12
Ago 18

¡Sábado de feria!

Garnachas, elotes asados, churros, banda, dulces tradicionales y un evento inesperado en la feria de Jocotenango.

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Lo más notable de mi visita a la feria de agosto, en la ciudad de Guatemala, fue que en la garnachería Gaby comí las mejores garnachas de feria de los últimos diez años.  Buena carne, bien hecha y sazonada, buena salsa y atención agradable, acompañada con una buena chela y buena compañía.

Ah, pero si a notable vamos, la verdad es que es difícil superar el momento en que Raúl se ahogó comiendo elote asado y si no hubiera sido porque el Ale le hizo la maniobra de Heimlich quién sabe qué tipo de  historia estuviera yo contando ahora.  Carmina, Tian y yo estábamos impresionados.

Eso no nos detuvo y comimos churros, compramos dulces tradicionales, disfrutamos del paso de una banda pequeña  y pasamos una mañana alegre en aquella festividad.

Nos faltó comer moyetes, tacos y tomar atol de elote.

…y nunca he comido pan con gallina, aunque siempre me cae en gracia la forma en que exhiben las gallinas cocidas.

¿Sábes que me faltó hacer este año? Tiro al blanco, así que regresé sin premios.  Otros años me gano chalchigüites que contribuyen a la alegría del día. Y sabes qué me di cuenta de que ya no se encuentra en la feria: La mujer araña, ni el niño gusano; pajaritos que sacan papelitos de la suerte, ni frijoles saltarines (quizás porque tenían plomo).

Por último, te dejo una foto de unos encurtidos que se veían chulos.

Hice una consulta en Twitter y 82 lectores de @luisficarpediem respondieron.  ¿Vas a ir a la feria? De aquellos, 52 dijeron que si tienen ganas de ir;  17 dijeron que no les gusta eso y 6 preguntaron que qué feria.


25
Jun 18

Celebración en el Día del Maestro

A lo largo de mi vida tuve Maestros y maestros. Los tuve generosos y buenos; y los tuve despreciables y corruptos. Los tuve sabios y los tuve verdaderamente modestos. Pero el balance es positivo…tuve maestros a los que quise mucho, respeté mucho y admiré mucho. De hecho, ¡tengo maestros a los que quiero mucho, respeto mucho y admiro mucho!  Esta es una celebración actualizada de mis maestros.

Mi primera maestra -en el Colegio San José de la Montaña- fue la señorita Tarsila; y fue ella la que me enseñó a hacer figuras en plasticina, a hacer diseños con lana en brin, y muchas otras cosas divertidas. Julia Camacho -en el colegio homónimo- me enseñó a leer y a escribir, y para ello usaba unas tarjetas blancas con letras rojas. En esa etapa de mi vida recuerdo a la señorita María de la Luz, a la señorita Teresita, y a Miss Bolaños. ¡Y a la seño Anabella, a quien tengo el gusto de ver de cuando en cuando!

En el Colegio Guatemalteco Bilingüe y poco más tarde aparecieron Miss Dina que, de buena fe, creía que yo necesitaba un psicólogo; doña Olga que predijo que  me dedicaría a leer noticias en la radio, o en la televisión; doña Rebeca que me enseñó Historia y que con toda la razón del mundo insistía en que yo debería hacer planas para mejorar mi letra (con doña Rebeca también me encuentro de cuando en cuando); Miss Estercita que era un un amor de gente y que enseñaba Ciencias, Salud y Seguridad y Agropecuaria; Mrs. Lila, Mrs. Benitez, Mrs. Hoffius, Mr. Scully y otros que me abrieron el mundo del idioma inglés.

En la Secundaria, en el Liceo Minerva, doña María Teresa me tomó como su proyecto personal. De esa época recuerdo a la señorita Julieta, de Ciencias y Artes Plásticas; a Christie y a Ponce, de Inglés; al corruptazo de Química; al Vampiro de Estadística; a Chaulón de Física y de Literatura; a Guayíto de Historia del Arte y de Filosofía; a Gustavo, de Psicobiología; y a Pablo Mármol de Sociología. Recuerdo al León Parado, que fue una víctima y a doña Lily que me quería mucho.

En la universidad tuve a los maestros que más influyeron en mí. Los inolvidables, inigualables y estupendos Salvador Aguado, Jesús Amurrio, y Rigoberto Juárez-Paz. Así mismo Rosa María Gomar, Luis Beltranena, Felipe Rodríguez Serrano, y Lissa Hanckel, todos ellos dejaron su huella y como aprecio que lo hayan hecho. Warren Orbaugh y Giancarlo Ibárgüen  nunca me dieron clases; pero su ejemplo y su influencia son muy valiosos todos los días.  Manuel F. Ayau tampoco me dio clases; pero los almuerzos y conversaciones de los lunes, en el CEES eran mejores que clases y su presencia en mi vida -aún antes de que lo conociera personalmente- ha sido la de un maestro, un ejemplo, un ideal, y un guía.

José Luis Cruz Salazar, Ramón Parellada,  Glenn Cox,  María Eugenia de Masis, Regina Wagner, Primina de Mendizabal,  Gonzalo de Villa, Karin de Maldonado, José Antonio Romero y Julio César De León Barbero también han tenido la dura tarea de enseñarme algo. Todos ellos abrieron puertas y ventanas que he disfrutado mucho.

¿Quienes han sido mis mejores maestros? Aquellos a quienes yo les importaba, aquellos que sabían que tenían que tenerme paciencia, los que aguantaron la audacia de mi ignorancia, los que no se desaniman conmigo, los que me empujan cuando me quedo atascado, y los que me honran con su amistad.

Lo que es una lástima es que esta festividad haya nacido como una forma de imposición estatal y que, generalizadamente, se celebre en el contexto del magisterio como una forma de burocracia. Yo creo que los maestros, de verdad, merecen una celebración que no esté manchada por los intereses de buscadores de rentas parasitarias como aquellos que hacen como que enseñan y viven a costa de un sistema que perpetúa aquel parasitismo.

La ilustración es La escuela de Atenas, por Rafael; [Dominio público], via Wikimedia Commons


10
May 18

A Nora y a las madres en su día

Un día pasé por su casa y estaba feliz porque ayudaba a uno de mis sobrinos con su álbum del Mundial. Si hubieras visto las chispas que salían de sus ojos cuando contó que ya solo les faltaban 26 estampas, sabrías por qué es que es imposible no sentir admiración y cariño por esta septuagenaria que sabe cómo apasionarse como niña.

La admiro porque ha llevado la adversidad con dignidad; porque cuando faltó mi padre no se intimidó y porque si lo hizo, sus hijos no nos enteramos. La admiro porque sabe ser la voz de la razón, en medio de la confusión; porque sabe conservar la serenidad, en medio del caos; y porque siempre tiene palabra de consuelo para cuando hacen más falta.

La admiro porque es generosa, paciente, comprensiva y alegre. Aunque fracasó miserablemente en enseñarme a bailar, nunca se desanimó en esa empresa. Y aunque ella baila fabuloso, nunca se avergonzó de que su primogénito tuviera dos pies derechos.

Sin duda que Nora tiene un manual de cómo ser madre… y lo aplica en su versión de cómo ser abuela. Sus nietos la adoran y sé por qué. Porque contagia alegría, porque no pierde la cabeza y porque sabe lo que es la justa medida.

Que sea divertida, generosa y paciente, no quiere decir que no sepa cuándo apretar el tornillo. Una mirada suya solía ser suficiente para evitar travesuras y conductas infantiles. Y si la mirada no bastaba, pues ahí iba un pellizco seguido de la sentenciosa frase: Te-es-tás-lu-cien-do.

¡Nadie! hace mejor fiambre, mejor lasagna, mejores pies, ni mejores galletas que ella. Se goza igual, una tortilla con sal, que cualquiera de las comidas que he mencionado antes; y tiene un green thumb increíble para los culantrillos.

A mi lado estuvo cuando me dieron varicela, hepatitis y malaria; estuvo de mi lado cuando perdí un año en el colegio y cuando perdí mi primer empleo; estuvo cuando perdí a mi padre y cuando me le escapé a la parca. Ha sabido estar en las buenas, y se las arregla para estar en las malas. Sabe cuándo hay que abrir una botella de vino, y sabe cuándo es mejor que haya silencio. Nora se ve menuda, pero siempre ha sabido cuidar a sus cachorros.

A quien se le acerque, con cariño, siempre ha sabido ofrecerle un hogar feliz y un rincón a su lado; y aunque a veces no todo ha salido bien, lo cierto es que donde ella está, siempre hay lugar para la alegría, para la luz, para las cosas algo locas, para los aromas y sabores olímpicos y para la generosidad.

A Nora, y a todas las madres: ¡Feliz Día de la madre!


02
Feb 18

Día de Ayn Rand o del egoísmo

El 2 de febrero es el aniversario del nacimiento de Ayn Rand.  Aprovechemos el Día de Ayn Rand para desafiar cualquier premisa basada en el “deber”, para reafirmar el amor por tus valores, y para honrar el principio de que la alegría de vivir es un fin en sí misma.

¡Hoy es el Día de Ayn Rand o Día del egoísmo!  Lo celebraré con algo bueno…y como en otras ocasiones voy a comprarme un queso que me encanta (mucho, mucho) ; pero que no siempre puedo comprar. ¿Cómo vas a celebrarlo tu?

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¡Feliz y egoísta Día de Ayn Rand!

Ayn Rand, filósofa y novelista, es la creadora del “Objetivismo” – la filosofía del egoísmo racional, una filosofía “para vivir en la Tierra” — y autora de best-sellers como “La Rebelión de Atlas“ y “El Manantial“.

El significado del Día de Ayn Rand es “egoísmo”. Para celebrar el Día de Ayn Rand, haces algo que normalmente no haces en ningún otro día de fiesta: te das un regalo a ti mismo. El Día de Ayn Rand es para que obtengas ese objeto de lujo que anhelas pero que normalmente no compras, o para realizar esa actividad que siempre dejas para más adelante, esa actividad que te encantaría hacer y para la que nunca tienes tiempo.

El Día de Ayn Rand [o Día del egoísmo] es para que recordemos que el placer es una necesidad real, una exigencia psicológica de una consciencia volitiva. Para el hombre, la motivación, la energía y el entusiasmo no son algo que podamos dar por hecho; la depresión patológica no sólo es posible, sino que está creciendo de forma alarmante en nuestra cultura, una cultura que predica el deber y la auto-denigración. La alternativa no es una diversión superficial de corto plazo, sino un placer real, profundo y auto-gratificante. En el Día de Ayn Rand, si haces algo que normalmente considerarías “divertido” o “entretenido”, hazlo bajo una premisa diferente y con un significado más profundo: aceptando el hecho que necesitas placer, que te lo mereces, y que el propósito y la justificación de tu existencia es conseguir lo que quieres – lo que realmente quieres – con plena consciencia y dedicación.

En “El Manantial”, Peter Keating llega a darse cuenta de esto:

“Katie, yo quería casarme contigo. Era la única cosa que realmente quería. Y ese es el pecado que no puede ser perdonado: que no hice lo que quería. La sensación que tengo es tan sucia, tan inútil y monstruosa, como lo que uno siente sobre la locura, porque no tiene ningún sentido ni dignidad, es sólo dolor, y dolor en vano. . . . Katie, ¿por qué siempre nos enseñan que es fácil y malo hacer lo que queremos, y que necesitamos disciplina para refrenarnos? Es la cosa más difícil del mundo, hacer lo que queremos. Y se necesita el mayor tipo de valor. Quiero decir, lo que realmente queremos. Como el que yo quisiera casarme contigo. No el que quiera acostarme con cualquier mujer, o emborracharme, o que mi nombre aparezca en los periódicos. Esas cosas… no son ni siquiera deseos… son cosas que la gente hace para escapar de los deseos, porque es una responsabilidad tan grande, el realmente querer algo”. [pp. 599-600]

No seas un Peter Keating de esos que abundan.  Desafía cualquier premisa basada en el deber, y reafirma el amor por tus valores para honrar el principio de que ¡la alegría de vivir es un fin en sí misma!

Para ilustrar esta  nota iba a poner algo de Rand sobre la felicidad; pero encontré esta que fue su última aparición en público y que es una conferencia titulada La sanción de la víctima.  ¡Que adecuada para nuestro contexto.  Ojalá que la disfruten.

El texto en itálicas es por Harry Binswanger, publicado en HBL en el aniversario del nacimiento de Ayn Rand; y lo tomé de objetivismo.org.


25
Dic 17

Fuegos artificiales y luces en la Nochebuena

Los chapines se lucen con el espectáculo de fuegos artificiales y luces en la Nochebuena.

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Los chapines tenemos la costumbre de quemar cohetes y fuegos artificiales el 24 a la media noche, el 25 a las doce del día y de nuevo a las seis de la tarde.  Toda la ciudad -y supongo que también otras poblaciones- se alegra con el coheterío. En realidad, los juegos pirotécnicos del 24 empiezan cuando se pone el sol y se van intensificando en la medida en que llagan las 12 de la noche cuando el espectáculo alcanza su nivel más maravilloso.

La cohetería de la Nochebuena chapina nunca deja de maravillarme. Los fuegos artificiales nos fascinan a quienes tenemos la dicha de disfrutar sus formas ingeniosas y sus colores.

En casa vemos las luces y fuegos, luego nos abrazamos y bebemos una copa ¡por la vida! y después abrimos los regalos.

En la antigüedad el solsticio de invierno se celebraba porque a partir de ese momento las noches empezaban a hacerse más cortas y vuelve la luz.  Por eso es muy apropiado que el fin del 24 de diciembre sea celebrado con luces y fuegos festivos.

Cuando yo era niño no había nada parecido.  Las candelas romanas, las varas de luces y otros artificios que había eran extremadamente modestos en comparación a lo que podemos ver y disfrutar ahora. Cada año los fabricantes de fuegos artificiales producen formas más complejas y combinaciones de colores novedosas y todo esto me lleva a mi niñez.

¡Que vuelva la luz!…y que los encuentre a ti, a tu familia y a tus amigos rodeados de amor y de paz.


03
Dic 17

¡Lucifér se recupera!

En La Antigua Guatemala, luego de que Lucifér sufriera un atentado por parte de dos gamberros, el diablo se recupera.

Según fotos publicadas por el cuate, Chingui, el mítico traedor de luz fue llevado al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, donde fue atendido. Sospecho que rápidamente atendido porque  hubo algún tipo de tráfico de influencias; ya te imaginarás que los tributarios mortales no reciben tan solícitas atenciones.  En fin, la cosa es que con cabestrillo y vendajes, Satanás estará los festejos 7 de diciembre y le ofrecerá su hueso a quien quiera tomarlo.

Mientras tanto, me tomo un Zacapa para celebrar el espíritu fiestero y el humor chapines. ¡Que arranque la Concepción-Reyes! a pesar de aquellos que temen que, en algún lugar, alguien sea feliz.


30
Nov 17

¿Quién atacó al diablo?

Con quién sabe qué motivos, dos cafres atacaron al diablo de La Antigua Guatemala, lo tiraron al suelo y le hicieron daño.  ¡Canallas!

La tradición de quemar al mitológico diablo es antañona en Guatemala, y la de quemar aquel diablo particular, en La Antigua, data de unos 26 años.  Siempre es una ocasión festiva y uno no se explica por qué es que hay vándalos que quisieran dañarla.

El año pasado el diablo fue diabla y hubo controversia por ello. La imagen fue capturada por las autoridades municipales antigüeñas, que luego tuvieron que devolverla. A Lucifer, el tiquismiquis  del año pasado y el atentado de esta madrugada no deben haberle extrañado porque siempre ha sido un incomprendido.  Sospecho que al traedor de luz, castigado por no haberse sometido a la tiranía, al héspero,  le vendrá guango el acto vandálico y ya se anuncia que los antigüeños rescatarán la imágen y celebrarán la quema del diablo como corresponde.

Y como dice mi cuate, Manuel: La luz del sol no volverá para [los destructores] tras el solsticio de esta Saturnalia.

De paso, te recomiendo la serie en Netflix, Lucifer.  ¡Está muy buena!

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23
Nov 17

¿Y por qué celebramos el Día de Gracias?

En el siglo XXI -y seguramente para muchos de los lectores de este espacio- es difícil dimensionar apropiadamente lo que significa poner en la mesa comida abundante y poder compartirla con las personas a las que amamos, respetamos y admiramos.  Tal vez por eso es que a los destruccionistas no les gusta la celebración del Día de Gracias.

Creo que es un buen día para ver Saints and Strangers, en Netflix y poner en perspectiva el contexto filosófico, jurídico, económico y políticamente hostil en el que se originó la fiesta de hoy.  También te recomiendo este artículo El gran engaño de Acción de gracias.

Estas es una celebración que festeja la vida, la productividad, el ahorro y a la familia y a los amigos.  Y no hay que hacerse el papo, ¿a quién no le gusta celebrar aquello? ¿Qué no es eso lo que hacemos el 1 de noviembre con el fiambre? Celebramos virtudes burquesas y el sistema que ha permitido que los pavos y otras delicias no sólo sean para as aristocracias, las oligarquías y los obispos.  ¿Qué sistema es ese? El que respeta los derechos individuales de todos por igual, el que respeta el proceso de mercado, el que favorece el intercambio y abomina de las relaciones forzadas, go figure. Tal vez por eso es que a los destruccionistas no les gusta la celebración del Día de Gracias.

Hace un momento mi familia y yo celebramos con una deliciosa cena.  Fue una cena íntima, en casa de mi madre. Gracias a todos porque no sólo es que la cena estuviera deliciosa, sino que nos divertimos como micos y siempre es maravilloso sentir ese cariño que sólo se siente alrededor de una mesa cuando se juntan tres generaciones.

El pavo y los demás componentes de la cena no aparecieron de la nada.  Fueron posibles gracias al ingenio, la empresarialidad y la productividad de miles de personas que no conocemos. Fueron posibles gracias a nuestra productividad y a la de quienes nos facilitan ser productivos. Fueron posibles gracias a quienes los transportaron y a quienes nos lo vendieron. Fueron posibles porque ahorramos y fueron posibles porque muchos participaron en su elaboración.

En este día, no está de más darles las gracias a aquellos y a quienes valoran nuestros talentos humildes. Gracias a los agricultores, transportistas, comerciantes, industriales, científicos, técnicos y demás que hicieron posibles el pavo, los tomates, las papas, los camotes, los panes, las arvejas, el tocino, los pasteles y demás.  Gracias a quienes lavaron los platos, los moldes, los cubiertos y demás.  Gracias a quienes hicieron el vino y las gaseosas.

Gracias a mi madre que siempre tiene espacio, siempre tiene tiempo, siempre tiene ganas, siempre tiene buenos consejos, siempre tiene amor, siempre tiene sentido del humor, siempre tiene alegría, siempre nos reúne…y ya no da paletazos.    Gracias a mi familia por mantener la tradición.

Actualización: Hice una consulta entre los lectores de @luisficarpediem y 56 personas contestaron: ¿Celebraste el Día de Gracias?  De ellos 22 dijeron que sí y que lo disfrutaron; 15 lectores dijeron que no, pero que les gustaría; y 19 personas dijeron que no y que ¿para qué? Me cayó dio algo de tristeza que 19 lectores no encontraran motivos para celebrar, o para estar agradecidos.


31
Oct 17

¡Listos para el Jalogüin!

Con la lectura de The Black Cat, por Edgar Allan Poe; y quizás con una probadita del fiambre para mañana, en casa celebraremos el Halloween.

En Guatemala el Jalogüin se fusiona con los dos días siguientes cuando se celebra la vida -con los vivos- (recordando a los muertos) y las familias se reúnen para comer e intercambiar el fiambre. Mi hipótesis, sin fundamento científico alguno, es que la fiesta del fiambre es nuestro Día de Gracias.

La noche de Halloween es importante porque es la víspera.  Es la noche en la que se deja curtiendo el fiambre para comerlo al día siguiente. La noche en la que los ingredientes quedan mezclándose y fusionando sus sabores y aromas. Además es una noche lúdica en la que nos burlamos de la muerte y celebramos la vida; así como es noche de brujas, de hechicería y de otros productos del misticismo, que también son objeto de mofa.

En el día 1 las familias recuerdan a los que han fallecido y alrededor de un plato opulento –que incluye carnes, embutidos, vegetales y adornos exuberantes–  celebran que están unidas, que pueden comer aquellas delicias y que puedan compartrirlas; compartir el fiambre es muy importante.

El fiambre, como el pavo y otras maravillas del Día de Gracias en otras latitudes, no es posible sin trabajo productivo, ni cosechas, ni ahorro, ni salud, prosperidad y talento. La del fiambre es una festividad que celebra los frutos del trabajo productivo y la dicha de tener con quienes compartirlos.  Hace unos años leí, en Twitter, que la verdadera soledad es no tener quién te regale un buen plato de fiambre.

De vuelta al Jalogüin, no es cierto que la tradición de pedir dulces en la noche de hoy sea ajena a la cultura chapina. Los niños de antaño, durante lo que ahora conocemos como Halloween, iban de casa en casa recitando: Angeles somos/ del cielo venimos/ cabecera pedimos./ Si no nos la dan/ puertas y ventanas lo pagarán. Era la versión criolla del trick, or treat; y si los críos no recibían sus dulces de ayote y de jocotes manchaban puertas y ventanas con cal.

Ahora está de moda quejarse del Halloween porque hay gente que dice que es cosa del diablo, queja que me parece tan absurda como el tema de los encantamientos.  ¿Qué de diabólico puede haber en un montón de críos pidiendo dulces?  El hecho es que eso es lo único que les importa a los niños. ¿Y a los grandes? Pues a los grandes nos gusta la parranda…¿y qué?  De todos modos, sospecho que el diablo tiene mucho que ver con los prejuicios de aquella gente que teme que alguien, en algún lugar, esté siendo feliz.   Como dijo Facundo Cabralhay que ser feliz en este mundo; porque los que no son felices se la pasan jodiendo a los demás.

Para ponerte en el modo jalogüin, te recomiendo All Souls Night, de Loreena McKennit.

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De cualquier manera, una fiesta en la que se celebra la vida y en la que se hacen befas del misticismo; una fiesta en la que se celebran la bonanza y la prosperidad, y una fiesta en la que la familia es el núcleo unificador, es una fiesta que merece ser celebrada.


16
Sep 17

¡Ya hay pasteles de Luna!

Con todo el alboroto que hay, por poco se me olvida: ¡Ya es temporada de pasteles de Luna!

En el mismo mes que llega el otoño en el hemisferio norte -y mi cumpleaños- vienen los pasteles de Luna.

En China, es costumbre que en esta  temporada y en celebración del Festival Zhongquiu o Festival de la Luna, sean elaboradas estas delicias. Los pasteles de Luna son densos y pesados comparados con los pasteles occidentales tradicionales, y suelen estar decorados con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y otros buenos deseos, acompañados por imágenes de conejos y flores entre otros.

A mi me gustaron desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán; y desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta en estos días. En Guatemala los venden en el restaurante Lai Lai.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no serán ajenos al gusto occidental y de hecho pueden recordar algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote; pero los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.