24
Feb 17

¿Arbitrariedad de vuelta al Banguat?

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La llamada regla monetaria del Banco de Guatemala es un procedimiento que, basado en normas explícitas, transparentes y comprensibles -sin discrecionalidad- le permiten al Banguat participar en la compra-venta de divisas para intervenir en el mercado de aquellas y modificar el precio del dolar, por ejemplo.

Como toda intervención de estado en los mercados, esta es de carácter político; pero si hemos de buscarle una ventaja, está la de que no es discresional.  El miércoles, la Junta Monetaria no se atrevió a modificar aquella regla pero le jugó la vuelta.  Las autoridades monetarias resolvieron que el Banguat emitirá Certificados de Depósito a Plazos, en dólares para que el queztal no se siga apreciando frente a aquella divisa.

El banco central tiene facultades legales para hacer eso; pero está jugando con fuego porque le ha abierto la puerta a la arbitrariedad.  ¿A quiénes sirve esta decisión tan aventurada, tan arriesgada?

Al vender los CDP recogerá dólares del mercado y elevará su precio.  Como el Banguat no emite dólares, es evidente que tendrá que comprarlos para pagar los intereses de los CDP y para redimirlos.  Estas compras elevarán el precio de los dólares.  La mano de los exportadores -por medio de sus amigos en el gabinete y en la Junta Monetaria- ¿es la mano invisible en esta medida?

La venta de CDP es peligrosa porque le ha abierto la puerta a la arbitrariedad en un área donde -desde hace añales- había sido eliminada. Todos perdemos con esta movida.  Pero también es peligrosa porque el endeudamiento en dólares y la venta de papeles por parte del banco central hace crecer la bomba monetaria ya que las pérdidas cuasifiscales del Banguat siguen sin ser reconocidas y sólo se están acumulando.

Si eres visitante frecuente de este espacio, sabes que la intervención política de los precios en el mercado es una forma de censura.  Esto es porque los precios son mensajeros que llevan y traen información sobre la escasez y abundancia de recursos. Esta información es usada por los actores económicos para tomar decisiones económicas sobre dónde colocar, o donde no colocar sus recursos.  Si esa información está alterada -por la política al servicio de intereses particulares- todos perdemos.


23
Ene 17

Bergoglio dice que el liberalismo económico mata

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Evidentemente, hoy día Latinoamérica está sufriendo un fuerte embate de liberalismo económico, de ese que yo condeno en “Evangelii Gaudium” cuando digo que esta economía mata. Mata de hambre, mata de falta de cultura….dijo ¿quién? ¡Acertaste! Jorge Mario Bergoglio.

El mismo personaje añadió que los sistemas liberales no dan posibilidades de trabajo y favorecen delincuencias. Bergoglio pidió, para solucionar lo que según él es un problema, rearmarse con formaciones de políticos que realmente den a Latinoamérica la fuerza de los pueblos. Contra toda evidencia Bergoglio asegura que Desde el punto de vista económico, hoy día la clase media tiende a desaparecer.

Los seguidores de Bergoglio dirán que donde dijo digo, dijo Diego y muchos de ellos seguirán financiándolo y financiando su organización, como si sus declaraciones fueran moralmente neutras.  Es como aquella anécdota que se le atribuye a Lenin: el día en que los condenen a la horca, los capitalistas (o los burgueses) serán los primeros en vender la cuerda con que serán ahorcados.

Por cierto…si has oído que Bergoglio diga que el socialismo mata, que el colectivismo mata, o algo así de contundente, como dice que el liberalismo mata…¿nos lo compartes? Digo…para que no pensemos, los lectores de este espacio, que Bergoglio no dice lo que dice, sino que dice…ya sabes.


15
Nov 16

El tipo de cambio como arma de destrucción masiva

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Por aquí hay un debate intenso acerca de si conviene, o no que las autoridades monetarias guatemaltecas usen el poder político para devaluar el quetzal.  Les comparto unos párrafos y el artículo titulado Tipo de cambio como arma de destrucción masiva de Dani Fernández, director de Market Trends:

La idea básica [de los devaluacionistas] es aumentar competitividad del sector exportador vía disminución de salarios en términos de moneda extranjera. Es decir, el sector exportador tiene un “pie” en dólares y otro en quetzales. Cobra en dólares y paga en quetzales. Si los exportadores consiguieran hacer la suficiente presión a las instancias públicas para depreciar al quetzal, entonces significaría que de facto los sueldos que pagan disminuirían también. Nótese la doble moral de enarbolar la bandera de la creación de empleo y engañar a los trabajadores haciéndoles creer que ganan más.

Ahora bien, existe un tipo de cambio nominal (el que se pretende depreciar) y un tipo de cambio real (tipo de cambio nominal modificado por precios internos vs precios externos). Para que la teoría de los devaluacionistas funcione es necesario que una vez se deprecia el tipo de cambio la inflación no aparezca (ya que volvería a hacer caro pagar a la mano de obra y los insumos denominados en quetzales). O lo que es lo mismo, es necesario que el tipo de cambio real reaccione ante cambios en el tipo de cambio nominal (o engañar a tus trabajadores para que trabajen por los mismos quetzales con un poder adquisitivo menor).

Y frente a aquello, Dani explica que en el caso de Guatemala ¿cómo cambia el tipo de cambio real ante cambios en el nominal? ¿realmente se gana competitividad con las caídas del valor del quetzal? La evidencia empírica para el caso guatemalteco apoya la teoría expresada en anteriores artículos. Y es que a corto plazo existe una ganancia de competitividad que sin embargo dura muy poco tiempo (3 años).

Los datos para Guatemala nos sugieren que efectivamente se gana competitividad en el corto plazo, pero que los aumentos de precios hacen que esa competitividad se pierda en 3 años. Peor aún, la espiral de inflación que ayuda a desatar la depreciación hace que a largo plazo se pierda competitividad vía mayor aumento de precios en el mercado interno que en el externo (vamos que la depreciación consigue justo el efecto contrario al pretendido).

Esta pérdida de competitividad a largo plazo es lo que termina provocando que los países se hagan “adictos” a las devaluaciones. Una modificación del tipo de cambio como piden los devaluacionistas conllevaría de nuevo presión para una nueva depreciación inducida en 4 o 5 años.

Si tomamos datos desde 1990 (para no tener en cuenta la década perdida de los años 80s y la inestabilidad macroeconómica que aconteció en esos años), tenemos que la evidencia empírica señala exactamente la misma relación (ganancia competitividad en el corto plazo por engaño a trabajadores y pérdida de competitividad a largo plazo).

Luego en Guatemala efectivamente la teoría queda contrastada. La ganancia de competitividad por vía monetaria es siempre transitoria y termina creando un gap de inflación (precios internos crecen más rápido que los externos). La inflación termina por hacer de nuevo menos competitivo al país en los mercados internacionales y conlleva demandas de nuevas depreciaciones.

Te recomiendo que leas el artículo completo y -que no dejes de leer- los artículos de los devaluacionistas.

Por cierto que en el marco del Foro Noj, este miércoles 23 de noviembre, a las 6:30 p.m. en el Auditorium Friedrich Hayek, de la  Universidad Francisco Marroquín, habrá un debate entre Dani Fernández, director de Market Trends y Lisardo Bolaños, uno de los defensores de la devaluación. La entrada es gratuita.


29
Sep 16

Dólares y aguacates caros para ti

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Los políticos y funcionarios que dirigen el Banco de Guatemala dispusieron que el banco central compre dólares y presione el precio de esta hacia el alza porque -según ellos- hay una sobre oferta de esta divisa en el mercado y está demasiado barata comparada con el quetzal.  A juicio de los que dirigen el Banguat, los guatemaltecos que viven y trabajan en el exterior están enviando demasiada riqueza a sus familias en Guatemala.

El encarecimiento del dólar no es el único daño que causa el Banguat cuando compra aquella divisa.  Al comprar dólares, el banco central inyecta quetzales en el mercado y, como tu ya sabes que la inflación es un fenómeno monetario, ya sabes que aquella inyección de quetzales significa que se encarecerán los bienes y servicios.

Normalmente, cuando Paca va al mercado y Carmela -la señora de los aguatectes- le pide Q5 por cada uno, paca le ofrece Q3 y para hacer la historia corta, puede ser que vendedora y compradora acuerden un precio de Q4 por aguacate y santos en paz. Pero cuando los políticos y funcionarios inyectan quetzales Carmela se da cuenta y pide Q6; en tanto que Paca, como tiene billetes (inyectados por los políticos y funcionarios) quizás ofrezca Q5, o hasta tal vez no le moleste pagar Q6…y así es como suben los precios.

De paso, el encarecimiento artificial y político de los dólares beneficia a los exportadores, en perjuicio de los importadores…incuyendo a los importadores de bienes de capital que sirven para elevar la productividad y multiplicar la riqueza y las oportunidades de empleo.

¿Todavía no estás indignado?


05
Ago 16

¿Por qué están caros los aguacates?

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Escucha el podcast aquí.

¿Te has dado cuenta? Los aguacates están carísimos. Desde que era niño soy fan de los aguacates y mi recuerdo más remoto con respecto a esas frutas es el de estar sentado frente a mi padre, en el comedor del hotel Casa Contenta en Panajachel, mientras él me preparaba un aguacate con kétchup, salsa inglesa y sal.  En los 80, Marina, la magnífica cocinera de la casa de mis padres, solía ofrecerme una tortilla con aguacate (o con alguna hierba como macuy) a las 12:00, antes del almuerzo, mientras yo veía la tele.

Ahora resulta que están carísimos, un estimado periodístico indica que andan por entre Q5 y Q7 cada uno.  La noticia que leí dice que hay dos razones por las que los aguacates están caros: La caída de la producción nacional y el precio alto de los aguacates que vienen de México.

La primera causa se conoce como escasez y explica el alza de los precios porque si hay pocos aguacates en los mercados y la gente quiere comprar la misma cantidad de siempre los precios tienden a subir.  Es decir, llegas al mercado y preguntas: ¿A cuánto un aguacate? Si la señora que los vende te dice que a 7 y tú los pagas, ese es el precio; pero si regateas y le ofreces 5 y ella lo acepta, ese es el precio. La señora no te bajará a 5 si calcula que los aguacates son escasos y que detrás de ti vendrá un comprador que sí pagará 6, o 7.

El precio de los aguacates que vienen de México, sin embargo,  no es una causa de que estos frutos estén caros. Al contrario, los aguacates mexicanos son la razón por la que esos frutos no están más caros. Esto es porque si la producción chapina ha caído y los aguacates nacionales son escasos, los aguacates mexicanos elevan la oferta total de aguacates en los mercados haciéndolos menos escasos. Los vendedores saben que no les conviene quedarse con aguacates abundantes al final del día y por lo tanto están más dispuestos a bajarte el precio cuando regateas.

Nos engañamos cuando creemos que el precio es la sumatoria de los costos.  El precio es un acuerdo entre tu y el vendedor, en el contexto de qué tanto quieres lo que vas a comprar y qué cantidad de producto hay disponible para que lo compres.

Columna publicada en elPeriódico.


07
Jul 16

Cuentos cortos, egoismo y felicidad, y la cultura

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Tres fueron mis conferencias favoritas de ayer durante la Objectivist Conference 2016: Finding Fuel in Short Fiction: Giving Full Conscious Value to the Writer´s Choice, por Shoshana Milgram; Being Selfish, Being Happy, por Tara Smith (que es una de mis expositoras favoritas); y Objectivism Indispensable Value to Understanting -and Changing- the Culture, que fue un panel en el que participaron Don Watkins, Steve Simpson (que acaba de editar un libro que te recomiendo: Defending Free Speech) y Elan Journo, autor de Winning the Unwinnable War, libro que he recomendado en ocasiones anteriores.

El objetivismo es radical no sólo en sus ideas morales y políticas sino, especialmente, en cómo guía el pensamiento.  Ofrece un marco intelectual poderoso para conceptualizar y tener impacto en temas culturales y políticos.  Los presentadores, autores de los libros mencionados arriba, ofrecieron perspectivas objetivistas con respecto a temas como la desigualdad, la libertad de expresion y la política internacional.

Combustible espiritual

La mañana, sin embargo, empezó con la parte de literatura del curso Spiritual Fuel: Appreciating Various Forms of Art.  Para el curso leímos el cuento The Last Sixty Minutes, por la ganadora del Premio Pulitzer Susan Glaspell.  Un cuento inequívocamente romántico, por una autora que en su momento defendió El manantial contra la censura.

En esta obra y luego de reflexionar sobre su vida y su carrera, un hombre decide cambiar el curso de aquella. Te recomiendo que la leas y te preguntes si puede inspirarte y por qué.

Durante la conferencia, Shoshana nos recordó que dado que tenemos la facultad volitiva, las elecciones que hacemos son importantes y son la clave para el arte romántico; y comentó que el hecho de que las puedan cambiar el curso de sus vidas, incluso al final de las mismas, da pie para una grandes historias.

Objetivista y feliz

La idea de que una persona pudiera ser egoísta es tan ajena a nuestra cultura, que las personas luchan para entender qué querrá decir Ayn Rand con aquello. En esta primera parte de su conferencia, Tara Smith, explicó las características cruciales del egoísmo racional, qué no es egoísmo racional, y para qué sirve aquel.  Empezó a explorar laforma en la que el egóismo de las personas es su único medio para conseguir la felicidad sostenible.  Hoy continuará con este asunto.

El principio del egoísmo es la razón, su objetivo es el florecimiento y la pregunta clave es: ¿Qué significa para ti?  Explicó que la vida es un proceso autogenerativo y auto sostenible y que para florecer, para alcanzar la felicidad debemos actuar y promover nuestros intereses propios.

Tara explicó que el egoísmo no es transparente porque no siempre sabemos como promover nuestro propio interés; el egoísmo no es subjetivo porque no todo lo que pensamos que es en nuestro propio interés lo es en realidad; no es materialista porque, aunque tiene componentes materiales, lo cierto es que las personas también tenemos una dimensión espiritual, entendiendo espiritual como atingente a la mente, necesidades como orgullo, relaciones, o arte, por ejemplo; el egoísmo no es automático, hay que pensarlo; y tampoco es hedonista porque el placer no es un estándar; sin embargo, el egoísmo no es anti-placer, no por ver el árbol debemos perder de vista el bosque (digo yo); el egoísmo es notablemente apasionado porque la vida está en la mente; el egoísmo no es depredador ya que abusar de otros no resulta en nuestro propio mejor interés, el egoísmo no sanciona el sacrificio de otros.

Tara aconsejó que para construir un yo, para uno mismo, hay que ponerle atención a las cosas que a uno le gustan y pensar acerca de ellas, pensar por que es que le gustan a uno y cuando eso está entendido hay que perseguirlas y disfrutarlas.

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29
Mar 16

El país no compra combustibles

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Cuando las autoridades te cuentan que el país pagó X cantidad de millones de dólares menos por la importación de comsbustible derivados del petróleo, te engañan.  Cualquiera que sea la cantidad que X representa.  ¿Dónde está el engaño? El país no compra combustible, sino que lo compran las miles y miles de personas que lo compran.  El gobierno compra combustibles, pero el gobierno no es el país.

Tu compras combustibles de acuerdo con tus necesidades, tus pobilidades y valoraciones; del mismo modo en que lo hacen tu familia, tus amigos, tus colegas, tus vecinos y el resto de la gente.  Si compras más, o compras menos, eso se debe a decisiones poco más, o menos racionales que haces en situaciones específicas.  Y lo mismo hacen los demás.  Todas son decisiones y acciones individuales en condiciones particulares.

El peligro de la colectivización de aquellas decisiones y acciones, y el de convertirlas en un acto atribuible a el país, es que se desconocen y anulan las decisiones y valoraciones de todas las personas involucradas en la compra de combustibles; y se unifican en un sólo ente abstracto que paga la factura: el país.  En el imaginario popular, ese ente abstracto -el que paga- pasa a ser el que decide.  Y el que decide es el que tiene el poder, o la facultad de consumir, o no consumir.  ¿Ves el peligro? Lo que serían sencillas decisiones de consumidores en el mercado; se convierten en una decisión política.  Lo que debería ser propio del sector voluntario y pacífico de la economía es arrastrado hacia el sector coercitivo de la economía.  Si consumes, o no combustibles y a qué precio, deja de ser un asunto entre tu y tu proveedor y pasa a ser un asunto de estado, de la política; y por lo tanto de los políticos y sus funcionarios.  ¿Ves el peligro?


15
Ene 16

Tres reformadores y tres esperanzas

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Como el Primero de enero, y los lunes, un cambio de administración es el principio de algo; y yo quisiera que el cambio de ayer fuera el principio de algo bueno. Pero para ello los chapines y la nueva administración vamos a tener que reconocer que la ocasión demanda el abandono de las ideas y prácticas de siempre –fabricantes de miseria– para emprender reformas profundas y sustanciales.

Esta semana estuvo en Guatemala la neozelandesa Ruth Richardson, la madre de las leyes modernas de responsabilidad fiscal; y esta es la lección que nos deja: Aprendamos de Nueva Zelanda y de Perú y comparémoslos con Venezuela.  Si vamos a hacer reformas, que las reformas sean audaces, basadas en principios e institucionales. Que sean disruptivas.  El capital político debe ser invertido decisivamente para hacer posible la voluntad política de liderear reformas.  Y para eso hacen falta ideas…buenas ideas; porque las ideas tienen consecuencias y las malas ideas tienen malas consecuencias.

Otro reformador que he tenido la dicha de conocer es Mart Laar; que sacó a Estonia del pantano soviético. Mart coincide con Ruth en que si se han de hacer reformas, hay que apuntar alto, fijarse objetivos ambiciosos y no temerles a las reformas impopulares.  Mart no recomienda reformas paulatinas y a medias.  Si quieres saber más sobre las reformas en Estonia, visita este enlace.  Apunta alto, recomendó Laar.  Apunta alto y no tengas miedo.

El tercer reformador que he conocido es Leszec Balcerowicz; que sacó a Polonia del pantano socialista.  De Leszec, comparto una lección que encuentro muy útil: la de que las crisis pueden ser oportunidades; pero hay que estar preparados.  Leszec, durante su visita a Guatemala, también subrayó la importancia de la comunicación durante un proceso de reformas y coincidió con los dos anteriores en que tener un objetivo ambicioso y primordial es clave.

Richardson, Laar y Balcerowicz liderearon equipos que sacaron a sus países de pesadillas. Y si lo hicieron es porque es posible; porque tenían ideales, porque se fijaron metas ambiciosas y no cedieron a los grupos de interés. ¡Porque confiaban en la libertad! y fueron fieles a sus principios y a sí mismos.

Columna publicada en elPeriódico.  La ilustración la tomé de la presentación de Mart Laar.


10
Nov 15

Tu dinero vale cada día menos

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Supongo que ya has notado que las nuevas monedas de Q1 que están circulando ahora (con fecha 2013) son más delgadas y menos pesadas que las de fechas anteriores.  Ayer, el Banco de Guatemala anunció que a partir del lunes 16 de noviembre se pondrán en circulación nuevas monedas de Q0.25. Las nuevas “chocas”, como se les llama en Guatemala a estas monedas, también tendrán menos grosor y peso que las que circulan actualmente.

Esto es porque el valor del metal que se usa para hacer las fichas es más elevado que el valor monetario de aquellas.  En parte porque el valor de algunos metales ha subido (y por eso es que los chatarreros se han robado casi todos los monumentos de bronce en la Avenida de la Reforma y la Avenida de las Américas; así como en el Cementerio General); y en parte porque debido a la inflación, por baja que sea, tu dinero pierde valor, en lugar de ser un instrumento para guardar y diferir el valor.

La principal función del dinero es la de servir como instrumento para facilitar el intercambio.  Sin el dinero no serían posibles los grados de división del trabajo y de civilización que tenemos en la actualidad.  Adicionalmente, el dinero también debería servir para resguardar el valor (por eso es que la gente ponía monedas de plata y de oro en alcancillas); pero esta última función es desvirtuada cuando hay inflación y cuando se usan metales innobles para acuñar moneda.

Al dejarse de practicar el trueque y al usar dinero por primera vez, quienes hicieron eso separaron los actos de comprar y de vender, uno del otro, mediante el acto de recibir a cambio algo útil con la intención no de quedarse con él, ni consumirlo, sino para cambiar esto último por otra cosa, en ese momento, o en el futuro.  De ahí que sea importante que la moneda (aquel “algo útil”) conserve y protega el valor, y no lo pierda.


29
Oct 15

El desatino del precio tope a los intereses

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Los diputados aprobaron la discusión, ¡de urgencia nacional!, de una ley de tarjetas de crédito que le pone un precio tope de 10% a la tasa de interés.  Esta medida populista y demagógica -de los diputados (que ya ven venir la cuchilla) tendrá el mismo efecto que tienen todos los precios tope: generará escasez.

Verás…la gente cree que la tasa de interés es el precio del dinero.  Esto es porque lo que se ve (lo evidente) es que uno puede comprar cosas con la tarjeta, como si fuera con dinero.  Entonces la gente supone que los emisores de tarjetas cobran intereses a cambio de el medio de intercambio que les permite comprar cosas.  Pero tu, que leíste Lo que se ve y lo que no se ve, de Federico Bastiat, sabes que en cuestiones económicas, lo que no se ve y no es evidente es más importante que lo que se percibe a simple vista.

En realidad la tasa de interés es el precio del crédito.  Crédito viene del latín creditus o cosa confiadaTiene que ver con confiar y con confianza.  Además tiene que ver con el tiempo, porque el que da prestado confía en que recibirá lo prestado -de vuelta- en el futuro.  En ese sentido se podría decir que es el cambio de una riqueza presente por la posibilidad de más riqueza en el futuro, siempre que el que recibió prestado no viole la confianza del que le dio prestado.  El crédito no sólo depende de la capacidad de cumplir, sino de la voluntad de cumplir.

El emisor de la tarjeta de crédito pone a disposición de uno los recursos que uno necesita ahora, con la confianza de que uno se los pagará luego y corre el riesgo de que uno no se los pague.   Uno recibe los recursos en el preciso instante en que los necesita, sin preguntas, ni nada porque el emisor confió en uno y le dio tarjeta.  El emisor confía en todos los que tienen su tarjeta; pero…¿te das cuenta? hay tarjetahabientes más confiables que otros.  Hay tarjeta habientes más riesgosos que otros.  El grado de confianza, pues, es distinto para distintos casos.  No sólo porque el que presta los recursos los da sin hacer preguntas, sino porque lo hace inmediatamente y las condiciones (así como la disposición) para pagar,  de parte de los tarjetahabientes pueden cambiar en el tiempo.

¿Que pasa si se le pone precio tope al crédito?  El crédito para los tarjetahabientes más riesgosos va a desaparecer, o a escasear.  Como como desaparecieron y escaseron en los años 80 otros productos a los que se les ponía precio tope: el pan, la leche, el papel toilette, las baterías, la Incaparina y otros.  ¿Y qué va a pasar cuando los extarjetahabientes riesgosos no puedan conseguir crédito por medio de tarjetas cuando de verdad lo necesitan? Caerán en manos de los ajiotistas.  ¡Esos prestan al rayo, pero con intereses más que leoninos!  Y las condiciones para los tarjetahabientes riesgosos sólo habrán empeorado.  Como siempre, los más vulnerables serán los más perjudicados por el estatismo y por el populismo.

¿Cuál es el remedio para no tener que pagar tasas altas en las tarjetas? Ser pruente y responsable, atenerse a un presupuesto de gastos, explorar otras posibilidades y no ser impulsivo.  En dos platos: ser racional y usarlas racionalmente.

La ilustración es por Lotus Head from Johannesburg, Gauteng, South Africa (sxc.hu), CC-BY-SA-3.0  via Wikimedia Commons