24
Sep 26

No hay sacrificio fiscal

 

El Congreso aprobó el Decreto 22-2026 que exonera a los combustibles del Impuesto a la Distribución de Petróleo y del Impuesto al Valor Agregado. La primera es atinada; pero la segunda, no. Hubiera sido mejor que los diputados aprobaran una exención de los impuestos de importación.

La pareja carga con naturalidad, mietntras atrás, los burócratas dramatizan la bolsa que se vacía. Es la ironía del alboroto por los Q3 mil 318.4 millones: el recorte no los convierte en víctimas. La ilustración es de Grok.

¡Por supuesto que no es función del gobierno garantizar precios bajos para los productos que consumimos los guatemaltecos! Pero toda eliminación de impuestos es bienvenida, porque todos los impuestos son robo y son un sobrecosto político que pesa sobre los combustibles, en el caso que nos ocupa. Sin embargo, a lo del IVA hay que ponerle contexto.

El sistema fiscal puede funcionar perfectamente sin el IDP (incluso si es eliminado para siempre, como debería ser) y sin los aranceles, porque no son parte de un sistema integrado; pero el IVA es otra historia. Por su naturaleza, el IVA tiene que ser universal para que el proceso de descontarlo funcione sin distorsiones. Como impuesto, el IVA también es robo; pero si ha de existir -y existe por desgarcia- lo ideal es que su existencia sea técnica y no arbitraria.

¿Por qué los impuestos son robo? Porque son dinero ajeno tomado sin consentimiento bajo amenaza del uso de la fuerza. ¿Qué fuerza? Si no pagas impuestos, el gobierno puede llevarte preso. ¿No te parece suficiente amenaza del uso de la fuerza? Como cuando en un semáforo te dicen: Dame la billetera y el teléfono, o te disparamos; el gobierno te dice: dame X% de lo que ganas, o te enchachamos y te encerramos.

La exención del IDP aplica para gasolina superior, regular, diésel y gas oil desde la entrada en vigor del decreto hasta el 31 de diciembre de 2026. El IVA queda suspendido temporalmente para la importación y venta de esos combustibles y del alcohol carburante durante el mismo período.

El decreto establece que la reducción tributaria debe trasladarse de forma íntegra al consumidor y no quedar absorbida por otros eslabones de la cadena de comercialización. Para ello, incorpora mecanismos de control sobre los precios y las ventas.
La reducción estimada es de Q9.41 por galón para la gasolina superior, Q9.10 para la regular y Q6.34 para el diésel.

Se hace mucho alboroto mediático y entre grupos interesados por el hecho de que políticos y burócratas dejarán de percibir Q3 mil 318.4 millones. Como si políticos y burócratas (y sus clientelas) fueran víctimas. Sin embargo, el hecho es que si los ingresos fiscales disminuyen, también deberían disminuir los gastos (que se hacen con el dinero tomado de los tributarios). Para aprovechar doblemente la situación actual -en beneficio de los tributarios- la Administración debería: eliminar todas las plazas para fantasmas; erradicar toda asignación destinada a satisfacer exigencias de grupos específicos de interés; eliminar todo privilegio y canonjía para políticos y burócratas (como combustibles, comida, seguridad y otros); identificar y eliminar todo desperdicio y mala administración; y acabar con la corrupción.

Aaaaah, se me olvidaba: La idea de quitarles impuestos a los combustibles es la opción moral por sí misma porque los impuestos son robo.  Pero…pero no es la solución para el alza en el precio de los combustilbes porque si estos siguen subiendo la rebaja será rebasada y el problema volverá a surgir. Por otro lado es inmoral acostumbrar a la gente a que los pipoldermos van a intervenir cuando hay precios reales altos.  

Ojo con algo importante: Ni el subsidio, ni la eliminación de impuestos es la solución para el alza en los precios de los combustilbes porque si estos siguen subiendo la rebaja será rebasada y el problema volverá a surgir. Por otro lado es inmoral acostumbrar a la gente a que los pipoldermos van a intervenir cuando hay precios reales altos. Ojo con que los precios no son la sumatoria de los costos. Como explica mi maestro, José Antonio, en el siglo XVI, Luis Saravia de la Calle había explicado que al no ser los costos función de los precios, aquellos giguen a estos, pero no a la inversa. Juan de Mariana enseñaba que la estimación subjetiva de los hombres es lo que determina el valor de las cosas.

¡No hay tal cosa como sacrificio fiscal cuando se tiene claro que los derechos de los tributarios deben prevalecer sobre los intereses de los que viven del presupuesto del Estado! Si el fisco deja de cobrar, el aparato que vive de ese cobro puede encogerse. Lo contrario no es sensibilidad social: es defender la planilla con el lenguaje de la emergencia.


13
Sep 26

Precios reales, no políticos

 

Ponerles un precio tope a los combustibles y subsidiar la diferencia con dinero tomado de los impuestos, es mala idea por donde se la vea. Quienes por populismo, o por intereses electoreros respaldan aquellos disparates le hacen un daño tremendo no sólo a las finanzas de la Administración, sino… peor aún, al sistema de asignación de recursos que conocemos como sistema de precios y a la moral pública.

Cuando los precios cumplen su función de mensajeros, las personas pueden tomar decisiones racionales para asignar sus recursos. La ilustración es de Grok.

En los años 80, en la universidad, mi cuate -Rafa- escribió una canción que no recuerdo bien y decía:

Everything you want to buy,

Everything you want to sell,

Do it, if the price is right.

Input, output information

Is the message of the prices.

Alocation of resources,

Is the function of the prices.

There can´t be any decision

If there are no proper prices.

If you want a healthy economy,

Let it be,

The market free,

Where the prices are right.

Me faltan versos, pero esa canción describe muy bien la función de los precios y te permite atisbar lo que ocurre cuando los precios no son reales, sino políticos, por decreto.

En los años 70 y 80 los precios tope acabaron con industrias como la de la leche y la del pan en Guatemala. ¿Te acuerdas cuando la leche estaba re cuarteada con agua? Era por el precio tope. ¿Te acuerdas cuando los panes franceses y de manteca parecían panitos de San Antonio? Era por el precio tope. Y esas industrias sólo se recuperaron -hasta niveles espectaculares- hasta que desaparecieron los precios máximos. En los años 80, o 90 hubo racionamientos de combustibles, y colas largas en las gasolineras, porque había racionamientos y precios tope.

Con los subsidios sugeridos para combustibles no habrá precio tope exactamente porque la Administración usará parte del dinero que les quita a los tributarios para subsidiarles el combustible a los tributarios al modo de un perro que gira y gira porque se muerde la cola. Dicho de otra forma, la Administración tomará dinero del bolsillo izquierdo de los tributarios y se lo dará para que lo metan en su bolsillo derecho. Eso sí… eso es nada más que una transferencia forzada de recursos de un grupo que no está organizado (tú y los tributarios) a grupos organizados como ciertos consumidores y, ciertamente, los distribuidores.

Eso distorsionará la toma de decisiones económicas y la asignación de recursos porque los consumidores de combustibles percibirán que están baratos (mediante un precio establecido de forma política) y no tendrán suficientes motivos para economizar combustibles y asignar lo más racionalmente posible su uso. Si el precio de los combustibles es un precio real (no político), los consumidores tienen que pensar bien cómo van a asignar el recurso de los combustibles. ¿Sabes por qué se desperdicia tanta agua corriente en Guatemala? Porque su precio está subsidiado y casi nadie paga un precio real por el líquido vital. El fenómeno del desperdicio grosero se ve entre los cafres que tiran agua durante la fiesta de las antorchas. ¿Sabes por qué escasea el agua corriente en muchas colonias, poblados y zonas? Porque el precio está subsidiado y casi nadie paga el precio real por el líquido.

Es que los precios reales (no políticos) son mensajeros. Los precios reales (no por decreto) acarrean información acerca de la abundancia, o escasez de los recursos; y esa información sirve para que los que usan los recursos tomen decisiones racionales acerca de cómo los van a aprovechar al máximo, y cómo no los van a desperdiciar. Como cuando mi abuelita, Frances, compraba cajas de tomates cuando los tomates estaban baratos, hacía salsa y la congelaba para cuando fuera temporada de tomates caros. Como los precios acarrean información, la intervención política en el acarreo de esa información constituye censura.

Ojo con algo importante: Ni el subsidio, ni la eliminación de impuestos es la solución para el alza en los precios de los combustilbes porque si estos siguen subiendo la rebaja será rebasada y el problema volverá a surgir. Por otro lado es inmoral acostumbrar a la gente a que los pipoldermos van a intervenir cuando hay precios reales altos. Ojo con que los precios no son la sumatoria de los costos. Como explica mi maestro, José Antonio, en el siglo XVI, Luis Saravia de la Calle había explicado que al no ser los costos función de los precios, aquellos giguen a estos, pero no a la inversa. Juan de Mariana enseñaba que la estimación subjetiva de los hombres es lo que determina el valor de las cosas.

El daño más grave, sin embargo, es el daño moral en la sociedad. Cuando grupos de presión amenazan con hacer uso de la fuerza para conseguir objetivos, o hacen uso de la fuerza para conseguirlos (como cuando bloquean calles y carreteras), el mensaje que recibe la sociedad es: Debes amenazar y forzar para conseguir tus objetivos. Cuando la Administración accede a las exigencias violentas, irracionales e inmorales de los grupos de presión, el mensaje que recibe la sociedad es: Las autoridades te darán lo que pides si amenazas y fuerzas. Cuando la Administración les confirma a los electores que puede tomar dinero ajeno por la fuerza para satisfacer sus demandas, los electores concluyen en que es moralmente aceptable tomar dinero ajeno por la fuerza para satisfacer sus exigencias. Cuando la Administración acostumbra a los electores a falsear la realidad de precios altos debido a factores puramente económicos, los electores exigirán que, cada vez más, la Administración falsee la realidad con propósitos electorales. ¿Te das cuenta de lo que esto significa para el sistema republicano y para lo que la gente conoce como democracia? ¿Te das cuenta de lo que esto significa en un contexto electoral?

La forma usual de amenazas y violencia son los bloqueos. No hay tal cosa como bloqueos pacíficos porque estos siempre implican intimidaciones y amenazas de uso de la fuerza. Los bloqueos causan daños y perjuicios; y -además- encarecen los productos que tienen que ser transportados. El viernes, trailers fueron incendiados durante un bloqueo en Zacapa, y a inmediaciones de la colonia Betania los bloqueadores estaban extorsionando a los usuarios del Periférico para que firmaran una petición. Dicha petición, por supuesto que es inválida porque las firmas que la acompañan son obtenidas mediante amenazas. Pero eso no importa, porque lo que importa es el pulso político y el espectáculo.

Los semilleros/raiceros, que vienen de las barricadas y de pintar paredes, nunca, nunca imaginaron que iban a tener la enorme responsabilidad de gobernar. ¿Qué sentirán ahora que cosechan los vientos que sembraron antes de encontrarse con el poder, sin estar remotamente preparados para ejercerlo bajo la ley?

Los precios altos de los combustibles son un fenómeno mundial y de mercado; pero la intrusión política en ellos es contraproducente en el largo plazo, e inmoral. ¿Cuál sería la solución racional y más ética? ¡Quitarle a los combustibles el Impuesto a la Distribución de Derivados del Petróleo y los impuestos de importación? ¿Por qué? Porque esos tributos son cargas que la Administración pone -por decreto- sobre los precios reales de los combustibles. Si la Administración pone esas cargas, la Administración debe quitar esas cargas. En cambio, los pipoldermos (hablemos claro: la Administración son los pipoldermos) prefieren conservar los impuestos y engañar a los electores y tributarios con un precio tope y un subsidio.

Los precios no piden permiso para decir la verdad. Quienes los tapan con techos y cheques del fisco no abaratan la gasolina: entrenan a una sociedad a exigir lo que no está dispuesta a pagar y a celebrar la censura de la escasez. Que hablen los precios. Que la política deje de fingir.


06
Ago 26

Luisfi en Libertópolis: sobreprecios

 

Si bien el Gobierno no tiene la facultad de abaratar el costo de la vida, sí tiene la obligación de no encarecerla de forma arbitraria. En el caso de los combustibles, ha añadido un sobreprecio de Q5 por galón sobre el precio internacional de la gasolina. Si la administración semillera-raicera de verdad quiere ayudar a los guatemaltecos, debe eliminar aquel impuesto a la distribución de derivados del petróleo, y los aranceles que pesan sobre los combustibles.

Haz cllc para ver el progama completo.

Esa es una de las ideas que conversamos en Libertópolis con Marta Yolanda-Díaz-Durán. También platicamos sobre la necesidad de contribuir a la educación económica de los votantes y tributarios porque es un hecho que los políticos estatistas, para mantenerse en el poder, o para conseguir el poder, tienen que hacer, o por lo menos ofrecer lo que piden la clientela y el electorado. Si la gente pide políticas destruccionistas como salarios mínimos y precios tope, los políticos van a ofrecer legislación al respecto, sin importar el daño que causen.

Quienes escuchan Libertópolis con frecuencia, o visitan Carpe Diem con regularidad, saben que los salarios mínimos perjudican a los jóvenes sin experiencia y causan desempleo; saben, también, que los precios tope causan escasez. En el contexto del encarecimiento de los combustibles derivados del petróleo, porque los que ya peinamos canas recordamos, muy bien, las colas y los racionamientos que había cuando el gobierno intervenía en los precios de las gasolinas y el diésel, y recordamos, re bien, que el pan, la leche y hasta el papel toilette escasearon y bajaron muchísimo de calidad cuando había precios máximos.

Comenté, y esto es importante, que es admirable que haya nuevas dirigencias, mejor informadas que las dirigencias ideológicas de otras ocasiones, entre algunso grupos sociales. Por ejemplo, los taxistas y tuktukeros que manifestaron el martes no bloquearon las vías públicas y, entre sus demandas, expersaron que NO querían subsidios a los combustibles. Esto es un avance cívico importante para la sociedad guatemalteca. Chapó para esas nuevas dirigencias y para quienes los eligen.

La experiencia no es abstracta: cada vez que el Estado se empeña en fijar precios, el resultado es el mismo. Y los que ya vimos esas colas no lo olvidamos.


27
Jul 26

El gobierno te rompe las piernas

Para el observador superficial un subsidio estatal es una ayuda económica que el gobierno da a grupos de interés. Sirve para que un producto, o servicio, cueste menos dinero de lo que vale en realidad. Como el gobierno no produce riqueza, ni nada, a los tributarios el gobierno les saca impuestos de un bolsillo, y generosamente les da un subsidio en el otro bolsillo, con ese dinero que tomó. ¿Te das cuenta del absurdo?

Los subsidios son transferencias de riqueza, de los grupos no organizados hacia los grupos organizados. La ilustración es de Grok.

De ahí que la frase para que cueste menos dinero de lo que vale en realidad es aparente en términos financieros. Si pagas Q4.70 de IDP; y te dan Q5.00 de subsidio aparente por galón. ¿De cuánto es el subsidio aparentemente real? ¡De Q0.30. ¿Te das cuenta del absurdo? Y eso en el supuesto de que los Q4.70 que pagaste pasaron por el gobierno sin ser objeto de mala administración, desperdicio y en muchos casos corrupción.

El subsidio es un privilegio, es una ventaja económica que unos reciben y otros no, a costa de los tributarios. Ahora bien, tú no recibes el subsidio, porque no es que a tu cuenta del banco le depositen Q5.00 por cada galón de gasolina que consumes. Ese dinero se lo dan a los empresarios de combustibles.

Por eso es que mis amigos economistas dicen que los subsidios son transferencias políticas de riqueza, y no necesariamente para los más pobres. Alguno de mis maestros explicó que los subsidios van de los grupos más vulnerables, desorganizados y poco dados al escándalo, hacia los grupos más organizados y dados a la buruca. Es decir que, un campesino que paga impuestos por la compra de un machete en Huehuetenango, termina pagando el subsidio de la gasolina para un carro en la ciudad de Guatemala. ¿Qué paga poco, poco? Sí. Pero la cuestión no es sólo económica, sino moral. ¿Por qué es moralmente aceptable que unos le paguen la ayuda a otros, incluso a los que no necesitan de la ayuda? Pregunto esto porque los dueños de Lexus, Audi, Mercedes, BMW, Cayenne y otros, reciben el mismo subsidio que los dueños de carros mucho más modestos.

El subsidio es inmoral porque es dinero de impuestos (y tú ya sabes que los impuestos son robo), ¿por qué iba a ser moral tomar dinero ajeno bajo amenaza del uso de la fuerza y repartirlo entre grupos de interés político?

Es inmoral porque es un engaño. ¿Por qué iba a ser moral saludar con sombrero ajeno cuando se soluciona un daño causado por el mismo grupo que causó el daño? Es como el meme que dice: El gobierno te rompe las piernas y luego te regala las muletas.

Es inmoral porque le quita al consumidor la posibilidad y los incentivos para racionalizar su consumo y le crea la ilusión de que el producto subsidiado tiene un precio distinto al precio real. Cuando un bien tiene un precio real, los consumidores tenemos el incentivo de no desperdiciarlo y de consumirlo sólo cuando de verdad es necesario. Eso reduce la demanda y crea presión para bajar el precio de la oferta… naturalmente… no por la fuerza.

Verás, los precios son mensajeros y alterarlos constituye censura. Los precios llevan y traen información que la gente necesita para colocar sus recursos. Si la gasolina está política y artificialmente barata la gente cree que puede usar más de la que usaría si el precio fuera real.

Censura es la prohibición, o el control de información. Un gobierno la aplica para evitar que un contenido se conozca. Si el gobierno impide que conozcas el precio real de la gasolina para que administres tus recursos económicos de forma racional y sin el engaño, el gobierno censura esa información.

Los subsidios, como el de la gasolina, no surgen sólo porque haya sinvergüenzas. Surgen porque a mucha gente la han entrenado a pensar que el gobierno debe resolver sus problemas económicos incluso de forma invasiva. No basta con que el gobierno se concentre en garantizar el respeto a los derechos individuales, el cumplimiento de los contratos y la resolución de conflictos; mucha gente ha sido entrenada a creer que si el gobierno le resuelve los problemas a los empresarios mercantilistas, y a los sindicatos de maestros, también se los debe resolver a otros grupos de interés. Y por eso estamos donde estamos.

El resultado no es más justicia ni más eficiencia: es más dependencia, más distorsión y más poder concentrado en quienes deciden a quién se le quita y a quién se le da.

Columna publicada en República.


23
Jul 26

Subsidios, en Emisoras Unidas

 

La única forma moralmente aceptable para que el gobierno ayude a los consumidores directos e indirectos de combustibles en Guatemala es que elimine el Impuesto a la Distribución del Petróleo Crudo, porque ese tributo le añade entre Q4.60 y Q4.70 al precio de las gasolinas y Q1.70 al del Diesel.

Haz clic en la imágen para escuchar el programa en el minuto 6:05.

Voy a abordar más a profundidad el tema en mi columna del viernes en República, y en este espacio; pero tuve una buena conversación al respecto con Carlos González, ex viceministro de Finanzas y ex gerente del Banco de Guatemala, en Hora 15, de Emisoras Unidas, en compañía de Juan Carlos Sandoval y Beatriz Colmenares.

El subsidio es inmoral, en primer lugar, porque es dinero de impuestos (y tú ya sabes que los impuestos son un robo). Es inmoral porque es un engaño: el dinero para pagarlos sale de un bolsillo de los tributarios para entrar al otro y pareciera que los políticos y burócratas lo están ayudando. Es inmoral porque es una transferencia política de riqueza contra los tributarios, en favor de grupos de interés. Es inmoral porque le quita al consumidor la posibilidad y los incentivos para racionalizar su consumo y le crea la ilusión de que el producto subsidiado tiene un precio distinto al precio real.

No estoy de acuerdo con la idea de un fondo compensatorio porque igualmente el dinero para dotarlo tendría que ser tomado de los tributarios e igualmente distorsionaría el uso racional de los combustibles, porque su precio a los consumidores no sería real.

La mejor forma para ayudar a los consumidores —desde las perspectivas moral, económica y financiera— es no quitarles su dinero, no engañarlos y permitir que los precios cumplan su función de mensajeros para la toma de decisiones racionales.

Menos impuestos, precios reales y consumidores libres de ilusiones: esa es la única ayuda que no ofende a la razón ni a la libertad.


07
May 26

Aplazado uso de etanol

 

En Panamá, a Secretaría Nacional de Energía decidió posponer la entrada en vigencia de la mezcla obligatoria de etanol en los combustibles. Me parece una buena medida porque -aunque el etanol no fuera dañino- su uso forzado es inadmisible. Si es tan bueno, ¿por qué se impone por la fuerza el uso de etanol?

¿Ya adaptaste tu moto,o tu carro para recibir etanol?

La disposición de posponer la obligatoriedad del etanol establece que el inicio del programa se aplaza para permitir ajustes técnicos, logísticos y regulatorios, en un contexto donde aún persisten dudas sobre la capacidad operativa para implementar el cambio de forma ordenada. La decisión apunta a evitar que una implementación apresurada termine elevando los costos delcombustible para los consumidores. ¿Cómo va ese tema en Guatemala? ¿Están preparados los distribuidores? Y más importante aún…los dueños de motos chinas y automóviles viejitos ¿ya están cambiendo sus mangueras de R6 a R9? 

En Guatemala la mezcla obligatoria de etanol al 10% (E10) en la gasolina entrará en vigor este 30 de junio que viene. 


17
Abr 26

Subsidios y trampa

 

Liderados por diputados oficialistas, una mayoría de congresistas cayó en la trampa de aprobar subsidios para los combustibles porque, claro, ¡el gobierno debería hacer algo!

Los pipoldermos no dan nada que no le hayan quitado a alguien más. La ilustración es de Grok.

En la realidad no importa si ese algo es económica, financiera y moralmente perjudicial; porque en la mentalidad y en la retórica estatistas que prevalecen entre muchos electores, políticos y burócratas, gobernar es gravar para gastar lo que quiere decir: transferir recursos del sector voluntario de la economía al sector coercitivo de la economía.

Lo que ve la gente es que en autoservicio la gasolina regular cuesta unos Q37.99 y con el subsidio debería quedar en Q32.99. La gasolina super cuesta unos Q38.99, y con el subsidio debería andar por Q33.99. El galón de diésel, que se cotiza cuesta unos Q41.69, con la transferencia debería quedar en Q33.69. Pero lo que no se ve es muy dañino.

Mis cuates que saben de estas cosas calcularon que el subsidio aprobado para tres meses, de Q2000 millones, en realidad alcanzará para poco más de dos meses con base a datos sobre el consumo.

Desde la perspectiva política, los subsidios, en general, son instrumentos de clientelismo y corrupción institucionalizada. El gobierno, al redistribuir recursos coercitivamente (vía impuestos, o inflación), crea grupos de interés dependientes que presionan por mantener, o ampliar los subsidios. Los pipoldermos compran votos potenciales al ofrecer “beneficios” visibles mientras los costos se diluyen de forma invisible entre todos los contribuyentes. Se fomenta el mercantilismo porque las empresas más conectadas políticamente reciben los fondos, no las más eficientes. Esto erosiona la meritocracia y la competencia real. Los subsidios convierten al gobierno en árbitro de ganadores y perdedores y la política se consolida como una lucha por el botín fiscal. Ejemplo: el transporte colectivo urbano que dejó de ser una actividad empresarial legítima para convertirse en un caldo de mafias que viven del dinero ajeno tomado por la fuerza.

En general, los subsidios distorsionan el cálculo económico y las señales de precios. El precio de mercado es la única forma en que millones de individuos coordinan sus acciones sin un planificador central. Al bajar artificialmente el precio de un bien o servicio se genera “malinversión” que es cuando los recursos (capital, trabajo, materias primas) se desvían hacia actividades que el mercado libre no demandaría en esa magnitud. Ejemplo: más gente va a usar combustibles, como cuando mucha gente desperdicia agua porque el agua no tiene precio de mercado. Encima de aquello, las empresas subsidiadas no tienen incentivos para reducir costos, innovar, o adaptarse a la realidad. Sobreviven empresas zombis que consumen recursos que podrían usarse mejor en otro lugar.

Los subsidios a los combustibles, en particular, incentivan al sobreconsumo. El mercado no puede señalar la verdadera escasez energética, por lo que no se incentiva la conservación, ni la inversión en alternativas, ni el transporte racional.

Las empresas subsidiadas no compiten por eficiencia, y los pipoldermos trasladan los costos a toda la economía.

Los subsidios —que en este caso saldrán de readecuaciones presupuestarias— se financian con deudas que tarde o temprano van a tener que pagar los tributarios ya sea directamente, o por medio de inflación que erosiona el poder adquisitivo de todos, y especialmente de los más pobres.

Según mi querido F. A. Hayek, los precios son un sistema de información que transmite conocimiento disperso. Al subsidiar combustibles, el gobierno “apaga” esa señal en un sector clave, lo que ocasiona descoordinación generalizada. Según mi estimadísimo L. v. Mises, es un cálculo económico imposible ya que tarde o temprano no se sabe cuál es el “precio correcto” sin mercado libre.

Finalmente, de acuerdo con mi admirada A. Rand, los subsidios destruyen la independencia moral de los individuos porque crean una cultura de mendicidad estatal donde la gente aprende a pedir al gobierno en vez de actuar de acuerdo con su mejor juicio en un mercado de precios reales.

Al final, la factura siempre llega. Y cuando lo hace, los que menos pueden son los que más pagan.

Columna publicada en República.


08
Abr 26

Subsidios: la “ayuda” que te roba

 

Así funciona el subsidio que se discute para supuestamente aliviar a los consumidores de combustibles: Los políticos y burócatas te quitan Q4 en impuestos para subsidiar la gasolina y Q8 en impuestos para subsidiar el diesel y luego fingen que, generosamente, te dan ese dinero -que ya te quitaron- para subsidiar los combustibles. A ese tipo de cosas en mi pueblo se les llama dar atol con el dedo porque es pasar el dinero de un bolsillo a otro. Recuerda que el gobierno no puede dar nada que previamente no le haya quitado a alguien. 

El subsidio es inmoral y no resuelve el problema. La ilustración es de Grok.

Ya es bastante indignante aquel engaño populista; pero empeora si le añadimos que todo el dinero que te quitan los políticos y burócratas pasa por un proceso de corrupción, mala administración y desperdicio que, digamos, puede tener un costo de 40% por citar una cifra que suele circular por ahí. Entonces, para que los políticos y burócratas te puedan dar Q4, o Q8 de subsidio netos deben tomar Q5.60, o Q11.30. Ya sé que esto no es una ciencia exacta, pero ayuda a poner en perspectiva dos realidades:

  1. El subsidio no es una ayuda generosa; y
  2. El subsidio tiene costos que nadie te cuenta.

Entonces, ¿cuál sería una ayuda efectiva para los consumidores de combustible? Que los políticos y burócratas quiten el impuesto a la distribución de petróleo que asciende a Q4.70 para el galón de gasolina súper, y de Q1.30 para el diésel. Parece poco para el diésel; pero es honesto y no es una farsa, y es sano no solo desde el punto de vista económico y financiero, sino desde la perspectiva ética.

La idea de quitar el Impuesto al Valor Agregado no es una buena idea porque, para que ese tributo cumpla con sus funciones sin distorsionar la economía (y el sistema fiscal), debe ser universal.

Al final, lo que realmente alivia el bolsillo del guatemalteco es menos impuestos y menos farsas estatales. Sin trucos.


28
Mar 25

Etanol: ¿quién paga el daño?

 

Un fantasma recorre Guatemala: la Corte de Constitucionalidad resolvió que, a partir de 2026, los guatemaltecos consumidores de gasolina tendrán que usar ese carburante mezclado con etanol. Que no te engañen con que es para proteger el ambiente, porque en realidad es para que los productores de ese alcohol puedan recuperar sus inversiones y tener ganancias con ese bisne.

Para el motor de tu automóvil, los riesgos de corrosión, deterioro de componentes y otros podrían superar los beneficios. La ilustración la hizo Grok.

Cuanto antes, revisa las especificaciones de tu auto, o tu moto, o pregúntale a tu mecánico de confianza, porque tu vehículo podría no resistir aquel abuso. Mis amigos que saben de estas cosas me explicaron que, si tu vehículo no está certificado como flex-fuel o no tiene adaptaciones específicas (como inyectores y sensores compatibles), el uso prolongado de mezclas con etanol podría ser muy perjudicial.

En todo caso:

El etanol es higroscópico, lo que significa que absorbe agua del ambiente. Esta humedad puede provocar corrosión en partes metálicas del sistema de combustible, como el tanque, las líneas de combustible o los inyectores. En motores más antiguos, o no diseñados para etanol, esta corrosión puede ser más severa debido a la falta de materiales resistentes. La imposición del etanol va a castigar con más severidad a las personas más vulnerables, que no pueden tener autos modernos.

El etanol puede degradar materiales como el caucho, o ciertos plásticos usados en juntas, empaques y mangueras del sistema de combustible. Si tu vehículo no está preparado para combustibles con etanol, estos componentes pueden resecarse, agrietarse, o fallar, causando fugas, o problemas de presión en el sistema. Se te va a encarecer el costo del mantenimiento de tu auto, o tu moto.

Debido a aquella capacidad para absorber agua, el etanol mezclado con gasolina puede sufrir “separación de fases” si se acumula demasiada humedad. Esto crea una capa de agua-etanol que se separa de la gasolina, lo que puede llegar al motor y causar fallos en la combustión, obstrucciones en los filtros de combustible o daños en los inyectores. Empieza a ahorrar para pagar el taller.

El etanol tiene menos densidad energética que la gasolina pura, lo que puede alterar la mezcla aire-combustible en motores no calibrados para su uso. Esto puede resultar en una combustión más pobre, aumento de la temperatura en la cámara de combustión y mayor desgaste de piezas como pistones, válvulas y bujías, especialmente en motores de alto rendimiento, o más antiguos. Pero tranquilo, ¡vas a contribuir a mejorar el nivel de vida de los productores de aquel alcohol!

Cualquier ventaja que pudiera tener aquella mezcla forzada depende de que tu automóvil esté fabricado o adaptado para usar etanol con materiales resistentes a la corrosión y una calibración adecuada del motor, por ejemplo. Si no es el caso, los riesgos de corrosión, deterioro de componentes y otros podrían superar los beneficios. ¿Sabes si tu vehículo está certificado para mezclas como E10 (10% etanol) o E85 (85% etanol)? Eso ayudaría a precisar si realmente aprovecharías estas ventajas, o si te van a causar daños costosos. Mientras los productores de etanol celebran sus ganancias, tú podrías estar pagando el precio con el sudor de tu bolsillo.

Columna publicada en República.

Otra entrada al respecto: Aplazada la imposición del etanol.


13
Jul 24

Aplazada la imposición del etanol

 

La aplicación forzada del etanol a las gasolinas fue aplazada por un año según disposición atinada del Minsiterio de Energía y Minas. 

El nuevo plazo abre la oportunidad de ponerle un Alto definitivo a aquella medida mercantilista que puede hacer que el caldo sea más caro que la gallina.

El alcohol etílico anhidro desnaturalizado, para ser mezclado con las gasolinas, es producido a partir de la caña de azúcar. La excusa para su consumo forzado es que aquel alcohol genera menos emisiones causantes del efecto invernadero; pero la verdad es que los azucareros (comprometidos con la Agenda 2030) tienen la capacidad industrial para producir etanol y…pues…hay que venderlo.  Los productores de alcohol y los de combustibles renovables aplauden que haya como vender el producto; pero la pregunta obligada es: ¿Si la mezcla es tan buena, por qué tiene que ser forzado su uso?  Que no te engañen con que va a ser un mercado, porque una característica del mercado es que en él, el intercambio es voluntario; y no hay voluntariedad si los consumidores no vamos a poder elegir entre echarle alcohol a los motores, o no.

La legislación para forzar el uso del etanol se ha negociado entre importadores y exportadores de combustibles, importadores de vehículos y productores de etanol. ¡Puros empresaurios, negociando cómo hacer para forzarte a usar el etanol! Puro mercantilismo y puro patrimonialismo, sin que tu -el usuario- estés representado en la mesa de reparto de privilegios. Todo con criterios técnicos, ecológicos, científicos y económicos, claro, ¿cómo iba a ser de otra forma?

Pero tu sabes lo que pasa: quellos grupos de interés deciden por ti, y no te queda otra que usar el producto, o te atienes a la pena que te tienen recetada, independientemente de si juzgas razonable usarlo en tu vehículo, o no.

Los promotores del etanol le ven algunas ventajas:

Como es oxigenante de las gasolinas eleva el octanage lo que supuestamente ayuda a descontaminar y da más poder a los motores. Remplaza aditivos nocivos como el plomo y el methyl tert-butyl ether. Aumenta la demanda de caña, y caeteris paribus, mejora el precio de esa materia prima y la calidad de vida quienes están vinculados a la agroindustria industria cañera/azucarera.

Peeeero tiene desventajas:

El etanol se consume de un 25% a un 30% más rápidamente que la gasolina. Producido, como en Guatemala,  a partir de caña de azúcar, incrementa la quema de la caña antes de la cosecha, lo que libera grandes cantidades de metano y óxido nitroso. Esto se solucionaría mecanizando el proceso de cosecha, pero aquí ya hubo quemas de maquinaria cuando se intentó hacer aquello. La combustión ocurre a destiempo. Como el etanol contiene agua, favorece la corrosión del sistema de inyección. Esto quiere decir que será común tener que realizar cambios de mangueras, o válvulas, pues ya no funcionan correctamente debido a este proceso de corrosión; lo que quizás ahorres por lo barato del etanol (y está por verse si bajará el precio de los combustibles), tal vez tengas que gastarlo en repuestos y mano de obra. El uso de etanol eleva la temperatura de los gases que son expulsados por el escape, de tal forma que se puede dañar el sistema completo, o el catalizador, debido al incremento en la temperatura de los mismos generando un desgaste prematuro. Aumenta la demanda de caña, y caeteris paribus encarece aquella materia prima y sus derivados, como el azúcar, en perjuicio de la calidad de vida de quienes la consumen.

En fin, es de celebrar que el Ejecutivo haya tomado la decisión de no imponer el etanol…al menos por el momento.