14
Ene 17

La tragedia en Acatenango

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El fin de semana pasado falleció, en el volcán Acatenango, Lucía Sánchez a quien tuve la dicha de terner como estudiante en un curso de Improvisación; y también fallecieron cinco personas más, cuatro de ellas muy jóvenes igual que Lucía.

Luego del shock y de la tristeza primera que uno siente al enterarse de una tragedia como aquella, lo que me vino a la mente fue el siguiente párrafo:

La naturaleza no decide; simplemente es; el hombre no decide en cuestiones de conocimiento, simplemente observa lo que es. Cuando se trata de aplicar su conocimiento, el hombre decide lo que elige hacer, según lo que ha aprendido, recordando que el principio básico de la acción racional en todos los aspectos de la existencia humana, es: “La naturaleza, a ser gobernada, debe ser obedecida”. Esto significa que el hombre no crea la realidad y sólo puede lograr sus valores si toma sus decisiones en consonancia con los hechos de la realidad.  Who is the final authority in ethics?, por Ayn Rand.

El párrafo es atinado porque -ante la usual presión popular en el sentido de que hay que hacer algo para evitar que haya más hechos trágicos como el citado- hay autoridades que pretenden ejercer un control sobre el ascenso al Acatenango y que, por lo pronto, han lilmitado el acceso a ese volcán.  Un diputado quiere hacer una ley para estas cosas.

Hay una creencia generalizada, no solo en este caso, sino en otros simlares, de que la regulación y los controles pueden evitar todo el sufrimiento y garantizar la seguridad…a pesar de la evidencia en contra.  ¿Quiéres un ejemplo? Todos los controles, las regulaciones y las burocrácias que hay para garantizar la seguridad del transporte colectivo extraurbano no impiden los busazos en los que mueren docenas y docenas de personas cada año. ¿Otro ejemplo? Todos los controles y regulaciones, todas las burocracias que hay para garantizar la seguridad de los expendios de gas y de los cilindros de gas no impiden la existencia de expendios clandestinos, ni el despacho en cilindros defectuosos, ni la explosiones.

Cuando las autoridades (o sea la burocracia y los políticos) tomen el control del acceso al volcán Acatenango (¿y por qué no al de otros volcanes y lugares de aventuras?), ¿cuántos formularios va a haber que llenar? ¿Qué requisitos de equipo, de salud y otros habrá que satisfacer? ¿Cuánto será suficiente? ¿Cuánto será insuficiente? ¿Quiénes llevarán los controles y quiénes decidirán cuándo son satisfechos? ¿En qué momento? ¿Quién autorizará a los guías, con qué criterios?…¿A qué costos, legales e ilegales, va a ocurrir todo aquello?

Acabo de estar enmontado en Alta Verapaz y entre otras actividades hice tubbing en el río Cahabón.  Con lo cleto que soy…¿alguna autoridad debería haber ejercido control sobre esa aventura mía? Cuando yo estudiaba en la University of Maryland y salía de mi apartemento para ir a pasear -pero más cuando salía a parrandear- siempre dejaba un papel con una indicación de los sitios a los que iba, y de con quiénes iba.  Me parecía que eso era prudente en caso de que algo me ocurriera.  Quizás sea prudente, también, que cuando uno vaya a un volcán le avise a alguien por dónde va, cuánto tiempo va a estar ahí y con quienes va.  Un registro así suena razonable; pero, ¿controles políticos y burocráticos para garantizar al seguridad de los aventureros? Yo lo pensaría dos, tres y cuatro veces para luego descartarlos.

El reconocimiento de que la naturaleza, para ser gobernada, debe ser obedecida; y una bena dósis de objetividad y de responsabilidad individual deberían ser las precondiciones de toda aventura como la de subir un volcán, y esas cosas.  Aún así, si se hicieran todas las previsiones razonables…¡siempre están las posibilidades de imprevistos y del clima desfavorable sorpresivo!

Dicho lo anterior  y salvando las distancias porque subir un volcán chapín no es lo mismo que escalar el Everest (¿Está claro?); no siento simpatía alguna por hobbies, deportes, aficiones, competencias, ambiciones, o sueños que ponen en riesgo las vidas de terceros con el propósito de que los practicantes alcancen sus objetivos; y tampoco por aquellas que colectivizan las consecuencias de las malas decisiones de los practicantes.  Dos escenas de la película  Everest son ejemplos de lo que digo: La primera es la escena en la que Rob muere como consecuencia de que tuvo que regresar para que Doug pudiera cumplir su sueño, a sabiéndas de que Doug ya no estaba en capacidad de hacerlo y a sabiéndas de que estaban atrasados y venía una tormenta; y la escena en la que para rescatar a Beck casi se matan dos soldados nepalíes y se usa un helicóptero posiblemente pagado por tributarios de aquel país (que como se sabe no son el pueblo más próspero de la Tierra).

Mi punto es que ninguna regulación, ningún control y ninguna autoridad política y burocrática sustituye a la responsabilidad individual, a la razón, a la prudencia a la objetividad y al hecho de que la naturaleza, para ser gobernada debe ser obedecida.

Mientras tanto, lamento mucho la muerte de Lucía y de sus compañeros de infortunio. Ella era una estudiante ejemplar valorada por sus compañeros y sus profesores.  Era un gusto tenerla en clase y era miembro del equipo de estudiantes anfitriones de la Universidad Francisco Marroquín.  Mis respetos para su familia y para sus amigos y compañeros.

En la foto, los volcanes de Agua, de Fuego (en actividad) y Acatenango (con sus dos picos).


29
Nov 16

Oakland Mall y responsabilidad

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¿Sabes qué es lo que más me impresionó de mi visita del domingo al Oakland Mall? Las caras de los niños y de los ancianos cuando admiran el árbol de cristales y el Rooftop. Los niños son especialmente expresivos porque sus ojos se iluminan entre las luces, la música, los colores y en el ambiente propio de la temporada.

Al ver el árbol y el nuevo espacio -y ver las caras de la gente que los disfruta- entiendes por qué es que los destruccionistas odian el árbol, odian los centros comerciales, odian la Sexta avenida limpia y bonita y odian como sólo pueden odiar los que envidian lo que es bueno porque es bueno.  Como escribió Helmuth Schoeck  la mayoría de las conquistas científicas por las cuales el hombre de hoy se distingue de los primitivos por su desarrollo cultural y por sus sociedades diferenciadas, en un palabra, la historia de la civilización, es el resultado de innumerables derrotas de la envidia, es decir, de los envidiosos.

Celebro la alegría que la gente encuentra en lugares como el mencionado y en temporadas como la que celebramos.  Celebro la productividad que los hace posibles y las inversiones que los hacen realidad.  ¡Que dicha que hay gente que tiene empleos en esos lugares!

Y…sin embargo…lamento que los desarrolladores de aquel centro comercial sean los directamente causantes de el fastidio del tráfico sobre la Calle real de la Villa de Guadalupe o Diagonal 6.  Desde la décima calle hasta pasada la 12 avenida, el tráfico se pone lentísimo, cuando no se detiene del todo debido a que cuando fue construido al Oakland Mall, sus desarrolladores hicieron un chapuz para facilitar el acceso a sus instalaciones.  Sin tomar en cuenta el efecto que el lugar tendría sobre el tráfico (que luego se intensificó como ya sabemos), los desarrolladores no sólo no previeron un buen acceso al principio (cuando hubiera sido relativamente menos costoso), sino que prefirieron hacer ampliaciones gigantescas, antes que atender la externalidad negativa que estaban causando.

¿Sabes que para controlar el tráfico en el área hacen falta por lo menos dos policías municipales de tránsito?  Estos, ¿son pagados por los tributarios? Si no estuvieran controlando el tráfico en un lugar donde no deberían hacer falta, ¿estarían en un lugar donde sí hacen falta?

Cuando fue inaugurado aquel centro comercial lo celebré; pero ahora es momento  para recordarles a los inversionistas, a los empresarios, a los desarrolladores y a otros actores económicos en todas partes que, cuando ellos eluden responsabilidades y descuidan las externalidades, abren la puerta para caballos de Troya como la responsabilidad social empresarial.  Dicho concepto hace insuficiente que el empresario sirva bien a sus clientes eficientemente sin hacer daños a los demás, y hace insuficiente que el empresario multiplique la riqueza; para exigirle que -supuestamente- devuelva algo que -supuestamente- ha tomado y demanda de él cierto sentimiento de ilegitimidad y culpabilidad que convierte el héroe en villano y lo bello en indecoroso.  Extremos perversos que pueden ser evitados si se evita la tentación de los chapuces.

Queda en jaque, sin duda, la planificación por parte de burócratas ya que -una vez más y por si hiciera falta- se evidencia que es ineficaz para prever externalidades tan sencillas como la del tráfico por ingreso a un centro comercial.


15
Abr 15

Seguro de autos obligatorio

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Hace años iba yo por la 12 calle y 6a. avenida de la zona 10 rumbo a mi oficina.  Al llegar a ese crucero el conductor de un auto se pasó el alto y dio contra mi carro con fuerza.  No me lastimó pero mi carro quedó todo arrugado.  El conductor era extranjero y no tenía seguro.  ¡Y yo tampoco tenía seguro!  Cuando mi amiga Lissa se enteró de lo que había pasado me regañó y me dijo que yo era un irresponsable por andar conduciendo sin seguro.  Por cierto que la foto no es de mi choque.

Aparte de la gran regañada tuve suerte.  El patrono del conductor que embistió mi auto se hizo responsable de los daños a mi carro, lo llevé a la agencia y me lo devolvieron nítido.  ¡Pero fue por suerte!, ya que todo pudo haber salido muy mal.   Eso sí, esa misma semana contraté un seguro para mi automóvil.  Y ya va dos veces que me saca de aprietos a causa de otras personas.

De aquello me acordé cuando leí que un proyecto de reformas al reglamento de tránsito incluye la obligatoriedad de contar con un seguro de daños a terceros.   El caso es que si voy con mi automóvil y choco uno de esos Audi, Cayenne, BMW y  Mercedes que tanto abundan por las calles, ¿de dónde, si no de mi seguro, voy a sacar para reparar el daño causado?  ¡Pero peor aún!, si choco y causo daños personales a los ocupantes del otro vehículo y los envío al hospital y la gracia me sale en Q100,000.oo o más, como podría pasar,de dónde, sin no de mi seguro, voy a sacar para hacerle frente a mi responsabilidad?

Es inadmisible que, aún no siendo pobre de solemnidad, yo no pueda hacerle frente a las consecuencias de un accidente de tránsito ocasionado por mí; pero es un hecho que la mayoría de los que andamos por ahí con nuestros carritos no tenemos disponibilidad inmediata para reparar daños físicos (o daños personales) si causamos un accidente.

Tu ya sabes que el ejercicio de la libertad implica-necesariamente- el de la responsabilidad.  Pero esa responsabilidad no debe limitarse a dos golpes de pecho y a un mea culpa.  La responsabilidad debe ser efectiva. Muchos pensarán que la libertad conducir automóvil también trae consigo la libertad de no asegurarse (¡¿Y qué?!); pero no es así.  La libertad de conducir automóvil trae aparajada la capacidad para responder en caso de que la propiedad, o la vida de terceros resulte dañada por nuestros actos y nuestras decisiones.  Y un seguro es la mejor forma de procurar que esa capacidad de responder esté a la altura de las necesidades y de las emergencias.

No estoy a favor de las cosas obligatorias; pero si el seguro va a ser obligatorio por ley, la obligación debe ser para todos por igual, sin distinciones, ni privilegios.  Sin excepciones.  Debe haber libertad para que los asegurados puedan elegir a los aseguradores. La facultad de proveer seguros no debe ser monopólica, ni nada parecido. Debe haber libertad de entrada para ofrecer el servicio. No como los aseguradores hicieron con los seguros de salud que cartelizaron la prestación de aquellos y usaron la ley para excluir de la oferta a aseguradores que no eran los de la foto.

En una sociedad sana la necesidad de que la gente sea responsable no debería ser un manantial para buscadores de rentas parasitarias, para crony capitalists, ni para empresaurios.

De cualquier manera…si todavía no tiene seguro (¿por qué esperar a que te fuercen a hacerlo?) ve y adquiere uno.  De verdad es muy irresponsable manejar sin seguro.

La foto es por Thue, dominio público via Wikimedia Commons.


20
Mar 15

No quieres ser cómplice, ¿o si?

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La mayoría de diputados quiere ser reelecta por ti y los demás electores. El 85.5% de diputíteres busca no salir del Congreso y necesitan tu voto para permanecer en el Legislativo. Y tu…¿vas a ser su cómplice?

El caso es que los diputados podrán querer lo que sea; pero sólo conseguirán permanecer en sus puestos si votas por ellos. Ningún diputado puede ser electo, o reelecto sin que electores como tú le den su apoyo. La reelección, pues, no depende de ellos…depende de tí y de los demás electores.  ¿Ya decidiste qué vas a hacer al respecto?

El caso es que si queremos revertir el proceso de deterioro social y político de Guatemala, los votos que cuentan son los votos para diputados.  La gente se enfoca en la presidencia de la república debido a una cultura caudillista enfermiza; sin embargo, donde sí se pueden hacer los cambios que importan es en el Legislativo.  De ahí que los votantes estén llamados a ser muy responsables con su voto.  Si hemos tenido diputados corruptos, sinvergüenzas, criminales e ineptos, ¿vas a reelegirlos?

¿Qué vas a hacer el respecto? Si esperas al día de las elecciones ya va a ser tarde.  Los diputados indignos no deben llegar a las boletas de los comicios.  ¿Qué vas a hacer el respecto?

Entérate de quienes son los diputados de tu distrito y entérate de su trayectoria; si ha estado involucrado en negocios, o negociaciones indignas, escríbele y exígele que no se postule.  Lee las noticias y actúa responsablemente. Hazle saber que no votarás por él si aparece en las listas.

Escríbeles a los partidos políticos en el Congreso y exígeles que no postulen diputados corruptos, sinvergüenzas, criminales e ineptos. Hazles saber que no votarás por ellos si aparecen en las listas. Copia este mensaje y ponlo en tu Facebook. Escribe a las secciones de cartas de los lectores, en los diarios del país y exige, como tributario y como elector, que los partidos te ofrezcan candidatos dignos de tu voto…y de tu dinero.  Que otros ciudadanos vean que no están solos y que los partidos y candidatos vean que no somos un pueblo de ovejas.

¿Cómo? Ponte creativo. ¿Se te ocurre una idea mejor?

Columna publicada en El periódico.  La ilustración la tomé de Facebook.


11
Mar 15

De acarreados a forzados

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Vecinos de Santa Cruz  Barillas, Huehuetenango, están preocupados porque individuos (¿Conocidos, o desconocidos?) colocaron carteles con amenazas de violencia contra quienes no participen en una marcha en apoyo a quienes (¿Los amenazantes, o los organizadores, o ambos?) denominan presos políticos, que serán presentados ante un juez.  La noticia está en la página 20 de Prensa Libre del 4 de marzo de 2015; pero no está en su sitio Web.

Los presuntos presos políticos comparecen acusados de plagio o secuestro, amenazas, instigación a delinquir y manifestación ilícita. ¿En qué contexto? En el de una turba que retuvo a 11 trabajadores de una hidroeléctrica el 21 de abril de 2013.

Si quieres saber qué ocurre en Barillas te recomiendo:

Llama la atención que la dirigencia de la violencia en aquella población acuda a las amenzas para organizar su manifestación del viernes próximo. Tradicionalmente aquellas dirigencias populares irresponsables usan acarreados para estos propósitos; y los acarreados son gente que reclutan, muchas veces a cambio de un pago modesto y alimentación para que sus manifestaciones sean concurridas.  Los acarreados suelen ignorar a qué van y por qué están ahí.  Llama la atención, pues, que ahora se amenace a la gente para que se una a la causa de los sindicados y de sus benefactores.

La foto es de buses que llevan acarreados para una manifestación en la ciudad de Guatemala.


18
Jul 14

La sanción de la víctima

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El miércoles leí que, con la intención de mitigar los conflictos sociales y los problemas en los proyectos hidroeléctricos, el MEM dispuso que las empresas que se dediquen a aquellas actividades tendrán que presentar un plan de responsabilidad social para su área de influencia.

Si dicho plan se refiriera a las acciones necesarias para socializar los proyectos, el requisito tiene sentido; pero si el plan tuviera que incluir sobornos encubiertos para que las dirigencias locales permitan los proyectos, es inaceptable que la Administración respalde aquel tipo de chantajes.  Eso es otro par de zapatos.   Los lectores recuerdan el caso reciente de un gobernador que le pidió a una empresa que pusiera televisores gigantes -para que su gente viera la Copa Mundial de Fútbol- a cambio de mediar en los conflictos.  Pero las dirigencias locales exigen todo tipo de cosas, que van desde el patrocinio de equipos de fútbol hasta clínicas, escuelas, caminos y salones de usos múltiples.

No basta que los proyectos industriales lleven empleos productivos y bienestar a las áreas en donde se establecen.  No basta que mejoren la calidad de vida de las poblaciones debido a que la gente tiene trabajo y mejores salarios.  No basta que  -en el caso de las hidroeléctricas- produzcan la energía necesaria para que funcionen la televisión en las casas y los refrigeradores para las chelas.  No basta que generen la energía necesaria para las incubadoras y los quirófanos en los hospitales, o la luz en las escuelas. Las dirigencias populares creen que tienen la facultad de chantajear a las empresas; pero lo que es peor, es que las empresas creen que nacen con un pecado original, creen que tienen que devolverle algo a la comunidad y creen que su responsabilidad social va más allá de producir eficientemente, cumplir los contratos, no causar daños a terceros y comportarse como personas decentes.

Y así les dan su venia a los extorsionistas.  Y así, estos consiguen la sanción de sus víctimas. Y así, la buena empresa se ha tragado la idea de que su actividad es perversa; pero redimible.  Y así se pierde la batalla de las ideas.

Columna publicada en El periódico.


28
Oct 13

Terror en la carretera a El Salvador

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A estas alturas, ¿qué chapín no ha visto la foto del derrumbe y la casa en el kilómetro 10.5 de la carretera a El Salvador? Cuando yo la ví dije ¡Ups!, si así son la vísperas, ¿como serán las fiestas? y en lo que estaba pensando es en el próximo terremoto.

Las siguientes son algunas, de más, recomendaciones del Estado del aspecto geológico en el diagnóstico de la prevención de desastres por terremotos en Guatemala, por el geólogo Sam Bonis, del Dartmouth College:

– Nos encaminamos a otra catástrofe porque los terremotos se repiten.

– La dimensión del desastre depende completamente de las acciones, o falta de acción de los humanos.

– Hay sistemas de fallas capaces de generar terremotos desastrosos en Guatemala: el Motagua-Polochic; el Pacífico; los de Mixco y Santa Catarina Pinula-Palencia y Jalpatagua.

– En el valle de Guatemala abundan fallas jóvenes que no se movieron en 1976 y están sujetas a desplazamientos.

– Para sorpresa de nadie, en 1976 hubo mucha destrucción y muerte en los barrancos. Se culpó a las fallas; pero en realidad las únicas fallas fueron de juicio, ética y responsabilidad al construir, o permitir construir en condiciones topográficas precarias.

– Preocupa la urbanización del borde oriental del valle. Por razones desconocidas esa área no se movió en el 76 y es de esperar que el sistema de fallas que hay ahí se active en algún terremoto futuro.

– En esa área hay elementos de inestabilidad propios de una zona de fallas. Taludes pronunciados, fracturas, alteraciones y filtraciones de agua, entre otros.

¡Es una irresponsabilidad construir a orillas de barrancos y taludes, fracturas, alteraciones y filtraciones de agua!

A aquellas advertencias del geólogo quiero agregar y compartir con ustedes las observaciones de dos amigos arquitectos:

Dice Kike: Hasta donde yo se todo el territorio de la ciudad esta fracturado, producto de nuestro proceso sísmico, hay estudios geológicos que lo demuestran. Eso de vivir en laderas es una chifladura extrema porque el suelo siempre está en constante acomodamiento.  Y añade Claudia: Mi profesor de Tipología Estructural nos decía que no había que construir a una distancia de 1 altura desde la orilla del barranco, o sea que si la altura del barranco era de 100 metros, había que alejarse 100 metros de la orilla para construir; pero muchas veces la ignorancia de unos unido a la inconsciencia e irresponsabilidad de otros tiene consecuencias lamentables. El valle de la ciudad es un hundimiento muy antiguo, lo que quiere decir que las laderas a los lados, la carretera a El Salvador y Mixco están llenas de fracturas (fallas pequeñas, digamos) y no es recomendable construir tan cerca de la orilla. Se supone que en una ladera hay que retirar el equivalente de tierra al peso de la edificación para llegar al nivel del suelo que pueda “cargarlo”.

Como ha ocurrido en casos como los accidentes del transporte colectivo y con las muertes recientes en una feria, mucha gente clama por ¿dónde estaban los políticos y funcionarios para evitar las tragedias?  Mi énfasis, sin embargo es en la responsabilidad de las personas; porque como dice Kike: es una chifladura extrema vivir en laderas.  Héctor Monzón nos explica que no hay desastres naturales, sino desastres fabricados; son las personas las que incuban los desastres al ponerse en situaciones de riesgo.

Dicho lo anterior, son una irresponsabilidad los señalamientos del ministro Alejandro Sinibaldi en cuanto a que la construcción haya sido la causante del derrumbe.  Eso tendría que ser probado técnica y científicamente por quien hace las acusaciones.  Mi sospecha es que dadas las características del terreno, los deslizamientos sobre la carretera ocurrirían con, o sin construcciones.  En la foto se aprecia, con claridad, cómo es que el desprendimiento empezó a ocurrir en la parte baja del talud (adyacente a la carretera) y no desde arriba.  Sospecho que el derrumbe de arriba ocurrió luego de que esa parte del cerro perdió el apoyo que tenía en la parte de abajo.

La foto es de la Conred y la casa se ve inclinada por la perspectiva.


25
Oct 13

Juegos mecánicos y estatismo

A la edad de seis años mi hermana se cayó del Ratón loco; y quedó colgada en el tercer nivel. Hubo momentos de tensión mientras unas personas escalaron aquella montaña rusa y la rescataron antes de que los carros dieran otra vuelta y la arrollaran. Mi hermana fue bajada con una gravísima herida en la frente y fue llevada del Parque de la Industria a un hospital. Para su curación requirió de varias intervenciones quirúrgicas y ¡todo salió rebien!

Desde entonces les tengo respeto a los juegos mecánicos; ¡pero me encantan las montañas rusas! Una vez, convencí a mi hermana de que no les tuviera miedo y, valientemente, se subió a la que había en el zoológico La Aurora. Me he gozado mucho la de Xetulul, y la Texas Giant que es de madera y su sonido es fascinante. La última vez que me encaramé a una rueda de Chicago fue en Sumpango; y prometo… juro… solemnemente… que nunca más. ¡Qué mareo más espantoso!

Cuento aquello porque me dio tristeza la muerte de dos personas, ocurrida al desprenderse el carro de una montaña rusa en Xela. ¡Qué pena! ¿Sabes qué me perturba mucho? Que el estatismo induzca a la gente a confiar en que los políticos y sus funcionarios van a velar por la seguridad de los juegos mecánicos. ¿Así como velan por la seguridad del transporte colectivo, o por la calidad de la educación? ¿Por qué es que la gente, que sabe que los políticos y funcionarios son ineptos y venales, insiste en que deberían ocuparse de cosas importantes? ¿Por qué es que la gente abdica a su responsabilidad?

Hay parques de diversiones establecidos con elevadísmos niveles de seguridad, porque tiene una reputación que cuidar y porque sus directivos, ejecutivos y colaboradores tienen elevados niveles de ética y de responsabilidad. Pero… en otras partes no es así. ¿Qué estándares de seguridad tienen las ferias que andan por ahí? ¿Viste la foto (en Siglo 21) de una rueda de Chicago, en Mixco, cuyas bases están colocadas en troncos de madera improvisados? ¿De verdad confías en los inspectores de las municipalidades? ¡Nada sustituye a la responsabilidad individual y al buen juicio!… y menos los funcionarios que tú ya sabes.

Columna publicada en El Periódico.


27
Sep 13

Irresponsabilidad en orillas de los lagos

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Cuando era niño y pasaba mis vacaciones en Panajachel, un tío abuelo contaba cómo es que antes había mucha playa y la orilla del lago estaba varios metros debajo de donde se ubicaba a principios de los años setenta. En San Lucas Tolimán, yo oía historias de patios de café sumergidos. En el sur del lago, la ciudad maya conocida como Samabaj está bajo el agua. Luego del terremoto del 76 el agua del lago dio un bajón y durante años y años, en la montaña donde está la cueva de los brujos, se veía la diferencia de nivel de agua. ¡No hay excusa para que la gente ignore que el agua sube y baja!

No conozco detalles de lo que ocurre en Petén Itzá; pero allá por 1988/89 –cuando yo trabajaba en Tele Prensa– recuerdo imágenes de inundaciones y daños en viviendas y negocios a causa de que el lago estaba subiendo de nivel. ¡No hay excusa para que la gente ignore que el agua sube y baja!

A pesar de eso muchas personas construyeron en las orillas de aquellos lagos cuando el nivel estaba bajo. Algunas veces fueron construcciones modestas; pero en otras ocasiones se hicieron inversiones de alguna magnitud. Y luego la gente se queja de pérdidas.

En el caso de Panajachel, las autoridades de turismo de finales de los años ochenta incluso construyeron una audaz y compleja playa artificial con terrazas de piedra, concreto y hierro. Un espacio que a medida que las aguas del lago lo inunden y destruyan se convertirá en una trampa peligrosa de concreto afilado, y hierros retorcidos y oxidados. ¿Quién asumirá la responsabilidad de remover aquellos peligros? Las autoridades que los construyeron… ¿los retirarán?

¿Qué ocurrirá con los ranchones, muelles y otras edificaciones cuando ya solo sean clavos puntiagudos y madera despedazada? Si eres aficionado al estatismo quizás te sientas tentado a suponer (contra la evidencia empírica), que los políticos y sus funcionarios (con dinero de los tributarios) se harán cargo de eliminar aquellos peligros. Pero… ¿no sería más justo que quienes construyeron irresponsablemente –¿con permiso, o con complicidad de los políticos y sus funcionarios?– sean los llamados a resolver los problemas que crearon?

Colmuna publicada en El Periódico.


01
Ago 12

Las evacuaciones forzadas en Mixco

La Muncipalidad de Mixco empezó a retirar adoquines y postes de luz de las calles de la colonia La Asunción, declarada en riesgo en febrero pasado.  El motivo, según el Ayuntamiento, es que dicha infraestructura representa un riesgo al momento en que la montaña sufra un deslizamiento.

Las familias que habitaron la colonia se encuentran molestas, ya que temen que después la Comuna decida demoler sus casas.  Todavía hay 30 familias que no han sido ubicadas en los albergues que habilitó la Municipalidad y que, tarde o temprano, regresarán a sus hogares, sin importar la alerta lanzada por la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres.

Ya he escrito sobre esto pero lo vuelvo a compartir porque es un tema bueno para la discusión:

Mi primera idea es que los políticos y sus funcionarios no deberían tener la facultad de ordenar evacuaciones forzadas. Las evacuaciones forzadas son actos de paternalismo y de estatismo que violan la libertad de las personas y anulan su responsabilidad individual. No hay duda de que los gobiernos tienen las facultades legales para imponer sus criterios por la fuerza; empero, esta discusión no es acerca de si pueden hacerlo legalmente, o no. La discusión es sobre si deberían hacerlo, desde los puntos de vista legítimos, y morales. Los gobiernos no deberían tener la facultad de obligar a las personas a salir de sus casas y a abandonar sus propiedades…ni siquiera en casos de peligros como erupciones de volcanes, inundaciones, derrumbes, terremotos, agrietamientos u otros fenómenos.

Empero, como el ejercicio de la libertad implica -necesariamente- el de la responsabilidad; quien se queda en su casa y en su propiedad durante un fenómeno de aquellos, debe enfrentar las consecuencias de su decisión y no esperar servicios; y mucho menos que otras personas se arriesguen por ellos si las cosas se llegaran a poner verdaderamente feas. Las personas que deciden quedarse están moralmente obligadas a prepararse para lo peor, y para ser autosuficientes.

Por otro lado, si los políticos y funcionarios deciden obligar a la gente a abandonar sus casas y sus propiedades, también deben obligarse a proveerlas con todos los servicios necesarios para que la evacuación y su reubicación sean satisfactorias y  lo menos traumáticas posibles. Lamentablemente esto es a costa de los tributarios; pero una cosa debería ser consecuencia de la otra mientras se considere que las evacuaciones si pueden ser forzadas.

Al final de cuentas, sin embargo, ningún gobierno debería tener la facultad de decidir por las personas individuales; y creo que a este asunto -el de las evacuaciones obligatorias- no se le ha puesto suficiente atención.