19
Oct 14

Chicotazos en San Antonio Ilotenango

Imagen de previsualización de YouTube

El vídeo habla por sí mismo.  Fue publicado el 16 de octubre de 2014 en el Facebook de San Antonio Ilotenango, población de Quiché, en Guatemala.  Lo que más me llamó la atención es que en el minuto 1:36 alguien menciona la palabra gasolina.  La chica que recibió la azotaina es acusada de formar parte de una banda que roba ropa.

El delito y la falta, como acciones humanas, son jurídicamente trascendentes porque implican daños contra la vida, la libertad y/o la propiedad de las víctimas; porque deberían tener consecuencias de orden jurídico. Esas consecuencias son las penas y hay dos grandes tipos de penas: las de expiación o retribución que implican sufrimiento y castigo como consecuencia del delito o de la falta cometidos; y las de prevención que buscan evitar la comisión de nuevos delitos. Un tercer tipo es de naturaleza distinta y es el de la pena como supuesto tratamiento con el propósito de reformar a los delincuentes reformables.

Entre la dirigencia indigenista, el discurso apunta a que prevalezcan las penas del segundo y del tercer tipo; pero la realidad -entre vapuleos, azotinas y linchamientos- apunta hacia la abundancia de penas del primer tipo y las penas infamantes. De ahí las zurras de azotes, las exhibiciones en calzoncillos, los vapuleos y los linchamientos espantosos. La dirigencia indigenista insiste en que la justicia maya se basa en consejos, diálogos y orientaciones; pero la realidad es otra. El jacobinismo y la irresponsabilidad de la acción colectiva pueden degenerar en escenas dantescas de cuerpos quemados y retorcidos.  ¿Qué hubiera pasado si alguien hubiera respondido al llamado que se escucha en el minuto 1:36?  En el siglo XXI, ¿son aceptables las penas infamantes?

El vídeo fue publicado el 16 de octubre de 2014 en Facebook; traté de bajarlo y no pude, por eso decidí grabarlo para compartirlo aquí.


27
Jun 14

El cólera, la viruela y las hidroeléctricas

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En 1837 el cólera entró a Guatemala y al rato se había extendido por toda la república. Igual que había sucedido antes, durante la epidemia de viruela, las dirigencias conservadora e indigenista se opusieron a las cuarentenas, a la asistencia médica y a otras medidas. La discusión sobre las casusas de aquella enfermedad no sólo fue científica, sino política.

Animada por la Iglesia y por los conservadores, la gente no sólo no atendía las recomendaciones sanitarias, sino que no solicitaba ayuda médica.  Para mayo circularon rumores de que la enfermedad era causada por aguas envenenadas y de que la medicina era infecciosa. Las dirigencias en pueblos como San Miguel Totonicapán, Momostenango, Quiché, San Martín Jilotepeque y San Pedro Chipilapa se opusieron a políticas como la de enterrar a los muertos en cementerios fuera de los pueblos.

No es que no hubiera razones para incomodarse con disposiciones como aquella y con la prohibición de desfilar con el difunto en procesión por las calles, por ejemplo; pero las disposiciones, en sí, no eran disparates.

En 1826, una multitud azuzada por la dirigencia indigenista persiguió al médico y vicepresidente de Guatemala, Cirilo Flores, hasta el interior de la catedral de Quetzaltenango donde fue despedazado.  ¿Por qué? Entre otras cosas porque, en 1814, aquel médico había dirigido la campaña de vacunación contra la viruela, a la que se opusieron las dirigencias conservadora e indigenista.  La gente escondía a sus hijos e insultaba a los vacunadores, y los indígenas huían a las montañas para escapar de la enfermedad y de los médicos. El cura de Tejutla ordenó la suspensión de las vacunas.

Todo aquello me recuerda la actitud de los dirigentes indigenistas y de los conservadores (conservadores del conflicto, del enfrentamiento, del odio y de la violencia), en asuntos como las hidroeléctricas y otros proyectos industriales.  Como el No a las vacunas en el siglo XIX, el No anti-industrial, del siglo XXI, es ideológico y perjudicial para los más pobres y para los que necesitan empleo.

Gracias a La sangre de Guatemala, por Greg Grandin, por la info para esta columna.

Columna publicada en El periódico.

La foto es de la cartilla para vacunar impresa en 1814.


22
May 12

¿Quiénes pueden usar güipiles y quiénes no?


Hoy, Julissa Carrillo, nos cuenta una historia que motiva a la meditación:

Ricky López fue el director de un anuncio patrocinado por la Cervecería Centroamericana para la nueva campaña  turística de Guatemala, una muy buena idea ya que la última vez que el nombre de nuestro país sonó en el extranjero fue en la noticia de la masacre en Petén. Este video iba a reproducirse en el Times Square en Nueva York, pero la comisión de Cultura Indígena lo censuró. El turismo es indispensable para la economía de muchos guatemaltecos. El anuncio muestra bellas imágenes que dan a conocer nuestros lugares, gente, tradiciones y diversidad cultural; esto último está representado al final del video que muestra a cuatro bellas mujeres, con güipil en una balsa de madera, cada una de ellas tiene delante un canasto con los distintos tipos de maíz; lo que molestó a dicha comisión fue que estas mujeres eran “turistas”, sin rasgos indígenas y vestían güipil. Así que mi percepción es que al final del video se muestra simbólicamente nuestra diversidad cultural y que la Comisión Indígena debería de pensar en el daño que le ocasionó a la economía del país al censurar tan bello anuncio.

¿De verdad existe una comisión política que pude decir quiénes y en qué condiciones pueden utilizar ciertas ropas? ¿Por qué es admisible esta forma de censura?

Mi bisabuela, Adela; mi abuela, Frances y mi tía abuela Adelita usaban textiles indígenas adaptados a sus trajes occidentales cuando eso no era fashionable. Mi tía Adelita normalmente usaba güipiles bellísimos. ¿Ofendería, eso, la sensibilidad de la comisión citada? Mis amigas Heti, Erika, Lissa, y María Eugenia se ven guapísimas cuando usan güipiles, o chachales. ¿Ofendería, eso la sensibilidad de la comisión?


12
Mar 11

Y…¿para qué quieren bombillas?

Pobladores de Santa Catarina Ixtahuacán, Sololá, ahora cuentan con electricidad después de seis años de utilizar candelas mientras les instalaban el servicio eléctrico.   La pregunta, luego, es ¿para qué? y ¿cuánto les va a durar?  Tomando en cuenta de que la dirigencia indigenista se opone a la construcción de hidroeléctricas y -cada vez que puede- organiza manifestaciones para pedir que la generación de electricidad sea estatizada como lo estaba en los años 90 cuando había apagones que duraban hasta 6 u 8 horas.


08
Feb 11

La irresponsable dirigencia indígena

Los guatemaltecos ya tuvimos la experiencia de que el servicio de energía eléctrico fuera estatal.  Como consecuencia de aquella experiencia hubo momentos en los que no se podían abrir nuevas fábricas, restaurantes, ni centros comerciales porque no había energía; hubo momentos en los que vivimos apagones de 6 horas y mucha gente tuvo que comprar plantas de generación caseras que consumían combustibles caros y contaminantes; hubo que comprar energía carísima a generadores que se presentaron para resolver la emergencia que había creado la generación eléctrica estatal; los políticos que controlan el gobierno hicieron inversiones costosísimas en proyectos que, unos por defectuosos y otros por megalómanos, resultaron excesivamente onerosos y -por lo menos en un caso- hasta violatorios de los derechos de centenares de habitantes de áreas que fueron inundadas.

De todo esto, ¿se acuerda usted?  Usted sí, pero, ¿y la dirigencia indigena?  Esta parece que no se acuerda de nada porque ahí los tiene usted exigiéndole al Congreso que vuelva a estatizar el servicio de energía eléctrica.  Los socialistas no escarmientan y aprovechan el indigenismo para sembrar las semillas del estatismo.

¿De verdad queremos volver a los tiempos del monopolio forzado de la energía eléctrica y del abuso político en el servicio eléctrico? ¿De verdad queremos volver a  la corrupción política y a la ineptitud burocrática que había cuando los políticos socialistas y sus funcionarios controlaban la generación de energía?

Esta entrada está ilustrada con una planta de generación porque, apagones, son lo que ocurría cuando se hacía lo que los dirigentes indígenas quieren que se vuelva a hacer.  El post fue publicado por el diario Siglo Veintiuno; también fue publicado en El Periódico, el 12 de febrero.


07
Ene 10

El arte de robarse una esposa

Ahora los muchachos primero enamoran a las patojas para que lleguen a algún acuerdo antes de robarlas, sin embargo hay chicas que no quieren aceptar el compromiso, por lo que se tiene que actuar a la fuerza porque esa es la costumbre del pueblo. Antonio Chay, poblador de Zunil, Quetzaltenango, al comentar la práctica de robarse una esposa, entre los indígenas de aquella región del Occidente guatemalteco.

A mí me llama mucho la atención esta barbaridad; y es particularmente interesante que se ve como cosa natural que, si la patoja no cede al enamoramiento, y si por lo menos no se llega a algún acuerdo pacífico y voluntario, se tiene que actuar por la fuerza….porque esa es la costumbre.
El reportaje que da pie para estas meditaciones arroja información perturbadora: Cuando un hombre quiere contraer matrimonio, basta que le guste la muchacha para luego robarla; las desposadas suelen tener entre 12 y 15 años de edad; ni los sentimientos, ni la voluntad de las chicas tienen importancia; las muchachas son llevadas a la municipalidad y ahí, las autoridades civiles las casan; un antropólogo dice que el asunto este de los robos de esposas no es delito porque es una visión de cultura desde otro punto de vista; si hay desacuerdo familiar, el asunto se arregla mediante el pago de entre Q2900 y miles de quetzales por las muchachas, dea cuerdo con la posición económica del contrayente.

17
Ago 09

Magnífica idea de la dirigencia indígena

Un grupo de líderes indigenas guatemaltecos solicitó el derecho a decidir acerca de su independencia y régimen político, sin presión alguna; y le pidiò a la comunidad internacional que los deje decidir sobre sus prioridades. Esto ocurrió durante una reunión entre embajadores y dirigentes indigenas.

Yo creo que los representantes diplomáticos y las autoridades chapinas deberían ponerle atención a esta idea de la dirigencia indígena. Sería genial que, en vez de que se impusiera un sistema en todo el país, los habitantes de las ciudades, municipios, o departamentos tuvieran la opción de elegir bajo qué tipo de normas quieren. Habría ciudades con impuestos elevados, y ciudades con impuestos inexistentes; habría poblaciones con políticas bien redistributivas, y poblaciones carentes de aquel tipo de políticas; habría comunidades en las que las decisiones serían tomadas de forma centralizada, y otras en las que no. Habría poblados en los que el gobierno se ocuparía de la cultura, la vivienda, la energía eléctrica, la telefonía, las carreteras, los mercados, el transporte público,la educación y la salud; y los habría en los que el gobierno sólo se limitaría a proveer seguridad y justicia. Habría regiones en las que los privilegios serían tolerados y quizás hasta promovidos; y las habría en las que la igualdad de todos ante la ley sería uno de los pilares de la sociedad. Habría ciudades en las que se viviría por permiso y de acuerdo con reglamentos, y habría ciudades en las que se viviría por derecho y de acuerdo con principios.
Si se le pusiera la atenición debida a la propuesta de la dirigencia indígena, nos encaminaríamos hacia un sistema en el que la conflictividad social sería sustituida por la competencia sana. La gente viviría, trabajaría y, como dice el sacerdote maya Narciso Cojtí, construiría y no sólo recibiría, en donde mejor le conviniera. Pocos, o ninguno, sentirían que no hay un lugar en el que no se llenaran sus expectativas; pero eso sí, la gente debería tener la libertad de elegir en dónde vivir. Así, los que quisieran vivir en una comunidad con ciertas características, no tendrían más que irse a vivir a ella y ya.
No sólo los mayas, sino todos los que anhelamos la libertad deberíamos meditar sobre la propuesta de la dirigencia indígena. Sobre todo ahora que se acerca la celebración de la Independencia, a lo mejor es el momento para empezar a discutir sobre una verdadera independencia.

09
Ene 09

Vapuleos, linchamientos y vida tribal

Este vapuleo llegó a ustedes por cortesía de Tigo, parece decir esta foto en la que una mujer golpea a un personaje, mientras que otra, atrás, lleva una toalla con aquella marca de telefonía.

Bromas aparte, hoy leo que entre la dirigencia indigenista”se discute si es necesario chicotear a quienes no quieren entender que hacer daño a los otros no es correcto”, y que el castigo físico es una opción, aunque sea la última. En ese sentido, es oportuno hacer unas meditaciones sobre la naturaleza de los delitos y de las faltas; y sobre la naturaleza de las penas en una sociedad, y en una tribu.

Todo delito, o falta es una acción humana; y como tal, se entiende que es voluntaria y dirigida a conseguir un resultado. Para que una acción humana sea delito, o falta debe estar tipificada como tal en la ley atendiendo el aforismo que dice nullo crimen, nulla poena, sine lege.

De Ludwig von Mises, aprendemos que la acción humana es una conducta conciente, voluntad movilizada y convertida en actuación, que busca alcanzar objetivos y fines precisos. Cuando el hombre actúa, opta, determina y procura alcanzar fines. Y toda acción humana -aquí y en China, hoy y en todos los tiempos- pasa por tres requisitos previos: 1. Cuando una persona actúa, aspira a sustituir un estado menos satisfactorio por otro mejor, es el malestar el incentivo que induce a las personas a actuar. 2. La mente identifica una, o más situaciones más gratas. 3. La mente advierte la existencia de una conducta que sea capaz de suprimir, o reducir la incomodidad sentida. Haga usted la prueba…con cualquier acción que haya hecho, y se dará cuenta de que la hizo porque quería pasar de un estado de menor, a uno de mayor satisfacción. Independientemente del fin que aspire, ninguna acción humana es posible sin la concurrencia de los tres requisitos.

Todos los delitos, o faltas dolosos son cometidos en cumplimiento de aquellos requisitos; y los delitos, o faltas culposos resultan de acciones que cumplieron los requisitos citados. El delito es doloso cuando el resultado ha sido previsto, o cuando el autor lo ve como posible y aún así ejecuta el acto, y es culposo cuando con ocasión de acciones u omisiones lícitas, se causa un mal por imprudencia, negligencia o impericia.

A estas alturas es necesario reflexionar, también, sobre el hecho de que hay acciones libres, y acciones no libres. Ambas están sometidas a la necesidad de los tres requisitos de arriba; pero son distintas en cuanto al rol que tiene la responsabilidad. Libertad y responsabilidad son dos caras de la misma moneda, inseparables, y no hay una, sin la otra. Es inadmisible pensar que puedan existir una sin la otra; y cuando la gente cree que ha habido libertad sin responsabilidad, a lo que se refiere es al libertinaje, que no es lo mismo que la libertad.

El delito y la falta, como acciones, tienen otra característica: son jurídicamente trascendentes. Lo son porque implican daños contra la vida, la libertad y/o la propiedad de las víctimas; y lo son porque tienen consecuencias de orden jurídico. Esas consecuencias son las penas y hay dos grandes tipos de penas: las de expiación o retribución que implican sufrimiento y castigo como consecuencia del delito o de la falta cometidos; y las de prevención que buscan evitar la comisión de nuevos delitos. Un tercer tipo es de naturaleza distinta y es el de la pena como tratamiento con el propósito de reformar a los delincuentes reformables.

Entre la dirigencia indigenista, el discurso apunta hacia la prevalencia de penas del segundo y del tercer tipo; pero la realidad -entre vapuleos y linchamientos- apunta hacia la abundancia de penas del primer tipo y las penas infamantes. De ahí las chicoteadas, las exhibiciones en calzoncillos, los vapuleos y los linchamientos espantosos. Reportaje tras reportaje, la dirigencia indigenista insiste en que la justicia maya se basa en consejos, diálogos y orientaciones; pero la realidad es otra. El jacobinismo y la irresponsabilidad de la acción colectiva generalmente degeneran en escenas dantescas de cuerpos quemados y retorcidos.

Los ancianos, los abuelos y los sabios dirán que sí; pero lo cierto es que los tirones de orejas que funcionan en la familia, en el clan y en la tribu -tan personales y tan cerradas-, no funcionan en la sociedad -tan contractual y tan abierta-. La eliminación de las penas infamantes, la sistematización del debido proceso, la responsabilidad individual, y otros, son conceptos que Occidente le ha aportado a la humanidad. Y la dirigencia indigenista hace mal en deshecharlos, a cambio de prácticas tribales que tanto se han prestado para la barbarie.

La foto es de Prensa Libre.


05
Nov 08

Le metieron golazo a la dirigencia indigenista

Los votos de 104 diputados, cuyos nombres habría que saber, hicieron posible que el Congreso aprobara la Ley de Frecuencias Televisivas que impide a los canales 9 y 5 asignados al Legislativo y a la Academia de Lenguas Mayas respectivamente, vender espacios publicitarios a los partidos políticos, y tener pautas comerciales.  Dicha normativa asegura el monopolio atrificial de los canales de televisión abierta, propiedad de Ángel González.


Adicionalmente, la regulación garantiza que el canal de la ALM será prespuestaria y políticamente dependiente de quien tenga la facultad arbitraria de asignarle y entregarle los fondos que necesite para su funcionamiento.

A los tributarios también nos metieron un gol, ya que tendremos que cargar con los costos de ambos canales, uno de los cuales estará al servicio de los diputados, a quienes tanto aprecio, respeto y confianza les tenemos.

28
Oct 08

Una trampa mortal

La iniciativa de ley que prohibe comercializar publicidad en TV Maya es una trampa.  Una trampa mortal.  

Si la dirigencia indigenista permite que ese cepo le sea colocado a los medios que usufructúan, no sólo estarán contribuyendo a la consolidación del monopolio de la television abierta en Guatemala; sino que, ¡peor aún!, se estarán condenando indefinidamente a depender de las dádivas políticas que les dispensen desde el Ejecutivo.
Si la dirigencia indigenista dobla la cerviz frente a esta pretensión, nunca será independiente.   La cuestión aquí, no es de si TV Maya debe ser lucrativa, o no, como pretenden hacer creer los que promueven la prohibición citada.  El verdadero problema es que si los canales 5 y 12 no pueden garantizar su independencia económica por medio de publicidad, su independencia editorial y conceptual estará comprometida, siempre a la espera de que se le asignen fondos del Presupuesto del Estado…y que luego, quienes ejerzan la facultad de entregar esos fondos, o no, cumplan con entregarlos, o con entregarlos a tiempo.
Es evidente que si el sostenimiento de TV Maya va a depender de los políticos de turno, la dirigencia indigenista se verá arrinconada cada año fiscal;  y tendrá que mantener contentos a los que los proveen de fondos.  
No es lo mismo competir por los anunciantes individuales y depender de 10 ó 50 de ellos; que depender de un sólo que, además, es veleidosamente político a la hora de dispensar los fondos que administra.
Si TV Maya acepta la prohibición, dejará de ser un órgano cultural maya, para pasar a ser un órgano político de quienes estén de turno en el gobierno.