18
Nov 18

Arbol Gallo y fiestas de fin de año en Guate

Con la inauguración del Arbol Gallo empiezan, en Guatemala, las celebraciones del fin de año. Luego vienen la quema de diablo, las Luces Campero, los toritos de la fiesta de Guadalupe y la nochebuena que coincide con el más universal solsticio de invierno, el importante cumpleaños de Isaac Newton y las romanas saturnalias y el año nuevo. ¡Let the games begin!

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La fiesta del Arbol Gallo -de la Cervecería Centroamericana- no sólo incluye la iluminación de un árbol simbólico en el monumento a los Próceres de la Independencia, sino la iluminación de las arterias que convergen en él; es decir: La avenida de la Reforma, El bulevar Liberación, la avenida de las Américas y el bulevar Los próceres. También incluye espectáculos musicales y fuegos artificiales.

Desde temprano, las familias se reúnen a inmediaciones del árbol para esperar a que sea encendido.  Muchas familias llegan a hacer picnic; pero otras llegan a trabajar.  Como en otras ocasiones parecidas, a mi me gusta ir para ver cómo disfrutan las familias, en especial a ver cómo disfrutan los niños. Sólo el que no ha estado ahí para ver las miradas y sonrisas de los niños, e incluso las de muchos adultos y muchos ancianos, puede ser tan snob como para renegar de esta fiesta.

Desde los niños que van de la mano de sus padres, o de alguno de ellos sólo a pasear y a disfrutar; hasta los que llegan a vender donas, gaseosas, y lo que sea, junto a sus padres,  junto a alguno de ellos, gozan de la música, las luces y la fiesta.

Luego de pasear por ahí me gusta volver a casa para ver, desde ahí, los fuegos artificiales y la iluminación del árbol. Tristemente, un nuevo edificio en el vecindario impide ahora que vea el árbol desde mi balcón; pero los fuegos artificiales se ven magníficos.

Por todos los que apreciamos la alegría de las fiestas de fin de año, por los niños que se las gozan especialmente, por todos los que disfrutamos de compartir momentos de alegría, ojalá que esta celebración, la del Arbol Gallo, tenga larga vida.

 


19
Oct 18

¿Qué celebraremos en 2118?

Mañana es 20 de octubre y los chapines celebramos esta efeméride porque significa la caída del ancien régime. Hay quienes la celebran con pintas de odio y manchando paredes con hoces y martillos; pero debería ser una oportunidad de meditación. El 20 de octubre marca la entrada de Guatemala al siglo XX, y aunque la revolución fue cooptada por el socialismo y otras formas de colectivismo, los tres días de asueto que vienen son una invitación a explorar cómo es que los libros de historia explicarán lo que está ocurriendo ahora mismo en Guatemala.

En Guatemala hay otras conmemoraciones importantes de hechos del pasado. Los chapines celebramos el 15 de septiembre, el Día de la independencia, y lo festejamos a lo grande con desfiles y antorchas.  Pero no celebramos el verdadero espíritu del 30 de junio que es el de la revolución liberal que acabó con el régimen conservador; no celebramos el 3 de julio que es el día de la liberación, proceso que impidió que Guatemala fuera otra Cuba.  ¿Cómo celebraremos el fin del proceso que estamos atestiguando y construyendo ahora mismo? ¿Lo celebraremos?

Es mi deseo que cuando concluya este proceso los chapines hayamos encaminado bien una lucha legítima y efectiva contra la corrupción y la impunidad.  Una que haya identificado y erradicado las causas de la corrupción y de la impunidad, en vez de sólo combatir sus efectos de forma selectiva.  Si me preguntan, quisiera que los libros de historia, en 2118, se refirieran a este proceso como uno en el que las élites guatemaltecas dejaron de sentirse intimidadas y asumieron sus responsabilidades en cuanto a consolidar instituciones, una república y un estado de derecho en el que la coacción arbitraria y los privilegios fueran erradicados.  Quisiera que los discursos del primer centenario del proceso que vivimos no estuvieran salpicados de resentimiento.

Eso no ocurrirá, sin embargo, si no nos aclaramos las ideas y si no participamos del proceso, cada uno en los suyo y cada uno en la medida de sus posibilidades.  ¿Para qué te apuntas?

Columna publicada en elPeriódico.


18
Sep 18

La fiesta de la gente, en el Obelisco

La del Monumento a los Próceres de la Independencia, conocida como Plaza del Obelisco, es la fiesta de la gente y sólo caundo uno está ahí y comparte la alegría de las familias, los amigos, los vecinos, los compañeros y especialmente de los niños, puede entenderla.

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Se diferencia de las celebraciones en el Centro en que en el Obelisco  no hay funcionarios.  La gente llega a encender sus antorchas, a tomarse la foto y a salir corriendo cada quién sabe a dónde.  No hay edad para no divertirse en esta fiesta. Llegan desde niños hasta ancianos, desde barrios cercanos al Obelisco hasta pueblos lejanos. Es un punto de encuentro efímero, pero profundo porque de todos los que estamos allí es esta tierra.  Todos llegan en paz y con ganas de pasar buenos ratos. Todos esperan su turno, todos encuentran lo que iban buscando y todos se van en paz.  ¡Es la fiesta de la gente1

El viernes vi dos policías y un bombero…y docenas de ventas de tacos, gaseosas, cervezas, banderas, gorgoritos, vuvuzelas, bufandas, gorras, sombreros, máscaras, bandanas y todo eso que contribuye al espíritu celebratorio y de comunidad.

Antes de llegar al Obelisco caminamos por la Avenida de la Reforma en donde pasan un maral con sus antorchas.  Unos van corriendo y otros van en buses, unos en bicicletas y otros en motos.  Las motos se hicieron más notorias este año.  Hubo unos que iban en rickshaws.  Es emocionante cuando las multitudes de antorcheros se saludan y se animan entre si.  Algo molestas fueron las bolsas de agua que tiraban algunos; pero se entiende la buena intención de refrescar a los corredores.  Y entiende la chingadera juvenil de mojarse y mojar a otros.

Veníamos del Centro donde vimos a chicos y grandes desfilar en las calles.  Allá también, ni la edad, ni las sillas de ruedas son obstáculos para que la gente disfrute de la fiesta.  La plaza estaba llenísima, no sólo con las bandas de escolares que tradicionalmente acompañan a la izada de la bandera, sino por el montón de gente que va a verlas y a aplaudirlas. Allá me gocé las salvas de artillería durante la izada de la bandera y tres señoras que eran las únicas que se sabían el Himno de Cetnroamérica me hicieron reír mucho. Allá también ves a los niños maravillados con las multitudes, los colores y los desfiles. ¿Cuándo fue la última vez que te maravillaste con cosas así en una fiesta callejera?

Es cierto que hubo abucheos al Presdente; y ¿sábes qué? Los chapines deberíamos conservar la sana costumbre de abuchear a los presidentes.  Para ponerlos en su lugar, para recordarles de dónde vienen y a dónde van y que no son más que mandatarios de nosotros los mandantes.  Para recordarles que a menos que encarnen la unidad de la nación y que se comporten com dignitas, gravitas e integritas, son prescindibles en estas celebraciones.

¿Sábes qué sería genial en el Centro y en el Obelisco? Que la gente no dejara tirada su basura. Y sábes que sería más genial, que nadie vuelva a llevar violencia a esas fiestas, como ocurrió en 2017. Este año no hicieron falta los revolucionarios.


14
Sep 18

¿Por qué celebro hoy y mañana?

Si no hay sabotajes, como el año pasado, hoy y mañana son las celebraciones de la Independencia.

A pesar de los inconvenientes me las gozo.  ¿Sabes por qué? Porque son fiestas que se festejan en familia, porque son muy alegres, porque la gente se las disfruta y, si se aparta de ellas el nacionalismo colectivista y nefasto, son una afirmación de que esta tierra también es mía y de que los que la habitamos compartimos muchas cosas buenas. ¡Muchas cosas buenas!

El año pasado, los que suspiran por la revolución y lucen playeras del che Guevara les estropearon a los jóvenes el desfile del 15; pero en el Obelisco, en la noche del 14 la fiesta se celebró como si nada.  ¿Has ido alguna vez al Obelisco, o al Centro el 14?  Es imposible no conmoverse al ver a la gente con sus familias, sus amigos, sus vecinos, sus colegas o sus compañeros –de todas las edades y de todas las condiciones– unidos y con esperanzas, a pesar de sus problemas particulares. Es imposible ir y no hacer propio al holgorio.

Hay quienes quisieran que estas fiestas no se celebraran.  Quisieran que se impusieran la lucha de clases, el odio y el rencor.  Creen que se trata de esconder la realidad, o de aferrarse al pasado.  Pero muchos de ellos son los mismos que no dudan en bloquear calles y carreteras, y en acudir a la violencia, como el año pasado; o –como buenos fabricantes de miseria– no dudan cuando se trata de cortar alas y pisotear las preferencias de otros.

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Es cierto que las antorchas y los desfiles pueden ser fastidiosos.  Pero las procesiones también son enojosas y las carreras no lo son menos.  ¿Y los bloqueos? Ni digamos. Las celebraciones populares callejeras son parte del carácter de la ciudad, y la urbe es de todos. ¿Cada loco con su tema? Si, si la intención no es causar daños; y ahí nos apañamos.  Yo andaré por ahí y cada vez que vea a un niño sonreír y cada vez que vea a padres y abuelos orgullosos con sus hijos y nietos, también voy a sonreír; porque, a pesar de lo negativo, todos compartimos cosas buenas. ¡Cosas muy buenas!

Columna publicada en elPeriódico. La primera foto la tomé en la 24 calle de la zona uno, la segunda es en el Obelisco, el año pasado y el vídeo lo tomé junto al Mapa en Relieve, en la zona 2. Son grupos de estudiantes ensayando para las fiestas que comienzan hoy.


12
Sep 18

¡Pasteles de Luna, que alegría!

¿Qué hubo en mi predesayuno de hoy? ¡Pastel de Luna!

Con ocasión de la llegada del otoño en el hemisferio norte vienen los pasteles de Luna. Y qué casualidad que también en el mes de mi cumpleaños.

En China, la costumbre es que en esta  temporada y para celebrar el Festival Zhongquiu o Festival de la Luna, la gente coma pasteles de Luna. Estas deliciasson densas y pesadas comparados con los pasteles occidentales tradicionales, y se los decora con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y a otros buenos deseos, acompañados por imágenes de conejos y flores entre otros.

Yo me los gozo desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán.  Desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta . En Guatemala los consigue en el restaurante Lai Lai de la Montúfar.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no son ajenos al gusto occidental y de hecho recuerdan algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote; pero los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.


23
Ago 18

Ensayo en la Plaza de la Constitución

Hace ocho días tuve la oportunidad de aistir al ensayo de la ceremonia de izar la bandera en la Plaza de la Constitución.

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El caso es que fue una bonita ocasión y los que estábamos en la plaza disfrutamos mucho de ver cómo los muchachos iban perfeccionando una ceremonia que debe ocurrir con sumas precisión y solemnidad.

Caí ahí de casualidad mientras paseaba con mi cuate, Stephane, que está en Guatemala para impartir clases de Dirección creativa entre otras cosas.

Ya viene septiembre, y ojalá que la exguerrilla y sus simpatizantes no estropeen las fiestas como hicieron el año pasado.


12
Ago 18

¡Sábado de feria!

Garnachas, elotes asados, churros, banda, dulces tradicionales y un evento inesperado en la feria de Jocotenango.

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Lo más notable de mi visita a la feria de agosto, en la ciudad de Guatemala, fue que en la garnachería Gaby comí las mejores garnachas de feria de los últimos diez años.  Buena carne, bien hecha y sazonada, buena salsa y atención agradable, acompañada con una buena chela y buena compañía.

Ah, pero si a notable vamos, la verdad es que es difícil superar el momento en que Raúl se ahogó comiendo elote asado y si no hubiera sido porque el Ale le hizo la maniobra de Heimlich quién sabe qué tipo de  historia estuviera yo contando ahora.  Carmina, Tian y yo estábamos impresionados.

Eso no nos detuvo y comimos churros, compramos dulces tradicionales, disfrutamos del paso de una banda pequeña  y pasamos una mañana alegre en aquella festividad.

Nos faltó comer moyetes, tacos y tomar atol de elote.

…y nunca he comido pan con gallina, aunque siempre me cae en gracia la forma en que exhiben las gallinas cocidas.

¿Sábes que me faltó hacer este año? Tiro al blanco, así que regresé sin premios.  Otros años me gano chalchigüites que contribuyen a la alegría del día. Y sabes qué me di cuenta de que ya no se encuentra en la feria: La mujer araña, ni el niño gusano; pajaritos que sacan papelitos de la suerte, ni frijoles saltarines (quizás porque tenían plomo).

Por último, te dejo una foto de unos encurtidos que se veían chulos.

Hice una consulta en Twitter y 82 lectores de @luisficarpediem respondieron.  ¿Vas a ir a la feria? De aquellos, 52 dijeron que si tienen ganas de ir;  17 dijeron que no les gusta eso y 6 preguntaron que qué feria.


25
Jun 18

Celebración en el Día del Maestro

A lo largo de mi vida tuve Maestros y maestros. Los tuve generosos y buenos; y los tuve despreciables y corruptos. Los tuve sabios y los tuve verdaderamente modestos. Pero el balance es positivo…tuve maestros a los que quise mucho, respeté mucho y admiré mucho. De hecho, ¡tengo maestros a los que quiero mucho, respeto mucho y admiro mucho!  Esta es una celebración actualizada de mis maestros.

Mi primera maestra -en el Colegio San José de la Montaña- fue la señorita Tarsila; y fue ella la que me enseñó a hacer figuras en plasticina, a hacer diseños con lana en brin, y muchas otras cosas divertidas. Julia Camacho -en el colegio homónimo- me enseñó a leer y a escribir, y para ello usaba unas tarjetas blancas con letras rojas. En esa etapa de mi vida recuerdo a la señorita María de la Luz, a la señorita Teresita, y a Miss Bolaños. ¡Y a la seño Anabella, a quien tengo el gusto de ver de cuando en cuando!

En el Colegio Guatemalteco Bilingüe y poco más tarde aparecieron Miss Dina que, de buena fe, creía que yo necesitaba un psicólogo; doña Olga que predijo que  me dedicaría a leer noticias en la radio, o en la televisión; doña Rebeca que me enseñó Historia y que con toda la razón del mundo insistía en que yo debería hacer planas para mejorar mi letra (con doña Rebeca también me encuentro de cuando en cuando); Miss Estercita que era un un amor de gente y que enseñaba Ciencias, Salud y Seguridad y Agropecuaria; Mrs. Lila, Mrs. Benitez, Mrs. Hoffius, Mr. Scully y otros que me abrieron el mundo del idioma inglés.

En la Secundaria, en el Liceo Minerva, doña María Teresa me tomó como su proyecto personal. De esa época recuerdo a la señorita Julieta, de Ciencias y Artes Plásticas; a Christie y a Ponce, de Inglés; al corruptazo de Química; al Vampiro de Estadística; a Chaulón de Física y de Literatura; a Guayíto de Historia del Arte y de Filosofía; a Gustavo, de Psicobiología; y a Pablo Mármol de Sociología. Recuerdo al León Parado, que fue una víctima y a doña Lily que me quería mucho.

En la universidad tuve a los maestros que más influyeron en mí. Los inolvidables, inigualables y estupendos Salvador Aguado, Jesús Amurrio, y Rigoberto Juárez-Paz. Así mismo Rosa María Gomar, Luis Beltranena, Felipe Rodríguez Serrano, y Lissa Hanckel, todos ellos dejaron su huella y como aprecio que lo hayan hecho. Warren Orbaugh y Giancarlo Ibárgüen  nunca me dieron clases; pero su ejemplo y su influencia son muy valiosos todos los días.  Manuel F. Ayau tampoco me dio clases; pero los almuerzos y conversaciones de los lunes, en el CEES eran mejores que clases y su presencia en mi vida -aún antes de que lo conociera personalmente- ha sido la de un maestro, un ejemplo, un ideal, y un guía.

José Luis Cruz Salazar, Ramón Parellada,  Glenn Cox,  María Eugenia de Masis, Regina Wagner, Primina de Mendizabal,  Gonzalo de Villa, Karin de Maldonado, José Antonio Romero y Julio César De León Barbero también han tenido la dura tarea de enseñarme algo. Todos ellos abrieron puertas y ventanas que he disfrutado mucho.

¿Quienes han sido mis mejores maestros? Aquellos a quienes yo les importaba, aquellos que sabían que tenían que tenerme paciencia, los que aguantaron la audacia de mi ignorancia, los que no se desaniman conmigo, los que me empujan cuando me quedo atascado, y los que me honran con su amistad.

Lo que es una lástima es que esta festividad haya nacido como una forma de imposición estatal y que, generalizadamente, se celebre en el contexto del magisterio como una forma de burocracia. Yo creo que los maestros, de verdad, merecen una celebración que no esté manchada por los intereses de buscadores de rentas parasitarias como aquellos que hacen como que enseñan y viven a costa de un sistema que perpetúa aquel parasitismo.

La ilustración es La escuela de Atenas, por Rafael; [Dominio público], via Wikimedia Commons


10
May 18

A Nora y a las madres en su día

Un día pasé por su casa y estaba feliz porque ayudaba a uno de mis sobrinos con su álbum del Mundial. Si hubieras visto las chispas que salían de sus ojos cuando contó que ya solo les faltaban 26 estampas, sabrías por qué es que es imposible no sentir admiración y cariño por esta septuagenaria que sabe cómo apasionarse como niña.

La admiro porque ha llevado la adversidad con dignidad; porque cuando faltó mi padre no se intimidó y porque si lo hizo, sus hijos no nos enteramos. La admiro porque sabe ser la voz de la razón, en medio de la confusión; porque sabe conservar la serenidad, en medio del caos; y porque siempre tiene palabra de consuelo para cuando hacen más falta.

La admiro porque es generosa, paciente, comprensiva y alegre. Aunque fracasó miserablemente en enseñarme a bailar, nunca se desanimó en esa empresa. Y aunque ella baila fabuloso, nunca se avergonzó de que su primogénito tuviera dos pies derechos.

Sin duda que Nora tiene un manual de cómo ser madre… y lo aplica en su versión de cómo ser abuela. Sus nietos la adoran y sé por qué. Porque contagia alegría, porque no pierde la cabeza y porque sabe lo que es la justa medida.

Que sea divertida, generosa y paciente, no quiere decir que no sepa cuándo apretar el tornillo. Una mirada suya solía ser suficiente para evitar travesuras y conductas infantiles. Y si la mirada no bastaba, pues ahí iba un pellizco seguido de la sentenciosa frase: Te-es-tás-lu-cien-do.

¡Nadie! hace mejor fiambre, mejor lasagna, mejores pies, ni mejores galletas que ella. Se goza igual, una tortilla con sal, que cualquiera de las comidas que he mencionado antes; y tiene un green thumb increíble para los culantrillos.

A mi lado estuvo cuando me dieron varicela, hepatitis y malaria; estuvo de mi lado cuando perdí un año en el colegio y cuando perdí mi primer empleo; estuvo cuando perdí a mi padre y cuando me le escapé a la parca. Ha sabido estar en las buenas, y se las arregla para estar en las malas. Sabe cuándo hay que abrir una botella de vino, y sabe cuándo es mejor que haya silencio. Nora se ve menuda, pero siempre ha sabido cuidar a sus cachorros.

A quien se le acerque, con cariño, siempre ha sabido ofrecerle un hogar feliz y un rincón a su lado; y aunque a veces no todo ha salido bien, lo cierto es que donde ella está, siempre hay lugar para la alegría, para la luz, para las cosas algo locas, para los aromas y sabores olímpicos y para la generosidad.

A Nora, y a todas las madres: ¡Feliz Día de la madre!


02
Feb 18

Día de Ayn Rand o del egoísmo

El 2 de febrero es el aniversario del nacimiento de Ayn Rand.  Aprovechemos el Día de Ayn Rand para desafiar cualquier premisa basada en el “deber”, para reafirmar el amor por tus valores, y para honrar el principio de que la alegría de vivir es un fin en sí misma.

¡Hoy es el Día de Ayn Rand o Día del egoísmo!  Lo celebraré con algo bueno…y como en otras ocasiones voy a comprarme un queso que me encanta (mucho, mucho) ; pero que no siempre puedo comprar. ¿Cómo vas a celebrarlo tu?

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¡Feliz y egoísta Día de Ayn Rand!

Ayn Rand, filósofa y novelista, es la creadora del “Objetivismo” – la filosofía del egoísmo racional, una filosofía “para vivir en la Tierra” — y autora de best-sellers como “La Rebelión de Atlas“ y “El Manantial“.

El significado del Día de Ayn Rand es “egoísmo”. Para celebrar el Día de Ayn Rand, haces algo que normalmente no haces en ningún otro día de fiesta: te das un regalo a ti mismo. El Día de Ayn Rand es para que obtengas ese objeto de lujo que anhelas pero que normalmente no compras, o para realizar esa actividad que siempre dejas para más adelante, esa actividad que te encantaría hacer y para la que nunca tienes tiempo.

El Día de Ayn Rand [o Día del egoísmo] es para que recordemos que el placer es una necesidad real, una exigencia psicológica de una consciencia volitiva. Para el hombre, la motivación, la energía y el entusiasmo no son algo que podamos dar por hecho; la depresión patológica no sólo es posible, sino que está creciendo de forma alarmante en nuestra cultura, una cultura que predica el deber y la auto-denigración. La alternativa no es una diversión superficial de corto plazo, sino un placer real, profundo y auto-gratificante. En el Día de Ayn Rand, si haces algo que normalmente considerarías “divertido” o “entretenido”, hazlo bajo una premisa diferente y con un significado más profundo: aceptando el hecho que necesitas placer, que te lo mereces, y que el propósito y la justificación de tu existencia es conseguir lo que quieres – lo que realmente quieres – con plena consciencia y dedicación.

En “El Manantial”, Peter Keating llega a darse cuenta de esto:

“Katie, yo quería casarme contigo. Era la única cosa que realmente quería. Y ese es el pecado que no puede ser perdonado: que no hice lo que quería. La sensación que tengo es tan sucia, tan inútil y monstruosa, como lo que uno siente sobre la locura, porque no tiene ningún sentido ni dignidad, es sólo dolor, y dolor en vano. . . . Katie, ¿por qué siempre nos enseñan que es fácil y malo hacer lo que queremos, y que necesitamos disciplina para refrenarnos? Es la cosa más difícil del mundo, hacer lo que queremos. Y se necesita el mayor tipo de valor. Quiero decir, lo que realmente queremos. Como el que yo quisiera casarme contigo. No el que quiera acostarme con cualquier mujer, o emborracharme, o que mi nombre aparezca en los periódicos. Esas cosas… no son ni siquiera deseos… son cosas que la gente hace para escapar de los deseos, porque es una responsabilidad tan grande, el realmente querer algo”. [pp. 599-600]

No seas un Peter Keating de esos que abundan.  Desafía cualquier premisa basada en el deber, y reafirma el amor por tus valores para honrar el principio de que ¡la alegría de vivir es un fin en sí misma!

Para ilustrar esta  nota iba a poner algo de Rand sobre la felicidad; pero encontré esta que fue su última aparición en público y que es una conferencia titulada La sanción de la víctima.  ¡Que adecuada para nuestro contexto.  Ojalá que la disfruten.

El texto en itálicas es por Harry Binswanger, publicado en HBL en el aniversario del nacimiento de Ayn Rand; y lo tomé de objetivismo.org.