31
Jul 26

Tu bolsillo en la mira

 

En el contexto de la Revolución Americana, el emplumamiento fue una práctica de protesta contra los impuestos y los cobradores de impuestos. A estos personajes se los desnudaba, se los cubría con brea y se los hacía rodar en una pila de plumas de aves de modo que estas se adhirieran a sus cuerpos. El emplumamiento fue una forma de castigo, o venganza muy popular en las Trece Colonias y el más famoso de ellos fue el de John Malcolm, un cobrador de aduanas, en Boston, que fue emplumado por los Patriotas.

Emplumamiento de John Malcolm, recaudador de aranceles. Philip Dawe, Dominio público, via Wikimedia Commons.

Hubo, también, árboles de la libertad. El primero de estos fue un olmo en Boston y bajo él se reunían los Hijos de la Libertad para protestar contra los impuestos. De sus ramas se colgaban efigies de cobradores de impuestos.

Estos personajes -los encargados de cobrar impuestos, y los que multiplican e incrementan los tributos- nunca han gozado de aprecio en las sociedades. De hecho, en la Biblia se cuenta que los publicanos eran muy despreciados.

¿A qué vienen estas historias?

A que diputados de la bancada Valor, en el Congreso, recién propusieron aumentar en un 20% el impuesto sobre la circulación de vehículos; y su pretensión alcanzaría las billeteras de propietarios de vehículos particulares, comerciales y motocicletas, o sea… tu billetera. Tu bolsillo está en la mira.

Esta propuesta de expoliación surge en momentos económicamente delicados para los tributarios chapines porque los combustibles están carísimos; y porque como consecuencia de los combustibles caros (por factores internacionales) también se encarecen el transporte y todos los productos que tienen que ser transportados.  En esas circunstancias de penas, ¿qué se les ocurre a aquellos políticos estatistas? Castigar más la economía doméstica de los guatemaltecos.

Tú, que lees Carpe Diem con frecuencia, sabes que los impuestos son una forma de extorsión ya que funcionan de la siguiente forma: pagas lo que políticos y burócratas te exigen que pagues, o te meten preso. Ese acto es exactamente igual al que comete el marero cuando llega a una tienda de barrio y le exige dinero a cambio de no hacerle daño al tendero, o a su familia.

Tú, que visitas este espacio con frecuencia, sabes que los impuestos son dinero ajeno tomado mediante amenaza del uso de la fuerza, para luego ser repartido con criterios políticos entre la clientela de los que tienen el poder para quitarles ese dinero a sus propietarios legítimos.

De ahí que el concepto de contribuyente sea absurdo, en tanto que el concepto de tributario sí tiene sentido. Muy atinadamente, Javier Milei dijo que Llamar contribuyente al pagador de impuestos es como que el violador llame a su víctima novia. En esa dirección, Lysander Spooner explicó que El Estado es como un ladrón que te asalta en un callejón oscuro con una pistola, te quita el dinero, pero luego te compra un bocadillo con tus propias monedas y espera que le des las gracias.

Cuando un grupo de políticos y burócratas pretende que pagues más impuestos sin que antes se racionalice el gasto del gobierno, se eliminen las plazas para fantasmas, se eliminen todas las partidas presupuestarias que van destinadas a intereses particulares y clientelas, y se reduzcan al mínimo la mala administración, el desperdicio y la corrupción, ese grupo se merece el rechazo de tributarios y electores.

…y si viviéramos en el siglo XVIII, tal vez merecerían una buena emplumada.

Columna publicada en República.


27
Jul 26

El gobierno te rompe las piernas

Para el observador superficial un subsidio estatal es una ayuda económica que el gobierno da a grupos de interés. Sirve para que un producto, o servicio, cueste menos dinero de lo que vale en realidad. Como el gobierno no produce riqueza, ni nada, a los tributarios el gobierno les saca impuestos de un bolsillo, y generosamente les da un subsidio en el otro bolsillo, con ese dinero que tomó. ¿Te das cuenta del absurdo?

Los subsidios son transferencias de riqueza, de los grupos no organizados hacia los grupos organizados. La ilustración es de Grok.

De ahí que la frase para que cueste menos dinero de lo que vale en realidad es aparente en términos financieros. Si pagas Q4.70 de IDP; y te dan Q5.00 de subsidio aparente por galón. ¿De cuánto es el subsidio aparentemente real? ¡De Q0.30. ¿Te das cuenta del absurdo? Y eso en el supuesto de que los Q4.70 que pagaste pasaron por el gobierno sin ser objeto de mala administración, desperdicio y en muchos casos corrupción.

El subsidio es un privilegio, es una ventaja económica que unos reciben y otros no, a costa de los tributarios. Ahora bien, tú no recibes el subsidio, porque no es que a tu cuenta del banco le depositen Q5.00 por cada galón de gasolina que consumes. Ese dinero se lo dan a los empresarios de combustibles.

Por eso es que mis amigos economistas dicen que los subsidios son transferencias políticas de riqueza, y no necesariamente para los más pobres. Alguno de mis maestros explicó que los subsidios van de los grupos más vulnerables, desorganizados y poco dados al escándalo, hacia los grupos más organizados y dados a la buruca. Es decir que, un campesino que paga impuestos por la compra de un machete en Huehuetenango, termina pagando el subsidio de la gasolina para un carro en la ciudad de Guatemala. ¿Qué paga poco, poco? Sí. Pero la cuestión no es sólo económica, sino moral. ¿Por qué es moralmente aceptable que unos le paguen la ayuda a otros, incluso a los que no necesitan de la ayuda? Pregunto esto porque los dueños de Lexus, Audi, Mercedes, BMW, Cayenne y otros, reciben el mismo subsidio que los dueños de carros mucho más modestos.

El subsidio es inmoral porque es dinero de impuestos (y tú ya sabes que los impuestos son robo), ¿por qué iba a ser moral tomar dinero ajeno bajo amenaza del uso de la fuerza y repartirlo entre grupos de interés político?

Es inmoral porque es un engaño. ¿Por qué iba a ser moral saludar con sombrero ajeno cuando se soluciona un daño causado por el mismo grupo que causó el daño? Es como el meme que dice: El gobierno te rompe las piernas y luego te regala las muletas.

Es inmoral porque le quita al consumidor la posibilidad y los incentivos para racionalizar su consumo y le crea la ilusión de que el producto subsidiado tiene un precio distinto al precio real. Cuando un bien tiene un precio real, los consumidores tenemos el incentivo de no desperdiciarlo y de consumirlo sólo cuando de verdad es necesario. Eso reduce la demanda y crea presión para bajar el precio de la oferta… naturalmente… no por la fuerza.

Verás, los precios son mensajeros y alterarlos constituye censura. Los precios llevan y traen información que la gente necesita para colocar sus recursos. Si la gasolina está política y artificialmente barata la gente cree que puede usar más de la que usaría si el precio fuera real.

Censura es la prohibición, o el control de información. Un gobierno la aplica para evitar que un contenido se conozca. Si el gobierno impide que conozcas el precio real de la gasolina para que administres tus recursos económicos de forma racional y sin el engaño, el gobierno censura esa información.

Los subsidios, como el de la gasolina, no surgen sólo porque haya sinvergüenzas. Surgen porque a mucha gente la han entrenado a pensar que el gobierno debe resolver sus problemas económicos incluso de forma invasiva. No basta con que el gobierno se concentre en garantizar el respeto a los derechos individuales, el cumplimiento de los contratos y la resolución de conflictos; mucha gente ha sido entrenada a creer que si el gobierno le resuelve los problemas a los empresarios mercantilistas, y a los sindicatos de maestros, también se los debe resolver a otros grupos de interés. Y por eso estamos donde estamos.

El resultado no es más justicia ni más eficiencia: es más dependencia, más distorsión y más poder concentrado en quienes deciden a quién se le quita y a quién se le da.

Columna publicada en República.


20
Jul 26

Periodismo contra el poder

El periodismo honesto es un acto de razón y justicia, y consiste en identificar la realidad tal como es, sin evasiones ni altruismo colectivo que sacrifique la verdad por el bien mayor. El periodista investigador no es un activista ni un servidor del Estado; es un buscador de hechos que defiende la soberanía individual al revelar lo que otros quieren ocultar.

El periodismo de investigación se enfrenta a lo más oscuro del poder. 

El periodismo de investigación no es el reportaje diario de eventos, ni la mera repetición de declaraciones. Es un género riguroso, sistemático y original que busca descubrir y exponer al público información oculta, deliberadamente escondida por quienes detentan poder, o accidentalmente enterrada en un mar de datos caóticos. Del periodista argentino Horacio Verbitsky es la frase: Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa; el resto es propaganda. Y lo que te voy a contar es consecuencia de mi experiencia como productor de noticias internacionales en Aquí el Mundo y TelePrensa, así como de editor de Economía y asistente del director en Siglo Veintiuno y unos meses en el Phillip Merrill College of Journalism en la University of Maryland.

Las características esenciales del periodismo de investigación —que es muy raro y caro de hacer— son que los reporteros no esperan que les den las noticias: las persiguen con mucho tiempo de esfuerzo, hipótesis, verificación cruzada y fuentes primarias.

El periodismo de investigación revela corrupción, abusos de poder, fraudes corporativos, venalidad de los sindicatos, injusticias sistémicas, o fallos del gobierno que afectan los derechos individuales. Sirve como watchdog del sistema republicano, pero desde la razón, no desde ideologías colectivistas.

Hace uso intensivo de registros públicos, leyes de acceso a la información, análisis de datos, entrevistas off the record y —cuando es ético y legal— técnicas encubiertas. Todo debe ser verificable, con protección rigurosa de fuentes.

No busca el sensacionalismo barato, sino justicia: que los culpables rindan cuentas y la sociedad entienda la realidad para actuar con conocimiento.

Desde la perspectiva Objetivista, este periodismo encarna la virtud de la racionalidad: rechaza el misticismo, el emocionalismo y el altruismo sacrificial. También la de la honestidad porque no falsea la realidad. No investiga para salvar al colectivo sino para defender la realidad y los derechos de los individuos a no ser engañados ni expoliados.

En mi experiencia y en la historia del oficio, estos son los enemigos del periodismo de investigación: el poder político y estatal; los intereses particulares de grupos específicos con influencias; los medios y editores cobardes, o cooptados; las barreras legales e institucionales; y la apatía del público, la cultura relativista, y el llamado periodismo ciudadano.

Estos enemigos no son conspiraciones fantásticas, sino consecuencias previsibles de la naturaleza humana cuando no se rige por la razón y los derechos individuales. Como Ayn Rand advertía, el altruismo y el colectivismo pavimentan el camino a la tiranía; el periodista debe oponerse con egoísmo racional, defender su integridad y la verdad como valor supremo.

Los enemigos del periodismo de investigación no siempre actúan con violencia abierta y prefieren herramientas sutiles y sistemáticas: demandas frívolas, auditorías selectivas, despidos o bloqueo de acceso a información pública; campañas de descrédito (fake news, enemigo del pueblo, pacto de corruptos), bots en redes, filtraciones selectivas o medios afines que difunden contranarrativas; usan el relativismo (todas las verdades son subjetivas) para erosionar la confianza en hechos objetivos; colocación de aliados en reguladores, jueces o directorios de medios; control de presupuestos estatales para medios amigos; en contextos autoritarios, leyes de desinformación, o seguridad nacional; sobornos, favores, invitaciones a eventos exclusivos, o amenazas veladas a la familia, o carrera; promoción de narrativas emocionales (solidaridad, equidad) que justifican ocultar verdades incómodas. Ataques a la neutralidad como complicidad y promoción del periodismo militante en vez de objetivo.

El periodismo de investigación —que repito que es raro y caro— exige coraje moral, disciplina racional y una ética inquebrantable. No en busca de popularidad ni aprobación del poder, sino en busca de la verdad. Como dice Ayn Rand en La rebelión de Atlas: No se puede vivir en la mente de otros. El periodismo de investigación es independiente, verifica, protege sus fuentes y nunca sacrifica la verdad por el bien común.

Columna publidada en República.


10
Jul 26

¿Quién paga daños de etanol?

 

Si los promotores del etanol consiguen su propósito de imponer ese producto, va a haber daños. ¿Quién va a pagar esos daños?

Mi cuate, César, publicó que el manual de un vehículo dice: si cuando se utiliza mezcla de gasolina con alcohol el rendimiento del vehículo no resulta satisfactorio, o el ahorro de combustible no resulta satisfactorio, cambie inmediatamente a gasolina sin plomo, sin contenido de alcohol.

Advertencia de un fabricante de vehículos: el etanol puede perjudicar el rendimiento.

A ese comentario, un lector de @luisficarpediem, Pepe, añadió: Lo que me preocupa es qué pasará con los motores que no son carros que también usan gasolina. Personalmente uso una desbrozadora y definitivamente no funciona con etanol. También están las plantas de emergencia que generan electricidad.

Por ningún motivo use combustibles mezclados con etanol.

Mis cuates mecánicos coinciden en que:

El etanol tiene menos energía por galón que la gasolina pura y eso se traduce en: menor potencia y respuesta del acelerador (mezcla más pobre o leaner por el oxígeno extra del etanol). Mayor consumo de combustible para mantener la misma velocidad o carga. Posibles problemas de arranque en frío, o marcha irregular en motores carburados, o con calibración antigua. En climas húmedos como Guatemala, el etanol absorbe agua del ambiente, lo que favorece la corrosión en piezas del sistema de combustible, y puede causar separación de gasolina, etanol y agua.

La mayoría de fabricantes japoneses realiza pruebas extensas de durabilidad con diferentes combustibles en bancos de prueba, pruebas de carretera aceleradas y recopilación de datos de talleres de todo el mundo. La experiencia real que respalda la advertencia incluye: corrosión y depósitos en carburadores, inyectores, bombas de combustible y tanques (especialmente en modelos más antiguos, o con componentes no actualizados). Degradación de mangueras, sellos y diafragmas de hule, o plástico que se hinchan, agrietan, o endurecen con el tiempo. Reclamaciones de garantía y quejas de clientes en mercados donde se forzó el uso de etanol (pérdida de potencia, consumo alto, fallas en el sistema de combustible después de meses, o años). El etanol ataca ciertos elastómeros y metales si no están específicamente formulados para resistirlo. En motocicletas, ATVs y algunos autos más antiguos, o de mercados emergentes, el manual suele limitar el etanol, o recomendar que se vigile el desempeño.

No es teoría, sino datos de campo y pruebas de ingeniería. La advertencia citada arriba protege al cliente, al motor y a la reputación de la marca. Modelos más nuevos (especialmente inyectados post-2005/2010) suelen tolerar mejor el E10, pero la recomendación de volver a sin alcohol si hay problemas sigue siendo válida.

Las desbrozadoras (y la mayoría de equipos de jardinería de 2 tiempos, o 4 tiempos pequeños) son mucho más sensibles que un automóvil moderno porque:

Usan carburadores con orificios y jets muy pequeños (fáciles de tapar con depósitos mínimos). Suelen estar guardadas semanas, o meses con combustible dentro (el etanol absorbe humedad y se degrada y forma goma o barniz corrosivo). Muchos componentes (mangueras, diafragmas del carburador, tanque) no son totalmente resistentes al etanol.

En la práctica, si se concreta que toda la gasolina sea E10, o similar, obligadamente:

Prepárate para arranque difícil, o fallido, marcha irregular, pérdida de potencia y apagados frecuentes (sobre todo después de estar guardada). Los carburadores se ensucian mucho más rápido, y entonces hay necesidad de limpieza, o reconstrucción con frecuencia. Corrosión en el cuerpo del carburador, jets, aguja y asiento. Degradación de mangueras y sellos y luego fugas, o endurecimiento. El combustible se echa a perder más rápido en el tanque, incluso en pocas semanas. Mayor riesgo de daño interno si el motor trabaja pobre (leaner) por el oxígeno del etanol.

¿Cuál es el resultado esperado? Mayor costo de mantenimiento, más tiempo en el taller y vida útil más corta del equipo si no se toman medidas extras. Algunos fabricantes suelen decir que hasta 5-10% etanol es aceptable, pero eso sólo significa que no se destruye de inmediato, ni que sea óptimo para uso esporádico, o almacenamiento.

Otras maquinarias afectadas son: podadoras de grama, sopladoras de hojas, recortadoras de setos, cultivadoras o tillers. Generadores portátiles (muy comunes en Guatemala por los cortes de luz). Motosierras (de dos tiempos especialmente sensibles). Bombas de agua, fumigadoras y equipo agrícola ligero. Motores fuera de borda. Motocicletas y scooters antiguos, o de carburador (muchas de bajo costo, o modelos previos a 2010). Vehículos clásicos, antiguos, o de colección. Equipo de construcción ligero (compactadores, cortadoras de concreto pequeñas, y otros).

¿Quién va a pagar los daños a los propietarios de vehículos, motores, o maquinaria que resulten perjudicados por el uso forzado de etanol?

Las advertencias de los manuales y la experiencia acumulada en los talleres no son opiniones. Son datos. Cuando se impone un combustible sin opciones reales para quienes usan equipo sensible, los costos no desaparecen: se trasladan al usuario final. Y ahí, en el carburador tapado, o en el generador que no arranca, la pregunta se vuelve concreta.

Columna publicada en República.

Comentario de lector: De Manuel Figueroa recibí el siguente comentario que me paració valioso compartir. Hola Luis, yo apoyo al “no etanol” o al menos que sea a elección del consumidor. Pero las mismas petroleras (Gt) están apoyando al ejecutivo y al estado en general (mal hecho por cierto). Yo estoy pendiente de ver si hay algún amparo al entrar la ley (a mi gusto, debería ser antes), pero sobre su comentario “¿quién pagará las reparaciones?” o algo así, yo sugiero a los que usen etanol obligado que usen una sola marca y mejor si es la misma gasolinera, y que guarden sus facturas porque las petroleras se tendrán que responsabilizar de desperfectos. Ya hubo un caso en que Shell, cuando introdujo V-Power en un embarque, hizo daño a vehículos que usaron el mismo y se pagaron arreglos incluso en las agencias de los vehículos dañados. De cerca lo vivió un primo y su BMW seminuevo. De hecho, sugiero usar esa marca porque ya respondieron a una situación similar. Por cierto, no es publicidad a ellos, yo uso otra marca y compré un carro diésel porque no quiero problemas hasta que obliguen a usar biodiésel (para qué les doy ideas a estos #estatistas). Saludos.


03
Jul 26

La basura no desaparece

 

Cuando viajas por los caminos polvorientos de la patria, no es raro encontrar que en las inmediaciones de muchas poblaciones hay tiraderos de basura junto a las carreteras y ahí llegan camiones a depositar desechos. Por supuesto que las cunetas de muchas carreteras también están llenas de todo tipo de basura.

Basura bajo el histórico Puente de los Esclavos.

Eso no es raro porque si caminas por las calles de muchas poblaciones vas a encontrar lo mismo: basura, basura, basura. Incluso en los patios de las casas: llantas usadas, baldes rotos, latas de leche en polvo, trapos, alguna bicicleta vieja y más basura.

Date una vuelta por la fiesta patronal de casi cualquier pueblo y lo que vas a ver por todas partes son hojas de tamales, elotes desgranados, pañales usados y otras inmundicias.

Sin ir muy lejos, una vez a la semana, al otro lado de la calle de  mi casa, amanecen bolsas negras llenas de basura. Sospecho que por la cantidad no se trata de residuos domésticos y apuesto una ceja a que los responsables de ese abuso son de alguna empresa a la que no le costaría mucho pagar un servicio de extracción de basura. En casa de mis padres y en las casas de mis abuelas, desde que yo era niño, llegaban los basureros con sus costales y se llevaban la basura en camiones amarillos. Mi tía abuela, Baby, una vez detuvo el carro en el que íbamos porque uno de mis primos arrojó un envoltorio en la carretera. La cultura de disponer bien de la basura se aprende desde que uno es chico.

Cuento esto porque la semana pasada participé en buena parte del República Summit de Sostenibilidad 2026: La basura, el reto pendiente. En esa actividad se expusieron datos escalofriantes y culminó con una observación inquietante: Fíjate que todos somos responsables de la basura. Tú, y yo. Todos.

A partir de ahí, te comparto otras ideas que se expusieron durante el encuentro: el manejo apropiado de la basura es un problema político y constituye una deuda del gobierno y de las municipalidades con los electores y los tributarios; pero la solución va por la vía de los incentivos y no por la de los castigos. Las leyes punitivas no van a cambiar la cultura de la gente, ni la de las autoridades a cargo del asunto.

El panel que escuché estuvo integrado por representantes de la cadena ignorada que limpia la ciudad: los recolectores y transportistas de desechos sólidos, así como los recicladores base. Los miembros de esta cadena que ya existe, no deben ser ignorados en cualquier solución que sea explorada.

El que mucho abarca, poco aprieta: los guatemaltecos podemos reducir sustancialmente el impacto de la basura si tan solo hubiera incentivos para tratar lo biodegradable. Y hablando de incentivos, el sector privado sería un aliado estratégico en cualquier ruta que se explore para el manejo de residuos.

República Summit de Sostenibilidad 2026: la basura el reto pendiente.

Durante mi permanencia en el foro también escuché siete modelos que tienen impactos positivos en el manejo de la basura: Proverde, Castillo Hermanos, BAC, Cayalá, Desarrollo en Movimiento, Revo y Grupo AG. Esos modelos muestran diferentes vías para gestionar residuos: coprocesamiento, reciclaje de plástico, financiamiento sostenible, valorización urbana, rescate de alimentos, recuperación de vidrio y reciclaje de chatarra. Todos con visiones de largo plazo.

Haces ratos un amigo le preguntó a un alcalde  que por qué había tanta basura en las afueras del pueblo; y lo que el munícipe contestó fue: Es que aquí no hay río. ¿Ves? En todo caso, el manejo de la basura no se va a arreglar con proyectos aislados. Este asunto desagradable requiere de una estrategia nacional capaz de inspirar e integrar a las personas, empresas, municipalidades y autoridades. Porque la basura no desaparece; solo cambia de lugar cuando no se administra con responsabilidad.

Lo cierto es que la basura no se arregla con discursos, ni con proyectos aislados. Mientras no se alineen los incentivos para que la gente, las empresas y las municipalidades hagan lo correcto porque les conviene, y no solo porque les multan, seguiremos viendo vertederos junto a las carreteras y bolsas negras frente a las casas. Cadenas de soluciones ya existen; lo que falta es dejarlas trabajar y construir sobre lo que ya da resultados.

Columna publicada en República


26
Jun 26

¿Preparado para el próximo sismo?

 

Me encontré con un ejemplar de La nueva Guatemala antes y después de los terremotos de 1917-1918, por Arturo Taracena Flores. Esa obra preciosa tiene fotografías de antes y después de aquellos sismos que no dejaron nada en pie. Docenas y docenas de edificios y casas hermosas desaparecieron para siempre, y los movimientos dejaron luto en miles de familias.

¿Tienes preparado tu kit de terremoto? La ilustración es de Grok.

¿Es casualidad que me haya topado con ese libro al día siguiente de los trágicos y dolorosos terremotos en Venezuela? Estoy seguro de que has visto escenas estremecedoras de aquellos sismos y de que estás conmovido; pero ¿ya pensaste qué harás cuando sea el próximo gran terremoto en Guatemala? Te recuerdo que nuestro país está sobre tres placas tectónicas, está cruzado por fallas activas y tiene tres volcanes vivos. ¿Cuándo crees que ocurrirá el próximo movimiento fatal?

El último gran terremoto de alcance nacional fue el de 1976, hace 50 años. Muchos adultos que ahora tienen 40 años de edad tal vez no lo recuerdan. Los chicos que tienen 20 años seguramente piensan que ocurrió en la prehistoria; y yo, que tenía 15 en el 76, lo recuerdo perfectamente. Por cierto, en esa ocasión hubo unos 23.000 muertos.

¿Estás preparado? ¿Vas a actuar desde el sentir, o desde el pensar? Si el terremoto va a ser de noche, como hace 50 años, todos vamos a estar en nuestras camas y los efectos van a ser unos; pero si va a ser de día, las familias van a estar dispersas. ¿Tienes un plan con tu familia? ¿Quién va a ir a por quién y en qué orden de prioridades? Durante los temblorones de julio del año pasado —que fueron en la tarde—, la gente se volcó a las calles en pánico. ¿Recuerdas qué ocurrió con el tráfico, que ya es malo de por sí?

La mayor parte de la infraestructura formal va a soportar un buen terremoto en la ciudad de Guatemala; pero ¿y las construcciones informales? ¿Qué crees que va a ocurrir con las construcciones de remesas, hechas por maestros de obra con presupuestos limitados y aspiraciones grandiosas? Si el terremoto es de noche, eso va a ser un muerterío; y si es de día, ¿te imaginas la cantidad de calles bloqueadas por escombros?

¿Qué porcentaje de las carreteras del país crees que aguantará los derrumbes y los colapsos? Estoy seguro de que todo el país va a quedar fraccionado. ¿Qué crees que va a pasar con el columpio de Vista Hermosa, que se rajó en 1976? ¿Qué va a pasar con varios sectores de la carretera a El Salvador, o de la carretera Panamericana? ¿Cómo crees que van a quedar la Calzada de la Paz y sus entronques?

Los postes dañados así, y sobrecargados, ¿aguantarán un terremoto como el de 1976?

Toma en cuenta que la comunicación telefónica va a estar saturada, si es que no se interrumpe completamente. En 1976 no hubo teléfonos, ni energía eléctrica, ni agua. ¿Has notado que muchos postes en la ciudad tienen rajaduras y el hierro está expuesto? ¿Has visto que muchos parecen estar sobrecargados con rollos de cables? Si esos postes se caen, lo harán sobre casas, carros y personas.

En línea hay bastante información para prepararse, por expertos como Héctor Monzón, o mi maestro Sam Bonis. Búscala. ¿Ya tienes tu kit de terremoto? En casa tenemos mochilas equipadas para el caso de que tengamos que evacuar el edificio. Nuestros kits de terremoto tienen sendas mudadas de ropa, baterías, linternas, botellas de agua, latas de frijoles, elotes y atún, galletas de soda, antigripales, antialérgicos, analgésicos, antidiarréicos, antibióticos, fósforos, vodka, pasaportes y algo de dinero cada una. También incluimos carpas y bolsas de dormir.

La cuestión es: ¿vas a actuar desde el sentir, o desde el pensar? El próximo sismo no avisará. Llegará cuando llegue. Lo que cuente entonces será lo que hayamos hecho antes, con la cabeza.

Columna publicada en República.


13
Jun 26

¿Quién decide cómo te vas?

 

En poco más de cuatro semanas asistí a cinco honras fúnebres de amigos y familiares. En mi familia, con ocasión de esos acontecimientos solemnes solemos tomar mezcal y —en compañía, o en privado— meditar sobre la vida en general y recordar anécdotas y aventuras con los fallecidos.

Familiares y amigos deben conocer tu manifestación de voluntad anticipada. La ilustración es de Grok.

Una de las meditaciones que suelo abordar en aquellos contextos es la necesidad de hacer una declaración de voluntad vital anticipada con respecto a la calidad de vida, el consentimiento informado, los cuidados paliativos, la limitación del esfuerzo terapéutico, la sedación paliativa y la situación terminal.

Hace años, luego de las películas Mar Adentro y Million Dollar Baby, tomé más en serio el concepto de Living Will, que puede traducirse como la voluntad anticipada o las instrucciones previas manifestadas por pacientes o usuarios de los servicios de salud, acerca de la asistencia que desean que se les preste, o no, llegado un momento en el que no puedan expresar su voluntad personalmente.

En su momento y como consecuencia del caso de Terri Schiavo tuve la oportunidad de participar en un coloquio acerca del tema, y concluí que, pudiendo uno hacer ese tipo de previsiones, es una irresponsabilidad y una desconsideración no hacerlas. En ese sentido, es lamentable que no exista una figura legal que, como el testamento, proteja debidamente una voluntad anticipada de tanta trascendencia para la persona que decida expresarla libremente.

Como esta forma de expresión de voluntad no está regulada por la legislación civil guatemalteca, debe hacerse en un documento privado. Por eso es recomendable que sea sometida a consideración de un notario, no sólo para la autenticación de la firma, sino para asegurar su custodia y prever su cumplimiento fiel. Otra recomendación es que el ejecutor de esta voluntad sea una persona confiable y que esté bien apalabrada.

El documento es una manifestación de la propia voluntad en el sentido de que, en previsión de que llegara el momento en que uno ya no pueda tomar y/o comunicar decisiones relativas a su propio futuro, se hace la declaración cuando uno todavía se encuentra en pleno uso de sus derechos civiles, de sus facultades mentales y volitivas, y sin coacción.

En mi caso no está de más expresar que la declaración la hago después de una reflexión profunda, conforme a mis creencias y convicciones, y que la hago con la intención de que se ejecuten mis deseos e instrucciones, con la esperanza de que quienes reciban la confianza de ejecutarla se consideren moralmente obligados a cumplirla y de que las decisiones se entiendan como superiores a lo que opinen mi familia, o los médicos.

El documento que usé como ejemplo de mi Living Will expresa que si se presentara la situación en que no haya ninguna esperanza razonable de recuperación de una inhabilidad extrema, física, o mental que me aqueje, o que yo perdiere definitivamente la conciencia, o entre en estado vegetativo, o en un estado terminal, mi deseo y voluntad es morir tranquilamente, sin sufrimiento y con dignidad. Decisión que adopto en forma plenamente consciente y libre. En consecuencia, expreso que no deseo y que me opongo expresamente a ser sometido a terapias invasivas y dolorosas que prolonguen artificialmente mi vida, que me causen dolores o angustias, ni a tratamientos artificiales de sostén de mis funciones vitales.

En el documento (y aquí en esas líneas) reitero que, ante la inminencia de una muerte inevitable, o en caso de que me encuentre en estado vegetativo, deseo morir con dignidad humana y no deseo que se prolongue mi sufrimiento, porque considero que violenta mi dignidad. Asimismo expreso el deseo y la voluntad de que sí me sean administrados calmantes para el dolor, aunque se ponga en riesgo mi vida, o se me arriesgue a una posible adicción. Esta disposición debe aplicárseme siempre, aun cuando no sea una enfermedad terminal. El documento expresa, también, el deseo de que no se me someta a tratamientos heroicos, ni que se prolongue artificialmente mi vida en caso de cuadros clínicos irreversibles.

Lo que más debe quedar claro es que no quiero que mi partida sea más dolorosa, ni más larga de lo necesario. Por eso dejo por escrito, con toda lucidez, cómo quiero que me dejen ir cuando ya no haya regreso.

Columna publicada en República


05
Jun 26

¿Educación, o barbarie?

 

En esta semana los chapines vimos a un conductor arrastrando y haciendo girar a otro vehículo en el Bulevar Liberación de la ciudad de Guatemala. El enfrentamiento se originó por la disputa del derecho de vía en el tráfico, y ocurrió cuando el conductor de un carro intentó incorporarse y el otro aceleró para bloquearle el paso, lo que causó un choque.

Hay conductores que se meten en carriles que no les corresponden y luego quieren que se les de paso.

También leí que fue enviado a prisión el conductor de un auto que, en septiembre pasado, atropelló en repetidas ocasiones a un motorista en la zona 9 de esta urbe. El acusado enfrentará juicio por homicidio en grado de tentativa y, debido a la brutalidad del ataque al del motorista, hubo que amputarle la pierna derecha.

Ambos incidentes tienen su origen no en la mala calidad del tráfico en la capital chapina —que es espantosa—, sino en la incapacidad de algunos de controlar sus emociones, en la crispación y en la actitud explosiva con la que toman el volante. Voy a añadir y me voy a enfocar en la mala educación que exhiben cuando se suben a sus autos, o a sus motos. Esto es porque no podemos cambiar la realidad del tráfico, pero sí podemos controlar las formas en las que lo enfrentamos.

¿Qué es una de las primeras cosas que te enseñaron tus padres si te criaron bien? A pedir por favor y a dar las gracias. Con un poco de capacidad de reflexión y análisis, con un poco de inteligencia y autoregulación emocional, con un poco de conciencia y estabilidad emocional uno puede evitar que hechos que no dependen de uno escalen a niveles que puedan acarrear consecuencias jurídicas. Pero aún si faltaran algunos de aquellos elementos, un por favor y un gracias bien puestos y a tiempo pueden ahorrarte conocer la Torre de Tribunales, o un disgusto innecesario.

Henry Hazlitt, autor de Los fundamentos de la moral, escribió que los buenos modales son una ética menor; pero que en otro sentido son una ética mayor porque son la ética de la vida diaria. Y, por su parte, la filósofa Ayn Rand explicó que debería preocuparnos la moralidad cotidiana y menos la moralidad de crisis porque por su naturaleza las emergencias son temporales.

En esa dirección, más que preocuparnos por si somos capaces de robar un banco, o de comer carne humana luego de un accidente aéreo, deberíamos meditar sobre ¿por qué bloqueamos un crucero? ¿Por qué nos cruzamos en el tráfico? ¿Por qué no damos paso si alguien se está atravesando, aunque sea de forma abusadora, o imprudente? ¿Por qué vamos peleando en el tráfico? ¿Qué tan importante es avanzar tres metros en vez de ser gentil y generoso? ¿Por qué podemos golpear un retrovisor, o rayar un carro sin sentirnos responsables? ¿Por qué podemos subirnos a las banquetas y poner en peligro la integridad de los peatones?

Preocupa, eso sí, que en redes sociales haya quienes celebren actos de violencia antropoide como el de embestir un carro en el tráfico, o el de querer atravesarse sí o sí. Sospecho que los fans de esos desatinos son el mismo tipo de gente que llegó al Obelisco a robar stickers del álbum del mundial de fútbol y el mismo tipo de gente que lanza bolsas de agua en la fiesta del 14 de septiembre. En todo caso, manejar de forma prudente no es cobardía, sino racionalidad.

Los buenos modales no existen para complicarnos la vida, aunque algunos sean arbitrarios, como saber qué tenedor usar para qué en la mesa. Las buenas costumbres sirven para hacer de la vida un baile armónico y no una serie de golpes y sacudidas, explicó Hazlitt.

Al final del día, el volante es uno de los lugares donde más se pone a prueba nuestra capacidad de elegir la racionalidad por encima del impulso. Cada vez que cedemos el paso, que no respondemos a una provocación o que simplemente agradecemos con un gesto, estamos construyendo, o destruyendo, el tejido mínimo de civilidad que permite que una sociedad funcione sin convertirse en una guerra de todos contra todos.

Columna publicada en República.


29
May 26

¡Peligro, Will Robinson!

 

Pasó lo que tenía que pasar: luego de un proceso sostenido de deterioro institucional, el Tribunal Supremo Electoral dejó de gozar de la confianza que proyectó durante las presidencias de Arturo Herbruger, Manuel Ruano, Fernando Bonilla y Mario Guerra. En los últimos comicios, aquel alto tribunal cayó bajo y si me preguntan, digo que la misión más importante de los magistrados que están a cargo ahora es rescatar la dignidad, la credibilidad y el prestigio del TSE… para rescatar las del proceso electoral mismo.

La misión más importante de los magistrados que están a cargo ahora es rescatar la dignidad, la credibilidad y el prestigio del TSE.

En eso pensé cuando leí que casi siete de cada 10 guatemaltecos consultados para la encuesta de percepción (mayo de 2026) de la Fundación Libertad y Desarrollo confían poco, o nada en que las elecciones del 2027 serán limpias y transparentes. A 386 días de las elecciones generales poco menos de tres de cada 10 personas confían en que serán íntegras y confiables.

Casi seis de cada 10 consultados dicen no conocer lo suficiente a los posibles candidatos. Eso no es de extrañar porque ¿quién conoce lo suficiente un candidato? De hecho, yo suelo preguntar: ¿Te acuerdas de por quiénes votaste para diputados en las elecciones pasadas? La respuesta suele ser…(adivinaste)…la respuesta suele ser No. Casi nadie, nadie se acuerda de por quién votó y nadie sabe quién es su diputado. ¿Quién conoce lo suficiente al alcalde de su pueblo? Fuera de su rosca de amigos y parientes, ¿quiénes conocen lo suficiente a Arévalo, Giammattei, o Morales?

Poco más de seis de cada 10 consultados perciben que el costo de vida ha aumentado. Para la gente, el costo de la vida y la inseguridad son las principales preocupaciones en el hogar. La mayor parte de los consultados migraría por motivos económicos. Cuando leo este tipo de datos pienso que el mensaje de “trade, not aid”, aún no llega a donde debería llegar.

Cinco de cada 10 encuestados perciben que Bernardo Arévalo desempeña mal, o muy mal sus labores. De entre los cinco últimos presidentes de Guatemala, la percepción es que Giammattei ha sido más malo que Arévalo; y este último ha sido más malo que Morales, Pérez y Colom. Eso no sorprende porque ni el Presidente, ni su movimiento estaban remotamente preparados para asumir la responsabilidad que les cayó de chiripazo.

Es chulo comparar el dato anterior entre presidentes; pero también es cierto que demasiada gente cree que el gobierno debería resolverle sus preocupaciones familiares de una forma estatista y colectivista. Por ejemplo, casi cinco de cada 10 consultados opinan que el próximo presidente debería subir el salario mínimo e imponer controles de precios.

Esto tampoco sorprende porque Friedrich A. Hayek ya había advertido que en un electorado compuesto mayoritariamente por trabajadores por cuenta ajena no ha de sorprender que esos votantes deseen ver entronizado un poder tutelar superior que vigile la actividad independiente cuya naturaleza no llegan a entender, pero de la que depende su propio subsistir. Mucha gente, además, cree que el Presidente debería ser el capitán del barco, el pastor del rebaño, o el padre que estuvo ausente en sus vidas.

La lista de la dirigencia nacional (que no liderazgo) es, cuanto menos, penosa. Penosa, pero no sorprendente si tomamos en cuenta que el votante promedio chapín cuenta entre sus filas a los aficionados del fútbol que el martes pasado quemaron la camisola del equipo contrario mientras se comportaban como simios; y suma entre sus filas a los guatemaltecos que llegaron al Obelisco a robar estampas para un álbum durante la actividad que organizó un banco, y los que tiran bolsas de agua durante la fiesta de las antorchas en septiembre.

Los mal llamados partidos políticos son pedos inflados que sólo aparecen cuando es temporada de elecciones y están muy lejos de ser las plataformas programáticas que describen los libros de ciencia política.

Dicho lo anterior, en la serie sesentera, Perdidos en el espacio, el robot advertía ¡Peligro, peligro! cuando algo amenazaba a Will Robinson. Pienso, sinceramente, que este estudio de opinión pública nos grita lo mismo a los electores y tributarios guatemaltecos.

Columna publicada en República.


22
May 26

Multas y cultura vial

 

Los motoristas que circulan sobre las banquetas son una plaga, principalmente porque ponen en peligro la vida y la integridad física de los peatones. A muchos motoristas no les basta con circular a toda velocidad y de forma irrespetuosa entre los vehículos sobre las calles (a veces causando daños), sino que toman la decisión consciente de encaramarse a las aceras, también como almas que llevan el diablo.

Una vez restaurado el orden las banquetas son más seguras para los peatones. Que interesante que Grok puso a un peatón en la calle, porque los viandantes que no usan las banquetas también son peligrosos.

Por eso: ¡ovación de pie! para los operativos de la Policía Municipal de Tránsito de la ciudad de Guatemala, para la aplicación de la legislación de tránsito a la caza de motosimios que circulan sobre los espacios que son para peatones. Tengo entendido que cada vez son más pillados infringiendo aquellas normas, los motoristas tendrán que pagar multas.

Por el bien del flujo del tránsito; pero sobre todo para protección de los peatones, esos operativos deben continuar hasta erradicar la mala práctica de muchos motoristas. Además… no me digan que no es una fuente de ingresos chula para la Municipalidad, una fuente de ingresos que no es expoliación ni injusta.

El monto de las multas no es lo importante; lo relevante es que durante suficiente tiempo para crear una cultura, la mayor cantidad de motoristas infractores enfrenten la responsabilidad de sus decisiones y acciones. ¿Sabes lo que dijo Friedrich A. Hayek que es la función de la responsabilidad? Invitarnos a meditar si estamos dispuestos, o no enfrentar las consecuencias de nuestras acciones.

Además, con respecto a la necesaria sostenibilidad de los operativos, ya desde tiempos de César Beccaria se sabe que para disuadir la comisión de un delito, la certeza y la prontitud de la sanción son mucho más efectivas que la severidad de la misma. Porque si una persona sabe que será castigada inevitablemente, aunque sea de forma leve, se abstendrá de actuar; pero si cree que puede salir impune, se arriesgará incluso a un peso severo. El autor de De los delitos y las penas argumentaba que el exceso de rigor en las leyes a menudo lleva a la impunidad, ya que los jueces dudan en aplicar castigos excesivamente onerosos y la sociedad termina compadeciéndose del delincuente, como en el caso de un pobre muchacho en moto.

Más recientemente, en Las contradicciones del derecho penal, Ricardo Manuel Rojas explica que el derecho penal moderno se obsesiona con subir las penas (más años de prisión, más agravantes, más ejemplaridad) en la creencia de que así disuade. El autor muestra que esto es un error trágico porque genera terrorismo penal (legislativo, o judicial), y al mismo tiempo baja la probabilidad real de que el castigo se aplique. ¿Resultado? El delincuente racional calcula: la pena es durísima… pero hay muchas posibilidades de que no me pase nada y la esperanza de impunidad anula la amenaza. Por eso Rojas habla de un sistema que produce amenazas vacías. Aunque Rojas se refiere al derecho penal, la misma meditación se aplica a la aplicación de multas para las infracciones que nos ocupan.

Siguiendo el análisis económico de Gary Becker, Rojas explica que el potencial infractor evalúa el costo esperado del delito frente a la probabilidad de ser descubierto y sancionado. Si la probabilidad tiende a cero, aunque la sanción sea draconiana, el costo esperado se acerca a cero. En cambio, una sanción moderada, pero cierta, eleva dramáticamente ese costo esperado y, por tanto, reduce la comisión de delitos, o infracciones.

Los operativos deben continuar y ser implacables porque no es que el castigo deba ser más duro, sino que debe ser más seguro. La certeza transforma la amenaza en algo real y previsible, mientras que la mera severidad, sin certeza, solo sirve de propaganda política y para justificar un Estado cada vez más intrusivo.

Columna ublicada en República.