31
Mar 17

Por la libertad de expresión

Escucha el podcast aquí.

La libertad se pierde minuto a minuto.  No se pierde toda y en un día, sino poquito a poco y por eso no nos damos cuenta de cómo nos vamos privando de ella.

Actualmente y en todo el mundo, una de las libertades más amenazadas es la de expresión.  La corrección política, la penetración cultural y la de ideas alla Gramsci, la multiplicación de espacios seguros contra ideas controversiales, y el totalitarismo islámico, entre otras formas de conservadurismo, son las principales fuentes de aquellas amenazas.

En enero pasado, en Guatemala, Flemming Rose explicó que la libertad de expresión se basa en el concepto del individuo como un ser moralmente autónomo que tiene capacidad de entender y decidir qué decir y de cómo reaccionar a lo que otras personas dicen y piensan.  Pienso, dijo, que ningún político, ningún individuo, ningún grupo, debería tener el poder de ocultarnos opiniones, ni formas de expresión.  En ese sentido la libertad de expresión también se trata de la dignidad humana; debemos tratarnos, unos a otros, como adultos, como individuos independientes y autónomos, y no como criaturas inmaduras, robots, o niños.

Entre nosotros, el más reciente ataque contra la libertad de expresión ha sido dirigido contra el diputado Fernando Linares, en abierto desafío contra aquel derecho, contra las garantías constitucionales, y contra sus prerrogativas como diputado.  ¿Cómo podría, cualquier diputado, discutir abierta y francamente temas concernientes a la cosa pública, si no pudiera cuestionar las intenciones de los grupos de interés, especialmente si esos grupos buscan privilegios?

Es tentadora la posibilidad de hacer callar las opiniones que nos ofenden, que nos incomodan, las que no nos parecen verdaderas, entre otras; pero así de a poquito, haciendo callar aquí y haciendo callar allá, terminaremos en silencio, y con la vista hacia el suelo.  En la medida en que renunciamos a la libertad de expresión, en esa medida nos acercamos más a la esclavitud, perdemos un valioso instrumento para la búsqueda de la verdad, y para la conservación de la dignidad humana como seres racionales.

Columna publicada en elPeriódicoy la ilustración la tomé de Cubanet .


25
Ene 17

Flemming Rose y la libertad de expresión

flemming-rose-luis-figueroa

Porque muchos artistas creativos europeos estaban autocensurándose por temor a la violencia islamista; y sobre la premisa de que el respeto no implica sumisión, en septiembre de 2005 Flemming Rose, entonces editor del diario Jyllands-Posten de Dinamarca  tomó la decisión de que ese medio publicara una serie de caricaturas del profeta islámico Mahoma.  Aquella decisión editorial de Flemming lo convirtió en blanco de Al-Qaeda.

El jueves pasado tuve el honor de presentar a Flemming en la Lección inaugural de la Universidad Francisco Marroquín como el campeón de la libertad, que es.

La Lección inaugural fue titulada Attacks on Freedom of Expressioin in Today´s World.  El tema es muy importante porque, como escribió Steve Simpson en Defending Free Speech, la libertad de expresión es indispensable en una sociedad libre y civilizada; y, sin embargo, ese derecho precioso está bajo constante ataque en la actualidad.

Fleming Rose es autor de The Tyranny of Silence. Recibió el premio Milton Friedman para al avance de la libertad, que otorga el Cato Institute, en 2016.  En 2015 recibió el Publicist Price que otorga el Club Nacional de Prensa, de Dinamarca; y el Honor Award, que otorga la Fundación Fritt Ord, de Noruega.  Actualmente es Senior Fellow del Cato Institute (del cual yo hice la primera versión de su sitio Web en español).  Actualmente escribe una novela sobre la psicología del terrorismo, titulada The Possessed.

Cuando investigaba quién era él, me encontré con una cita que me parece oportuno compartir: La lección de la Guerra fría es que si uno se entrega a los impulsos totalitarios una vez, las nuevas demandas siguen … Occidente triunfó en la Guerra fría porque manteníamos nuestros valores fundamentales y no aplacábamos a los tiranos totalitarios.

Durante el fin de semana tuve la ocasión de verlo en acción y de escuchar sus ideas; y no sólo creo que es un personaje admirable profesionalmente, sino que me impresionaron mucho su serenidad, su entusiasmo por las ideas y su generosidad con las mismas.  Con él y un grupo de personas extraordinarias también paseamos por La Antigua el viernes pasado.