02
Nov 12

Barrilete, celajes y volcán para celebrar

Ayer, luego del fiambre, terminamos en el tejado de mi casa volando un barrilete que cayó allí.  Yo tenía…desde…quizás desde principios de los años 80 de no volar un barrilete y este se desplomó mientras observábamos el atardecer.  Lográmos elevarlo de nuevo y sin posibilidad de saber quién era su propietario lo elevamos durante un buen rato.

Me acordé de cuándo volaba barrilete en un campo que quedaba cerca de la casa de mis padres; y de cuando era niño y mi papá, o mi tío Freddy nos llevaban a mis hermanos y a mí a volar barrilete a la Avenida de las América.   Mis primeros barriletes, sin embargo, los volaba en la terraza de la casa de mi abuelita Juanita, elaborados por ni tía abuela, La Mamita.

Aquí se hacen con cañitas de bambú y con papel de china colorido. Las colas se le hacen con papel periódico, o con trapo, dependiendo del tamaño del barrilete.

Porque noviembre es un mes de mucho viento es la temporada de barriletes en Guatemala; también es tradición que, en algunas poblaciones, haya grandes celebraciones que involucran barriletes gigante en honor a los muertos -siendo que el 1 y el 2 de noviembre se festeja a todos los santos, y a los difuntos.

Fue una gran ocasión la de ayer, cuando luego del tradicional almuerzo de fiambre -y de probar un magnífico y celestial helado de camote, que hicieron en casa- tuvimos la oportunidad de compartir este barrilete con amigos y familia.

Mi historia favorita con los barriletes tiene que ver con su nombre. En otros países se les llama cometas o papalotes; y en la República Dominicana, por ejemplo, se les dice chichiguas. Ahora bien, aquí, en Guatemala, las chichiguas eran las nodrizas indígenas de la villa de Mixco que, hasta temprano en el siglo XX, venían a amamantar a niños de la ciudad de Guatemala cuyas madres no podían, o no querían, darles el pecho.

De ahí la frase mi hermano de leche, para referirse a aquellos con los que se había compartido el pecho.

En la foto nótense los celajes, que también son característicos de noviembre; y la cima del volcán de Agua.


02
Nov 12

Misa de ángeles, una costumbre “creepy” que ya se perdió

La misa de ángeles era la que se celebraba cuando moría un niño.  En el siglo XIX, la costumbre era que se elaboraba un altar en el que se depositaba el cuerpo del niño fallecido en los brazos de la imagen de un ángel.  Luego se tomaba una fotografía y se llevaba el difuntito al cementerio.   Se supone que la misa de ángeles debía celebrarse con alegría pues el muertecito habría de engrosar el ejército de angelitos en el cielo.  Mi tía abuela, La Mamita, contaba que en algunos pueblos se bailaba, se bebía y se recitaban versos festivos durante los velorios de infantes.  ¿Creepy, o no?

Las fotos son de La casa de los súchiles y muestran dos altares, propios de misas de ángeles, de 1905 y 1909; y gracias al cuate, Mark, he aquí unas fotos del mismo tema en el Reino Unido durante la época victoriana.


01
Nov 12

Peli para el día en que los chapines visitan cementerios

Eloy Amado Herrera, poeta guatemalteco, era conocido -con todo respeto- como Eloyito Amado.  Encontré esta placa en recuerdo suyo en la Universidad Popular; y hace unos meses me acordé de su nombre cuando vi la película  No mires para abajo  .

Hoy, que para los chapines es día de ir a visitar cementerios, les recomiendo  la historia de Eloy (homónimo de don Eloyito) ; un adolescente de Buenos Aires que anda en zancos y trabaja en la marmolería de sus padres repartiendo lápidas en las sepulturas que atiende el negocio familiar en La Recoleta. Eloy también trabaja de empanada; y si te abochornan las escenas sexuales, especialmente si son tántricas, esta no es peli para ti.

Eso sí; si te gustan las historias buenas, te la recomiendo.