11
Sep 16

¡Es temporada de pasteles de Luna!

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Con la llegada del otoño en el hemisferio norte -y  con el mes de mi cumpleaños- vienen los pasteles de Luna y ayer mi desayuno incluyo una de esas delicias.

Es una costumbre china que, en este temporada y en celebración del Festival Zongquiu o Festival de la Luna, sean elaboradas estas maravillas. Los pasteles de Luna son densos y pesados comparados con los pasteles occidentales tradicionales; y suelen estar decorados con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y otros buenos deseos, acompañados por imágenes de flores y conejos entre otros.

A mi me gustaron desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán; y desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta a mediados de septiembre. En Guatemala los venden en el restaurante Lai Lai.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no serán ajenos al gusto occidental y de hecho pueden recordar algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote; pero los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.


14
Sep 15

Septiembre, mi cumpleaños y pasteles de Luna

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¡Ya es mediados de septiembre, tiempo de celebraciones: mi cumpleaños  (que es el día 17) y el momento para pasteles de Luna!

En otoño los chinos celebran el Festival Zongquiu y es una costumbre la elaboración de aquellas delicias. Los pasteles de Luna son densos comparados con los pasteles occidentales tradicionales; y suelen estar decorados con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y otros buenos deseos, acompañados por imágenes de flores y conejos entre otros.

Los rellenos varían; pero usualmente son pastas de flor de loto, de frijoles dulces, o de alguna combinación de nueces y semillas. Me me gustan los que tienen incluida una yema de huevo salada; pero los prefiero sin huevo. Me gustan mucho más con sólo rellenos dulces no sólo por su sabor delicado, sino por su textura y su aroma.

A mí, los pasteles de Luna me gustaron desde la primera vez que los probé, seguramente a finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán. Desde entonces, siempre estoy pendiente de que salgan a la venta, cuando se acerca el otoño a mediados de septiembre.


05
Feb 15

Garritas de pollo para el almuerzo

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¡Gracias a mi cuata, Ellie, hoy almorcé garritas de pollo!  Riquísimas, suavecitas, en una salsa dulzona que permite gozar lo gelatinoso de su carne delicada.  Son una de las delicias que ofrece el Dim Sum que -de por sí- es algo maravilloso.  El Dim Sum contiene combinaciones de carnes, vegetales, mariscos, dumplings y pastelillos. Se suele servir en pequeñas canastas de bambú o en platos, dependiendo del tipo de platillo que se trate.  Soy fan de las garritas, de los dumplings, del bocado de castañas y de las tartaletas de huevo.  ¡Aaaaah, como me gusta el Dim Sum!

Me cuenta Ellie que la gente mayor, en Taiwán, no dejaba que los niños comieran estas garritas y para disuadirlos les decían que si las comían los pollos irían a rayar sus libros con sus garritas.  Para explicar esa negativa elaboramos dos hipóteis:  1. No dejan que los niños coman estas delicias porque los huecesillos podrían ser peligrosos; y 2. A los adultos también les gustan mucho y no querían compartirlas con los niños.  Luego de reírnos mucho seguimos disfrutando de nuestro almuerzo.

¡Feliz año de la cabra, para mis amigos taiwaneses!

Además, cuando como esas patitas de pollo el niño que hay en mi no puede dejar de acordarse de La garra gigante, una peli malísima pero iconográfica que veía cuando estaba en el colegio.  A mi hermano y a mí nos gustaba tanto ver esta peli que cuando la daban en la tele pedíamos permiso para no ir al colegio y quedarnos en casa para verla.

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11
Sep 14

No hay septiembre sin pasteles de Luna

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Tardaron; pero llegaron.  Hoy hubo pasteles de Luna para el desayuno.  La de comer estas delicias es una costumbre china que, se celebra en otoño durnante el Festival Zongquiu o Festival de la Luna. Los pasteles de Luna son densos  comparados con los pasteles occidentales tradicionales; y suelen estar decorados con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y otros buenos deseos, acompañados por imágenes de flores y conejos entre otros.  Los chinos, igual que los mayas veían un conejo en la faz de la Luna llena.

A mi me gustaron mucho desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán; y desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta a principios de septiembre….y este año por poquito y se me olvida. En Guatemala los venden en el restaurante Lai Lai.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no serán ajenos al gusto occidental y de hecho pueden recordar algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote (aunque los que venden aquí son rellenos de lentejas verdes dulces). Los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.

Los rellenos varían; pero usualmente son pastas de flor de loto, de frijoles dulces, o de alguna combinación de nueces y semillas.


17
Abr 14

Mi no encuentro con García Márquez

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Esta es la historia de como me encontré con Gabriel García Márquez…y no. En septiembre de 1999, a mi regreso de Taiwán, pasé por Los Angeles;  y como tenía que esperar varias horas antes de mi vuelo para Guatemala tomé una habitación en un hotel cercano al aeropuerto y me quedé dormido.  Para cuando desperté el avión para Guatemala había salido de LAX una hora antes…y con mi equipaje.

A la mañana siguiente, tan temprano,  como pude me fui al aeropuerto y frente un escritorio le conté a la chica que me atendió lo que  me había pasado y le pedí que me confirmara si mi equipaje se había ido sin mí y si ya se hallaba en Guatemala, o si tenía que hacer algún trámite en Los Angeles para encontrarme con él.

En el escritorio de al lado había un hombre maduro acompañado por dos damas.  Una poco más o menos de su edad y otra menor.  El hombre escuchó mis penas y cuando resolvió su asunto se levantó, me puso la mano en el hombro y me dijo: Espero que su problema se arregle.  O algo parecido.  Asentí y sonreí, y él y sus acompañantes se alejaron.

La chica que me atendía me preguntó: ¿Sabe quién es él? Y yo, que a veces ando en piloto automático y que en ese momento estaba más interesado en mi equipaje que en otras cosas le contesté que no.   Es un escritor famoso, me dijo, y luego le preguntó a su  compañera: ¿Cómo es que se llama? A lo que la otra chica contestó: Gabriel García Márquez.

Y yo, ¿qué iba a hacer? Oh, me dije en voz alta.

La cosa es que aunque disfruté El otoño del patriarca y El coronel no tiene quien le escriba –y mucho más tarde disfrutaría de Memorias de mis putas tristes-  lo cierto es que no puedo ser fan de García Márquez.  No se si, aún sabiendo quién era, me hubiera animado a pedirle un autógrafo, o tomarme una foto con tan notorio  groupie y admirador del comandante Fidel Castro, el protagonista de la más larga y profunda tiranía en América Latina.

No. No me hubiera sentido cómodo en esa foto.

La ilustración la tomé de Facebook.


31
Mar 14

Carpe Diem: las entradas más visitadas

Estas son las entradas más visitadas en los últimos 30 días, aquí en Carpe Diem:


19
Mar 14

Portillo, los cheques de Taiwán y la amistad

Alfonso Portillo aceptó que entre diciembre de 1999 y agosto de 2002, recibió cheques por US$2.5 millones en pagos de sobornos por parte del Gobierno de Taiwán. Yo entiendo que, en canje por los pagos, utilicé mi influencia para que Guatemala continuara reconociendo diplomáticamente a Taiwán, dijo el expresidente.  Los pagos  fueron hechos en cinco cheques y según Portillo, las transacciones fueron diseñadas, en parte, para ocultar y disfrazar la propiedad del dinero. También aseguró que dos banqueros lo asesoraron para realizar el depósito.  Más de US$1.5 millones del dinero taiwanés que recibió Portillo fueron trasladados a la cuenta de su exesposa y de su hija en el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria  en París, Francia. El dinero transferido al BBVA fue lavado después en instituciones financieras en Luxemburgo y Suiza, entre otros lugares.

¿Te acuerdas de cuando Portillo aseguraba que era inocente? ¿Te acuerdas de que hasta juntó gente para que saliera a defenderlo? La declaración de Portillo fue el tema dominante -y todavía lo es- en las conversaciones personales y en las redes sociales.

Lo más notable, desde mi perspectiva, es que la estrategia de declararse culpable en un tribunal es apropiada y recomendada cuando el sindicado y sus defensores saben que las pruebas en su contra son incontestables y apabullantes; de modo que la confesión sirve para negociar y conseguir una pena menor.  En este caso el expresidente estaba acusado de tres actos de corrupción: el desvío de millones de quetzales del estatal banco Crédito Hipotecario Nacional; el desvío de millones de quetzales del Ministerio de la Defensa y este asunto de los cheques de Taiwán.  Portillo y sus abogados negociaron con la fiscalía de Nueva York y a cambio de declararse confeso del menor de aquellos cargos, los otros dos quedaron en el olvido.  La fiscalía gritó: ¡Victoria! y el expresidente y sus abogados sonrieron triunfantes y ¿tutti contenti?  ¡Hasta la Cicig y el Ministerio Público resultaron con agradecimiento desde Nueva York!

Portillo no pierde porque ¿qué va a afectar su reputación una mancha más al tigre?   Perdieron lo chapines…a menos que ya se hayan acostumbrado y les guste que les den atol con el dedo.  ¿Perderán los taiwaneses?  Por lo pronto su reputación está en vilo, por decir algo.  Y no falta quienes aprovechen para hacer avanzar su agenda en favor de un inmediato acercamiento a la China popular y un alejamiento de Taiwán.

Yo no soy partidario de aquel clamor por las siguientes razones:

El pueblo y los gobiernos de Taiwán tienen una larga historia de amistad sincera con Guatemala y los guatemaltecos. Cuando en los años 80 el mundo le dió la espalda a los guatemaltecos, Taiwán estuvo aquí para apoyar.  Taiwán e Israel, para ser justos.  ¡Nunca!, has visto a un embajador taiwanés somatándoles la mesa a los chapines, ni has visto a uno sentado en primera fila durante procesos judiciales.   ¿Cuál crees que hubiera sido, o sería la actitud del régimen de Pekin?

Es cierto que Taiwán aparentemente ha manejado una diplomacia que bien podría llamarse diplomacia del dólar. Pero…¿desde cuándo, y en dónde no es cosa común sobornar políticos?  Me vas a decir…honradamente…que te extraña que Alfonso Portillo fuera objeto de un soborno.  Ponlo en contexto: la sobrevivencia de Taiwán como país independiente depende -en buena parte- del reconocimiento internacional.  Reconocimiento que ahora tiene sólo de pequeños países que son institucionalmente débiles.  Muchas veces gobernados por personajes como Alfonso Portillo.  Lo que hago ahora no es justificar el soborno; sino explicar su naturaleza.  Es un asunto de vida, o muerte.  Como cuando tienes mercadería perecedera en la aduana y un vista te insinúa que si no le das una comisión tu mercadería no saldrá de las bodegas.  Lo que haces es darla.  No está bien darla, pero cuando te enfrentas a un dilema moral entre dos males, escoges el menor.

Toma en cuenta lo siguiente: para hacer la historia corta, en 1912 la república de China sustituyó a la última dinastía imperial de China. En 1949, y luego de una guerra civil, el bando vencedor lidereado por Mao Tse Tung estableció la República Popular China.  El gobierno legítimo y muchísimos chinos encontraron refugio en Taiwán y ahí restablecieron la república (en un ambiente autoritario dadas las condiciones de guerra en que habían tenido que huir de China contintental y dados los formidables tamaño y poder de sus enemigos).  En el continente Mao estableció un régimen comunista y totalitario.  La República de China es un sobreviviente.  Y el presidente taiwanés cuya administración dio los sobornos está preso.

Dicho lo anterior algunos políticos y empresarios guatemaltecos no hallan la hora liarse con el régimen de Pekin aunque eso implique abandonar a Taiwán (China popular pone como condición, para ser amigo, que sus nuevos amigos rompan relaciones con Taiwán. Entre los primeros sospecho que es principalmente por razones de afinidad ideológica; y entre los segundo sospecho que es por las inmensas oportunidades de negocios que ofrece China popular.  Lo primero no me extaña…y lo segundo tampoco, no hay nada de malo en querer venderles cosas a los chinos; pero me parece impropio que se aduzcan razones morales.  ¡Vamos!…¿me vas a decir que el régimen de Pekin no da mordidas cuando tiene que darlas? ¿Me vas a decir que los políticos chinos son muy distintos a los taiwaneses, o a los chapines? ¿No has leído acerca del enriquecimiento de los políticos chinos al amparo de las alianzas público privadas y del mercantilismo en China?

Por si no lo has leído aquí te van dos:

Le élite comunista china oculta empresas.

Así especula y se enriquece la élite corrupta china.

No hay nada intrínsecamente malo en ocultarle empresas al poder…excepto si esas empresas son consecuencias del poder. China tiene apantallado a Occidente por los resultados económicos en ciertas áreas de su territorio inmenso; muchas personas hasta se atreven a asegurar que China ya no es comunista (ni totalitaria).  Pero la realidad es otra.  Con todo y sus liberalizaciones, China sigue siendo gobernada por un sólo partido.  En China no hay libertad, lo que hay es muchos permisos.  China no es una dictadura, y si sólo fuera una dictadura no habría necesidad de estas meditaciones.  El de Pekín es un régimen totalitario.   Nada en China ocurre sin el permiso político de quienes gobiernan el país.  Voy a apostar que pocas grandes cosas suceden en China, sin que haya un socio vinculado íntimamente con el poder.

¿Por qué es importante esto?  Porque si bien es cierto que el comercio internacional es comercio entre personas que viven en distintas jurisdicciones políticas -y no entre países-; eso sólo es cierto cuando una, o más partes viven en países mayoritariamente libres.  En los países totalitarios, todo comercio está vinculado con quienes ejercen el poder y con quienes dan permiso para ese comercio.  El comercio con países totalitarios no es moralmente neutro como el comercio con países mayoritariamente libres.  Por favor, nota que no estoy hablando de dictaduras.  Estoy hablando de un régimen totalitario y colectivista, que, además, es muy astuto.

Las relaciones diplomáticas y comerciales con China popular no son moralmente neutras.

¡Por supuesto que no estoy sugiriendo que las relaciones diplomáticas y el comercio sólo deben ocurrir entre actores impolutos!  Dame crédito.  Lo que digo es que no es lo mismo un gobierno republicano al frente de un país mayoritariamente libre -que además ha sido amigo leal-, que un régimen totalitario y colectivista al frente de un país en el que se vive por permiso…aunque en algunas de sus ciudades se viva bien.

Mi punto es que no me parece moralmente correcto abandonar a un amigo leal -sólo porque ha cometido algunos errores para sobrevivir en un mundo abiertamente hostil-.  Es cierto que los países no tienen amigos, sino intereses.  No vayas a creer que se me pasó por alto ese detalle; pero, aún con ese caveat, el interés de Taiwán nunca ha sido oculto.  Siempre ha estado sobre la mesa.  Lo que no se puede decir de otros supuestos países amigos.


10
Jun 13

Tamales chinos y el Festival del bote del dragón

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Hace unos 2,600 años, Chiu Yuan o Qu Yuan era  funcionario del estado Chu y uno de los grandes poetas chinos.  Una de sus funciones era la de criticar al gobernante y el rey  se cansó de eso y ordenó su destierro. Sin embargo, siguió preocupándose por el futuro de su país. En el destierro Chiu Yuan supo que la capital de su reino había caído en manos de las tropas del reino Qin sintió un profundo dolor, y lleno  tristeza se tiró a un río y murió ahogado.

Al saber de su muerte, la población se embarcó en botes con forma de dragón con la esperanza de rescatar su cadáver en el río; pero los esfuerzos fueron en vano. Con mucho respeto y para evitar que los peces y monstruos marinos mordiesen el cuerpo del poeta, la gente echaba tamales de arroz en el agua. Y un viejo doctor echó una jarra de vino para que los peces y otros animales acuáticos se emborracharan. Por eso es que en esta fiesta se come  Zongzi o tamales de arroz glutinoso rellenos con carne de cerdo, yema de huevo, hongos, maní y condimentos deliciosos y envueltos en hojas de bambú.

Gracias a la embajada de Taiwán y a la Cámara taiwanesa, ayer tuve la dicha de celebrar el Festival del bote del dragón con tamales chinos, kaoliang, boba tea, sopa de cuatro dioses, pastel de arroz dulce, panes al vapor y una sopa maravillosa cuyo nombre olvidé.

Me gustan muchísimo los zongzi y los comí por primera vez hace ratos, cuando celebramos el año nuevo chino en casa de mi amiga Ami.  La fiesta del bote del dragón es una de las tras fiestas principales de los chino junto al año nuevo y a la del otoño (en la que se consumen los pasteles de Luna)

Además, se me ha ocurrido una cosa.  Siendo que el arroz no es nativo de mesoamérica, ¿es posible que la costumbre de hacer tamales chapines con arroz (en vez de con maíz, o mezclado con la masa de maíz) haya sido idea de alguna familia china hace quién sabe cuántos años.  En Quetzaltengango suele usarse arroz para preparar tamales chapines y es evidente que esa no era la práctica mesoamericana, de modo que, ¿por qué no?  He probado unos tamales guatemaltecos preparados por una familia de origen árabe, y la sazón de esos tamales tiene especias propias del Oriente medio.  ¡Me encanta cómo las culturas intercambian gustos y costumbres!

En la foto se ve a unos jóvenes aprendiendo a preparar tamales de arroz glutinoso para esta fiesta.


15
Dic 12

Helicópteros sobre la ciudad

Me encantan los helicópteros y estos vuelan sobre la ciudad de Guatemala.  Lástima que era un día nublado y que no se ven los volcanes; sin embargo, se aprecia otra cosa que a mí me gusta mucho: los edificios de la ciudad entre tantos árboles.

Sospecho que estos son unos que donó Taiwán.


28
Sep 12

¡Pastel de Luna para el desayuno!

Ayer desayuné pastel de Luna. Es una costumbre china que, en otoño y en celebración del Festival Zongquiu o Festival de la Luna, sean elaboradas estas delicias. Los pasteles de Luna son densos y pesados comparados con los pasteles occidentales tradicionales; y suelen estar decorados con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y otros buenos deseos, acompañados por imágenes de flores y conejos entre otros.

A mi me gustaron desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán; y desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta a mediados de septiembre. En Guatemala los venden en el restaurante Lai Lai.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no serán ajenos al gusto occidental y de hecho pueden recordar algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote; pero los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.

Los rellenos varían; pero usualmente son pastas de flor de loto, de frijoles dulces, o de alguna combinación de nueces y semillas.