos y otros adefesios que hay tirados en otras partes de la ciudad.

Es cierto que hay que botar árboles para que crezca aquel barrio, que no es un centro comercial, sino un barrio de uso mixto, como corresponde a una ciudad.  Pero si hay que botar árboles, que son de propiedad privada, lo que hay que tomar en cuenta es la relación proporcional entre naturaleza y desarrollo que hay en Cayalá.  Muy superior al de muuuuchas urbanizaciones y ciertamente muy superior al promedio.

Los ataques contra Cayalá no deben ser vistos a la ligera.  Son ataques contra la vida urbana. Contra el arte y la arquitectura como expresiones de la capacidad volitiva de los seres humanos y como expresiones de virtudes intemporales, universales y fundamentales; y ataques contra la civilización. Son ataques contra la propiedad.

Columna publicada en elPeriódico.


02
Oct 20

Primera salida de noche luego de casi siete meses

Luego casi siete meses de encierro forzado, anoche dimos una vuelta por la Avenida de la Reforma, después de las nueve de la noche.

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En marzo el toque de queda empezaba a las 5:00 p.m. y luego fue corrido a las 6:00 p.m. para que la final la prohibición de salir quedara a partir de las 9:00 p.m.

A principios del encierro era desolador ver las calles vacías de la ciudad de Guatemala.

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Aunque anoche no había mucha gente circulando fue alegre salir y, en un acto simbólico, recordar que los pipoldermos  son los mandatarios y nosotros los mandantes; así como recordar que como seres humanos no tenemos que vivir por permiso, sino por derecho.

Ayer terminó el estado de calamidad; pero me quedo con una inquietud profunda por lo fácil que fue encerrarnos y por la docilidad con la que muchos aceptaron el confinamiento.


01
Oct 20

Celebramos el festival de medio otoño

Con pasteles de Luna, en casa y en familia, celebramos el festival de medio otoño.

Pasteles de Luna.

Es una costumbre china que también se conoce como el Festival Zongquiu. Para el mismo son elaboradas aquellas delicias que tienen rellenos riquísimos y suelen estar decoradas con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y otros buenos deseos, acompañados por imágenes de flores y conejos entre otros.

A mí me gustaron desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán; y desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta a mediados de septiembre. En Guatemala los venden en el restaurante Lai Lai.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no serán ajenos al gusto occidental y de hecho pueden recordar algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote; pero los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.

Gracias a la embajada de Taiwán por los que alegraron el día de hoy.


01
Oct 20

Celebración del salsifí

Si digo que tenía 40 años de no comer salsifíes no es una exageración; y a mí siempre me gustaron, desde que era niño.

Salsifíes recién lavados.

Los salsifíes son hortalizas y en casa de mis padres se comían de tres formas: migados, rodajados finos en tortitas como blinis, y en salsa bechamel.  Mi forma favorita para comerlos era la primera, creo que porque así se lucía más el sabor delicado de esas raíces.

De repente, los salsifíes escasearon, o desaparecieron.  Como que pasaron de moda y pues…en casi cuatro décadas no me encontré con ellos ni en el mercado, ni en la verdulería, ni en el super.  De cuando en cuando oía el rumor de que había salfifíes aquí y allá; pero no es como que uno pudiera salir a comprarlos como sale a comprar zanahorias.

En fin, para hacer la historia corta, el martes llevaron unos a casa y ayer los preparamos migados, y viajé en el tiempo, y me gocé su sabor delicado.

Salsifíes migados, listos para alegrar el almuerzo.

Cuando era niño me parecían colitas de perro; pero que eso no te desanime si alguna vez te encuentras con ellos.  Definitivamente son bocatto di cardinale, como diría mi padre.