10
Nov 14

¡Gané un Premio Charles L. Stillman!

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¡Por esta  columna, publicada en El periódico gané un Premio Charles L. Stillman 2014 para columna de periódico!   Este es un concurso al que están invitados todos los profesores universitarios de habla hispana y me siento muy honrado y agradecido porque ese artículo haya sido elegido.

El texto de la columna, titulada: iPhones, Bastiat y los árboles, dice así:

El primer ministro finlandés, Alexander Stubbb lamentó que Steve Jobs –con la creación del iPhone y del iPad– le hizo daño al mercado laboral de aquel país nórdico.  Con el primero llevó al declive a los teléfonos Nokia que, por muchos años, fueron emblemas de alta tecnología; y con el segundo contribuyó a la merma de la industria maderera pues aquel invento disminuyó la demanda de papel, explicó el funcionario.

Las declaraciones de Stubb me recordaron La petición de los fabricantes de candelas…y de todo lo que concierne al alumbrado; por Federico Bastiat.   En esa parábola, el periodista francés cuenta cómo es que aquellos fabricantes se quejan de la competencia extranjera y superior de parte del sol; y les piden a los diputados que emitan una ley que prohíba ventanas, claraboyas, tragaluces y otros accesos a la luz natural para crear la necesidad del aprovechamiento de la luz artificial y estimular la producción y la economía.

Me recordó, también, una frase de Joseph Schumpeter acerca de la empresarialidad y el capitalismo: La cuestión no es cómo el capitalismo administra las estructuras existentes…[sino] cómo las crea y las destruye.

La segunda parte de las declaraciones del Primer Ministro también son para detenerse en ellas porque llama la atención sobre el hecho de que en la medida en que dejamos de usar papel, en esa medida se reduce la demanda de ese producto y se reducen los incentivos para sembrar bosques.  Por eso es que me da algo de risa cuando, en ciertos correos electrónicos, viene una invitación a no imprimirlos para proteger los bosques.

¡Es al revés!, y  por eso me gustan los correos que vienen con el siguiente mensaje: Consumir papel contribuye a preservar y hasta aumentar la cantidad de árboles en el mundo, porque la industria papelera siembra sus propios árboles para producir papel. Más demanda de papel equivale a más demanda de árboles. Por consiguiente, no se abstenga de imprimir este mensaje, con la buena intención de evitar la deforestación. Imprímalo, si para usted es conveniente imprimirlo; y entonces contribuirá a conservar y hasta aumentar la cantidad de árboles en el mundo.

Este es el sexto Premio Stillman que recibo y estoy feliz como una perdiz.


11
Jul 14

iPhones, Bastiat y los árboles

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El primer ministro finlandés, Alexander Stubbb lamentó que Steve Jobs –con la creación del iPhone y del iPad– le hizo daño al mercado laboral de aquel país nórdico.  Con el primero llevó al declive a los teléfonos Nokia que, por muchos años, fueron emblemas de alta tecnología; y con el segundo contribuyó a la merma de la industria maderera pues aquel invento disminuyó la demanda de papel, explicó el funcionario.

Las declaraciones de Stubb me recordaron La petición de los fabricantes de candelas…y de todo lo que concierne al alumbrado; por Federico Bastiat.   En esa parábola, el periodista francés cuenta cómo es que aquellos fabricantes se quejan de la competencia extranjera y superior de parte del sol; y les piden a los diputados que emitan una ley que prohíba ventanas, claraboyas, tragaluces y otros accesos a la luz natural para crear la necesidad del aprovechamiento de la luz artificial y estimular la producción y la economía.

Me recordó, también, una frase de Joseph Schumpeter acerca de la empresarialidad y el capitalismo: La cuestión no es cómo el capitalismo administra las estructuras existentes…[sino] cómo las crea y las destruye.

La segunda parte de las declaraciones del Primer Ministro también son para detenerse en ellas porque llama la atención sobre el hecho de que en la medida en que dejamos de usar papel, en esa medida se reduce la demanda de ese producto y se reducen los incentivos para sembrar bosques.  Por eso es que me da algo de risa cuando, en ciertos correos electrónicos, viene una invitación a no imprimirlos para proteger los bosques.

¡Es al revés!, y  por eso me gustan los correos que vienen con el siguiente mensaje: Consumir papel contribuye a preservar y hasta aumentar la cantidad de árboles en el mundo, porque la industria papelera siembra sus propios árboles para producir papel. Más demanda de papel equivale a más demanda de árboles. Por consiguiente, no se abstenga de imprimir este mensaje, con la buena intención de evitar la deforestación. Imprímalo, si para usted es conveniente imprimirlo; y entonces contribuirá a conservar y hasta aumentar la cantidad de árboles en el mundo.

Esta columna fue publicada en El periódico y por ella gané un Premio Charles L. Stillman.


02
Ago 13

Se muere el palo volador

La presentación de la danza precolombina del palo volador está en riesgo debido a la escasez de pinos de más de 50 metros de altura en bosques comunitarios. Este hecho, culturalmente triste, expone una realidad que hay que reconocer: El sistema colectivista de protección de bosques no está funcionando y la clave está en la palabra comunitario. Lo que es de todos, no es de nadie; y por eso es que la gente derriba los árboles que son de todos para hacerlos leña.

Entre la tragedia de los comunes y la pobreza (que hace que la gente tenga que usar leña), las malas políticas económicas están acabando no solo con los árboles, sino con la riqueza cultural de la gente.

¿Sabes? Nunca he visto un palo volador de verdad; y por compromisos de trabajo no lo vi este año. Una vez vi uno de metal en el D.F. en México; pero no es lo mismo. En los años setenta fue puesto un palo volador allá por donde está la estatua de Tecún Uman al lado del zoológico La Aurora. Se lo usó y ahí estuvo por años. Lo veía todos los días porque por ahí pasaba el bus de mi colegio y siempre me llamaba la atención. Me impresionaba lo alto que era y me imaginaba a los voladores bajando de él, porque mi padre me había explicado para qué servía.

En Cubulco, este año usaron el palo de 2012 luego de inspeccionar que la humedad no hubiera dañado la base; y afortunadamente no se supo que hubiera accidente alguno. Yo espero ver el palo volador el año entrante.

Para proteger la naturaleza y la cultura hace falta sustituir el régimen colectivista que carece de reguladores de las acciones de las personas y el estatista que se basa en la fuerza, por uno compatible con la naturaleza de los seres humanos. Uno que produzca incentivos para el éxito y los beneficios; así como sanciones para el fracaso y los costos innecesarios. Nadie cuida mejor lo tuyo, que tú. H. Lepage explicó que la función social de la propiedad privada ha sido, siempre, la de asegurar el buen uso y la conservación de aquello que se considera como los bienes que en común hemos recibido como humanidad*. ¿Qué tal si probamos algo diferente para no seguir teniendo resultados tristes?

¡Por esta  columna publicada en El periódicogané el Premio Charles L. Stillman 2013!

* Bendfelt J.F.  Economía y medio ambienteCentro de Estudios Económico-Sociales, Guatemala, 1992.


10
Nov 11

¡Gané un Premio Charles L. Stillman!

Este año gané un Premio Charles L. Stillman por mi columna titulada ¿Hacia una reforma fiscal?, misma que fue publicada el 15 de julio pasado en El Periódico y aquí, en Carpe Diem.  Por supuesto que estoy feliz, como una lombriz.

El Premio Charles L. Stillman es consecuencia del concurso homónimo.  Los premios Stillman son entregados por el Consejo Directivo de la Universidad Francisco Marroquín, a los profesores universitarios -de cualquier universidad del país- que sean autores de las mejores investigaciones y columnas periodísticas sobre filosofía de la libertad y sobre el análisis económico del derecho y la política. Este, por cierto, es el cuarto Premio Stillman que recibo:

La columna ganadora de este año dice así:  Los impuestos, como los conocemos, son una forma de robo. No son más que tomar dinero ajeno por la fuerza y repartirlo –políticamente– entre intereses particulares a los que, en muchos casos, los legítimos propietarios del dinero no les darían fondos de forma voluntaria y pacífica. Así, los impuestos menguan la calidad moral de las personas porque, acciones que podrían ser benevolentes, se convierten en forzadas, obligatorias y desprovistas de virtud.

Dicho lo anterior, y como desde niños se nos entrena a no cuestionar las potestades expoliadoras de los políticos socialistas y de sus funcionarios, celebro que se esté hablando seriamente de una reforma fiscal que comience con mejorar la calidad del gasto y hacerlo transparente. Aunque suene a Viólame, pero solo un poquito, una reforma de este tipo es mejor que la política depredadora que prevalece.

Para citar una analogía de James Grant, en The Golden Rule of Fiscal Discipline, hasta ahora les hemos dado a los políticos una tarjeta de crédito sin límite, sin intereses, sin cuota de membresía y sin vencimiento; pero lo que deberían tener, si tanta es la necedad, es una tarjeta de débito.

Ningún pacto fiscal debe ser aceptado, por los tributarios, si se negocia entre grupos de interés, sin tomar en cuenta a los tributarios. Ni Hillary Clinton, ni Francisco Dall’Anese, ni la exguerrilla tienen que decirnos cuántos impuestos hay que pagar.Ningún pacto fiscal debe ser aceptado si los tributarios no tienen evidencias de que la corrupción ha sido detenida, de que el presupuesto ha dejado de servir a grupos de interés, y de que se han reducido la mala administración y el desperdicio.

Si es necesario pagar el costo de tener gobierno, los impuestos no deben crear ventajas, ni desventajas para las personas que se dedican a una, u otra actividad social. Los impuestos deben ser simples y los tributarios deben saber por qué están pagando. No deben obstaculizar la formación de capital, ni sabotear las oportunidades de bienestar, ni debilitar la economía. Deben ser limitados.

Una reforma que no tome en cuenta aquello no es más que otro esquema de expoliación y debe ser rechazado por los tributarios; ya que sobre ellos es que pesa el costo de las partidas de transferencia de recursos, los desperdicios y la corrupción. Sobre ellos pesan las partidas que asfixian la prosperidad.


12
Nov 08

¡Me gané un Premio Charles L. Stillman!


Todavía estoy celebrando que gané un Premio Charles L. Stillman por mi columna titulada Parió la abuela. Los otros galardonados fueron el columnista Mario Fuentes Destarac por su columna titulada, Protección al Consumidor; y el psicólogo Juan José Ramírez, por su ensayo titulado Cuál es la función de las predicciones de principio en las ciencias sociales.

Aquellos premios son entregados por el Consejo Directivo de la Universidad Francisco Marroquín a los profesores de cualquier universidad guatemalteca, que sean autores de las mejores investigaciones y columnas periodísticas sobre la filosofía de la libertad y sobre el análisis económico del derecho y la política.
La entrega del galardón ocurrió durante el acto en honor a los graduandos distinguidos de esa casa de estudios; y al acto asistió Charles Murray, autor de Real Education. En la foto recibo el Premio de manos de Ricardo Castillo A., secretario general de la UFM.
Este es el tercero que gano.

24
Nov 07

Parió la abuela

Vamos a ver…el petróleo y la gasolina están subiendo de precio. El maíz, el trigo, las tortillas y el pan, también están más caros.

Por cierto que, en buena parte, el alza en los precios del maíz se debe a que la producción maicera, en el mundo, está siendo utilizada para producir etanol subsidiado. Pero eso es otro tema.

El martes leí, en Prensa Libre, que el crecimiento económico en Guatemala está en riesgo debido a los factores citados arriba, a desaceleración de la Economía en los Estados Unidos de América y a la disminución del flujo de las remesas.

En medio de aquel panorama, ¿qué se les ocurre a las autoridades monetarias en la Tierra del Quetzal? Se les ocurre agravar la situación mediante la elevación del costo de la vivienda. Con el consecuente daño para quienes están pagando sus casas, o para quienes ya no podrán, ni siquier,a soñar con empezar a adquirir vivienda. Y eso sin contar el perjuicio para albañiles, carpinteros, electricistas, plomeros y otros operarios especializados que se quedarán sin empleo.

¿Cómo así?, dice usted. El jueves pasado los integrantes de la Junta Monetaria aplicaron el tercer aumento de este año a la tasa de interés líder. La tasa subió 0.25 puntos porcentuales y se ubica en 5.75 %. Esa tasa es la que les paga el Banco de Guatemala a las organizaciones financieras que invierten su liquidez en Certificados de Depósitos a Plazo; y la idea es controlar, con ello, el exceso de liquidez o inflación, que a su vez es ocasionada por las autoridades monetarias.

¿Y qué tiene que ver esto con el encarecimiento de la vivienda?. Pues bien, en la venta de viviendas a largo plazo, el costo principal de la mensualidad que uno le paga al banco que le prestó el dinero para comparar la casa, son los intereses. Por ejemplo, si aquellos andan por 8% y las autoridades monetarias presionan para que suban a 9%, el aumento en los pagos será de 12.5 %, que en una casa de Q100,000 suma Q12,500. Ese encarecimiento, además, descalifica a muchos para obtener el crédito necesario.

A grandes rasgos, lo que ocurre es que si la tasa líder que paga el Banguat es elevada, las otras tasas también tienen que subir para ser competitivas y atraer liquidez. Eramos muchos, y parió la abuela. Ya están caros los combustibles y los alimentos, ¿qué necesidad hay de que se encarezca el crédito y que con él se encarezca la vivienda?

Los chapines ya tropezamos con esta piedra no hace mucho. El desatino de finales de los noventa, de subir los intereses para “que no se calentara la economía”, causó una gran crisis de quiebras de empresas y de personas, la construcción e industrias conexas prácticamente fueron paralizadas y al partido de gobierno (que entonces era el PAN) le costó la reelección.

Otro ejemplo reciente de los efectos nefastos que tiene la manipulación de intereses nos lo están dando los Estados Unidos de América con la crisis de vivienda que está afectando toda su economía. Es obvio que las autoridades monetarias del gigante del Norte no previeron las consecuencias que tendría el alza de intereses, luego de haber fomentado la compra de viviendas mediante intereses bajísimos. Aquello pone en evidencia lo difícil que es anticipar las consecuencias del manipuleo de intereses. Y la razón es que ¡nadie sabe, ni puede saber, lo suficiente como para prever esos efectos de inestabilidad del precio del crédito! Lo aconsejable es dejarlo al mercado, porque en él no hay sorpresas súbitas y porque refleja todos los fenómenos económicos atingentes que ¡nadie puede conocer!

La industria de la construcción es la más grande del país, es la que ocupa más gente, y además paga impuestos. Si el alza artificial en las tasas de interés la empieza a paralizar, el impacto será grande. La mejor manera de equilibrar la liquidez con la demanda es no impidiéndola.

Esta columna ganó el Premio Charles L. Stillman para columnas de periódico, en 2008.

Publicada en el diario Prensa Libre el sábado 24 de noviembre de 2007


03
Nov 07

¡Me gané un Premio Stillman!

Anoche tuve la dicha y la alegría de recibir un Premio Charles L. Stillman por una de mis columnas titulada ¿Matrimonio?, ¡No!

Mi argumentación no es contra el matrimonio, sino una defensa del mismo; pero si es una contra la intervención colectivista en un contrato que debería ser de carácter privado e individual: “En una sociedad abierta la normativa sobre el matrimonio debe tomar en cuenta que las personas son individuos, no aparatos reproductores, y que las mismas deben ser tratadas como seres racionales, no como medios ni como instrumentos”. Al final, la norma que le dio orígen al artículo no fue aprobada por el Congreso, y por eso, ¡sólo por eso!, valió la pena escribirlo.

También ganaron premios Stillman la columnista, colega y amiga Carroll Ríos de Rodríguez; y el psicólogo, colega y amigo Juan José Ramírez. Carroll lo ganó por una de sus columnas y Juan José por un ensayo.

La entrega de los premios tuvo lugar en el marco del acto en el que la Universidad Francisco Marroquín distingue a quienes se graduan con honores y contó con la participación del escritor y amigo Carlos Alberto Montaner. En la foto estamos Carlos Alberto y yo, en el Museo Popol Vuh.

En 2005 obtuve otro Premio Stillman por mi columna titulada ¿Prefiero la arena?, que fue publicada en Prensa Libre y en la revista de filosófía Eleutheria.

Los premios Charles L. Stillman los entrega el Consejo Directivo de la UFM a las mejores investigaciones y columnas periodísticas sobre filosofía de la libertad y sobre el análisis económico del derecho y la política, escritos por profesores universitarios de Guatemala.