09
Jun 17

Los taxistas contra Uber

Con mensajes contra Uber más de cien taxistas bloquearon el paso en el Trébol  y perjudicaron a miles y miles de personas el miércoles pasado.  Mi cuate, J. Toriello, en Facebook, publicó un vídeo donde se veían los taxis con números y placas tapadas.

Escucha el podcast aquí.

Los taxistas, en el mundo, se han opuesto violentamente a la competencia e innovación que ha traído Uber; y en Guatemala, los taxistas siempre se han rehusado a abandonar a la comodidad. A finales del siglo XX, los taxistas estacionarios se opusieron a los taxis rotativos; poco más tarde los rotativos se opusieron a los amarillos hasta el punto de que, por ejemplo, los amenazaban cuando llegaban al aeropuerto La aurora.  Hoy, los taxistas la tienen contra Uber.

Es cierto, eso sí, que los taxis tradicionales están sujetos a extorsiones por parte de políticos y burócratas; es decir, a licencias, trámites, ¿arbitrios y tasas? ¡Ya te imaginas!  Pero nótese que los taxistas tradicionales no están pidiendo que les quiten aquellas cargas e igualar su condición a la de Uber para competir sanamente.  Lo que piden es que Uber sea eliminado de la competencia y, en el mejor de los casos, que a Uber, los políticos y los burócratas los castiguen como a ellos.

Es como la historia del campesino ruso que, teniendo él una vaca y su vecino un toro, cuando se le apareció un genio y le ofreció un deseo, en vez de pedir un toro para él y así iniciar una crianza de bovinos, lo que pidió fue que el genio matara al toro de su vecino.

Es como la parábola aquella de F. Bastiat en la que los fabricantes de candelas, velas, lámparas, candeleros, faroles, apagavelas, apagadores y productores de sebo, aceite, resina, alcohol y de todo lo que concierne al alumbrado, les piden a los diputados que legislen y ordenen el cierre de todas las ventanas, tragaluces, pantallas, contraventanas, póstigos, cortinas, cuarterones, claraboyas, persianas, en una palabra de todas las aberturas, huecos, hendiduras y fisuras por las que la luz del sol tiene la costumbre de penetrar en las casa, en perjuicio de las bellas industrias con las que nos jactamos de haber dotado al país.

¿Viste?

Columna publicada en elPeriódico. La foto es de J. Toriello.


29
Oct 15

El desatino del precio tope a los intereses

512px-Credit-cards

Los diputados aprobaron la discusión, ¡de urgencia nacional!, de una ley de tarjetas de crédito que le pone un precio tope de 10% a la tasa de interés.  Esta medida populista y demagógica -de los diputados (que ya ven venir la cuchilla) tendrá el mismo efecto que tienen todos los precios tope: generará escasez.

Verás…la gente cree que la tasa de interés es el precio del dinero.  Esto es porque lo que se ve (lo evidente) es que uno puede comprar cosas con la tarjeta, como si fuera con dinero.  Entonces la gente supone que los emisores de tarjetas cobran intereses a cambio de el medio de intercambio que les permite comprar cosas.  Pero tu, que leíste Lo que se ve y lo que no se ve, de Federico Bastiat, sabes que en cuestiones económicas, lo que no se ve y no es evidente es más importante que lo que se percibe a simple vista.

En realidad la tasa de interés es el precio del crédito.  Crédito viene del latín creditus o cosa confiadaTiene que ver con confiar y con confianza.  Además tiene que ver con el tiempo, porque el que da prestado confía en que recibirá lo prestado -de vuelta- en el futuro.  En ese sentido se podría decir que es el cambio de una riqueza presente por la posibilidad de más riqueza en el futuro, siempre que el que recibió prestado no viole la confianza del que le dio prestado.  El crédito no sólo depende de la capacidad de cumplir, sino de la voluntad de cumplir.

El emisor de la tarjeta de crédito pone a disposición de uno los recursos que uno necesita ahora, con la confianza de que uno se los pagará luego y corre el riesgo de que uno no se los pague.   Uno recibe los recursos en el preciso instante en que los necesita, sin preguntas, ni nada porque el emisor confió en uno y le dio tarjeta.  El emisor confía en todos los que tienen su tarjeta; pero…¿te das cuenta? hay tarjetahabientes más confiables que otros.  Hay tarjeta habientes más riesgosos que otros.  El grado de confianza, pues, es distinto para distintos casos.  No sólo porque el que presta los recursos los da sin hacer preguntas, sino porque lo hace inmediatamente y las condiciones (así como la disposición) para pagar,  de parte de los tarjetahabientes pueden cambiar en el tiempo.

¿Que pasa si se le pone precio tope al crédito?  El crédito para los tarjetahabientes más riesgosos va a desaparecer, o a escasear.  Como como desaparecieron y escaseron en los años 80 otros productos a los que se les ponía precio tope: el pan, la leche, el papel toilette, las baterías, la Incaparina y otros.  ¿Y qué va a pasar cuando los extarjetahabientes riesgosos no puedan conseguir crédito por medio de tarjetas cuando de verdad lo necesitan? Caerán en manos de los ajiotistas.  ¡Esos prestan al rayo, pero con intereses más que leoninos!  Y las condiciones para los tarjetahabientes riesgosos sólo habrán empeorado.  Como siempre, los más vulnerables serán los más perjudicados por el estatismo y por el populismo.

¿Cuál es el remedio para no tener que pagar tasas altas en las tarjetas? Ser pruente y responsable, atenerse a un presupuesto de gastos, explorar otras posibilidades y no ser impulsivo.  En dos platos: ser racional y usarlas racionalmente.

La ilustración es por Lotus Head from Johannesburg, Gauteng, South Africa (sxc.hu), CC-BY-SA-3.0  via Wikimedia Commons


10
Nov 14

¡Gané un Premio Charles L. Stillman!

141110-stillman-luis-figueroa-carpe-diem

¡Por esta  columna, publicada en El periódico gané un Premio Charles L. Stillman 2014 para columna de periódico!   Este es un concurso al que están invitados todos los profesores universitarios de habla hispana y me siento muy honrado y agradecido porque ese artículo haya sido elegido.

El texto de la columna, titulada: iPhones, Bastiat y los árboles, dice así:

El primer ministro finlandés, Alexander Stubbb lamentó que Steve Jobs –con la creación del iPhone y del iPad– le hizo daño al mercado laboral de aquel país nórdico.  Con el primero llevó al declive a los teléfonos Nokia que, por muchos años, fueron emblemas de alta tecnología; y con el segundo contribuyó a la merma de la industria maderera pues aquel invento disminuyó la demanda de papel, explicó el funcionario.

Las declaraciones de Stubb me recordaron La petición de los fabricantes de candelas…y de todo lo que concierne al alumbrado; por Federico Bastiat.   En esa parábola, el periodista francés cuenta cómo es que aquellos fabricantes se quejan de la competencia extranjera y superior de parte del sol; y les piden a los diputados que emitan una ley que prohíba ventanas, claraboyas, tragaluces y otros accesos a la luz natural para crear la necesidad del aprovechamiento de la luz artificial y estimular la producción y la economía.

Me recordó, también, una frase de Joseph Schumpeter acerca de la empresarialidad y el capitalismo: La cuestión no es cómo el capitalismo administra las estructuras existentes…[sino] cómo las crea y las destruye.

La segunda parte de las declaraciones del Primer Ministro también son para detenerse en ellas porque llama la atención sobre el hecho de que en la medida en que dejamos de usar papel, en esa medida se reduce la demanda de ese producto y se reducen los incentivos para sembrar bosques.  Por eso es que me da algo de risa cuando, en ciertos correos electrónicos, viene una invitación a no imprimirlos para proteger los bosques.

¡Es al revés!, y  por eso me gustan los correos que vienen con el siguiente mensaje: Consumir papel contribuye a preservar y hasta aumentar la cantidad de árboles en el mundo, porque la industria papelera siembra sus propios árboles para producir papel. Más demanda de papel equivale a más demanda de árboles. Por consiguiente, no se abstenga de imprimir este mensaje, con la buena intención de evitar la deforestación. Imprímalo, si para usted es conveniente imprimirlo; y entonces contribuirá a conservar y hasta aumentar la cantidad de árboles en el mundo.

Este es el sexto Premio Stillman que recibo y estoy feliz como una perdiz.


12
Sep 14

¿Y tu? ¿Tranquilo?

140911_bastiat-luis-figueroa-lusifi

Veo que un grupo de diputados se lió a cuentazos e insultos en el Congreso y pienso: La próxima vez deberían dejar que se golpeen hasta que se extingan.  Que se amenacen de muerte y se saquen las madres y se trompeen hasta que sólo queden los que no hacen ese tipo de cosas.

Veo el destape de la corrupción en el sistema de presidios, veo que la CICIG y sus patrocinadores usan aquel fenómeno para conseguir una ampliación del mandato de la Comisión, veo que muchos se tapan la boca como si fuera sorpresa y me pregunto: ¿La CICIG raspará la olla de grillos hasta el fondo para llegar hasta la raíz de aquellas alianzas entre reos y políticos del más alto nivel, o sólo tomará de encimita, emitirá un pedo inflado, y se beneficiará del escándalo?

Veo que las comisiones de postulación son mercados de influencias en los que grupos de interés y hasta mafias, la oligarquía de los derechos humanos, las ONG vinculadas con la exguerrilla, embajadas y todo el que puede están haciendo lo posible por controlar los resultados.  Veo que las luchas por el poder se han vuelto más viciosas.

Veo que el TSE es el hazmerreír de esas roscas electoreras que aquí se llaman partidos políticos.  Primero sanciona a los que hacen campaña anticipada; luego les levanta la sanción antes de tiempo.  Acto seguido el partido oficialista proclama a su precandidato presidencial e inmediatamente (Después del trueno, Jesús María) el TSE se indigna y advierte que los partidos no deben proclamar precandidatos.

Veo que los pipoldermos te siguen endeudando. Para 2015 el endeudamiento superaría los Q127 mil millones.  Esto es el 245 por ciento de la relación entre la deuda y lo que le quitan a la gente en impuestos.  ¡Pero no a toda la gente!  Del total de la PEA, 75 por ciento son free riders.  El endeudamiento se está poniendo alarmante y como dijo Bastiat: El Estado es la gran ficción por medio de la cual todo el mundo trata de vivir a costa de todos los demás.  ¿Y tu?.  ¿Qué opinas? ¿Sigues creyendo que a aquellos políticos corruptos e ineptos se les deben encargar cosas importantes?

Columna publicada en El periódico.


11
Jul 14

iPhones, Bastiat y los árboles

140710_schumpeter

El primer ministro finlandés, Alexander Stubbb lamentó que Steve Jobs –con la creación del iPhone y del iPad– le hizo daño al mercado laboral de aquel país nórdico.  Con el primero llevó al declive a los teléfonos Nokia que, por muchos años, fueron emblemas de alta tecnología; y con el segundo contribuyó a la merma de la industria maderera pues aquel invento disminuyó la demanda de papel, explicó el funcionario.

Las declaraciones de Stubb me recordaron La petición de los fabricantes de candelas…y de todo lo que concierne al alumbrado; por Federico Bastiat.   En esa parábola, el periodista francés cuenta cómo es que aquellos fabricantes se quejan de la competencia extranjera y superior de parte del sol; y les piden a los diputados que emitan una ley que prohíba ventanas, claraboyas, tragaluces y otros accesos a la luz natural para crear la necesidad del aprovechamiento de la luz artificial y estimular la producción y la economía.

Me recordó, también, una frase de Joseph Schumpeter acerca de la empresarialidad y el capitalismo: La cuestión no es cómo el capitalismo administra las estructuras existentes…[sino] cómo las crea y las destruye.

La segunda parte de las declaraciones del Primer Ministro también son para detenerse en ellas porque llama la atención sobre el hecho de que en la medida en que dejamos de usar papel, en esa medida se reduce la demanda de ese producto y se reducen los incentivos para sembrar bosques.  Por eso es que me da algo de risa cuando, en ciertos correos electrónicos, viene una invitación a no imprimirlos para proteger los bosques.

¡Es al revés!, y  por eso me gustan los correos que vienen con el siguiente mensaje: Consumir papel contribuye a preservar y hasta aumentar la cantidad de árboles en el mundo, porque la industria papelera siembra sus propios árboles para producir papel. Más demanda de papel equivale a más demanda de árboles. Por consiguiente, no se abstenga de imprimir este mensaje, con la buena intención de evitar la deforestación. Imprímalo, si para usted es conveniente imprimirlo; y entonces contribuirá a conservar y hasta aumentar la cantidad de árboles en el mundo.

Esta columna fue publicada en El periódico y por ella gané un Premio Charles L. Stillman.


27
May 14

Piketty y “el viejito del costal”

Que_viene_el_coco

A los niños chiquitos, en Guatemala, se les amanazaba con que si no se portaban bien vendría el viejito del costal y se los llevaría.  Es una forma primitiva de conseguir que los niños se porten bien; pero sin duda es lo mejor que podían hacer ciertos padres.  El viejito del costal es como El coco.   El capital, de Thomas Picketty es como el viejito del costal.

Paul Krugman, por ejemplo, dice que el libro es un prodigio y que contiene erudición auténtica; y los conservadores se aterrorizaron con él.  Las mentes más serenas, las que están acostumbradas a pensar en términos de principios, no se alborotaron.  Keep calm.

Mi cuate, Adriano Gianturco escribió:  Cuando descubrimos que el libro de Piketty tiene mala data, asumimos que ha sido refutado.  El hecho de que sus argumentos ya eran ilógicos e incoherentes y que sus propuestas son imposibles, y que sus políticas son contraproducentes no importaba.  Es increíble que la mayoría de personas piense que la data es objetiva y que la lógica no importa. Estamos muy lejos de un pensamiento superior, abstracto y teórico.

En The New York Times, Neil Irwin comentó que uno de los acercamientos más comunes a El capital, de Piketty ha sido el de criticar sus teorías y predicciones; pero alabar efusivamente su data; después de todo el autor habría hecho un gran trabajo de compilación de data para tratar de determinar la historia de la desigualdad de riquezas en el mundo.  Sin embargo The Financial Times le ha echado un ojo cuidoso a la data del libro y ha puesto sobre la mesa la pregunta: El libro de economía más influyente de este año, ¿está construido sobre malas matemáticas?  Irwin no fue el único que se dio cuenta de los errores de data en el libro de Piketty; Martin Feldstein, en The Wall Street Journal advirtió que los números de Picketty no cuadran.  Al ignorar cambios dramáticos en la legislación impositiva desde 1980, creó la impresion falsa de que la desigualdad en ingresos está creciendo.

Aparentemente los errores de Piketty son elementales; y Fraser Nelson se hace la pregunta: ¿Por qué es que el editor de Piketty, en Harvard, no se dió cuenta de los errores que ha expuesto The Financial Times? La respuesta es pertubadora, pero a mí no me sorprende para nada y sólo confirma que en todas partes se cuecen habas: HUP sólo reimprimió la versión francesa sin aplicar las verificaciones que se le aplicarían a un libro de economía de Harvard.  El editor habló de lo mucho que el libro ha significado para la compañía en términos de dinero y concluyó diciendo: As long as there is bullshit and inequality, we won’t go out of business.  Pues sí. Eso de tirar mierda y clamar desigualdad es como una fórmula, ¿o no?  Funciona allá…y funciona por aquí.

¡Que bueno que encontraron que la data del libro está mal!; pero que mal que, en atención a lo que nos advierte Adriano, a la gente no le importe la mala lógica y la mala teoría.  Que mal que la atención sea sobre sumas y restas.  George Leef también lo dijo muy bien: En vez de ir tras los números de Piketty, deberíamos ir tras su “filosofía”.  ¡Es en la batalla de las ideas donde está la clave del futuro!  Lo que hizo Piketty fue una apología de la expoliación legal; y ya Federico Bastiat nos había advertido bastante acerca de eso; y Leef nos advierte, también, que ya tenemos bastante expoliación legal y Piketty quiere más.

Que los estatistas se hayan emocionado con El capital, de Piketty; y que los conservadores se hayan aterrorizado con él, no debería extrañarnos.  Y no cayó nada mal que su data fuera defectuosa.  Empero, creo que la mejor lección que nos deja esta experiencia es una que Ludwig von Mises y Ayn Rand han estado tratando de comunicarnos desde hace décadas: hay que pensar en términos de principios.  La teoría es importante.  El pensamiento abstracto es importante.  ¡Es en la batalla de las ideas donde está la clave del futuro!

La ilustración es Que viene el coco, por Francisco Goya [Public domain], via Wikimedia Commons


16
Ago 13

¡Que no se reúna el Congreso!

Ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre están a salvo cuando el Legislativo está reunido, dijo Mark Twain ¡y qué razón tenía! Por eso es que debería inquietarnos que muchos políticos y grupos de intereses insistan en que el Congreso reanude sus sesiones y atienda sus agendas y sus demandas; muchas de ellas para hacer uso de la ley como instrumento de la expoliación legal contra la que nos advirtió Federico Bastiat. Para endeudarnos, para subirnos los impuestos, y cosas así.

¿No te inquieta la costumbre de evaluar al Legislativo por la cantidad de legislación que produce? No basta con el criterio cuantitativo y hay que establecer criterios de fondo. No es mejor diputado el que más iniciativas presenta, o aprueba. Los congresos no son fábricas de chorizos cuyos resultados se pueden medir por la cantidad de embutidos que producen. ¡La calidad de las leyes es importante! No es mejor diputado el que aprueba muchas regulaciones concretas y específicas; sino el que evita que estas prosperen. Es un mejor diputado el que sabe que las leyes deben ser generales y abstractas. No es mejor diputado el que propone normas violatorias de los derechos individuales y normas que restringen las esferas de acción privada de las personas; sino aquel que protege la vida, la libertad y la propiedad de las personas; y el que cuida como tesoros las esferas de acción privada de las personas.

¿No te produce inquietud eso de que la gobernabilidad dependa de la satisfacción de las demandas de los grupos de interés? La satisfacción del clientelismo (o sea la dependencia que algunos tienen con respecto de la concesión de prestaciones obtenidas de parte de la función pública) no debería ser fuente de gobernabilidad. Y esto solo ocurre por alcahuetería, y porque todas las partes involucradas (menos los tributarios y los ciudadanos, como tales) se benefician de las interacciones que ocurren al amparo de la arbitrariedad y de la legislación que perpetúan ese estado de cosas en las que no hay distinción entre los límites de lo privado y lo público. Como tributario y como elector pido que el Congreso no se reúna.

Columna publicada en El periódico.


23
Ene 13

Para defenderse de la rapiña

Tu ya sabes, porque leíste a Federico Bastiat: El Estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo trata de vivir a costa de todos los demás.  Por eso me causó alborozo la noticia de que pese a la eliminación de las acciones al portador, aún existen escudos para proteger el capital contra la rapiña y la expoliación.

Una posibilidad es que se busque en otros países la constitución de una empresa que permitan acciones al portador, y posteriormente realizar una inversión en Guatemala con acciones nominativas, comprando bienes inmuebles, como entidad fuera de plaza u off shore.

En fin, cuento esto porque el estatismo sólo complica las cosas y eleva los costos, sin resolver el fondo de los problemas. Como si hiciera falta comprobarlo una vez más.


13
May 11

Ley pervertida y política

La perversión de la ley confiere preponderancia exagerada a la pasión política, a las luchas políticas y a la política propiamente dicha, advirtió Frederic Bastiat en 1848, como si hubiera leído los diarios chapines del siglo XXI.

En parte esto es porque ser electo como legislador quiere decir ser seleccionado para ir a conseguir privilegios. Se cree, por ejemplo, que los diputados deben ir al Congreso a obtener obras para los departamentos en los que fueron electos. Y cada facción, o grupo de interés que puede, quiere a su gente en el Congreso; las corporaciones de empresarios, de indígenas, mujeres, sindicalistas, jóvenes, ecologistas, ancianos y de todo lo que se mueva quieren leyes para sí. Y mejor si van acompañadas por asignaciones presupuestarias.

La ley –no el decreto, sino las normas generales y abstractas que facilitan la convivencia social pacífica– es la organización del derecho natural de legítima defensa; y la misión de los diputados debería ser la protección de la esfera de acción privada de todas las personas por igual. Así como la protección de los derechos de todos por igual.

Pero a todo esto, ¿qué es la perversión de la ley, contra la que nos advierte el buen Bastiat? La ley es pervertida cuando se convierte en instrumento de codicia y pone la fuerza colectiva al servicio de los que buscan rentas parasitarias, y enriquecerse a expensas de la vida, la libertad y la propiedad de otros. La legislación que les permite a unos apropiarse de lo que les pertenece a otros, ¡y encima le confiere a esa expoliación la categoría de derecho, es legislación pervertida!

Por eso es que, entre nosotros, la política es objeto de una preponderancia exagerada, de pasiones y de lucha. Quien tiene éxito en la política, obtiene la facultad de expoliar legalmente. Ahora bien, no tiene la culpa el loro, sino el que le enseña a hablar; y la demanda política –o sea tú y yo– tenemos nuestra parte de responsabilidad por permitir aquel estado de cosas.

¿Has leído las propuestas de candidatos a diputados? Están llenas de representantes de intereses, cuando no de sujetos que han estado involucrados en actos de corrupción, o de tráfico de influencias, y llenas de parientes, amigos y compadres.

Sé que es tarea difícil y que quiere una dosis importante de responsabilidad; pero en estos comicios, tómate algo de tiempo para seleccionar a quienes les darás tu voto para diputados. Esa es la elección más importante de los comicios.

Esta columna fue publicada por El Periódico.


08
Nov 10

La austeridad fiscal no produce víctimas

Estoy leyendo un artículo que se titula: Las víctimas británicas de la moda de la austeridad fiscal; y se me ocurrió que, en realidad, la austeridad fiscal no produce víctimas.  Al menos, no en el sentido de que el ladrón al que se condena por tomar lo ajeno con violencia, no se le puede considerar víctima cuando se le captura, se le procesa y se le condena, no sólo en lo penal, sino en cuanto a responsabilidades civiles.

Me explico: Los impuestos son una forma de robo; y esto es porque son dinero tomado por la fuerza para utilizarlo políticamente en asuntos en los que, generalmente, el legítimo propietario de aquel dinero no lo usaría de forma pacífica y voluntaria.

Ergo, cuando a alguien que vivía de recursos ajenos tomados por la fuerza se le elimina la posibilidad de seguirlo haciendo, no se puede decir -apropiadamente- que es una víctima.  A grandes rasgos, hay dos tipos de casos que viven de dinero ajeno tomado por la fuerza en forma de impuestos:  Los que lo hacen a sabiendas y los que no.  Los que lo hacen a sabiendas son sinvergüenzas que no tienen problemas éticos con eso de tomar lo ajeno y usarlo para satisfacer sus intereses particulares.  Esos, definitivamente no son víctimas, sino victimarios.  Y en el momento en que se acaba con su posibilidad de seguir siendo parásitos, lo que se hace es justicia, y no pueden calificar como víctimas.

Caso ligeramente distinto es el de aquellos que viven del dinero ajeno; pero no están conscientes de ello.  Ellos, en todo caso, son víctimas del engaño por parte de aquellos inescrupulosos que les ocultan la verdad, o los engañan deliberadamente.  No son víctimas de que se detenga la expoliación de la cual se benefician; sino víctimas de la falta de escrúpulos de aquellos que los hacen partícipes de la expoliación.

El estado benefactor como instrumento de expoliación multiplica las relaciones forzadas y violentas entre las personas, con lo que no sólo mina el estado de derecho, sino que socava y corroe los fundamentos mismos de la sociedad, que son las relaciones pacíficas y voluntarias.  La austeridad fiscal, entonces, como una forma de racionalizar y disminuir la toma forzada de dinero ajeno para destinarlo a propósitos políticos arbitrarios, es un acto de justicia.

El argumento de que la austeridad fiscal produce víctimas es perverso porque distrae la atención de lo que es importante:  La decisión de detener la expoliación, y evitar que el estado continúe siendo aquel instrumento por medio del cual unos intenta vivir a costillas de otros, para parafrasear el buen Federico Bastiat.