19
Mar 19

Ve pues…orden de captura contra Thelma Aldana

El Juez décimo de Primera instancia penal, narcoactividad y delitos contra el ambiente emitió una orden de aprehensión contra Thelma Aldana, la candidata presidencial del socialista grupo Semilla; y una parte de mí se alegra; pero otra está incómoda.

La parte que se alegra celebra que la candidata enfrente a la justicia como tendría que enfrentarla cualquier otro mortal acusado de peculado por sustracción en forma continuada, falsedad ideológica y casos especiales de defraudación fiscal.

Según el Código Penal, el funcionario o empleado público que sustrajere o consintiere que otro sustraiga dinero o efectos públicos que tenga a su cargo por razón de sus funciones, comete peculado. Igual que el funcionario o empleado público que utilizare en provecho propio, trabajo o servicios pagados con fondos públicos.

Ese mismo cuerpo legislativo tipifica la falsedad ideológica como quien, con motivo del otorgamiento, autorización o formalización de un documento público, insertare o hiciere insertar declaraciones falsas concernientes a un hecho que el documento deba probar, de modo que pueda resultar perjuicio.

Los casos especiales de defraudación tributaria están tipificados aquí y no los transcribo porque son muy largos de enumerar.

La parte que se alegra se siente un poco menos noble y algo morbosa porque ¿cuántas veces vimos a la candidata, cuando era jefa de ministerio público, erigirse cual gran señaladora junto a Robespierre Velásquez? ¿Cuántas veces hemos visto al grupo Semilla apuntando el dedo y acusando con aroma de santidad? Sí, el grupo Semilla cuyo fundador no está preso (pero está libre con el privilegio de fianza), porque era uno de los favoritos de la CICIG y del establishment; privilegio, digo, y no derecho, porque a otros procesados esa opción les ha sido negada arbitrariamente y con saña. ¿Cuántas vidas arruinaron los equipos de Aldana/CICIG, no en busca de hacer justicia, sino de politizar la justicia y sembrar el terror?

Thelma Aldana, la candidata de la pureza parece no estar floreciendo.  Se tuvo que ir a inscribir a la sombra de la noche y por la puerta de atrás, armada sólo con un finiquito de conciencia; y luego, ¿alguien le tendió un puente de plata para que pudiera huir a El Salvador y no viéramos fotos de ella enchachada y frente a un juez? ¿Como es que la orden de captura es de ayer y la inscripción es de hoy? ¿Cuando y a qué hora se puso las de Villadiego?

Con todo y eso, otra parte de mi está incómoda.

Incómoda porque así como es inaceptable la politización de la justicia, es inaceptable la judicialización de la política.  ¿Qué tal si es cierto que este proceso contra Aldana es parte de un plan para allanarle el camino a Sandra Torres, la de la Internacional Socialista, la del gobierno de Colom, la que se divorció para ser candidata en las elecciones pasadas, la del Transurbano, y la admiradora de Fidel Castro. Sandra Torres la que debería estar procesada por financiamiento electoral ilícito y no registrado, pero que se ampara en el antejuicio del que gozan los candidatos.

Incómoda porque tanto melodrama -y tanta incertidumbre- huelen a compadre hablado; siendo que Aldana parece ser la nueva favorita de la CICIG y sus admiradores.  A ratos todo esto tiene aspecto de una opereta en la que nada es lo que parece y lo verdaderamente importante está ocurriendo tras bambalinas.

Y si es cosa de compadres hablados ¿Qué tal si todo se arregla de modo que parezca que el Ministerio Público hizo su mejor esfuerzo para perseguir a Aldana, luego resulta que el Juez dice que no hay caso, y acto seguido el Tribunal Supremo Electoral confirma su candidatura? Lo que sigue son los aplausos porque la candidata aclaró su situación jurídica y tutti contenti. ¡Bueno! Todos contentos entre la CICIG y su coro, y el establishment.

En todo caso, ¿quién me  presta una bola de cristal? ¿Quiénes van a ser los perdedores si todo esto es una charada? Los chapines, la credibilidad y legitimidad del proceso electoral, el estado de derecho y el futuro de la república.

Las dos ilustraciones las tomé de Facebook,


16
Oct 18

Es hora de sanear el Ministerio Público

Cuando un político, o un burócrata sabe que puede actuar arbitrariamente y que las posibilidades de que su actuación arbitraria prevalezca y permanezca impune, lo más probable es que se sienta tentado actuar arbitrariamente.  Esa es una de las principales fuentes de la corrupción y del abuso de poder.

En eso pensé cuando leí que no menos de 20 anomalías y vicios fueron encontrarods en los nombramientos de la coordinadora nacional y ocho fiscales regionales del Ministerio Público durante 2017 y principios de 2018, durante la administración de Thelma Aldana.  Luego de una investigación y ante las irregularidades, la fiscal María Consuelo Porras convocó a los funcionarios para pedirles que renunciaran al ascenso, con la poisibilidad de ser reubicados en los puestos que ocupaban antes de ser nombrados como fiscales regionales.  De los ocho, cinco renunciarun al asenso y una dimitió.

¿Por qué es que una Fiscal general podría hacer ascensos que no cumplen con las estipulaciones legales? Porque estaría segura de que nadie se los va a investigar y a cuestionar. Es lo malo de no tener pesos y contrapesos en el ejercicio del poder.  Es lo malo de que grupos de poder pongan en círculo las carretas alrededor de personajes, y olviden que los funcionarios son depositarios de la autoridad, responsables legalmente por su conducta oficial, sujetos a la ley y jamás superiores a ella.

De cualquier manera es sano que la fiscal Porras ponga orden en el Ministerio Público y es sano que conforme un equipo en el que pueda confiar.

En el campo de poner orden, ¿cómo te explicas que las anteriores adminisitraciones del Ministerio Público se hayan desentendido del pago por la construcción del edificio que ocupa aquella dependencia y que esa deuda ascienda a Q97.5 millones? ¿Cómo te explicas que las anteriores administraciones del MP se hayan desentendido del pago por arrendamiento de computadoras y que esa deuda ascienda a Q107 millones?  Una vez más la respuesta se halla en la arbitrariedad y el en el ejercicio ilimitado del poder.

Si tu tuvieras una empresa, ¿cuántos años crees que pasarían sin que tuvieras que pagar deudas como aquellas?

Las anteriores administraciones del MP pudieron hacerse las locas con los pagos porque han tenido el poder arbitrario para hacerlo.  Actos de corrupción como estos sólo pueden llevarse a cabo cuando se abusa del poder público con algún nivel de seguridad en el sentido de que ¿quién se va a atrever a reclamar? ¿Quién se va a atrever a investigar? Y si alguien se atreviera a reclamar y a investigar, ¿hasta dónde van a llegar las quejas si los grupos que ejercen el poder ponen en círculo las carretas.

¿Ya ves? ¿De qué sirve la supuesta lucha contra la corrpución si ni al Ministerio Público, ni a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala se les ocurre algo tan básico como cumplir los contratos y garantizar la sanidad financiera del MP? ¿Qué resposabilidad tienen Thelma Aldana, Claudia Paz y Paz y los anteriores jefes del MP en aquellas anomalías, en aquellos abusos y en aquellos incumplimientos deliberados?  Para que la lucha contra la corrupción y la impunidad sean efectivas, es hora de sanear el Ministerio Público; y es impostergable la necesidad de que las élites del país asuman -moral y políticamente- un compromiso para consolidar la república, si tutelajes y sin codependencias.

La foto es de elPeriódico.