13
May 18

Pispisigaña, juguemos la araña…

¿Recuerdas el juego de niños que decía: Pispisigaña, juguemos la araña./ ¿Con quién la jugamos?/ Con la mano cortada…Ayer me acordé de eso y le pedí a mi madre que me recordara el texto. Hac clic en la foto para ver el vídeo.

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El texto completo va:

Pispisigaña, juguemos la araña.

¿Con quién la jugamos?

Con la mano cortada

¿Quién la cortó?

El rey y la reina.

¿Dónde están el rey y la reina?

Están comiendo huevo

¿Dónde están los huevos?

Se los comió el padre.

¿Dónde está el padre?

Está diciendo misa

Kikiriki, kikiriki

Quien quiera comer pan con miel

Que vaya a la puerta de san Miguel

Busqué en la Web y encontré que el juego tiene otros nombres: Pizpizigaña, Pispis y gaña, Pispirigaña y Pispirigallo para mencionar unos.  Igualmente el texto cambia entre poco y bastante.

Ya picados, con mi madre nos acordamos de otros juegos similares de niños.  Estos versos los decía mi madre cuando nos cortaba las uñas a mí y a mis hermanos.  Cada verso en cada dedo comenzando por el meñique y terminando por el pulgar en cada mano.

Este fue al mercado.

Este compró un huevo.

Este le echó sal.

Este lo puso a asar.

Y este picarote, se lo comió.

Al concluir el último verso, uno tenía que morder el dedo pulgar y siempre causaba mucha risa.

De aquellos versos pasamos a unos que aprendimos en Costa Rica y eran para un juego de cosquillas  Mi madre empezaba por la mano de alguno de los niños e iba avanzando poco a poco y al ritmo de los versos.  Primero la mano, luego el antebrazo y así en dirección de la axila para terminar haciendo las cosquillas.

Ahi anda un negrito

Vendiendo maní.

A todos les dió,

Menos a miiiiiii.

Y terminaba uno retorciéndose de la risa y pidiendo más.

En el mismo espíritu y con el mismo propósito eran estos otros versos:

Cuando vayas al mercado

No compres carne aquí,

Ni aquí,

Ni aquí,

Ni aquí,

Sóoooolo por aquiiiiiiií.

Con el último verso llegaba a la axila y ¡cosquillas! La ventaja de este sobre el anterior era que a fuerza de Ni aquí y Ni aquí el momento de las cosquillas podía ser diferido y la ansiedad anticipatoria hacía más divertidas la espera y el final.

Ayer nos reímos mucho recordando este tipo de juegos.


10
May 18

A Nora y a las madres en su día

Un día pasé por su casa y estaba feliz porque ayudaba a uno de mis sobrinos con su álbum del Mundial. Si hubieras visto las chispas que salían de sus ojos cuando contó que ya solo les faltaban 26 estampas, sabrías por qué es que es imposible no sentir admiración y cariño por esta septuagenaria que sabe cómo apasionarse como niña.

La admiro porque ha llevado la adversidad con dignidad; porque cuando faltó mi padre no se intimidó y porque si lo hizo, sus hijos no nos enteramos. La admiro porque sabe ser la voz de la razón, en medio de la confusión; porque sabe conservar la serenidad, en medio del caos; y porque siempre tiene palabra de consuelo para cuando hacen más falta.

La admiro porque es generosa, paciente, comprensiva y alegre. Aunque fracasó miserablemente en enseñarme a bailar, nunca se desanimó en esa empresa. Y aunque ella baila fabuloso, nunca se avergonzó de que su primogénito tuviera dos pies derechos.

Sin duda que Nora tiene un manual de cómo ser madre… y lo aplica en su versión de cómo ser abuela. Sus nietos la adoran y sé por qué. Porque contagia alegría, porque no pierde la cabeza y porque sabe lo que es la justa medida.

Que sea divertida, generosa y paciente, no quiere decir que no sepa cuándo apretar el tornillo. Una mirada suya solía ser suficiente para evitar travesuras y conductas infantiles. Y si la mirada no bastaba, pues ahí iba un pellizco seguido de la sentenciosa frase: Te-es-tás-lu-cien-do.

¡Nadie! hace mejor fiambre, mejor lasagna, mejores pies, ni mejores galletas que ella. Se goza igual, una tortilla con sal, que cualquiera de las comidas que he mencionado antes; y tiene un green thumb increíble para los culantrillos.

A mi lado estuvo cuando me dieron varicela, hepatitis y malaria; estuvo de mi lado cuando perdí un año en el colegio y cuando perdí mi primer empleo; estuvo cuando perdí a mi padre y cuando me le escapé a la parca. Ha sabido estar en las buenas, y se las arregla para estar en las malas. Sabe cuándo hay que abrir una botella de vino, y sabe cuándo es mejor que haya silencio. Nora se ve menuda, pero siempre ha sabido cuidar a sus cachorros.

A quien se le acerque, con cariño, siempre ha sabido ofrecerle un hogar feliz y un rincón a su lado; y aunque a veces no todo ha salido bien, lo cierto es que donde ella está, siempre hay lugar para la alegría, para la luz, para las cosas algo locas, para los aromas y sabores olímpicos y para la generosidad.

A Nora, y a todas las madres: ¡Feliz Día de la madre!


15
May 16

Pay de limón, spaghetti a la boloñesa y una peli

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El pay de limón es uno de mis favoritos; y ahora que hay limones amarillos en el supermercado decidí hacerlo con esos que son otra liga.  Es un clásico del repertorio de los pays que hace mi mamá y de los que hacía mi abuela, Frances.

Este era un mi pendiente porque hace como siete años hice uno y el relleno no cuajó bien. Este me salió casi perfecto y lo único que tengo que mejorarle es la capa de turrón que en vez de sólo dorada, se endureció.   Esto es porque le puse mucha azúcar y el horno no estaba tan caliente como para dorarlo rápido.  El próximo saldrá perfecto.

El pay de limón se me antojó, no sólo porque vi los limones amarillos sino porque vi la película Toast.  Ear Peli que te recomiendo está en Netflix; es un viaje nostálgico y culinario a la Inglaterra de los años 60 y en ella el pay de limón y el spaghetti a la boloñesa tienen papeles importantes.  De modo que, hace unos días también preparé aquel spaghetti que siempre disfruto con alegría.  Al dente, acompañado con queso parmesano reggiano, aguacates, panes con ajo y cerveza, ¿cómo no van a ser fuente de dicha?

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31
Ago 14

Delicioso “el otro” pay de pollo

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Ese es el otro pay de pollo que hacían mi bisabuela, Adela; mi abuela, Frances; y hace mi madre, Nora.  Es muy distinto al que hice el 4 de agosto pasado y es más tradicional. Este lleva crema de hongos, trocitos de zanahoria y de chile pimiento.

Mientras lo hacía recordé la mesa esmaltada en la que Frances hacía la pasta del pay.  Me di cuenta de que uso el estribo de Nora y el bolillo de mi abuelita, Juanita.  Ahora que he estado haciendo pays recordé que es cierto que muchos de los momentos más felices de mi infancia los pasé en la cocina estorbando y aprendiendo.  De mi padre, Luis, aprendí a limpiar calamares y que hay que descartar las almejas que no se abren, por ejemplo.  ¿Por qué es que esas cosas me hacían feliz? Creo que no sólo es porque me daban nuevos conocimientos y habilidades; sino porque creaban y estrechaban vínculos no sólo con las personas que amo (y amaba), sino entre generaciones y a lo largo y ancho de la historia de mi familia. Muchos de los pays que hacía Adela, son recetas de su madre, Minnie.  Mis abuelos no cocinaban…bueno….tampoco.   Una vez oí que mi abuelo, Jorge, era muy hábil para darles vuelta a los panqueques mediante el procedimiento de lanzarlos al aire con la sarten; y oí que mi abuelo, Luis, hacía sus propios huevos tibios para el desayuno.

Tal vez soy algo exagerado en estas cosas; pero cuando hago estas recetas me conecto con el mundo del que vienen.


24
Ago 14

¡Rico salió el pay Barbara Fritchie!

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El pay Barbara Fritchie es otro de mis favoritos.  Otro clásico de mi bisabuela, Adela; de mi abuela, Frances; y de mi madre Nora, este pay también era un postre tradicional en los hoteles Casa Contenta (de mi bisabuela) y Cacique Inn (de mi tía abuela Adelita), en Panajachel.  Fue en este último que lo probé por primera vez allá  a finales de los años 70.  Me gusta comerlo bien frío, recién salido del refrigerador.  La receta que usamos en casa es la del enlace; pero mi bisabuela no le ponía nuez moscada.

Cuenta la Historia que Barbara Fritchie vivió en Frederick, Maryland y que cuando las tropas confederadas pasaron por su casa ella salió a amenazarlos con su bastón y ondeando una bandera de la Unión.  Hay un poema de John Greenleaf Whittier que se refiere a aquella dama y a su legendario enfrentamiento con las tropas del general confederado Stonewall Jackson: Shoot, if you must, this old gray head. But spare your country`s flag, she said.

¿Cómo no supe esta historia cuando viví en Maryland? Me hubiera gustado mucho ir a la casa de Barbara y celebrar su pay.


18
Ago 14

Delicioso y chulo el pay de cebollas

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Delicioso y chulo me salió el pay de cebollas que hice el sábado.  Este es uno de los clásicos en las casas de mi abuela, Frances; y en la de mis padres.  El relleno salió estupendo; pero los que leen Carpe Diem con frecuencia saben que con lo que he tenido dificultades es con la pasta.

Esta casi, casi está a la altura.  No tuve dificultades al trabajarla con el estribo, ni al pasarle el bolillo.  La enfrié un poco, como hice con la del pay de manzanas y creo que eso ayuda a la hora de extenderla.  Como la pasta de este pay se hornea unos minutos antes de ponerle el relleno, ni se encogió, ni se elevó.  Por lo único que no le doy un 10 es porque los bordes no me salieron parejos como le salían a mi abuela y como le salen a mi madre; pero estoy muy contento con el resultado.

¡Me encanta la consistencia de este pay que es como de soufflè!  El sabor de cebollas es delicado y lleva pedacitos de tocino.  Desde que era niño me gustaban mucho su color y el hecho de que, al salir del horno, viene bien inflado y luego se baja para dejar formas caprichosas y de distintas tonalidades.

Estoy muy contento por el resultado de este pay.

 


11
Ago 14

Pay de manzanas…¿sin queso?

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Mi abuela Frances, decìa: Apple pie without cheese is like a hug without a kiss; así que a la siguiente porción le puse una rodaja de cheddar.  Este es el pay de queso que hice el sábado.  El relleno me salió delicioso -de acuerdo con la receta de mi madre y de mi abuela- Tuve menos problemas con la pasta; y tanto en casa, como con mi madre, hubo consenso en que me estoy aproximando…me estoy aproximando.

Mi sobrino, El Ale, me ayudó a pelar las manzanas y a hacer los palitos de queso que hacemos con los recortes de la pasta.

El pay de queso es muy sencillo en comparación con otros; pero en su sencillez es una magnifica comfort food y es un clásico.  Me gusta comerlo al tiempo; pero cuando le pongo queso me gusta que este esté derretido y que el pay esté por lo menos tibio.


04
Ago 14

Pay de pollo, y aguacates…un viaje a la nostalgia

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El sábado se me metió que quería hacer uno de los pays de pollo que hacían mi bisabuela y mi abuela, y hace mi madre.  Elegí uno cuya receta es de Abel, que fue uno de los cocineros de mi bisabuela, Adela, -en la Casa Contenta-.  La particularidad de esta receta es que lleva crema de tomate, aceitunas y pasas; de modo que es delicadamente dulzón.  El relleno me salió muy bueno y me trajo muchísimos recuerdos: las cocinas de mi madre y de mi abuela.  El hecho de que ambas permitían que los niños hiciéramos palitos de queso con los recortes de la masa de los pays.  Las hojas que mi abuela, Frances, y mi madre , Nora, dibujaban en la masa de los pays antes de hornearlos, ¡Sabores, texturas y aromas!  Los palitos también me salieron muy bien ahora; pero tengo que trabajar más en la masa porque todavía no estoy contento con el resultado.  No es que saliera mal; pero tampoco salió como debe ser.

Todavía recuerdo a Abel.  Recuerdo muy bien que -durante el desayuno- le pedí un cucharón para mi  mosh, queriendo decir una cuchara grande.  Y el se acercó con un tremendo cucharón de cocina de hotel, así como para emplatar sopas.  Y todos, en la cocina, se rieron de mí.  Recuerdo que en los años 80, en la casa de mi abuela, todavía comimos un mango chutney preparado por él, quizás a finales de los años 60.

En fin, me alegro de haber hecho el pay y quedé con ganas de hacer otro.  Mi madre es la diosa viviente de los pays, y espero que algún día la masa me salga tan bien como a ella…y a mi abuela y a mi bisabuela.

El almuerzo del sábado incluyó otra maravilla: un aguacate muy especial de La Antigua.  ¡Que cosa más deliciosa!  ¿Y de postre? Helado de laichis hecho en casa, con un topping de trocitos de aquella fruta conservados en licor de naranjas.

¿Y por qué se me metió lo de hacer un pay? Porque estoy leyendo El último príncipe del imperio mexicano, por C.M. Mayo, y ahí cuentan que a Alice Green, la madre del pequeño príncipe Iturbide -que era de inmediaciones de Washington, D.C.-, le gustaba mucho hacer pays.  Y ya sabes…una cosa lleva a la otra.  Y por cierto que el libro está muy bueno.


10
May 14

Hoy, a todas las madres buenas

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Hoy, que es Día de la Madre, leo los diarios chapines y encuentro numerosas alusiones al sacrificio de las madres y a las madres sacrificadas. Y pienso…¿es a sacrificio a lo que se refieren? Por ejemplo, si una madre deja de comer para darle alimentos a sus hijos, ¿se está sacrificando?

La creencia general es que sí. Que si una madre deja de ir al cine con sus amigas para quedarse a cuidar a su hijo pequeño, eso es un sacrificio. Que si una madre deja de hacer cosas que hacía antes para ahorrar y tener plata con qué mandar a su hijo a la universidad, eso es sacrificio. Y así sucesivamente.

Empero, un sacrificio es, primero que nada, una acción a la que uno se sujeta con gran repunancia, o es sujetarse con resignación a una cosa violenta. Es abnegación, que a su vez es renunciar uno a sus intereses y a sus propias valoraciones. Hay sacrificio, por ejemplo, cuando uno entrega algo de más valor (para uno), a cambio de algo de menos valor (para uno). Ahora bien, si la madre valora (ama, quiere, respeta, admira y demás) al hijo y deja de comer por él, o deja de ir al cine con sus amigas, por él, ¿dónde esá el sacrificio? Si la madre valora y se interesa por su hijo más que por el cine, por decir algo, ¿dónde está la abnegación?

Es evidente, en aquel caso, que la madre cambia algo que valora (comer, o ir al cine), por algo que valora más (su hijo). No hay repugnancia, ni resignación frente a la violencia. Al contrario.

Entonces, ¿qué es eso que en los medios masivos y en la cultura popular se conoce como sacrificio maternal? Es costo de oportunidad.

Sí, por ejemplo, una madre gasta el tiempo y dinero que tiene en cuidar a su hijo, no puede gastarlos en ir al cine con sus amigas, y en otra cosa.  El costo de oportunidad es el valor del siguiente uso alternativo más valorado para los recursos escasos que una madre (o cualquiera) tiene.  El costo de oportunidad de ir al cine es el amor hacia el hijo (porque lo valora más).  Si el mejor siguiente uso alternativo de tiempo y dinero para cuidar al hijo amado es ir al cine; entonces el costo de oportunidad de cuidar al hijo es el placer de ir al cine. No hay tal sacrificio en este tipo de relación voluntaria y natural.  El costo de oportunidad se manifiesta, también, cuando una madre decide dejar de hacer cosas en el corto plazo, para conseguir o alcanzar otras mejores, en el largo plazo.

Claro que otro es el caso si se diera el uso de violencia; es decir, si la madre fuera obligada a cuidar a un hijo que no quiere, que no ama, que no respeta, que no admira. Entonces sí habría sacrificio, porque hay intervención de violencia que puede ser física, o no. Y claro, ese no es el tipo de relación que admiramos entre una madre y su hijo (o alreves).

En este Día de la Madre, ¡celebremos el amor! No celebremos el sacrificio, la repugnancia, la abnegación ni la violencia. Por mi parte, ¡celebró a mi madre! -Nora- cuyos amor, gozo por la vida, buen humor, generosidad y buen juicio han estado a mi lado tanto en los días de fiesta, como en los días adversos.

Este artículo lo publique, por primera vez, en 2008.  Lo publico de nuevo porque -de verdad- me parece inapropiada e indigna la forma en el que el concepto de sacrificio es usado en esta temporada.

Foto por: Carlo Facchinetti [Public domain or Public domain], via Wikimedia Commons.  Amor maternal, de Carlo Facchinetti.


27
Dic 13

Un regalo ingenioso para mi madre

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El libro de La Mamaish se llama el libro de recetas de cocina, de mi madre, que mi hermano Gustavo y su familia le regalaron a mi mamá en la Navidad.  El de la foto es el dummy; pero va muy bien. Todavía falta varias recetas y fotos que añadir; pero el proyecto estará listo pronto.

El mismo recoge recetas clásicas de mi madre como sus medallones de carne; y recetas tradicionales de la familia, como el fiambre y los pays entre muchas otras.

En la portada se la ve dándole los últimos toques a un fiambre, ayudando a hacer pastel de frutas, cortándole la orilla a una masa de pay, y haciéndo galletas.

Mamaish es el nombre de cariño que mi sobrino, Andrés, le dió a mi madre cuando era un niño pequeño.