10
Abr 24

Excursión a El Soch, cuarto día

 

El lunes amanecí con nostalgia porque este sería nuestro último día completo en El Soch, en la finca El Recuerdo y en compañía de nuestros estupendos anfitriones.  Pero amanecí con hambre y con la curiosidad de qué había pasado con la perica y el gavilán.

Luego del lavado de cara y dientes, listos para lo que nos trajera el día nos encaminamos hacia el rancho; y ahí la novedad es que doña Mimí y Julio Jr. estaban desgranando elotes de la finca para preparar atol de elotes.  ¿Sabes qué pasó con la perica? Pues se salvó, ¡Todo el orbe cante! y volvió a la casa de Las tías Chita, Norma y Tita.  Así que tutti contenti, a desayunar. Y luego de comer rico el consabido baño a guacalazos.

Ese día, don Julio en compañía de Chito, nos llevaron hacia la parte de la finca donde hay cardamomo, macadamias y milpa. Lissa, Raúl y yo subimos el cerro y subimos el cerro.  Don Julio nos explicó los altos y bajos del cultivo de aquellos productos.  Ya te conté que me gustan mucho las macadamias y que me recuerdan las fiestas de aniversarios de bodas, de mis padres, cuando era niño.  También me gusta el cardamomo porque mi padre compraba café y cardamomo para una compañía japonesa.  Aquel producto me encantó desde la primera vez que mi padre llevó unas semillas a la casa.  Yo las comía solas y hacía café con cardamomo y galletas de cardamomo.  ¿Te acuerdas de que en los 80 había unos chi

cles de cardamomo? La marca era Romy.  

1. Don Julio, Raúl y Lissa en el cerro donde están las siembras. 2. Raúl cruza el puente rumbo a la cabaña. 3. Semillas aromáticas de cardamomo. 4. La planta del cardamomo. 5. Árbol de macadamias 6. Frutos de macadamias. 7. Vista desde el cerro. 8. Otra vista desde el cerro. 9. Heliconia y elote de El Soch.

Cuando subimos el cerro de las siembras vimos una cotuza.  Yo nunca había visto una y aunque la ví por pocos segundos me encantó el color rojizo de su pelambre.  Adivina de qué me acordé cuando comentamos el avistamiento de aquel animalito.  Me acordé de que al cardenal Mario Casariego lo apodaban Sor Cotuzo.  

Cuando llegó al medio día bajamos a la cabaña donde Raúl y yo tomamos la siesta de ley mientras Lissa disfrutaba de la cascada y de su agua fría.  Por cierto que, en la mañana cuando subimos al cerro, don Julio les había dado permiso a unos niños para bañarse en la catarata y se veía que disfrutaban como Lissa del agua clara y helada.

Niños disfrutan en la catarata frente a nuestra cabaña en El Soch.

Ya descansados fuimos a comer la pierna horneada, la caponata y unos quequitos de bananos que Raúl y yo llevamos preparada, mismas que, ¿cómo iba a ser de otra forma?. compartimos con don Juliio, doña Mimí, Julio Jr. y Chito. ¡Y atol de elote que hizo doña Mimí! ¿Qué es lo que corresponde luego de almorzar y a causa del efecto florifundia? Una siesta breve para agarrar fuerzas e ir a explorar la parte de El Soch que queda junto a la casa de Las tías.

Cuando bajó alguito el sol emprendimos camino a la parte alta de El recuerdo, pero no por el camino principal como el día anterior, sino cruzando las siembras de don Julio.  La casa estaba en silencio y escuchamos a la perica aliviados. Allá arriba sólo estábamos don Julio, Julio Jr., Lissa, Raúl y yo.

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Sitio arquelógico El Soch #elsoch #sitioarqueologicoelsoch #arqueologia #maya #aventura #archaeology #roadtrip #adventure #luisfi61 #quiche #chicaman

♬ Johnny Quest – Telly Addicts

Luego caminamos hacia los basamentos de El Soch que se hallan en esa parte.  Son diferentes a los que hay en la parte baja.  Estos son más piramidales.  La casa de Las tías se halla exactamente junto a la escalinata principal de uno de los basamentos.  Hay otros basamentos atrás y restos de un campo de juego de pelota, y ¡Sorpresa! Un monolito precioso, con una cara chula que me recordó al dios gordo que se halla en el Museo Popol Vuh. Este no debe ser confundido con los barrigones de La Democracia; ni con los cabezas gigantes de los Olmecas.  Si consigo más Info sobre el dios gordo, te cuento.

1. Siempre es un buen momento para melcocha de doña Mimí. 2. Niños en la catarata. 3. Piedra con inscripciones junto a la catarata. 4. Estructura de El Soch junto a la casa de Las tías. 5. Cráneo en la selva. 6. Campo de juego de pelota. 7. Basamento con escalinata. 8. Otra vista del basamento con escalinata. 9. El supuesto dios gordo.

Si la visita a esta parte del sitio arqueológico fue fascinante en sí misma, la guinda del pastel es que don Julio y Raúl vieron pasar un quetzal entre el bosque.  Yo no lo vi, ni he visto uno en persona; pero sabes que estaba ahí y que ellos lo habían visto me llenó de alegría.  Este era nuestro último atardecer en El Soch y la vida nos había regalado un quetzal.  Cuando uno mura un quetzal es algo mágico, es estremecedor, dijo Raúl

Especulé que es el dios gordo porque se parece a uno que hay en el Museo Popol Vuh.

Cuando se puso el sol nos dispusimos a bajar, pasamos a refrescarnos a la cabaña, pre empacamos tantito y al rato agarramos camino para el rancho. ¿A qué? ¡A cenar y a escuchar historias de don Julio!

En esas estábamos cuando la Luna se dejó ver entre los árboles.  Una Luna casi llena que sería nuestra última en El Soch.   Y en ese momento, en la paz de la noche en la selva y a la luz brillante de Ixbalanqué sentí una gratitud profunda por todo lo que habíamos vivido desde el viernes, en la mejor compañía posible. 

Nuestra última Luna en El Soch.

Luego caminamos a la cabaña, abluciones y a dormir porque al día siguiente haríamos viaje.

Continuará.


02
Abr 24

Excursión a El Soch, segundo día

 

¡Amanecimos en El Soch!…y amanecer allá es un deleite por sí mismo. Luego de una noche reparadora emergimos pasadas las 8:00 a. m. que es tardísimo para la vida de campo; pero muy bueno para tres viajeros aventureros.

Vista de el basamento principal frente al rancho de don Julio y doña Nohemí, en El Soch.

Dimos un paseo por las inmediaciones de la catarata, nos habituamos a los sonidos de las caídas de agua y de la selva y Raúl recogió frambuesas que creían a la vera del camino.  

1. Tierra de arroyos y cascadas. 2. Tierra de florifundias. 3. Raúl cosechó frambuesas. 4. Tierra de pacayas. 5. Tierra de macadamias. 6. Tierra de flora exuberante.

Por supuesto que despertamos con hambre y con ganas de visitar el sitio arqueológico, y adentrarnos en la selva.  Luego de disfrutar un desayuno de doña Mimí y luego de la larga sobremesa, nos bañamos Lissa, Raúl y yo a guacalazos con agua entibiada gracias al fuego del poyo.

Luego, don Julio -con toda la paciencia del mundo- nos condujo a los basamentos y al campo de juego de pelota que está a un paso de perico, frente a su rancho. El sitio arqueológico es lo que nos había llevado a aquellas tierras misteriosas y encantadoras y ¡al fin estábamos ahí!

Vista de las estructuras que están a inmediaciones del rancho de don Julio y doña Nohemí.

Gracias a que don Julio y doña Mimí han protegido ese asentamiento maya, al aproximarse a las estructuras uno siente como si fuera un explorador del siglo XIX que descubre una ciudad antigua en la jungla vírgen.  Las piedras silenciosas contrastan con la algarabía de la selva.  La humedad y el frescor envuelven el ambiente. Lissa, Raúl y yo tuvimos la certeza de estar en un lugar especial, no solo por la parte de su historia que se remonta al período clásico temprano, sino por su historia reciente que invita a meditar sobre el valor del patrimonio histórico, el valor de la naturaleza y el valor de la familia en un contexto de guerra como la que vivió Guatemala en los años 80.

La historia de El Soch, pues, está íntimamente ligada a la de Guatemala y junto a las plataformas del complejo escuchamos ias historias fascinantes y conmovedoras que nos compartió don Julio y que son materia para otra entrada en Carpe Diem, un día de estos. En cuanto a la historia prehispánica del sitio, Melvin Guzmán, de la Universidad del Valle de Guatemala escribió la tesis titulada Sitio arqueológico El Soch, El Quiché, Guatemala: análisis del posicionamiento estratégico del sitio para el control de un área geográfica.

Vista lateral del basamento principal en El Soch.

Nuestro segundo día en El Soch incluyó no sólo un paseo por las estructuras cercanas al rancho de don Julio y doña Nohemí, sino que nos adentramos en la selva entre la vegetación propia del lugar y las pacayas que son uno de los productos que se cultivan en la finca.  Allá también hay macadamias, cardamomo y caña.  En la finca corren arroyos y hay nacimientos de agua encantadores. ¿Sabes? Como esos que se ven en las películas y son descritos en la poesía. El rumor del agua, el canto de las aves y el paso del viento hacen de esas caminatas experiencias para todos los sentidos. 

Tengo un gusto particular por las macadamias porque cuando mis hermanos y yo éramos niños, mi papá nos encargaba que organizáramos la celebración del aniversario de bodas de él y mi madre.  El nos dejaba cava y algunos tentempiés y, cuando él y mi madre volvían (de quién sabe dónde) ¡Sorpresa! los niños habíamos puesto la mesa y los esperábamos para celebrar.  Cada año, las veces que hicimos esa fiesta, había macadamias incluidas y en aquel tiempo, en los años 70 sólo las había importadas de Hawaii y a nosotros nos parecían unas de las cosas más deliciosas que comíamos.

El segundo día en El Soch tuvo la particularidad de que cayó neblina y fue fresco y húmedo en contraste con el día anterior en la carretera y cuando nos aproximamos a Chicamán.

El sábado fue un dia de niebla y llovizna suave, que invitaron a bajar revoluciones.

Fue chistoso que al hacer inventario de mi ropa para el viaje me di cuenta de que me faltaría una camisa, así que ese sábado aproveché para lavar la camisa del día anterior.  

El efecto florifundia hizo de las suyas y dormimos en la tarde para despertar sólo a tiempo para hacer un debriefing en el porche de la cabaña; y para caminar en la tranquilidad de la tarde/noche y luego dirigirnos al rancho para conversar y cenar. ¿Qué hubo de cena? Lasaña de carne y berenjenas que llevó Lissa y estuvo deliciosa. ¿Y de postre? Moyetes de Tres Genaraciones.

@luisficarpediem

Arroyos y cascadas en El Soch #elsoch #chicaman #arroyos #cataratas #quiché #roadtrip #turismo #selva #luisfi61 #sitioarqueologicoelsoch

♬ sonido original – Canciones con letra bonita✨

¿Sobra decir que volvimos a dormir como tiernos?


01
Abr 24

Excursión a El Soch, primer día

¿Cuál era nuestro destino? El Soch, un sitio arqueológico localizado en una finca privada El Recuerdo, en el municipio de Chicamán, Quiché.  ¿Por qué? Porque nos encantan los sitios arqueológicos y porque nos encanta la selva.  Lo que no sabíamos es que este viaje iba a ser diez veces maravilloso no sólo por el sitio y porque se halla en la frontera con la legendaria Zona Reyna, sino que lo iba a ser en el plano humano.  

Cataratas frente a nuestra cabaña en El Soch.

El viernes 22 de marzo a las 5:30, Raúl y yo pasamos a por nuestra amiga, Lissa en cuya casa terminamos de cargar el carro.  A las 6:00 íbamos con rumbo a Pachalum, Quiché porque, de acuerdo con Via Michelin hay una ruta entre esa población y Chicamán pasando por Cubulco.  Lo cual era muy conveniente porque nos ahorraba bastante tiempo y kilómetros y porque no conocíamos Cubulco.

1. El carro cargado. 2. El camino a Pachalum es tierra de palos de pito. 3. David, de la panadería Mireya nos muestra el pan antes de ser horneado. 4. Panela en Pachalum. 5. Uno podría hacer fotos y fotos de la arquitectura vernácula de remesas. 6. La naturaleza en la carretera.

 

Todo bien…llegamos a Pachalum donde un policía municipal de tránsito nos facilitó muchísimo estacionarnos y desayunar.  Comimos en la Panadería Mireya, donde David, el panadero nos mostró cómo hacen el pan y nos trató de conseguir información sobre Cubulco.  Lo único que yo sabía es que es es tierra de zompopos de mayo y de palo volador.  Lo primero lo se por mi cuata, Dulce y lo segundo porque cuando en 2019 viajamos a Joyabaj, en la moreria de doña Mercedes Melecio conocimos a unos caballeros de Cubulco que iban a devolver trajes que habían rentado para su festividad patronal.

Luego de visitar el mercado de Pachalum, donde compramos frijoles blancos y delicioso pinol para preparar pollo, en casa, nos despedimos de esa población y agarramos camino a Cubulco.

Esa población está en la sierra de Chuacús, en Alta Verapaz, y allá hace mucho calor.  Visitamos la iglesia que tiene mucho encanto y donde fuimos recibidos muy bien por los trabajadores que la están restaurando.  Paseamos por lo que fuera el convento y comimos alguito en el parque de la población.  Y nos dispusimos a preguntar que por dónde se va a Chicamán.

…y ahí se complicó la cosa.

Un vecino cubulense nos dio la mala noticia.  Resulta que el puente que cruza el río Negro, entre Cubulco y Chicamán está destruido y no hay paso.  Resulta que tendríamos que volver a Pachalum y agarrar rumbo a Santa Cruz del Quiché vía Joyabaj. Eso no sólo significaba desandar el camino, sino que seguramente no llegaríamos a Chicamán ese viernes.  

A esas alturas pensé que es una tradición de nuestras excursiones perdernos, o agarrar por caminos difíciles.

En fin, el buen vecino y su esposa exploraron Google Maps en su teléfono y nos encontraron otra ruta: De Cubulco a Uspantán pasando por Yerbabuena y Canillá y eso era buena noticia.  La mala noticia es que es por caminos de terracería.  Con los sentidos de aventura y del humor que nos acompañan en nuestros viajes nos dispusimos a continuar.

Entre polvareda y polvareda subimos y bajamos cumbres, pasamos por parajes preciosos, algunas veces con árboles frondosos y otras veces como desiertos llenos de cactus enormes como saguaros.  En tramos largos no se veían casas, ni un alma.  Algunas veces nos topábamos con semovientes.  Pasamos por Chinillá y Xepatzac (de lo cual nos enteramos por anuncios que prohiben la caza); y pasamos por la aldea Ojo de Agua. Vimos una siembra de pitayas y nos dispusimos a bajar rumbo al puente que -en esta locación- nos permitiría cruzar el río Negro, rumbo a Uspantán.

¡Y llegamos a río! Pero…es un puente que está medio despedazado.  Le faltan sus bordes protectores y le faltan pedazos. Se ve que el río no ha sido gentil con él. Pero vemos, desde arriba, que pasan autos por él.  Decidimos que hay que pasarlo, sí, o sí porque la opción sería regresar.  Como a mi me gustan este tipo de retos le pedí el timón a Raúl, puse el auto en posición frente al puente, les dije a Lissa y a Raúl ¡Agárrense! y nos dejamos ir.  Lissa dijo: ¡No parés!…y cruzamos el puente. Buen adrenalinazo luego del sopor que traíamos al bajar de la cumbre por caminos casi desiertos. Continué al volante porque Raúl había conducido diez horas, porque ya eran las 16:00.  

1. La naturaleza en la carretera. 2. Nomenclaturas entre las ventas. 3. ¡Cuidado con las reses! 4. Hubo que hacer una pit stop. 5. Tierra de saguaros. 6. Kilometros y kilómetros de soledad, calor y polvo. 7 ¡Al fin signos de vida humana. 7. Llegamos al puente…pero estaba dañado…y lo pasamos. 9. Y seguimos por carreteras de terracería, sin ver autos, ni casas, ni gente.

 

A diez días de distancia, el desvío y el puente en cuestión ahora son anécdotas y aventuras que enriquecieron la excursión que, si no fuera por las conversaciones y la buena compañía, hubiera sido más que pesada y tensa.

Desde el río Negro comenzamos a subir rumbo a Uspantán a donde llegamos a las 17:26.  Esto es importante porque tenemos la regla de no conducir de noche así que tomamos la decisión ejecutiva de continuar hacia Chicamán y El Soch con la esperanza de llegar a las 18:00 justo al empezar a oscurecer. Y a la aldea El Soch llegamos a las 18:05. 

Ahí buscamos el camino para el sitio arqueológico a donde llegamos empolvados como shecas. Ahí dormiríamos en una cabaña que nos tenía preparada don Julio García; y cenaríamos con él y su esposa, doña Nohemí para empezar nuestra visita de cuatro días. ¿Te acuerdas que dije que esta excursión iba a ser diez veces maravillosa en el plano humano. Esto fue por don Julio y doña Mimí y su familia.

1. Una siembra de pitayas. 2. Ya vamos llegando. 3. ¡Al fin Uspantán! 4. Ya casi, ya llegamos a la aldea El Soch. 5. Don Julio nos esperaba en la cabaña. 6. Cenamos y conversamos tan rico. 7. De postre: la melcocha hecha por doña Mimí. 8. Vista desde nuestra cabaña. 9. Nuestra cabaña, de noche.

Don Julio -lo averiguaríamos luego durante las largas conversaciones que tuvimos durante cuatro días- es un héroe de la protección del patrimonio cultural, y del patrimonio natural.  Los héroes actúan para proteger la vida y lo hacen con gran habilidad. Los héroes son posibles; y porque hacen posible la vida humana, merecen ser protegidos.  Hace años, mi amigo Andrew Bernstein explicó que aunque los  héroes cometan errores y tengan flaquezas, y la cultura enferma en la que vivimos se enfoque en aquellas flaquezas y errores, las personas racionales debemos dimensionar esos errores y flaquezas y estilizar la grandeza en los héroes.  Andy. recordó que los artistas románticos siempre estilizan; y un héroe, explicó, es un individuo de elevada estatura moral y habilidades superiores que -de forma audaz- persigue valores en condiciones de dificultades extremas.  Don Juliio y doña Mimí, al proteger El Soch y sus alrededores, encajan en la descripción de Andy…con el añadido de que tienen corazonotes así de grandes.  Todo esto lo iríamos descubriendo durante el tiempo que nos permitieron compartir su mesa y gozar de su conversación y de conocer ese lugar encantador en el que nos encontramos.

Pues llegamos a la cabaña, don Julio nos ayudó a descargar y notamos que frente a la cabaña encantadoramente sencilla…sencilla, había cataratas que nos arrullarían cada noche.  A ello se le sumaban la selva, numerosos pacayales y…quién sabe cuántos arbustos de florifundias o floripondios. Blancas, rosadas y amarillas, esas flores son célebres por sus propiedades somníferas y recordé que mi madre contaba que, cuando era niña, mi tío Rony le había puesto unas bajo su almohada a modo de broma.  

Una vez acomodadas nuestras cosas en la cabaña -en la que no hay agua corriente, ni energía eléctrica, pero sí camas cómodas- fuimos a conocer a doña Mimí que, generosamente, nos preparó la cena.  Huevos, frijoles y plátanos…y queso preparado por sus cuñadas que viven en la finca vecina y a quienes tendríamos la dicha de conocer al día siguiente. ¿Y el postre? Melcocha preparada por doña Mimí con panela producida en el trapiche de la finca, con las cañas cultivadas ahí mismo.  Por cierto que mientras escribo estas líneas estoy chupando caña de El Soch.

Casi indescriptiblemente cansados caminamos a la cabaña, hicimos nuestras abluciones, nos dimos las buenas noches y experimentamos lo que dimos por llamar El efecto florifundia. Dormimos como tiernos y luego te cuento como fue nuestro primer día completo en aquel paraíso remoto, legendario y fascinante.


19
Dic 23

Viaje en el tiempo para explorar el encanto de Takalik Abaj

Takalik Abaj es un sitio arqueológico encantador y está situado en la costa sur -en medio de esos bosques exuberantes que hay allá-.  Es importante por sus vinculaciones con los olmecas y los mayas; y porque era un centro importante de comercio durante los períodos preclásico y clásico. 

Sapo en Takalik Abaj.

El sitio es grande y la parte visitable tiene plazas y basamentos que le dan mucho carácter.  Takalik Abaj es célebre por la cantidad de estelas y monumentos esculpidos encontrados allá.  En esta visita nos mostraron una hermosa y enorme estela de una piedra llamada gneiss, que no conocíamos.  Cuando está pulida es suave al tacto y recuerda al jade. También nos encontramos con sapo de piedra que es precioso y que yo recordaba muy bien. Lástima que no es permitido, pero me hubiera gustado mucho descalzarme y posar mis pies en una piedra que tiene un par de pies vaciados y que se supone que es un observatorio astronómico.

Plaza y basamentos en Takalik Abaj.

Hablando de animales, ¿qué crees? Vimos a una tortuga escarbando su nido para desovar, junto a un lagarto.  También vimos a un coyote, y no se por qué siempre me divierten los coyotes…tal vez porque parecen tan perros. Entre la flora me encantó ver un árbol de morros y me acordé del jarabe de morros, contra la tos. que nos enviaba mi bisabuela, Mami, cuando éramos niños. Vimos un par de árboles de cacao, el kakaw de los mayas antiguos.  No menos fascinante fue el árbol de pepita de pan del cual yo ya había oído, pero nunca lo había visto.  No debe ser confundido con la fruta de pan que transportaban la Bounty y el capitan Bligh.

Estela y altar de piedra gneiss en Takalik Abaj.

Como muchísimos de estos sitios, Takalik Abaj es un lugar para volver con tiempo y explorar bien en compañía de algún experto. ¡Hay tanto por ver y entender que unas pocas horas no bastan! No es sólo por el sitio en sí, sino por el ambiente costeño, la fauna y la flora.

En el sitio fuimos muy bien atendidos y ovación de pie para las señoras que prepararon el almuerzo, un delicioso pollo en barbacoa con champiñones, acompañado por arroz y escabeche. Con una rosa de jamaica bien hecha, como pocas.

A ese sitio ya habíamos ido a principios de este siglo, con Raúl y el Ale; y yo lo recordaba como un lugar que había que visitar de nuevo.  ¡Y qué razón tenía! Fuimos el sábado 16 de diciembre gracias a Mayra y Rossanna y al Museo Popol Vuh, en buenísima compañía de colaboradores y estudiantes de la Universidad Francisco Marroquín.

@luisficarpediem

Como muchísimos de estos sitios, Takalik Abaj es un lugar para volver con tiempo y explorar bien en compañía de algún experto. ¡Hay tanto por ver y entender que unas pocas horas no bastan! No es sólo por el sitio en sí, sino por el ambiente costeño, la fauna y la flora. En el sitio fuimos muy bien atendidos y ovación de pie para las señoras que prepararon el almuerzo, un delicioso pollo en barbacoa con champiñones, acompañado por arroz y escabeche. Con una rosa de jamaica bien hecha, como pocas #takalikabaj #arqueologia #turismo #maya #olmeca #retalhuleu

♬ Turismo Guatemalteco – Marimba Union Musical

¿Hubo contratiempos?

¡Lo fatal, pero fatal que es el camino!  Primero que cuesta muchísimo, pero muchísimo salir de la ciudad a pesar de que salimos a las 5:00 a. m. Luego uno se va a topar con Villa Nueva donde el paso es lento y costoso a más no poder.  Luego, los accidentes en la carretera van haciendo el tráfico más difícil hasta el punto en que a ratos queda totalmente detenido cuando no va uno a vuelta de rueda. En algún momento encontramos un trailer partido en dos -que obstaculizaba el tráfico- ¿y qué crees? ni en se lugar, ni en los accidentes ves un sólo agente de covial organizando el paso. Debido a aquellas condiciones no es raro encontrar vehículos que se han sobrecalentado, o que se han quedado sin combustible y esos también complican la situación que ya es mala. 

A aquello añádele que la carretera pasa por poblaciones en las que ni los alcaldes, ni los gobernadores dan señas de tener la menor intención de facilitar el tránsito.

Hicimos siete horas para llegar a Takalik Abaj y ocho horas para volver a la ciudad de Guatemala.  ¡Así no se puede! ¿De qué sirven las campañas de turismo si cuando la gente quiere visitar lugares se encuentra con que para viajar 200 kilómetros necesitas entre siete y ocho horas?  

¿Qué alivia las penas en el camino? La buena compañía, eso sí; y el Super 7 de Mazatenango donde no sólo hay el mejor servicio al cliente que he visto en lugares similares, sino que la comida de verdad saca la tarea.

Cacao, en Takalik Abaj, Retalhuleu.

Takalik Abaj es un sitio muy recomendable para visitar; pero…¿de qué sirve eso si para llegar se avanza a 25 kilómetros por hora? De qué sirve que haya sido declarado patrimonio de la humanidad si llegar a él puede ser un fastidio. Takalik Abaj y los miles de lugares fascinantes que hay en la costa sur y en Guatemala se merecen bastante mejor que eso. La gente se merece algo mucho mejor que aquello. 


16
Ago 23

Mi encuentro con los señores de Dos Pilas

 

A pesar de que Dos Pilas ha sido considerada como una de las capitales mayas más militaristas, la evidencia muestra que dicha suposición no es del todo correcta y que la hegemonía de esa ciudad se debió a una política religiosa basada en el culto a las deidades patronas de la región y a su diseño urbano basado en el extenso y complejo sistema de cuevas, diseño que dotó a la ciudad de prestigio y carácter sabrado. Aquellas son parte de las conclusiones de la arqueóloga María Elena Vega, en su obra Los señores de Dos Pilas.

Acabo de leer el libro y si a ti te fascina la historia y te interesa la de los mayas clásicos -como a mi- vas a disfrutarlo mucho.  Tenía años de no enfocarme en este tipo de lectura, a pesar de que suelo aprovechar bastante las conferencias en el Museo Popol Vuh; pero después del VI Seminario Internacional de Epigrafía Maya en Guatemala, quedé picado.

María Elena Vega nos lleva, en su obra, por todo lo largo y lo ancho de la historia de aquella ciudad localizada en el área del Petexbatún, Petén. Es la historia de gobernantes y personas de carne y hueso que va develándose poco a poco entre fragmentos y fragmentos de piedras en medio de la selva. 

Al final, cómo iba a ser de otro modo, Vega concluye en que la historia nos ha enseñado que ningún acontecimiento importante en el proceso histórico de las sociedades es producto de una sola causa y que el devenir de los señores de Dos Pilas fue consecuencia de sus propias acciones.

Cuando atiendo turistas suelen preguntarme que cuál fue el motivo del colapso de los mayas y aquella suele ser mi respuesta: Una combinación de causas entre ideológicas, bélicas, ambientales y otras. 

Ahora tengo una necesidad imperiosa de visitar Dos Pilas, Aguateca, Tamarindito y el área del Petexbatún.


31
Jul 23

Buenísima experiencia el Seminario de Eprigrafía Maya

 

Que agradable experiencia fue participar en el VI Seminario Internacional de Epigrafía Maya en Guatemala.  Aprendí un montón gracias a los expositores, y también gracias a mis compañeros.

Atentísimo estoy en el taller. Fotos por Museo Popol Vuh.

Mi parte favorita fueron los primeros tres días durante el taller que impartieron Ana García Barrios y Alejandra Martínez.  El tema de ese taller fue Claves para reconocer el arte maya y fue un tour de force por íconos y símbolos, por dioses y seres sobrenaturales, animales, plantas y objetos. Me encanta cómo se puede entrenar el ojo y recordé que cuando era orquideólogo desarrollé la capacidad de identificar géneros y especies gracias a la práctica constante y tesonera.  Además, Ana y Alejandra tienen muy buen material y mucha gracia -y paciencia-  para ofrecer juntas esta experiencia.

Entre las conferencias mis favoritas fueron la de cocodrilos, por  Nicholas Hellmuth porque Nicholas conoce bien a esas criaturas no sólo en el arte maya, sino en persona tan cerca como se puede estar de un cocodrilo.  Ademas Nicholas es muy generoso con su material y sus conocimientos.

Parte de mi examen al finalizar el taller.

También me gustó mucho la conferencia Mujeres y rituales de final de periodo: análisis epigráfico e iconográfico de la representación femenina en el Usumacinta Las autoras Ana García Barrios, Alejandra Martínez y María Elena Vega ofrecieron información abundante sobre papel que desempeñaron las mujeres en celebraciones rituales y ceremonias por medio de estelas, tableros y dinteles entre los mayas clásicos.  Además, María Elena es autora de Los señores de Dos Pilas. El linaje Mutu´l en la historia maya antigua, un libro que me estoy disfrutando.

Camilo Luin (organizador del Seminario),Dmitri Beliaev y Sergei Vepretskii ofrecieron una conferencia titulada Las vasijas estilo códice del Museo Popol Vuh, UFM y dieron a conocer aquellas vasijas que -caracterizadas por su fondo crema, con trazos finos de color negro y bandas rojas que enmarcan las escenas, son una de las tradiciones pictóricas más hermosas en el arte maya del período clásico.

En Comer, tomar agua, bañarse, guardar cosas secas y calientes. Signos de guaje en la escritura jeroglífica maya, Albert Daveltshiny habló sobre  la importancia de los guajes como alimentos y como recipientes para almecenar y tomar agua, bañarse y lavarse, guardar cosas secas, y evitar que se enfríen las tortillas.

La conferencia final fue La inscripción jeroglífica del Trono 1 de Piedras Negras: una revisión, por Dmitri Beliaev.  En ella se echó un vistazo a aquel trono -que me encanta ver cuando voy al Museo Nacional de Arqueología y Etnología de la ciudad de Guatemala- y que fue encontrado por arqueólogos de la Pennsylvania University en 1930.  

Como soy cocinero y me gustan mucho las tradiciones relacionadas con la cocina, una información -de mis compañeros de taller- que me pareció encantadora, es lo que se come con ocasión de los fenómenos astronómicos que marcan la duración del los días y noches de acuerdo con la cantidad de luz solar que recibe cada hemisferio en la tierra:

Equinoccio de primavera, en marzo: chuchitos. Elaborados a base de masa de maíz, y generalmente va mezclado de un recado o salsa de tomate y con un relleno que puede ser de carne de pollo o de cerdo.

Solsticio de verano, en junio: tamalitos de chipilín. Similares a los chuchitos; pero sin recado, ni relleno.  Sazonados con hojas de chipilin y mejor si llevan queso.

Equinoccio de otoño, en septiembre: xepes. Tamalitos de masa de maíz mezclada con frijoles camaguas, Se suele acompañar con salsa de tomate y queso duro.

Solsticio de invierno, en diciembre: tayuyos. Parecidos a los xepes; pero con frijoles sazones y algunas personas les añaden chicharrones molidos.

No queda claro, sin embargo, cómo es que los mayas antiguos identificaban los equinoccios; porque los solsticios son fáciles de identificar: El día más largo y el día más corto; pero los fenómenos de marzo y septiembre no porque en estas latitudes no hay estaciones propiamente dichas.  En fin, lo de los tamalitos es una curiosidad chula.

Mi engase con los mayas empezó en Iximché cuando visité aquel sitio arqueológico durante una excursión del colegio cuando estaba en Cuarto grado de primaria -¿o fue Sexto?; y creció exponencialmente las primeras dos veces que visité Tikal, también con el colegio, pero ya en la secundaria.  No te imaginas lo emocionado que estaba cuando visité El Perú-Waká y luego El Mirador, en el reino Kan. 

Nicholas Hellmuth es El señor de los cocodrilos.

Recuerdo que cuando fui de vacaciones a Panajachel, luego de haber visitado Iximché, fui donde un anticuario a comprar piezas mayasMami, mi bisabuela, me regañó por gastar mi dinero así y me dijo que posiblemente no eran originales; y me regaló una cabeza de barro, con tocado, que todavía guardo con mucho cariño. 

El Seminario se celebró en la Universidad Francisco Marroquín, organizado por Camilo Luin y el Museo Popol Vuh


07
Oct 21

Las momias andinas de María Patricia

 

Las momias andinas que se encuentran en Perú, Ecuador, Colombia, Argentina y otros países del área fueron objeto de la tesis doctoral de María Patricia Ordóñez que se especializa en restos humanos, en esta conversación nos habla sobre su interés en las momias. Nos habla de sus momias favoritas y de estudios sobre cabezas reducidas.

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María Patricia nos comenta sobre la importancia de conocer el contexto histórico y cultural de las momias y la de no ver las cosas y las colecciones con ojos contemporáneos.  El acceso a las momias nos permite conocer un mundo distante y explicó que las visitas a los museos les permiten a las nuevas generaciones tener una conexión con el pasado.

Muy valioso en esta conversación es que la arqueóloga compartió consejos para disfrutar mejor tu próxima visita a un museo.

Creo…por cierto, que mi primera visita a un museo fue al de Museo Nacional de Arqueología con mi padre.  Debo haber estado muy chico y recuerdo que me encantó. También recuerdo haber visitado el museo de historia natural -que se halla cerca del de arqueología- pero no me acuerdo si fue en la misma ocasión, o posteriormente. También es posible que mi primera visita a un museo haya sido al Museo de Santiago, en La Antigua.  De pre adolescente y con el colegio, visité la exhibición que hay en el Jardín botánico; y ya de adolescente visité el Museo Popol Vuh en su locación original de la 9a. calle de la zona 1; y una exhibición previa al Museo Nacional de Historia, que se hallaba en las instalaciones de la Biblioteca Nacional. He visitado el Museo Nacional de Arte Moderno.

Gozo mucho de los museos.  En Washington D.C. visité todos los que pude de la Smithsonian Institution y en Kansas visité el Nelson-Atkins Museum; en Indianapolis visité uno cuyo nombre no recuerdo e igual cosa hice en Charlote.  He visitado el Museum of Fine Arts, en Boston; el Art Institute of Chicago y el Children´s Museum de Indianapolis.  La primera vez que fui a Nueva York, y sólo tenía una mañana libre, de todas las opciones que tenía elegí ir al Metropolitan Museum of Art, a ver la sección egipcia.

Gracias, María Patricia por tus consejos.


04
May 21

Celebramos el Día de la guerra de las galaxias

 

¡Que la fuerza te acompañe!, o May the fourth be with you!, es lo que decimos en el Día de La guerra de las galaxias. En este espacio, esa celebración se hace con una imagen de los ewoks mayas que hay en el Museo Popol Vuh.

En realidad los ewoks en cuestión son imágenes de guerreros; y los objetos son silbatos que lucen armaduras de algodón; el de la derecha luce un escudo y maza y lleva un casco con figura de animal. Son del período clásico tardío y viene del altiplano norte de Guatemala.

El célebre Vaso de las estrellas también me recuerda el día que celebramos hoy.

Este vaso, del Clásico tardío y de las tierras bajas, muestra personajes que todos son cuerpos celestes y alude a una guerra primigenia entre estrellas y planetas.

La foto dos es del Museo Popol Vuh, de la Universidad Francisco Marroquín.


25
Abr 21

En busca de los “Barrigones”

Los celebres Barrigones son esculturas misteriosas.  Hay quienes dicen que representan ancestros venerables y hay quienes dicen que son mujeres gestando.  Hay quienes las vinculan con las cabezas colosales olmecas y hay quienes las relacionan con la cultura mixteca, de Puebla, o con los pipiles en su ruta hacia El Salvador y lo cierto es que no tienen características mayas.

Haz clic en la imagen para ver más fotos.

La mayoría de barrigones conocidos en Guatemala se haya en el parque de La Democracia, Escuintla, llevados ahí desde el sitio de Monte Alto, localizado a inmediaciones de aquella población. Hay uno en el Museo Popol Vuh, pero ese es de Kaminaljuyú.

En este enlace puedes leer sobre un estudio acerca de las propiedades magnéticas de los barrigones y sobre el uso del magnetismo que hacían culturas mesoamericanas.

En aquella población también se halla el Museo Rubén Chévez van Dorne, con una encantadora colección de piezas pre-colombinas, murales magníficos por Guillermo Grajeda Mena, y algunas pinturas interesantes de otros artistas.  En el museo también hay una réplica hermosa de una máscara de jade que fue hallada en el lugar, fue robada, rescatada y ahora el original se halla en en otra parte.  ¿En el Museo de Arqueología y Antropología de la ciudad de Guatemala?  En el Museo, lo atiende a uno muy diligentemente don Selvín.

En el museo hay muestras de alfarería y lítica.  Hay varias piezas sorprendentes y encantadoras y mi favorita fue un brazalete con forma de jaguar.  También una gran olla de barro con decoración muy particular  y que olvidé fotografiar por distraído.

Los murales de Grajeda Mena que hay en el museo le hacen justicia al talento de aquel artista plástico.  Mena, como él firmaba sus obras, dejó allá un legado hermoso. Su dominio de la figura humana estilizada y en movimiento capta inmediatamente la atención del observador.  El propulsor de dardos, por ejemplo, me conectó con el David, de Miguel Angel y con el Arquero, de Walter Peter, porque el personaje parece estar pensando, preparándose física y mentalmente para lanzar su arma.  Ve su objetivo y calcula cuánta fuerza necesita para dar en el blanco y toda su mente y su cuerpo se concentran en conseguir el propósito que se ha propuesto.

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En el segundo piso del local hay cuadros de otros artistas modernos y naif.  A mí me encantaron tres: una fiesta, de Romeo García Lucas; una procesión en Comalapa, de Birgilio España y un cuadro de A. Vásquez.  En ese espacio también se exhibe La morería de papel, de Grajeda Mena, pieza que también olvidé fotografiar.

Raúl, Edgar y yo fuimos el sábado pasado y es muy recomendable el paseo.  Como siempre lo difícil es salir de la ciudad de Guatemala.  La carretera está en perfecto estado y la Democracia está a sólo 15 kilómetros de Escuintla, a donde fuimos a almorzar luego.

Conocí La Democracia en una excursión escolar en 1975.

Soy el cuarto, arriba junto a la cabeza. 1975.

La profesora de Estudios Sociales, en el Liceo Minerva, nos llevó y siempre tuve ganas de regresar.

El nombre original de aquella población era Don García, y fue en tiempos de don Manuel Estrada Cabrera que tomó su nombre actual.


04
May 19

¡Feliz Día de “La guerra de las galaxias”!

¡Que la fuerza te acompañe!, o May the fourth be with you!, y con una imagen de los ewoks mayas que hay en el Museo Popol Vuh, celebramos el Día de La guerra de las galaxias aquí en Carpe Diem.

Silbatos del período clásico tardío.

En realidad losewoks en cuestión son imagenes de guerreros; y los objetos son silbatos que lucen armaduras de algodón; el de la derecha luce un escudo y maza y lleva un casco con figura de animal. Son del período clásico tardío y viene del altiplano norte.