15
Nov 16

El tipo de cambio como arma de destrucción masiva

dolar

Por aquí hay un debate intenso acerca de si conviene, o no que las autoridades monetarias guatemaltecas usen el poder político para devaluar el quetzal.  Les comparto unos párrafos y el artículo titulado Tipo de cambio como arma de destrucción masiva de Dani Fernández, director de Market Trends:

La idea básica [de los devaluacionistas] es aumentar competitividad del sector exportador vía disminución de salarios en términos de moneda extranjera. Es decir, el sector exportador tiene un “pie” en dólares y otro en quetzales. Cobra en dólares y paga en quetzales. Si los exportadores consiguieran hacer la suficiente presión a las instancias públicas para depreciar al quetzal, entonces significaría que de facto los sueldos que pagan disminuirían también. Nótese la doble moral de enarbolar la bandera de la creación de empleo y engañar a los trabajadores haciéndoles creer que ganan más.

Ahora bien, existe un tipo de cambio nominal (el que se pretende depreciar) y un tipo de cambio real (tipo de cambio nominal modificado por precios internos vs precios externos). Para que la teoría de los devaluacionistas funcione es necesario que una vez se deprecia el tipo de cambio la inflación no aparezca (ya que volvería a hacer caro pagar a la mano de obra y los insumos denominados en quetzales). O lo que es lo mismo, es necesario que el tipo de cambio real reaccione ante cambios en el tipo de cambio nominal (o engañar a tus trabajadores para que trabajen por los mismos quetzales con un poder adquisitivo menor).

Y frente a aquello, Dani explica que en el caso de Guatemala ¿cómo cambia el tipo de cambio real ante cambios en el nominal? ¿realmente se gana competitividad con las caídas del valor del quetzal? La evidencia empírica para el caso guatemalteco apoya la teoría expresada en anteriores artículos. Y es que a corto plazo existe una ganancia de competitividad que sin embargo dura muy poco tiempo (3 años).

Los datos para Guatemala nos sugieren que efectivamente se gana competitividad en el corto plazo, pero que los aumentos de precios hacen que esa competitividad se pierda en 3 años. Peor aún, la espiral de inflación que ayuda a desatar la depreciación hace que a largo plazo se pierda competitividad vía mayor aumento de precios en el mercado interno que en el externo (vamos que la depreciación consigue justo el efecto contrario al pretendido).

Esta pérdida de competitividad a largo plazo es lo que termina provocando que los países se hagan “adictos” a las devaluaciones. Una modificación del tipo de cambio como piden los devaluacionistas conllevaría de nuevo presión para una nueva depreciación inducida en 4 o 5 años.

Si tomamos datos desde 1990 (para no tener en cuenta la década perdida de los años 80s y la inestabilidad macroeconómica que aconteció en esos años), tenemos que la evidencia empírica señala exactamente la misma relación (ganancia competitividad en el corto plazo por engaño a trabajadores y pérdida de competitividad a largo plazo).

Luego en Guatemala efectivamente la teoría queda contrastada. La ganancia de competitividad por vía monetaria es siempre transitoria y termina creando un gap de inflación (precios internos crecen más rápido que los externos). La inflación termina por hacer de nuevo menos competitivo al país en los mercados internacionales y conlleva demandas de nuevas depreciaciones.

Te recomiendo que leas el artículo completo y -que no dejes de leer- los artículos de los devaluacionistas.

Por cierto que en el marco del Foro Noj, este miércoles 23 de noviembre, a las 6:30 p.m. en el Auditorium Friedrich Hayek, de la  Universidad Francisco Marroquín, habrá un debate entre Dani Fernández, director de Market Trends y Lisardo Bolaños, uno de los defensores de la devaluación. La entrada es gratuita.


03
Nov 16

La devaluación fabricante de miseria

dolar

Devaluar sólo genera pobreza e inflación. Se puede tener un modelo de desarrollo basado en exportaciones sin necesidad de utilizar el tipo de cambio para ganar competitividad, el caso alemán lo atestigua, explica un artículo publicado por Daniel Fernández y de verdad te recomiendo que lo leas ahora que grupos de interés están presionando políticamente para conseguir una devaluación del quetzal que aunque los beneficie a ellos, perjudicará a los demás.

Los problemas fiscales se arreglan en el fisco, los problemas laborales se arreglan con legislación laboral (o deshaciéndose de ella). El tipo de cambio, la política monetaria y el banco central no tienen la culpa de que otras instituciones sean descoordinadoras. La escuela de la elección pública ha explicado de forma extensa el surgimiento de este tipo de posturas que intentan capturar rentas por parte de ciertos sectores organizados que usualmente se denominan “lobbies”. La captura de rentas necesita ser lo suficientemente persuasiva para hacer creer que el bien del sector es el bien común. En este sentido se intenta persuadir de que el bien del sector exportador es el bien común, añade el artículo de Fernández.

Con respecto a este tema te recomiendo otros dos artículos:


06
Ago 09

Lo feo de manipular el tipo de cambio

Como el dólar está subiendo, hay importantes grupos de interés que quisieran que eso no ocurriera y quisieran que el banco central alterara la tasa cambiaria para mantener artificialmente bajo el precio de la divisa.

El problema con eso es que, como precio que es, el precio del dólar es un portador de información. Si el precio del dólar está alto los agentes económicos toman decisiones distintas a las que tomarían si el precio del dólar estuviera bajo. Y para bien, o para mal tomarían decisiones basadas en información real. Cuando el banco central altera, o censura, la información que acarrea el precio del dólar, los agentes económicos toman decisiones basadas en información falsa…¿y qué cree usted que ocurre cuando la información en la que uno basa sus decisiones no es confiable, ni está relacionada con la realidad?
A unos nos conviene el dólar barato, y a otros les conviene el dólar caro; y por eso, para ser justos con todos, el banco central no debe abaratar, ni encarecer el dólar arbitrariamente. Tan malo era mantener el dólar artificialmente caro, cuando eso hacía para beneficiar a los exportadores, como mantenerlo artificialmente barato, como quieren que haga ahora los importadores.
Al final, la función del banco central no debería tratar de quedar bien con tirios y troyanos, sino garantizar que la información que reciben todos, sin importar de qué lado están, sea real…y por lo tanto valiosa y justa. La función del banco central debería ser la de no contribuir a que abunden artificialmente los quetzales con los cuales se presiona para arriba el tipo de cambio.
Una economía sana y estable no puede fundarse sobre información manipulada y artificial, ni sobre la censura; y los grupos de presión deberían ser muy mal vistos por esa manía que tienen de tratar de usar el poder coercitivo del estado en su propio beneficio…y en perjuicio de los demás.