No tengo respeto alguno por los anónimos; y menos por la gente que los escribe. Sin embargo, voy a ponerle atención a este porque sirve para ilustrar algo que sostengo en una de mis entradas anteriores. El anónimo dice:
“Recién un amigo comentaba, cuando me vio un ejemplar de De Bello Gallico, ah, ese es de Julio César, ese tipo era un matón, fíjese. Tal tipo de reduccionismo es el que usted aplica al Che. Con César es más fácil, porque el tiempo transcurrido permite un análisis objetivo. Siempre se ha rumorado que el Che era una piedra en el zapato para Fidel, porque no aceptaba con facilidad las directivas fidelistas y que por eso, lo mandaron a Bolivia a morir. Su perspectiva es hepática, de cubano de Miami, incapaz de alcanzar objetividad porque el filtro político no lo deja. Piensa en Reagan, o en Kissinger o en el mismo Churchill, todos, también, fueron cómplices de hechos que le costaron la vida a muchas personas, alguna inocentes. Y pocos, o nadie, usa camisetas con su retrato”.
Los adoradores del Ché no se consideran reduccionistas, por supuesto.; y como no tienen filtro político, son objetivos como ninguno. Supongo yo, luego de leer el anónimo.
Sin embargo a mi me llama la atención que casi siempre que se discute el asunto de Guevara como “máquina de matar”, sus admiradores distraen la platica y la orientan hacia Reagan, Bush, Kissinger, o Churchill, en este caso; pero creo que nunca he visto que se distraiga hacia Mao, Stalin, Pol Pot, o Lenin. Aquí hay algo de filtro político, ¿o no?
He aquí unas frases del Ché: “El odio como elemento de la lucha; el odio inflexible contra el enemigo, que empuja al ser humano más allá de sus limitaciones naturales, haciendo de él una efectiva, violenta y selectiva máquina de matar, con la sangre fría”. “Arbenz no fusiló a suficientes personas”. “Siempre interroga a tus prisioneros de noche, de noche es más fácil doblegar a un hombre porque su resistencia está más baja”. Estoy “aquí en la jungla cubana, vivo y sediento de sangre”. “Resolví el problema con una pistola calibre .32 en el lado derecho de su cerebro…sus pertenencias ahora son mías”. El autor de estas frases de miedo, ¿es un héroe del idealismo?
Yo no digo que no haya otros peores. Lo que digo es que este sujeto era un ser despreciable y que sólo los ignorantes, o los perversos, pueden tenerlo como un ejemplo de algo bueno.
Llama a risa, pero a risa de perplejidad, que Ernesto Guevara sea un icono para la juventud rebelde; porque a esos “rebeldes” que usan playeras del Ché, Ernesto Guevara los hubiera sometido a la fuerza. ¿Qué clase de ídolo rebelde dice que “La juventud debería evitar todo cuestionamiento de los mandatos del gobierno”, y que en vez de cuestionar al gobierno los jóvenes deberìan “dedicarse a estudiar, a trabajar y al servicio militar”. “La juventud”, escribió Guevara, “debería aprender y a actuar como masa”.
¡No jodan! su ídolo no sólo es una ilusión, sino que es una pesadilla. La peor pesadilla. Hagan el favor de explicar: ¿Qué clase de héroe de la rebeldía juvenil aconseja a los jóvenes dedicarse al servicio militar y a actuar como masa?
El anónimo que mueve a estas meditaciones confirma que mucha gente usa playeras del Ché y no saben por qué. O peor aún…si lo saben.