11
Jun 17

¿Por qué es que la gente compra “de contrabando”?

Cuando leemos que 11 por ciento de los productos de la canasta básica que adquieren los hogares guatemalteos son de contrabando; lo que eso quiere decir es que 11 por ciento de aquellos productos que adquieren los hogares chapines son cargados con impuestos tan altos que -para proteger la economía familiar- los responsables de proveer aquellos hogares no tienen objeción alguna a pasar sobre la ley.

El caso es que los impuestos de importación elevan artificialmente los precios de muchos artículos de la canasta básica, hasta tal punto en que si estos mismos artículos son comprados -sin que hayan tenido que pagar lo que demandan los políticos y sus burócratas- el gasto rinde más.  El contrabando, por cierto, aunque es delito, no es crimen; es decir que no es malo en sí mismo, sólo es malo porque está prohibido.

El jueves pasado leímos que desde 2010 el quetzal ha perdido Q0.22 de poder de compra, y que en los últimos 12 meses el quetzal ha pasado de tener un poder adquisitivo correspondiente a Q0.87 (de 2010) a Q0.78.  ¡Nos están haciendo bajada! y por eso no es extraño que muchos hogares acudan a productos que sean lo más barato posible. Mientras tanto, el Banco de Guatemala se mantiene ocupado protegiendo el valor del dólar, frente al quetzal, y en consecuancia los bienes de la canasta básica importados son artificialmente más caros.

¿Viste por que es que la gente opta por comprar de contrabando?

Por cierto, ¿recuerdas el poema de Pepe Batres (1809-1844), sobre el contrabando?

Hubo siempre y habrá contrabandistas
que al gobierno defrauden sus caudales,
a pesar de los guardas, de los vistas,
los administradores, los fiscales;
inútilmente los economistas
con su ciencia y sus fórmulas legales
el medio de evitarlo van buscando:
¡Mientras más leyes hay, más contrabando!
.
Y yo de sopetón, sin que se entienda
que en materias que ignoro me entrometo,
a la dificultad hallo la enmienda;
y la quiero callar con el objeto
de colocarme al frente de la hacienda:
cuando la obtenga se sabrá el secreto,
que, en reserva, sin tropas y sin balas
consiste en suprimir las alcabalas.

22
May 14

Impuestos, metas y más engaños

304968_380155045388301_94412996_n

El propósito de llevar cuentas es tener una idea de la realidad de las cosas.  De poco, o nada sirve engañarse al inflar los números, o al disminuirlos artificialmente para dar una impresión distinta a la realidad…si uno mismo cae en el engaño.  Por esto es que es interesante lo que les está ocurriendo al Banco de Guatemala, a la Superintendencia de Administración Tributaria y al Ministerio de Finanzas.

El banco central previó un crecimiento en las importaciones de entre 5% y 7%; la SAT se tragó la píldora y supuso que podía elevar los niveles de expoliación contra los tribuatarios importadores en esa proporción; y el Minfin supuso que la piñata podía crecer en consecuencia.  ¡Los pipoldermos estaban felices!

Pero ahí está que no.  Los burócratas proponen y la realidad se impone; que puesto en otras palabras es algo así como: puedes ignorar la realidad, pero no las consecuencias de ignorar la realidad.  El hecho es que, aparentemente, las importaciones crecerán sólo 3%, por lo que los publicanos no podrán recaudar lo que esperaban y lo malo es que los otros pipoldermos siguen gastando como si nada.  Eso no los aflige, claro; porque si no pueden cargar con más impuestos a los tributarios, sí que pueden endeudarlos.  Los paganos, siempre, somos los que no podemos hacernos los quites porque antes de que nos den los cheques de fin de mes, ya nos arrancaron los impuestos para pagar la piñata.

La baja en las importaciones puede ser que se deba a la disminución de la demanda de bienes de capital lo cual es malas noticias porque de los bienes de capital vienen la productividad, la competitividad, los nuevos empleos y los mejores salarios.  Puede que haya un estancamiento, o una contracción de la economía.  Puede que la puñalada tributaria siga teniendo efectos negativos en la economía; y eso pasa por empecinarse en una reforma impositiva de carácter ideológico y expoliatorio, a diferencia de una reforma tributaria técnica y neutral.  Puede que la puñalada tributaria haya incentivado el contrabando porque, tu ya sabes, si los impuestos no son neutros crean y destruyen incentivos.

Lo malo es, repito, que los que pagan el pato son los tributarios…y no los pipoldermos que siguen gastanto y gastando, endeudándonos y endeudándonos de forma muy irresponsable.  Porque se los permitimos, claro.

La ilustración la tomé de Taxation is Theft.


26
Oct 12

Cigarrillos, impuestos y contrabando

La empresa Tabacalera Centroamericana S.A dejará de fabricar cigarrillos en Guatemala y se citan tres razones para esa decisión: las malas condiciones laborales, las malas condiciones fiscales y el contrabando.   En Guatemala, toda actividad productiva y la competitividad son amenazadas por una legislación laboral rígida y -en muchos casos- por sindicatos agresivos e ideologizados.  Aquí, también asfixian a la pructividad y a la competitividad un sistema impositivo diseñado para redistribuir la riqueza entre la clientela de los pipoldermos.  Y en el caso de los cigarrillos, o del alcohol, esa asfixia se agrava por impuestos que pretenden castigar el vicio y que encarecen artificialmente los productos.  A eso súmale campañas para que la gente no fume, o no beba.  Otro día me ocupo de estos temas.

Lo que me llama la atención, hoy, es que en diarios y redes sociales el tema en el que se enfocaron los comentarios fue el del contrabando.  La gente cree que el contrabando es malo.  La gente supone que el estado natural de cosas es que los pipoldermos puedan tomar dinero ajeno, por la fuerza, mediante la aplicación de aranceles.  Empero, la cosa no es así y voy a compartir con ustedes algo que ya había escrito antes:

Eso que falazmente se llama contrabando, no es más que el comercio voluntario y pacífico…luego de que el estado le impone aranceles con dos propósitos inmorales: el proteccionismo, y la redistribución política de la riqueza. Por eso es muy desatinado buscar la salud de las finanzas públicas por medio de un endurecimiento de las leyes y de la aplicación de estas para perseguir eso que llaman contrabando.

El comercio internacional no es más que el comercio entre personas (individuales, o jurídicas), y no no hay diferencia alguna entre dos personas comerciando entre la zona 1 y la zona 2 de la ciudad de Guatemala, o entre el municipio de Guatemala y el de Amatitlán, o entre el departamento de Escuintla y el de Santa Rosa. Tampoco la hay entre dos personas comerciando entre Guatemala y México, o Guatemala y cualquier país del mundo.

La diferencia -aparente- es artificial porque se basa en las fronteras, que son demarcaciones políticas. El comercio entre personas de Guatemala y México está regulado, controlado, prohibido, permitido y gravado, como no lo está el intercambio entre personas de San Marcos y de Petén, porque hay políticos que así lo disponen. Nada más. Si no fuera porque los políticos establecen regulaciones y gravámenes sobre el comercio entre personas de diferentes localizaciones políticas, el llamado contrabando no sería nada más, ni nada menos, que comercio o intercambio voluntario y pacífico. Como el que hay entre las personas de El Progreso y Quiché.

El contrabando, pues, no es un delito intrínsecamente inmoral o “delicta mala in se”, como se dice en la doctrina del Derecho. Es un delito sólo porque está prohibido por la ley positiva o “delicta mala quia prohibita”. El asesinato y el robo son delitos intrínsecamente inmorales porque violan derechos ajenos como el derecho a la vida y el derecho de propiedad; pero eso no ocurre con el contrabando “qua” intercambio.

El delito de contrabando existe, de forma artificial porque los políticos han dispuesto que las personas no pueden intercambiar bienes, a través de las fronteras, sin entregarle una porción de sus expectativas de ganancias a aquellos que controlan las fronteras. De hecho, el delito de contrabando tiene su origen en el despojo y en la expoliación que los que controlan las fronteras ejercen contra la propiedad de quienes intercambian pacífica y voluntariamente a través de ellas. Y encima los políticos disponen que, si las víctimas de la expoliación tratan de evitar ser despojados, incurren en delito.

Este es un caso típico en el que la legislación, en vez de proteger la vida, la propiedad y la libertad de las personas sirve para violar aquellos derechos y para convertir a los ciudadanos en súbditos. Por eso es que los aranceles son inmorales; y por eso es que es desatinado buscar la salud fiscal por medio de leyes más duras contra el intercambio voluntario y pacífico a través de las fronteras.

El contrabando es consecuencia de leyes malas y de impuestos desorbitantes; y Pepe Batres, poeta guatemalteco nos lo explicó así:

Hubo simpre y habrá contrabandistas
que al gobierno defrauden sus caudales,
a pesar de los guardas, de los vistas,
los administradores, los fiscales;
inútilmente los economistas
con su ciencia y sus fórmulas legales
el medio de evitarlo van buscando:
¡Mientras más leyes hay, más contrabando!
.
Y yo de sopetón, sin que se entienda
que en materias que ignoro me entrometo,
a la dificultad hallo la enmienda;
y la quiero callar con el objeto
de colocarme al frente de la hacienda:
cuando la obtenga se sabrá el secreto,
que, en reserva, sin tropas y sin balas
consiste en suprimir las alcabalas.

14
Jun 12

Contrabando: de Pepe Batres para políticos y burócratas

De este poema –Las falsas apariencias, por José Batres Montúfar- me acordé cuando leí que la Admnistracion está analizando cuáles de los 115 pasos fronterizos no autorizados (por políticos y funcionarios), podrían ser legalizados con el propósito (hazme reír) de reducir el contrabando, la trata de personas y el tráfico de drogas.
.
Hubo simpre y habrá contrabandistas
que al gobierno defrauden sus caudales,
a pesar de los guardas, de los vistas,
los administradores, los fiscales;
inútilmente los economistas
con su ciencia y sus fórmulas legales
el medio de evitarlo van buscando:
¡Mientras más leyes hay, más contrabando!
.
Y yo de sopetón, sin que se entienda
que en materias que ignoro me entrometo,
a la dificultad hallo la enmienda;
y la quiero callar con el objeto
de colocarme al frente de la hacienda:
cuando la obtenga se sabrá el secreto,
que, en reserva, sin tropas y sin balas
consiste en suprimir las alcabalas.
.
¡Que le pregunten a Pepe Batres, digo yo!

14
Feb 12

Contra el comercio libre y para encarecer más la vida

Para combatir el comercio libre y encarecer más la vida de los guatemaltecos mediante los impuestos a las importaciones, la vicepresidenta Roxana Baldetti asumirá la dirección de la Comisión Interinstitucional de Combate al Contrabando, creada en 2011. Andrés Castillo, presidente de la Cámara de Industria, explicó que durante la reunión sostenida entre empresarios con el presidente Otto Pérez y Baldetti, el mandatario se mostró anuente a continuar los trabajos alcanzados hasta ahora.

Los políticos de turno dicen que combaten el contrabando; pero…¿qué es el contrabando?

Eso que falazmente se llama contrabando, no es más que comercio voluntario y pacífico…luego de que el estado le impone aranceles con dos propósitos inmorales: el proteccionismo, y la redistribución política de la riqueza. Por eso es muy desatinado buscar la salud de las finanzas públicas por medio de un endurecimiento de las leyes y de la aplicación de estas para perseguir eso que llaman contrabando.

El comercio internacional no es más que el comercio entre personas (individuales, o jurídicas), y no no hay diferencia alguna entre dos personas comerciando entre la zona 1 y la zona 2 de la ciudad de Guatemala, o entre el municipio de Guatemala y el de Amatitlán, o entre el departamento de Escuintla y el de Santa Rosa. Tampoco la hay entre dos personas comerciando entre Guatemala y México, o Guatemala y cualquier país del mundo.

La diferencia -aparente- es artificial porque se basa en las fronteras, que son demarcaciones políticas. El comercio entre personas de Guatemala y México está regulado, controlado, prohibido, permitido y gravado, como no lo está el intercambio entre personas de San Marcos y de Petén, porque hay políticos que así lo disponen. Nada más. Si no fuera porque los políticos establecen regulaciones y gravámenes sobre el comercio entre personas de diferentes localizaciones políticas, el llamado contrabando no sería nada más, ni nada menos, que comercio o intercambio voluntario y pacífico. Como el que hay entre las personas de El Progreso y Quiché.

El contrabando, pues, no es un delito intrínsecamente inmoral o delicta mala in se, como se dice en la doctrina del Derecho. Es un delito sólo porque está prohibido por la ley positiva o delicta mala quia prohibita. El asesinato y el robo son delitos intrínsecamente inmorales porque violan derechos ajenos como el derecho a la vida y el derecho de propiedad; pero eso no ocurre con el contrabando qua intercambio.

El delito de contrabando existe, de forma artificial porque los políticos han dispuesto que las personas no pueden intercambiar bienes, a través de las fronteras, sin entregarle una porción de sus expectativas de ganancias a aquellos que controlan las fronteras. De hecho, el delito de contrabando tiene su origen en el despojo y en la expoliación que los que controlan las fronteras ejercen contra la propiedad de quienes intercambian pacífica y voluntariamente a través de ellas. Y encima los políticos disponen que, si las víctimas de la expoliación tratan de evitar ser despojados, incurren en delito.

Este es un caso típico en el que la legislación, en vez de proteger la vida, la propiedad y la libertad de las personas sirve para violar aquellos derechos y para convertir a los ciudadanos en súbditos. Por eso es que los aranceles son inmorales; y por eso es que es desatinado buscar la salud fiscal por medio de leyes más duras contra el intercambio voluntario y pacífico a través de las fronteras.


26
Ago 10

ICEFI contra la libertad, el comercio y la propiedad

Simón Pak, un experto en análisis comercial, fuga de capitales y en sobre y subvaloración de precios -que trajo el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales- expuso que hay operaciones sospechosas en el comercio y ofreció que, en un mes tendrá un estudio más amplio. El ICEFI considera que entre la evasión fiscal con el comercio y otras actividades, subsidios y otros beneficios, los políticos y sus burócratas dejan de percibir cerca de 13 por ciento del Producto Interno Bruto, o sea poco más de Q35 mil millones al año.

Yo digo que, en realidad, lo que pasa es que siendo que el comercio internacional es intercambio pacífico y voluntario entre personas (y no entre estados), lo que ocurre es que bastante de esos Q35 millones son rescatados por sus legítimos propietarios, que evitan que vayan a parar a manos de políticos y funcionarios que los tomarían por la fuerza y los usarían para repartir entre su clientela, o para quedárselas ellos mismos.

Pak, los miembros del ICEFI y sus patrocinadores deberían ver la película Iron Man; y mi frase favorita de Tony Stark, el protagonista, tiene mucho que ver con la razón de ser de esta entrada: It is my property, and you can´t have it.

Yo creo que los empresarios chapines deberían ver Iron Man porque los ayudaría mucho a subir su autoestima y a no intimidarse por el hostigamiento al que son sometidos por los políticos socialistas y sus funcionarios, por sus comparsas como el ICEFI y sus expertos, y por los empresaurios.

El comercio internacional no es más que el comercio entre personas (individuales, o jurídicas), y no no hay diferencia alguna entre dos personas comerciando entre la zona 1 y la zona 2 de la ciudad de Guatemala, o entre el municipio de Guatemala y el de Amatitlán, o entre el departamento de Escuintla y el de Santa Rosa. Tampoco la hay entre dos personas comerciando entre Guatemala y México, o Guatemala y cualquier país del mundo.


La diferencia -aparente- es artificial porque se basa en las fronteras, que son demarcaciones políticas. El comercio entre personas de Guatemala y México está regulado, controlado, prohibido, permitido y gravado, como no lo está el intercambio entre personas de San Marcos y de Petén, porque hay políticos socialistas que así lo disponen. Nada más. Si no fuera porque esos políticos establecen regulaciones y gravámenes sobre el comercio entre personas de diferentes localizaciones políticas, el llamado contrabando no sería nada más, ni nada menos, que comercio o intercambio voluntario y pacífico. Como el que hay entre las personas de El Progreso y Quiché.

El llamado contrabando, pues, no es un delito intrínsecamente inmoral o delicta mala in se, como se dice en la doctrina del Derecho. Es un delito sólo porque está prohibido por la ley positiva o delicta mala quia prohibita. El asesinato y el robo son delitos intrínsecamente inmorales porque violan derechos ajenos como el derecho a la vida y el derecho de propiedad; pero eso no ocurre con el contrabando qua intercambio.

El delito de contrabando existe, de forma artificial porque los políticos han dispuesto que las personas no pueden intercambiar bienes, a través de las fronteras, sin entregarle una porción de sus expectativas de ganancias a aquellos que controlan las fronteras. De hecho, el delito de contrabando tiene su origen en el despojo y en la expoliación que los que controlan las fronteras ejercen contra la propiedad de quienes intercambian pacífica y voluntariamente a través de ellas. Y encima los políticos disponen que, si las víctimas de la expoliación tratan de evitar ser despojados, incurren en delito.

Este es un caso típico en el que la legislación, en vez de proteger la vida, la propiedad y la libertad de las personas sirve para violar aquellos derechos y para convertir a los ciudadanos en súbditos. Por eso es que los aranceles son inmorales. Y, en contraste, el intercambio pacífico y voluntario, es un estándar de moralidad.


21
May 10

El fisco pierde lo que los tributarios protegen

Cada año $500 millones que son propiedad de personas privadas son protegidos contra la corrupción, la mala administración y el desperdicio que son protagonizados por los políticos socialistas y sus funcionarios. Cada año $500 millones que son propiedad de personas privadas son protegidos contra la expoliación.

Raymond Baker, director de la organización Global Finantial Integrity vino a asustar con ese petate del muerto que es el contrabando; y creo que él y los funcionarios chapines que lo celebran deberían ver IronMan. Mi frase favorita, de Tony Stark, y la razón por la cual esta peli tiene relación con este tema de los impuestos al comercio internacional es la siguiente: It is my property, and you can´t have it.

Yo creo que los empresarios chapines deberían ver Iron Man. Los ayudaría mucho a subir su autoestima y a no intimidarse por el hostigamiento al que son sometidos por los políticos socialistas y sus funcionarios, por sus comparsas como GFI, y por los empresaurios.

El comercio internacional no es más que el comercio entre personas (individuales, o jurídicas), y no no hay diferencia alguna entre dos personas comerciando entre la zona 1 y la zona 2 de la ciudad de Guatemala, o entre el municipio de Guatemala y el de Amatitlán, o entre el departamento de Escuintla y el de Santa Rosa. Tampoco la hay entre dos personas comerciando entre Guatemala y México, o Guatemala y cualquier país del mundo.


La diferencia -aparente- es artificial porque se basa en las fronteras, que son demarcaciones políticas. El comercio entre personas de Guatemala y México está regulado, controlado, prohibido, permitido y gravado, como no lo está el intercambio entre personas de San Marcos y de Petén, porque hay políticos que así lo disponen. Nada más. Si no fuera porque los políticos establecen regulaciones y gravámenes sobre el comercio entre personas de diferentes localizaciones políticas, el llamado contrabando no sería nada más, ni nada menos, que comercio o intercambio voluntario y pacífico. Como el que hay entre las personas de El Progreso y Quiché.

El contrabando, pues, no es un delito intrínsecamente inmoral o delicta mala in se, como se dice en la doctrina del Derecho. Es un delito sólo porque está prohibido por la ley positiva o delicta mala quia prohibita. El asesinato y el robo son delitos intrínsecamente inmorales porque violan derechos ajenos como el derecho a la vida y el derecho de propiedad; pero eso no ocurre con el contrabando qua intercambio.

El delito de contrabando existe, de forma artificial porque los políticos han dispuesto que las personas no pueden intercambiar bienes, a través de las fronteras, sin entregarle una porción de sus expectativas de ganancias a aquellos que controlan las fronteras. De hecho, el delito de contrabando tiene su origen en el despojo y en la expoliación que los que controlan las fronteras ejercen contra la propiedad de quienes intercambian pacífica y voluntariamente a través de ellas. Y encima los políticos disponen que, si las víctimas de la expoliación tratan de evitar ser despojados, incurren en delito.

Este es un caso típico en el que la legislación, en vez de proteger la vida, la propiedad y la libertad de las personas sirve para violar aquellos derechos y para convertir a los ciudadanos en súbditos. Por eso es que los aranceles son inmorales. Y, en contraste, el intercambio pacífico y voluntario, es un estándar de moralidad.


08
Feb 10

La verdadera naturaleza del contrabando

Eso que falazmente se llama contrabando, no es más que el comercio voluntario y pacífico…luego de que el estado le impone aranceles con dos propósitos inmorales: el proteccionismo, y la redistribución política de la riqueza. Por eso es muy desatinado buscar la salud de las finanzas públicas por medio de un endurecimiento de las leyes y de la aplicación de estas para perseguir eso que llaman contrabando.


El comercio internacional no es más que el comercio entre personas (individuales, o jurídicas), y no no hay diferencia alguna entre dos personas comerciando entre la zona 1 y la zona 2 de la ciudad de Guatemala, o entre el municipio de Guatemala y el de Amatitlán, o entre el departamento de Escuintla y el de Santa Rosa. Tampoco la hay entre dos personas comerciando entre Guatemala y México, o Guatemala y cualquier país del mundo.


La diferencia -aparente- es artificial porque se basa en las fronteras, que son demarcaciones políticas. El comercio entre personas de Guatemala y México está regulado, controlado, prohibido, permitido y gravado, como no lo está el intercambio entre personas de San Marcos y de Petén, porque hay políticos que así lo disponen. Nada más. Si no fuera porque los políticos establecen regulaciones y gravámenes sobre el comercio entre personas de diferentes localizaciones políticas, el llamado contrabando no sería nada más, ni nada menos, que comercio o intercambio voluntario y pacífico. Como el que hay entre las personas de El Progreso y Quiché.

El contrabando, pues, no es un delito intrínsecamente inmoral o delicta mala in se, como se dice en la doctrina del Derecho. Es un delito sólo porque está prohibido por la ley positiva o delicta mala quia prohibita. El asesinato y el robo son delitos intrínsecamente inmorales porque violan derechos ajenos como el derecho a la vida y el derecho de propiedad; pero eso no ocurre con el contrabando qua intercambio.

El delito de contrabando existe, de forma artificial porque los políticos han dispuesto que las personas no pueden intercambiar bienes, a través de las fronteras, sin entregarle una porción de sus expectativas de ganancias a aquellos que controlan las fronteras. De hecho, el delito de contrabando tiene su origen en el despojo y en la expoliación que los que controlan las fronteras ejercen contra la propiedad de quienes intercambian pacífica y voluntariamente a través de ellas. Y encima los políticos disponen que, si las víctimas de la expoliación tratan de evitar ser despojados, incurren en delito.

Este es un caso típico en el que la legislación, en vez de proteger la vida, la propiedad y la libertad de las personas sirve para violar aquellos derechos y para convertir a los ciudadanos en súbditos. Por eso es que los aranceles son inmorales; y por eso es que es desatinado buscar la salud fiscal por medio de leyes más duras contra el intercambio voluntario y pacífico a través de las fronteras.


27
Nov 09

La CICIG y el contrabando

El comercio internacional no es más que el comercio entre personas (individuales, o jurídicas), y no no hay diferencia alguna entre dos personas comerciando entre la zona 1 y la zona 2 de la ciudad de Guatemala, o entre el municipio de Guatemala y el de Amatitlán, o entre el departamento de Escuintla y el de Santa Rosa. Tampoco la hay entre dos personas comerciando entre Guatemala y México, o Guatemala y cualquier país del mundo.


La diferencia -aparente- es artificial porque se basa en las fronteras, que son demarcaciones políticas. El comercio entre personas de Guatemala y México está regulado, controlado, prohibido, permitido y gravado, como no lo está el intercambio entre personas de San Marcos y de Petén, porque hay políticos que así lo disponen. Nada más. Si no fuera porque los políticos establecen regulaciones y gravámenes sobre el comercio entre personas de diferentes localizaciones políticas, el llamado contrabando no sería nada más, ni nada menos, que comercio o intercambio voluntario y pacífico. Como el que hay entre las personas de El Progreso y Quiché.

El contrabando, pues, no es un delito intrínsecamente inmoral odelicta mala in se, como se dice en la doctrina del Derecho. Es un delito sólo porque está prohibido por la ley positiva o delicta mala quia prohibita. El asesinato y el robo son delitos intrínsecamente inmorales porque violan derechos ajenos como el derecho a la vida y el derecho de propiedad; pero eso no ocurre con el contrabando qua intercambio.

El delito de contrabando existe, de forma artificial porque los políticos han dispuesto que las personas no pueden intercambiar bienes, a través de las fronteras, sin entregarle una porción de sus expectativas de ganancias a aquellos que controlan las fronteras. De hecho, el delito de contrabando tiene su origen en el despojo y en la expoliación que los que controlan las fronteras ejercen contra la propiedad de quienes intercambian pacífica y voluntariamente a través de ellas. Y encima los políticos disponen que, si las víctimas de la expoliación tratan de evitar ser despojados, incurren en delito.

Este es un caso típico en el que la legislación, en vez de proteger la vida, la propiedad y la libertad de las personas sirve para violar aquellos derechos y para convertir a los ciudadanos en súbditos. Por eso es que los aranceles son inmorales; y por eso es que es desatinado buscar la salud fiscal por medio de leyes más duras contra el intercambio voluntario y pacífico a través de las fronteras. Por eso es que es inaceptable la petición que Alvaro San Nicolás Colom le ha hecho a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, para que le apoye en crear una unidad contra el contrabando.


La CICIG debe concentrarse en identificar y perseguir a los violadores de derechos individuales; y no distraerse en alcahuetear la expoliación y el despojo, o el proteccionismo; porque muchas vece los aranceles y las trabas contra el comercio son para proteger intereses económicos muy, pero muy particulares, generalmente propios de los empresaurios y de ciertos políticos.

21
Abr 08

¿Quién cuida lo que es de todos?

Leo que grupos de campesinos han usurpado 38 puntos estratégicos de la áreas protegidas de Petén en Guatemala. En total impunidad, permanecen invadidos parques nacionales, complejos arqueológicos y zonas de usos múltiples.

Y cuando leo eso me acuerdo de que los sindicatos hacen lo que quieren en el Ministerio de Educación y en la Dirección General de Migración. Me acuerdo de que la Sexta avenida de la zona 1 está plagada de ventas de CD piratas y de zapatos tenis de contrabando. Me acuerdo de que los policías se cuentan entre las filas de los asaltantes, los asesinos y los secuestradores. Entonces me pregunto, ¿quién cuida lo que es de todos? ¿Cuál es el rol del Estado en cuanto a la protección del patrimonio cultural de los guatemaltecos? ¿Quién podrá más, la dirigencia popular que instiga las usurpaciones, o el ánimo de resguardar los sitios arqueológicos? ¿De qué sirve que los sitios arqueológicos sean de todos, si terminan siendo de nadie? ¿A quién le pertenece el pasado?

Aaaaaaaaaaaaah, esas son demasiadas preguntas, diría uno de mis maestros.