28
Feb 17

Ganaron la batalla del barco, pero perdemos la de la libertad

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Escucha el podcast aquí.

La embarcación de Women on Waves -de una organización no gubernamental holandesa que ayuda a mujeres que desean interrumpir voluntariamente sus embarazos- fue expulsada del país por disposición de la Dirección General de Migración con el apoyo del ejército.

La visita y la propuesta de aquella nave desató a todas las fuerzas conservadoras y se armó una discusión apasionada y emocional sobre el aborto inducido.

La objeción más débil fue la positivista; basada en el hecho de que el aborto es un delito. Débil, la objeción porque los abortos no iban a ocurrir en territorio guatemalteco, sino en aguas internacionales en un buque de bandera holandesa, país en el que el aborto no es delito.  Las autoridades amenazaron con impedir por la fuerza que las mujeres que necesitaran los servicios del barco pudieran viajar hacia él; pero, ¿las autoridades deberían evitar que las mujeres que desearan un aborto viajaran a países como los Estados Unidos de América, Uruguay, o Guyana, para citar tres donde la interrupción voluntaria del embarazo no es delito?

La objeción más absurda fue la que mostraba vídeos e infografías de un bebé siendo violentamente extraído del vientre de una mujer.  Objeción absurda porque mostraba bebés plenamente formados más allá del primer trimestre de embarazo.  Un aborto más allá de ese plazo pondría en grave peligro la salud y la vida de la mujer.  Ningún médico responsable interrumpiría un embarazo en esas circunstancias.  Los abortos en circunstancias médicas responsables suelen ser de embriones;  pero no de bebés plenamente formados.  La idea de que haya disponibilidad de ambientes y de profesionales responsables para interrumpir voluntariamente embarazos (en un país donde hay unos 65 mil abortos al año) es, ¡precisamente!, evitar peligros y daños para las mujeres que no pueden, o no quieren permanecer embarazadas.  Muchísimas de aquellas mujeres mueren en condiciones inhumanas debido a abortos irresponsables y no profesionales.

La objeción más sofomórica fue la de que ¿qué tal si el embrión abortado iba a ser un Beethoven, iba a salvar al mundo, o eras tu? Objeción que se neutraliza con imponderables como, ¿qué tal si el embrión abortado iba a ser Hitler, o Stalin, o el marero que iba a matar a la hija de tu vecino?  La sola pregunta subraya el carácter potencial del embrión, frente al carácter real y actual de la vida de la mujer.

Es un hecho que un embrión -de tres meses- no podría vivir fuera del útero.  Sólo después de los siete meses es que aquella vida potencial tendría posibilidades de sobrevivir independientemente del organismo que se ha apoyado hasta el momento; si y sólo si cuenta con la tecnología, el conocimiento científico y la atención necesarias para ello.

Esto es muy importante porque, aunque un óvulo y un espermatozoide son vida potencial, aunque una morula y un embrión son vidas potenciales, la única vida real es la de la mujer embarazada.  Si la vida potencial tuviera el mismo valor que la vida real, debería ser delito desperdiciar esperma, por ejemplo. ¿Está claro que lo actual tiene prioridad sobre lo potencial?

Muchos opositores al aborto creen que la vida potencial y la vida actual son equivalentes; e hicieron creer a algunos inocentes que hay una contradicción entre la defensa de la vida como un derecho individual y un valor supremo, y la defensa del derecho de las mujeres a que nadie las fuerce a quedar embarazadas.

La vida humana (no la existencia de un embrión) implica acción dirigida, controlada por la mente, con cognición y emociones, valoraciones y preferencias, implica competencia y cooperación (los tropismos y los actos reflejos, no son acción).  La vida humana (la de la mujer, y no la existencia de un embrión)  implica acción, autonomía y autopoyesis (no en el sentido de que venga de la nada, claro; sino que se crea y se produce a sí misma a partir de un sistema cuya dinámica se mantiene y reconstruye a sí misma para no desintegrarse).

Alguien va a objetar que según aquella definición, pareciera que alguien que no tiene todas sus facultades cognitivas, o es incapaz de actuar, no está vivo.  Pero eso no es cierto, porque, una silla rota, sigue siendo una silla.  Por ejemplo, un anciano que sufre de demencia senil, sigue siendo una persona humana. .

Un detalle que me llamó la atención durante la discusión fue la creencia de que tanto la mujer embarazada como el hombre que la embarazó tienen iguales derechos con respecto al embrión.  Este argumento es muy débil porque el embrión crece dentro del vientre de la mujer, es el cuerpo de la mujer el que lo alimenta, es el cuerpo (¡y el proyecto de vida de la mujer!) el que es sometido a cambios impresionantes, el embrión depende 100% del cuerpo de la mujer, es totalmente inviable fuera del cuerpo de la mujer.  El padre ha aportado material genético, y eso es valioso; pero sólo carga una parte de los efectos y consecuencias del embarazo.

Por otro lado, no se puede tratar a todas las relaciones de padre biológico de la misma forma.  Esto es evidente cuando se trata del padre biológico potencial por violación, cuyo derecho al feto debería estar fuera de discusión ya que se trata de una imposición violenta en el cuerpo de la mujer violada.  Pareciera diferente en el caso del padre biológico potencial por coito voluntario; empero, aunque el coito fuera voluntario por parte de la mujer, la conservación de la mórula o del feto, es una decisión distinta porque tiene efectos distintos y de muy largo plazo.  Nueve meses como mínimo, de 18 a 21 años es una perspectiva, y el resto de la vida es otra posibilidad.  La mujer es el mayor stake holder en un embarazo.

No debería ser moralmente aceptable eso de forzar el embarazo en una mujer. Empero, aunque parece claro que el que es consecuencia de una violación es un embarazo forzado; el hecho de que la sociedad obligue a la mujer violada a conservar el embrión es una doble violación.  Nadie debería tener la facultad de forzar a una mujer a quedar embarazada, ni a permanecer embarazada.

Durante la discusión fue fascinante ver cómo, la mayoría de conservadores, hicieron micos y pericos para no apoyar sus argumentos en la creencia de que los embriones tienen alma puesta ahí por su dios.  Frente a ese argumento no hay nada que decir porque se trata de una creencia; las creencias, al margen de los hechos, son como callejones sin salida donde lo único que queda es pedir que se admita el artículo de fe.

En Facebook alguien proclamó: Ganamos la batalla del barco…y seguramente sí; empero…perdimos la batalla de la libertad.  Quizás porque, como dijo Benito Mussolini (de ingrata recordación), la concepción fascista de la vida es religiosa, una en la que el hombre es visto en su relación inmanente con una ley superior, dotada de una voluntad objetiva que trasciende al individuo y lo eleva a la pertenencia consciente de una sociedad espiritual.

Actualización: Hice una consulta entre mis lectores en @luisficarpediem y no deja de ser alarmante que 9 de 37 participantes crean no estén en desacuerdo con que nadie debería forzar a una mujer a quedar embarazada, ni a permanecer embarazada.  Dichosamente 26 dijeron que no están de acuerdo y nunca faltan los que son incapaces de hacer un juicio moral.

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23
Ene 17

Bergoglio dice que el liberalismo económico mata

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Evidentemente, hoy día Latinoamérica está sufriendo un fuerte embate de liberalismo económico, de ese que yo condeno en “Evangelii Gaudium” cuando digo que esta economía mata. Mata de hambre, mata de falta de cultura….dijo ¿quién? ¡Acertaste! Jorge Mario Bergoglio.

El mismo personaje añadió que los sistemas liberales no dan posibilidades de trabajo y favorecen delincuencias. Bergoglio pidió, para solucionar lo que según él es un problema, rearmarse con formaciones de políticos que realmente den a Latinoamérica la fuerza de los pueblos. Contra toda evidencia Bergoglio asegura que Desde el punto de vista económico, hoy día la clase media tiende a desaparecer.

Los seguidores de Bergoglio dirán que donde dijo digo, dijo Diego y muchos de ellos seguirán financiándolo y financiando su organización, como si sus declaraciones fueran moralmente neutras.  Es como aquella anécdota que se le atribuye a Lenin: el día en que los condenen a la horca, los capitalistas (o los burgueses) serán los primeros en vender la cuerda con que serán ahorcados.

Por cierto…si has oído que Bergoglio diga que el socialismo mata, que el colectivismo mata, o algo así de contundente, como dice que el liberalismo mata…¿nos lo compartes? Digo…para que no pensemos, los lectores de este espacio, que Bergoglio no dice lo que dice, sino que dice…ya sabes.


04
Jul 16

La escultura, y objetivismo y libertarianismo

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En la Objectivist Conference 2016 mis conferencias favoritas de ayer fueron:

  1. The Value of the Visual Arts: How to Appreciate Sculpture and Still Life Painting, por la escultora Sandra Shaw y la pintora Linda Mann.  ¡Las naturalezas muertas, de Mann son bellísimas y excelentes!
  2. Objectivism and Libertarianism, por Yaron Brook y Onkar Ghate.

La escultura dramatiza la figura humana en forma tridimensional y apela a nuestra habilidad de ver las cosas y tocarlas; y como sucede en todo tipo de arte lo que buscamos en ella afecta lo que obtenemos de ella.  Shaw mostró The Column of Live por M. Hoffman y explicó como es que esa obra de arte nos muestra un mundo en el que eso es posible, la figura de dos seres humanos completamente expuestos en un mundo benevolente donde la serenidad, el amor, las relaciones y lo pacífico son posibles.

Shaw mostró The Painters´s Honeymooon por F. Leighton y Eva Buttler With a Dove, por A. Munro que recrean un mundo en el que la gentileza es posible.  También mostró The Sluggard, de F. Leighton que ilustra esta entrada.  La ideas de un universo benevolente se capta por medio de todas aquellas obras.

Entre las artes visuales, la escultura tiene la ventaja de que pone los objetos en nuestra dimensión, de la misma forma en que observamos la realidad y de la misma forma en la que los objetos están presentes en nuestro mundo.  Nos ofrece la experiencia de la realidad y de la grandeza del potencial humano (como en el David, de Miguel Angel). El hecho de que la escultura atienda a nuestras facultade de ver y tocar enfatiza su relación con la realidad.  Nuestra capacidad de percibir la existencia de las cosas depende de la vista y del tacto; y sin ellos nuestra capacidad de experimentar la presencia de entes estaría severamente limitada.

El foco principal de la escultura son las personas, los seres humanos; y su valor central es que nos ofrece una vista fundamental de los seres humanos y de su potencial.  Nos muestra que los seres humanos somos capaces de alcanzar logros, de ser felices y de ser inspiradores.

Shaw sugirió que las preguntas principales que debes hacerte cuando ves una escultura son: ¿Qué clase de ser es este? ¿Está floreciendo, o es inspirador? ¿Qué clase de vida vive? ¿En qué clase de mundo vive? La suya, ¿presenta una figura ideal? Cuando veas una escultura se explícito contigo mismo con respecto a qué quieres de ella.  Se muy egoísta cuando veas una escultura.

De las pinturas de Linda Mann voy a decir que me dejaron fascinado.  Yo nunca les había puesto atención a las naturalezas muertes.  En mi escala de mi muy humilde apreciación del arte estaban un escalón abajo de los paisajes, y estos estaban un escalón abajo de las pinturas que involucraban personas y acciones.  Ahora he aprendido el valor de las naturalezas muertas.

Estas nos recuerdan que el universo es inteligible y ordenado.  Nos hablan de perspectiva y de lo importante que es enfocarse y en la importancia, no de los detalles de la realidad, sino de los detalles escogidos por el artista.

De las pinturas que mostró Mann me impresionaron muchísimo una de una vasija griega y un broche, una de un florero de cristal y una tetera japonesa de hierro, y otra de una urna griega preciosa.  Las tres pinturas que -sin duda alguna- le hablan a nuestros sentidos de vida y hacen concretos nuestros valores abstractos.

Objetivismo y libertarianismo:

Yaaron Brook y Onkar Ghate cuestionaron que ideas como derecha e izquierda, o liberalismo y conservadurismo sean apropiadas para etiquetar al objetivismo; principalmente porque el objetivismo es una filosofía y no una ideología política.

Observaron que hay muchas coincidencias entre Ayn Rand y Ludwig von Mises; pero que se aproximan al capitalismo de laissez-faire (cuyo objetivo fundamental es proteger los derechos individuales, que son la vida, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de la libertad) desde dos perspectivas muy diferentes.

Yaron y Onkar hicieron énfasis en la importancia de sancionar lo bueno; y no sancionar lo malo.


03
Dic 15

“Las sufragistas” y otros temas liberales

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Desde una perspectiva individualista la lucha de las mujeres por el derecho al voto y por la igualdad ante le ley es una lucha admirable, legítima y cuya historia deberíamos conocer mejor.  En ese espíritu fui a ver la película Suffraguette.

En aquel contexto es impensable que a las mujeres se las considere casi como objetos que son propiedad de sus padres, de sus maridos, o de sus hermanos…o de sus empleadores; que no tuvieran la posibilidad de elegir y ser electas; que sus propiedades fueran administradas por sus padres, sus maridos, o sus hermanos; o peor aún, que no tuvieran la facultad, ni el derecho, de decidir sobre sus hijos.

Aún simpatizando con la causa, dos cosas me decepcionaron de la peli.  Las cortas apariciones de Meryl Streep y recordar que -debido al conservadurismo que la gente confunde con el liberalismo- el liberalismo clásico y el individualismo han perdido causas que les son propias, en favor del socialismo y del colectivismo.  En la peli, Emmiliene Pankhurst la lidereza sufragista se expresa contra el ídolo de la propiedad, con el mismo espíritu de ligereza, desprecio y rechazo con el que P.J. Proudhon asegura que la propiedad es robo, y con el mismo espíritu con el que K. Marx afirma que el proletarios puede liberarse sólo por medio de la abolición de la propiedad.  El colectivismo ha cooptado este tema y otros.

En el fondo, el conservadurismo todavía considera válido aquello de Las tres K, o sea el slogan de que las mujeres son sólo para los niños, la cocina y la iglesia.  El hecho desafortunado de que mucha gente confunda el conservadurismo con el liberalismo clásico y el hecho de que los liberales clásicos son más entusiastas del libre comercio y de temas fiscales (por ejemplo), hace que se pierda de vista la importancia de temas como los derechos de las mujeres, que no son ajenos al lado del espectro filosófico y político que nada tiene que ver con los ideales socialistas y colectivistas.  Quien quiera profundizar sobre este tema, seguramente querrá conocer a Mary Wollstonecraft, por ejemplo.

El liberalismo clásico ha perdido otros temas que le son propios porque están íntimamente ligados al respeto de los derechos individuales y a la igualdad de todos ante la ley.

El racismo, por ejemplo, es estúpido ya que juzga a las personas con base en datos irrelevantes; y por lo tanto hace que los juicios derivados de esa perspectiva sean inútiles.  Dado que las ideas elegidas por las personas gobiernan el mundo y dado que las ideas guían las acciones, las ideas definen el carácter.  Empero, el racismo se enfoca en lo físico, que es no elegido.  Esta perspectiva es propia del liberalismo clásico.

El matrimonio igualitario, por ejemplo, es una expresión del respeto a la libertad en general y a la libertad de contratación en particular; también lo es de la lucha contra todo privilegio. ¿Qué puede sere más propio del liberalismo clásico?

La despenalización de las drogas y el fin de la guerra perdida contra aquellas sustancias -no por el derecho del junkie a meterse babosadas en el cuerpo- sino en defensa de las víctimas inocentes de aquella guerra y en contra del estatismo y el intervencionismo generados en aquel ambiente de guerra, son campos propios del liberalismo clásico.

Pero el conservadurismo se siente incómodo con algunas de aquellas ideas.  Y muchos liberales -por no incomodar a sus amigos conservadores- se mantienen alejados de estos asuntos morales y prefieren no salir del librecambismo y de temas parecidos.

Foto por Bain News Service, publisher [Dominio público], via Wikimedia Commons


15
Oct 14

En recuerdo de Leonard Liggio

Imagen de previsualización de YouTube

Conocí a Leonard Liggio durante la celebración del Mont Pelerin Society Meeting que se celebró en Guatemala en 2006.   Lo precedía su fama de intelectual honesto, de caballero gentil y de campeón de la libertad.  Y ninguna de las tres le quedó grande.  El doctor Liggio dejó no sólo una obra monumental en favor de la libertad, sino un recuerdo entrañable entre quienes lo conocimos. Yo volvería a encontrarme con él, aquí en Guatemala en 2009, y en esa ocasión hablamos -entre otras cosas- sobre la crisis financiera y la importancia de los sistemas moral y ético, siendo que una de sus áreas de expertaje era la Historia legal.  En esta última ocasión vino para el encuentro de la Association for Private Economic Education.

En los años 50, Liggio fue miembro del grupo Students for Taft, en la Georgetown University donde  fundó un club de cine que, cada año, proyectaba la película The Fountainhead. Formó parte del seminario de Ludwig von Mises, en Nueva York y asistía a las reuniones del Colectivo de Ayn Rand en esa ciudad.  Hasta ahora me enteré de esto que hizo que mi aprecio y respeto por esta gran liberal se elevaran.

El doctor Liggio fue presidente de la Sociedad Mont Pelerin, y del Institute for Humane Studies. Fue profesor en la George Mason University, profesor visitante en la Universidad Francisco Marroquín, directivo del Competitive Enterprise Institute, vicepresidente ejecutivo de la Atlas Network y fiduciario del Liberty Fund. De la UFM recibió un doctorado honoris causa en 1990.

¡Adiós a Leonard Liggio…un grande de la libertad!


30
Jul 14

¿Y si ayudas a construir la ruta a la libertad en América Latina?

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La humanidad ha seguido la ruta de la libertad desde que dió sus primeros pasos.  Esa ruta nos ha llevado lejos a través del tiempo en nuestra historia humana: hasta este momento tan provlive a la innovación, a la creación de riqueza y al bienestar, así como proclive al respeto de los derechos individuales.  ¡Puedes ayudar a construir la ruta en América Latina!

Con tus donaciones puedes ayudar a hacer realidad la conferencia titulada La ruta de la libertad, organizada por Estudiantes por la libertad.  Ese encuentro será la próxima parada en la ruta de la libertad y durante ella discutiremos los retos pendientes que enfrentará la próxima generación de lideres que defenderán las ideas y los principios de la libertad -ideas y principios que nos han traído hasta este punto en la ruta- .

Haz clic en este enlace para hacer tu donación.

¿A dónde irán los fondos?

  • A becas para estudiantes.  El equipo de Estudiantes por la libertad espera más de 150 estudiantes y quiere que asista la mayor cantidad posible.  Habrá becas para estudiantes desde México hasta Argentina y para ello será muy útil tu ayuda.  La becas cubren transporte, hotel y regustro.
  • Gastos de la conferencia.  El equipo está integrado por estudiantes universitarios de toda América Latina que ponen su trabajo, su tiempo y su dinero; pero hace falta mucho para cubrir todos los costos de la conferencia y hacerla realidad.  Puedes ayudar a difundir las ideas de la libertad en todo el continente.

También puedes donar en Bitcoins.

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23
Jul 14

Adiós al periodista Carlos Ball

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Carlos Ball, fundador de la Agencia Inter-Americana de Prensa Económica, que distribuía artículos periodísticos y de opinión por los liberales clásicos más destacados de América Latina, murió  a la edad de 75 años luego de una vida dedicada a ganar la batalla de las ideas.

Oí de Carlos Ball durante mi internship en el Cato Institute porque él y AIPE tradujeron todos los artículos que sirvieron para hacer elcato.org que fue el proyecto a mi cargo.  Cuando yo era editor de Opinión, en el diario Siglo Veintiuno, varias veces intentamos integrar las plumas del AIPE en el elenco de columnistas; pero había otras prioridades y nunca fue posible.  Más tarde lo conocí -en persona- durante el primer Freedom Fest, en Las Vegas.  Y ahora siento mucho su partida.

Puedes leer  artículos de Carlos Ball en español aquí y algunos artículos de él en inglés aquí; y los artículos de AIPE se encuentran en la Hoover Institution; Carlos Ball tradujo y distribuyó -para el mundo hispanohablante- artículos de Milton Friedman, Gary Becker, James Buchanan y otros liberales distinguidos. Cuando Carlos Ball cerró AIPE, en 2010, había distribuido 8,788 columnas de opinión de 734 autores, relata Ian Vásquez, del Cato Institute.

Carlos Ball -venezolano- fue co fundador del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad que es un centro de pensamiento  que recién celebró su XXX aniversario a pesar del acoso del régimen de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Carlos fue un héroe de la libertad. En los años 80 fue editor de El diario de Caracas y en 1987 denunció los ataques a la libertad de prensa por parte del presidente Jaime Lusinchi.  A raíz de esas denuncias, Lusinchi exigió que el Editor fuera despedido del periódico y puso ese despido como condición para renovar la licencia del canal de televisión RCTV , que era parte de la misma empresa de medios masivos de comunicación. Ball fue despedido y el gobierno procedió penalmente contra él. En esa ocasión el juez que presidía el tribunal explicó: Tengo instrucciones de arriba. Ball abandonó el país y se mudó a Florida, desde donde operaba la AIPE.

Van para doña Anita, su esposa, mi sentido pésame y un abrazo.

La foto es del artículo de Ian Vasquez en el blog Libremente.


11
Jul 14

En coloquio: “The Constitutional Political Economy of Statelessness”

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The Constitucional Political Economy of Statelessness es el nombre del coloquio en el que estoy participando; un tema rico y fascinante desde muchas perspectivas.

Antes de la celebración del encuentro y de las discusiones hicimos varias lecturas de The Limits of Liberty, por James M. Buchanan; y de The Machinery of Freedom:  Guide to Radical Capitalism, por David Friedman; así como  If Men were Angels: The Basic Analyitics of the State versus Self-Government, por Robert Higgs. También lecturas de Anarchy, State and Utopia, por Robert Nozick.

Leímos The Law of Primitive Man: A Study in Comparative Legal Dynamics, por Hoebel E. Adamson; Constant Battles: The Myth of the Peaceful, Noble Savage; por Steven LeBlanc and Katherine Register; y Peace Making Among Primates, por Frans de Waal. También An-arrgh-chy: The Law and Economics of Pirate Organizations, por Peter Leeson; and Governance and Prison Gangs, por David Starbek.  Leímos Failed States, por Simeon Dankof, et al; y The Spontaneous Evolution of Cyber Law, por Bruce Benson.

El coloquio se celebra en Indianapolis, organizado por The Liberty Fund, y con la participación de un elenco extraordinario de 15 académicos de Los Estados Unidos de América, Canadá, Noruega y el Reino Unido.  El director del coloquio es Daniel J. D´amico, de la Loyola University New Orleans; y coordinador de las discusiones es Aeon J. Skoble, de la Bridgewater State University.

En la mañana tuvimos las primeras sesiones para discutir a Buchanan, Friedman, Higgs y Nozick; y en la tarde discutiremos los documentos de Hoebel, Le Blanc y de Waal.  He aprendido mucho de los chimpancés, los esquimales y los piratas…y seguramente habrá más durante las discusiones de la tarde.

Si te interesa el tema del anarco-capitalismo te recomiendo las lecturas de este coloquio.


16
Jun 14

¿Por qué soy liberal?

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Hoy que se celebra el Día del liberalismo se me ocurrió explorar por qué es que soy liberal (o libertario).  La forma más rápida y directa de explicarlo está en un meme que circula por ahí y dice:  Libertarianismo: la noción radical de que las otras personas no son tu propiedad.

En este contexto -y en otros- liberalismo y libertarianismo son sinónimos. Lo que me gusta de ese meme es que lo deja clarísimo: Nadie es mi propiedad, y no soy propiedad de otros.  Esto implíca que debo respetar el derecho de otros a la búsqueda de su felicidad y otros deben respetar mi derecho a la búsqueda de la felicidad.  Como somos seres humanos, aquello implica que para vivir como seres humanos debemos actuar conforme a nuestra naturaleza y que para eso es mejor que lo hagamos racionalmente y en libertad.  Implica que para ello debemos erradicar las relaciones de poder y de fuerza en nuestras vidas. Implica que, mejores que las relaciones de poder y de fuerza, son las relaciones pacíficas y voluntarias.

¿Sábes qué más me gusta de aquel meme? Me gusta que dice que es una idea radical e intransigente: Las otras personas no son tu propiedad.

Ahora que se acerca el Día del padre podría decir que soy liberal porque mi padre me daba a leer los folletos del Centro de Estudios Económico-Sociales; o podría decir porque mi abuela me dio a leer La rebelión de Atlas y luego leí El manantial.  Podría decir que fue porque conocía las obras de Ludwig von Mises, Friedrich A. Hayek, y Henry Hazlitt. Podría decir que es porque personajes como Manuel F. Ayau, Giancarlo Ibárgüen, Warren Orbaugh y Mario David García  me han permitido compartir el camino con ellos. Podría decir que es porque…¿cómo fregados iba a ser conservador? ¿Para conservar, qué? ¿El mercantilismo, el socialismo, el misticismo, la irracionalidad, el colectivismo? Podría decir que es por otras razones más.  Empero, y como escribió Baltasar Gracián: Lo bueno, si es breve, es dos veces bueno.

Nadie es tu propiedad.  ¡Feliz día del liberalismo!


24
Jun 13

Algunos”liberales” chapines son conservadores

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Estoy totalmente de acuerdo con los columnistas y académicos socialistas que afirman que algunos liberales guatemaltecos en realidad son conservadores.   Librecambistas sí son muchos de ellos y también son neoliberales; pero ¿liberales clásicos, o libertarios? Les voy a contar por qué es que no lo son.

Los acabo de ver cerrando filas, con el conservadurismo más cachureco o religioso posible, contra la Convención interamericana contra el racismo, la discriminación racial y formas conexas de intolerancia.  En es documento, y con mucha habilidad, los patrocinadores de aquel acuerdo mezclaron el tema del racismo -a favor del cual no puede estar nadie con dos dedos de frente y menos si se dice liberal- con el matrimonio igualitario y el derecho de las mujeres a elegir qué hacer con sus cuerpos y sus vidas.  Estos dos últimos temas espantaron a los conservadores de todos los colores, incluyendo a los que se dicen liberales; y ahí se resbalaron.

Si le creemos a Alberto Benegas-Lynch que la mejor definición de liberalismo –que ha sido tan mal interpretado– es el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros, no es difícil empezar a atisbar por qué es que afirmo lo anterior.  La prueba o el “test” no es la tolerancia con las personas que comparten nuestro proyecto de vida, sino con las personas que disienten con nuestro proyecto de vida.  Sólo en este contexto se puede recurrir a la fuerza cuando hay lesión de derechos de terceros, explica Benegas-Lynch.

Tanto el matrimonio, como el derecho a hacer uno con su cuerpo y su vida lo que mejor le convenga a uno son temas inseparables del proyecto de vida individual de cada persona.  Además, ¿no es cierto, pues, que la filosofía de la libertad está basada en la propiedad de uno mismo? ¿No es cierto que la propiedad de ti mismo quiere decir que tú eres dueño de tu vida? ¿No es cierto que negar esto significa que otras personas tienen más derechos sobre tu vida, que tú mismo? ¿No es cierto que ninguna otra persona, o grupo de personas son dueñas de tu vida? Y claro, tú no eres dueño de las vidas de otros.

¿Se les escapa esto a los conservadores que pasan por liberales? Si.  ¿Por qué? En el caso del matrimonio porque se han tragado la idea, o se han hecho a sí mismos la idea de que el matrimonio no debe servir a los proyectos de vida de los involucrados; sino a los de la sociedad, los del estado, o los de un dios.  Y en el caso del aborto, porque se han tragado la idea, o se han hecho a sí mismos la idea de que el cuerpo de una mujer no es suyo, ni debe servir a sus proyectos de vida; sino a los de la sociedad, los del estado, o los algún dios.  Los conservadores, claro, son colectivistas, y apuntan que no eres dueño de tu vida.  Apuntan que otros son dueños de tu vida. 

El caso del matrimonio igualitario

Sostengo que la única posición liberal con respecto al matrimonio igualitario es la misma que se le aplica al matrimonio en general: Nada tiene que hacer el estado, metiéndose en los asuntos que son propios de los proyectos de vida de las personas.  Empero, como el estado ya se ha metido a regular algo tan privado e íntimo como el contrato por medio del cual las personas deciden compartir sus vidas,  el reconocimiento del matrimonio igualitario por parte del estado constituye un acto de justicia y una confirmación del principio de igualdad de todos ante la ley.

En realidad lo que conocemos como matrimonio es un acuerdo privado entre personas que deciden compartir sus vidas y hacerlo en el marco de cierta formalidad.  Formalidad que subraya su carácter de compromiso y que busca el apoyo del prójimo para la pareja contrayente.

En algún momento de la historia de la humanidad las religiones dispusieron hacer uso del matrimonio para hacer avanzar sus intereses; e igual cosa hizo el estado.  Pero antes de que ambas instituciones se inmiscuyeran en aquel acuerdo privado, ya había compromisos de largo plazo entre personas individuales que decidían unir sus vidas.  Las iglesias cristianas y el estado pretenden que el matrimonio sirva principalmente para la reproducción; y viene a mi mente la oración que, uno de los protagonistas de la novela Como agua para chocolate, dice antes de copular con su esposa a través de una sábana con un agujero.  Pedro reza no es por vicio, ni por fornicio, sino para hacer un hijo para tu servicio.

Ahora bien, como las personas no son animalitos que sólo se aparean para perpetuar la especie, o son apareados para enriquecer el hato, el matrimonio del siglo XXI debe tomar en cuenta las diversas razones que llevan a las personas a juntarse.  La comunidad de intereses, el amor, la admiración, la búsqueda de compañía, entre muchos otros, son ejemplos de aquellas razones.  No es extraño, entonces, que en la sociedad, que es evolutiva por naturaleza, las palabras también evolucionen.  Recuerdo que mi profesor de Lenguaje, don Salvador Aguado, nos advirtió una vez que los diccionarios etimológicos eran útiles para conocer mejor las palabras y para conocer sus orígenes; pero que no servían para saber su significado porque muchas veces el significado actual de aquellas, se alejaba del de su génesis.

De esa cuenta, el matrimonio tradicional reservado únicamente para parejas heterosexuales en el marco de culturas propias de sociedades cerradas, puede perfectamente pasar a ser el matrimonio moderno, como contrato de convivencia y de respeto mutuo entre individuos, en el marco de culturas propias de sociedades abiertas.  Ni al servicio de la iglesia, ni al servicio del estado; sino que al servicio de aquellos que, en ejercicio de sus derechos como personas humanas y en persecución de sus proyectos de vida asuman el compromiso.

Imagina el caso de una pareja homosexual a la que a una de las partes se le niegue el acceso a ver a su contraparte, en la sala de cuidado intensivo, sólo porque no es pariente cercano de su pareja.  ¿Sería eso correcto? No.  Creo que una pareja del mismo sexo tiene tanto derecho de estar al lado de la persona que ama, como lo tiene una pareja de sexos distintos.

En la película Si las paredes hablaran 2 se cuenta la historia de dos ancianas que habían sido pareja durante toda su vida.  Y cuando una de ellas muere, llega la familia de la difunta y saca a la sobreviviente de la casa dejándola sola y desamparada, luego de humillarla.

Alguien podría decir que fue por descuido y que ambas deberían haber pensado en esa posibilidad, y que deberían haber hecho testamento, y qué se yo.  Pero lo cierto es que no hay razón alguna para que, en una sociedad abierta, una clase de personas tenga ciertos derechos y otra clase de personas no los tenga.  Y no hay razón para que estas últimas tengan que hacer previsiones adicionales, sólo porque al estado (en respuesta a presiones de grupos privilegiados) se le antoja que no haya igualdad de todos ante la ley.

El matrimonio igualitario es un acto de justicia que reconoce el carácter contractual y privado del matrimonio; y que reconoce, sobre todo, el derecho de todas las personas a unir sus vidas y a buscar el apoyo de sus prójimos, sin discriminación, ni privilegios.  Esa es una posición liberal, que respeta el proyecto de vida de los demás, y no una estatista, ni colectivista, ni conservadora.

El caso del aborto

Cuando se dice que la mejor definición de liberalismo es el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otros nunca falta quién diga que eso incluye el proyecto de vida de los embriones.  Que incluye la vida de los embriones, y la de los fetos.  Sin embargo la palabra proyecto se refiere a planes y disposiciones detalladas para la ejecución de algo; o propósitos, o pensamientos de hacer algo.  Perdonen  por lo franco que soy: los embriones y los fetos no tienen proyectos.

¡Pero son vida!, dirá alguien más.  A esta afirmación sólo se puede responder que son vida potencial; pero no son vida real.  Perdón por la franqueza; pero en ningunas condiciones, ningún embrión es viable independiente de la madre (que sí es vida real y tiene proyectos) antes de las 23 semanas de gestación.  ¿Hay lesión de derechos de terceros cuando se abortan un embrión, o un feto? No. No se tienen derechos hasta que no se ha nacido, aunque lo diga la legislación.  Y todo liberal sabe, o debería saber, que las legislaciones pueden decir todo tipo de cosas, lo cual no quiere decir que sean filosófica, ética, o jurídicamente sostenibles.  Lo cierto es que desde esta perspectiva, el ser viviente que es la mujer (y sus proyectos de vida) tiene precedencia sobre lo que no está vivo o no ha nacido.  Perdón por la franqueza.  ¡Es un ardid eso de equiparar lo potencial con lo real!

Como el liberalismo es esa idea radical de que las demás personas no son nuestra propiedad, consideremos algunos casos ilustrativos:

Cuando un criminal viola a una mujer y la deja embarazada, lo cierto es que la bestia usa el cuerpo de la mujer sin su consentimiento y usa uno de sus óvulos sin su permiso y con violencia.  Muchas veces con violencia brutal.  Si este acto salvaje es repugnante, ¡más repugnante debería ser, para el verdadero liberal, que grupos específicos de la sociedad usen la coacción legal para forzar a la mujer a gestar la imposición del delincuente!  Sin embargo, para los conservadores, la mujer debe aceptar la imposición porque no es dueña de su cuerpo, ni de sus proyectos de vida.  Estos deben estar al servicio de la sociedad, del estado, o de un dios.   La mujer no es dueña de su cuerpo, los dueños son los que dicen representar a la sociedad, al estado, o a algún dios.

El caso de la violación es más fácil de entender que los casos del error, la ignorancia y el descuido.  La mujer que se embaraza por error, por ignorancia, o por descuido, ¿debería pagar por ello durante el resto de su vida?  Si reconocemos que es moralmente bueno respetar irrestrictamente los proyectos de vida de los demás, la respuesta es No.  No podemos imponerles a otros nuestros proyectos de vida.  La tarea de criar un hijo (especialmente de uno no deseado) es una responsabilidad tan grande que nadie debería ser forzado a emprenderla.  ¿Has oído la frase de que tener un hijo es una enfermedad de nueve meses, y una convalecencia de toda la vida?  Perdón por lo coloquial de la frase; pero nadie debería ser obligado a eso, sólo porque ciertos grupos sociales creen que tienen la facultad de imponer la maternidad.  Un embarazo no deseado (por violencia, ignorancia, error, o descuido) puede alterar los proyectos de vida, de una mujer,  de manera irremediable y profunda; y puede ser un desastre que sólo traiga miseria e infelicidad.

El Factor D

El conservador puede sentirse moralmente cómodo al defender el sacrificio; pero el liberal o libertario no.  Este último sabe que el derecho a la búsqueda de la felicidad y el derecho a perseguir uno sus proyectos de vida son valores que están encima de las demandas de cualquier grupo de interés, o de cualquier colectivo.  El liberal o libertario sabe que los derechos individuales deben prevalecer sobre los intereses colectivos.  El liberal o libertario sabe que entregar algo de menos valor, a cambio de algo de más valor no es propio de la naturaleza humana.  Sabe que eso ocurre sólo por ignorancia, por error, o por la fuerza.

El hecho es que hay grupos de interés y colectivos que están convencidos de que hay un dios que les impone ciertas normas.  Y creen que tienen la facultad de convertir aquellas imposiciones en leyes aplicables a otros grupos y a los individuos que componen la sociedad, aunque estos no compartan al dios de aquellos.  Creen que tienen la facultad de regular el matrimonio y los cuerpos y proyectos de vida de otras personas del mismo modo en que otros grupos de interés creen que tienen la facultad de regular el uso que se le debe dar a la propiedad, la educación que se les debe dar a los hijos, o qué se puede vender y comprar y a qué precios.

Ya lo dijo Friedrich A. Hayekla filosofía conservadora, por su propia condición, jamás nos ofrece alternativa ni nos brinda novedad alguna…De ahí que el triste sino del conserva­dor sea ir siempre a remolque de los acontecimientos… Los conservadores, cuando gobiernan, tienden a paralizar la evolución o, en todo caso, a limitarla a aquello que hasta el más tímido aprobaría. Jamás, cuando avizoran el futuro, piensan que puede haber fuerzas desco­nocidas que espontáneamente arreglen las cosas; mentalidad ésta en abierta contraposición con la filosofía de los liberales, quienes, sin complejos ni recelos, aceptan la libre evolución, aun ignorando a veces hasta dónde pue­de llevarles el proceso…Ese temor a que operen unas fuerzas sociales aparentemente incontrola­das explica otras dos características del conservador: su afición al autorita­rismo y su incapacidad para comprender el mecanismo de las fuerzas que regulan el mercado.

Como consecuencia los conservadores le han entregado al socialismo la defensa de principios que son propios del liberalismo: el derecho a la vida, la igualdad de todos ante la ley, el derecho a perseguir los propios proyectos de vida, y la propiedad de uno mismo.   Vergonzosamente, en nuestro entorno, son grupos principalmente socialistas los que defienden el matrimonio igualitario y el derecho de las mujeres a disponer de sus cuerpos.  El conservadurismo disfrazado de liberalismo está más comprometido con las exigencias de sus pastores –que les hablan en nombre de su dios­– que con el respeto irrestricto por los proyectos de vida de otro.  De ahí que cuando se discute la Convención interamericana contra el racismo, la discriminación racial y formas conexas de intolerancia los conservadores cierren filas con las iglesias y no con la idea radical de que las demás personas no son nuestra propiedad.

Como dijo Benegas-Lynch: La prueba o el “test” no es la tolerancia con las personas que comparten nuestro proyecto de vida, sino con las personas que disienten con nuestro proyecto de vida. 

La ilustración la tomé de Facebook.