20
Mar 17

Comentarios a los comentarios de Guillermo

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En su perfil de Facebook, el cuate, Guillermo Fernández, hizo comentarios a mi entrada publicada con el título de Algunos liberales son conservadores.  Dice Guillermo:

El aborto es liberal porque el feto no tiene proyecto de vida. No es un ser vivo en acto, sino en potencia. ¡Perdón por la franqueza! De igual modo, cuando alguien está borracho y dormido, también es liberal matarlo, porque no tiene proyecto de vida ni está consciente. ¡Y lo más liberal del mundo: matar a los ancianos con demencia, porque cómo fastidian y ocupan espacio e interfieren en que uno pueda tener una vida placentera! Sobra decir que esos viejos ya vivieron su vida y no tienen proyectos más que esperar a la muerte. Mejor se las adelantamos.

Los niños de uno o dos años tampoco tienen proyecto de vida, ni son seres pensantes. Si no quiero no les doy de comer y que se mueran. ¡Porque soy liberal! ¡Vaya!

Más tarde les dejo un link donde pueden hacer el test que yo diseñé y que según mi criterio define quién es liberal. Todos los que no pasen el test son leninistas-colectivistas-conservadores-pseudo-liberales.

Su aproximación -sarcástica- distrae e impide ver con claridad.  Es la típica falacia del hombre de paja (o un non sequitur, para usar el lenguaje técnico).  Aun así, sirve para volver a explicar el asunto.

Mi argumento en Algunos liberales son conservadores se refiere expresamente a embriones y fetos; no se vale distraer la atención de los lectores hacia niños, bolos dormidos, ni a ancianos.

Un embrión depende 100% de su madre para desarrollarse, convertirse en feto y eventualmente nacer.  Es un hecho que un embrión de -tres meses- no podría vivir independientemente de la mujer que lo está gestando. En ese sentido tiene vida potencial porque vida, para los seres humanos, no es la mera existencia biológica que también tienen las amebas, los árboles y las tortugas.  La vida real (actual life) es la manera de vivir propia de cada individuo, el estilo que le es propio, sus valores, sus deseos, sus proyectos, sus emprendimientos, sus logros y más.  Un embrión carece de todo eso y es en ese sentido que el embrión es vida potencial, y no real (o actual life); es en ese sentido en el que la mujer sí tiene vida real (o actual life, no voy a seguir repitiendo esto porque voy a suponer que está claro que cuando escribo vida real, me refiero a actual life).

Pasa, y esto no es suficientemente comprendido en su justa dimensión, que el cuerpo y la vida real de la mujer cambian drásticamente con un embarazo.  ¡La vida real de la mujer cambia con el nacimiento! ¡Cambia más dramáticamente con un nacimiento indeseado!…y cambia durante el resto de su vida si es obligada a quedarse con el bebé indeseado; a veces para bien y a veces no, pero esa es una valoración personal.

De ahí que la idea radical de que las demás personas no son tu propiedad sea relevante . Desde una perspectiva liberal no se deberían forzar el embarazo, ni la maternidad en una mujer que no las desea; porque la mejor definición de liberalismo –que ha sido tan mal interpretado– es el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros. En este caso, los proyectos de vida de las mujeres que no pueden, o no desean tener hijos.  Esta es una diferencia sustancial entre liberales y conservadores.  Mi hipótesis es que para los conservadores la vida de las personas le pertenece a un orden que es superior a los individuos, y que los proyectos de vida de las personas deben estar sometidos a aquel orden y a la legislación dictada por quienes dicen representarlo.

Al objetar el aborto -en el contexto de mi artículo comentado por Guillermo- no se vale referirse a fetos de más de tres meses, y menos a bebés. ¿Por qué? Porque en mi artículo hablo de embriones y cito claramente el plazo de tres meses y porque más allá de aquel plazo, un aborto pondría en grave peligro la salud y la vida de la mujer.  Los abortos en circunstancias médicas responsables suelen ser de embriones;  pero no de bebés plenamente formados. La idea de que haya disponibilidad de ambientes y de profesionales responsables para interrumpir voluntariamente embarazos (en un país donde hay unos 65 mil abortos al año) es, ¡precisamente!, evitar peligros y daños para las mujeres que no pueden, o no quieren permanecer embarazadas. Muchísimas de aquellas mujeres mueren en condiciones inhumanas debido a abortos irresponsables y no profesionales.

Es cierto, eso sí, que estrictamente no es necesario estar a favor del aborto para ser liberal; pero la propiedad de uno mismo (self-ownership) sí es un principio indiscutiblemente liberal. Tu no le perteneces a tu familia, ni a al partido, ni a la sociedad, ni a la nación, ni a un orden superior cualquiera que sea el nombre que le quieran dar.   Eso quiere decir que tus células son tuyas y que tu mórula es tuya, así como tu embrión es tuyo; no de tu familia, ni del partido, ni de la sociedad, ni de la nación, ni de un orden superior cualquiera que sea el nombre que le quieran dar.

¡Ups!, y que conste en acta: de ninguna manera sería liberal asesinar viejitos con demencia, niños díscolos, o bolos dormidos.


28
Feb 17

Ganaron la batalla del barco, pero perdemos la de la libertad

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Escucha el podcast aquí.

La embarcación de Women on Waves -de una organización no gubernamental holandesa que ayuda a mujeres que desean interrumpir voluntariamente sus embarazos- fue expulsada del país por disposición de la Dirección General de Migración con el apoyo del ejército.

La visita y la propuesta de aquella nave desató a todas las fuerzas conservadoras y se armó una discusión apasionada y emocional sobre el aborto inducido.

La objeción más débil fue la positivista; basada en el hecho de que el aborto es un delito. Débil, la objeción porque los abortos no iban a ocurrir en territorio guatemalteco, sino en aguas internacionales en un buque de bandera holandesa, país en el que el aborto no es delito.  Las autoridades amenazaron con impedir por la fuerza que las mujeres que necesitaran los servicios del barco pudieran viajar hacia él; pero, ¿las autoridades deberían evitar que las mujeres que desearan un aborto viajaran a países como los Estados Unidos de América, Uruguay, o Guyana, para citar tres donde la interrupción voluntaria del embarazo no es delito?

La objeción más absurda fue la que mostraba vídeos e infografías de un bebé siendo violentamente extraído del vientre de una mujer.  Objeción absurda porque mostraba bebés plenamente formados más allá del primer trimestre de embarazo.  Un aborto más allá de ese plazo pondría en grave peligro la salud y la vida de la mujer.  Ningún médico responsable interrumpiría un embarazo en esas circunstancias.  Los abortos en circunstancias médicas responsables suelen ser de embriones;  pero no de bebés plenamente formados.  La idea de que haya disponibilidad de ambientes y de profesionales responsables para interrumpir voluntariamente embarazos (en un país donde hay unos 65 mil abortos al año) es, ¡precisamente!, evitar peligros y daños para las mujeres que no pueden, o no quieren permanecer embarazadas.  Muchísimas de aquellas mujeres mueren en condiciones inhumanas debido a abortos irresponsables y no profesionales.

La objeción más sofomórica fue la de que ¿qué tal si el embrión abortado iba a ser un Beethoven, iba a salvar al mundo, o eras tu? Objeción que se neutraliza con imponderables como, ¿qué tal si el embrión abortado iba a ser Hitler, o Stalin, o el marero que iba a matar a la hija de tu vecino?  La sola pregunta subraya el carácter potencial del embrión, frente al carácter real y actual de la vida de la mujer.

Es un hecho que un embrión -de tres meses- no podría vivir fuera del útero.  Sólo después de los siete meses es que aquella vida potencial tendría posibilidades de sobrevivir independientemente del organismo que se ha apoyado hasta el momento; si y sólo si cuenta con la tecnología, el conocimiento científico y la atención necesarias para ello.

Esto es muy importante porque, aunque un óvulo y un espermatozoide son vida potencial, aunque una morula y un embrión son vidas potenciales, la única vida real es la de la mujer embarazada.  Si la vida potencial tuviera el mismo valor que la vida real, debería ser delito desperdiciar esperma, por ejemplo. ¿Está claro que lo actual tiene prioridad sobre lo potencial?

Muchos opositores al aborto creen que la vida potencial y la vida actual son equivalentes; e hicieron creer a algunos inocentes que hay una contradicción entre la defensa de la vida como un derecho individual y un valor supremo, y la defensa del derecho de las mujeres a que nadie las fuerce a quedar embarazadas.

La vida humana (no la existencia de un embrión) implica acción dirigida, controlada por la mente, con cognición y emociones, valoraciones y preferencias, implica competencia y cooperación (los tropismos y los actos reflejos, no son acción).  La vida humana (la de la mujer, y no la existencia de un embrión)  implica acción, autonomía y autopoyesis (no en el sentido de que venga de la nada, claro; sino que se crea y se produce a sí misma a partir de un sistema cuya dinámica se mantiene y reconstruye a sí misma para no desintegrarse).

Alguien va a objetar que según aquella definición, pareciera que alguien que no tiene todas sus facultades cognitivas, o es incapaz de actuar, no está vivo.  Pero eso no es cierto, porque, una silla rota, sigue siendo una silla.  Por ejemplo, un anciano que sufre de demencia senil, sigue siendo una persona humana. .

Un detalle que me llamó la atención durante la discusión fue la creencia de que tanto la mujer embarazada como el hombre que la embarazó tienen iguales derechos con respecto al embrión.  Este argumento es muy débil porque el embrión crece dentro del vientre de la mujer, es el cuerpo de la mujer el que lo alimenta, es el cuerpo (¡y el proyecto de vida de la mujer!) el que es sometido a cambios impresionantes, el embrión depende 100% del cuerpo de la mujer, es totalmente inviable fuera del cuerpo de la mujer.  El padre ha aportado material genético, y eso es valioso; pero sólo carga una parte de los efectos y consecuencias del embarazo.

Por otro lado, no se puede tratar a todas las relaciones de padre biológico de la misma forma.  Esto es evidente cuando se trata del padre biológico potencial por violación, cuyo derecho al feto debería estar fuera de discusión ya que se trata de una imposición violenta en el cuerpo de la mujer violada.  Pareciera diferente en el caso del padre biológico potencial por coito voluntario; empero, aunque el coito fuera voluntario por parte de la mujer, la conservación de la mórula o del feto, es una decisión distinta porque tiene efectos distintos y de muy largo plazo.  Nueve meses como mínimo, de 18 a 21 años es una perspectiva, y el resto de la vida es otra posibilidad.  La mujer es el mayor stake holder en un embarazo.

No debería ser moralmente aceptable eso de forzar el embarazo en una mujer. Empero, aunque parece claro que el que es consecuencia de una violación es un embarazo forzado; el hecho de que la sociedad obligue a la mujer violada a conservar el embrión es una doble violación.  Nadie debería tener la facultad de forzar a una mujer a quedar embarazada, ni a permanecer embarazada.

Durante la discusión fue fascinante ver cómo, la mayoría de conservadores, hicieron micos y pericos para no apoyar sus argumentos en la creencia de que los embriones tienen alma puesta ahí por su dios.  Frente a ese argumento no hay nada que decir porque se trata de una creencia; las creencias, al margen de los hechos, son como callejones sin salida donde lo único que queda es pedir que se admita el artículo de fe.

En Facebook alguien proclamó: Ganamos la batalla del barco…y seguramente sí; empero…perdimos la batalla de la libertad.  Quizás porque, como dijo Benito Mussolini (de ingrata recordación), la concepción fascista de la vida es religiosa, una en la que el hombre es visto en su relación inmanente con una ley superior, dotada de una voluntad objetiva que trasciende al individuo y lo eleva a la pertenencia consciente de una sociedad espiritual.

Actualización: Hice una consulta entre mis lectores en @luisficarpediem y no deja de ser alarmante que 9 de 37 participantes crean no estén en desacuerdo con que nadie debería forzar a una mujer a quedar embarazada, ni a permanecer embarazada.  Dichosamente 26 dijeron que no están de acuerdo y nunca faltan los que son incapaces de hacer un juicio moral.

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04
Jul 16

La escultura, y objetivismo y libertarianismo

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En la Objectivist Conference 2016 mis conferencias favoritas de ayer fueron:

  1. The Value of the Visual Arts: How to Appreciate Sculpture and Still Life Painting, por la escultora Sandra Shaw y la pintora Linda Mann.  ¡Las naturalezas muertas, de Mann son bellísimas y excelentes!
  2. Objectivism and Libertarianism, por Yaron Brook y Onkar Ghate.

La escultura dramatiza la figura humana en forma tridimensional y apela a nuestra habilidad de ver las cosas y tocarlas; y como sucede en todo tipo de arte lo que buscamos en ella afecta lo que obtenemos de ella.  Shaw mostró The Column of Live por M. Hoffman y explicó como es que esa obra de arte nos muestra un mundo en el que eso es posible, la figura de dos seres humanos completamente expuestos en un mundo benevolente donde la serenidad, el amor, las relaciones y lo pacífico son posibles.

Shaw mostró The Painters´s Honeymooon por F. Leighton y Eva Buttler With a Dove, por A. Munro que recrean un mundo en el que la gentileza es posible.  También mostró The Sluggard, de F. Leighton que ilustra esta entrada.  La ideas de un universo benevolente se capta por medio de todas aquellas obras.

Entre las artes visuales, la escultura tiene la ventaja de que pone los objetos en nuestra dimensión, de la misma forma en que observamos la realidad y de la misma forma en la que los objetos están presentes en nuestro mundo.  Nos ofrece la experiencia de la realidad y de la grandeza del potencial humano (como en el David, de Miguel Angel). El hecho de que la escultura atienda a nuestras facultade de ver y tocar enfatiza su relación con la realidad.  Nuestra capacidad de percibir la existencia de las cosas depende de la vista y del tacto; y sin ellos nuestra capacidad de experimentar la presencia de entes estaría severamente limitada.

El foco principal de la escultura son las personas, los seres humanos; y su valor central es que nos ofrece una vista fundamental de los seres humanos y de su potencial.  Nos muestra que los seres humanos somos capaces de alcanzar logros, de ser felices y de ser inspiradores.

Shaw sugirió que las preguntas principales que debes hacerte cuando ves una escultura son: ¿Qué clase de ser es este? ¿Está floreciendo, o es inspirador? ¿Qué clase de vida vive? ¿En qué clase de mundo vive? La suya, ¿presenta una figura ideal? Cuando veas una escultura se explícito contigo mismo con respecto a qué quieres de ella.  Se muy egoísta cuando veas una escultura.

De las pinturas de Linda Mann voy a decir que me dejaron fascinado.  Yo nunca les había puesto atención a las naturalezas muertes.  En mi escala de mi muy humilde apreciación del arte estaban un escalón abajo de los paisajes, y estos estaban un escalón abajo de las pinturas que involucraban personas y acciones.  Ahora he aprendido el valor de las naturalezas muertas.

Estas nos recuerdan que el universo es inteligible y ordenado.  Nos hablan de perspectiva y de lo importante que es enfocarse y en la importancia, no de los detalles de la realidad, sino de los detalles escogidos por el artista.

De las pinturas que mostró Mann me impresionaron muchísimo una de una vasija griega y un broche, una de un florero de cristal y una tetera japonesa de hierro, y otra de una urna griega preciosa.  Las tres pinturas que -sin duda alguna- le hablan a nuestros sentidos de vida y hacen concretos nuestros valores abstractos.

Objetivismo y libertarianismo:

Yaaron Brook y Onkar Ghate cuestionaron que ideas como derecha e izquierda, o liberalismo y conservadurismo sean apropiadas para etiquetar al objetivismo; principalmente porque el objetivismo es una filosofía y no una ideología política.

Observaron que hay muchas coincidencias entre Ayn Rand y Ludwig von Mises; pero que se aproximan al capitalismo de laissez-faire (cuyo objetivo fundamental es proteger los derechos individuales, que son la vida, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de la libertad) desde dos perspectivas muy diferentes.

Yaron y Onkar hicieron énfasis en la importancia de sancionar lo bueno; y no sancionar lo malo.


09
Feb 16

La beatada contra la educación sexual

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Puedes escuchar el podcast aquí.

La llamada ley de la juventud es una pieza de legislación específica y concreta, que crea privilegios y asignaciones presupuestarias a grupos de interés que se atribuyen la representación de los jóvenes.  Las normativas de este tipo minan la igualdad de todos ante la ley, que debería ser un principio republicano fundamental. ¡Sólo por eso! aquella legislación debería ser rechazada de plano, no sólo en el Congreso, sino por todos aquellos que entienden el valor de la erradicación de los privilegios.

Pero ahí está que no…y los únicos que han expresado su rechazo a aquellas normativas son los cachurecos, y por las razones equivocadas.  Los que se toman en serio aquella escena de Como agua para chocolate en la que Pedro reza: No es por vicio, ni por fornicio, sino para hacer un hijo para tu servicio.

La beatada estima que los niños no deberían recibir información y educación de carácter sexual, científica y biológica si no es por medio de la familia; y definitivamente no por parte del estado.  Y estiman que la información y educación sexual  debería estar acompañada por consideraciones de orden espiritual…sus consideraciones de orden espiritual, para ser claros.

En principio yo estaría de acuerdo con el párrafo anterior  porque que el estado (o sea los políticos y sus funcionarios) no deberían involucrarse en la educación.  Punto.  No debería existir la educación estatal. Punto.  Pero existe; y si existe, la información objetiva sobre el sexo no debería ser excluida de los programas, como no debería ser excluida, por decir algo, la teoría de la evolución (aunque eso ofenda a los creacionistas).

Me inquieta, sin embargo, aquella postura que se opone a la distribución de información objetiva sobre el sexo por organizaciones más allá de la familia; y esto es porque en este país hay muchísima desintegración familiar, muchísima paternidad irresponsable y muchísima desinformación acerca del sexo.  La mayoría de familias no son cuadros de Norman Rockwell.  Sólo echa cuenta de que en 2014, el Observatorio de Salud Reproductiva estimó que hubo 71,000 embarazos de niñas y jóvenes. ¿Cuántos abortos se evitarían si los involucrados hubieran tenido información objetiva acerca del sexo? Y voy a apostar a que la mayoría de jóvenes obtienen, de parte de sus pares, cualquiera información de orden sexual que tengan.

Es cierto, claro, que el sexo tiene una dimensión más allá de lo puramente científico; pero eso es otro par de zapatos. Así como las escuelas estatales no debería forzar religión alguna en sus usuarios, tampoco deberían forzar ideas sobre el sexo.  En una sociedad donde la desintegración familiar es elevada, ¿quién debería discutir ese tema con los niños y jóvenes, in loco parentis? Descontando que los niños y jóvenes van a discutir el tema entre ellos (bien informados, o no), no queda más que admitir que otras instancias podrían ser fuentes de información mejor calificadas; y en tanto que esas instancias no tengan un monopolio, o una posición preponderante por medio de la legislación, mientras más y más diversas sean, quizás es mejor.  Pueden ser organizaciones privadas voluntarias de servicio, o lo que sea..hasta iglesias si no hay de otra; pero ninguna debería excluir a las otras mediante el uso de la fuerza de la ley.

Con respecto al sexo, Ayn Rand escribió que este es una capacidad física; pero su ejercicio está determinado por la mente del hombre  -por su elección de valores celebrada consciente, o inconscientemente. Para un hombre racional, el sexo es una expresión de su autoestima, una celebración de sí mismo y de la existencia. Para el hombre que carece de autoestima, el sexo es un intento de fingir y adquirir su ilusión momentánea.

El amor romántico, en el pleno sentido del término, es una emoción posible sólo para el hombre (o mujer) de inquebrantable autoestima: es su respuesta a sus propios valores más altos, identificados en la persona de otro; -es una respuesta integrada de su mente y su cuerpo, del amor y el deseo sexual. Tal hombre (o mujer) es incapaz de experimentar un deseo sexual separado de los valores espirituales.

Alguien debería compartir estas ideas con niños y jóvenes, y descubrir con ellos su significado; pero nadie debería tener el monopolio de discutir el tema.  Y es un error de ignorancia suponer que -en una sociedad con un elevado número de familias desintegradas y un elevado número de niños y jóvenes creciendo al margen de cualquier forma familiar- para esos niños y jóvenes sea fácil encontrar respuestas de calidad a sus inquietudes.

La ilustración la tomé de Facebook.


27
Jun 14

El cólera, la viruela y las hidroeléctricas

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En 1837 el cólera entró a Guatemala y al rato se había extendido por toda la república. Igual que había sucedido antes, durante la epidemia de viruela, las dirigencias conservadora e indigenista se opusieron a las cuarentenas, a la asistencia médica y a otras medidas. La discusión sobre las casusas de aquella enfermedad no sólo fue científica, sino política.

Animada por la Iglesia y por los conservadores, la gente no sólo no atendía las recomendaciones sanitarias, sino que no solicitaba ayuda médica.  Para mayo circularon rumores de que la enfermedad era causada por aguas envenenadas y de que la medicina era infecciosa. Las dirigencias en pueblos como San Miguel Totonicapán, Momostenango, Quiché, San Martín Jilotepeque y San Pedro Chipilapa se opusieron a políticas como la de enterrar a los muertos en cementerios fuera de los pueblos.

No es que no hubiera razones para incomodarse con disposiciones como aquella y con la prohibición de desfilar con el difunto en procesión por las calles, por ejemplo; pero las disposiciones, en sí, no eran disparates.

En 1826, una multitud azuzada por la dirigencia indigenista persiguió al médico y vicepresidente de Guatemala, Cirilo Flores, hasta el interior de la catedral de Quetzaltenango donde fue despedazado.  ¿Por qué? Entre otras cosas porque, en 1814, aquel médico había dirigido la campaña de vacunación contra la viruela, a la que se opusieron las dirigencias conservadora e indigenista.  La gente escondía a sus hijos e insultaba a los vacunadores, y los indígenas huían a las montañas para escapar de la enfermedad y de los médicos. El cura de Tejutla ordenó la suspensión de las vacunas.

Todo aquello me recuerda la actitud de los dirigentes indigenistas y de los conservadores (conservadores del conflicto, del enfrentamiento, del odio y de la violencia), en asuntos como las hidroeléctricas y otros proyectos industriales.  Como el No a las vacunas en el siglo XIX, el No anti-industrial, del siglo XXI, es ideológico y perjudicial para los más pobres y para los que necesitan empleo.

Gracias a La sangre de Guatemala, por Greg Grandin, por la info para esta columna.

Columna publicada en El periódico.

La foto es de la cartilla para vacunar impresa en 1814.


26
Feb 14

Daniel Raisbeck, ejemplo para los políticos jóvenes latinoamericanos

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A Daniel Raisbeck lo conocí durante un coloquio sobre la libertad en el pensamiento español, en el que participamos en abril de 2013; y ahora resulta que es el único candidato libertario para la Cámara de Representantes de Bogotá -y es postulado por el Partido Conservador- agrupación en cuyas filas también militan increíbles personajes ultramontanos.

El Estado no puede controlar al individuo y tiene que parar de intentarlo… Yo creo en la libertad del individuo, dijo en un foro reciente.; y en su página Web dice: me guía un aforismo del filósofo Nicolás Gómez Dávila: “la política sabia es el arte de vigorizar la sociedad y debilitar el Estado”.

Desde junio del 2012 dirige la Biblioteca Antigua y el Archivo Histórico de la Universidad del Rosario, donde enseña griego, latín e historia grecorromana.

He aquí dos de sus propuestas:

Educación pública, calidad privada

Menos impuestos, más emprendimiento

Difiere con sus compañeros de partido al estar a favor de la descriminalización de los usuarios de drogas.  Soy ciento por ciento legalización, creando un mercado regulado, como es el caso del alcohol y el tabaco. Podemos tener etiquetas que digan “la cocaína es perjudicial para la salud”, indicó.  Y otro tema que lo enfrenta con sus copartidarios es el del casamiento entre parejas del mismo sexo: El individuo debe ser libre a la hora de escoger a su pareja- independientemente del sexo de esta- y el Estado no se debe entrometer en la vida íntima del ciudadano, ha expresado.

El arguemento de Daniel para explicar el tema es uno de los mejores que he visto. Para mí es evidente que el “matrimonio” homosexual es una imposibilidad semántica; la raíz de la palabra matrimonio, la cual proviene de matrimonium en latín, es “mater” o madre, así que un matrimonio se refiere exclusivamente a una unión que puede conducir de manera natural a la maternidad. Por otro lado, el matrimonio es una institución que existe desde antes de que existiera cualquier Estado moderno y, siendo la base de la familia, históricamente ha sido una institución que ha funcionado como un contrapeso al poder del Estado. Sospecho de cualquier intento de utilizar la fuerza estatal para cambiar la definición común de las palabras; es más, considero que tales esfuerzos se basan en un impulso totalitario digno del adjetivo “orwelliano”. Por ende propongo que se hable desde de la sociedad civil de “casamiento homosexual”. El verbo “casar” proviene del latín casa, así que casarse significa formar un hogar. Como argumenté en el primer párrafo, una pareja homosexual es plenamente libre a la hora de formar un hogar y, por ende, de casarse, ha explicado.

Es refrescante la participación de un candidato consistentemente libertario -sobre todo dentro de un partido conservador-.  Consistencia es lo que hace falta dentro de muchos movimientos libertarios.

Yo digo que no hay que perderlo de vista y que el suyo puede ser un ejemplo para otros jóvenes que participan, o quieren participar en política.

 


20
Ago 13

El conservadurismo y la familia

Este es el programa Dimensión TV que fue transmitido el 18 de agosto pasado.  En él, Ana Sylvia Monzón y Warren Orbaugh explican la naturaleza de la familia en el siglo XXI y los orígenes de esa institución. También cuestionan los paradigmas conservadores y los mitos más comunes y generalizados sobre la familia.


24
Jun 13

Algunos”liberales” chapines son conservadores

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Estoy totalmente de acuerdo con los columnistas y académicos socialistas que afirman que algunos liberales guatemaltecos en realidad son conservadores.   Librecambistas sí son muchos de ellos y también son neoliberales; pero ¿liberales clásicos, o libertarios? Les voy a contar por qué es que no lo son.

Los acabo de ver cerrando filas, con el conservadurismo más cachureco o religioso posible, contra la Convención interamericana contra el racismo, la discriminación racial y formas conexas de intolerancia.  En es documento, y con mucha habilidad, los patrocinadores de aquel acuerdo mezclaron el tema del racismo -a favor del cual no puede estar nadie con dos dedos de frente y menos si se dice liberal- con el matrimonio igualitario y el derecho de las mujeres a elegir qué hacer con sus cuerpos y sus vidas.  Estos dos últimos temas espantaron a los conservadores de todos los colores, incluyendo a los que se dicen liberales; y ahí se resbalaron.

Si le creemos a Alberto Benegas-Lynch que la mejor definición de liberalismo –que ha sido tan mal interpretado– es el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros, no es difícil empezar a atisbar por qué es que afirmo lo anterior.  La prueba o el “test” no es la tolerancia con las personas que comparten nuestro proyecto de vida, sino con las personas que disienten con nuestro proyecto de vida.  Sólo en este contexto se puede recurrir a la fuerza cuando hay lesión de derechos de terceros, explica Benegas-Lynch.

Tanto el matrimonio, como el derecho a hacer uno con su cuerpo y su vida lo que mejor le convenga a uno son temas inseparables del proyecto de vida individual de cada persona.  Además, ¿no es cierto, pues, que la filosofía de la libertad está basada en la propiedad de uno mismo? ¿No es cierto que la propiedad de ti mismo quiere decir que tú eres dueño de tu vida? ¿No es cierto que negar esto significa que otras personas tienen más derechos sobre tu vida, que tú mismo? ¿No es cierto que ninguna otra persona, o grupo de personas son dueñas de tu vida? Y claro, tú no eres dueño de las vidas de otros.

¿Se les escapa esto a los conservadores que pasan por liberales? Si.  ¿Por qué? En el caso del matrimonio porque se han tragado la idea, o se han hecho a sí mismos la idea de que el matrimonio no debe servir a los proyectos de vida de los involucrados; sino a los de la sociedad, los del estado, o los de un dios.  Y en el caso del aborto, porque se han tragado la idea, o se han hecho a sí mismos la idea de que el cuerpo de una mujer no es suyo, ni debe servir a sus proyectos de vida; sino a los de la sociedad, los del estado, o los algún dios.  Los conservadores, claro, son colectivistas, y apuntan que no eres dueño de tu vida.  Apuntan que otros son dueños de tu vida. 

El caso del matrimonio igualitario

Sostengo que la única posición liberal con respecto al matrimonio igualitario es la misma que se le aplica al matrimonio en general: Nada tiene que hacer el estado, metiéndose en los asuntos que son propios de los proyectos de vida de las personas.  Empero, como el estado ya se ha metido a regular algo tan privado e íntimo como el contrato por medio del cual las personas deciden compartir sus vidas,  el reconocimiento del matrimonio igualitario por parte del estado constituye un acto de justicia y una confirmación del principio de igualdad de todos ante la ley.

En realidad lo que conocemos como matrimonio es un acuerdo privado entre personas que deciden compartir sus vidas y hacerlo en el marco de cierta formalidad.  Formalidad que subraya su carácter de compromiso y que busca el apoyo del prójimo para la pareja contrayente.

En algún momento de la historia de la humanidad las religiones dispusieron hacer uso del matrimonio para hacer avanzar sus intereses; e igual cosa hizo el estado.  Pero antes de que ambas instituciones se inmiscuyeran en aquel acuerdo privado, ya había compromisos de largo plazo entre personas individuales que decidían unir sus vidas.  Las iglesias cristianas y el estado pretenden que el matrimonio sirva principalmente para la reproducción; y viene a mi mente la oración que, uno de los protagonistas de la novela Como agua para chocolate, dice antes de copular con su esposa a través de una sábana con un agujero.  Pedro reza no es por vicio, ni por fornicio, sino para hacer un hijo para tu servicio.

Ahora bien, como las personas no son animalitos que sólo se aparean para perpetuar la especie, o son apareados para enriquecer el hato, el matrimonio del siglo XXI debe tomar en cuenta las diversas razones que llevan a las personas a juntarse.  La comunidad de intereses, el amor, la admiración, la búsqueda de compañía, entre muchos otros, son ejemplos de aquellas razones.  No es extraño, entonces, que en la sociedad, que es evolutiva por naturaleza, las palabras también evolucionen.  Recuerdo que mi profesor de Lenguaje, don Salvador Aguado, nos advirtió una vez que los diccionarios etimológicos eran útiles para conocer mejor las palabras y para conocer sus orígenes; pero que no servían para saber su significado porque muchas veces el significado actual de aquellas, se alejaba del de su génesis.

De esa cuenta, el matrimonio tradicional reservado únicamente para parejas heterosexuales en el marco de culturas propias de sociedades cerradas, puede perfectamente pasar a ser el matrimonio moderno, como contrato de convivencia y de respeto mutuo entre individuos, en el marco de culturas propias de sociedades abiertas.  Ni al servicio de la iglesia, ni al servicio del estado; sino que al servicio de aquellos que, en ejercicio de sus derechos como personas humanas y en persecución de sus proyectos de vida asuman el compromiso.

Imagina el caso de una pareja homosexual a la que a una de las partes se le niegue el acceso a ver a su contraparte, en la sala de cuidado intensivo, sólo porque no es pariente cercano de su pareja.  ¿Sería eso correcto? No.  Creo que una pareja del mismo sexo tiene tanto derecho de estar al lado de la persona que ama, como lo tiene una pareja de sexos distintos.

En la película Si las paredes hablaran 2 se cuenta la historia de dos ancianas que habían sido pareja durante toda su vida.  Y cuando una de ellas muere, llega la familia de la difunta y saca a la sobreviviente de la casa dejándola sola y desamparada, luego de humillarla.

Alguien podría decir que fue por descuido y que ambas deberían haber pensado en esa posibilidad, y que deberían haber hecho testamento, y qué se yo.  Pero lo cierto es que no hay razón alguna para que, en una sociedad abierta, una clase de personas tenga ciertos derechos y otra clase de personas no los tenga.  Y no hay razón para que estas últimas tengan que hacer previsiones adicionales, sólo porque al estado (en respuesta a presiones de grupos privilegiados) se le antoja que no haya igualdad de todos ante la ley.

El matrimonio igualitario es un acto de justicia que reconoce el carácter contractual y privado del matrimonio; y que reconoce, sobre todo, el derecho de todas las personas a unir sus vidas y a buscar el apoyo de sus prójimos, sin discriminación, ni privilegios.  Esa es una posición liberal, que respeta el proyecto de vida de los demás, y no una estatista, ni colectivista, ni conservadora.

El caso del aborto

Cuando se dice que la mejor definición de liberalismo es el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros nunca falta quién diga que eso incluye el proyecto de vida de los embriones.  Que incluye la vida de los embriones, y la de los fetos.  Sin embargo la palabra proyecto se refiere a planes y disposiciones detalladas para la ejecución de algo; o propósitos, o pensamientos de hacer algo.  Perdonen  por lo franco que soy: los embriones y los fetos no tienen proyectos.

¡Pero son vida!, dirá alguien más.  A esta afirmación sólo se puede responder que son vida potencial; pero no son vida real.  Perdón por la franqueza; pero en ningunas condiciones, ningún embrión es viable independiente de la madre (que sí es vida real y tiene proyectos) antes de las 23 semanas de gestación.  ¿Hay lesión de derechos de terceros cuando se abortan un embrión, o un feto? No. No se tienen derechos hasta que no se ha nacido, aunque lo diga la legislación.  Y todo liberal sabe, o debería saber, que las legislaciones pueden decir todo tipo de cosas, lo cual no quiere decir que sean filosófica, ética, o jurídicamente sostenibles.  Lo cierto es que desde esta perspectiva, el ser viviente que es la mujer (y sus proyectos de vida) tiene precedencia sobre lo que no está vivo o no ha nacido.  Perdón por la franqueza.  ¡Es un ardid eso de equiparar lo potencial con lo real!

Como el liberalismo es esa idea radical de que las demás personas no son nuestra propiedad, consideremos algunos casos ilustrativos:

Cuando un criminal viola a una mujer y la deja embarazada, lo cierto es que la bestia usa el cuerpo de la mujer sin su consentimiento y usa uno de sus óvulos sin su permiso y con violencia.  Muchas veces con violencia brutal.  Si este acto salvaje es repugnante, ¡más repugnante debería ser, para el verdadero liberal, que grupos específicos de la sociedad usen la coacción legal para forzar a la mujer a gestar la imposición del delincuente!  Sin embargo, para los conservadores, la mujer debe aceptar la imposición porque no es dueña de su cuerpo, ni de sus proyectos de vida.  Estos deben estar al servicio de la sociedad, del estado, o de un dios.   La mujer no es dueña de su cuerpo, los dueños son los que dicen representar a la sociedad, al estado, o a algún dios.

El caso de la violación es más fácil de entender que los casos del error, la ignorancia y el descuido.  La mujer que se embaraza por error, por ignorancia, o por descuido, ¿debería pagar por ello durante el resto de su vida?  Si reconocemos que es moralmente bueno respetar irrestrictamente los proyectos de vida de los demás, la respuesta es No.  No podemos imponerles a otros nuestros proyectos de vida.  La tarea de criar un hijo (especialmente de uno no deseado) es una responsabilidad tan grande que nadie debería ser forzado a emprenderla.  ¿Has oído la frase de que tener un hijo es una enfermedad de nueve meses, y una convalecencia de toda la vida?  Perdón por lo coloquial de la frase; pero nadie debería ser obligado a eso, sólo porque ciertos grupos sociales creen que tienen la facultad de imponer la maternidad.  Un embarazo no deseado (por violencia, ignorancia, error, o descuido) puede alterar los proyectos de vida, de una mujer,  de manera irremediable y profunda; y puede ser un desastre que sólo traiga miseria e infelicidad.

El Factor D

El conservador puede sentirse moralmente cómodo al defender el sacrificio; pero el liberal o libertario no.  Este último sabe que el derecho a la búsqueda de la felicidad y el derecho a perseguir uno sus proyectos de vida son valores que están encima de las demandas de cualquier grupo de interés, o de cualquier colectivo.  El liberal o libertario sabe que los derechos individuales deben prevalecer sobre los intereses colectivos.  El liberal o libertario sabe que entregar algo de menos valor, a cambio de algo de más valor no es propio de la naturaleza humana.  Sabe que eso ocurre sólo por ignorancia, por error, o por la fuerza.

El hecho es que hay grupos de interés y colectivos que están convencidos de que hay un dios que les impone ciertas normas.  Y creen que tienen la facultad de convertir aquellas imposiciones en leyes aplicables a otros grupos y a los individuos que componen la sociedad, aunque estos no compartan al dios de aquellos.  Creen que tienen la facultad de regular el matrimonio y los cuerpos y proyectos de vida de otras personas del mismo modo en que otros grupos de interés creen que tienen la facultad de regular el uso que se le debe dar a la propiedad, la educación que se les debe dar a los hijos, o qué se puede vender y comprar y a qué precios.

Ya lo dijo Friedrich A. Hayekla filosofía conservadora, por su propia condición, jamás nos ofrece alternativa ni nos brinda novedad alguna…De ahí que el triste sino del conserva­dor sea ir siempre a remolque de los acontecimientos… Los conservadores, cuando gobiernan, tienden a paralizar la evolución o, en todo caso, a limitarla a aquello que hasta el más tímido aprobaría. Jamás, cuando avizoran el futuro, piensan que puede haber fuerzas desco­nocidas que espontáneamente arreglen las cosas; mentalidad ésta en abierta contraposición con la filosofía de los liberales, quienes, sin complejos ni recelos, aceptan la libre evolución, aun ignorando a veces hasta dónde pue­de llevarles el proceso…Ese temor a que operen unas fuerzas sociales aparentemente incontrola­das explica otras dos características del conservador: su afición al autorita­rismo y su incapacidad para comprender el mecanismo de las fuerzas que regulan el mercado.

Como consecuencia los conservadores le han entregado al socialismo la defensa de principios que son propios del liberalismo: el derecho a la vida, la igualdad de todos ante la ley, el derecho a perseguir los propios proyectos de vida, y la propiedad de uno mismo.   Vergonzosamente, en nuestro entorno, son grupos principalmente socialistas los que defienden el matrimonio igualitario y el derecho de las mujeres a disponer de sus cuerpos.  El conservadurismo disfrazado de liberalismo está más comprometido con las exigencias de sus pastores –que les hablan en nombre de su dios­– que con el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otro.  De ahí que cuando se discute la Convención interamericana contra el racismo, la discriminación racial y formas conexas de intolerancia los conservadores cierren filas con las iglesias y no con la idea radical de que las demás personas no son nuestra propiedad.

Como dijo Benegas-Lynch: La prueba o el “test” no es la tolerancia con las personas que comparten nuestro proyecto de vida, sino con las personas que disienten con nuestro proyecto de vida. 

La ilustración la tomé de Facebook.


07
Nov 12

Buenas noticias luego de la eleccion de ayer en los EUA

Uno de los buenos resultados de la eleccion de ayer, en los Estados Unidos de América fue la derrota sufrida por los conservadores teocráticos.  Gente como Todd Akin, Richard Murdock, Roger Rivard, Joe Walsh, Tom Smith, John Koster y Paul Ryan fueron rechazados por la mayoría de votantes.

Tambien es buena noticia que estados como Colorado, Washington y Massachusetts avanzaron hacia la descriminalización de las sustancias prohibidas por el gobierno.  Ojalá que estos sean pasos hacia el fin de la guerra perdida contra las personas que usan ciertas drogas.


11
Abr 12

La paternidad, o maternidad soltera no es abuso infantil

Cuando uno cree que lo vio todo aparecen cosas como esta:  Glenn Grothman, senador estatal en Wisconsin, propuso una ley que declararía, como un factor de abuso infantil, el ser padre soltero, o madre soltera.

Eso me recordó que cuando a principios del siglo XX,  Manuel Estrada Cabrera fundó el Asilo Joaquina, para acoger madres solteras, los cachurecos chapines de aquel entonces lo llamó alcahueta del bastardismo. Pero está visto, claro, que en todas partes de cuecen habas y que ni el tiempo, ni el espacio son límites, ni obstáculos para el conservadurismo más obtuso.

Grothman, por cierto, dice cosas como que las mujeres ganan menos porque el dinero es más importante para los hombres.

El Asilo Joaquina, en la ciudad de Guatemala, se hallaba donde hoy está el Estado Mayor del Ejército y donde -hata el terremoto de 1976- estuvo el Hospital Militar.  Una vez, por cierto, oí que en ese predio había habido un cementerio antes de que ahí fuera construido el Asilo.  ¿Alguien sabe si es cierto?