21
Nov 17

“Himno”, en The New Intellectual

Gracias a una generosa invitación del equipo de The New Intellectual, el domingo pasado conduje una discusión de la novela Himno, por Ayn Rand, y fue una experiencia muy agradable y enriquecedora.

Como la realidad supera a la ficción, esta distopía muestra lo espeluznante, despersonalizante y empobrecedora que es una sociedad colectivista en donde está prohibido no ser feliz.  Poco de lo que describe Ayn Rand en esta obra no lo hemos visto en las noticias recientemente.

Que no te engañe el tamaño del libro, que es de sólo 119 páginas.  Un lector hábil puede devorarlas en menos de dos horas; pero te recomiendo que lo hagas despacio, que imagines y trates de sentir lo que sienten Igualdad 7-2521, Internacional 4-8818 y Libertad 5-3000 en un mundo en el cual todo lo que no está permitido está prohibido, y en el cual somos uno en todos y todos en uno. Un mundo en el que las personas no se animan a decir los pensamientos que pasan por sus mentes.  Porque todos deben estar de acuerdo con todos y, como no pueden saber si sus ideas son compartidas por los demaás, entonces temen hablar.

Lee Himno como comerías un plato complejo y delicioso; y no como si te zamparas comida rápida.

La actividad fue el domingo 19 de noviembre de 2017, en la librería Sophos, y la la foto (que originalmente es clara) es por Marta Yolanda Díaz-Durán.


16
Nov 17

Conversemos sobre “Himno”

¿Te apuntas a conversar sobre la novela Himno, de Ayn Rand? El equipo de The New Intellectual organizó una conversación sobre esta distopía clásica y tuvo la gentileza de invitarme para conducirla en su club de lectura.  ¿Nos vemos este domingo 19 de noviembre? La cita es de 2:00 a 4:00 p.m. en la librería Sophos, 4a. avenida 15-59, zona 10, Plaza Fontabella, segundo piso.

Tres de mis párrafos favoritos de Himno dicen:

  • Son mis ojos los que ven y la visión de mis ojos le confiere belleza a la Tierra. Son mis oídos los que oyen y mis oídos le dan su canción al mundo. Es mi mente la que piensa y el juicio de mi mente es el único faro que puede encontrar la verdad. Es mi voluntad la que elige y la elección de mi volulntad es el único mandato que debo respetar.
  • Se que la felicdad es posible para mí en esta Tierra. Mi felicidad no necesita de un objetivo supereior para justificarse. Mi felicidad no es el medio para algún fin. Ella es el fin. Es su propio objetivo. Es su propio propósito.
  • No le pido a nadie que viva para mi, ni yo vivo para n adie.  No codicio el alma de nadie, ni mi alma debe ser codiciada por nadie…no daré mi amor sin motivo a cualquier oportunista que lo reclame. Elegiré a mis amigos entre los hombres, ni esclavos ni amos.  Elegiré sólo a los que me gusten, a ellos amaré y respetaré, sin mandarlos ni obedecerlos.

Debido a la corrección política que crece como un cáncer entre nosotros, y debido a la amenaza que implican el pensamiento único y la historia única sobre la libertad de expresión este otro párrafo debería llamarnos la atención:

  • Nuestros hermanos están en silencio porque no se animan a decir los pensamientos que pasan por sus mentes. Porque todos deben estar de acuerdo con todos y, como no pueden saber si sus ideas son compartidas por los demás, entonces temen hablar.

Himno es una distopía medieval del futuro en el que los individuos están privados de su nombre, de su independencia, de sus valores y de su dignidad.  En ese mundo, el protagonista Igualdad 7-2521 es capaz de descubrir el amor y el conocimiento…es condenado por decir: Yo soy. Yo pienso. Yo quiero.

¿Nos vemos?


02
Sep 17

¡Hoy celebramos el “Día de La rebelión de Atlas”!

Fue, en un 2 de septiembre, que Ayn Rand empezó a escribir La rebelión de Atlas y por eso es que hoy celebramos el Día de La rebelión de Atlas; además a lo largo de la obra esa fecha aparece en varias ocasiones:

  • En la primera escena del libro un vago le pregunta a Eddie Willers ¿Quién es John Galt?; y poco más adelante, mientras Eddie camina por las calles de Nueva York ve un calendario gigante que tiene la fecha 2 de septiembre.
  • En esa misma fecha  Dagny y Hank deciden tomar vacaciones juntos; y durante ese viaje es que descubren un motor que revolucionaría el uso de la energía en el mundo.
  • El célebre discurso del dinero, de Francisco D´Anconia ocurre durante una fiesta el 2 de septiembre.
  • La empresa D´Anconia Copper fue nacionalizada un 2 de septiembre; y en la agenda de Francisco estaba anotado: ¡Hermano, tú lo pediste!

El 2 de septiembre es una buena fecha para festejar la creatividad y el espíritu emprendedor de aquellos hombres y mujeres a los que Ayn Rand celebra por medio de sus personajes en La rebelión de Atlasasí como a la mismísima Rand.  A mí me gusta personalmente porque ahora ¡Faltan 15 días para mi cumpleaños!

La foto es de mi Atlas Shrugged.


24
Ago 17

“The New Intellectual”, en Guatemala

The New Intellectual es el nombre del nuevo centro de pensamiento que fundaron y promueven un grupo de jóvenes extraordinarios.  La presentación del mismo es este domingo 27 de agosto de 2017 a las 2:00 p.m. en la librería Sophos, en Fontabella.  Y estás invitado.

Para el nombre de este emprendimiento intelectual Byrón Hernández, Gloria Pichiya y Keila Yuwono se inspiraron en For The New Intellectual o Para el nuevo intelectual, la obra de Ayn Rand que condensa su filosofía.  Esto es muy apropiado porque los fundadores y miembros de TNI son estudiosos brillantes del objetivismo.

Si te interesan las ideas, y te interesa el objetivismo, seguramente vas a querer llegar el domingo.  La participación es gratuita y seguramente disfrutarás del ambiente, de la compañía de personas racionales y de algo sabroso para comer,  y beber.

Durante el encuentro del domingo, Marta Yolanda Díaz-Durán conversará con los participantes acerca del libro La rebelión de Atlas.


04
Ago 17

¡Llegó el foro objetivista!

Como la oportunidad de hacerles carpe diem a dos días fascinantes; y de compartirlos con personas interesadas en ideas y valores similares a los tuyos, el lunes 7 y martes 8 de agosto, de 9:00 a.m. a 8:00 p.m. se celebrará el Foro Objetivista 2017 en la Universidad Francisco Marroquín.

Escucha el podcast aquí.

Si te interesa una ética para vivir en la tierra, una ética no para morir y sufrir, sino para vivir y ser feliz; si te interesa el capitalismo y entiendes el valor del respeto absoluto a los derechos individuales de todos por igual –sin privilegios– no te lo vas a querer perder. Si eres estudiante y tienes carné, puedes participar gratis; y si no, la inscripción es de US$50.  Si no conoces el objetivismo, es una oportunidad para hacerlo.  Tal vez eres algo objetivista y no lo sabes.  Información en el teléfono 2334-6896.

El elenco de conferencistas es multidisciplinario y abordaremos temas propios de la ética, la psicología, el derecho y la economía, entre otros.  Este año tendré el honor de presentar: El dinero, ¿estiércol del diablo?, el martes 8 de 11:25 a.m. a 12:10 p.m.

En el foro estará Andrew Bernstein, conferencista del Ayn Rand Institute y autor de The Capitalist Manifesto: The Historic, Economic, and Philosophic Case for Laissez-Faire. El ofrecerá tres conferencias: Capitalismo Global: La cura para la opresión y pobreza mundial; Villanía: un examen de la naturaleza del mal; y La mente contra el colectivismo en las novelas de Ayn Rand.  Todas en inglés. Otros invitados internacionales son el economista Eduardo Marty y la empresaria María Marty, de Argentina; y el periodista Mauro Zúñiga, de Panamá.

Warren Orbaugh, director del Centro de estudio del capitalismo -que junto con el Ayn Rand Institute es una de las organizaciones que patrocinan el foro-  hablará sobre el objetivismo contrastado con otras filosofías, señalando influencias y diferencias. Aparte de ellos, participarán como conferencistas la empresaria Claudia Antillón, la periodista María Dolores Arias, el psicólogo Ignacio Ardón, la periodista Marta Yolanda Díaz-Durán, el abogado Donald González y el empresario Byron Hernández. ¿Te apuntas?


02
Jun 17

Orquídeas y propósito

La próxima semana habrá una exposición de orquídeas y pensé que es momento oportuno para meditar sobre la importancia de ser agradecido y tener propósito.

Gracias a María Antonia, Carlos y Roberto Lizama durante casi diez años de mi vida fui orquideólogo.  En 1979 el colegio nos llevó a la exposición nacional y me impresionaron tanto aquellas flores complejas y altamente evolucionadas, que decidí no volver a clases. Me capeé del colegio y me quedé con el pretexto de ayudar a vender la rifa y ahí me regalé.

De la mano de orquidéologos generosos como los Lizama, Beto y María Eugenia de Behar, Karl Robert y Hetti de Jacobs, Christa de Bickford, Carmen de Herman, Eduardo Tschen, Otto Tinschert, Bernd Kupferschmied, Juan Francisco y Ana María de Maldonado; así como con los Meng, los Dix y los Palmieri aprendí mucho de aquellas plantas maravillosas. En una época en la que necesitaba ser parte de algo significativo y en la que necesitaba encontrar propósito.

En una época en la que leía El lobo estepario y cosas parecidas, y la búsqueda de un propósito era muy importante para no perderme. El propósito es el fin primordial que nos sirve de referencia para establecer la importancia que le asignamos a otras cosas y nos permite priorizar metas. El propósito, explica, Ayn Rand, está íntimamente relacionado con la racionalidad y la autoestima. En mi adolescencia, el estudio de las orquídeas (su biología, estética, relación con la humanidad y más) me permitió encontrar una actividad promotora de la vida (de mi vida) y me ayudó a distinguir la felicidad, de otros sentimientos parecidos. Todo ello en compañía de personas extraordinarias a quienes les agradezco haberme acogido y enseñado.

Mis padres me construyeron un invernadero. En la Asociación Guatemalteca de Orquideología fui juez en varias exhibiciones y fui vocal en la directiva. ¡Mis orquídeas ganaron premios! No olvido las excursiones que hacíamos en los bosques de Cobán y la Costa Sur. Cuento todo esto porque nunca es tarde para ser agradecido y porque a veces no le damos suficiente importancia al valor del propósito, sobre todo cuando somos jóvenes.

En la foto se ven algunos listones que obtuvieron mis orquídeas.

Columna publicada en elPeriódico.


14
Nov 16

Winston Churchill y el arte

churchill-the-crown-netflix

Uno de mis capítulos favoritos en la serie The Crown, de Netflix, es el capítulo 9; uno de cuyos temas principales es el del célebre retrato de Winston Churchill por el pintor modernista Graham Sutherland.

Cuando Churchill posa para el artista, sucede un diálogo sobre la  naturaleza del arte que me pareció fascinante y quiero compartir.  La esposa de Sutherland observa el trabajo de su marido y Churchil le pregunta: ¿Qué le parece, señora Sutherland? A lo que ella responde: Muestra la verdad.

Con el argumento de que él conoce su cara mejor que Sutherland, Churchill pide ver cómo va la obra y Sutherland le dice que no y arguye que en general las personas no tienen una percepción real de sí mismas y que debemos hacer la vista gorda con muchas cosas para seguir con nuestras vidas.

El Primer Ministro responde: Y usted cree que su deber es sacar todo eso a relucir. Ciertamente, dice Sutherland, lo bueno y lo malo.  A lo que Churchil responde: Concéntrese en lo bueno y todo saldrá bien.  No me está pintado sólo a mi, está pintando al Primer Ministro del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y todo lo que representa ese alto cargo.

El pasatiempo de Churchill era la pintura; y recuerdo que en casa de mi abuela, Frances, había un libro sobre ese tema, escrito por el Sir Winston.  En la serie, luego de una sucesión de escenas que muestran tanto a Churchill como a Sutherland tratando de entender al artista que hay en uno y el otro, sucede una continuación del diálogo anterior.

Churchill pregunta: ¿Me gustará? y Sutherland responde: Supongo que eso es mucho pedir; pero me consuela saber que su propia obra es honesta y reveladora.  Y Churchill agradece el cumplido.  Luego ocurre un diálogo encantador sobre el estanque de peces de Chartwell, la casa de los Churchill que el Primer Ministro ha pintado más de 20 veces y seguirá pintando después.  Churchill argumenta que el estanque le presenta retos que lo eluden; y Sutherland pregunta si no es que Churchill se elude a sí mismo y que por eso es que el estanque es más revelador que un autorretrato.

Según Sutherland, el arte es revelador de forma no intencional y que eso ocurre con las pinturas del estanque y Churchill.  No te contaré detalles para no estropear tu experiencia con la serie; pero sigamos.  Churchill se refiere luego a un cuadro de Sutherland llamado Pastoral en el que hay árboles nudosos y colores muy oscuros. Churchill dice que hay algo malévolo en ese cuadro y pregunta: ¿De dónde viene eso? A lo que Sutherland responde: Fue una época muy oscura; y una vez más no voy a dar detalles; pero es una escena muy conmovedora entre ambos.  Escena que deja una impronta profunda en el resultado del retrato.

Minutos antes, en la serie, cuando Sutherland y Churchill se conoce, el Primer Ministro le pregunta al retratista si va a halagarlo, o a mostrar al realidad.  ¿Va a pintarme como un querubín, o como a un “bulldog”?, pregunta Churchill.  A lo que Sutherland responde: Supongo que hay un gran número de Mr. Churchills, comentario que confirma la señora Churchill.  Quizás podría rogarle que no se esmere en ser demasiado fiel a la realidad, dice el Primer Ministro.  Y Sutherland, contesta: ¿Por qué? Así se muestra la verdad.  Y Churchill responde: ¡No!, para eso ya existen las cámaras.  La pintura es el arte superior.  Yo pinto un poco, ¿sabe? Y nunca dejo que la realidad interfiera con la verdad si no lo deseo. Si veo un paisaje que me gusta y desearía que no hubiera una fábrica en el fondo, quito la fábrica.

Sutherland hace una observación monumental, la de que la verdad corresponde a la realidad.  Lo que me lleva a recordar el principio objetivista que nos enseña que la existencia expresa que algo es, con independencia de nuestros deseos, o nuestros caprichos como observadores; y que ser, es ser algo específico, con una naturaleza específica, con una identidad específica.  Esto se resume en que la existencia existe; empero, la facultad de percibir lo que existe lleva el nombre de consciencia.  Eso sí, la consciencia es un medio para conocer y entender la realidad, no un medio para crearla.

El diálogo entre Sutherland y Churchill, con el auxilio de la señora Churchill, nos recuerda que podemos conocer las cosas (o a las personas) porque son lo que son y el medio para conocer la realidad es nuestra mente racional.

Con respecto al arte, parece evidente que Sutherland quiere un retrato realista o imitativo de la realidad (de ahí la alusión de Churchill a la cámara fotográfica); uno que muestre al Primer Ministro como es (de ahí la alusión a la edad).  Pero Churchill, desea uno romántico, uno basado en la idea de que el arte es una re-creación selectiva de la realidad; una imagen de la realidad, pero con exclusion de lo inatingente (de ahí su alusión a la fábrica y su referencia a los valores que representa el cargo de Primer Ministro del Reino Unido).

No te voy a contar en qué termina el asunto y no puse una imagen del retrato para no incurrir en un destripe del capítulo; pero si te dejo con la idea objetivista de que el arte es una re-creación selectiva de la realidad, basada en los juicios de valor del autor o en su sentido de la vida (el arte es revelador).  Cuando nos identificamos con una obra de arte, con lo que nos identificamos con el sentido de la vida de su autor, cuando una obra de arte nos habla, lo que nos dice es: Así es la vida como la veo.

¿Ves por qué es que me encantó este capítulo de The Crown?


20
Oct 16

¿Por qué defender el ultra-individualismo?

egoismo

¿Por qué es que uno debería defender el ultra-individualismo? ¿Por qué es que uno no debería tener pena en decir que el colectivismo apesta? Quien haya leído la columna de Raúl de la Horra titulada La biblia del individualismo, seguramente tendrá ganas de saber más sobre estos asuntos. Y se preguntará que por qué es que al columnista le incomoda el ultra-individualismo y por qué es que defender al héroe-individuo contra el colectivismo le parece algo estrambótico, estrafalario, o extravagante.

Partamos, por favor, de que es un error suponer (como suponen muchos) que el individualismo en el contexto que nos atañe se refiere al individuo aislado, o al individuo que se aísla (al modo de Robinson Crusoe, o de Simón el estilita).

El individualismo es el fundamento ético del Objetivismo, del liberalismo y hasta del libertarianismo e incluso en el neoliberalismo: Ayn Rand explica que El individualismo sostiene que el hombre posee derechos inalienables que no le pueden ser arrebatados por ningún otro hombre, ni tampoco por cualquier número, grupo o conjunto de hombres. Por lo tanto, cada hombre existe por su propio derecho y para sí mismo, no para el grupoEl colectivismo sostiene que el hombre no tiene derechos; que su trabajo, su cuerpo y su personalidad pertenecen al grupo; que el grupo puede hacer con él lo que le plazca, en la forma que quiera, por cualquier motivo que el grupo haya decidido que es su propio bien. Por consiguiente, cada hombre existe sólo con el permiso del grupo y en beneficio del grupo. ¿Ves por qué hiede el colectivismo? El Nacional-socialismo, el Socialismo real, el apartheid, el holocausto, la esclavitud (todas ellas aventuras fallidas que marcaron con sangre y dolor la historia humana) fueron posibles porque prevaleció la idea colectivista de que los intereses generales tienen prioridad sobre los derechos individuales.  Entendido esto, ¿por qué no debería heder el colectivismo? ¿Por qué no debería heder el estatismo cuando la legislación y el poder coactivo de los políticos y funcionarios sirven para que los intereses colectivos prevalezcan sobre la vida, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de felicidad de los individuos?

Ayn Rand explica: Un sistema social es un conjunto de leyes [un tipo de vínculo] que los hombres observan con el objeto de hacer posible la convivencia. Dicho código debe tener un principio básico, un punto de partida, de lo contrario no puede ser elaborado. El punto de partida es la pregunta: ¿El poder de la sociedad es limitado o ilimitado? El individualismo responde: el poder de la sociedad está limitado por los derechos individuales del hombre. La sociedad sólo puede crear leyes que no violen estos derechos. El colectivismo responde: el poder de la sociedad es ilimitado. La sociedad puede crear las leyes que desee e imponérselas a cualquiera en la forma que quiera.

Desde aquella perspectiva el individualismo sostiene que tú, como individuo (y todos los individuos sin distinción de etnia, sexo y otras características), tienes derechos que nadie te debe quitar y menos cuando vives en sociedad; es decir, menos cuando te relacionas con otros para cooperar, intercambiar y prosperar pacíficamente.  El individualismo, ¿ves?, es el sistema ético que destierra el uso de la coacción y las amenazas, de las relaciones entre personas.

En su columna del sábado pasado, De la Horra insiste en que Howard Roark es un personaje frío y egocéntrico sin capacidad de empatía, con rasgos de sociópata y machista…bla, bla, bla; y la razón por la que voy a insistir en que es bueno leer El manantial antes de hacer comentarios como aquel es que -hasta para el lector más despistado- es evidente que toda la novela Roark se la pasa ayudando a Peter Keating, sacándole las castañas del fuego y haciéndolo quedar bien. Roark se enamora de Dominique Francon –como sólo puede enamorarse alguien que entiende el valor de amor romántico– y no es un personaje frío sin capacidad de empatía: Roark tiene muchos y buenos amigos, amigos en el sentido aristotélico y no en el sentido feisbuquiano. Howard Roark no desprecia la cooperación y la solidaridad; al contrario, vive, trabaja y florece en sociedad de acuerdo con un código moral en el cual las relaciones son voluntarias, pacíficas, de intercambio, precisamente de cooperación; y no de fuerza.

Es cierto que en la Universidad Francisco Marroquín valoramos las ideas objetivistas como no se valoran en ninguna otra universidad de Guatemala, o de Centroamérica, o de América Latina; pero también valoramos la Ilustración escocesa (hay una Plaza Adam Smith); la escolástica de Salamanca (hay un edificio de estacionamientos dedicado a Covarrubias, De Mariana y Azpilcueta); la escuela austríaca (la biblioteca lleva el nombre de Ludwig von Mises, hay un auditórium con el nombre de Friedrich A. Hayek, y un salón que lleva el nombre de Carl Menger); hay un auditórium Milton Friedman y una terraza Rose Friedman; hay un pasaje Catón el joven; todo ello como en ninguna otra universidad.  Y la lista puede seguir y seguir. ¡Toda la tradición individualista de Occidente es celebrada en la UFM!; pero De la Horra no les cuenta todo esto a sus lectores.

De la Horra no ve motivos para cuestionar y hasta luchar contra las intervenciones paternales del estado; quizás porque es un error comparar al estado con las familias.  En una familia sana los jefes de la familia no toman recursos de unos hijos -por la fuerza- para dárselos a otros; cosa que sí ocurre en el estado, donde los gobernantes tratan a los mandantes como si fueran súbditos y tributarios; y no sólo toman recursos de unos para dárselos a otros, sino que se quedan ellos con una buena porción de aquellos recursos. ¿Me vas a decir que no es moralmente legítimo luchar contra el “el estado benefactor”, que es como se le llama a aquel estado de cosas?

De la Horra trata de escandalizar a sus lectores cuando les habla de un mundo donde el egoísmo es la virtud máxima y el altruismo la peor inmoralidad.  Y el lector agarrado así, en frio y sin contexto, se horroriza.  Pero, ¿qué es el egoísmo? Es la ética que sostiene que el actor siempre debe ser el beneficiario de sus acciones y que el hombre tiene que actuar en favor de su propio interés “racional”. Pero su derecho a actuar así deriva de su naturaleza de ser humano y de la función de los valores morales en la vida humana; en consecuencia, es aplicable únicamente en el contexto de un código de valores morales racional, demostrado y validado de manera objetiva, que defina y determine sus auténticos intereses personales.  No es un permiso para “hacer lo que se le antoje”, y n es aplicable a la imagen del altruismo de un bruto “egoísta”, ni a cualquier hombre motivado por emociones, sentimientos, urgencias, deseos o caprichos irracionales.  Así lo explica Rand y así se explica por qué es que el individualismo y el egoísmo van de la mano.  Y tú, que te preocupas por tus intereses personales y por los de las personas que valoras, entiendes el valor del egoísmo.

Entonces, ¿qué es el altruismo? No se vale confundir el altruismo con la filantropía, la caridad, bondad, o con la benevolencia. En el contexto objetivista, la palabra altruismo se refiere a una idea de Augusto Comte para describir la ética cuyo principio básico es que las personas no tienen derecho a existir por sí mismas, que el servicio a otros es la única justificación de su existencia y que el autosacrificio es su más elevado deber moral, su más elevada virtud y su más elevado valor.   Dice Rand: El altruismo declara que toda acción realizada en beneficio de los demás es buena y toda acción realizada en beneficio propio es mala.  Así resulta que el “beneficiario” de una acción es el único criterio de comparación del valor moral de esta, y mientras el beneficiario sea cualquiera, salvo uno mismo, todo está permitido. Tú, que te preocupas por tus intereses personales y por los de las personas que valoras, entiendes la inmoralidad del altruismo.  No la inmoralidad de la filantropía, la caridad, la bondad, o la benevolencia, sino la del altruismo. ¿Verdad?  El nacionalsocialismo, en el que el individuo existía en función de la raza superior; el socialismo en el que el individuo existe en función de la clase superior; el racismo, en el que el individuo existe en función de la raza superior, todas esas son expresiones del altruismo…ah, y del colectivismo.

En su columna de la semana pasada De la Horra afirma que en un mundo egoísta (en uno donde tú te preocupas por tus intereses personales y no sacrificas a nadie, ni te sacrificas), no existirían los derechos positivos y en esto tiene razón.  ¡Mucha razón!  Esto es porque los mal llamados derechos positivos, por ejemplo mi supuesto derecho al trabajo, implican que tú, o alguien más debe ser forzado a darme empleo. Implican que yo puedo sacrificarte, y sacrificar tu libertad y tu propiedad para que me des trabajo.  Implican que tu no puedes ocuparte de tus intereses personales (como el de racionalizar tus recursos para velar por tu familia) y que tienes que sacrificarlos para que yo pueda satisfacer mis intereses personales.  ¿Ves? Implican que tienes que contribuir a mi empleo, o darme trabajo por la fuerza.  ¿Ves? Los llamados derechos positivos en realidad son necesidades económicas que se solucionan mediante acciones económicas; pero cuando se las trata de convertir en derechos, su ejercicio implica la violación descarada de los derechos individuales.  No hay tales derechos a la vida, la libertad, la propiedad y la búsqueda de la felicidad, si otros tienen la facultad de violarlos cada vez que tengan una necesidad.

El Objetivismo no es angelical, y en eso también tiene razón De la Horra. ¡Mucha razón!  El Objetivismo es una filosofía para vivir la vida en la tierra, para prosperar y buscar la felicidad en sociedad, sin coacción arbitraria.  Por eso inquieta tanta alusión del columnista a cosas angelicales, a biblias, catecismos y religiones.  ¡Que obsesión! ¿Será posible que el famoso Raúl de la Horra no sepa distinguir entre religión y filosofía?  La religión, explica Rand, es creencia ciega, creencia que no se apoya, o que es contraria a los hechos de la realidad y a las conclusiones de la razón.  Creer sin ver es una virtud religiosa. La fe es una virtud religiosa. La filosofía, en cambio, no se basa en explicaciones místicas, ni se basa en la fe.  La filosofía demanda racionalidad para identificar la realidad, integrarla y prosperar en ella.

La cuestión es: ¿vas a hacer esa búsqueda con autenticidad, o no? ¿Vas a actuar como individuo pensante, o vas a actuar en rebaño? El sistema social en el que vives, ¿te va a facilitar aquella búsqueda, o te la va a impedir?

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Por cierto y si te interesan estos temas, Warren Orbaugh publicó dos columnas al respecto:

La ilustración la tomé de Facebook.


14
Oct 16

Para una vida con autenticidad

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Dada la complejidad y profundidad del Objetivismo, uno querría (o a mí me gustaría) que cuando algunos columnistas abordaran ese tema, lo hicieran de primera mano, en vez de aproximarse a él de oídas, a tientas, y quizás sin prejuicios.

Hace unos días, Raúl de la Horra trató de hacer creer a sus lectores que en la obra de Ayn Rand existe una dicotomía tensa entre el individuo y la sociedad; empero, siendo que desde una perspectiva objetivista la sociedad es el tipo de vínculo que nos facilita cooperar, intercambiar y prosperar, ¿qué dicotomía cabría allí?  De la Horra engaña a sus lectores cuando afirma que en la Universidad Francisco Marroquín, la novela El manantial es una biblia que todos los estudiantes deben leer.  Uno sabe que esta afirmación no es de primera mano y no es inocente porque aquello es mentira. ¡Sólo los estudiantes de arquitectura leen esa obra!  No sólo porque el protagonista es un arquitecto, sino porque aborda la necesidad humana de vivir uno su vida con autenticidad y hacer de esta algo extraordinario, como lo explica Warren Orbaugh, el profesor que comparte aquella obra con sus estudiantes, [autor de Objetivismo, la filosofía benevolente].

¿Es aquella una idea estrambótica, como afirma el columnista? ¿Qué sugiere de la Horra?  ¿No deberíamos vivir la vida con autenticidad, ni hacer de vidas algo extraordinario?  Lector, ¿preferirías vivir una vida falsa y hacer de ella algo insignificante? ¿Qué clase de maestro no quisiera que sus estudiantes vivieran vidas auténticas y magníficas? Cuando leas El manantial, por favor cuéntame si preferirías ser Howard Roark, o Peter Keating.

¿Qué otras ideas nos comparte Roark?  El hombre no puede sobrevivir, salvo mediante su propia mente…todo lo que tenemos procede de un solo atributo del hombre: la función de su mente razonadora. No se trata de elegir entre autosacrificio y dominación, sino entre dependencia e independencia. La mente que razona no puede trabajar bajo ninguna forma de coerción. El hombre que vive para ser siervo de otros es el esclavo.  Si la esclavitud física es repulsiva, ¿cuánto más repulsivo es el servilismo del espíritu? Esas ideas, ¿te parecen estrambóticas?

Columna publicada en elPeriódico.


22
Jul 16

Foro objetivista en Guatemala

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Si estás convencido de que las ideas importan; de que la realidad es, independientemente de tus caprichos y tus necesidades; de que tu felicidad no depende de las circunstancias, sino de tu capacidad para vivir a la altura de tus valores elegidos racionalmente; y/o de que los derechos son principios morales y que nadie (sin importar su número, ni la intensidad de su necesidad) tiene derecho a hacer esclavos a otros, seguramente querrás participar en el Foro Objetivista 2016.

Si no estás convencido de algunas de aquellas ideas; pero no las dejaste pasar sin echarles una pensada y no fuiste indiferente a ellas, apuesto a que disfrutarías tu participación en el Foro.  ¡Hay pocas cosas tan estimulantes como un ambiente retador para las ideas!

El programa está disponible aquí; y yo seré el maestro de ceremonias.

Registro en línea aquí.

El Foro Objetivista es una actividad para profundizar en los principios de la filosofía objetivista de Ayn Rand y para compartir con expertos sobre el tema. El foro se celebrará el lunes 8 y martes 9 de agosto de 2016 en la Universidad Francisco Marroquín, organizado por el Centro de Estudio del Capitalismo.

Si eres estudiante en general, con carné, puedes participar de forma gratuita; pero el Foro tendrá un costo de $100 para el resto de participantes. Más información en capitalismo@ufm.edu y en el teléfono (+502) 2413-3317.

El Foro Objetivista reunirá a estudiosos y admiradores de las novelas y de la filosofía de Ayn Rand, para que se conozcan, establezcan relaciones, disfruten la compañía de gente que comparte sus valores y profundicen en la filosofía objetivista. Temas y conferencistas: Psicología de la autoestima, Juan Ignacio Ardón; Derechos individuales, Donald González; Periodismo objetivo, Marta Yolanda Díaz-Durán; Moral del lucro, María Dolores Arias; Desigualdad, Conrado Ducas; El objetivismo contrastado con otras filosofías en “El Manantial”, Warren  Orbaugh; Rational self-interest as a moral basis of benevolence y The nature of heroism, por Andrew Bernstein (del Ayn Rand Institute);  y En defensa filosófica del individualismo, Ricardo  Rojas y En defensa del egoísmo noble, Eduardo Marty (ambos de Argentina).

¿Qué tal dos días alejado del totalitarismo, del colectivismo y del misticismo?