20
Oct 17

20 de octubre

Entre grupos de jóvenes indígenas, en los años 80, a los guerrilleros se los conocía como gorilas.  Esto es porque eso era lo que entendían los patojos cuando los gringos decían guerillas, lo que a los oídos de los chicos sonaba como grilas.  Sería eso y porque no era difícil identificar a aquellos terroristas, que muchísimas veces amenazaban sus vidas y sus propiedades, con las huestes de Urko, de la peli El planeta de los simios. ¿Qué otro nombre usaban -aquellos jóvenes y muchos adultos- para referirse a los guerrilleros? El de canchitos, debido al número notorio de extranjeros que militaba en las filas de la URNG.

De aquello me acordé porque, cuando la dirigencia popular celebra la Revolución del 20 de octubre, en Guatemala, el centro de la ciudad suele ser pintado con hoces y martillos; así como con mensajes de odio. También es así el Primero de mayo. Así ocurre cuando se celebran los ideales de los gorilas y de los canchitos.

No cabe duda de que en 1944 era necesario deponer al ancien régime y ese propósito unió a tirios y troyanos.  Empero, no era necesario que la Revolución fuera cooptada por las corrientes más colectivistas, ni era necesario que se encaminara hacia el asesinato de Francisco Javier  Arana, ni al enraizamiento del socialismo en la burocracia, en la educación, y en otras esferas de la vida chapina.  De ahí que la celebración del fin de una dictadura, no debería estar vinculada a las consignas de una ideología asesina.

En el mundo, una de cada cinco personas vive bajo un régimen comunista; y puesta así la cifra no dice mucho.  Empero, un poco de perspectiva aclara las cosas: en 100 años, el socialismo real costó 100 millones de vidas humanas. Sesenta y cinco millones en China, 30 millones en la URSS, 2 millones en Corea del norte y en Camboya respectivamente, y así sigue la cuenta. Ciento cincuenta mil en América Latina, según cifras de la Victims of Communism Memorial Foundation.  En Guatemala, por cierto, al conmemorar los 100 años de la revolución bolchevique, desde la perspectiva de los derechos humanos, la Universidad Francisco Marroquín está recordando a aquellas víctimas.

Haz clic en la foto para ver la conferencia de Ramiro Ordóñez Jonama, sobre la Revolucion de 1944.

Columna publicada en elPeriódico.


19
Oct 17

Derechos, facultades y el orden constitucional

Las facultades administrativas e incluso las políticas de los funcionarios -locales, o extranjeros- no son derechos.  Estos -como el derecho a la vida, el derecho a la libertad y el derecho a la propiedad- son acuerdos morales que se ejercen sin necesidad de pedirle permiso a nadie; en tanto que las facultades administrativas, para comenzar, no deben ser violatorias de los derechos (incluido el derecho al debido proceso, que se deriva de los derechos a la vida y a la libertad).  Luego, las facultades administrativas de los funcionarios son consecuencias de acuerdos políticos, es decir, de acuerdos enraizados en el ejercicio del poder, o en el ejercicio de la influencia política. El ejercicio del poder público es una facultad, no un derecho.

Un funcionario podría decir que tiene derecho a ejercer tal, o cual facultad, sí y sólo sí, existe un acuerdo político que le permite ejercer la facultad.  Empero, a diferencia de los derechos que ni se dan, ni se quitan desde el poder, las facultades sí dependen de este.

Pensé en aquello porque la Corte de Constitucionalidad, constituida en tribunal extraordinario de amparo, debería proteger a las personas contra las amenazas de violaciones a sus derechos o para restaurar el imperio de los mismos cuando la violación hubiere ocurrido. Empero, la Constitución nada dice de proteger a los funcionarios -nacionales, o extranjeros- contra las amenazas que pendan sobre sus facultades, o para restaurar las mismas cuando hubieran sido suspendidas, o anuladas.

Ya sabes, en el campo de las relaciones sociales voluntarias, la ley sirve para proteger la esfera de acción privada de las personas y garantizan que estas puedan hacer todo lo que no está expresamente prohibido por la ley (porque viola derechos ajenos); en tanto que en el campo de las relaciones sociales coercitivas, la legislación sirve para enmarcar las acciones de los sujetos a ella y garantizan que estas puedan hacer sólo lo que está expresamente permitivo por las normativas (para evitar la violación de derechos).

Por eso creo que es improcedente -y abusador- que la mayoría de magistrados de la Corte de Constitucionalidad crea que tiene la facultad de forzar al Presidente, o al Organismo Ejecutivo a revertir una decisión administrativa y política que no es violatoria de derecho alguno.  El jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatamala, en el marco de su mandato derivado de un acuerdo político con el gobierno de Guatemala, tiene facultades políticas y administrativas, que no es lo mismo que decir que tiene derechos políticos y administrativos.

La Corte de Constitucionalidad, cuya función principal es la defensa del orden constitucional, debería tener en mente la distinción entre derechos y facultades, y debería tener en mente la distinción entre el campo de las relaciones voluntarias y el de las relaciones coercitivas.  Pero parece que no es así.  Parece que los magistrados están más interesados en ejercer lo que se conoce como el gobierno de los jueces, antes que en defender la Constitución y las leyes (que no son lo mismo que la legislación).

Ese fenómeno indeseable que es el gobierno de los jueces fue identificado por primera vez en 1921 por Edouard Lambert y es un sistema de revisión judicial verdaderamente sin restricciones, que no pudiera ser limitado ni siquiera por medio de una enmienda constitucional. El gobierno de los jueces no debe ser confundido con el control jurisdiccional que es, este último, un componente del estado de derecho.

En una república sana, la función de controlar las decisiones políticas y administrativas del Ejecutivo le corresponden al Congreso; y si la Corte de Constitucionalidad usurpara las funciones del Ejecutivo, o del Congreso, está claro que se excedería en sus facultades de una forma inaceptable.

Uno puede estar de acuerdo, o en desacuerdo con la decisión ejecutiva de pedirle al jefe de la CICIG que no se meta en política. Empero, la determinación de la Corte de Constitucionalidad, de convertirse en el árbitro final de las decisiones ejecutivas del Organismo Ejecutivo, pone en peligro el mismísimo orden constitucional; y eso debería preocuparnos a todos los que valoramos el estado de derecho.  De hecho, si vamos a tener éxito en la lucha contra la corrupción -¡y deberíamos tener éxito en esa lucha!- sólo va ha ser en el marco del estado de derecho, y mediante el respeto a la ley.

La ilustración es de elPeriódico.


18
Oct 17

Hoy, “We the Living”

La película We the Living, basada en la novela homónima de Ayn Rand, será objeto de un cine foro a las 7:00 p.m. en el Auditorium Milton Friedman, de la Universidad Francisco Marroquín, el mismo será conducido por Warren Orbaugh, director del Centro de Estudio del Capitalismo. La entrada es gratuita.

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La peli fue hecha en Italia durante la Segunda guerra mundial y fue prohibida por régimen fascista de Benito Mussolini. Durante mucho tiempo estuvo perdida y olvidada hasta que, en 1986, fue presentada en los Estados Unidos de América.

We the Living, o Los que vivimos es la adaptación de la primera novela publicada por Ayn Rand.  No es autobiográfica, pero se basa en experiencias de la autora durante su vida en la Unión Soviética.  Para su publicación -en 1934- recibió el apoyo de uno de mis personajes favoritos: H. L. Mencken.  Es una historia que ocurre en medio del miedo y del hambre, en medio de la lucha del individuo contra la colectividad y muestra lo que es la vida en un régimen comunista.

En Guatemala es exhibida en el marco de la conmemoración de los 100 años de la revolución bolchevique, desde la perspectiva de los derechos humanos, que tiene lugar en la UFM, que recuerda esa efeméride con una serie de actividades académicas del 17 al 25 de octubre de este año. Aquel es uno de los eventos que más ha influido en la historia contemporánea.

Entre los conferencistas invitados a participar se cuentan: José María Alvarez, poeta y literato español; y Carlos Alberto Montaner, periodista y autor cubano, cuyas conferencias se titulan Perspectivas sobre los Derechos Humanos en Cuba y Por qué murió el comunismo y porqué revive incesantemente; también Armando Valladares, que hablará sobre El siglo más sangriento de la historia moderna y, además, recibirá un doctorado honoris causa por sus contribuciones a la causa de la libertad.

José María es un intelectual de esos de verdad; un pensador profundo y contundente, además de encantador. Con él tuve el gusto de pasear por la ciudad el domingo pasado en compañía de Carmen, su esposa; y de Ami, su asitente.  Carlos Alberto -a quien conozco desde 1986, poco más o menos- es siempre una fuente generosa de información y de insights.  A Armando Valladares lo saludé hace unos 10 años en Miami, y lo tengo por uno de los heroes del siglo XX.  Tengo muchas ganas de conversar con él, en cuanto venga, la semana entrante.

La Revolución de octubre, o Revolución bolchevique no solo cambió la forma de vivir en Rusia, sino la forma de vivir en todo el mundo. No pasó mucho tiempo hasta que países en el este de Europa, Asia, África e incluso América fueran conquistados por las ideas de esta revolución y finalmente terminaran bajo regímenes del mismo tipo.

En China, Mao replicó sus ideales, y creó el régimen que sigue en el poder hoy en día. Otros países comunistas, como Corea del Norte y Cuba, siguen, también, los ideales de la Revolución de octubre. Latinoamérica y África fueron vistas como campos de batalla ideológicos. Las consecuencias de esta revolución no se acabaron con la caída del Muro de Berlín en 1989 perduran hoy en día; y podemos verlas reaparecer en países cercanos como Venezuela.

Entre las actividades programadas se cuentan dos cineforos: uno sobre la película We The Living, dirigido por Warren Orbaugh, director del Centro de Estudio del Capitalismo; y otro sobre la película The Inner Circle, dirigido por estudiantes de la Escuela de Cine y Artes Visuales.

Hay dos exhibiciones. Una intervención de espacio –multimedia- , en colaboración con la Victims of Communism Memorial Foundation, de Washington, D.C.; y una exhibición de libros y películas, así como de carteles y pines soviéticos, en la Biblioteca Ludwig von Mises.


16
Oct 17

Septiembre, un llanto en silencio

La guerra nos dividió durante 36 años en Guatemala pero es la luz del amor lo que nos volvió a unir.  Esa es la frase con la que empieza la película Septiembre, un llanto en silencio, dirigida por Kenneth Müller; una peli sobre el amor paterno, sobre el amor preadolescente y sobre el amor que no debería ser.  Es una historia de amor en la adversidad.

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La historia parte de un hecho real.  El 5 de septiembre de 1980 una bomba estalló en un autobús del transporte colectivo extraurbano -en Guatemala- y entre otras víctimas murió una mujer que llevaba un bebé en brazos.  El bebé sobrevivió; pero quedó sordo.  En la vida real, el bebé que quedó sordo era hermano del director de la peli; y la mujer muerta es su madre.  Ha de ser un guión emocionalmente difícil de escribir.

Aunque Septiembre es una peli muy lenta para mi gusto, la historia me atrapo; en parte por las actuaciones estupendas no sólo de Constanza Andrade y de Saúl Lisazo, sino del resto del reparto.  Me atrapó porque es una buena historia. Me atrapó porque siempre es agradable ver lugares conocidos en las películas, tales como los perfiles de la zona 1, el Paraninfo de la Universidad de San Carlos, el edificio Magermans (popularmente conocido como La portaviandas), y otros. Me atrapó porque tiene muy buena fotografía. Me atrapó porque pone en evidencia una parte poco conocida de la Guatemala en la que crecí y porque pone en perspectiva lo criminales que eran los guerrilleros.

El 7 de septiembre de ese año, en la ciudad de Guatemala, se celebraría una manifestación de apoyo al gobierno en su lucha contra la guerrilla. En los días previos hubo varias bomba cuyo propósito aparente era disuadir a la gente a que participara en aquella manifestación. Por ejemplo, hubo una bomba en el aerpuerto La aurora y otra casi frente a Prensa Libre, aquel día 5. Ese día, un artefacto explosivo fue desactivado a bajo el antiguo Puente de la Penitenciaría. La embajada de los Estados Unidos de América fue ametrallada el 3 de septiembre. El día 7, dos trenes que procedían de El Rico y Zacapa debido a una bomba colocada entre Agua Caliente y la Joya. Ese era el ambiente terrorista en aquellos días.

Septiembre, por cierto, ganó el permio Netfilix de 2016.


13
Oct 17

Volvemos a caminos de herradura

Una de las cosas que más disfruto en la vida es viajar por Guatemala.  La comida que como, la gente que conozco y los paisajes que veo en mis paseos por Huehuetenango, Petén, Alta Verapaz, la costa sur y Oriente, son entrañables.  Pero con el estado de las carreteras, pueden volverse peligrosos y costosos. Y pensar que a finales de los 90, cuando las carreteras estaban re bien, no faltaba quien decía que las carreteras no se comen.

¿Sabes que ahora se transita a 15 Kms./Hr.  más lento que antes, debido al mal estado de las carreteras?  Pareciera que volvemos a caminos de herradura.  Guate es el país centroamericano con menos metros de carretera por habitante. En el área, sólo en Costa Rica está peor calificada la calidad de la infraestructura vial.

Hay que hacer algo, y pronto, no sólo para el turismo, sino para toda la actividad económica grande y chica.  La calidad de vida de millones de personas se ha deteriorado con los caminos polvorientos de la patria.

No creo, sin embargo, que para solucionar este problema la mejor solución sea las alianzas público/privadas.  Esto es porque sector público quiere decir estatal, o político, y eso quiere decir íntimamente relacionado con el ejercicio del poder.  El sector estatal y el sector privado se rigen por principios incompatibles: el primero es propio de las relaciones coercitivas, en tanto el segundo es propio de las relaciones voluntarias.  En el primero la legislación faculta a hacer sólo lo que está permitido, y en el segundo los actores pueden hacer todo lo que no está prohibido.

Estoy convencido de que si queremos buenas carreteras –como la del Puerto de San José y la VAS– el sector político, coercitivo y tendente a la arbitrariedad y a la corrupción (remember Lord Acton), debe salir de la ecuación. Lo cual no quiere decir que deba quedar al margen.  Alguien tiene que garantizar la seguridad y la justicia cuando haya que hacerlo.  Es una ilusión, suponer que -en un ambiente donde no suele prevalecer el estado de derecho- las alianzas público/privadas no van a ser contaminadas por los males que traen los poderosos, acostumbrados a actuar arbitrariamente.

Actualización: a quien quiera que esté interesado en este tema, y esté a la búsqueda de propuestas concretas, le recomiendo Street Smart: Competition, Entrepreneurship and the Future of Roads, por Gabriel Roth.

Columna publicada en elPeriódico.


12
Oct 17

¡Salud!, por Cristobal Colón y el Día de la hispanidad

Hoy, que es Día de la Hispanidad, el chompipe de la fiesta van a ser  Cristobal Colón y los que lo siguieron. Voy a suponer que a lo largo y lo ancho del Nuevo Mundo va a haber una exhibición de venas abiertas. Aún así y como en otros años, me echaré un par de tintos y meditaré lo que significó el 12 de octubre de 1492 para el mundo y la humanidad.

Acabo de leer (más bien de disfrutar en audiolibro) La cruzada del océano, por José Javier Esparza; libro que te recomiendo para entender mejor la mayor aventura jamás vivida por pueblo alguno; y las proezas que cambiaron la historia universal.  El autor te lleva de la mano por vidas y hazañas estremecedoras y formidables, de héroes y canallas de todos los colores.  Le pone perspectiva al mito del buen salvaje y a docenas de mitos más.

En esta temporada -si no has estado en este espacio antes- también suelo recomendar Empires of the Atlantic World, por John H. Elliot, que contrasta las presencias española y británica en el continente americano y en el que el autor explica que The retrospective reading of the histories of colonial societies inevitably conceals or distorts aspects of a past that needs to be understood on its own terms, rather that in the light of later preconceptions and preoccupations.  To see societies in the context of their own times rather than from the privileged vantage point afforded by hindsight is not to excuse or mitigate their crimes and follies.

Dicho lo anterior, ¿qué hay que celebrar hoy?  Sostengo que esta es una fecha propicia para celebrar la civilización occidental. La civilización que ha crecido alrededor de Aristóteles, Francisco de Vittoria, Juan de Mariana, Galileo Galilei, Isaac Newton, John Locke, Charles Darwin, Thomas Edison y Steve Jobs, entre muchísimos otros.

Por supuesto que Cristobal Colón -para mencionar un símbolo de esta efemérides- tenía graves defectos; pero su persona incluía muchas de las virtudes que han hecho posible occidente: una mente independiente, espíritu emprendedor y curiosidad científica, por mencionar unas. Todo ello, a pesar de los prejuicios y de las supersticiones que prevalecían en su tiempo.

En esta temporada, también recomiendo El genio de occidente, por Louis Rouggier. Y vale la pena celebrarla porque la civilización occidental es, sin duda alguna, el logro más grande de la Humanidad. Y para apoyar esta afirmación, menciono dos razones entre muchas otras: Los derechos individuales, y el método científico. Ninguno de los dos existía antes de occidente; y menos en este hemisferio, donde la gente se comía una a la otra, donde las mujeres eran objetos de cambio y donde los dioses se alimentaban de sangre humana.

¿Te puedo recomendar otro libro para leer en estos días? Los latinoamericanos y la cultura occidental, por Carlos Alberto Montaner.  De paso, Carlos Alberto Montaner viene, a Guatemala, la semana entrante para participar en actividades académicas en la Universidad Francisco Marroquín.

¡Salud!, por lo que significa Colón; y ahora que está de moda destruir el pasado, seguramente es buen momento para detenerse y vivir con la Historia que nos gusta y con la que no nos gusta, como recomienda Carmina Valdizán en el artículo que he enlazado en este párrafo.

De paso, es posible que Colón haya sido precedido por Eric el rojo y los vikingos (¿de dónde iba a salir la leyenda de Quetzalcoatl, un hombre blanco y barbado, sino de esta posibilidad?), o incluso por algún chino; pero esas visitas no cambiaron la historia de la humanidad, ni tuvieron consecuencias notables (como no fuera la confusión de Motecuzoma II).


11
Oct 17

La mentira y la posverdad

Hace un rato, un cuate hizo alusión a la posverdad en su perfil de Facebook, y casi inmediatamente uno de sus seguidores le comentó que  llamar posverdad a la mentira es el mayor triunfo de la mentira.  Y estoy de acuerdo….y mi cuate también está de acuerdo.

Con aquel uso avanzan la mentira y la neolengua.

Una mentira, según el Diccionario de la lengua española es una expresión, o manifestación contraria a lo que se sabe, se piensa o se siente; y también es cosa que no es verdad.  Nótese que en la primera acepción prevalece lo personal y caprichoso sobre lo objetivo; y que no es, hasta la segunda acepción, que se apunta a que la mentira es lo que no corresponde al reconocimiento de la realidad.

El anti-concepto de posverdad todavía no está incluido en el DLE; pero lo va a estar y se referirá a toda información o aseveración que no se basa en hechos objetivos, sino que apela a las emociones, creencias o deseos del público.  Según Darío Villanueva, director de la RAE, el término posverdad está conectado con el potencial […] que la retórica tiene para hacer locutivamente real lo imaginario, o simplemente lo falso; que son posverdad los términos que  son evidentes negaciones de la realidad y que hoy en día lo real no consiste en algo ontológicamente sólido y unívoco, sino, por el contrario, en una construcción de conciencia, tanto individual como colectiva.

Un anti-concepto, como lo definió  Ayn Rand,  es un término innecesario y racionalmente inútil diseñado para reemplazar y anular un concepto legítimo.   En este caso, el anti-concepto de posverdad reemplaza y anula el concepto de mentira.

La neolengua (al estilo de 1984, de George Orwell) es palabras, o frases construidas con fines políticos, con el objetivo de dirigir y controlar el pensamiento del hablante, y cimentar el pensamiento único.  Incluye el uso abundante de palabras y frases comadreja (sin contenido) y anti-conceptos.  En la neolengua las necesidades son presentadas como derechos; la democracia se impone sobre la república; la justicia social sustituye a la justicia; la corrección política sustituye a la libertad de expresión; la verdad alternativa y la verdad interina sustituyen a la verdad; el conflicto sustituye a la cooperación social; el estado de derecho democrático sustituye al estado de derecho; lo que se entiende por justicia se persigue desde el Organismo Legislativo y no desde el Organismo Judicial; la riqueza cultural es aplastada por la apropiación cultural; no se distingue la legislación, de la ley; neoliberalismo es casi cualquier cosa que no sea colectivismo y así podemos seguir. La mentira (un concepto con carga moral negativa durante siglos y siglos de historia humana), es remplazada por la posverdad, un neologismo que es casi moralmente neutro, porque no carga con siglos y siglos de bagaje negativo. La palabra posverdad no suena tan fea y mala como la palabra mentira. ¿Quieres un ejemplo? Compara la frase: Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad; con Una posveredad repetida mil veces se convierte en verdad. En esas condiciones, la posverdad aparenta ser sólo un figura retórica inocente, como el símil, la anáfora, o el epístrofe.

Luego, llamar posverdad a la mentira es uno de los mayores triunfos de la mentira, y de los promotores de la neolengua, de los anti-conceptos y de las palabras comadreja.  Y no con buenas intenciones.

La ilustración es de un impreso de 1916 sin autor acreditado y de dominio público, via Wikimedia Commons.


10
Oct 17

¡Hoy es el LX aniversario de “La rebelión de Atlas”

En un día como hoy, en 1957, La rebelión de Atlas, novela por Ayn Rand, fue puesta a la venta en las librerías y desde entonces es una obra que nunca ha pasado inadvertida.

La rebelión de Atlas no sólo no puede ser ignorada; la Library of Congress y el Book-of the-Month-Club hicieron una encuesta acerca de qué libro había influido más en las vidas de los lectores. La primera respuesta fue la Biblia; en tanto que la segunda referencia fue la de La rebelión de Atlas.  Esta novela de 1250 páginas (en mi edición de bolsillo)  se vende como pan caliente.

Mi edición de pasta dura me la regaló mi abuela, Frances, a principios de los 80 y me dijo: Este es un buen libro; el final es muy filosófico, pero te va gustar. Siempre río un poco cuando recuerdo eso y nunca dejo de agradecerle a mi abuela que me haya dado este libro (como me heredó el gusto por la lectura).

Es difícil elegir cuál es mi párrafo favorito de la novela; pero te comparto este que es inspirador:  En nombre de lo mejor que hay en ti, no sacrifiques este mundo a los peores. En nombre de los valores que te mantienen con vida, no permitas que tu visión del hombre sea distorsionada por lo feo, lo cobarde, lo inconsciente en aquellos que nunca han conseguido el título de humanos. No olvides que el estado natural del hombre es una postura erguida, una mente intransigente y un paso vivaz capaz de recorrer caminos ilimitados. No permitas que se extinga tu fuego, chispa a chispa, cada una de ellas irremplazable, en los pantanos sin esperanza de lo aproximado, lo casi, lo no aún, lo nunca jamás. No permitas que perezca el héroe que llevas en tu alma, en solitaria frustración por la vida que merecías pero que nunca pudiste alcanzar. Revisa tu ruta y la naturaleza de tu batalla. El mundo que deseas puede ser ganado, existe, es real y posible; es tuyo.

¡Lehaim, por La rebelión de Atlas! y por los John Galt y Dagny Taggart que he tenido la dicha de conocer en mi vida; y por aquellos que encuentran, en las páginas de este libro, luz para iluminar su camino.


09
Oct 17

El tráfico y colas donde no las había

Es un despropósito eso de fabricar colas y taponar el tráfico donde antes los automóviles fluían bien.

Ese es el caso del entronque donde se encuentran la 20 calle y la Diagonal 6 de la zona 10.  Hace unas semanas, la Emetra dispuso poner agentes en esa área, y el tráfico dejó de fluir.  Ahora hay colas donde no las había antes.

Durante años, mi ruta hacia el trabajo era por la 11 avenida de la zona 10, entre el bulevar Los próceres y la Diagonal 6.  Un día de tantos resultó que quienes programan el semárforo que hay en el entronque de aquella vía empezó a darle prioridad a los vehículos que iban por la Diagonal 6 y se hacían colas largas en la 11 avenida.

Entonces, empecé a irme por la 10 calle rumbo al entronque citado arriba, donde a pesar de la densidad del tráfico que viene del Oriente, tanto ese, como el de la 20 calle circulaban sin problemas.  Si uno iba por la 20 calle y cruza a la izquierda, con rumbo a la Diagonal 6, o con rumbo a la 19 calle, era raro que uno tuviera que detenerse, y el tráfico que venía de Muxbal, por ejemplo, también fluía sin tropiezos.  Uno podía pasar casi sin detenerse, incluso tomando en cuenta que la estación de la PNC que hay en el área, suele estacionar vehículos chocados, sobre una parte de la Diagonal 6 y estos hacen estorbo.  A veces se hace doble fila sobre la 20 calle y se arma un embudo en donde esta se encuentra con la Diagonal 6 y le gente trata de colarse; con lo que crece la tensión -que no había antes-.

Es un desatino tratar de arreglar algo que funciona bien; y eso es lo que ha ocurrido en aquel entronque.  Ahora hay colas de dos cuadras donde antes no las había.  Ahora hay tensión y malos modos donde antes no los había.  Como errar es de humanos y rectificar es de sabios, ¿será posible desfacer este entuerto?

La foto 1 muestra la cola del tráfico el jueves pasado a la hora en que pasé por ahí; la foto 2 muestra al agente de la PMT que impide el paso fluido de la 20 calle a la Diagonal 6; y la foto 3 muestra los vehículos que la PNC tiene estacionados sobre la Diagonal 6 y que, a pesar de que estorban, no impiden la fluidez.


06
Oct 17

Pensando en España y en Guate

Con tristeza y estupor veo lo que ocurre en España, y pienso que los guatemaltecos podemos aprender algo.

Como las ideas tienen consecuencias, nunca hay que subestimar el rol de la educación estatal en la construcción del nacionalismo, del pensamiento único, del colectivismo y del jacobinismo.  Los nacionalismos esos de amigo-enemigo y de nosotros-los otros, se construyen alrededor del control de la lengua. La revolución medra en la sociedad escindida, no en individuos, sino en colectivos enfrentados en torno a identidades y elementos colectivistas.

El pensamiento único –ese fenómeno normalizador– se va construyendo poco a poco; y como la broma (los teredos que “se comían” las carabelas en el siglo XVI) causa daños irremediables.

La confusión entre república y democracia, fabricada deliberadamente, no sirve a la causa de los derechos individuales; sino a la de ideologías para las cuales los intereses colectivos (o los de los que dicen representar a los intereses colectivos) deben prevalecer sobre los derechos individuales.

Los medios de comunicación al servicio del poder y de la política (oficiales, o no), son corresponsables, con la educación estatal, de la construcción del nacionalismo, del pensamiento único, del colectivismo y del jacobinismo.

El estado de derecho no puede prevalecer, si no existe la voluntad política de defenderlo.  Al estado de derecho sólo se le puede defender desde la Constitución y la ley.  No son lo mismo estado de derecho que estado de legalidad.  En defensa de la libertad, ni las turbas divinas, ni los chiquilines, ni el asamblearismo sustituyen a los comicios celebrados conforme al derecho.

La guerra es de cuarta generación, es mediática, es de memes, de fotos y vídeos.  La información y la desinformación circulan en tiempo real y en cantidades industriales.

No hay tal cosa como libre determinación de los pueblos; y lo que sí hay es libre determinación de los individuos.  La minoría más pequeña es el individuo.  Una mayoría no puede –o no debería poder– aplastar los derechos de una minoría (ni al revés).  Las minorías silenciosas (y las mayorías silenciosas) son cómplices.

La foto la tomé de Facebook; y esta columna fue publicada en elPeriódico.