27
Jul 17

¡Volvieron los murales de González Goyri!

Para  nada soy fan de eso que la gente llama arte abstracto; y entiendo que los derechos individuales deben prevalecer sobre los intereses colectivos.  Sin embargo, lamenté en su momento la remoción de unos murales de Roberto González Goyri, de un edificio de la zona 1.  Y me alegra que hoy vayan a ser reinaugurados, luego de volver a su lugar.

Esta es la historia de por qué.

En 1976 yo recibía clases de mecanografía en un colegio que está situado a dos cuadras del parque Enrique Gómez Carrillo y la camioneta Uno me dejaba en ese lugar.  En una de tantas pasadas vi para arriba y en el edificio localizado en la Quinta avenida y Quince calle noté unos murales firmados por Roberto González Goyri, uno de los más notables, admirados y respetados artistas guatemaltecos. Hay murales bellísimos suyos en el Banco de Guatemala, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y otros edificios.  El Tecún Uman monumental de la zona 13 es del maestro.

A lo largo del proceso de deterioro de la zona 1 a veces pasaba por mi mente el hecho de que era notable que aquellas obras de arte estuvieran por ahí sin que nadie -aparentemente- reparara en ellas.  En medio de la fealdad y de la inmundicia del área, y aunque artisticamente  no fueran de mi gusto, era bonito saber que estaban ahí.  Y me hubiera gustado que se quedaran ahí. En esa cuadra estaba  la casa de mi bisabuela, Gilberta a principios del siglo XX, lo cual le añadía encanto a todo el asunto.

Los murales fueron removidos hace dos años y los clamores, las vestiduras rasgadas, los puños cerrados y el crugir de dientes a causa su eliminación no se hicieron esperar. A  mucha gente le  gusta pensar que ciertas obras de arte, incluidas las de arquitectura, no son propiedad de sus propietarios, sino que son algo así como propiedad de todos. Esa forma colectivista de ver las cosas supone que si algo es del gusto de algún colectivo, su propietario no puede disponer de él.  Sucedió hace poco con las estructuras de una gasolinera en la Avenida de las Américas y sucedió hace ratales con un mural pintado en un teatro.

Hace años, yo mismo lamentaba la destrucción de varias casas de arquitectura extraordinaria y cincuentera, que estaban ubicadas en la Avenida de la Reforma, y que fueron sustituidas por edificios.  Pero una cosa es lamentar un cambio; y otra muy diferente es pretender que el propietario de un inmueble, o de una obra de arte, no pueda disponer de ella como corresponde, sólo porque un grupo de interés estima que no deba hacerlo….o peor aún, que no tenga derecho a hacerlo.

La pretensión de que los propietarios de un edificio (o de una obra de arte) no pueden cambiarlo porque hay un grupo que valora  el edificio (o la obra de arte)  parte de la pretensión arrogante de que todos deben valorar lo mismo; y parte de la pretensión peligrosa de que lo tuyo, no es tuyo.  Si prevaleciera el criterio de que los propietarios de una obra de arte en un edificio no pueden alterarla, se crearía un incentivo perverso: el de que es mejor no añadir obras de arte a los edificios para no correr el riesgo de que luego, haya gente que disponga que no se pueden alterar la obra de arte, ni el edificio.

Lamenté la sustitución de los murales del maestro González Goyri por azulejos anodinos; pero respeto el derecho de los propietarios de los murales no sólo a tener gustos distintos a los míos, sino a disponer de su propiedad como le convenga. ¿Por qué? Porque ya lo dijo Benito Juárez: el respeto al derecho ajeno es la paz.


15
Feb 17

Los murales de González Goyri están de vuelta

murales-gonzalez-goyri

En noviembre de 2015 de armó un alboroto porque los murales del edificio ubicado en la Quinta avenida y 16 calle de la zona 1 -por maestro Roberto González Goyri– habían sido removidos.  El lunes pasé por ahí y vi que ya están de vuelta, y me dio mucha alegría.  En la foto no se ven; pero están detrás de los andamios.

En su momento lamenté la sustitución de los murales de González Goyri por azulejos anodinos; pero explresé mi respeto por el derecho de los propietarios de los murales no sólo a tener gustos distintos a los míos, sino a disponer de su propiedad como le conviniera. ¿Por qué? Porque ya lo dijo Benito Juárez: el respeto al derecho ajeno es la paz.

La pretensión de que los propietarios de un edificio (o de una obra de arte) no pueden cambiarlo porque hay un grupo que valora el edificio (o la obra de arte)  parte de la pretensión arrogante de que todos deben valorar lo mismo; y parte de la pretensión peligrosa de que lo tuyo, no es tuyo.  Si prevaleciera el criterio de que los propietarios de una obra de arte en un edificio no pueden alterarla, se crearía un incentivo perverso: el de que es mejor no añadir obras de arte a los edificios para no correr el riesgo de que luego, haya gente que disponga que no se pueden alterar la obra de arte, ni el edificio.

Dicho lo anterior celebro el retorno de los murales con la esperanza de que no haya sido por la fuerza, ni por la amenaza del uso de la fuerza.

110115_murales_gonzalez_goyri

Hay murales bellísimos de Roberto González Goyri en el Banco de Guatemala, en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y en otros edificios.  El Tecún Uman monumental de la zona 13 es de aquel gran artista.


17
Jul 16

Meones en el Centro

meones

A mí me encanta ir al Centro de la ciudad.  El sábado anduve por ahí tomando fotos y como la luz estaba estupenda al atardecer conseguí buenas.  Luego fui a tomar un refresco y a comer una crepe de Nutella. La verdad es que disfruto mucho de esos paseos y de practicar el antiguo arte de People Watching.

Pero hay algo que siempre me desagrada y es que el Centro siempre huele a meados. Por eso tomé la foto que ilustra esta entrada.  Ahí hay dos meones que caché en la Once calle y Quinta avenida.

Cuando empecé a bloguear en Carpe Diem, hace casi diez años, una sección muy popular entre los primero lectores era la de meones y la abandoné porque me aburrió. Empero, creo que es importante denunciar a la gente que orina en las calles.  Es una costumbre sucia y muy fea.  Es una costumbre despreciable. Se compara con la de la impuntualidad, con la de no confirmar asistencia a las invitaciones, y a la de no responder directamente a preguntas directas. La de mear en lugares públicos es tan desagradable como la de sonarse la nariz con la mano y luego arrojar los mocos al suelo, o a una pared.

La idea de aquel espacio surgió porque una vez leí que en algún lugar de México, la gente les grita a los meones: ¡Meón, meón!; y porque el difunto Chepe Zarco impulsó, hace años, una campaña contra la gente que ensucia las calles. La campaña decía: No sea coche.


19
Nov 15

Los murales de González Goyri, y Benito Juárez

110115_murales_gonzalez_goyri

En 1976 yo recibía clases de mecanografía en un colegio que está situado a dos cuadras del parque Enrique Gómez Carrillo y la camioneta Uno me dejaba en ese lugar.  En una de tantas pasadas vi para arriba y en el edificio localizado en la Quinta avenida y Quince calle noté unos murales firmados por Roberto González Goyri, uno de los más notables, admirados y respetados artistas guatemaltecos. Hay murales bellísimos suyos en el Banco de Guatemala, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y otros edificios.  El Tecún Uman monumental de la zona 13 es del maestro.

A lo largo del proceso de deterioro de la zona 1 a veces pasaba por mi mente el hecho de que era notable que aquellas obras de arte estuvieran por ahí sin que nadie -aparentemente- reparara en ellas.  En medio de la fealdad y de la inmundicia del área, y aunque artisticamente  no fueran de mi gusto, era bonito saber que estaban ahí.  Y me hubiera gustado que se quedaran ahí. En esa cuadra estaba  la casa de mi bisabuela, Gilberta a principios del siglo XX, lo cual le añadía encanto a todo el asunto. iPero ya no están…y no faltan los clamores, las vestiduras rasgadas, los puños cerrados y el crugir de dientes a causa su desaparición, o eliminación.  A  mucha gente le  gusta pensar que ciertas obras de arte, incluidas las de arquitectura, no son propiedad de sus propietarios, sino que son algo así como propiedad de todos. Esa forma colectivista de ver las cosas supone que si algo es del gusto de algún colectivo, su propietario no puede disponer de él.  Sucedió hace poco con las estructuras de una gasolinera en la Avenida de las Américas y sucedió hace ratales con un mural pintado en un teatro.

Hace años, yo mismo lamentaba la destrucción de varias casas de arquitectura extraordinaria y cincuentera, que estaban ubicadas en la Avenida de la Reforma, y que fueron sustituidas por edificios.  Pero una cosa es lamentar un cambio; y otra muy diferente es pretender que el propietario de un inmueble, o de una obra de arte, no pueda disponer de ella como corresponde, sólo porque un grupo de interés estima que no deba hacerlo….o peor aún, que no tenga derecho a hacerlo.

La pretensión de que los propietarios de un edificio (o de una obra de arte) no pueden cambiarlo porque hay un grupo que valora  el edificio (o la obra de arte)  parte de la pretensión arrogante de que todos deben valorar lo mismo; y parte de la pretensión peligrosa de que lo tuyo, no es tuyo.  Si prevaleciera el criterio de que los propietarios de una obra de arte en un edificio no pueden alterarla, se crearía un incentivo perverso: el de que es mejor no añadir obras de arte a los edificios para no correr el riesgo de que luego, haya gente que disponga que no se pueden alterar la obra de arte, ni el edificio.

Lamento la sustitución de los murales del maestro González Goyri por azulejos anodinos; pero respeto el derecho de los propietarios de los murales no sólo a tener gustos distintos a los míos, sino a disponer de su propiedad como le convenga. ¿Por qué? Porque ya lo dijo Benito Juárez: el respeto al derecho ajeno es la paz.


07
Jun 15

Los jaguares están de vuelta

150606-jaguar-luis-figueroa

Los jaguares de la Sexta Avenida están de vuelta…y a ver cuánto duran esta vez.  El de la foto tiene anteojos; y hay un jaguar fantasma bajando de una pared en el edificio de la Empresa Electrica.

Los jaguares ya estuvieron en aquella vía céntrica pero fueron estropeados por lo vándalos; igual que ocurrió con la estatua encantadora de Tasso Hadjidodou que fue objeto de la salvajada en más de una ocasión hasta que tuvo que se removida.

Cuando estuve en el Mirador, mis amigos y yo escuchamos el rugido de jaguar y vimos la huella de uno en el barro.  Me encantan esos felinos y me causan mucha gracia sus estatuas que están en la Sexta.


15
Mar 15

La manaña en el Centro Histórico

Imagen de previsualización de YouTube

Tenía ratales de no ir en la mañana de domingo al Centro Histórico y, como siempre, valió la pena: desayuné sabroso, en buenísima compañía y con música de marimba; vi una procesión tradicional de la temporada; saludé a colegas que manifestaban por la libertad de expresión y contra los ataques a miembros del gremio; y me encontré con esta banda de chicos.

El Centro Histórico es un retrato de Guatemala en donde y de la vida; donde lo triste y lo trágico se mezclan y se viven en paralelo.  Donde lo tradicional se disfruta con lo moderno.  Donde hay de todo y falta mucho.  Donde cada cabeza, cada vida y cada individuo son un mundo; y donde arrieros somos y por el camino vamos.

Por eso disfruto tanto mis paseos por aquella área de la ciudad.


27
Oct 14

Los destruccionistas pintan paredes y mesas

Imagen de previsualización de YouTube

Pero…¿cómo se me fue a olvidar que el 21 de octubre tenía que ir a fotografiar las pintas con las que la dirigencia popular ensucia la Sexta Avenida del Centro Histórico?

Los destruccionistas son tan predecibles.  Por donde pasan ensucian, destruyen y afean. ¿Quieres ver tres ejemplos?

Esto es lo que hicieron el Primero de mayo de 2014.

Esto hicieron en mayo de 2012.

Esto hicieron en octubre de 2013.

El vídeo muestra algo de lo que hicieron este año para celebrar su revolución; y que otros tienen que limpiar….y ya sabes lo que se dice: El que pinta pared y mesa demuestra su bajeza.

Mis respetos para quienes ayudaron a limpiar.


26
Oct 14

“La ciudad de Guatemala desde el Cerro del Carmen”

city-of-guatemala-a-glimpse-at-guatemala-carpe-diem-luis-figueroa

Cuentan los Maudslay: The city of Guatemala occupies a beautiful position in the middle of a broad plain, surrounded on all sides by mountains and volcanoes…Two storied houses are as scarce as earthquakes are frequent.  Churches and houses alike are white-washed, and the general  effect is cheerful and even dazzling in the bright sunlight of the tropics…Street tramways, telegraph and telephone wires and enectric lights are there to keep us up to date; but in spite of their intrusion, it is Old Spain -the Spain of the Moors- which comes uppermost to one`s mind when wandering agout the city….Nothing in the whole city was so attractive to both of us as the great market-place, and there we spent many hours.

Me dieron ganas de compartir las fotos de A Glimpse at Guatemala(1899); un libro publicado por Ann Carey Maudslay y Alfred Percival Maudslay, viajeros británicos que estuvieron en Guatemala a finales del siglo XIX.

La ilustración es de Blanche Hunter a partir de una fotografía.


02
May 14

El que pinta pared y mesa…aunque sea Primero de mayo

Haz clic sobre la foto, para ver más fotos

¡Vaya hombre!, a diferencia de lo que ocurrió en mayo de 2012 y en octubre de 2013, este año los manifestantes del Primero de mayo no llenaron de hoces y martillos la Sexta avenida del Centro Histórico de la ciudad de Guatemala.  ¿Para no darse color?  A decir verdad las pintas en paredes y persianas fueron significativemente menores en cantidad.

Estaban, por supuesto, las clásicas pintas contra la explotación, pintas que me llevan a preguntar: ¿cómo es que de desempleada, una persona que no tiene trabajo pasa a ser explotada una vez que consigue empleo?

En una pinta que llama a la unidad de América Latina me parece que está las únicas hoz y martillo de este año.  ¡Para el pelo, eso!, porque a donde apunta es a una unidad que siga los pasos de la tiranía en Venezuela y los de las democracias instrumentalizadas para perpetuar los mandatos de personajes como Daniel Ortega y Rafael Correa; así como otros impresentables como Cristina Kirchner y Evo Morales para mencionar dos…sin que falten los criminales hermanos Fidel y Raúl Castro.

A pesar de sus esfuerzos por respaldar los movimientos antiindustriales por medio de su oposición a la minería y a otras actividades, a la iglesia católica se le cuestiona que al servicio de quién está.  No basta con rezar, dicen los manifestantes.  La revolución le demanda a acción a la iglesia católica, ¿como en los años 80? Según los manifestantes, dios aborrece el negocio de la minería; pero uno no puede estar seguro de esas cosas.

Por cierto que, en su libro titulado  Empires of the Atlantic World: Britain and Spain in America, 1492-1830, John H. Elliot nos recuerda que  La riqueza generada por las economías mineras de los virreynatos de México y de Perú hicieron posible mantener un contínuo programa de construcción y remodelación de iglesias católicas. El historiador cita al fraile viajero Thomas Gage y nos cuenta que había, en el México de 1620 más de 50 iglesias, capillas, claustros, conventos y parroquias cuyos techos y vigas estaban revestidas con… ¡oro!

¿De dónde saldría el oro que se usaba en aquellas iglesias y que le daba tanta riqueza, prestigio y poder a la iglesia católica?  ¿De dónde salió la riqueza que le permitió a esa organización ser terrateniente formidable y prestamista implacable? ¿De dónde ha salido el oro para báculos, báculos, cálices, pectorales y otras joyas que se lucen en iglesias, monasterios y museos, así como en obispos, arzobispos, cardenales y papas (aunque Bergoglio no se sienta cómodo con esa tradición? ¿Qué tantas fuentes de ingresos actuales, de aquella organización, provienen de fortunas enraízadas en la explotación minera? En la pared de la iglesia de Santa Clara hay una pinta que dice: Dios aborrece este negocio.  Como está junto a una frase -en pintura negra- que se refiere a la minería, uno podría suponer que alude a ese negocio.  Pero está en pintura roja, en la pared de un templo; por lo que  también cabe suponer que se refiere al negocio de la Iglesia.  ¿A cuál se referirá?

En fin, sigue siendo cierto aquello de que quien pinta pared y mesa, demuestra su bajeza; pero al menos este año los abusos fueron moderados.  Ojalá que esa manifestación sea menos perjudicial el año entrante.


15
Abr 14

¡Raza de cafres! La estatua de Tasso destruida, otra vez

140413_tasso_hadjidodou_luis_figueroa_luisfi

La estatua de Tasso Hadjidodou, en la Sexta avenida del Centro Histórico, llama mucho la atención. Es como si él estuviera ahí sentado.  Docenas de veces he visto que los niños la ven con curiosidad inmensa y estoy seguro de que algunos de ellos no saben si se trata de una estatua de verdad, o de una de las estatuas vivientes que también ocupan aquel espacio.

La estatua, sin embargo, a cada rato es vandalizada por cafres y patanes.  La rompen, la pintan, le quitan sus anteojos y la rayan.

A mucha gente le gusta tomarse fotografías con ella y a pesar de que ha sido lastimada en mont[on de ocasiones, ahí está siempre que puede.  La gente le tiene cariño a esa estatua; pero a los cafres no les importa eso.