01
May 16

Sigue la demagogia, ahora es en los parqueos

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El Congreso de la República sigue legislando de forma demagógica y produciendo leyes específicas y concretas con el supuesto propósito de beneficiar a grupos sociales (aunque para ello se perjudique a otros y se creen distorsiones no sólo en los mercados, sino en las relaciones entre las personas).  Los antiguos decían que la demagocia es el arte de halagar a la plebe (para conseguir réditos políticos).

Mucha gente cree que los estacionamientos privados deberían ser regulados; que debería haber un control de precios y que, por ejemplo, los propietarios de los parqueos deberían responder por daños que ocurran en los locales.  Se pierde de vista que el servicio que prestan los estacionamientos y por el cual cobran lo que cobran (y los usuarios pagan sin ser obligados a adquirir el servicio) es el de espacio para estacionar; no el de seguridad para el vehículo.  Este último es un tipo de servicio muy diferente al del espacio y no estoy seguro de si alguien querría prestarlo voluntariamente a los precios actuales.  Se pierde de vista que, cuando hay control de precios, sucede lo que tiene que suceder: escasez.

En fin, sospecho que usuarios de parqueos y propietarios de parqueos van a salir perdiendo si pasa aquella legislación; y que los únicos que posiblemente salgan ganando van a ser las empresas aseguradoras porque los propietarios de parqueos necesariamente tendrán que contratar seguros para enfrentar los costos de asegurar carros.  Mientras tanto, toma en cuenta que:

1. En los estacionamientos generalmente hay letreros que explican que el establecimiento no se hace responsable por daños a los vehículos y que los propietarios los dejan ahí por su cuenta y riesgo. De modo que queda claro que a cambio de cualquiera que sea la suma que me cobren en el estacionamiento, lo que me ofrecen es un espacio para dejar mi carro; y no me ofrecen seguridad.

2. En esas condiciones, está claro que yo tengo que elegir entre dejar ahí mi auto, o dejarlo en la calle y evaluar dos cosas: si quiero seguir dando vueltas en busca de un espacio, o si quiero jugármela y dejar mi auto en la calle para no pagar la tarifa del estacionamiento.

3. Si los dueños de estacionamientos ofrecieran seguridad, seguramente sus costos se elevarían y habría que ver si podrían, o querrían, prestar ese servicio adicional al mismo precio que prestan el de espacio.

4. Lo mismo ocurriría si pagaran algún tipo de seguro. Eso incidiría en sus costos. y podría influir en los precios para el usuario.

5. Quizás debería haber dos tipos de estacionamiento: unos que sólo ofrezcan espacio, como los que hay ahora; y otros que, por el precio correcto, ofrezcan otros servicios como seguridad, seguro, limpieza y qué se yo qué más podrían querer los clientes y qué más estarían dispuestos a pagar.

6. Para protegerse de usuarios inescrupulosos (o incluso de gente de buena fe que pudiera estar equivocada) en los parqueos tendrían que recibir los vehículos como cuando uno los alquila.  Tendríamos que llenar un formulario con un inventario mínimo de los daños que ya tiene el vehículo al dejarlo estacionado, e incluso un inventario de lo que hay adentro.  ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a invertir en esto cada vez que te estaciones?

7. Si alguna oficina estatal va a extender licencias para estacionamientos, ¿qué va a evitar que esa oficina y la extensión de licencias sean fuentes de corrupción como lo son todas las demás oficinas que extienden permisos?

A mi juicio está claro, y siempre lo ha estado, que los estacionamientos no cobran por seguridad, sino que cobran por espacio. Es muy peligroso que haya quienes demanden que los diputados hagan leyes para obligar a otros a ofrecer bienes y servicios que no están dispuestos a ofrecer, a cambio de tarifas que no están dispuestos a aceptar.

Yo prefiero vivir en una sociedad en la que se respete las libertades de producir, consumir, intercambiar y de servir, sin coerción, ni privilegios.


04
Abr 16

“The Panama Papers” y el cotarro alborotado

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Escucha el podcast aquí.

El cotarro (¿o el gallinero?) está alborotado desde que ayer empezó a circular la información sobre los llamados The Panama Papers; una filtración (que no una investigación) acerca de cuentas y compañías offshore de dirigentes mundiales, políticos, dirigentes deportivos, deportistas, celebridades, delincuentes, empresaurios, empresarios, y…en fin…una fauna de los más variada.

Como hay criminales y otros delincuentes involucrados -como narcos, políticos y empresaurios corruptos, y otros-, y los datos fueron filtrados de forma indiscriminada sin distinguir el origen y los propósitos de las cuentas y compañías offshore, la gente sencilla tiende a confundirse y a pensar que todo el que tiene cuentas, o compañías en el exterior está involucrado en actividades delictivas.  Pero tu, que eres un poco más leido, sabes que no.

Tu sabes, por ejemplo, que los llamados paraísos fiscales existen porque existen los infiernos fiscales.  Sabes que muchas personas se ven en la necesidad de proteger sus ganancias legítimas y su propiedad contra la expoliación y la corrupción prevalecientes en sus países de origen.  Sabes que hay personas que tienen la triste necesidad de mantener la privacidad extrema frente a las amenazas no sólo de redes criminales complejas, sino que muchas veces vinculadas a políticos en ejercicio del poder.  Sabes que hay personas y empresas que -por el giro legal y legítimo de sus negocios- debe tener cuentas, o empresas en el extranjero.

Sabes, por ejemplo, que tener cuentas, o compañías offshore no es ilegal, ni debería serlo.  Lo que sí es ilegal es usarlas para cometer delitos, o para esconder los frutos de delitos.  Parece evidente, entonces, que dadas las premisas anteriores, no todas las personas que tienen cuentas, o compañías en el extranjero lo hacen por motivos criminales, y ni siquiera por motivos delincuenciales.

Hay un abismo moral entre aquellos que tienen cuentas y compañías offshore para protegerse de la expoliación, la corrupción, la extorsión y de actividades parecidas, o para facilitar sus negocios legítimos; y quienes las tienen como consecuencia de ejercer la expoliación, la corrupción, la extorsión, el narcotráfico, el tráfico de influencias, y otras actividades similares.  ¡Para nada son lo mismo un emprendedor, un artista y un deportista que protegen su propiedad contra el saqueo; que un jefe de gobierno, un político y un empresaurio que ocultan el producto de la rapiña! Los primeros tienen la obligación moral de proteger su propiedad; mientras que los segundos son depredadores.

Es particularmente ominoso el hecho de que muchos de los que usan cuentas y compañías offshore para ocultar actos delincuenciales y fraudes -o sus frutos- son el mismo tipo de políticos (y cronies) que insisten en elevar impuestos, en mantener impuestos elevados, en controlar los negocios y el sistema financiero, y en someter a la política actividades que son propias del mercado. Los amigos de la legislación, los fans de los tributos, los entusiastas del intervencionismo y otros estatistas de buena fe deberían tomar nota de aquellas ironías groseras.  ¡Hay 12 dirigentes nacionales entre los cientos de políticos, sus familias y socios de todo el mundo entre los usuarios de cuentas y compañías offshore para esconder fortunas malhabidas!

…y sin embargo uno puede empezar a oír el clamor: ¡Démosles más control y poder a  los políticos y a sus funcionarios!  Y si uno preguntara, ¿Por qué?, ¿Cuál crees que sería la respuesta honrada? Cándido (mientras come sus garbanzos en dulce) dice que la respuesta honrada es Porque las cuentas no son mías; pero humor aparte, mis cuates expertos ven otras posibilidades detrás de The Panama Papers: Una represalia contra Putin por su negativa en cuanto a firmar un acuerdo para no vender armas nucleares; y la búsqueda de la eliminación del secreto* bancario en el contexto de la guerra perdida contra las drogas y la obsesión con elevar la recaudación tributaria.

Mientras tanto una investigación de verdad, con respecto a The Panama Papers, debería distinguir entre el grano y la paja, no debería criminalizar a las cuentas y compañías offshore, ni a quienes las usan por motivos legítimos; y debería exponer a quienes las usan para objetivos criminales.

Si te interesa este tema, el artículo The 8 Most Important Things to Read to Understand the Panama Papers Document Leak  te va a ser muy útil.

*¿Notaste que la palabra secreto está en itálicas? Esto es porque el secreto bancario, como secreto propiamente dicho -en Guatemala- fue eliminado en 2001.  Ahora los políticos y funcionarios pueden exigirle tu información a un banco por medio de un juez; pero…¿te das cuenta? No es lo mismo que para conseguir la información los políticos y funcionarios tengan que pasar por un juez a que puedan hacerlo directamente desde el Ejecutivo, por ejemplo.  Hay muchísimas más posibilidades de abuso sin la intervención del juez; y hay muchísima más concentración del poder sin la intervención del organismo judicial.


28
Mar 16

La tragedia de Nahualá

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¡¿Cómo evitamos más tragedias como la de Nahualá?!  Al menos 19 personas murieron y más de 30 resultaron heridas  cuando un autobús cayó en un barranco en el kilómetro 160 de la ruta Interamericana, en Nahualá, Sololá.  Este tipo de accidentes suelen ocurrir por una combinación de peso excesivo (debido a la sobrecarga de los vehículos) y fallas en los frenos.

¿Cómo evitamos más tragedias de esas?

-¡Hay que nacer una ley que regule el transporte colectivo extraurbano!  Ah, no, ya hay una ley.

-¡Hay que establecer un ente que registre y controle a ese tipo de transporte! Ah, no, ya hay una dirección general para eso.

-¡Que una policía especializada en carreteras los vigile! Ah, no, ya hay una.

-¡Que a los pilotos se les exijan licencias profesionales! Ah, no, eso ya se hace.

-!Hay que estatizar el servicio! Ah, para que funcione tan bien como el Transurbano, o las escuelas estatizadas, o la salud estatizada.

-¡Que el Ministerio de Trabajo supervise los sueldos de los pilotos! Ah, como si no se pudiera comprar a los supervisores de la misma manera en que se compra a otros burócratas.

…¿Entonces?

Hay que eliminarles los privilegios a los propietarios de rutas.  Políticos y burócratas, en connivencia con los propietarios de los buses, garantizan que nadie más que los privilegiados puedan prestar servicios de transporte.  Con una clientela cautiva y a salvo por las barreras, los propietarios no tienen incentivo alguno para darle mantenimiento a los buses, mejorar las condiciones de trabajo de los pilotos, y competir para ganarse a la clientela.  Esta tiene su parte de responsabilidad porque al oponerse a que los precios del transporte sean reales, y al demandar precios políticos, le restan competitividad al transporte; y aquella fijación de precios es la excusa perfecta para que los propietarios justifiquen el mantenimiento de los monopolios.  El estatismo es la causa, no sólo de que este tipo de accidentes ocurran por las razones indicadas arriba; y es el responsable de que ocurran impunemente.

La foto la tomé de Soy 502.


16
Jun 15

El fascismo vivito y coleando

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El corporativismo es una idea fascista que parte del principio de que la participación en la cosa pública parte de la actividad específica que las personas desarrollan en la sociedad; y que, desde esa posición, eligen entre sus iguales para que los representen.

El corporativismo facilita las negociaciones políticas entre grupos de interés, dejándo al margen a los tributarios y electores que no están vinculados a los grupos oligárquicos que tienen el privilegio de integrar aquellos colectivos. Los grupos que participan en el corporativismo se autoeligen, se autorepresentan y se autolegitiman.

¿Por qué oligárquicos? Pues porque en una oligarquía el poder está en manos de pocas personas; la oligarquía es un grupo minoritario de personas, pertenecientes a un mismo estrato social, generalmente con gran poder e influencia, que dirige y controla una colectividad, o institución.  Mira los nombres en cada uno de los grupos que acuden a la Plataforma Nacional para la Reforma del Estado  y verás que son los mismos.  La misma gente, de los mismos grupos de interés, usando el poder y su influencia para velar por los intereses de sus grupos de interés.

¿Quién eligió a esa gente para que se constituya en la plataforma nacional para la reforma del estado? ¿A quién representan y qué representan? ¿Por qué creen que representan legítimamente algo más que sus propios intereses? ¿De dónde, exactamanente, sacaron un mandato para reformar el estado? ¿Hacia dónde va la reforma que promueven? Sospecho que, en realidad, son oportunistas que están pescando en río revuelto. Oportunistas que usan estrategias fascistas para hacer avanzar sus agendas.  Son el Caballo de Troya que pocos se atreven a poner en evidencia porque…qué pena, luego se dirá que no somos la generación del diálogo.

¡Cuidado con los grupos que -en el mejor estilo constructivista- quieren componerlo todo! Cuidado con los que quieren una asamblea constituyente, la revolución, la refundación del estado y el atraso de las elecciones entre otras acciones igualmente de irresponsables. ¡Cuidado con los que se autodenominan como tus representantes…sin preguntarte antes!

Dicho lo anterior, comparto un consejo de Ayn Rand para meditar: En todo conflicto entre dos hombres (o grupos) que comparten los mismos principios básicos, gana el más consistente. En toda colaboración entre dos hombres (o grupos) que se apoyan en diferentes principios básicos, el más maligno, o irracional es el que gana. Cuando los principios básicos opuestos están abierta y claramente definidos, eso obra en ventaja del lado racional; y cuando no están claramente definidos, sino que están ocultos, o difusos eso obra en ventaja del lado irracional.