05
Jul 16

El Día de la Independencia y la celebración de los valores

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Ayer se celebró aquí el Día de la Independencia; y desde una perspectiva muy limitada está claro que, no siendo gringos, ¿por qué querría uno celebrar esa fiesta?  Sin embargo, hay una perspectiva mucho más amplia y enriquecida que comienza con el hecho de que ando por aquí y es una fiesta…pero mejor aún, es una fiesta cuyos valores originales puedo compartir con comodidad.  Lo que para nada significa que uno comparta los valores de los políticos, los funcionarios, o los votantes actuales de la gran nación a la que aquellos valores le dieron origen y que ahora se halla en crisis moral.

¿Cuáles son esos valores? La protección absoluta a los derechos individuales que son la vida, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de la felicidad, contenidos implícitamente en principios morales racionalmente elegidos.  ¿Cómo se puede ser indiferente a una fiesta de esta naturaleza?

Ayer, en la mañana encontré en The Seattle Times un artículo por Timothy J. Shannon titulado What it Means to Pursuit Happines.  En él, el autor nos cuenta que aunque Thomas Jefferson cuenta que no tuvo libro, o panfleto alguno a mano para escribir la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, parece evidente que sus antecedentes son El segundo tratado de gobierno, de John Locke; y la Declaración de derechos de Virgina, por George Mason (obras que te recomiendo que leas si te intersan estos temas).  El autor nos cuenta que Jefferson y muchos de sus contemporáneos estimaban que la felicidad tiene sus raíces en la habilidad de los seres humanos para usar la razón y en su deseo de seguridad material.  Para ellos la razón era la facultad que les permitía alos humanos manipular y controlar el ambiente (de hecho es la facultad que nos permite identificar la realidad y beneficiarnos de esa identificación).  Era el medio por  el cual perseguían su mejoramiento individual y colectivo.  Suponían que teníamos la razón (el instrumento) para usarla y ser felices. En el mundo de Jefferson la gente perseguía la felicidad al migrar de la pobreza y las privaciones, al adoptar nuevas tecnolarcos, carreteras y canales que mejoraban las cosechas y el rendimiento del ganado, Construían barcos y canales que abrían nuevos mercados y aceleraban el comercio.  La felicidad consistía en la posibilidad de proveer para sus familias sin miedo a las hambrunas, a las incesantes guerras y a la aristocracia explotadora.  Y yo agregaría: sin miedo a los mercantilistas explotadores, a los buscadores de rentas parasitarias, y si miedo a otros fabricantes de miseria.

Aquellos son los aspectos materiales de la felicidad, complementos que la gente -en la calle- identifica con la felicidad; sin embargo, hay una perspectiva más profunda: somos felices cuando podemos vivir de acuerdo con nuestros valores racional, voluntaria y conscientemente elegidos. La razón es el medio que el hombre tiene para sobrevivir y el medio que el hombre tiene para ser feliz. La receta para la felicidad se halla fundamentalmente en la ética, en una moral racional y en una filosofía que nos guía para florecer, que nos permita vivir de forma virtuosa consistentemente; no se puede transferir.  Aunque entre personas podemos afectarnos unos a otros y no somos inmunes a las acciones de otros, ni al ambiente que nos reodea, no podemos hacer felices a otros; ya que el núcleo de la felicidad es en función de cómo vivimos nuestras vidas; y no en lo que nos pasa en ella.

¿Cómo se puede ser ajeno a una fiesta que celebra eso?

Uno de mis lectores frecuentes me escribió: Ya que estás en Washington, ven a Britsh Columbia y aquí te enseño, con gusto, un país socialista que funciona bien.  A lo que contesté: El caso es que funcionar no es suficiente.  Es famosa la eficiencia nacional socialista; los trenes llegaban a tiempo en la Italia fascista; la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas producía atletas olímpicos de primera…no hay duda de que en muchos aspectos, hasta las formas más extremas de socialismo funcionan de diversas maneras. Empero, una sociedad sana y próspera no se basa en funcionar como funciona una fábrica, o como funciona un ejército.  Una sociedad sana y próspera funciona si en ella se respetan los proyectos individuales de las vidas de todos sus socios; si unos no viven a costa de otros usando la amenaza de violencia mediante la legislación; si los derechos son principios morales, en vez de concesiones, o conquistas.  Por ordenada y eficiente que parezca, una sociedad donde no ser respetan los derechos individuales de todos por igual no es una sociedad que funciona, es una que está en descomposición.

El Día de la Independencia lo celebré entre amigos queridos con quienes comparto valores, en la Bainsbridge Island un lugar hermoso en Puget Sound.  Y cuando estaba ahí pensé: Esto podría ser Guatemala, los guatemaltecos podríamos gozar de cosas como estas…si los fabricantes de miseria no hicieran todo lo que está en su poder para multiplicar los privilegios en lugar de promover la igualdad de todos ante la ley, y para evitar que se respeten los derechos a la vida, la libertad, la propiedad y a la búsqueda de la felicidad.  Pensé…seguirá dedicando mi vida a perseguir la igualdad de todos ante la ley y a que se respeten los derechos individuales.  Y me comí un helado viendo el horizonte de la ciudad.


03
Mar 16

Las cuotas de paridad

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Las cuotas por sexo son estúpidas por la  misma razón que es estúpido el racismo: ambas perspectivas juzgan a las personas con base en datos irrelevantes como su sexo, o el color de su piel; y por lo tanto hacen que los conclusiones derivadas de aquellos juicios sean inútiles.  En un mundo que no esté alrevés las ideas elegidas por las personas son las que  guían las acciones de la gente; de modo que las ideas definen el carácter.  Las ideas que eligen las personas y las acciones derivadas de ellas deberían ser el estándar para juzgar. Empero, las cuotas y el racismo se enfocan en lo físico, que no es elegido.

¿Te diste cuenta de lo estúpidas que son las cuotas y lo estúpido que es el racismo? Ya que te diste cuenta, ¿verdad que no te sorprende que los diputados guatemaltecos estén discutirendo la paridad de sexos en el Congreso?

El concepto de paridad de sexos supone que las mujeres (el sexo que supuestamente será beneficiado por la ley) son incapaces de conseguir candidaturas y ser electas sin el privilegio que otorga la cuota.  Supone que sin la ayudita, las mujeres no pueden por sí solas.  No comparto esa perspectiva.  He trabajado y conozco (seguramente todos conocemos) mujeres cuyos intelectos, cuyos talentos y cuyos espíritus emprendedores, creadores y de liderazgo son ejemplares.  Conozco mujeres heróicas a quienes la cuota humilla.

Por otro lado, ahí están Roxana, Anabella, Marlene, Delia, Daniela y otras mujeres que han llegado al poder sólo para atascarse porque hay lodo.

Las cuotas, sin embargo, responden a propositos políticos: devaluar, enrarecer,  enredar y contribuir al desprestigio de las instituciones republicanas para cosechar en río revuelto. Desde esa perspectiva, la idea, como idea política no es tan estúpida; pero es canalla.

La foto es de una escultura por Sergio De Gandarias.


03
Dic 15

“Las sufragistas” y otros temas liberales

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Desde una perspectiva individualista la lucha de las mujeres por el derecho al voto y por la igualdad ante le ley es una lucha admirable, legítima y cuya historia deberíamos conocer mejor.  En ese espíritu fui a ver la película Suffraguette.

En aquel contexto es impensable que a las mujeres se las considere casi como objetos que son propiedad de sus padres, de sus maridos, o de sus hermanos…o de sus empleadores; que no tuvieran la posibilidad de elegir y ser electas; que sus propiedades fueran administradas por sus padres, sus maridos, o sus hermanos; o peor aún, que no tuvieran la facultad, ni el derecho, de decidir sobre sus hijos.

Aún simpatizando con la causa, dos cosas me decepcionaron de la peli.  Las cortas apariciones de Meryl Streep y recordar que -debido al conservadurismo que la gente confunde con el liberalismo- el liberalismo clásico y el individualismo han perdido causas que les son propias, en favor del socialismo y del colectivismo.  En la peli, Emmiliene Pankhurst la lidereza sufragista se expresa contra el ídolo de la propiedad, con el mismo espíritu de ligereza, desprecio y rechazo con el que P.J. Proudhon asegura que la propiedad es robo, y con el mismo espíritu con el que K. Marx afirma que el proletarios puede liberarse sólo por medio de la abolición de la propiedad.  El colectivismo ha cooptado este tema y otros.

En el fondo, el conservadurismo todavía considera válido aquello de Las tres K, o sea el slogan de que las mujeres son sólo para los niños, la cocina y la iglesia.  El hecho desafortunado de que mucha gente confunda el conservadurismo con el liberalismo clásico y el hecho de que los liberales clásicos son más entusiastas del libre comercio y de temas fiscales (por ejemplo), hace que se pierda de vista la importancia de temas como los derechos de las mujeres, que no son ajenos al lado del espectro filosófico y político que nada tiene que ver con los ideales socialistas y colectivistas.  Quien quiera profundizar sobre este tema, seguramente querrá conocer a Mary Wollstonecraft, por ejemplo.

El liberalismo clásico ha perdido otros temas que le son propios porque están íntimamente ligados al respeto de los derechos individuales y a la igualdad de todos ante la ley.

El racismo, por ejemplo, es estúpido ya que juzga a las personas con base en datos irrelevantes; y por lo tanto hace que los juicios derivados de esa perspectiva sean inútiles.  Dado que las ideas elegidas por las personas gobiernan el mundo y dado que las ideas guían las acciones, las ideas definen el carácter.  Empero, el racismo se enfoca en lo físico, que es no elegido.  Esta perspectiva es propia del liberalismo clásico.

El matrimonio igualitario, por ejemplo, es una expresión del respeto a la libertad en general y a la libertad de contratación en particular; también lo es de la lucha contra todo privilegio. ¿Qué puede sere más propio del liberalismo clásico?

La despenalización de las drogas y el fin de la guerra perdida contra aquellas sustancias -no por el derecho del junkie a meterse babosadas en el cuerpo- sino en defensa de las víctimas inocentes de aquella guerra y en contra del estatismo y el intervencionismo generados en aquel ambiente de guerra, son campos propios del liberalismo clásico.

Pero el conservadurismo se siente incómodo con algunas de aquellas ideas.  Y muchos liberales -por no incomodar a sus amigos conservadores- se mantienen alejados de estos asuntos morales y prefieren no salir del librecambismo y de temas parecidos.

Foto por Bain News Service, publisher [Dominio público], via Wikimedia Commons


25
Oct 12

La igualdad ante la ley se va por el caño

La persona jurídica forma entidad civil distinta de sus miembros individualmente considerados; puede ejercitar todos los derechos y contraer las obligaciones que sean necesarias para realizar sus fines y será representada por la persona u organo que designe la ley, las reglas de sus institución, sus estatutos o reglemtntos, o la escritura legal; eso dice el artículo 16 del Código Civil de Guatemala que, en el artículo 15 detalla qué entidades son personas jurídicas.

La cultura popular suele confundir personalidad jurídica, con personería jurídica.  Esta última es una categoría de orden procesal que tiene que ver con facultades de representación.  Personalidad jurídica y personería jurídica son dos cosas distintas.

Si en Guatemala no hubiera ciudadanos de una clase, y ciudadanos de otra; es decir, que si en Guatemala hubiera igualdad de todos ante la ley, en vez de privilegios para algunos, no sería necesario hacer estas meditaciones a la luz de la resolución en la que un juez admitió que la Asamblea de los 48 cantones de Totonicapán se constituyera en querellante adhesiva en el proceso por los actos de violencia ocurridos en Alaska.

Estas meditaciones no cuestionan la adhesión de Guatemala al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que es un hecho; ni cuestionan la respetable tradición ancestral de los 48 cantones, que es otro hecho.  Empero, si llama la atención sobre -¡otro hecho!- el de que en Guatemala, y por razones de étnia, unas personas tienen que atenerse a la ley, y otras no.


26
Oct 10

¿Hay vidas más valiosas que otras?

Según esta ley, los turistas extranjeros gozarán de mayor protección que los turistas locales, y que los chapines.  ¿Será que hoy ya lo vi todo?

Cuando uno cree que ya lo vio todo se entera de cosas como que el decreto 43-2010 del Congreso, que todavía está pendiente de ser sancionado por el Ejecutivo les prohíbe a los jueces otorgar medidas sustitutivas a quienes sean acusados y detenidos por supuestamente cometer delitos contra turistas.  El decreto también les permite a los jueces aumentar las penas de un delito específico, cuando el ofendido sea un turista extranjero.

El primer efecto nefasto de esta ley absurda es que establece oficialmente dos categorías de personas en Guatemala:  los turistas extranjeros cuyas vidas y bienes merecen protección especial hasta el punto de que los delincuentes que atenten contra ellos serán castigados duramente y a los sospechosos no se les darán medidas sustitutivas; y los locales, habitantes de segunda categoría, cuyas vidas y bienes no merecen protección especial alguna.  Esta ley anula el principio de igualdad de todos ante la ley.

El segundo efecto nefasto es que, a los sospechosos -¡sólo por ser sospechosos!- se les niegan medidas sustitutivas, creando así un peligroso espacio para la arbitrariedad y una grieta en la garantía del debido proceso.

El tercer efecto nefasto es que se perpetúa la triste práctica chapina de ocuparse de las ramas, y no de las raíces del problema.  La delincuencia contra turistas extranjeros y contra los guatemaltecos tiene sus orígenes no en la falta de penas, o en penas de poca monta; los tiene ya sea en la impunidad generalizada, o en la guerra perdida contra las drogas.

De nada sirve que haya penas de poca, o de gran monta, si la Policía, el Ministerio Público, el Organismo Judicial y el Sistema Penitenciario no cumplen con sus funciones; o si la naturaleza de la delincuencia sobrepasa no sólo nuestra magra capacidad y voluntad para proveer seguridad y justicia; sino que tiene dimensiones bíblicas como es el caso del narcotráfico.

A mí se me hace que esta es una de esas leyes que hacen los políticos para taparle el ojo al macho y para que no se diga que no hacen nada.  Es como la ley que prohibe que vayan dos personas en moto, como la ley que regula la reactivación de los teléfonos móviles, como la ley anticapuchas, y como todas esas leyes que abundan pero que sólo se ocupan de las ramas de los problemas.

La foto es de un grupo de visitantes en las ruinas de Santa Clara, en La Antigua.


23
Jun 10

Lo que faltaba: funcionarios con orden de captura

Lo que faltaba no es exactamente correcto, porque todavía falta muuuuuuuuuucho por ver. Empero, por mucho que uno esté acostumbrado a lo inusual y a lo escandaloso en la esfera pública, no deja de ser casi increíble el hecho de que Alvaro San Nicolás Colom haya nombrado, como su Secretario, a un personaje sobre el cual pesa una orden de captura -¡desde 2006!- por hacerse pasar por abogado.

Rafael Espadita Espada dice que resolverá los problemas que tiene en la contratación de colaboradores de dudosa reputación, mediante el expediente de pedirles que tengan visa de los Estados Unidos de América. ¿Cómo los resolverá San Nicolás? ¿Sabía, San Nicolás, esto de la orden de captura? ¿Le importaba?
¿Qué tan valioso, útil, importante o influyente es el sindicado, como para haber conseguido el nombramiento?

19
May 10

La retórica engañosa de Gustavo Porras

Gustavo Porras dice que en Guatemala el caos se sigue profundizando al ritmo de un estado cada vez más debilitado e impotente; y asegura que el problema es la idea de que mientras menos estado, mejor. Empero, el problema no es menos estado, como equivocadamente afirma Porras. El problema es que el estado es debil porque el que mucho abarca, poco aprieta; y el problema es que el estado chapín no tiene autoridad moral porque el gobierno y la legislación sirven para satisfacer intereses particulares; además de que el gobierno y sus funcionarios son los principales violadores de los derechos de las personas.


El estado es débil, no porque sea pequeño, o grande, sino porque en Guatemala los intereses prevalecen sobre los derechos y el estado se asegura de que así sea.

El problema no es el tamaño del estado, sino el hecho de que quienes ejercen el poder lo usan para que se haga realidad aquello que dijo Federico Bastiat: El estado es la gran ficción por medio de la cual todo el mundo trata de vivir a expensas de todo el mundo. El estado no se ocupa de proteger los derechos de todas las personas; ni de garantizar la igualdad de todos ante la ley; ni de procurar seguridad y justicia porque sus funcionarios están ocupados administrando intereses y privilegios particulares. El estado hace de todo un poco, menos de lo que debe.

Esta entrada fue publicada en el diario Siglo Veintiuno.

22
Mar 10

Unos son hijos, y otros son entenados

A fuerza de balas, gases y batonazos, los empresaurios del transporte colectivo urbano fueron obligados a desbloquear los accesos a la ciudad de Guatemala. Yo no apruebo ni apoyo eso de que los grupos de interés se manifiesten mediante bloqueos, pintas y otras prácticas que violan derechos ajenos; pero me llama la atención algo que mencionó un lector de Carpe Diem. ¿Por qué es que la administración socialdemócrata de Los Colom trata así a los transportistas; y sin embargo, cuando los burócratas de la educación, de Joviel Acevedo, hacen lo mismo, los alcahuetea?

Parece evidente que unos son hijos y otros son entenados. Los burócratas de la educación, así como otros grupos de interés que recurren a prácticas similares, son peones del ajedrez político de Los Colom. Parece evidente que mientras que los bloqueos de los burócratas de la educación sirven para presionar y hacer avanzar la agenda política de Los Colom, los transportistas -con sus demandas de seguridad- son un estorbo.
Eso explicaría que mientras que a los burócratas de la educación se les permite bloquear y fastidiar a gusto; a los transportistas se les disuelve sin más trámite.
Repito que no apoyo bloqueos de ninguna clase, y celebro que sean disueltas estas manifestaciones; pero la ley debería ser igual para todos. Cosa que me recuerda aquella frase que dice: Para mis amigos: lo que quieran; y para mis enemigos: la ley. Así parece que Los Colom trataran a la gente de Joviel, y a los transportistas.

04
Mar 10

Atinada modificación a la ley de divorcio

Muy atinada me parece la iniciativa de la Comisión de la Mujer, en el Congreso de la República, en cuanto a modificar la ley de divorcio en dos aspectos muy importantes. La iniciativa:


Modifica el artículo 156 del Código Civil y otorga el derecho a la mujer de comenzar sola los trámites de divorcio, es decir sin el consentimiento del esposo. La acción podrá ser promovida por cualquiera de los conyuges.

Deroga la prohibición a la mujer de contraer matrimonio antes de transcurridos 300 días de la disolución del anterior compromiso, con el argumento de la igualdad de derechos que establece la Constitución, y admite la prueba de ADN, en temas de paternidad responsable.

No se justifican, sino en un contexto machista insostenible, las normas decimonónicas que la iniciativa modificaría y derogaría. Las leyes deben ser generales, abstractas e impersonales. Iguales para todos, sin distinción de sexo, etnia, religión, ni nada parecido.

19
Feb 10

Samuel Pérez y el criterio de la máquina

No encuentro muy justo que si existen reglas claras en honor al “servicio al cliente” se apele a romperlas. No es eso lo que tanto luchas erradicar? No es esto un poco inconsistente? O somos o no somos, dice el lector Samuel Perez Attías al comentar mi entrada del jueves pasado sobre una visita que hice al Museo del Ejército.
 
Para los que no leyeron la entrada citada, he aquí lo que relaté: Llegué justo a las 4:00 p.m., justo cuando acababan de cerrar el lugar, así que el centinela de la puerta me dijo que no podía entrar. Me sobrepuse al disgusto, puse mi mejor puppy face y le dije al guardia que por favor preguntara, que venía con una colega italiana y que averiguara si nos dejaban entrar. Yo crucé los dedos y desee que ocurriera lo que uno cree que es inusual: esperé que alguien tuviera un poco de sentido común, que hubiera leído algo de servicio al cliente, que quisiera ser algo amable con una turista italiana, y que nos hiciera el favor de dejarnos entrar. Todo eso junto…o una de todas. Y así sucedió. Vino otro muchacho y muy cordialmente nos dejó entrar. Y mi colega disfrutó del museo, disfrutó de la vista, tomamos muchas fotos y la pasamos re bien. Y ella lleva ahora recuerdos hermosos de ese paseo.
 
Y Samuel cree que aquí me cachó en una inconsistencia. Empero, le pregunto a usted que está leyendo ahora: Si usted fuera dependiente de una farmacia que cierra a las 7:00 p.m. y un cliente con una necesidad viniera a esa hora en punto, ¿lo atendería, o no? Cumpliría usted el reglamento (horario), o daría 15 minutos de su propio tiempo para atender al cliente? Si usted hubiera estado en la puerta del Museo, ¿hubiera dado 30 minutos de su propio tiempo para que una turista se fuera encantada con ver la ciudad desde ahí, o hubiera aplicado el reglamento (horario) y la hubiera mandado a freír niguas en sartén de palo?
 
Si yo fuera el de la farmacia y el del museo, yo hubiera hecho lo primero. De hecho lo hago más de una vez al mes cuando, en circunstancias similares tengo que atender a gente que, por una u otra razón viene a mí fuera de horas de oficina. Y si se trata de no ser malataza y de atender a alguien que quiere conocer algo de Guatemala, pues yo me esmero.
 
Verás, Samuel, los buenos reglamentos proveen orden y facilitan las cosas; en tanto que los malos reglamentos las obstaculizan y las dificultan. Un buen reglamento, como el de Tránsito, facilita que lleguemos vivos a nuestros destinos y, ¡por supuesto!, mal haríamos en pasarnos los semáforos en rojo, sólo porque sí. Yo nunca haría puppy face en cada semáforo en rojo, y nada bueno saldría de eso.
 
El horario en un lugar de atención al público, sin embargo, es distinto. Puede ser un sistema de referencia, o puede ser un grillete. ¡Que maravilla que el encargado de aquel Museo encantador no es una máquina insensible, programada para cumplir a sangre y fuego un horario! Vos, Samuel, ¿de verdad crees que el guardia hizo mal en dejarnos entrar? ¿De verdad crees que yo hice mal en solicitarle que nos permitiera compartir la hermosa vista que hay allá con una visitante que venía de lejos? ¿De verdad crees que hubiera sido mejor que ella no hubiera podido subir al fuerte, con tal de cumplir un reglamento de horario?
 
Yo creo, que si el encargado, o yo hubiéramos actuado como parece que quiere Samuel que actuáramos, eso hubiera sido una victoria pírrica. Se hubiera cumplido el reglamento que tanto parece valorar Samuel; pero, ¿a qué costo?
 
Nótese que no llegué a pedir que fuera incumplida una Ley (qua norma general, abstracta y de conducta justa), lo único que pedí fue que el encargado usara su criterio y que nos diera un poco de su tiempo, con relación a un horario. Afortunadamente, él fue lo suficientemente generoso, atento y chispudo como para entender el momento y nos facilitó el ingreso al lugar. El buen juicio, en estos casos de atención al público, es más importante que la aplicación insensible de un horario. Para eso, digo yo, es que sirve el criterio humano; para saber, entre otras cosas, cuándo vale la pena cerrarle a alguien la puerta en la nariz, y cuando es mejor tener algo de empatía y atender generosamente a un visitante.
 
Finalmente, quizás valga recordar que la visitante y yo llegamos ahí a las 4:00 en punto, y no a las 4:30, o 6:30. Eso es importante porque para alguien que no es una máquina automática e irreflexiva aplicadora de reglamentos, es técnicamente irrelevante si uno llega a las 3:59, a las 4:00, o a las 4:01. Yo creo que el guardia entendió que la noblesse oblige.
 
Vos Samuel, por cierto, ¿sos el columnista, o es este un molesto homónimo?
 
La foto es del Noreste de la ciudad de Guatemala, desde el Museo; y es por mi amigo Raúl.