30
May 13

Acerca del poder de las ONG en Guatemala

Las organizaciones no gubernamentales han abarcado cada vez más parcelas de poder en países con instituciones frágiles, como Guatemala.  Algunas desarrollan un trabajo socialmente útil, pero otras se dedican a actividades más prosáica, aprovechando la falta de controles de los donantes, dice la investigación titulada El poder de las ONG en Guatemala, por Maite Rico y Bertrand de la Grange, publicada por el Real Instituto Elcano.

Las ONG se han convertido, desde hace años, en parte consustancial del paisaje cotidiano de Guatemala, como los volcanes, la delincuencia, o los autobuses multicolores.  Mas de 500 organizaciones locales han ido ocupando los territorios desatendidos por un estado débil e inoperante, y pocos de los 12 millones de guatemaltecos no han escuchado los términos “proyecto”, “financiación”, o “desarrollo integral”.  La ausencia de fiscalización ha permitido que en ese piélago humanitario  florezca la picaresca, y que el rótulo de “ONG” sirva de tapadera paranegocios, corrupción y tráfico de influencias, como han puesto de manifiesto escándalos recientes. Del análisis crítico tampoco salen indemnes las organizaciones de derechos humanos, cuya “lucha contra la impunidad” suele disfrazar intereses políticos ycorporativos. Arropados por la comunidad internacional, estos grupos han conformado un poder paralelo que condiciona las agendas de los gobiernos de turno, explica la investigación que concluye con la siguiente admonición: los donantes tienen la responsabilidad de vigilar y pedir cuentas a unas entidades que se están convirtiendo en un lastre para la consolidación del estado de derecho.

El enlace está arriba por si te interesa el tema.


20
May 13

El supuesto genocidio, en “La Razón”

El artículo titulado Fidel y Ríos Montt, por Bertrand de La Grange, en La Razón, puedes leerlo en este enlace;  pero comparto contigo estos párrafos hoy que está por definirse este caso en el que se juegan el futuro del estado de derecho y de las garantías del debido proceso en Guatemala.

El general Ríos Montt y el comandante Fidel Castro tienen la misma edad, 86 años. El guatemalteco nació el 16 de junio de 1926, el cubano el 13 de agosto del mismo año. Ambos ejercieron el poder con mano de hierro y se les responsabiliza de la muerte de miles de seres humanos. Aquí terminan las similitudes…

…El tribunal no ha podido demostrar de manera fehaciente que hubo de parte del ex presidente “intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”, según la definición de genocidio acordada por la ONU. Pese a todo, Ríos Montt ha sido condenado bajo ese cargo, lo que abre la puerta a una anulación de la sentencia en apelación. Con esto ha quedado claro que se trató de un juicio político, plagado de irregularidades, bajo la batuta de una juez, Yassmín Barrios, que había dado sobradas pruebas de su parcialidad en casos anteriores…

Esa pantomima ha contado con la connivencia de Estados Unidos —también de varios gobiernos europeos, siempre animados por “buenas intenciones”—, que en otra época apoyó solapadamente la estrategia contrainsurgente de Guatemala y de sus vecinos para compensar la ayuda de la URSS y de Cuba a las guerrillas centroamericanas. Mucho antes, en 1954, la CIA había alentado el golpe militar contra el gobierno izquierdista de Jacobo Arbenz.

Hoy, Washington quiere borrar ese pasado vergonzoso, y se equivoca de nuevo. No es culpa de Obama. Todo empezó en tiempo de George W. Bush, a partir de 2001, cuando la embajada de EU en Guatemala se posicionó ostensiblemente a favor de la condena de tres militares en el caso del asesinato del obispo Juan Gerardi. No había una sola prueba sólida, pero allí estaba la misma Yassmín Barrios y cumplió con los deseos de la comunidad internacional.


23
Ago 10

Pasaporte chapín en trama cubana/venezolana

El escritor y político venezolano, Alejando Peña Esclusa, es un preso político de Hugo Chávez. Su detención probablemente fue planificada por el servicio de inteligencia cubano y en la conspiración fue usado un pasaporte guatemalteco. ¿Con qué objetivo? Con el de impedir, a como de lugar, un avance de la oposición en las elecciones legislativas del 26 de septiembre próximo, en Venezuela, mismas que podrían poner en peligro al régimen chavista y, en consecuancia, el abastecimiento de petróleo para Cuba. Así lo cuenta el periodista Bertrand de la Grange, en El lago brazo de la G2, publicado en Razón.

El 1 de julio pasado, el salvadoreño Francisco Chávez Abarca fue detenido en el aeropuerto de Caracas por llevar un pasaporte guatemalteco a nombre de Carlos Adolfo González Ruiz. Chávez Abarca o González Ruiz era buscado por las autoridades cubanas y por Interpol porque se lo acusa de participar en actividades terroristas en La Habana. Y aún así viajó a Caracas.

¿De dónde salió el pasaporte guatemalteco? ¿Es un pasaporte falso, o falsificado? ¿Cómo llegó a parar a manos de Chávez Abarca o González Ruiz? Este personaje, ¿es guatemalteco, o es salvadoreño? ¿Es agente cubano?

A Alejandro Peña Esclusa, las autoridades venezolanas lo vinculan con Chávez Abarca, luego de que, en un allanamiento de su casa encontraron 900 gramos de un potente explosivo militar, en el dormitorio de su hija de 8 años.

Peña Esclusa, por cierto, ya había expresado su temor de que lo fueran a detener por sus constantes denuncias contra el socialismo del siglo XXI. El escritor y político sospechaba que algo se le venía encima cuando le empezaron a llegar correos electrónicos intimidatorios.

La historia completa está aquí: El largo brazo de la G2.

23
Jul 09

Sobrina de Gerardi se opone a libertad para Orantes

María Antonieta Conedera, sobrina de Juan Gerardi Condera, asesinado en 1998, cuestionó la solicitud de redención de penas que hizo el cura Mario Orantes. Orellana señaló que, a pesar de que la familia del Obispo se ha alejado del proceso, ella se hará cargo de evitar que Orantes salga libre.

Orantes, en realidad, no ha estado propiamente preso ya que la iglesia católica cerró filas para protegerlo y ya pasado casi toda su condena al amparo de un hospital de aquella organización. Otro involucrado que murió sin tener que dar explicaciones razonables fue el cura Efraín Hernández.

Si a usted le interesa el tema; si no le teme a saber que existe el mal, ni le perturban las revelaciones espeluznantes, le recomiendo el libro Quién mató al obispo, por Maite Rico y Bertrand de la Grange.


14
Abr 09

Lugo y Maciel, piedras de escándalo

Anticipándose a una demanda por paternidad irresponsable, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, admitió que tuvo un hijo, mientras era obispo católico; este escándalo se suma al recientemente enfrentado, en México, por los Legionarios de Cristo, organización afectada por luchas de poder internas y por el legado de su fundador, Marcial Maciel, que presuntamente estaba involucrado en abuso de niños.  Y en Perú, por ejemplo, el Sodalicio es cuestionado por sus métodos poco éticos de captación de adeptos.
Aquí en Guatemala, la de monseñores que son papás, no es historia nueva y si uno de los casos más trascendentales para la vida pública del país es el que se relata en el libro Quién mató al Obispo, por Maite Rico y Bertrand de la Grange que, si usted no ha leído, se lo recomiendo mucho.
La foto la obtuve en el artículo Estupro y pasión por la buena vida, publicado por Cleveland Indy Media Center


Digg!


07
May 08

¿Quién mató al Obispo?

Maite Rico, coautora de ¿Quién mató al Obispo?, estará hoy en el programa Todo a Pulmón que dirigen Marta Yolanda Díaz-Durán y Jorge Jacobs.

Todoa Pulmón se transmite en 100.9 F.M. y en http://www.radiopolis.info/ a partir de las 12:30 p.m. (Central Time).

Ahora que se recuerda el décimo aniversario del asesinato de Juan Gerardi -y que se ha agudizado la controversia sobre el proceso judicial que siguió al delito- es buena ocasión para ler ¿Quién mató al Obispo? por Maite Rico y Bertrand de la Grange…y es mejor ocasión para escuchar a Maite.


18
Abr 08

A 10 años del asesinato de Gerardi

El 26 de abril de 1998 yo estaba estudiando en la Universidad de Maryland; y pasé la vergüenza de ser de un país donde mataban obispos. En esa fecha Juan Gerardi fue asesinado; y como se cumplen 10 años de ese crímen es una buena ocasión para leer Quién mató al obispo; investigación extraordinaria por mis amigos Maite Rico y Bertrand de la Grange.

“La obra es un reportaje extraordinario; en el que, como Beatriz y Virgilio, los autores nos llevan por un círculo tras otro de revelaciones perturbadoras e infernales. Es la prueba (como si hiciera falta) de que existe el mal. Pero no sólo el mal aleatorio en circunstancias extraordinarias; sino la perversidad misma, que engendra acciones deliberadas, ejecutadas por personas específicas, y dirigida contra seres humanos convertidos en objetivos. La mafia, una sobrina vengativa, militares conspiradores, curas oportunistas y corruptos, diplomáticos y funcionarios internacionales hipócritas y shutes, testigos increíbles, amigos traidores, médicos inescrupulosos, jueces venales y cobardes, fiscales serviles y funcionarios trepadores de la iglesia se mezclan en una trama horrible alrededor de sus víctimas. Trama que no sólo es espeluznante, sino que confirma que la realidad supera a cualquier ficción”.

La segunda edición del libro cuenta con un epílogo diferente a la primera.


03
Sep 07

¿Quién mató al obispo? ¡Segunda edición!

La segunda edición de ¿Quién mató al Obispo?, la investigación ineludible sobre el asesinato de Juan Gerardi, por los periodistas Bertrand de la Grange y Maite Rico ya está en Guatemala.

La distribuye Artemis y es una edición española con un epílogo diferente.

En 2003, cuando salió la primera edición, esto es lo que escribí acerca de esta importante obra.

El 27 de abril de 1998 yo estaba en la Universidad de Maryland. Cuando llegué a la oficina, y abrí mi correo electrónico, me encontré con varios mensajes acerca del asesinato del obispo Juan Gerardi. Mi primera reacción fue: ¡Que brutos! ¿A quién se le ocurre matar a un obispo? Luego me pregunté: ¿A quién puede beneficiarle esta mulada? Y entonces pensé: A lo mejor no es mulada. Alguien va a sacarle provecho a esto. Acto seguido pasé vergüenza y media, tratando de explicarles a mis compañeros y maestros en qué clase de país era brutalmente asesinado un obispo.

El asesinato Gerardi nos tocó a todos los guatemaltecos y nos persigue. A mí, porque soy periodista, porque lo entrevisté en Libre Encuentro y porque vi de cerca la cobertura de las investigaciones y del juicio. Por eso, y porque se quienes son Maite Rico y Bertrand de la Grange, he esperado con ansias su libro ¿Quién mató al Obispo?

La obra es un reportaje extraordinario; en el que, como Beatriz y Virgilio, los autores nos llevan por un círculo tras otro de revelaciones perturbadoras e infernales. Es la prueba (como si hiciera falta) de que existe el mal. Pero no sólo el mal aleatorio en circunstancias extraordinarias; sino la perversidad misma, que engendra acciones deliberadas, ejecutadas por personas específicas, y dirigida contra seres humanos convertidos en objetivos. La mafia, una sobrina vengativa, militares conspiradores, curas oportunistas y corruptos, diplomáticos y funcionarios internacionales hipócritas y shutes, testigos increíbles, amigos traidores, médicos inescrupulosos, jueces venales y cobardes, fiscales serviles y funcionarios trepadores de la iglesia se mezclan en una trama horrible alrededor de sus víctimas. Trama que no sólo es espeluznante, sino que confirma que la realidad supera a cualquier ficción.

Todo el libro es un torbellino. Pero a mí me impresionaron más la conspiración familiar alrededor de los Lima; la descalificación orquestada contra el experto Reverte; la ocultación de las mordidas de Balou, la indolencia de los jueces frente a los testimonios sospechosos de los indigentes y el origen de la matrícula P-3201; las vidas sórdidas de los Hernández y los Orantes; la historia triste de Villanueva. Usted escoja, y hay más.

En medio de todo, lo que más indigna es el desafortunado encuentro de intereses comunes entre el crimen organizado y la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado [de Guatemala]. Encuentro que muchas veces ha sido pasado por alto y hasta apañado por los socialistas que hacen activismo en las redacciones y por la jerarquía de la iglesia. Yo hace ratos que soy católico de atrio; pero si fuera un católico comprometido, dejaría de dar limosnas en misa, y de contribuir con la iglesia, hasta que no sea cerrado ese engendro espantoso que es la ODHA[G].

A aquella coincidencia de intereses se le une en calidad de indigna la actitud de los jueces y fiscales empeñados en adherirse a una sola línea de investigaciones en el proceso. “No nos confundan con hechos”, parecían decir. “Nosotros ya tenemos toda la verdad necesaria”. Y con esa actitud uno no puede sino estar convencido de que este proceso ha sido corrompido y que es una vergüenza para la historia judicial guatemalteca.Claro que los implicados y sus amigos ya han empezado con la usual campaña de descalificación, a falta de hechos y argumentos. Que si los autores trabajaron a sueldo, que si son de derechas, que si esto y que si aquello. Pero lo cierto es que cualquiera que examine sus credenciales encontrará en Maite Rico y Bertrand de la Grange a dos periodistas profesionales, con largas y brillantes trayectorias en El País y Le Monde, así como en América Latina. Ambos han escrito uno de los libros más importantes sobre la historia moderna de Guatemala.

La obra hace evidente que, aunque la paz fue firmada hace años, la guerra todavía está activa. El libro le da una perspectiva necesaria a la historia reciente de los guatemaltecos y le añade elementos imposibles de ignorar. Nos desnuda a los chapines y nos debería poner a meditar profundamente. Si no ha leído ¿Quién mató al Obispo?, cómprelo, pídalo prestado, o lo que sea; pero hágalo preparado para presenciar la autopsia de un crimen y para sentir una profunda angustia. Luego, reflexione.

En la foto: Bertrand de la Grange, Luis Figueroa y Maite Rico.


28
Abr 07

El Obispo

Cuando el 26 de abril de 1998 ocurrió el ominoso asesinato del obispo Juan Gerardi, yo estudiaba en la University of Maryland y pasé la vergüenza de haber llegado de un país en el que ocurrían esas cosas. Y la vergüenza parece no terminar nunca.

A nueve años de aquel crimen, los autores del asesinato siguen libres, mientras que guarda prisión y silencio la única persona que seguramente sabe exactamente qué ocurrió en aquella noche fatídica; y están presas personas a las que se les acusa de estar involucradas indirectamente. Había un tercer preso; pero Obdulio Villanueva fue asesinado en febrero de 2003 durante un motín carcelario. Para él, nunca habrá justicia.

El 24 de abril pasado la Corte de Constitucionalidad ratificó la sentencia de 20 años contra Mario Orantes, Byron Lima Oliva y Byron Lima Estrada.

El caso de Gerardi siempre me da escalofríos porque prueba que la malignidad existe y que anda suelta por ahí. Y si a usted le hacen falta pruebas de que existe lo siniestro, seguramente querrá leer Quién mató al obispo, la obra de los periodistas Maite Rico y Bertrand de la Grange que pone al descubierto las conspiraciones y enredos alrededor del citado asesinato.

En este aniversario lamentable, cuando los verdaderos asesinos todavía andan sueltos, y mientras todavía se urden quién sabe que maquinaciones oscuras para que no se resuelva el caso, comparto con ustedes algunos párrafos de la obra citada.

“Las únicas sorpresas del juicio fueron el cúmulo de irregularidades, desde los falsos testimonios a la manipulación de las actas. A falta de pruebas, los testigos brotaban por arte de magia e iban llenando los huecos del rompecabezas, como siguiendo un macabro guión. Nada importaba que fueran tipos venales, marginales sin credibilidad o delincuentes: se les tomaba declaración y se les enviaba al extranjero sin más trámite ni comprobación”.

“Lo más desolador es que los asesinos de Gerardi andan libres y que los cerebros de la conspiración retomaron sus posiciones de poder”.

“Para mí no es creíble que Estados Unidos no tenga toda la información sobre el caso, y a pesar de eso, su embajador protestó cuando la sala de apelaciones anuló el primer fallo y ordenó un nuevo juicio”.

“Los que no tienen nada de ingenuos son los de la ONU, Ellos dieron un seguimiento milimétrico a la investigación. A pesar de todo, obviaron las inconsistencias manifiestas, los testimonios fabricados y las incontables aberraciones”.

“En una primera lectura, era lógico pensar que el ejército hubiese decidido vengarse de Gerardi. El problema es que cuando aparecieron las primeras pruebas de la participación de Mario Orantes ya era tarde”.

“El problema es que hay demasiados intereses en juego. La gran paradoja es que los mismos que traman la muerte de Gerardi, se sirven de los colaboradores del obispo para lograr sus objetivos”.

“Todo este proceso recuerda el caso de Alfred Dreyfus, el capitán francés que fue condenado a cadena perpetua por un asunto de espionaje a finales del siglo XIX. La vida política francesa estaba envenenada por el antisemitismo y Dreyfus era judío. Como no había pruebas, fabricaron documentos falsos y recurrieron a testigos dudosos”.

A final de cuentas queda en evidencia, otra vez, que el estado guatemalteco es incapaz de velar por la seguridad de sus habitantes y de garantizar una administración de justicia pronta y cumplida. El estado, sin embargo, negocia con chantajistas y en medio de una insufrible corrección política hace parecer legítimas hasta las más absurdas y abusivas pretensiones de los grupos de interés.

Y mientras tanto, en el marco del ignominioso caso Gerardi, algunos de aquellos grupos de interés se benefician de la memoria del obispo asesinado, en tanto que sus ejecutores andan sueltos.

Publicado en Prensa Libre el sábado 28 de abril de 2007


04
Feb 07

¡Che, que fiasco!

¿Qué tal si la operación montada por Fidel Castro para hallar los huesos de Ernesto “Che” Guevara y llevarlos a Cuba hubiera sido un fraude? Atrévete a leer: Operación Che: historia de una mentira de Estado (PDF), por Maite Rico y Bertrand de la Grange. La foto es de los cuates de Bureaucrash. Gracias a MYDDA y a Juan, por avisar.