10
Abr 13

Guatemala le dió la espalda a Israel

La Cancillería guatemalteca anunció su decisión de reconocer como estado a Palestina y aunque dice que eso no alterará la larga tradición de amistad y coooperación con Israel, lo cierto es que esta acción de los pipoldermos debería dejarnos, como mínimo, con un mal sabor de boca.

En primer lugar porque Israel ha sido uno de los pocos amigos de verdad que ha tenido Guatemala.  Israel no financia terroristas, por ejemplo; no nos manda procónsules para imponer sus políticas; no nos receta legislación para decirnos cómo debemos vivir; no nos ha robado territorio.

En segundo lugar porque Israel es una república con la que los guatemaltecos deberíamos tener más valores en común, que con Palestina que prácticamente es una dictadura.  Israel es Occidente en el Oriente Medio.

El proceso de reconocimiento de Palestina comenzó en la administración de Los Colom/Espada.  Esto no debería sorprendernos porque, tradicionalmente, las izquierdas -tanto latinoamericanas, como guatemaltecas- han promovido la amistad con Palestina y un enfriamiento de las relaciones con Israel, cuando no una traición.  Esto debería darnos una pista más acerca del carácter de la actual administración en Guatemala.

Hoy se ha conocido que la acción de reconocimiento para Palestina sí afectará las relaciones entre los gobiernos de Israel y Guatemala (aunque seguramente no afectará las relaciones ente ambos pueblos).  Esta declaración fue sorpresiva y decepcionante, porque no es compatible con el nivel de relaciones que han existido entre Israel y Guatemala, dijo un comunicado de la embajada israelí en nuestro país.  No es para menos, porque lo que implica el reconocimiento es que el gobierno de Guatemala le ha dado la espalda a Israel en algo que para aquel pueblo es muy delicado: su sobrevivencia.

Para Israel, la tensión con Palestina y otros países árabes no es una de si me compran esto, o les vendo aquello; y ni siquiera es una de estos kilómetros cuadrados son míos, y no tuyos.  Es cuestión de vida, o muerte.  ¡Con razón se ha sorprendido y decepcionado la embajada de Israel.  Aparentemente los pipoldermos le dieron la espalda a Israel sin la decencia de decir agua va.  Y eso, en mi pueblo, se interpreta como algo que no es de amigos leales.


12
Ene 09

El conflicto de Gaza, en Guatemala

El conflicto de Gaza llegó a las calles guatemaltecas de dos formas distintas. La primera foto, por Prensa Libre, es de la manifestación que organizaron los partidarios de Israel; y la segunda foto, por Siglo Veintiuno, es la demostración que organizaron los palestinos.


06
Ene 09

En Gaza se lucha por la civilización

En marzo de 2001, la milicia ultraortodoxa islámica de los talibanes -que gobernaba Afganistán- cumplió su amenaza y dinamitó la cabeza de la mayor estatua de Buda del mundo. La escultura, de 55 metros de altura, estaba tallada en la roca de una montaña.

El coloso fue hecho cuando Afganistán era uno de los centros de la civilización budista, antes de que los ejércitos árabes introdujeran el islam en la región, en el siglo VII y terminó hecho polvo para la gloria de Alá.

Recuerdo esto, ahora que la organización terrorista Hamas está siendo perseguida y eliminada por Israel. Hamás ha sido declarada organización terrorista por la Unión Europea, los Estados Unidos de América, Israel, Japón, Canadá, y Australia, en parte porque las Brigadas de Izz ad-Din al-Qassam, que forman parte de Hamás, realizan ataques contra objetivos civiles mediante atentados. En el 2002, la organización humanitaria Human Rights Watch acusó a Hamás de cometer crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

¡Tiene que haber algo intrínsecamente maligno ente organizaciones como la de los talibanes y Hamás! Organizaciones terroristas, racistas, genocidas y culturicidas, que someten a poblaciones y a naciones enteras, en plenos siglos XX y XXI, no tienen la misma estatura moral que otras formas de gobierno. Por ejemplo, el artículo 7 de la carta fundamental de Hamas, dice que “No vendrá el Día del Juicio hasta que los musulmanes combatan a los judíos, hasta que los judíos se escondan tras las montañas y los árboles, los cuales gritarán: ‘¡Oh, musulmán! Un judío se esconde detrás mío, ¡ven y mátalo!”

Puede ser que la intervención en Gaza, por parte de Israel, resulte ser una victoria militar, pero una derrota en el campo político. Una victoria pírrica, que le dicen. Y si así ocurriere, eso será injusto porque Israel lucha por su supervivencia contra enemigos que no lo son sólo del estado judío, sino de la civilización.

Las actividades de los talibanes, de Hamás y de otros grupos similares se basan en un profundo odio hacia el individualismo, la razón, la libertad, el capitalismo, la tecnología, el estado de derecho y otros aspectos propios de la civilización. Y si bien es cierto que ningún individuo -y ciertamente ninguna sociedad- sobrevive a la guerra incólume, también es cierto que no se puede permanecer neutral frente a el tipo de cosas que hacen los talibanes, los de Hamás y otros.

Y aún en ese contexto no está de más recordar algo que escribió James Madison: “De todos los enemigos de la libertad, la guerra es, talvez, el que más debe ser temido porque compromete y desarrolla el gérmen de todos los demás”.