23
Oct 17

La evolución de “la revolución”

Durante la celebración del 20 de octubre los revolucionarios no ensuciaron el Centro, ni pintaron hoces y martillos, o frases de odio, como en otras ocasiones.

Esta evolución de los revolucionarios merece ser reconocida porque ¿qué necesidad hay de celebrar con inmundicia aquella ocasión histórica?; pero más que todo porque las hoces y martillos son íconos de una ideología que ha costado 100 millones de muertos en sus cien años de historia. Muertos frente a pelotones de fusilamiento, en campos de concentración, por las hambrunas, y así.

El viernes pasado, al atardecer, fui a la Sexta avenida a ver cómo había quedado y me sorprendí gratamente. Está por verse si se aguantan el 1 de mayo cuando también suelen hacer pintas.

Por cierto que los revolucionarios han estado haciendo esfuerzos por no darse color.  Durante las jornadas de agosto de este año, las banderas rojas, las efigies del che Guevara y otras iconografías relacionadas desaparecieron de las manifestaciones.


20
Oct 17

20 de octubre

Entre grupos de jóvenes indígenas, en los años 80, a los guerrilleros se los conocía como gorilas.  Esto es porque eso era lo que entendían los patojos cuando los gringos decían guerillas, lo que a los oídos de los chicos sonaba como grilas.  Sería eso y porque no era difícil identificar a aquellos terroristas, que muchísimas veces amenazaban sus vidas y sus propiedades, con las huestes de Urko, de la peli El planeta de los simios. ¿Qué otro nombre usaban -aquellos jóvenes y muchos adultos- para referirse a los guerrilleros? El de canchitos, debido al número notorio de extranjeros que militaba en las filas de la URNG.

Escucha el podcast aquí.

De aquello me acordé porque, cuando la dirigencia popular celebra la Revolución del 20 de octubre, en Guatemala, el centro de la ciudad suele ser pintado con hoces y martillos; así como con mensajes de odio. También es así el Primero de mayo. Así ocurre cuando se celebran los ideales de los gorilas y de los canchitos.

No cabe duda de que en 1944 era necesario deponer al ancien régime y ese propósito unió a tirios y troyanos.  Empero, no era necesario que la Revolución fuera cooptada por las corrientes más colectivistas, ni era necesario que se encaminara hacia el asesinato de Francisco Javier  Arana, ni al enraizamiento del socialismo en la burocracia, en la educación, y en otras esferas de la vida chapina.  De ahí que la celebración del fin de una dictadura, no debería estar vinculada a las consignas de una ideología asesina.

En el mundo, una de cada cinco personas vive bajo un régimen comunista; y puesta así la cifra no dice mucho.  Empero, un poco de perspectiva aclara las cosas: en 100 años, el socialismo real costó 100 millones de vidas humanas. Sesenta y cinco millones en China, 30 millones en la URSS, 2 millones en Corea del norte y en Camboya respectivamente, y así sigue la cuenta. Ciento cincuenta mil en América Latina, según cifras de la Victims of Communism Memorial Foundation.  En Guatemala, por cierto, al conmemorar los 100 años de la revolución bolchevique, desde la perspectiva de los derechos humanos, la Universidad Francisco Marroquín está recordando a aquellas víctimas.

Haz clic en la foto para ver la conferencia de Ramiro Ordóñez Jonama, sobre la Revolucion de 1944.

Columna publicada en elPeriódico.


18
Sep 17

La importancia de una foto

Se ha desatado una guerra mediática en la que el último árbitro va a ser la realidad. La cosa está que esta se imponga antes de que sea demasiado tarde; y que se imponga antes de que la lucha legítima contra la corrupción y otras lacras sea secuestrada.

El viernes 15 -luego de que los actos violentos del jueves 14 estropearan las fiestas de la gente- algunas bandas de colegios e institutos llegaron a la Plaza de la Constitución a desafiar a los grupos que la habían tomado.  Entre esos grupos había uno que tenía la manta que se muestra en la foto que ilustra estas meditaciones.

La razón por la que la manta llamó la atención es porque supone que mientras haya capitalismo habrá corrupción; y supone que mientras haya pueblo habrá revolución.

Independientemente de que la gente tiene derecho a expresar ideas como aquellas, lo valioso es identificar qué significan, exactamente, y aquí van mis dos centavos:

El capitalismo es un sistema social basado en el reconocimiento de los derechos individuales, incluyendo los derechos de propiedad, en el cual toda propiedad es privada. Puesto de otra forma es un sistema social en el que las personas (todas las personas por igual) poseen derechos que no puede enajenar y que no le pueden ser arrebatados por ningúna otra persona, ni tampoco por cualquier número, grupo o colectivo de personas. Por lo tanto, es un sistema social en el que cada hombre existe por su propio derecho y para sí mismo, no para el grupo.  Es, desde otra perspectiva, un sistema social en el que los intereses colectivos no prevalecen sobre los derechos individuales (y, por favor, nótese que no dije que es un sistema social en el que los intereses colectivos no prevalecen sobre los intereses individuales).

Los que llevaron la manta sostienen que mientras haya un sistema que respete los derechos individuales de todos por igual, habrá corrupción.  Ellos tienen derecho a creer eso, a ponerlo en su manta y a tratar de convencer a otros de que su creencia corresponde a la realidad;…pero, otros tenemos el derecho de explicar que están en un error. ¿Por qué? porque lo opuesto al capitalismo es un sistema social en el que no se reconocen los derechos individuales, incluyendo los derechos de propiedad.  Puesto de otra forma, es un sistema en el cual que el las personas no tienen derechos derechos; y en el cual su trabajo, su cuerpo y su persona pertenecen al colectivo (la mayoría, la clase social, la étnia, el estado, u otros); un sistema en el que el el colectivo puede hacer con los individuos lo que le plazca, en la forma que quiera, por cualquier motivo que el colectivo haya decidido que es su propio bien. Ergo, las personas no viven por derecho, sino sólo con el permiso del colectivo y en beneficio del colectivo.  Es, desde otra perspectiva, un sistema social en el que los intereses colectivos prevalecen sobre los derechos individuales.

¿En qué tipo de sistemas sociales es que los intereses colectivos prevalecen sobre los derechos individuales y, por consiguiente, las personas viven por permiso y no por derecho? En los sistemas colectivistas como el socialismo (de todos los colores), el estado benefactor mercantilista, y en el estado patrimonialista (como quiera que uno quiera llamarle al sistema que hay en Guatemala).  Lo cierto es que la corrupción florece en estos sistemas porque en ellos abundan las posibilidades de que -desde el poder y al amparo de abundantes legislación y regulaciones- los políticos y sus burócratas cometan actos arbitarios que afecten los derechos de las personas.  Por ejemplo: la corrupción que resulta de la connivencia entre los empresaurios mercantilistas y los políticos y burócratas es resultado de que estos tienen la llave para que aquellos hagan bisne y la usan arbitrariamente porque de ellos depende el permisoDonde no hay arbitrariedad, ni posibilidades de abuso de poder, donde se vive por derecho y no por permiso, ¿qué necesidad hay de corrupción?

Y por eso es relevante este meme que encontré en Facebook:

(Pausa para pensar)

Mientras tanto, ¿qué pasa con la segunda parte de la manta que ilustra estas meditaciones? Esa que dice: Mientras haya pueblo habrá revolución.

La frase perdió sentido desde que no se cumplió la predicción de Carlos Marx en el sentido de que el proletariado iba a hacer la revolución, tan sólo porque el proletariado (el pueblo) no se depauperó y nunca se interesó en la revolución. De eso se dieron cuenta Eduard Bernstein y Vladimir Lenin; y por eso este último dispuso que -como el pueblo no tenía conciencia de clase- la revolución la iba a hacer el Partido, o sea la vanguardia del socialismo, o sea sus cuates.  De ahí que la revolución la hagan, no el pueblo, sino los intelectuales, artistas, estudiantes universitarios, comunicadores, y gente como la que se subió a la tarima en la Plaza de la Constitución el 14 de septiembre pasado.  No el pueblo, sino la vanguardia.

Dicho lo anterior, ¿qué es la revolución? Voy a usar palabras de Vladimir Lenin para explicar qué es la revolución. ¿Por qué? Porque Lenin, Marx y gente como ellos son los referentes de las personas y grupos que llegan a muchas manifestaciones con banderas rojas, hoces y martillos, efigies del che Guevara, y otras iconografías relacionadas.  Son los referentes de muchas de las organizaciones que apoyan el paro del miércoles 20, por ejemplo. Lenin dice que el estado burgues no puede ser reemplazado por la dictadura del proletariado sólo por medio de un proceso de marchitamiento, sino, por regla general, sólo por medio de una revolución violenta.  La revolución es violencia.  La fuerza, dijo Marx, es la partera de toda vieja sociedad que esta preñada con una nueva.

Lo ves cuando aquellas organizaciones y sus dirigencias bloquean calles y carreteras, invaden fincas, destruyen maquinaria, y cuando causaron destrozos en los festejos del 14 de  septiembre pasado.  Lo viste durante 36 años a partir de noviembre de 1961. Lo viste en Camboya, en Cuba, en China.  Lo ves en Venezuela. ¿Sigo? No sorprende, pues, que Ludwig von Mises haya sugerido que el socialismo debería llamarse destruccionismo.

Por todo esto, y más, no apoyo el paro del miércoles 20 (que ahora va a ser marcha porque el paro iba a ser un fracaso). No quiero contribuir a que la lucha legítima de los guatemaltecos contra la corrupción, contra el sistema de privilegios, contrar la arbitrariedad, y contra la injusticia le ocurra, en 2017, lo que le ocurrió a Guatemala en 1944 cuando los socialistas secuestraron la gesta del 20 de octubre.  No quiero contribuir al jacobinismo, ni a la elevación de un Robespierre de la mano de la CICIG. Mi lucha contra la corrupción y las otras lacras que la acompañan, no va de la mano de quienes quieren la revolución, ni de quienes quieren un sistema en el que los intereses colectivos prevalezcan contra los derechos individuales.  No va de la mano de los que creen que sus fines bien valen un rompimiento constitucional, o como minimo, un par de actos por encima de la ley. Si me preguntan, prefiero la evolución a la revolución, y prefiero convencer, que vencer.

La foto principal la tomé de Facebook, también.


06
Jul 17

Política vrs. justicia, el caso de San Rafael

Ochenta y cinco mil personas que dependen directa, o indirectamente de la operación de la mina San Rafael, en Santa Rosa, han sido traicionadas por la Corte Suprema de Justicia que suspendió -de forma provisional- la licencia de operaciones de aquella unidad productiva.

¿Por qué actuaron así los jueces? Porque en las cortes se está enraizando la cultura de que la política debe prevalecer sobre la justicia.  Porque el caso lo hace aconsejable, dijeron los magistrados.

Porque la dirigencia popular le hace creer a la gente que la mina ocasionó los temblores de junio pasado…a pesar de que Guatemala está localizada sobre tres placas tectónicas que están en constante movimiento, está cruzada por docenas y docenas de fallas geológicas (algunas de ellas muy peligrosas, como la del Motagua que causó el terremoto fatídico de 1976 y de que en el país hay 32 volcanes y tres de ellos están activos todos los días).  De paso el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meterorología e Hidrología determinió que los sismos, en Santa Rosa, se deben a la falla de Jalpatagua.

Sin embargo, ¿cuándo es que la verdad ha servido a los intereses de la dirigencia popular revolucionaria, siempre antiminería, siempre antihidroeléctcas y siempre fabricante de miseria?

El fallo judicial aduce que la población no fue consultada al respecto y que no fueron respetados los derechos de los indígenas en el contexto del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.  Empero, dicho convenio carece de reglamento para su aplicación y no está claro todo ese tema de las consultas y su carácter vinculante.

Es como de opereta, pero una opereta del diablo que deja a quién sabe cuántas familas (85 mil personas) sin trabajo, sin ingresos, sin una forma decente y digna de ganarse la vida. Y, ¿para qué? Para que más de una ONG se anote un éxito y consiga más financiamiento el año entrante; para que haya más pobres y más miseria que es el caldo de cultivo para la revolución; y para que se consolide la idea de que la política debe prevalecer sobre la justicia.

La foto de abajo muestra la caída de las acciones de la empresa propietaria de San Rafael.  Es el costo de hacer negocios en Guatemala. Gracias a mi cuate, Ramón, por la pista. ¿Quién va a ser el siguiente?

¿Sabes qué me recordó? Las minas de San Sebastian en la República Popular de México, en La rebelión de Atlas.

La foto de trabajadores de la mina San Rafael es de Oscar F. Herrera, de elPeriódico.


24
Oct 16

Su revolución, ¿tiene que ser sucia?

img_7621Totalmente de acuerdo, ¡sin mujeres no hay revolución!…pero si la revolución como la entienden los autores de la pinta que ilustra esta entrada fuera algo que vale la pena…¿no sería genial que su revolución fuera posible sin ensuciar y sin manchar?

Haz clic en la foto para ver más fotos.

El jueves por la tarde fui a la Sexta avenida y me encontré con las pintas que hacen los revolucionarios en las paredes; y como siempre dan grima.  Hay una que dice: Casas de oligarcas reservadas para nuevos ricos puesta en la pared de una panadería y restaurante que ha quedado bellísimo en aquella avenida céntrica.  La envidia y el odio revolucionarios saltan a la vista.  ¿Qué quieren los revolucionarios? ¿Que no haya lugares hermosos y sabrosos para la gente? ¿Que todo sea feo y sucio?  ¿Qué no haya empleos para quienes trabajan en lugares como el señalado? Una revolución así no sólo es shuca, sino que es triste.

Pintas así me recuerdan que muchas personas odian lo bueno porque es bueno. Vivimos en la era de la envidia, escribió Ayn Rand. “La envidia” no es la emoción que tengo en mente; pero es la más clara manifestación de una emoción que se ha mantenido sin nombre; es el único elemento que los hombres han permitido a sí mismos de identificar, de una suma emocional compleja. La envidia es considerado por la mayoría de la gente como una emoción insignificante y superficial; y, por lo tanto, sirve como tapadera semi humana para una emoción inhumana que rara vez se atreven a admitir que sienten, incluso a sí mismos…Esa emoción es: el odio del bien por ser bueno. Ese odio no es resentimiento contra algún punto de vista prescrito acerca de lo que es bueno, con el que uno no está de acuerdo…El odio del bien por ser el bien significa el odio de lo que uno considera como bueno por juicio propio (consciente o inconsciente). Esto es el odio hacia una persona porque posee un valor, o virtud uno considera deseable. Si un niño quiere obtener buenas calificaciones en la escuela, pero no puede, o no quiere alcanzarlas y comienza a odiar a los niños que sí las alcanzan, ese es el odio del bien. Si un hombre se refiere a la inteligencia como un valor, pero está preocupado por dudas sobre sí mismo y comienza a odiar a los hombres que sabe que son inteligentes, ese es el odio del bien. La naturaleza de los valores particulares que un hombre elige para celebrar no es el factor principal en este asunto (aunque los valores irracionales pueden contribuir en gran medida a la formación de esa emoción). El factor principal y característica distintiva es un mecanismo emocional fijado a la inversa: una respuesta del odio, no hacia los vicios humanos, sino hacia las virtudes humanas. Para ser exactos, el mecanismo emocional no se ajusta a la inversa, pero se establece de una manera: sus exponentes no experimentan amor por los hombres malos; su rango emocional se limita al odio, o la indiferencia. Es imposible experimentar el amor, que es una respuesta a los valores, cuando la respuesta automatizada de uno, a los valores, es el odio.

Dice otra pinta: La iglesia mueve montañas, pero de pisto, un recordatorio de que esa organización -la iglesia católica- no paga impuestos, pero apoya las alzas tributarias y el terrorismo fiscal; se opone a la minería pero exhibe riquezas inmensas en oro, plata y piedras preciosas; habla de paz pero muchas veces apoya acciones violentas contra hidroeléctricas.  Una cucharada de su propia sopa es esta pinta en la pared de Santa Clara.

Da algo de risa (cuando no da pena) ver que los que hacen las pintas piden educación…y olvidan que el que pinta pared y mesa demuestra su bajeza.

La pinta más curiosa es la que dice: La revolución será campesina, o no será; esto es porque contradice todo el marxismo-leninismo representado por las hoces y martillos que acompañan las pintas.  El socialismo científico (el marxismo) sostiene que la revolución la harán los proletarios (que no son campesinos) y el leninismo sostiene que la revolución la hará la vanguardia del proletariado (que no son campesinos). La revolución que promueve esta gente, ¿es maoista, es como la del Khmer rouge?

Cuando veo pintas contra la llamada explotación pienso que según muchos revolucionarios, si alguien no tiene empleo y nadie lo contrara, el desempleado no es explotado.  Una vez el desempleado es contratado, su patrono y él pasan a ser enemigos de clase,  Uno es el explotador y el otro el explotado.  Contra esa lógica no se puede.

Ya cerca del Parque Centenario había dos carteles de la URNG (la exguerrilla guatemalteca) y Maíz otro partido político vinculado a la exguerrilla….y entonces uno se explica no sólo el hecho de las pintas y la suciedad, sino el espíritu violento y rencoroso de las mismas.

Lo que no saben los revolucionarios es lo que ocurre en las calles del Centro con sus pintas y sus ideas de odio y violencia:

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V en V for Vendetta dijo: Una revolución sin baile no es una revolución que merezca la pena; y claro que no baila reguetón, sino una canción de Antony and the Johnsons.  Ese es el tipo de revolución que uno podría considerar como valiosa; no la de los cafres que pintan y ensucian paredes con mensajes de envidia y de odio, ni con mensajes que anuncian miseria y muerte.

La ilustración de los gatos la tomé de Facebook.


20
Oct 16

Llegó otro 20 de octubre

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El 20 de octubre el sindicato de trabajadores de Rearden Steel exigió un aumento de sueldo; es con esa frase que comienza el capítulo titulado El concierto de liberación en La rebelión de Atlas, la novela por Ayn Rand.

En este capítulo los saqueadores inician una toma sistemática de la fundición de Hank Rearden.  Los saqueadores congelan el dinero de Hank y luego amenazan a su familia; para después organizar actos de violencia en la fundición.  Para hacer la historia corta, Francisco D´Anconia ayuda a desactivar la violencia y libera a Hank que estaba secuestrado por los saqueadores.  A estas alturas Hank ya está listo para unirse a la huelga de mentes y creadores y ha decidido que no volverá a apoyar el sistema de los saqueadores.

Este es un capítulo hermoso en el que se consolidad la amistad entre Hank y Francisco y en el que la filósofa dramatiza la naturaleza de la amistad entre personas racionales. Un tipo de amistad basada en valores, y no en relacioines de deber, o de auto-sacrificio.

Es muy apropiado que todo esto ocurra un 20 de octubre, fecha en la que, en Guatemala, se celebra la Revolución de 1944, efeméride que es un parteaguas en la historia del país y que ha sido secuestrada por los saqueadores.  De ahí que en vez de una fiesta para la libertad y el republicanismo, esta sea una celebración del estatismo, del altruismo, del colectivismo y del socialismo.

Uno de los pasajes más oscuros de aquella Revolución es el asesinato de Francisco Javier Arana (héroe de aquella gesta); por ello te invito a leer los articulos que Acisclo Valladares ha estado escribiendo acerca de aquel crimen.  Mi madre tenía 8 años de edad el día del asesinato y recuerda que había mucha conmoción por ese acto.

¿1949, o 1954?

18 de julio de 1949

El asesinato de Francisco Javier Arana

Emplazamiento a los asesinos de Francisco Javier Arana

La foto es de una de las pintas con las que la dirigencia popular suele celebrar el 20 de octubre.


02
Ago 16

Silencio por Nicaragua

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¿Oyes el silencio? ¿Espectacular y profundo? ¿Verdad? Es por Nicaragua. Daniel Ortega el presidente sandinista de aquél país ha pasado años acumulando poder y su movida más reciente fue la de expulsar del Congreso a la oposición y establecer un régimen de partido único.

Su excusa es encantadora: Sin revolución, dice, Nicaragua sería un narco-estado; y a cambio de la libertad y el sistema republicano ofrece estabilidad, seguridad, soberanía y paz.  La guerra perdida contra las drogas es la excusa perfecta para la dictadura; de modo que aquella guerra no sólo está  perdida porque no alcanza sus objetivos y porque cobra miles de vidas inocentesl, sino que está perdida porque dictadores como Ortega pueden hacer uso de ella para perpetuarse en el poder.  Tal vez sea cierta esa frase que se le atribuye a Erdogan en el sentido de que la democracia [en realidad el sistema republicano] es como un tren, que cuando lleva a los dictadores a su destino, lo que hacen es bajarse.

Eso explica el silencio del socialismo internacional con respecto a lo que ocurre en Nicaragua.  Explica por qué es que los semilleros en Guatemala y los columnistas colectivistas en este país no se pronuncian sobre lo que ocurre en el vecindario. Daniel Ortega les está enseñando una nueva forma de hacer las cosas.  La revolución pomo no se hace a lo bruto, como las revoluciones del siglo XX, se hacen sobre el tren del sistema republicano con la sanción de las víctimas.

He aquí dos perspectivas que te recomiendo leer:

Foto por Fernanda LeMarie CC BY-SA 2.0,  via Wikimedia Commons


07
Dic 15

Venezuela, otro revés para el socialismo

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En Venezuela la opositora Mesa de Unidad Democrática obtuvo 99 escaños en el Congreso, frente a los 46 que obtuvo el chavismo.  La dimensión monumental de esta victoria sólo puede ser entendida si no se olvida el contexto en el que ocurrió: no es lo mismo obtener más del doble de votos que el oficialismo en una república sana, que en un régimen corrupto, corruptor y dictatorial como el de Venezuela.  En su oportunidad, Nicolás Maduro amenazó con una campaña violenta de miedo, con usar la violelncia y con tomar las calles si su régimen era derrotado en los comicios.

La victoria contra el socialismo del siglo XXI, en Venezuela, sucede a la derrota que esa corriente colectivista sufrió en Argentina donde el kirchnerismo fue expulsado del poder. El siguiente régimen de esa naturaleza que se derrumbará, es posible que sea el de la exguerrillera Dilma Rousseff, en Brasil.  Su administración se está hundiendo en un lodazal de corrupción.  En Guatemala el populismo socialista de Manuel Baldizón y Sandra Torres, así como el socialismo marxista de la URNG-Maiz-Winkaq fueron humillados en las urnas; y los últimos recibieron su paliza tradicional.

Ante los estertores del socialismo latinoamericano del siglo XXI, ¿cuál fue el legado de ese experimento costoso?  Miseria, corrupción, vidas y tiempo desperdiciado, recursos derrochados, Esa es la herencia revolucionaria y como dice Rush, en Heresy:

The counter-revolution
People smiling through their tears
Who can give them back their lives
And all those wasted years?
All those precious wasted years
Who will pay?

…y pensar que porái algunos se preguntarán que por qué es que sus semillas no germinan.  Los semilleros socialistas están envenenados y es posible que esta generación se esté dando cuenta de ello.

A estas alturas cabe preguntarse cuál administración socialista será la próxima en caer: ¿La de Evo Morales en Bolivia, la de Rafael Correa en Ecuador, la de Michelle Bachelet en Chile, o la de Daniel Ortega en Nicaragua?

Luego de la celebración, sin embargo, es momento oportuno para la reflexión; porque tantito más difícil que salir de un regímen corrupto -por la via de las urnas- es rescatar un país de los efectos del socialismo.  Rescatarlo no sólo económicamente, sino políticamente, socialmente y más importante aún: moralmente.  La podredumbre en aquellas cuatro áreas no es fácil de limpiar porque alcanza todos los niveles a lo ancho y a lo largo de toda sociedad sometida a los códigos colectivistas.

No basta salir de un grupo de corruptos y estatistas para sustituirlo por otros grupos de lo mismo.  Las sociedades que ya han empezado el camino para alejarse del socialismo del siglo XXI deben dar un giro de 180 grados y abandonar no sólo las políticas colectivistas, sino la filosofía y los códigos morales que hacen posible que se materialicen las dictaduras con la aprobación de las víctimas.

Tantito más difícil que salir de un régimen dictatorial es fundar una república sana en la que se respeten los derechos individuales de todos y en la que haya igualdad de todos ante la ley.  Ese es el reto para los guatemaltecos, los argentinos, los venezolanos, los brasileños y los próximos que se animen.

La foto la tomé de Facebook.


19
Oct 15

¿Qué se celebra el 20 de octubre?

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Hoy que se celebra un aniversario más de la Revolución de 1944 es buen momento para:

En octubre de 1944 los guatemaltecos le dieron jaque mate al ancien regime. A ese movimiento -y a sus consecuencias- se le llama Revolución de 1944.  Rápidamente la misma fue secuestrada por la socialdemocracia y por las voracidad del socialismo real.

Si quieres explorar más sobre esta etapa importante de la Historia de Guatemala seguramente disfrutarás de la conferencia y de la lectura.  En estos días, de la Revolución se cuenta mucho; pero no se cuenta todo.  Por ejemplo: ¿Quién te ha contado de las torturas y de los asesinatos? ¿Quién te cuenta que los experimentos gringos con enfermedades venéreas ocurrieron en Guatemala, en tiempos de Arévalo? ¿Quién te cuenta que la Revolución prohibía que las barberías abrieran en domingo y le puso impuestos a las radios? ¿Quién te cuenta que hacía uso de maras llamadas chiquilines para disolver manifestaciones e intimidar a la oposición? ¿Quien menciona que Arbenz mandó a dinamitar el Templo de Minerva? ¿Quién te explica los minutos de silencio de Manuel Cobos Batres?  ¿Quién recuerda que había manifestaciones de zapateros, de taxistas y otras?  ¿Quién te cuenta que los revolucionarios mataron al candidato presidencial de la oposición?

La Revolución no fue la primavera ofrecida porque fue secuestrada; y 71 años después del 20 de octubre aquel, tengo la impresión de que los Generation X, los Millennials y los que les siguen estén más listos para su propio protagonismo en la Historia, que para seguir lamiendo heridas ajenas.

De paso, que pena (sarcasmo) que los sindicalistas y otras dirigencias populares iban a cancelar su tradicional marcha de esta fecha  -debido a las lluvias- y no irían al centro de la ciudad a pintar paredes y a ensuciar como lo han hecho en otras ocasiones.  Empero, como escampò, los cafres se animaron y salieron a embarrar, embadurnar, pringar y tiznar.


11
Sep 15

La mala simiente

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¡Ovación de pie para los guatemaltecos!  El del domingo fue uno de esos casos en que es cierto que sólo el pueblo salva al pueblo. ¡No era cierto que no quisiéramos elecciones! El 71 por ciento de los inscritos en el padrón llegamos a votar.

Los que afirmaban que en en estas condiciones no queremos elecciones y querían establecer un gobierno de transición a su medida y a su antojo se quedaron vestidos y alborotados.  Los que soñaron con que el domingo los centros de votación iban a estar vacíos, hasta el punto de que ni siquiera llegarían los miembros de las juntas receptoras de votos se quedaron chiflando en la loma.  Los que creyeron que iban a saborear su revolución fueron derrotados por los mandatarios que no están para aquellos disparates. Y al ver los resultados de los comicios, al ver los porcentajes miserables que obtuvieron los candidatos y los partidos vinculados a aquellas ideas, es fácil ver por qué es que no deseaban enfrentar la humillación de parte de los electores.

Durante décadas aquellos grupos han sembrado en los guatemaltecos las semillas de la baja autoestima, del enfrentamiento, de la desconfianza y de la violencia; pero es posible que, como dijo uno de mis estudiantes, se hayan metido con la generación equivocada, en alusión a un meme que circula por ahí.  Esto, claro, sin quitarles méritos a los miembros de generaciones anteriores que fueron ejemplares en  la defensa de la república, del orden constitucional y de sus propias vidas.

Falta bastante, por supuesto.  Para la segunda vuelta electoral no hay que bajar la guardia.  Si ahora fuimos 71 por ciento los votantes, no deberíamos ser menos, el 25 de octubre. Y la mayoría deberíamos acudir a  rechazar a la opción más colectivista y estatista en la boleta.  Démosles una lección que no se les olvide hasta el día del juicio, por la tarde y después de la bulla.

Que no germine la mala simiente y que sus patrocinadores locales y extranjeros vean con claridad que –independientemente de los detalles ideológicos que puedan separarnos– los chapines preferimos ir a votar, convencer en lugar de vencer, y la paz en vez de su revolución.

Columna publicada en elPeriódico.