19
May 17

El socialismo y la cuchara grande III

El tercer instrumento es el miedo.  Seguimos explorando cómo es que socialistas como Chávez/ Maduro, Correa/ Moreno, Morales y Ortega llegan al poder democráticamente con el voto de la mayoría, alteran el orden institucional y constitucional democráticamente, alargan sus períodos presidenciales democráticamente y extienden sus regímenes democráticamente.  Todo a costa de los derechos individuales, la igualdad de todos ante la ley, y los límites al poder.

¿Cómo consiguen servirse con la cuchara grande los socialistas? Han aprendido de sus errores; y mediante cuatro instrumentos.  Ya vimos la educación estatal, la prensa complaciente y activista, y hoy veremos el miedo.  Queda otro para la semana próxima.

Aquel es un miedo sutil que va creciendo y se va metiendo; pero que nunca llega a violencia como ocurría en el siglo XX.  Los socialistas de ahora no fusilan; pero te cuelgan la espada de Damocles.  Por ejemplo: en la Venezuela bolivariana de los primeros tiempos de Chávez, dudar de los valores y los anhelos bolivarianos era traición a la patria y era muy mal visto.  Era ser amigo del imperialismo.  Y una vez señalado como enemigo de todo lo bueno (el bolivarianismo), quien osara cuestionarlo quedaba marcado y era aislado cuando no perseguido.  En el Ecuador de Correa, los instrumentos fiscales han sido usados para intimidar a periodistas, empresarios y opositores. La gente prefiere callar.

La nueva Plaza de la Concordia son las redes sociales; donde net centers, ONG y activistas (muchas veces anónimos) atacan ferozmente a cualquiera que obstaculice sus propósitos.  Si cuestionas a la CICIG, eres amigo de la corrupción, según aquellos grupos.  Si quieres reformas constitucionales no contaminadas por intereses ideológicos, eres amigo de la impunidad.  Si te opones a los privilegios y demandas igualdad de todos ante la ley eres amigo del patriarcado.  Y cuando la gente ve los linchamientos en redes sociales, se enraiza en ella el temor a opinar.

¿Te extraña que luego de aquellas condiciones la gente atemorizada no contradiga al pensamiento único? El otro viernes comentaré el cuarto instrumento.

Columna publicada en elPeriódico.  La foto la tomé de aquí.


12
May 17

El socialismo y la cuchara grande, II

Los primeros años del siglo XXI nos enseñan que los socialistas llegan al poder democráticamente con el voto de la mayoría, alteran el orden institucional y constitucional democráticamente, alargan sus períodos presidenciales democráticamente y extienden sus regímenes democráticamente. La máxima democrática es que los intereses colectivos prevalecen sobre los derechos individuales.

¿Cómo consiguen servirse con la cuchara grande? Aprendieron de sus errores y mediante cuatro instrumentos. La semana pasada comenté la educación estatal y hoy veremos el segundo: La prensa activista y complaciente.

Escucha el podcast aquí.

Esta no siempre es complaciente con el grupo específico que controla el poder; pero sí con los valores que lo hacen posible: el colectivismo, el misticismo y la irracionalidad.  Y con las políticas que se derivan de aquellos valores:  Más legislación, más controles, más trámites, más expoliación, más centralización, más monopolización, más arbitrariedad y menos libertad, menos propiedad, y menos respeto a los proyectos de vida de las personas individuales. Este tipo de prensa es el gran reforzador del pensamiento único.

Para esta prensa Pinochet era un tirano; pero Fidel era un líder.  En la prensa activista, al che Guevara se le perdonan los asesinatos y el odio contra los homosexuales.  La prensa activista tiene un punto ciego para lucha de la gente en Venezuela.

En los medios activistas  y complacientes no se cuestiona la naturaleza antropogénica del cambio climático.  La prensa activista y complacientese adhiere a las agendas de ONG, grupos de interés y organismos internacionales siempre que no contradigan los prejuicios prevalecientes, ni minen las facultades de los políticos para regular, prohibir y expoliar.

En la prensa activista ni te enteras de que nunca antes, en la historia de la humanidad, se han producido tantos alimentos como ahora; de que el petróleo no se está acabando; de que en el mundo, la gente invierte muchos más años en estudiar ahora, que antes; ni que el verdadero legado del socialismo es la miseria de todo tipo.

¿Te extraña que la clientela mal informada vote a favor de tiranías? El otro viernes comentaré el tercer instrumento.

Columna publicada en elPeriódicola ilustración la tomé de Facebook.


05
May 17

El socialismo y la cuchara grande, I

Si algo nos han enseñado los primeros años del siglo XXI es que los socialistas como Chávez/ Maduro, Correa/ Moreno, Morales y Ortega llegan al poder democráticamente con el voto de la mayoría, alteran el orden institucional y constitucional democráticamente, alargan sus períodos presidenciales democráticamente y extienden sus regímenes democráticamente.  Con el voto de la mayoría a costa de los derechos individuales, la igualdad de todos ante la ley, y los límites al poder.  La máxima democrática es que los intereses colectivos prevalecen sobre los derechos individuales.

¿Cómo consiguen servirse con la cuchara grande los socialistas? Han aprendido de sus errores; y mediante cuatro instrumentos:

Escucha el podcast aquí.

El primero es el control de la educación.  La educación estatal es la fábrica de súbditos obedientes y clientes del socialismo.  Ahí se aprende a no cuestionar las decisiones de la mayoría y de quienes dicen representarla.  Ahí se aprende que la expoliación es moralmente aceptable cuando la decretan los que dicen representar a la mayoría.  Ahí se aprenden el colectivismo, el misticismo y la irracionalidad. La educación es el molde de donde sale el pensamiento único.

Por medio de la educación controlada por políticos y burócratas –en escuelas públicas, o en colegios privados– las víctimas aprenden una sola visión de la historia; aprenden que la ciencia es sólo una teoría; aprenden a desconfiar de la lógica; a desdeñar la filosofía porque sólo es un relato; y a no cuestionar y las ideas prevalecientes para no ser calificadas de diferentes.  Aprenden que el arte es cualquier cosa ininteligible.

Cualquiera que haya hecho tareas con sus hijos, o que haya leído los textos que usan, notará uno, o más rasgos de los mencionados arriba.  En los colegios privados, a veces hay algo de balance; pero en las escuelas públicas, especialmente en las que los maestros de Joviel hacen activismo, el pensamiento único y el conformismo son más evidentes.

¿Te extraña que luego de aquellas condiciones los súbditos entrenados voten a favor de tiranías? El otro viernes comentaré el Segundo instrumento.

Columna publicada en elPeriódico.


27
Ene 17

En memoria de las víctimas del Holocausto

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Hoy recordamos a las víctimas del Holocausto o Shoah.

Como en años anteriores te recomiendo una serie de películas y te invito a meditar sobre los horrores del colectivismo, del totalitarismo y del nacionalismo.

Bent

El niño de la pijama a rayas

La vita e bella

Sarah´s Key

Schindler´s list

The Pianist

La foto la tomé de aquí.


20
Nov 16

Diálogo de conversos, por Rojas y Ampuero

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¿Qué harías si tuvieras que rehacer tu vida?  Quizás recoger los pedazos y armarla de nuevo.  En Diálogo de conversos, Mauricio Rojas y Roberto Ampuero conversan en torno a su evolución política desde el marxismo militante en los años 60 a las ideas liberales clásicas que hoy cultivan y difunden.

Las experiencias de ambos no son de escritorio, ni de hotel de cinco estrellas. Ninguno de los dos fue parte de la gauche caviar. Ambos lucharon -donde se lucha- y le vieron de cerca el rostro al socialismo, primero atraídos por sus cantos de sirena y luego repelidos por sus verrugas y sus ojos legañosos.

Uno se engancha fácil en la lectura de esta conversación; especialmente en las primeras tres cuartas partes del libro, llenas de momentos desgarradores intelectual y sentimentalmente.  Mientras leía el Diálogo entre conversos yo pensaba de cuando en cuando: Cuántas vidas de jóvenes chapines se hubieran salvado -de muertes inútiles y yermas- si hubieran leído a Rojas y a Ampuero en los años 60, 70, y 80.  Y de cuando en cuando me preguntaba: ¿Les hubieran creído a Rojas, o Ampuero cuando les advirtieran que el partido mentía, manipulaba y buscaba un activismo suicida?

Haz clic aquí para ver una charla que Mauricio Rojas ofreció sobre este libro.

De paso, Jorge Bergoglio acaba de referirse a la relación entre el cristianismo y el comunismo; y Mauricio Rojas, en Diálogo de conversos, nos ofrece estas meditaciones: me gustaría desarrollar un poco  más la cuestión religiosa, ya que de ella depende, en gran medida, la universalidad del marxismo, es decir, su capacidad de apelar a un sentimiento que es connatural al ser humano con independencia de su tradición cultural.   La gran propuesta del comunismo moderno es la instauración de un paraíso terrenal que, en todo sentido, rescata la promesa esencial de toda la tradición judeocristiana acerca de un reino celestial donde se realiza el sueño de una comunidad absoluta, en la que no existe ni lo tuyo ni lo mío, ni envidia, luchas entre los seres humanos, enfermedad o pobreza.  En suma, donde se vive la plenitud del reencuentro con el Creador y la salida definitiva de la precariedad y el dolor a nuestra condición terrena.

El orden celestial es, sin la menor duda, un orden comunista donde todo se comparte y nadie podría llegar a imaginarse que allí existe la propiedad privada o cualquier cosa que nos separe a los unos de los otros.  Esa es la gran expectativa en que se funda nuestra tradición religiosa y por ello su actualización marxista-comunista no podía dejar de remecer poderosamente nuestro imaginario colectivo.  Al mismo tiempo, no es difícil otra vida está presente en prácticamente todas las culturas y es fácilmente reconocible en el Valhalla nórdico, el Hanan Pacha de los incas, el Nirvana budista o el Reino Celestial chino.

Food for thought, ¿verdad?


07
Ago 16

Lecciones de Hiroshima y Nagasaki

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Escucha el podcast aquí.

Ayer, que se recordó la bomba atómica sobre Hiroshima decidí ver la película Yamamoto Isoroku acerca del almirante japonés que dirigió el ataque a Pearl Harbor.

Esta película presenta el otro lado de la historia; es decir, la perspectiva japonesa del trágico involucramiento de aquel país en la II Guerra Mundial. Cuidadosamente, la peli evade relacionar al emperador Hirohito con la política de guerra; y por ningún lado se asoma la relación que hay entre el ánimo guerrero de los políticos japoneses con la cultura sintoísta, aunque sí asoman las tradiciones samurai.

Me llamó mucho la atención, sin embargo, que durante toda la película se hace evidente la irracionalidad que prevalecía entre políticos, militares, periodistas y personas en general frente a lo que significaba una alianza con Hitler y Mussolini y frente a lo que significaba enfrentarse a un enemigo formidable como eran los Estados Unidos de América.  Hay una escena que me impresionó particularmente y es cuando el almirante Isoroku Yamamoto -en una reunión con oficiales de la Armada y del Ejército le pregunta a un oficial: ¿Qué evidencia tiene?; y el oficial y sus compañeros se ven desconcertados ante esa pregunta.  A lo largo de la película hay varios momentos que nos recuerdan que Japón no tenía las  condiciones objetivas necesarias para entrar en la guerra; pero cegados por tradiciones colectivistas y místicas, sus dirigentes no dudaron en aquella aventura fatal.

La película ilustra cómo es que Yamamoto siempre se opuso a la guerra -y a la alianza con el Eje- y sólo accedió a iniciarla y dirigirla porque era su deber (esa idea kantiana tan peligrosamente resbalosa) y como un medio para conseguir la paz.

Desde otra perspectiva, alguien como yo aprecia muchísimo la notable presencia de alimentos y de costumbres alrededor de la mesa en toda la peli.  En ese sentido hay tres escenas que me cautivaron.  La escena en la que el Yamamoto come con su hermana y sus sobrinos y les enseña a ellos el orden en el que se comen los alimentos; la escena en la que el Almirante comparte albóndigas hechas en casa con sus oficiales; y una en la que Yamamoto consuela a un colega derrotado con un plato de sopa de arroz.   Una canción sobre el arroz y las berenjenas me pareció tierna.

Antes de perderte en la bulla que se hace en estos días alrededor de la explosión atómica sobre la ciudad de Hiroshima y Nagasaki recordemos que esta es una efemérides trágica y dolorosa de la que deberíamos aprender algunas lecciones. Los afortunados de no haber estado ahí, ni en la guerra espantosa que precedió a las bombas, tenemos la obligación moral de entender lo que ocurrió y hacer todo lo posible para que no vuelva a ocurrir. Para no caer en la confusión te recomiendo dos lecturas:

1. El capítulo titulado Gifts from Heaven, en Nothing Less than Victory, por John David Lewis. No soy un fan de las guerras; pero sí lo soy de la Historia y de las buenas historias. Y de aquellos que saben contarlas.  En este libro John nos relata con talento como es que un objeto de la guerra es acabar con la voluntad de pelear por parte del enemigo; y al identificar las motivaciones humanas detrás de los conflictos militares, este libro expone cómo es que acciones estratégicas ofensivas pueden conseguir la paz duradera.  John también explica cuál es la filosofía, o la patología social que hizo posible la participación de los japoneses en la II Guerra Mundial.

2.  La segunda lectura es el capítulo titulado An Infernal Theocracy, a Celestial Caos, de Modern Times, por Paul Johnson.  El autor destaca el rol del sintoísmo como sucesor del bushido y fuente de las ideas necesarias para el nacionalismo expansionista y para el militarismo y la violencia.

Estos días son muy buenos días para recordar que las ideas son importantes.


07
Jun 16

El socialismo vesánico en las últimas

Caracas, VENEZUELA: A man, representing "The Death" and holding a poster reading: "Socialism XXI Century", marchs along with journalists during the National Journalist Day in Caracas, 27 June, 2007. Workers of the radio station RCTV protest against Venezuelan President Hugo Chavez's refusal to renew the broadcasting license of the station. AFP PHOTO/Pedro REY (Photo credit should read PEDRO REY/AFP/Getty Images)

Mientras que presenciamos la implosión, el desmoronamiento, la fundición y el colapso del socialismo del siglo XXI en Venezuela; con tristísimas consecuencias para los habitantes más vulnerables de aquel país, en otros países latinoamericanos afines a aquel experimiento colectivista se ven cosas que lo dejan a uno papo.

  • En Nicaragua, luego de dos mandatos consecutivos, el presidente, Daniel Ortega, intentará perpetuarse hasta 2022, luego de ser nominado como candidato del Frente Sandinista para las elecciones de noviembre próximo.  Ha de ser importante para aquel personaje asegurarse seis años más de poder frente a lo que está ocurriendo con el socialismo.
  • En uno de esos arranques de culto a la personalidad, tan propios de los gobernantes socialistas, los comandantes de las unidades militares del ejército de Bolivia han recibieronla instrucción de que por disposición del escalón superior se agradecerá que a la finalización de todo acto cívico militar, en la desconcentración, antes de rendir honores al estandarte y de la restitución de este a su sitial de honor, se deberá entonar la marcha Evo Morales. Dicho himno incluye  incluye un verso que, dirigiéndose al Presidente, dice tú tienes la luz y añade: Evo, tú eres la voz / Que al imperialismo fue quien enfrentó / Para todos los hijos un gran porvenir / Anticapitalista y anticolonial.
  • En Ecuador, Rafael Correa dispuso establecer una moneda electrónica forzada para competir con el dólar en su país.  El olor de la catástrofe llega hasta aquí porque, si bien una moneda voluntaria como Bitcoin tiene mucho sentido desde varias perspectivas, una moneda electrónica obligatoria, controlada por políticos socialistas es un disparate de proporciones inimaginables.  Especialmente para los más pobres y para los burócratas que no tendrán más opción que recibir sus sueldos en…ni siquiera en papel…sino en 0100011010011100100101001…no de forma volutaria, sino por la fuerza.

Todo esto es como de opereta, como algo sacado de Bananas, la película de Woody Allen, o algo así; pero lo triste es que no es de risa porque los estertores del socialismo del siglo XXI, en América Latina se paga con miseria, sufrimiento y represión.

Foto por Pedro Rey/AFP/Getty Images.


17
May 16

Los venezolanos al borde

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Entre el socialismo del siglo XXI, el chavismo y el régimen de Maduro/Cabello, lograron lo que parecía imposible: quebrar un país petrolero.  Pero eso no es lo grave porque visto así parece un asunto de contabilidad; aquella combinación infernal ha conseguido que personas pobres, pero dignas, tengan que cazar perros y gatos para comer. Las imágenes de los hospitales estatales en Venezuela parecen como extraídas de una película de miedo. Robarle su dignidad a las personas más vulnerables es el pecado más imperdonable del colectivismo totalitario en Venezuela.

Aquel país sudamericano en picada, al borde del colapso y -como en realidad nunca se topa fondo- todo es posible; y el régimen heredero del chavismo y emblemático del socialismo del siglo XXI está haciendo lo único que sabe hacer: Está prohibiendo, regulando, controlando y elevando su nivel de militarización y su caracter policial.

¡Otra vez van a ser días duros para los hermanos venezolanos!…y ojalá que aquí, en la tierra del quetzal donde no faltan los que todavía celebran el chavismo y el socialismo del siglo XXI aprendamos algo de aquella esperiencia.  Y a ver si Maduro no termina como Ghadafi o los Ceaucescu.


02
May 16

Hoces y martillos en la Sexta avenida

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Cuando veo hoces y martillos pintados en la Sexta avenida, luego de la manifestación del 1 de mayo de cada año una pregunta viene a mi mente: ¿Por qué la gente no reacciona contra estos símbolos de muerte, odio y miseria de la misma forma en que reaccionaría si fueran esvásticas? Digo porque la ideología totalitaria y colectivista que representa aquel símbolo ominoso costó casi 62 millones de vidas en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, poco más de 35 millones en la China comunista, poco más de 2 millones en Camboya…y no sabemos cuántos en Corea del Norte, o Cuba, para citar dos.  Esas cifras, ¿por qué no son suficientes para que a la gente le den escalofríos (por lo menos) cuando ve paredes pintadas con hoces y martillos?

Parte de la respuesta, supongo, está en que culturalmente somos tolerantes al socialismo real.  Por ejemplo, hay docenas y docenas de películas que exponen los horrores del nacional-socialismo (que costó unos 20 millones de vidas humanas). Haz la cuenta, ¿cuántas películas y documentales y reportajes has visto sobre los horrores de los nazis; y cuántas has visto de los horrores de los comunistas? De hecho, en muchos ambientes donde nadie duda en escupir al suelo cuando dice la palabra nazismo; al comunismo se le considera sólo una idea respetable más, como cualquiera otra, con sus vicios y sus virtudes, pero nada más.

Las pintas en la Sexta avenida incluyen, aparte de las hoces y martillos, consignas que recuerdan a Jacobo Arbenz (el soldado del pueblo que usaba corbatas Countess Mara); imágenes de fusiles AK-47 (¿Qué puede ser un mejor símbolo de violencia y muerte que un fusil?) y mensajes de odio.

Tal vez es tiempo de rescatar el 1 de mayo y conmemorar el Día de las víctimas del comunismoMi generación vio las miserias de Europa oriental, la URSS y China; y esta generación parece haberle aplicado un punto ciego a las evidencias en Venezuela, Corea del Norte y Cuba.  En Guatemala una operación para infiltrar el chavismo en la educación y en la vida académica es vista con ligereza, como con ligereza se ven las pintas en la Sexta avenida. Es un error permanecer neutral ante la actividad chavista y ante las hoces y martillos porque lo que promueven es la miseria, la violencia y la dictadura. Traen el discurso de odio y el divisionismo y cuestan millones de vidas humanas.  ¿Los destruccionistas? ¡Presentes!


22
Feb 16

Otro sopapo para el socialismo del siglo XXI

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El socialismo del siglo XXI, en América Latina, recibió otro sopapo.  Primero recibieron su merecido el socialisismo de Maduro/Cabello/Chávez en Venezuela; luego lo recibió Cristina Kirchner en Argentina y ahora Evo Morales, en Bolivia ha recibido un revés ya que en un referéndum sobre su reelección y con el 72.5% de votos contados, el Tribunal Supremo Electoral de aquél país anunció que el No se impone con 56.5%, mientras que la opción por el Sí llega al 43.2%.  Mientras tanto Dilma Rousseff en Brasil y Michelle Bachelet en Chile están en aprietos serios debido a la corrupción.  Eso sin contar que en septiembre, aquí en Guatemala, a las opciones más socialistas y populistas les fue muy feo.

Los resultados del referendo, inesperados por el grupo que está en el poder, han elevado el nivel de tensión política en Bolivia.  En la medida en la que aquellas formas de socialismo son rechazadas en las urnas inquieta un tuit de Izquierda unida, en España, que dice: Si aspiramos a conquistar el poder sólo mediante las elecciones estamos condenados al fracaso.

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Inquieta porque, ¿cuánto va a tardar el colectivismo socialista en darse cuenta de que sus magros resultados morales, sociales y económicos eventualmente conduncen al rechazo electoral por parte de la gente?…y ¿cuál será el Plan B?   Inquieta porque, por ejemplo, aquí en Guatemala sufrimos muchísimo durante casi cuatro décadas cuando el colectivismo socialista revolucionario intentó conquistar el poder por medios no electorales.  Inquieta porque la semilla antielectoral estuvo cerca de germinar durante el proceso electoral de septiembre pasado.  Por lo pronto, Morales ya la agarró contra las redes sociales; no pierdas todo esto de vista.

Por supuesto que el socialismo es una forma de colectivismo y por supuesto que siempre existe el peligro de que una forma de colectivismo sea sustituida por otra forma de colectivismo.  Por eso no está de más recordar que el fascismo, por ejemplo, es hermanito de leche del socialismo.  No son opuestos, sólo son facciones rivales.

La foto la tomé de Facebook.