17
Abr 17

¿Quién cuida a Balam?

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La biosfera maya y el patrimonio histórico son víctimas de la guerra perdida contra las drogas y de los invasores. Incendios atribuidos a narcoganaderos y a rozas sin control están arrasando con la selva en Petén.

Aquellos que sostienen que los políticos y los burócratas son los mejores guardianes de la naturaleza y del património histórico deberían meditar sobre lo que está ocurriendo porque no es un fenómeno nuevo.  Ya desde hace 13 años se advertía que el parque nacional de la laguna del Tigre es una tierra sin ley, paraíso de narcos, madereros e invasores que -con conocimiento y quién sabe si al amparo de los funcionarios del gobierno- hacen lo que quieren en la biosfera maya.  Yo visité Perú-Waká ca. 1999 y ya desde entonces aquellos eran temas de preocupación.

Pero claro, si los políticos y funcionarios no pueden con la educación estatal, la salud estatal, ni con las carreteras estatales, para mencionar tres, ¿por qué iba a ser diferente con la naturaleza a cargo de ellos?

Aquí en Guatemala todo urge y el cuidado de la naturaleza también es prioridad.  ¿Quien cuida a balam, a kuk, y a mo? Está claro que los políticos y burócratas, no. Es tiempo de buscar opciones y de dejar de hacer lo mismo con la esperanza de tener resultados distintos.

No se vale decir que los políticos y funcionarios cuidan bien de la naturaleza en otras latitudes y que lo que ocurre aquí en Guatemala es sólo porque el estado está cooptado, por ejemplo.  En los Estados Unidos, que es un país desarrollado y con instituciones enraízadas, la efectividad del cuidado estatal de la naturaleza es muy cuestionada como puedes ver en este enlace.


09
Mar 17

Pleito de pajaros carpinteros y xaras

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El viernes pasado, mientras yo almorzaba y hacía un viento impresionante, los pájaros carpinteros y las xaras se tenían un pleito.  La escena se repitió hoy; pero no le tomé vídeo ya que tenía el del viernes.

Aquellas aves frecuentan este espacio en la Universidad Francisco Marroquín y se disputan los pedazos de tortillas que les ofrecen los comensales.

Abajo, una foto de los carpinteros, hoy al medio día:

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Abajo, una foto de las xaras, tambíén de hoy al medio día:

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Hoy, los pájaros carpinteros ganaron el pleito y enviaron a las xaras al aguacatal vecino.


13
Feb 17

El volcán Pacaya en actividad

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Así se ve la actividad del volcán Pacaya desde mi balcón en la ciudad de Guatemala. Normalmente las actividades de Pacaya son menos visibles, desde aquí, que las de Fuego y últimamente este ha estado más activo que aquel.  Hoy, que es una noche clara, podemos apreciar muy bien a este coloso que está localizado a 47 kilómetros al sur de esta ciudad.

En mayo de 2010 las cenizas y arena de Pacaya cubrieron la ciudad de Guatemala.


05
Ene 17

Semuc Champey y el Sumidero, tercera etapa del viaje de fin de año

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El Sumidero del río Cahabón

No importa cuántas fotos de Semuc Champey hayas visto, ¡nada le hace justicia a ese portento de la naturaleza!; y yo quedé pasmado cuando llegué al Sumidero y vi cómo el poderoso río Cahabón bajaba entre la selva y las piedras para esconderse bajo la tierra.

Haz clic para ver las fotos.

Agarramos camino para Semuc Champey el 28 desde Utopía.  Ya sabes…esos caminos lodosos que a veces parecen hechos para cabras; pero toda la agitación vale la pena.  El paso por los valles verdes y profundos salpicados de ermitas, y las hermosas plantaciones de cardamomo y de cacao principalmente.

Yo digo que uno nunca está preparado para el primer encuentro con las docenas de riachuelos, las pozas, la selva y las alucinantes tonalidades del color yax que exhibe Semuc Champey. Yax es el nombre maya para el azul verdoso, y el verde azulado de la jungla, los ríos, los cenotes y los lagos. Meter los pies en las pozas y sentir las caricias del agua es una experiencia encantadora.  Y como el ojo no se harta, supongo que no hay tiempo suficiente para apreciar e integrar los miles y miles de detalles en ese lugar cautivador.

Pero si las pozas de dejan papo, río arriba -a pocos metros- está el Sumidero.  Este es un fenómeno geológico magnífico que ocurre cuando el río Cahabón sale de la selva, se mete bravo entre las piedras para luego esconderse o sumirse bajo la tierra y desaparecer sobre las pozas, para volver a salir más adelante.  Yo creía que las pozas eran formadas por el Cahabón que perdía velocidad; pero en realidad son alimentadas por docenas de riachuelos.  El Sumidero impresiona mucho por su naturaleza, su fuerza, su estruendo y todo.  Por todo.

Al mirador de Semuc Champey no subimos porque es muy empinado y las piedras estaban muy resbalosas. Fue una buena decisión porque nos permitió relajarnos en las pozas y disfrutar serenamente de la belleza que nos envolvía.

En el sitio me llamó la atención que los caminamientos están en relativamente buen estado.  Cuando vayas lleva traje de baño y unos buenos tenis para mojar (no water shoes).  Hay lockers; pero debes llevar tu propio candado.  Lleva algo para comer y bastante agua.  Hay bastante seguridad y casi, casi no encontramos basura.  La que había es porque nunca falta la gente sucia y descuidada.

A inmediaciones del puente amarillo, justo antes de entrar a Semuc Champey, los niños del área venden chocolate artesanal que es muy sabroso.  Uno está en la tierra del cacao y hay que deleitarse con el sabor de ese alimento sagrado de los mayas.  Compra de niños distintos porque no todos los chocolates son iguales.

¿Qué hay que mejorar? El ingreso.  Algún burócrata aplastado en un escritorio en la capital dispuso que, cuando pagan, a los vistantes hay que darles un recibo con nombre, dirección, preferencias en Netflix y uno, o dos datos más.  ¡Y por lo tanto hay cola para entrar!  No es culpa de la chica que atiende, que por cierto es muy amable y diligente. Cuando le dije que no me diera recibo…para ver qué pasaba, me contestó que tenía que darlo porque era dinero el que estaba recibiendo ella.  Así que llenó mi recibo, con primor, mientras crecía la cola.

De verdad este es un lugar espectacular.


04
Oct 16

Sacrificio ritual en Iximché

161001-iximche-sacrificio-ritual-luis-figueroaNo recuerdo una vez que haya visitado Iximché y no lo haya disfrutado. Iximché es la antigua capital de los cakchiqueles, en Tecpán.  

Haz clic en la foto para ver más fotos.

Iximché fue el primer sitio arqueológico mayense que visité, cuando estaba en Cuarto grado de Primaria.  El aire, allá es limpio y puro y la luz es clara.  La gente siempre es muy amable- Entras a la ciudad y con un poco de imaginación la puedes ver en plena actividad.  Está viva en sus plazas, sus templos y sus palacios.  ¿Cuándo se pone mejor? Cuando hay actividad en en el espacio ritual de aquel sitio.

Desde 2001 que no veía una de estas prácticas.  La gente congregada alrededor del fuego.  Las velas, huevos, flores, bebidas y otros objetos propios de la parafernelia ritual bien dispuestos.  En el momento más impresionante de aquellos ritos, los sacerdotes toman un gallo y lo degüellan.  Si eso no te impresiona, acto seguido el cuerpo decapitado es soltado en la suelo y ves como el cuerpo sin cabeza corre de aquí para allá y en círculos sin ton, ni son, hasta que cae agotado, sin vida alguna. Luego el shamán esparce la sangre del gallo sobre los objetos rituales que serán quemados para elevar entre el humo las oraciones de los peticionarios; y la sangre del gallo también es esparcida en los restos del templo que está junto al lugar del fuego.

Fascinantes, también, son las palabras que salen de la boca del sacerdote. Invocaciones a Nim Ajau, a numerosos santos, a un licenciado y al emperador, entre otras que no recuerdo, o igual no entiendo.

Una visita a Iximché siempre te deja algo.  Cuando menos te deja la experiencia de un lugar pacífico y encantador; y cuando tienes más buena fortuna, te deja un contacto con un mundo cultural diferente, primigenio y fascinante.


12
Jul 16

“Bomba” del volcán Santiaguito

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Esta es una bomba del volcán Santiaguito en Guatemala.  Los volcanes activos lanzan distintos calibres de materiales. Cuando las partículas son pequeñas suele llamárseles cenizas, o arena y cuando son tetuntes se les llama bloques. Las bombas son más grandes que arena y más pequeñas que bloques. La de la foto es una que tiene el tamaño de dos pelotas de beisbol, poco más o menos.

Puedes ver, aquí, una conversación que tuve con Sam al respecto.

Está rajada porque cuando es expelida del volcán, hacia el cielo, sale incandescente y lo primero que se enfría es la parte de afuera; en tanto que la parte de adentro permanece caliente y produciendo gases.  Al tratar de salir, esos gases formal las grietas.

La bomba me la mostró mi cuate, el vulcanólogo admirabilis Sam Bonis.


30
Jun 16

Relámpagos en la Costa Sur

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Anoche hubo tempestad en la Costa Sur y así se veían parcialmente los relámpagos desde mi balcón.  Me encanta cuando se ven serpentear en el cielo y especialmente cuando serpentean horizontalmente.


01
Mar 16

Temporada de orquídeas

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Esta es febrero-marzo-abril es la mejor temporada de orquídeas en la ciudad de Guatemala.  En primer plano vemos una Guarianthe aurantiaca con su color anaranjado característico; y a la derecha se atisba una Guarianthe skinneri con su color morado distintivo. Esto de Guarianthe es novedad para mí; porque cuando yo era orquideólogo el género de ambas plantas era Cattleya.

Ambas son hermosas por sí mismas; pero lo que las hace fascinantes es que entre ambas producen un híbrido natural llamado Guarianthe guatemalensis.  Estas orquídeas, hijas de padres anaranjado y morado, producen flores cuyos colores y tonalidades van desde el amarillo pálido al morado oscuro y profundo.

El campus de la Universidad Francisco Marroquín está lleno de orquídeas; y si te interesa la naturaleza te recomiendo visitar su Arboretum.


10
Feb 16

Volcán de Fuego desde mi balcón

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Anoche vimos así la erupción del volcán de Fuego.  A simple vista se veían las columnas incandescentes; y con los binoculares uno puede ver detalles de las explosiones de lava. Se ven, como chispas, los fragmentos de material ígneo.

Es un espectáculo sobrecogedor que uno es afortunado de ver a la distancia.  De lejos se ven los toros, diría mi abuela Juanita; y como escribió mi cuata, Loren Lemus, desde La Antigua: Tumba que retetumba la tumba tumba… como es fiesta de carnaval, el volcán de fuego ha decidido deleitarnos con su cumbia de la tierra.

De paso el volcán Santiaguito también ha estado violento en esta semana.

Si quieres saber más de los volcanes de Guatemala te recomiendo esta conversación con el vulcanólogo extraordinaire, Sam Bonis.

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04
Feb 16

¡A 40 años del terremoto!

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Puedes escuchar el podcast aquí.

Recuerdo que me despertó el sonido horrible como de un tren que pasaba junto a mi casa, y luego el estremecimiento de la tierra. Mi cama se agitaba y yo tardaba en despertar del todo, tratando -al mismo tiempo- de entender qué es lo que estaba pasando.

Cuando cesaron los movimientos me levanté y me vestí. Mientras lo hacía escuchaba los llamados confusos de mis padres y mis hermanos. Una librera había caído sobre la cama de mi hermano, Gustavo. Pero había sido detenida por la cabecera y no lo había lastimado. Mi madre, o mi padre habían sacado a mi hermana, Guisela, que era la más pequeña; y mi hermano, Juan Carlos, estaba sacando a su perro, Manix, de debajo de la cama. Simón, el papá de Manix acompañaba a mis papás como era su costumbre.

Salimos a la calle y todo estaba en orden…excepto los vecinos que también estaban afuera. Mis padres sacaron los carros a la calle y empezaron a sacar de la casa agua, colchas, y seguramente algo de comer.

Al amanecer todo estaba bien a nuestro alrededor. Parecía que no había pasado nada porque todas las casas estaban en pie y el único daño en la nuestra lo había sufrido una botella de Emulsión de Scott que se había caído en el comedor.

No había teléfonos y no había forma de comunicarse con mis abuelas que vivían del otro lado de la ciudad; así que temprano, con mi papá, fuimos en su busca. Cuando salimos de la zona 15 y llegamos al columpio de Vista Hermosa vimos los primeros daños alarmantes. La carretera estaba quebrada y había derrumbes. Más adelante había una pared colapsada. En la medida en que avanzábamos hacia el Centro y hacia el Norte de la ciudad veíamos más destrucción, y el corazón se me aceleraba.

Recordaba las historias que mi tía abuela, La Mamita, contaba acerca de los terremotos de 1917 y 18. Recordaba historias de la ciudad devastada, de cómo su familia había tenido que ir a acampar al Parque Concordia. Recordaba historias de la escasez de agua y de alimentos y de la gripe española. Todo aquello daba vueltas en mi cabeza.

Llegamos a la zona 3 donde vivían mi abuelita Juanita y La Mamita. Ahí la devastación era casi total. Había casas completamente destruidas y había escombros en las calles. Yo me imaginaba sacando los cuerpos de las dos viejitas… y en fin…fue un inquietante caminar a lo largo de tres, o cuatro cuadras de ripio esparcido en las calles. Se sentían la angustia y la desolación de las personas. Cuando llegamos a su casa, las viejitas estaban bien. La casa estaba resquebrajada pero en pié. Ellas y unas amigas, tomaban café en la sala, con los perros y todo estaba bien. Sacamos a las señoras y nos llevamos lo más necesario antes de dejar cerrado el inmueble.  Luego nos fuimos a la casa de mi abuela Frances. Al llegar a la Avenida Independencia nos enteramos que varias casas se habían ido al barranco y que había muertos. Rápidamente llegamos a la casa de mi abuela, que estaba en perfectas condiciones.

Ahí estaban  mi abuela Frances; Helen, una amiga de ella; mi tía Patricia y mis primos. Luego de constatar que todo estaba bien pasamos gasolina del carro de mi abuela al de mi padre y como yo tragué un poco de combustible en el proceso, fui al enorme congelador de mi abuela y me comí dos panes congelados. Y ese fue mi desayuno.

Entonces volvimos a nuestra casa, con la abuelita Juanita y La Mamita, y mi madre ya tenía todo organizado allá.

Para hacer la historia corta, durante varios días las viejitas durmieron en la sala de la sala de mis padres, mientras que ellos, mis hermanos y yo dormíamos en el jardín en carpas que nos enviaron de Nicaragua unos amigos de mis papas. Yo dormí con mi ropa a la mano durante casi tres años.

Ese terremoto de Guatemala, costó más de 23,000 vidas.