25
Oct 17

¡Ya es temporada de barriletes!

En Guatemala -y con estos vientos- esta es la temporada de barriletes, cometas, papalotes o chichiguas.

Al nomás despedirse la temporada de lluvia, los cielos de Guatemala se tornan cristalinos, brillantes y de un azul intenso…y entonces vienen los vientos que son propicios para volar barriletes.

Aquí se hacen con cañitas de bambú y con papel de china colorido. Las colas se le hacen con papel periódico, o con trapo, dependiendo del tamaño del barrilete.

Yo solía volar barrilete cuando vivía en la casa de mis padres y cerca de ahí había un campo abierto, muy propicio para ese juego. ¡Tuve uno que me duró tres años!

Mi historia favorita con los barriletes tiene que ver con su nombre. En otros países se les llama cometas o papalotes; y en la República Dominicana, por ejemplo, se les dice chichiguas. Ahora bien, aquí, en Guatemala, las chichiguas eran las nodrizas indígenas de la villa de Mixco que, hasta temprano en el siglo XX, venían a amamantar a niños de la ciudad de Guatemala cuyas madres no podían, o no querían, darles el pecho.

De ahí la frase mi hermano de leche, para referirse a aquellos con los que se había compartido el pecho.

De paso, en esta temporada me viene a la mente Quincho barrilete.

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Los barriletes de la foto los vi en mi excursión del sábado a Chuwa nim abaj.


09
Feb 15

Capirucho, trompo y yo-yo

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Cuando yo era niño hice un capirucho con carrizo de hilo, un chaye y un trocito de lápiz Mongol 2.  Lo hice con ayuda de mi tía abuela, La Mamita, ¡y lo perdí!  De todas las cosas que he perdido por descuidado, aquel capirucho y una piedra para alisar tusas y hacer cigarrillos, son dos de las que más lamento.  En Guatemala, por cierto, un chaye es un trozo de vidrio.  El caso es que girando y girando el chaye se le daba forma a la parte de abajo del capirucho, con el trozo de lápiz se aseguraba la parte de arriba para el cordel y ya.  Cuando el hilo dejó de venir en carrizos de madera se acabó la posibilidad de hacer aquellos juguetes.

De aquello me acordé gracias a don Walter, de De todo en madera y a su hermosa Caja retro.  Esta pieza de decoración y de nostalgia tiene un capirucho (parecidísimo a los que se hacían de carrizo); un trompo y un yo-yo.  A don Walter y sus juguetes retro los conocí durante la celebración de los 10 años de la radiorevista de opinión Así es la vida.

Nunca fuí muy hábil con estos juguetes; pero admiraba mucho a mis amigos y compañeros que sí los dominaban.  De niño tuve mi yo-yo Duncan y unos que creo que regalaba la Coca-Cola a cambio de una cantidad de corcholatas contramarcadas.  Corcholatas se les llamaba a las tapitas de las botellas porque en vez de plástico venían con corcho. También tuve una variedad de capiruchos; pero nunca tuve un trompo.  En Quinto bachillerato recuerdo que uno de mis maestros perdió su tiempo tratando de enseñarme a hacer girar uno y no fue hasta el año pasado, luego de la Feria de agosto, que logré darle vueltas a uno plástico que compre.   Ahora que tengo uno de verdad, espero tener algo de éxito con la práctica.


22
Jun 14

Hondas antiguas

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Cuando era niño, y pasaba mis vacaciones en Panajachel, con mis primos y amigos solíamos comprar hondas para tirarles a latas y otros objetos.  Yo no tenía buena puntería y más de una vez me di en la mano derecha por apuntar mal.  Además, las hondas que comprábamos ni eran antiguas, ni  tan bonitas como las de la foto.  Con todo y todo a mí siempre me gustó tener mi propia honda, aunque terminara olvidada en una gaveta.  Aunque las hondas son armas, también son objetos de entretenimiento. Es decir que no sólo sirven para cazar, defenderse, o atacar; sino que tambiénn sirve para competencias y para medir habilidades.

Hace años, mi cuate David me obsequió una antigua y muy hermosa que adorna mi sala.  Las de la foto las encontré en la tienda del Museo Ixchel; y en este enlace puedes ver unas que hallé en San Juan Sacatepequez hace casi un año.


26
Jun 13

Hondas o resorteras

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Mira que hermosas estas hondas o resorteras que encontré en el mercado de San Juan Sacatepequez.   Hay varias aves: quetzales, guacamaya, tucán y águilas; hay jaguares,  un cocodrilo, un personaje que no llego a identificar y un soldado.  Ve pues, un soldado.  Me pegué una arrepentida de no haber comprado algunas de esas figuras.

Cuando era niño, en Panajachel y durante las vacaciones, mis primos y amigos y yo solíamos comprar hondas para entretenernos.  Nunca tuve buena puntería; pero uno pasaba horas tirándole a latas y otros objetos.


24
Feb 11

¿Quién no tuvo uno de estos?

¿Quién no tuvo uno de estos?  Aunque ahora tienen las cabezas más flacas, je je, la textura del plástico sigue siendo igual de particular y siguen siendo igual de coloridos.   Yo tuve por lo menos un caballito de palo con cabeza rellena de aserrin.

La foto fue tomada en el Mercado Central.


30
Ene 11

Palizas en Scrabble

La de ayer no fue mi mejor noche de Scrabble y recibí dos palizas en las dos partidas que jugamos en casa.


16
Nov 10

Convención de modelismo a escala

Cuando yo era niño, y en mucha ocasiones, más de alquien me regalaba un modelo a escala para armar.  Generalmente recuerdo que eran aviones, pero también obtuve barcos.  Y siempre fui un fracaso para armarlos.  Supongo que mi falta de motricidad fina no me ayudaba; pero tampoco me ayudaba mi falta de paciencia.  Luego, tengo la impresión de que si en algún momento llegué a armar un modelo de forma apropiada -sin que me sobraran piezas, y sin que se viera particularmente torcido- todo el conjunto no duraba mucho tiempo armado.

Otra cosa que me regalaban, y en la que yo era particularmente inútil, eran aquellos cuadros que se pintaban con números. Ja ja ja. Esos sí me quedaban muy feos.

En fin, comparto con ustedes que el 16, 27 y 28 de noviembre, en la Anacafé, se celebrará la Convención de modelismo estático a escala.  Yo no expondré nada, por supuesto, ja ja; pero mi cuate Juan Francisco sí.


23
Ago 10

Vendedor de juguetes tradicionales chapines

A este vendedor de juguetes tradicionales guatemaltecos me lo encontré la semana pasada. Lleva esos tambores de lata y piel, y esas guitarras, camiones y otros juguetes que son de madera y están pintados de colores. ¿Tuvo, usted, uno de esos? Yo tuve tambores, guitarras y camiones de ese tipo.

23
Jun 10

Siempre hay lugar para jugar

Siempre hay lugar para soñar, para divertirse y para jugar. Hace dos fines de semana, cuando acompañé a un grupo de jóvenes a dejar ayuda para los damnificados por la tormenta Agatha, en El Rancho, me encontré con este niño.
Mientras sus padres recibían los alimentos, el agua y la ropa, a este chico le compraron ese juguete; y no perdía detalle mientras hacía sonar su tamborcito.

27
May 10

Historias de "dislexia musical"

Cuando yo estaba en Primer grado de Primaria, aquel verso del Himno nacional que dice: Y lograron sin choque sangriento; yo lo cantaba como Y lograron cincho que sangriento; de modo que no tenía pies ni cabeza. Esta anécdota sacó a colación otras similares:

Hay un juego cuya canción dice: A pares y nones vamos a jugar; y este cuate entendía A paresinola vamos a jugar; pero como el asunto le parecía incoherente, interpretó que lo que decía la canción era Apareció un ala. Y así cantaba él la canción.
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Hay una pieza de Madona que dice: Señorita más fina; y este otro cuate entendía Señorita matutina. Había otra canción que decía: New York, Río, Tokyo; y él cantaba New York, Río, Romio. Una de las que más me divirtió es la historia de este cuate que, aquel verso de Pinocho que decía: Todo esto será en vano, le falta el corazón, a él le sonaba como A todo ser humano le falta el corazón, y así lo cantaba.
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En Guatemala, la gente canta: Vamos a la vuelta, del toro, torojil; en la creencia de que la canción es acerca de un toro; empero, la letra verdadera dice: Vamos a la huerta, del toro…toronjil, siendo el toronjil, una hierba.
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La gente juega un juego que, originalmente, dice: Un, dos, tres, treinta, luz roja; pero aquí se dice: Un, dos, tres, treinta, cruz roja.
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La más elaborada y compleja de todas es de las iglesieras de La Costa Sur. Allá hay una canción que dice Derrama una estrella/ divino fulgor./ Hermosa doncella/ nos dio el Salvador. Pues bien, las señoras en cuestión la cantan así: De rama, a una estrea/ divino fulgor/ Hermosa doncea/ nos dio El Salvador; y esto es por dos razones. La primera es por la dislexia musical; y la segunda es porque entienden que no es veia, sino vea; que no es feia, sino fea; y que no es seia, sino sea. Ergo, no es estrella, sino estrea. Por ese mismo motivo, no es doncella, sino doncea. Y la mara cree que El Salvador es el país vecino.