15
Jun 18

¿Quién lleva a los politicastros al poder”

Mi Twitter se alborotó porque un grupo de diputados y políticos ex miembros del Partido Patriota y del Movimiento Reformador están formando una nueva organización que ominosamente llaman Podemos (en alusión, supongo, al partido español de destruccionistas, perroflautas y okupas).

Cuando leí aquello pensé es que lo malo no es que esos politicastros quieran reciclarse.  ¡El problema es que hay gente que vota por ellos!  Los malos diputados y malos alcaldes no “se reeligen” como se dice en la calle.  Los malos diputados y malos alcaldes son reelectos por gente que vota por ellos.

Lo de que el sistema democrático de incentivos perversos que tenemos atraiga a personajes como aquellos no debería sorprendernos. ¿Y lo de que la gente vote por ellos? Tampoco.

Tradicionalmente se estima que en política las personas son racionalmente desinformadas y que por eso llevan al poder a individuos y grupos de expoliadores, cuando no de tiranos; pero recientemente científicos como Bryan Caplan han expuesto la idea de que los votantes son irracionales. Irracionales no porque no piensen, sino porque lo que quieren y esperan de los políticos a los que les dan el poder es irracional.

¿Cómo se expresan esas irracionalidades de los que eligen a los políticos y a los que van a legislar? Se expresan en sesgos antimercado y contra la interacción con extranjeros, y en sesgos que sobreestiman el valor del trabajo y exageran con el pesimismo.  Y la gente elige políticos que corrigen el mercado, que impiden que los otros se lleven lo nuestro, que presupuestan empleos (aunque sean improductivos, o en plazas para fantasmas) y que nos libran de todo mal, amén.  Checa el libro de Caplan,  The Myth of the Rational Voter y vas a ver.

El problema, pues, no son sólo los pipoldermos de hoy y de mañana; sino las hordas de votantes irracionales que esperan beneficios irracionales, de políticas irracionales.

Columna publicada en elPeriódico. La ilustración una escena de la peli Milada, que te recomiendo.  El texto dice: A la gente le dicen lo que quiere oír, y se lo cree.


30
May 18

Vericuetos del caso Molina Theissen

El caso Molina Theissen, que podría haber sido uno por la justicia, se ha convertido en un instrumento de poder y en un disparador de pasiones peligrosas.

Antes de continuar me gustaría dejar claro algo: Así como son criminales las ejecuciones extrajudiciales, las torturas, los secuestros y las desapariciones que cometen regímenes revolucionarios como los de Nicaragua, Venezuela, o Cuba, y las que aquí cometieron los delincuentes subversivos, son inaceptables aquellas prácticas en otros contextos.  Ni siquiera contra personas involucradas en repartir propaganda y material subversivo con el propósito de ayudar a establecer -por la fuerza- la dictadura del proletariado y un régimen revolucionario al estilo de los de Nicaragua, Venezuela, o Cuba.  ¡Y menos contra un niño!  Hoy, Oscar Clemente Marroquín, en su columna, trancribió un testimonio de Emma Molina Thiessen que es muy conmovedor.

En su oportunidad ca. 1983, defendí los tribunales de fuero especial porque, con defectos y todo, eran opciones más civilizadas y decentes para tratar con los delincuentes subversivos, vis a vis las prácticas señaladas arriba.

Dicho lo anterior, los promotores del caso Molina Thiessen y quienes se benefician de él perdieron la oportunidad histórica de hacer justicia cuando el juez de Mayor Riesgo C afirmó que en este tipo de acciones los relatos de la víctima deben considerarse reales y subsisten por sí mismos; haciendo a un lado las evidencias y de las pruebas, y haciendo caso omiso de que un relato puede ser verdadero, o falso. De ahí que las pruebas científicas sean más valoradas que las pruebas testimoniales en un proceso.  De ahí que un relato, un cuento o una narración, por conmovedores que sean, por horribles que sean (y los de los Molina Thiessen lo son) no pueden constituir prueba alguna.  Pueden ser útiles para la retorica y para la cobertura mediática; pero como elemento probatorio, un relato no sólo no puede subsistir por sí mismo (frente a las pruebas plenas, o en sustitución de las pruebas plenas), sino que no tiene por qué ser considerado como real…y menos en ausencia, o sustitución de evidencias.

Estoy seguro de que en Segunda instancia, la sentencia del tribunal de Mayor Riesgo C va a ser anulada, en buena parte por las razones expuestas arriba.

Mientras tanto la maquinaria de opinión pública se ha echado a andar sobre las exigencias políticas de los Molina Thiessen que entre otras cosas quieren que, con dinero de todos los tributarios:

El Ministerio de Educación -que tiene el control de la educación estatal y privada y por lo tanto controla el pensamiento de los niños y los adolecentes (especialmente de los más vulnerables)- incluya textos que expliquen lo actontecido contra aquella familia.  La cuestión es si esos textos serán objetivos, o presentarán un sólo lado de la historia.

Los ministerios de Educación y de Cultura y deportes elaboren un documental que explique el caso, avalado por la familia y, una vez, más, la custión es si servirá para fijar en el imaginario de la gente una sóla versión de lo que ocurrió.

La Universidad de San Carlos diseñe otro documental sobre el mismo tema y que sea difundido por medios de comunicación.

Haya becas con el nombre del niño Marco Antonio Molina Thiessen.

Se construya un monumento en Quetzaltenango, con el nombre de Emma Guadalupe Molina Thiessen.

El Ministerio de la Defensa cree una condecoración llamada Molina Thiessen para oficiales y miembros del Ejército que realicen labores humanitarias, o se destaquen en el respeto a los derechos humanos.

La familia quería que al Campo de Marte se le cambiara el nombre por el del niño Marco Antonio; que se diera de baja deshonrosa a los militares y que aquellos le reintegraran al estado los US$690 mil que la familia ya ha recibido como resarcimiento. La familia renunció a un nuevo resarcimiento; pero ya había recibido dinero antes.  Con algo de buen juicio, el tribunal rechazó esas peticiones.

Todas estas disposiciones son instrumentos de poder porque no sólo modelan la opinión pública, sino que siembran formas de pensamiento único en las mentes de niños y adolescentes, en las aulas; y las de un público de más amplio espectro en distintos medios de comunicación y redes sociales.  En una sociedad sana, nunca es suficiente advertir contra el peligro que representan el control estatal de la educación y de sus contenidos. ¿Te has dado cuenta como es que los estatistas y los revolucionarios insisten tanto en el control político y burocrático de la educación, sus contenidos y su iconografíá?

En ese ambiente, el caso Molina Thiessen está despertando pasiones que dan escalofíos.

Ayer leí que un columnista escribió: La familia Molina Thiessen es un cáncer en la sociedad guatemalteca y hay que extirparlo de raíz, lastimosamente sólo fue uno el desaparecido.  Y me quedé papo.  Es cierto que las pretensiones del tribunal tienen propósitos políticos; pero Emma fue torturada, violada y su vida fue horriblemente dañada y Marco Antonio fue desaparecido.  Es cierto que Emma transportaba propaganda y material subversivo para imponer por la fuerza la dictadura del proletariado y la revolución; pero la idea de que una familia debería ser extirpada y desaparecida no anuncia nada bueno. Es inaceptable animar una escalada de venganzas y violencia.

La libertad, no es libertad para hacer lo que uno quiera, sino estar libre de la coacción arbitraria de terceros.  Por eso es que la libertad de expresión tiene límites razonables como la injuria, la calumnia, la difamación y ¿cómo no? la intención de extirpar, o desaparecer a una familia.

Yo prefiero confiar en que la sentancia del tribunal de Mayor riesgo C será anulada por un tribunal superior, en la apelación, como ocurrió con la sentencia contra Efraín Ríos Montt.  Con todos sus defectos prefiero confiar en la administración de justicia, que en la idea de que tirios, o troyanos, deberían ser extirpados, o desaparecidos.

La foto la tomé de elPeriódico y la ilustración es de Twitter.


26
Jun 17

El cabildeo y el uso del poder

La política es objeto de estudio de la praxeología porque se ocupa del proceso de conformación y regulación de las relaciones de poder en la vida pública del estado.  La praxeología, ¿sabes? es la ciencia que estudia la acción humana (qua acción humana) y la esfera de acción pública es la de relaciones coactivas, en oposición a la esfera de acción privada, que es la de relaciones voluntarias.

Desde que el estado benefactor mercantilista (y otras formas de colectivismo) es el modelo prevaleciente en Occidente y en otras partes del mundo, la práctica de influir en quienes tienen poder (o influencia) es muy importante para prosperar y hasta para sobrevivir.  Desde que unos pueden usar la política para beneficiarse, o beneficiar a otros -incluso a costa de terceros- la práctica de influir en en quienes tienen poder (o influencia) es muy importante.  Desde que quienes tienen la facultad de usar la ley par beneficiarse, o beneficiar a otros -incluso a costa de terceros- la práctica de influir en en quienes tienen poder (o influencia) es muy importante.

El hombre, al actuar, dice Ludwig von Mises, decide entre las diversas posibilidades ofrecidas a su elección.  En la alternativa prefiere una determinada cosa [o estado de cosas] a las demás. Esto es cierto para toda acción humana, en todo campo de la acción humana, incluido el campo de las relaciones de poder.  Mises explica que el hombre, al actuar, aspira a sustituir un estado menos satisfactorio por otro mejor (como cambiar esta política, o a este actor político por otro mejor); La mente presenta al actor situaciones más gratas, que este, mediante la acción pretende alcanzar.  Es siempre el malestar el incentivo qu einduce al individuo a actuar. Pero ni el malestar, ni el representarse un estado de cosas más atractivo bastan por sí solos para impeler al hombre a actuar, añade Mises.  Debe concurrir un tercer requisito: advertir mentalmente la existencia de cierta conducta deliberada capaz de suprimir o, al menos reducir la incomodidad sentida. De ahí la opción de cabildear para tratar de influir en quienes tienen poder y modificar el estado de cosas menos satisfactorias.

En Guatemala y en todo el mundo, ya lo dijo Mark Twain: ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre está a salvo cuando el legislativo está reunido.  De ahí que -en un modelo en el que desde el poder político se pueden dispensar favores, o se puede causar perjuicios, incluso mediante el uso de la legislación- la capacidad de influir en legisladores y en políticos sea importante para prosperar… y hasta para sobrevivir.

Los lobbies, o grupos de cabildeo son grupos con intereses comunes que realizan acciones dirigidas a influir ante políticos y burócratas para promover decisiones favorables a sus intereses y modificar aquellos estados de cosas menos satisfactorias.

Las primeras utilizaciones políticas de este término son del siglo XIX. Ya en 1830 la palabra lobby designaba los pasillos de la Cámara de los Comunes británica donde los grupos de interés y de presión, discutían con los miembros del Parlamento. Durante la Guerra de secesión estadounidense el general Grant, después del incendio de la Casa Blanca se instaló en el bajo lobby de un hotel, que pronto se llenó de cabilderos. En princiipio, la actividad del lobby  es legal, y lleva ante políticos y burócratas las opiniones e intereses de los implicados en las decisiones que implican el uso del poder político.  El cabildeo de los “lobbies” tiene una amplia tradición en Estados Unidos, donde su práctica ha sido entendida como una “colaboración necesaria” entre la sociedad y los poderes públicos para el ejercicio eficaz de la política.  Es decir, para el uso eficaz del poder en cuanto a la eliminación y sustitución de aquellos estados de cosas insatisfactorios.

Recientemente se han hecho esfuerzos para su regulación, lo que debería contribuir a su transparencia y normalización.  Pero el caso es que el problema de fondo -porque es problema- no es la transparencia y la normalización, sino el modelo que admite el uso de la facultad legislativa, la facultad coactiva y la política para beneficio propio, o para perjudicar a otros. Porque ya sabes: el poder tiende a corromper.   La realidad es que todo el que puede, cabildea; pero en La rebelión de Atlas, Hank Rearden tenía un cabilidero en Washington, D.C. (Wesley Mouch) y se rehusaba a usarlo.

De ahí la importancia de una aproximación liberal clásica al problema del cabildeo.El caso es que, para el liberalismo clásico se preocupa principalmlente de la limitacion del poder coactivo de todos los gobiernos, como lo explica Friedrich A. Hayek.   Un gobierno que…juzga cada problema de acuerdo con sus méritos acaba regularmente por tener que observar principios que no son de su elección y por verse llevado a una acción que nunca previó, explica Hayek. Hoy nos es familiar el fenómeno de que gobiernos cuya accion se inició bajo la orgullosa pretensión de una deliberada intervención en todos los asuntos se encuentran acosaos a cada momento por las necesidades creadas por sus acciones anteriores.  Tan pronto como los gobiernos llegaron a considerarse omnipotentes comenzaron los comentarios sobre la necesidad e inevitabilidad de una actuación, de esta clase o de la otra, cuya inconvenciencia los propios gobernantes reconocen.

En resumen, la actividad cabildera es una necesidad cuando quienes tienen el poder pueden intervenir en todos los asuntos -incluso de la esfera de accion privada de las personas-.  De ahi que la discusión de fondo no es si tal, o cual cabildeo es aceptable, o no.  La discusión de fondo es si el ejercicio del poder debe tener límites, o no.  Y yo digo que sí.

La ilustración la tomé de aquí.


23
Jun 17

Cisma sangriento

Todo cristiano intelectualmente inquieto debería leer Cisma sangriento, por Francisco Pérez de Antón. ¿Por qué? Para explorar si su fe es honesta, o si es consecuencia del miedo. Con esta obra, el autor vuelve a hacer lo que hizo con El gato en la sacristía: Sacude el campanario para ver si allí hay murciélagos.

Escucha el podcast aquí.

En Cisma, el autor y con pluma genial nos lleva por las pavorosas guerras de religión, las masacres, crímenes y hambrunas que –luego de que Lutero clavara sus tesis en Wittemberg- costaron cerca de 13 millones de muertos. Cadáveres que la historia oficial (católica y protestante) hace todo lo posible por no traer a cuento. En parte por sacralizar la carnicería y en parte para no permitir que la verdad arruine una buena historia.

En el Cisma, los teólogos salen mal parados. Dice el autor: Un teólogo es alguien que se enfrenta a otro teólogo por cuestiones sobre las cuales ninguno de los dos está seguro, pero por las que ambos serían capaces de matarse. Cada uno proclama que la salvación del hombre sólo puede ser explicada por medio de una teología: la suya. Y nos recuerda que tanto en el siglo XVI, como en el XXI; tanto en el cristianismo como en el islamismo, la clerecía sólo es tolerante cuando no tiene poder para ser intolerante. De ahí el interés religioso en la política. Zuinglio escribió que el estado ha de ser cristiano; Pío nono dijo que la tesis de que el estado deba ser separado de la iglesia es falsa y un error pernicioso…y Bergoglio ha dicho que la iglesia debe meterse en política.

Pérez de Antón expone detalles clave para entender por qué es que aquellas teologías son enemigas de la libertad intelectual de las personas: Lutero decía que la razón es el mayor enemigo de la fe; Calvino consideraba al humano poco más que estiércol vacuno; y Roma veía en los valores del humanismo una amenaza a su hegemonía.

Se me acaba el espacio y no quiero que se queden en el tintero dos ideas: Creo que Cisma (o su autor, claro) es injusto con los tribunales de fuero especial, de 1982/83 en Guatemala; y creo que es injusto con Juan de Mariana. Dicho aquello, de verdad te recomiendo este librazo.

Columna publicada en elPeriódico.


11
May 17

“El soborno del cielo”, peli recomendable

¿Qué pasaría si el cura del pueblo ordenara la exhumación de un ser querido tuyo y mandara su expulsión del cementerio? ¿Qué pasaría si te negaras porque eres el propietario del mausoleo donde está tu pariente? ¿Qué pasaría si, para forzarte, el cura se negara a realizar bautizos, bodas y unciones de enfermos en tu pueblo?

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El soborno del cielo se basa en hechos reales ocurridos en un pueblo colombiano; en el contexto de un concordato con el Vaticano por medio del cual la iglesia católica tenía el control de muchos actos civiles en la vida de la gente.

En tono de comedia, esta peli de Lisandro Duque invita a pensar; tiene meditaciones geniales sobre la vida social y sobre las relaciones de poder.  Y la actuación de Germán Jaramillo, en el papel del cura, es magistral. Está en Netflix, claro.


15
Nov 16

El tipo de cambio como arma de destrucción masiva

dolar

Por aquí hay un debate intenso acerca de si conviene, o no que las autoridades monetarias guatemaltecas usen el poder político para devaluar el quetzal.  Les comparto unos párrafos y el artículo titulado Tipo de cambio como arma de destrucción masiva de Dani Fernández, director de Market Trends:

La idea básica [de los devaluacionistas] es aumentar competitividad del sector exportador vía disminución de salarios en términos de moneda extranjera. Es decir, el sector exportador tiene un “pie” en dólares y otro en quetzales. Cobra en dólares y paga en quetzales. Si los exportadores consiguieran hacer la suficiente presión a las instancias públicas para depreciar al quetzal, entonces significaría que de facto los sueldos que pagan disminuirían también. Nótese la doble moral de enarbolar la bandera de la creación de empleo y engañar a los trabajadores haciéndoles creer que ganan más.

Ahora bien, existe un tipo de cambio nominal (el que se pretende depreciar) y un tipo de cambio real (tipo de cambio nominal modificado por precios internos vs precios externos). Para que la teoría de los devaluacionistas funcione es necesario que una vez se deprecia el tipo de cambio la inflación no aparezca (ya que volvería a hacer caro pagar a la mano de obra y los insumos denominados en quetzales). O lo que es lo mismo, es necesario que el tipo de cambio real reaccione ante cambios en el tipo de cambio nominal (o engañar a tus trabajadores para que trabajen por los mismos quetzales con un poder adquisitivo menor).

Y frente a aquello, Dani explica que en el caso de Guatemala ¿cómo cambia el tipo de cambio real ante cambios en el nominal? ¿realmente se gana competitividad con las caídas del valor del quetzal? La evidencia empírica para el caso guatemalteco apoya la teoría expresada en anteriores artículos. Y es que a corto plazo existe una ganancia de competitividad que sin embargo dura muy poco tiempo (3 años).

Los datos para Guatemala nos sugieren que efectivamente se gana competitividad en el corto plazo, pero que los aumentos de precios hacen que esa competitividad se pierda en 3 años. Peor aún, la espiral de inflación que ayuda a desatar la depreciación hace que a largo plazo se pierda competitividad vía mayor aumento de precios en el mercado interno que en el externo (vamos que la depreciación consigue justo el efecto contrario al pretendido).

Esta pérdida de competitividad a largo plazo es lo que termina provocando que los países se hagan “adictos” a las devaluaciones. Una modificación del tipo de cambio como piden los devaluacionistas conllevaría de nuevo presión para una nueva depreciación inducida en 4 o 5 años.

Si tomamos datos desde 1990 (para no tener en cuenta la década perdida de los años 80s y la inestabilidad macroeconómica que aconteció en esos años), tenemos que la evidencia empírica señala exactamente la misma relación (ganancia competitividad en el corto plazo por engaño a trabajadores y pérdida de competitividad a largo plazo).

Luego en Guatemala efectivamente la teoría queda contrastada. La ganancia de competitividad por vía monetaria es siempre transitoria y termina creando un gap de inflación (precios internos crecen más rápido que los externos). La inflación termina por hacer de nuevo menos competitivo al país en los mercados internacionales y conlleva demandas de nuevas depreciaciones.

Te recomiendo que leas el artículo completo y -que no dejes de leer- los artículos de los devaluacionistas.

Por cierto que en el marco del Foro Noj, este miércoles 23 de noviembre, a las 6:30 p.m. en el Auditorium Friedrich Hayek, de la  Universidad Francisco Marroquín, habrá un debate entre Dani Fernández, director de Market Trends y Lisardo Bolaños, uno de los defensores de la devaluación. La entrada es gratuita.


18
Jul 16

El poder y el asesinato de Byron Lima

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Primero fue el sargento Obdulio Villanueva, que fue decapitado y su cabeza fue usada como pelota; ahora fue el capitán Byron Lima que fue asesinado con un granadazo, junto a 12 personas más. Ambos hechos (que podrían ser inconexos) no ocurrieron en pleitos de cantina, sino que ocurrieron cuando ambos personajes estaban en prisión. Villanueva en el Centro Preventivo de la zona 18 y Lima en la Granja Penal de Rehabilitación Pavón. ¿Qué los vincula? Ambos estaban presos porque fueron condenados con relación al asesinato del obispo Juan Gerardi.  Sin que fueran identificados el autor, o los autores del asesinato de Gerardi, Villanueva y Lima fueron condenados por complicidad.  Por lo mismo también fueron condenados Byron Lima (padre) y el cura Mario Orantes (que vivía en la misma casa que Gerardi), que ya estaban en libertad.  Si te interesa esta historia te recomiendo el libro Quién mató al Obispo, por Maite Rico y Bertrand de la Grange.

Este fenómeno, el de las pandillas que controlan las cárceles (o el de los grupos poderosos que dominan donde no hay ley) ni es novedoso, ni es exclusivo de nuestra sociedad; te recomiendo escuchar la entrevista que Ross Roberts le hizo a David Skarbek titulada Prison Gangs and the Social Order of the Underwold.

Cuando la gente piensa en las pandillas de las prisiónes, piensan en bandas caóticas y en matones racistas violentos. Pocas personas piensan en las pandillas como organizaciones complejas (a menudo con elaboradas constituciones escritas) que regulan el mercado negro de la prisión, resuelven conflictos, y estratégicamente equilibran las demandas competitivas de los internos, miembros de pandillas, y los funcionarios de prisiones. Sin embargo, como sostiene David Skarbek, las pandillas se forman para crear orden entre los forajidos y producen las instituciones de gobernanza alternativas para facilitar la actividad ilegal. Él utiliza la economía para explorar el mundo secreto de la cultura de convictos, de la jerarquía de preso, de las políticas de pandillas de la prisión, y para explicar por qué es que se forman las pandillas en las prisiones, cómo es que  las instituciones formales las afectan, y por qué es que tienen una influencia poderosa sobre la delincuencia, incluso más allá de las paredes de la prisión. Las ramificaciones de sus hallazgos se extienden mucho más allá de la sociedad aparentemente irracional y a menudo trágica de los presos. También iluminan sobre cómo es que el orden social y político puede surgir en condiciones en las que no existen las instituciones tradicionales de gobierno.

Lo que si es cierto es que el asesinato de Byron Lima deja un vacío de poder (¡Aún si su asesinato fue por encargo!)…y el poder aborrece de los vacíos. Sospecho que los políticos y funcionarios que no pueden administrar decentemente escuelas y hospitales van a mostrar la misma incapacidad y venalidad para tratar el tema del vacío de poder en las cárceles. Y sospecho que el orden social y político dentro de Pavón va a reorganizarse (¿de forma violenta?) y que, por lo tanto, alguien va sustituir al capitán asesinado.  Y así va a ser ¿in saecula saeculorum?


20
Ene 16

Los nombres y el poder

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¿Qué importa el nombre? Aquello que llamamos rosa, olería igualmente dulce, de llamarse de otra manera.  William Shakespeare, en Romeo y Julieta.

De aquella frase me acordé ahora que leí en el Facebook de mi cuate Max que con los nombres que conforman el actual gabinete de gobierno, será indispensable aprender inglés: Jimmy, Sherry, Williams, Sydney, Heinz. Y a mí se me ocurrió que en el próximo período presidencial ¿vendrán los Osting, las Yuleisi, los Epson y las Adamaris?

Cuando yo era niño ya habían pasado de moda los Teófilo, las Encarnacion, los Agapito y las Minerva.  En cambio, abundábamos los Luis, Ana, Fernando y Lorena, por decir cuatro.

Según un reportaje de Soy 502, estos son algunos de los nombres que usan los chapines: Ronaldihnio, Ronaldiño, Melgibson, Meljibson, Macguiver, Mcgyver, Macquiver, Billgueys, Losantos, Podolsky o Mesí.

Una vez un cuate chileno me dijo que la diferencia entre los guatemaltecos y los chilenos era que los chapines usamos nombres anglos con apellidos de origen español, en tanto que los chilenos usan nombres españoles con apellidos de orígen anglo.

Entre mis cuates y en broma -en una noche de vino y estrellas- discutimos las ventajas y desventajas de llamar al bebé de una de ellas Rambo Kodiak; pero afortunadamente los padres optaron por el hermoso nombre de Jacobo.

An Freaknomics, Levitt y Dubner argumentan que el primer acto de poder paternal es el de ponerle nombre al bebé y que  una variedad de razones se ponen en acción cuando los padres consideran nombres para sus hijos.  Quizás sería exagerado decir que todo padre busca -consciente, o inconscientemente- nombres inteligentes para su descendencia; pero si es cierto que todos tratan de señalar algo con el nombre.  Un gran número de padres usa los nombres para señalar sus propias expectativas acerca de cuán exitosos serán sus hijos.  Al final, el nombre no tendrá mucho que ver en ese resultado; pero los padres podrán sentir que hicieron todo lo posible.


19
Jul 15

Los bandidos al poder con tu voto

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Luego de confirmar que la mitad del financiamiento de los partidos políticos viene del crímen organizado y de la corrupción; y de confirmar que los delitos electorales cometidos por los dirigentes de los partidos políticos suelen quedar impunes. ¿Cómo te quedó el ojo?

Cuando uno vota inconscientemente lleva delincuentes al poder.  Es más, lleva delincuentes que si no les importa delinquir antes de llegar al poder, ¿te imaginas cuánto les importa una vez que están en control del monopolio legal del uso de la fuerza en la sociedad?  Por eso nunca está de más insistir en que no sólo es necesario someter a la ley a aquellos delincuentes; sino que hay que limitar al máximo el uso del poder en la sociedad.  Cuando uno lleva delincuentes al poder, y el ejercicio del poder no está limitado al extremo, uno no es víctima, sino cómplice.

Ahora bien, aquellas advertancias no deben ser confundidas con un rechazo de la política y de los políticos de plano.  Hay que separar el grano de la paja, por mucho que cueste. Los políticos corruptos, los que ya son conocidos por mentirosos y trinqueteros, los políticos estatistas que trabajan incansablemente para engrandecer y fortalecer el poder y la influencia del estado en la esfera privada de las personas, los politiqueros que viven del tráfico de influencias y sirven a las mafias y otros politicastros afines deben ser hechos a un lado y recibir un rechazo aplastante de parte del electorado.  Hay que votar cruzado para no darle el poder concentrado a ningún individuo y a ninguna organización política. No hay que dejarles el poder a  los electores comprados, ni a los políticos que compran electores.  ¿Cuesta? Si; pero la opción es no hacer nada y actuar como oveja.

¿Qué estás haciendo, así concreta y efectivamente, para evitar que políticos reconocidamente criminales lleguen a poder?


07
May 15

Y después de los alborotos…¿que?

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Muchas personas preguntan, con razón, que qué debería ocurrir después de las manifestaciones y de que la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala y el Ministerio Público procedan plenamente contra todos, todos los involucrados en La línea.

Mi amigo, Giancarlo Ibárgüen, ofrece una lista con la que coincido plentamente y por ello la comparto con los lectores de Carpe Diem.  No se vale, por ejemplo, que organizaciones e individuos cuyas ideas y acciones nos llevaron hasta acá, sean los que diagnostiquen el problema y ofrezcan las falsas soluciones de siempre. No se vale que hagamos lo mismo de siempre y esperemos resultados diferentes.  Para que todo esto no sea un callejón sin salida, despúes de los alborotos, ¿qué?

La política de nuestro país transita por un camino enredado y difícil. En medio de la complejidad de una tormenta política, las soluciones más simples suelen ser las más atinadas. Parece una aserción inverosímil y falsa. Pero no lo es. Los problemas complejos exigen muchas veces, aunque no siempre, soluciones simples.  Con el ánimo de proponer y construir, aventuraré una brevísima guía tentativa, con propuestas simples, para salir del atolladero en que nos encontramos.

1. Finalizar la guerra contra las drogas. El vórtice de nuestros problemas es la penosa e injustificada guerra contra las drogas, liderada por los Estados Unidos. La guerra engrosa los bolsillos del crimen organizado y, de paso, corrompe nuestras frágiles instituciones. El problema es tan serio que los países afectados deberían considerar romper temporalmente las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Este gran país necesita de Iberoamérica hoy más que nunca, por lo que no se trata de una medida ilusoria. Si Estados Unidos acaba con la guerra contra las drogas, Guatemala será de los países más beneficiados.

2. Eliminar gradualmente los aranceles de importación. En resumen, cerrar las aduanas.

3. Congelar el gasto público durante cinco años. Reasignar recursos hacia las actividades que tienen prioridad en un país en desarrollo. Esto es, seguridad y justicia.

4. Eliminar la SAT y simplificar el sistema tributario.

5. Desregular el desarrollo de nuevas empresas disruptivas. Permitir la libre experimentación de nuevas tecnologías y la inversión privada en infraestructura.

6. Descentralizar el poder y potencializar las municipalidades.

7. Tregua legislativa durante cinco años. Durante dicha tregua, el Congreso debe enfocarse en la derogación de leyes que otorgan privilegios y atentan contra los derechos individuales.

8. Despolitizar la educación. Permitir la libre competencia educativa.

9. Eliminar las barreras migratorias.

Algunos me tacharán de ingenuo; otros, de idealista. No lo soy. Eso sí, transito por la vía de la incorrección política, dice Giancarlo.

Para que todo esto no sea un callejón sin salida, añado que no permitamos que, cuando despertemos, el dinosaurio todavía esté aquí.

La ilustracion es de MUTCD_W2-1.svg: derivative work: Fry1989