17
Feb 17

Estado de derecho y “palabras comadreja”

estado-social-de-derecho-jpeg

Escucha el podcast aquí.

Según un mito las comadrejas pueden vaciar un huevo sin dañar el cascarón; y por lo tanto el huevo no da la apariencia de estar vacío. En ese contexto F. A. Hayek ideó la frase palabras comadreja para referirse a aquellas que son capaces de succionarles a otras su contenido y dejarlas vacías con la apariencia de que nada malo ha ocurrido.

La palabra social, usada para referirse a las relaciones voluntarias y pacíficas de cooperación que ocurren en el kosmos u orden complejo que conocemos como sociedad, describe aquel tipo de relaciones y es de gran valor; de hecho, La acción humana, obra de L. von Mises, iba a llamarse Cooperación social.  Pero, adherida como calificativo de conceptos como estado de derecho se convierte en comadreja.  Ejemplo: si son objetivos del estado de derecho la protección de los derechos individuales de todos por igual y ponerle límites al poder bajo la Constitución y las leyes, aquellos propósitos nobles son neutralizados al condicionar aquella protección y aquella limitación a las demandas y necesidades de grupos o colectivos (sociales) de interés. Demandas y necesidades que  –casi siempre– implican violación de los derechos a la vida, la libertad, la propiedad y a la búsqueda de la felicidad.  Las relaciones laborales como derechos sociales, violan la libertad de contratación, por mencionar algo.

En aquel contexto, la palabra democrático (que no debe ser confundida con republicano) es comadreja inconfundible. Puesto que la democracia es el gobierno de la mayoría, el uso de democrático para calificar al estado de derecho despoja a este de los principios que lo distinguen, y lo deja a merced de los caprichos políticos de quienes dicen representar a la mayoría en las urnas, o peor aún, en las barricadas.

Por eso es que a los socialistas y a otros colectivistas, a los promotores del pensamiento único y del establishment, y a los promotores del pensamiento hegemónico les gusta tanto añadirle social y/o democrático a valores como el estado de derecho. Para despojarlos de su contenido en perjuicio de los derechos individuales de todos por igual, o sea, sin privilegios.

Columna publicada en elPeriódico.


07
May 16

¿Destruccionismo? ¡Aquí presente!

hoz-martillo-luis-figueroa

Escucha el podcast aquí.

Debido a que considero el tema muy importante, el viernes reproduje en mi columna de elPeriódico un artículo que escribí sobre el totalitarismo colectivista, el chavismo y el destruccionismo.

En su obra El socialismo, Ludwig von Mises nos recuerda que según Marx, la posición política de los individuos está determinada por la clase a que pertenecen y la posición política de las clases por los intereses de clase…entre todas las tesis de Marx ninguna como esta quizás ha ejercido influencia tan profunda y duradera sobre las teorías políticas. Ha encontrado crédito más allá de los medios marxistas; y en general se ha afirmado la costumbre de considerar al liberalismo como una doctrina que expresa los intereses de clase dela burguesía y del gran capitalismo.  El liberalismo [sin embargo] no se presenta como doctrina que tenga como finalidad la defensa de los intereses de clase de los poseedores…el poder del socialismo, como todo poder, es de carácter espiritual y su sostén se encuentra en las ideas…las ideas pueden vencerse únicamente con las ideas…la sociedad es obra del hombre…depende de los hombres que continúe desarrollándose o sucumba…el fracaso del intervencionismo no demuestra la necesidad de adoptar el socialismo: sólo exhibe su inutilidad. Como en Venezuela, en Cuba, en Corea del norte, en China, en Viet Nam por ejemplo. Mises sugiere, que por la capacidad que tiene el socialismo de destruir a la economía y al a sociedad, el nombre que mejor le vendría es el de destruccionismo.

Comparto con ustedes el texto de aquella columna publicada el viernes pasado:

Cuando veo hoces y martillos pintados en la Sexta avenida, luego de la manifestación del 1 de mayo de cada año una pregunta viene a mi mente: ¿Por qué la gente no reacciona contra estos símbolos de muerte, odio y miseria de la misma forma en que reaccionaría si fueran esvásticas? Digo porque la ideología totalitaria y colectivista que representa aquel símbolo costó 62 millones de vidas en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas,  poco 35 millones en la China comunista…y no sabemos cuántas en Corea del Norte, o Cuba, para citar dos.  Aquellas cifras, ¿por qué no son suficientes para que a la gente le den escalofríos cuando ve pintas de hoces y martillos?

Culturalmente mucha gente es tolerante al socialismo real.  Hay docenas y docenas de películas que exponen los horrores del nacional-socialismo (que costó unos 20 millones de vidas humanas). Haz la cuenta: ¿Cuántas películas y reportajes has visto sobre los horrores de los nazis; y cuántas has visto de los horrores de los comunistas? En muchos ambientes donde nadie duda en escupir al suelo cuando dice la palabra nazismo; al comunismo se le considera una idea respetable como cualquiera otra.

Las pintas en la Sexta avenida también incluyen consignas que recuerdan a Jacobo Arbenz (el soldado del pueblo que usaba corbatas Countess Mara); imágenes de fusiles AK-47 y mensajes de odio.

Tal vez es tiempo de rescatar el 1 de mayo y conmemorar el “Día de las víctimas del comunismo”. Mi generación vivió las miserias de Europa oriental, la URSS y China; y esta generación parece haberle aplicado un punto ciego a las evidencias en Venezuela, Corea del Norte y Cuba.  En Guatemala una operación para infiltrar el chavismo en la educación y en la vida académica es vista con ligereza, como con ligereza se ven las pintas. Es un error permanecer neutral ante la actividad chavista y ante las hoces y martillos porque lo que promueven es la miseria, la violencia y la dictadura. Traen el discurso de odio y el divisionismo y cuestan millones de vidas humanas.  ¿Los destruccionistas? ¡Presentes!


23
Oct 15

La neutralidad no es opción

elecciones-luis-figueroa

Es un error fatal ver esta guerra como si fuera una de las muchas que ha habido en el pasado entre países de civilización occidental. Esta es una guerra total…en una guerra así no se puede ser neutral. Los neutrales saben muy bien cuál será su destino si vencieran los nazis. Es vana su jactancia de que están dispuestos a luchar por su independencia si los nazis los atacan. En caso de derrota de los aliados, las operaciones militares de Suecia o de Suiza no serían más que un acto simbólico. En las condiciones actuales la neutralidad equivale a apoyar virtualmente al nazismo. Esto lo escribió Ludwig von Mises, en Gobierno omnipotente, en plena II Guerra Mundial.

En esos momentos de la historia en los que es mucho lo que está en juego, la neutralidad es desatinada. De eso me acordé ahora que el domingo puedo ir a votar.  Salvando las distancias, no seré neutral y votaré contra Sandra Torres.

Si, ya se.  De Jimmy Morales se sabe poco, o nada.  No tiene plan de gobierno.  No tiene experiencia de gobierno. Era comediante antes de ser candidato.  Es un advenedizo. Aparentemente no tiene equipo. Es un misterio. Sus memes serán de antología.

Pero por otro lado, de Sandra Torres se sabe demasiado.  Tiene experiencia notoria y la mayoría de los que recordamos su cogobierno con Alvaro Colom tenemos malos recuerdos de esos cuatro años. ¡Es capaz de divorciarse para conseguir el poder!  ¿Qué hacía en los ochenta? ¿Tiene plan de gobierno? Tiene equipo; pero, ¡con unos pájaros de cuenta!  ¡Con unas chorchas! Ella no es un misterio y como dicen los memes: Da desconfianza.

Tal vez es cierta la frase de Samuel Johnson: Nuestro ánimo se inclina a confiar en aquellos a quienes no conocemos por esta razón: porque no nos han engañado.

En esta elección –como en la de septiembre- no voy a ser neutral porque considero que es mi deber moral de ciudadano y de mandante hacer todo lo posible por evitar que se repita algo remotamente parecido a la administración de los Colom/Torres/Espada. Y estoy dispuesto a confiar en uno que no conozco sólo por la razón que explica Johnson.  ¿Y si me equivoco? Pues charge it to experience, diría mi tía Adelita.

Columna publicada en elPeriódico.


15
Oct 14

En recuerdo de Leonard Liggio

Imagen de previsualización de YouTube

Conocí a Leonard Liggio durante la celebración del Mont Pelerin Society Meeting que se celebró en Guatemala en 2006.   Lo precedía su fama de intelectual honesto, de caballero gentil y de campeón de la libertad.  Y ninguna de las tres le quedó grande.  El doctor Liggio dejó no sólo una obra monumental en favor de la libertad, sino un recuerdo entrañable entre quienes lo conocimos. Yo volvería a encontrarme con él, aquí en Guatemala en 2009, y en esa ocasión hablamos -entre otras cosas- sobre la crisis financiera y la importancia de los sistemas moral y ético, siendo que una de sus áreas de expertaje era la Historia legal.  En esta última ocasión vino para el encuentro de la Association for Private Economic Education.

En los años 50, Liggio fue miembro del grupo Students for Taft, en la Georgetown University donde  fundó un club de cine que, cada año, proyectaba la película The Fountainhead. Formó parte del seminario de Ludwig von Mises, en Nueva York y asistía a las reuniones del Colectivo de Ayn Rand en esa ciudad.  Hasta ahora me enteré de esto que hizo que mi aprecio y respeto por esta gran liberal se elevaran.

El doctor Liggio fue presidente de la Sociedad Mont Pelerin, y del Institute for Humane Studies. Fue profesor en la George Mason University, profesor visitante en la Universidad Francisco Marroquín, directivo del Competitive Enterprise Institute, vicepresidente ejecutivo de la Atlas Network y fiduciario del Liberty Fund. De la UFM recibió un doctorado honoris causa en 1990.

¡Adiós a Leonard Liggio…un grande de la libertad!


10
Sep 14

Bachelet y el destruccionismo latinoamericano

Escarapela de Chile.svg

A sólo cinco meses de que la administración socialista de Michelle Bachelet asimió el poder en Chile, la tasa de crecimiento económico de aquel país se ha desplomado.  Según la revista Forbes, la causa principal de aquel deslizamiento es que el gobierno está arrasando con las instituciones de mercado que le habían permitido a Chile ser el país más próspero en América Latina.  ¡Y eso que Bachelet es socialista herbívora, no carnívora!

¿De qué estamos hablando exactamente?

De una reforma impositiva de caracter masivo que les incrementará dramaticamente la carga impositiva a las empresas; además la reforma les otorga poderes discrecionales, sin precedentes, a los recaudadores.

La presidenta Bachelet han desarrollado un sistema de pensiones estatista y colectivista, que sustituirá al exitoso sistema en el que cada trabajador tenía su fondo propio y este estaba totalmente cubierto.

Otra reforma es la del sistema de salud, mismo que será socializado.  Vienen reformas a los sistemas educativo y laboral.  Las primeras dirigidas a acabar con el sistema de vouchers y a la educación superior gratuita; las otras dirigidas a darles más poder a los sindicados.

El plan incluye una reforma constitucional que acabe con el concepto de estado subsidiario y le de al estado un papel más activo en la economía y en la sociedad.

En resumen, la reforma constitucional y las otras reformas van dirigidas a hacer de Chile un país más socialista, más al gusto de los destruccionistas que ejercen el poder.   Quienes no han tenido suficiente con ver cómo es que el destruccionismo socialista ha llevado un país petrolero como Venezuela hasta la miseria; ahora tendrán la oportunidad de ver cómo es que el destruccionismo socialista arrastra a los habitantes del país más próspero de América Latina hacia niveles cada vez más inferiores de bienestar.

Parafraseando a Michael Tanner, en After the Welfare State, se puede debatir el éxito, o el fracaso de los estados benefactores y del socialismo en ciertos campos; pero lo que no es debatible es la sostenibilidad de los estados benefactores y del socialismo.  Más allá de los costos financieros, tanto el estado benefactor como el socialismo erosionan las estructuras necesarias para las sociedades prósperas y pacíficas.  Más que terminar con la pobreza, los efectos de las transferencias de riqueza, terminan perpetuando y aumentando las condiciones que acentúan la pobreza en personas que resultan incapaces de cuidar de sí mismos.

En El socialismo, Ludwig von Mises explica que la política destruccionista es la disipación del capital y que pocas personas se dan cuenta de este fenómeno.  En la comunidad socialista es extraordinariamente grande el peligro de la dilapidación del capital, porque el medio más fácil de asegurar en ella el éxito de los demagogos es el de aumentar la parte de los bienes consagrados al consumo a expensas de la formación ulterior de capital y de la conservación del capital existente.  Por lo tanto, se sacrifica el porvenir en favor del presente.

Ilustración por B1mbo Licencia CC BY-SA 3.0.


04
Jun 14

Cardenal Rodríguez: Catolicismo y libertarianismo son incompatibles

rodriguez-maradiaga

Esta economía mata, dijo Oscar Rodríguez Maradiaga, cardenal y asesor de Jorge Mario Bergoglio. El cardenal hondureño dijo que la organizacion que dirige no desprecia a los ricos, y no está contra la idea de que los negocios pueden incrementar los bienes disponibles en la tierra; pero hizo un llamado a cambiar las causas estructurales de la pobreza y la injusticia. Rodríguez dijo que el sistema de mercado libre es el nuevo ídolo que incrementa la desigualdad.

Uno no puede sino estar de acuerdo con que la pobreza y la injusticia deben ser ya.  ¡Pero ya! Y uno no puede estar, sino de acuerdo, con que esta economía mercantilista y el estado benefactor matan.  Lo que inquieta es que cuando Rodríguez usa la frase causas estructurales, y calumnia al mercado libre y al capitalismo, uno sospecha que su carga ideológica apunta hacia el colectivismo dogmático y  empobrecedor.

Rodríguez fue el principal orador durante una conferencia titulada Erroneous Autonomy: The Catholic Case Against Libertarianism, que se celebró en la Catholic Universtity of America en Washington, D.C., donde  habló animadamente contra los efectos del capitalismo de mercado libre y señaló que la mano invisible ha sido usada como un truco cruel para explotar a  los pobres.  Según él, los libertarios están temblando por El capital, de Thomas Piketty.

Es evidente que Rodríguez no se enteró de que el libro de Piketty tiene mala data y está construido sobre matemáticas que no cuadran.  Tampoco se ha enterado de que está construido sobre mala teoría.  Martin Feldstein, en The Wall Street Journal advirtió que los números de Picketty no cuadran.  Al ignorar cambios dramáticos en la legislación impositiva desde 1980, creó la impresion falsa de que la desigualdad en ingresos está creciendo.  The Financial Times le ha echado un ojo cuidoso a la data del libro y ha puesto sobre la mesa la pregunta: El libro de economía más influyente de este año, ¿está construido sobre malas matemáticas?

El activismo anticapitalista de muchos miembros de la iglesia católica se manifiesta cada vez que puede: hace poco la CUA recibió fondos de la fundación de Charles Koch (un conservador que muchos identifican como libertario)  y los críticos acusaron a aquella universidad de recibir fondos para promover ideas que se oponen a las enseñanzas sociales de la iglesia católica.  Rodríguez señala de que muchos libertarios no han leído la doctrina social de la iglesia católica; pero es válido preguntar si él hay leído La acción humana, La rebelión de Atlas, o El liberalismo.

Una vez más, lo dicho por Rodríguez Maradiaga me recordó la leccion inaugural que el jerarca ofreció en la Universidad del Istmo, en 2004.  En ese documento, el Cardenal dice  cosas como: que la globalización está retornando el capitalismo salvaje, y que está desmantelando así los éxitos históricos del estado del bienestar.  El cardenal lamenta que los políticos y sus funcionarios -que él llama los estados-  estén perdiendo la fuerza que y el protagonismo que tuvieron en el siglo XX.

Con respecto a si lo tuyo es tuyo, Rodríguez explica que entre las orientaciones generales que recibe la moral económica desde el criterio de la solidaridad podemos señalar las siguientes:  la comunicación de bienes y  el destino universal de los bienes.  La primera puede traducirse como el adagio que dice: de cada quien según sus posibilidades, y a cada quién según sus necesidades; en tanto que la segunda le asigna a la autoridad política tiene la facultad y el deber de regular en función del bien común el ejercicio del derecho de propiedad.

Mientras que el asesor de Bergoglio opina que Esta economía mata, Ludwig von Mises tiene una perspectiva distinta, no sólo por la economía de mercado libre, sino sobre la economía como ciencia: El saber acumulado por la ciencia económica forma parte fundamental de la civilización: es el basamento sobre el que se han edificado el moderno industrialismo y todos los triunfos morales, intelectuales, técnicos y terapéuticos alcanzados por el hombre a lo largo de las últimas centurias. El género humano decidirá si quiere hacer uso adecuado del inapreciado tesoro de conocimientos que este acervo supone o si, por el contrario, prefiere no utilizarlo. Si los hombres deciden prescindir de tan espléndidos hallazgos y menospreciar sus enseñanzas, no por ello ciertamente desvirtuarán la ciencia económica; se limitarán a destruir la sociedad y el género humano.

Muchos obispos y católicos conservadores sostienen que el libertarianismo y el catolicismo pueden coexistir y apoyarse mutuamente; pero esa idea tuvo poco apoyo y mucha oposición en la Conferencia en la que habló Rodríguez.


27
May 14

Piketty y “el viejito del costal”

Que_viene_el_coco

A los niños chiquitos, en Guatemala, se les amanazaba con que si no se portaban bien vendría el viejito del costal y se los llevaría.  Es una forma primitiva de conseguir que los niños se porten bien; pero sin duda es lo mejor que podían hacer ciertos padres.  El viejito del costal es como El coco.   El capital, de Thomas Picketty es como el viejito del costal.

Paul Krugman, por ejemplo, dice que el libro es un prodigio y que contiene erudición auténtica; y los conservadores se aterrorizaron con él.  Las mentes más serenas, las que están acostumbradas a pensar en términos de principios, no se alborotaron.  Keep calm.

Mi cuate, Adriano Gianturco escribió:  Cuando descubrimos que el libro de Piketty tiene mala data, asumimos que ha sido refutado.  El hecho de que sus argumentos ya eran ilógicos e incoherentes y que sus propuestas son imposibles, y que sus políticas son contraproducentes no importaba.  Es increíble que la mayoría de personas piense que la data es objetiva y que la lógica no importa. Estamos muy lejos de un pensamiento superior, abstracto y teórico.

En The New York Times, Neil Irwin comentó que uno de los acercamientos más comunes a El capital, de Piketty ha sido el de criticar sus teorías y predicciones; pero alabar efusivamente su data; después de todo el autor habría hecho un gran trabajo de compilación de data para tratar de determinar la historia de la desigualdad de riquezas en el mundo.  Sin embargo The Financial Times le ha echado un ojo cuidoso a la data del libro y ha puesto sobre la mesa la pregunta: El libro de economía más influyente de este año, ¿está construido sobre malas matemáticas?  Irwin no fue el único que se dio cuenta de los errores de data en el libro de Piketty; Martin Feldstein, en The Wall Street Journal advirtió que los números de Picketty no cuadran.  Al ignorar cambios dramáticos en la legislación impositiva desde 1980, creó la impresion falsa de que la desigualdad en ingresos está creciendo.

Aparentemente los errores de Piketty son elementales; y Fraser Nelson se hace la pregunta: ¿Por qué es que el editor de Piketty, en Harvard, no se dió cuenta de los errores que ha expuesto The Financial Times? La respuesta es pertubadora, pero a mí no me sorprende para nada y sólo confirma que en todas partes se cuecen habas: HUP sólo reimprimió la versión francesa sin aplicar las verificaciones que se le aplicarían a un libro de economía de Harvard.  El editor habló de lo mucho que el libro ha significado para la compañía en términos de dinero y concluyó diciendo: As long as there is bullshit and inequality, we won’t go out of business.  Pues sí. Eso de tirar mierda y clamar desigualdad es como una fórmula, ¿o no?  Funciona allá…y funciona por aquí.

¡Que bueno que encontraron que la data del libro está mal!; pero que mal que, en atención a lo que nos advierte Adriano, a la gente no le importe la mala lógica y la mala teoría.  Que mal que la atención sea sobre sumas y restas.  George Leef también lo dijo muy bien: En vez de ir tras los números de Piketty, deberíamos ir tras su “filosofía”.  ¡Es en la batalla de las ideas donde está la clave del futuro!  Lo que hizo Piketty fue una apología de la expoliación legal; y ya Federico Bastiat nos había advertido bastante acerca de eso; y Leef nos advierte, también, que ya tenemos bastante expoliación legal y Piketty quiere más.

Que los estatistas se hayan emocionado con El capital, de Piketty; y que los conservadores se hayan aterrorizado con él, no debería extrañarnos.  Y no cayó nada mal que su data fuera defectuosa.  Empero, creo que la mejor lección que nos deja esta experiencia es una que Ludwig von Mises y Ayn Rand han estado tratando de comunicarnos desde hace décadas: hay que pensar en términos de principios.  La teoría es importante.  El pensamiento abstracto es importante.  ¡Es en la batalla de las ideas donde está la clave del futuro!

La ilustración es Que viene el coco, por Francisco Goya [Public domain], via Wikimedia Commons


16
Ene 14

Libros firmados por Rand y Mises

130109_autografos_rand_mises_luis_figueroa

¿Qué posibilidades había de que pudiera tener, en mis manos, dos libros firmados por mis filósofos favoritos: Ayn Rand y Ludwig von Mises?  Me emociono por cosas así.  Hace unos días tuve en mis manos un ejemplar de Atlas Shrugged, autografiado por Rand; y uno de The Theory of Money and Credit, con el autógrafo de Mises.

Ambas obras, por sendos héroes de la libertad, son parte de la colección de la Universidad Francisco Marroquín y el volumen de Mises tiene una historia adicional porque aquel gigante de la Economía se lo autografió a su discípulo Joseph Keckeissen, y Joe -aunque no fue mi profesor en clase- si fue un maestro muy querido.  Ambos libros pertenecen a la colección de la Universidad Francisco Marroquín.

Ultimamente he tenido suerte con los libros; porque en julio pasado tuve la dicha de visitar la Newberry Library y tener en mis manos el Popol Vuh, de Francisco Ximénez.

Uno siente….bueno, yo siento que, cuando tengo acceso a piezas como aquellas entro en contacto con la Historia y con las vidas y el pensamiento de quienes la protegonizan.

El 23 de enero de 1958 Ludwig von Mises le escribió la siguiente carta a Rand: No soy crítico profesional y no tengo vocación para juzgar una novela.  Así que no voy a entretenerla con la información de que disfruté mucho la lectura de “Atlas Shrugged” y que admiro mucho su magistral construcción de la trama.

Pero “Atlas Shrugged” no es sólo una novela.  También es –o debería decir que primero que todo es–  un análisis convincente de los males que aquejan a nuestra sociedad, un rechazo fundamentado a la ideología de nuestros autoproclamados “intelectuales” y una despiadada revelación de la hipocresía de las políticas adoptadas por gobiernos y partidos políticos.  Es una exposición devastadora de los “caníbales morales”, de los “gigolos de la ciencia” u de la “cháchara académica” de los promotores de la “revolución anti-industrial”. 

Usted ha tenido el coraje de contarles a las masas lo que  ningún político les ha dicho: Ustedes son inferiores y todas las mejoras en su condición de vida, que ustedes dan por sentadas, se las deben a personas que son mejores que ustedes.  Aunque esto fuera arrogancia, como han dicho algunos críticos, es una verdad que tiene que ser dicha en estos tiempos de estado benefactor. 

La felicito cálidamente y espero con grandes expectativas su trabajo futuro.  


21
Oct 13

¡Otra de Bergoglio!

Jorge Mario Bergoglio criticó la acumulación de riquezas y  los tesoros peligrosos que seducen, acumulados a lo largo de la propia vida pero que se desvanecen con la muerte. Nunca vi un camión de mudanzas detrás de un cortejo fúnebre, jamás, dijo; y estoy seguro de que a más de uno impresionó con su ingenio.

Mi amigo Warren observó que seguramente Bergoglio no ha leído a Ludwig von Mises que nos explica que las ventajas del ahorro capitalista consisten en incrementar la cantidad de bienes producidos o en obtener mercancías que sin ese ahorro no habrían podido ser fabricadas, y que estos bienes mejoran la calidad de vida de los individuos.

Y yo voy a atreverme a suponer que tampoco ha leído a Friedrich A. Hayek: Muchos que están de acuerdo en que la familia es deseable cono instrumento para la transmisión de la moral, la educación, los gustos y el conocimiento siguen ponendo en tela de juicio la conveniencia de la transmisión del patrimonio.  ¿Ves? No se acumula riqueza para que vaya en un camión de mudanzas detrás del cortejo fúnebre: se acumula para los hijos, para los sobrinos, para los nietos. Explica Hayek: Una vez que estemos de acuerdo en que conivene encauzar el instinto naturald e los padres de dotar lo mejor que puedan a las nuevas generaciones, parece que no hay razón sensible para limitar la acción a los beneficios no materiales.  La función familiar de transmitir patrones y tradiciones está íntimamente ligada con la posibilidad de transmitir bienes materiales.   

Continúa Hayek: De no existir el expediente [de acumular riqueza y heredársela a los descendientes] los hombres buscarían otras maneras de proveer a sus hijos, tales como colocarlos en una situación que les proporcionara la renta y el prestigio que una fortuna les hubier adado, originando con ello un despilfarro de recursos y una injusticia.

Es cierto que Bergoglio posiblemente no tiene hijos y que no tiene que pensar en estas cosas; pero ¿acaso uno tiene que saber hacer naranjas para saber cuáles son las dulces?  Si Bergoglio leyera a Mises y a Hayek, en vez de leer a..¿Gustavo Gutiérrez?, seguramente tendría una mejor perspectiva de estos asuntos.


30
Sep 13

Escasez de mano de obra y una lección de Economía 101

Los granjeros de California y de otros estados de la Costa Oeste de los Estados Unidos de América dicen que no pueden encontrar suficientes brazos para recoger cosechas de uvas, pimientos, manzanas y peras; y en consecuencia:

  • Los trabajadores se han marchado, atraídos por ofertas de mejor paga y un trabajo menos duro en otras partes.
  • En California el salario ha aumentado entre dos y tres dólares sobre el salario mínimo de ocho dólares la hora, e incluso más para los que trabajan a destajo.
  • La falta de mano de obra ha llevado a algunos agricultores a ofrecer incentivos poco comunes: les compran comida a los trabajadores, les pagan el transporte hacia y desde los campos e incluso les pagan bonificaciones a los que se queden toda la temporada.

¿Cuándo suben los salarios y mejora la calidad de los empleos disponibles? Cuando hay más demanda de trabajadores, que oferta de trabajadores? ¡Esto es una clase de Economía 101!  Por esto es importante el ahorro.  Del ahorro sale el capital y del capital salen más fábricas, más comercios y más campos sembrados.  Cuando hay más inversiones productivas, hay más puestos de trabajo y hay mejores salarios.

Claro que en el caso que comentamos las mejoras para los trabajadores no son consecuencia de políticas económicas sanas; sino de la innecesaria y artificial extensión de la crisis económica, y de las políticas antimigratorias en aquel país del Norte. Empero, el principio funciona igual: Los salarios y la calidad de los empleos mejoran cuando hay más demanda de trabajadores, que oferta de trabajadores.

En ese contexto sugiero que abandonemos las viejas prácticas que multiplican la miseria y que atendamos la advertencia de Ludwig von Mises: El saber acumulado por la ciencia económica forma parte fundamental de la civilización: es el basamento sobre el que se han edificado el moderno industrialismo y todos los triunfos morales, intelectuales, técnicos y terapéuticos alcanzados por el hombre a lo largo de las últimas centurias. El género humano decidirá si quiere hacer uso adecuado del inapreciado tesoro de conocimientos que este acervo supone o si, por el contrario, prefiere no utilizarlo. Si los hombres deciden prescindir de tan espléndidos hallazgos y menospreciar sus enseñanzas, no por ello ciertamente desvirtuarán la ciencia económica; se limitarán a destruir la sociedad y el género humano.