06
Dic 17

El error de la izquierda y la derecha

Es un error popular usar la terminología de izquierda y derecha para ubicar posiciones en el espectro político; pero es más que un error si se usan en contextos que deberían ser más precisos, que los de un cuchubal.  Yo mismo he caído en ese vicio y mea culpa, mea gravisima culpa.

En el contexto de la Segunda guerra mundial y en el contexto de la guerra fría a la izquierda se la identificaba con el socialismo y el comunismo; en tanto que a la derecha se la identificaba con el fascismo y el nacismo.  Pero tras ser derribado el muro de Berlin y en pleno colapso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, los reaccionarios que querían conservar el sistema político eran identificados como de derecha, en los medios de comunicación masivos.  Esto es porque a la derecha se la identifica como la reacción, frente a los cambios.  Esta identificacion, sin embargo, es arbitraria porque, al régimen socialista revolucionario y bolivariano de Nicolás Maduro, nadie lo llama de derecha aunque sea conservador y reaccionario frente al cambio.

El caso es que izquierda y derecha, en realidad, son términos vacíos de contenido y se usan al antojo, son intercambiables, y el caso de Honduras es paradigmático.

Los Hondureños se enfrentan a dos opciones estatistas: la autoritaria y continuista del actual gobernante, Juan Orlando Hernández y la chavista opositora del candidato Salvador Nasralla.  Para el observador superficial este es un típico enfrentamiento de derecha versus izquierda, pero quien raspe un poquito más profundo encontrará que ambas opciones son pan con lo mismo: Los hondureños tienen que elegir entre un estatista y otro estatista.  Entre una forma de colectivismo y otra forma de colectivismo. Entre un manipulador y tirano potencial y otro manipulador y tirano potencial.  Entre un peligroso y otro peligroso, entre un violador de la Constitución y un potencial violador de la Constitución.  Ambas opciones son antirepublicanas.

La verdadera diferenciación en el espectro político no es entre derecha e izquierda (arbitrarias) sino entre individualismo y colectivismo.  Los políticos individualistas apoyan el respeto a los derechos individuales de todos por igual de tal modo que los intereses colectivos no prevalecen sobre los derechos individuales, en sus propuestas; en tanto que los políticos colectivistas, porque en sus prpuestas los intereses colectivos prevalecen sobre los derechos individuales, estos tienen poco, o ningún valor.  Por eso es que no todos los políticos son iguales, y es útil distinguirlos desde esta perspectiva.

En Honduras, Guatemala, Nicaragua, Venezuela y Bolivia, para citar cuatro ejemplos, los políticos colectivistas en el poder han modificado e invalidado las constituciones de sus países con tal de aferrarse en el poder; a veces haciendo uso de la democracia y muchedumbres de votantes clientelares; y a veces haciendo uso de jueces y diputados serviles.  Ningún político individualista haría algo semejante; pero, claro, no es que estos abunden; y abundan menos en el poder.

Lo que si hay demasiado son políticos colectivistas -ya sean socialistas, o fascistas- (que tienen raíces comunes, ajenas al individualismo).  Los Hernández, los Ortega, y los Morales, para citar tres, son coyotes de la misma loma. No sirve a bien alguno negar la evidencia de que caben en el mismo canasto, porque filosóficamente comparten valores, piensan igual y actúan igual.  Siempre en favor del poder, siempre en favor del poder personal, siempre irrespetando los derechos individuales, siempre pasando sobre sus constituciones y sus leyes. Sus estrategias y tácticas políticas -que incluyen el uso de la fuerza y hasta de la violencia cuando la juzgan necesaria- apuntan más apuntan más a la consolidación del poder estatal e incluso a la consolidación del poderío y la dominación personales, que a la consolidación de un sistema republicano, donde el poder político esté limitado y se repete no sólo a los mandantes y a los tributarios, sino los derechos individuales de todos por igual. Tanto los socialistas, como los fascistas son estatistas y destruccionistas.  Y no frieguen…Nasralla y los chavistas no son distintos a otros políticos que actuan como ellos.

Si no se entiende esta diferencia, no se entienden los fenómenos políticos que están asolando América Latina y que amenazan a Guatemala. La distinción no es entre derecha e izquierda; sino entre individualismo y colectivismo.

Yo mismo he usado el término izquierda para identificar a los socialistas; como he usado democracia cuando debí usar república, o he usado ciudadanos cuando debí decir mandantes. Pero siempre se puede rectificar, ¿verdad?


13
Nov 17

¿Por qué habría que valorar el individualismo?

Samuel Pérez-Attías anda con la cosa de que la promoción del individualismo es un error y que es la causa de algo que el llama la atomización de la sociedad. Creo que Samuel opina eso porque no está claro qué quiere decir individualismo.

Escucha el podcast aquí.

Antes de seguir, sin embargo, no está de más explicar por qué tendría que estar claro qué quiere decir individualismo.  Desde una óptica epistemológica -y como el propósito de los conceptos es facilitarnos la clasificación y organización cognitivas, así como facilitarnos conocer y pensar-  la palabra individualismo es un símbolo que denota un concepto, es decir que representa algo concreto y de cierto tipo, algo que se diferencia, por ejemplo, del concepto colectivismo.

Entonces, si hablamos de individualismo, desde una falacia como la del hombre de paja (que es criticar algo no por lo que es, sino por una fabricación ad hoc que el crítico hace para servirse de ella), la conversación no tiene sentido ya que el hombre de paja distrae y borra al concepto legítimo.

Individualismo, pues, no es la creencia de que las personas deberían vivir aisladas al margen de la sociedad, o de espaldas a ella. Simón el estilita, que vivió encaramado en una columna, no era individualista. Tampoco es la creencia de que las personas deberían ser islas inconexas unas con otras.  No es la negación de la división del trabajo, ni la negación del valor de la cooperación social, ni la negación de la dispersión del conocimiento, ni la del valor de la vida en sociedad (que es una forma de hacer las cosas) y el individualismo no excluye las acciones en grupo.  Eso sí, el individualismo es opuesto al colectivismo; y no es entusiasta del tribalismo.

¿Qué, entonces, es el individualismo?

Propiamente dicho, el individualismo tiene dos perspectivas que quiero destacar en esta entrada.  Por un lado el individualismo sostiene que las personas individuales (de ahí el nombre) tenemos derechos inalienables que no nos pueden ser arrebatados por ninguna otra persona, ni por cualquier grupo, o conjunto de personas.  Por lo tanto, cada persona existe por su propio derecho y para sí mismo, no para el grupo.  Los individuos, pues, no somos ni piezas de una máquina, ni peldaños de una escalera, ni herramientas para ser usados.  Por esas razones, y de acuerdo con el individualismo, el poder de la sociedad debe estar limitado por los derechos individuales de las personas; y quienes ejercen el poder en la sociedad sólo pueden crear leyes que no violen aquellos derechos individuales.  En un sistema individualista, todas las personas son iguales ante la ley, en todas las oportunidades; y cada uno tiene los mismos derechos ya sea que se encuentre sólo, o que lo acompañe un millón de personas más.

¿Es posible no estar de acuerdo con estos principios si lo que se quiere es una sociedad sana, basada en relaciones pacíficas y voluntarias?

Para entender mejor el individualismo en esta perspectiva, vale la pena compararlo con lo que se le opone, que es el colectivismo.  Este sostiene que las personas no tienen derechos; y que su cuerpo, su personalidad y su trabajo le pertenecen al grupo, comunidad, colectivo, clase social, etnia o a la sociedad.  Por eso es que el grupo, comunidad, colectivo, la vanguardia, la etnia o la sociedad pueden hacer con él lo que le plazca, en la forma que quiera y por cualquier motivo que el grupo haya decidido que es su propio bien.  En esas condiciones, cada persona existe sólo con el permiso del grupo y en beneficio del grupo. Por esas razones, y de acuerdo con el colectivismo, el poder de la sociedad (que es el colectivo supremo) es ilimitado y la sociedad puede crear las normas que desee e imponérselas a cualquier persona en la forma que quiera. En un sistema colectivista, las personas tiene que agruparse unas con otras para obtener privilegios.  Y los que pertenezcan a los grupos más grandes, más bulliciosos, o más violentos son los que tienden a obtener más y mejores privilegios.

¿Es posible tener una sociedad sana, basada en relaciones pacíficas y voluntarias, en aquellas condiciones? Yo digo que no.

La otra perspectiva desde la que hay que entender el individualismo, y que quiero comentar aquí, es la del individualismo metodológico (o método compositivo) como el método de las ciencias sociales que sostiene que todos los fenómenos sociales son explicables a partir de las acciones individuales de los seres humanos individuales (de ahí su nombre).   El individualismo metodológico descarta la creencia de que los grupos, comunidades, colectivos y sociedades sean organismos que pueden tomar decisiones y actuar propiamente dicho.  Una forma de ponerlo es que así como el grupo, la comunidad, el colectivo, o la sociedad no tienen un estómago como para decir apropiadamente que el grupo se comió X cantidad de hamburguesas el año pasado; tampoco se puede decir apropiadamente que el grupo haya decidido, o haya actuado, porque el grupo no tiene cerebro, ni mente para tomar decisiones, o para actuar. Las personas individuales que forman el grupo son las que comen hamburguesas, y son las que deciden y actúan.  El individualismo metodológico descarta la creencia de que la clase social, la étnia, la nacionalidad, el sexo, u otros elementos sean determinantes en las decisiones individuales que toman las personas individuales, para actuar individualmente, o en coordinación con otros.

El individualismo metodológico no sólo no descarta que un, o unos individuos actúen en coordinación con otros individuos desde la división del trabajo y la cooperación social. Sino que sirve para entender la naturaleza de estas formas de cooperación, desde la que hay entre dos personas individuales, hasta la cooperación social pasando por formas menos complejas de asociación como empresas, tribus, comunidades y otras formas de organización. Quien entiende el individualismo metodológico y la división del trabajo, entiende por qué es que integramos la sociedad, precisamente para perseguir y alcanzar mejor nuestros fines individuales.  La sociedad, desde esta perspectiva es una forma de hacer las cosas.

En el contexto político -y por eso es que el individualismo incomoda mucho a los que les gusta el poder- Raimondo Cubeddu cita a Friedrich A. Hayek y explica que “la característica esencial del verdadero individualismo” consiste en que es ante todo “una teoría de la sociedad, un intento de comprender las fuerzas que determinan la vida social del hombre y, sólo en un segundo momento, un conjunto de máximas política derivadas de esta concepción de la sociedad”.  De lo que resulta claramente que la política no es la ciencia arquitectónica de la asociación civil, y ni siquiera un conjunto de máximas que deben calar en la sociedad a fin de transformarla en la perspectiva de los valores éticos, políticos, o económicos que se considera racional, o justo alcanzar; sino la consecuencia de una teoría general de la acción humana.  De paso, ¿sabes cuál iba a ser el título de La acción humana, por Ludwig von Mises (un individualista irredento)? El título iba a ser Cooperación social.

El individualismo nada tiene que ver con la atomización de la sociedad.  Al culpable de este fenómeno seguramente habría que buscarlo en el uso del estado, por parte de algunos actores sociales (muchos detractores del individualismo) a modo de aquella gran ficción por medio de la cual todo el mundo se esfuerza en vivir a expensas de todo el mundo, contra la que advirtió Fréderic BastiatEsa pretensión sí atomiza a la sociedad porque en vez de fomentar la cooperación, lo que alimenta es no solo la competencia por privilegios, sino el irrespeto a los derechos individuales.  Al culpable del fenómeno de atomización seguramente habría que buscarlo en el tribalismo, esa pretensión colectivista que egulle a las personas individuales y las funde en una masa en la que todo es sacrificable en el altar que manden los que controlan al colectivo. Y de esa pretensión, no es extraño que las personas quieran escapar y hasta cierto punto, atomizarse.

Si te interesó el tema, quizás quieras leer algo ¿Por que defender el ultra-individualismo?


29
Mar 16

El país no compra combustibles

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Cuando las autoridades te cuentan que el país pagó X cantidad de millones de dólares menos por la importación de comsbustible derivados del petróleo, te engañan.  Cualquiera que sea la cantidad que X representa.  ¿Dónde está el engaño? El país no compra combustible, sino que lo compran las miles y miles de personas que lo compran.  El gobierno compra combustibles, pero el gobierno no es el país.

Tu compras combustibles de acuerdo con tus necesidades, tus pobilidades y valoraciones; del mismo modo en que lo hacen tu familia, tus amigos, tus colegas, tus vecinos y el resto de la gente.  Si compras más, o compras menos, eso se debe a decisiones poco más, o menos racionales que haces en situaciones específicas.  Y lo mismo hacen los demás.  Todas son decisiones y acciones individuales en condiciones particulares.

El peligro de la colectivización de aquellas decisiones y acciones, y el de convertirlas en un acto atribuible a el país, es que se desconocen y anulan las decisiones y valoraciones de todas las personas involucradas en la compra de combustibles; y se unifican en un sólo ente abstracto que paga la factura: el país.  En el imaginario popular, ese ente abstracto -el que paga- pasa a ser el que decide.  Y el que decide es el que tiene el poder, o la facultad de consumir, o no consumir.  ¿Ves el peligro? Lo que serían sencillas decisiones de consumidores en el mercado; se convierten en una decisión política.  Lo que debería ser propio del sector voluntario y pacífico de la economía es arrastrado hacia el sector coercitivo de la economía.  Si consumes, o no combustibles y a qué precio, deja de ser un asunto entre tu y tu proveedor y pasa a ser un asunto de estado, de la política; y por lo tanto de los políticos y sus funcionarios.  ¿Ves el peligro?


25
Ago 14

Las pequeñas teocracias totalitarias de Guatemala

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Cuando leí que la dirigencia de San Juan La Laguna decidió expulsar de aquella población a un grupo de personas -porque son distintas- me acordé de que en muchas poblaciones las autoridades oficiales, o tradicionales, han establecido pequeñas teocracias totalitarias con propósitos como moralizar a la gente, o mantener la homogeneidad cultural del lugar.

En lugares como Joyabaj y Todos Santos, por ejemplo, está prohibida la venta de guaro (aunque eso no significa que la gente no consuma licor y que este no se venda de forma ilegal).  Lástima que no anoté la fuente; pero en 2006 comenté el código penal de Acatán (o de Aguacatán) que prohibía, o prohibe arbitrariamente jugar basquetbol a ciertas horas (pero no dice nada acerca del fútbol e incluso prohibía, o prohibe los divorcios.

La autoridad ancestral de San Juan La Laguna decidió expulsar a los miembros de la comunidad Toiras Jesed -que tiene seis años de haberse establecido en el lugar- luego de varias semanas, o meses de acosarlos mediante medidas como cortarles el agua y la luz en sus casas.  A las autoridades de San Juan no les gusta que los miembros de Toiras Jesed no socialicen con ellos y no respondan a su saludo. Se quejan de que quieren cambiar la cultura y el pensamiento del pueblo.  A los dirigentes de San Juan también les incomoda que los miembros de Toiras Jesed se bañan desnudos en el lago y los acusan de discriminar las creencias religiosas y mayas de la región. En varios comentarios de Facebook he leído que los pobladores de San Juan se quejan de que los miembros de Toiras Jesed no les reciben las cosas en las manos, sino que piden que las dejen sobre la mesa (por ejemplo) y de ahí las toman; y que les molesta que no paguen lo que valen las cosas, sino que tienen sus propios listados de precios y que eso es lo que pagan.

¿Es en serio?

¿De verdad existe una obligación moral de socializar con los miembros de la población en la que uno vive? Yo soy re saludador porque me gusta hacerlo; pero…¿uno debería ser expulsado de donde vive si no saluda a quien no quiere saludar?  ¿Es en serio eso de que la cultura y el pensamiento no deben cambiar? A ver…¿qué religión no sostiene que la suya es la verdadera y no discrimina a las demás?  ¿Qué sentido tendría practicar una, u otra religión si no fuera porque se prefiere esa, y no las otras?  ¿Quién de ustedes no regatea cuando va al mercado?  Es cierto que ver gente bañándose desnuda puede ser algo incómodo…sobre todo si no se ven como Zac Efron, o Jennifer Lawrence…pero a menos que los de Toias Jased lo hagan en la playa pública, si lo hacen en algún rincón discreto, no es peor que cuando hacías skinny dipping en tu adolescencia.

La única acusación poco más o menos seria es la de que supuestamente huyeron de Canadá por abuso contra niños.   Habría que ver qué clase de abusos y en qué contextos porque los cristianos que usan la vara para corregir a sus niños también podrían ser acusados de abusadores.  En algunas sociedades, si los padres no entregan a sus hijos al sistema estatal de educación y los educan en casa, eso se considera abuso…sin fundamento alguno.  Digo…habría que ver.

Mi amiga, Mayra, anduvo por allá e hizo la siguiente observación:  Estuve hace poco en San Juan La Laguna y percibí un orden rígido, dictado por sus propias normas (bastante religiosas). No venden licor y se ocupan de sus cooperativas laboriosas. No me parece raro que hayan tomado esta decisión.

Aquí está la clave de lo que ocurre en San Juan y en otras poblaciones. Allá se han establecido pequeñas teocracias totalitarias, rígidas, intolerantes; que se horrorizan por lo que no es homogéneo y puro como ellos; que creen que pueden moralizar a la gente por medio de la legislación, que creen que cualquier arbitrariedad es aceptable si viene de las escrituras, de sus pastores, o de su autoridad; que actúan con una acentuada mentalidad tribal.  Son el colectivismo y el conservadurismo encarnados.

Foto: «SanJuanLaLaguna» de Jaime – Biblioteca Comunitaria Rija’tzuul Na’ooj. Disponible bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 vía Wikimedia Commons – http://commons.wikimedia.org/wiki/File:SanJuanLaLaguna.jpg


29
Jul 14

Los noruegos y la “cosecha” de órganos humanos

calavera_luis_figueroa_luisfi Según el diario noruego VG, investigadores del Instituto de Medicina Legal cosecharon sistemáticamente órganos entre 2001 y la primavera de 2014. Según el informe, los tejidos fueron cosechados de personas -con edades entre los 15 y los 85 años- que murieron de accidentes, enfermedades o por envenenamiento. Sin autorización de sus familiares.

Bjorn Magne Eggen, director de Ciencias Forenses del Instituto Noruego de Salud Pública, que se hizo cargo de las operaciones forenses en 2011, trató de justificar la medida diciendo que era importante a nivel científico. En total se tomaron 13.000 muestras de 1.000 cadáveres durante necrópsias en el citado periodo.

¿Te sorprende? No debería.  En un sistema colectivista los intereses colectivos prevalecen sobre los derechos individuales.  La gente no es propietaria de su cuerpo, ni de sus órganos, ni de sus tejidos.  De ahí la explicación de Eggen.

¿Te acuerdas del escándalo que se armó por aquellos experimentos que científicos estadounidenses hicieron con soldados, enfermos mentales y presos guatemaltecos en tiempos de La Revolución? Entre 1946 y 1948 el gobierno de Juan José Arévalo permitió experimentos médicos en los cuales se infectó a centenares de guatemaltecos con sífilis y gonorrea. Muchos de ellos eran enfermos mentales y nunca se les pidió permiso, ni se les hizo saber qué se les estaba haciendo.  A los sujetos se los inoculaba con las enfermedades, o se les exponía a prostitutas infectadas.  Esos experimentos nunca produjeron información útil y sus resultados fueron escondidos.

¿Te sorprende? No debería.  En un sistema colectivista los intereses colectivos prevalecen sobre los derechos individuales.  La gente no es propietaria de su cuerpo, ni de su vida.  Si el interés colectivo lo demanda -o la ciencia, o el partido, o el gobierno- toda víctima es sólo un costo para un supuesto bien mayor.


02
Jun 14

¿Por qué son tristes los bosques?

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Los pipoldermos de hace cinco años se gastaron casi Q2 millones de los tributarios en sembrar bosques.  Pero muchos de los árboles sembrados se secaron y no llegaron a crecer.  Los árboles que sobrevivieron fueron talados por depredadores.  Entre 2005 y 2009 fueron sembrados entre 20 y 30 millones de arbolitos.

Los arbolitos fueron sembrados por más de 500 mil exintegrantes de las patrullas de Autodefensa Civil,  que exigía una compensación por sus servicios. Durante la administración de Oscar Berger  se les ofreció el pago a cambio de reforestación dentro del fideicomiso Bosques y Agua para la Concordia (hazme el favor), que desembolsó Q1 mil 917.7 millones, por medio del Ministerio de Agricultura. El pago de Q5 mil 100 fue dividido en tres cuotas y cada expatrullero habrá sembrado entre 50 y 65 pinos y cipreses.    Algunos expatrulleros dicen que no se les pagó todo y los árboles plantados están muertos.

La siembras se hicieron dispersas y nadie les dio seguimiento.  En el Ministerio de Agricultura dicen que la información acerca de aquel plan no está disponible (¡Sorpresa!).  Nadie regó, ni abonó los arbolitos sembrados; sólo fueron y los dejaron ahí.

La verdad es que a la gente le peló.  A los pipoldermos del tiempo de Berger les peló y a los expatrulleros les peló.  A los patrulleros no tenía por qué interesarles porque era un trabajo que hacían a cambio de un pago.  Se acabó el pago y se acabó el asunto.  ¿Y a los pipoldermos de aquel entonces? Un poco de lo mismo.  ¿Quién cree, de verdad, que los políticos y funcionarios se van a interesar en algo así?

El problema, claro, no es un misterio.  Se lo conoce como la tragedia de los comunes y se traduce en que lo que es de todos no es de nadie.  Los bosques son de nadie y nadie los cuida.  Son de todos y todos los explotan irracionalmente. Aún si los árboles son sembrados en tierras privadas, los propietarios de la tierra no tienen incentivo alguno para cuidar los bosques si no pueden explotarlos racionalmente.  Todos pierden debido al colectivismo que impera en este tema.

Los bosques están tristes y yo comparto la tristeza.  Cuando me gradué de bachiller, el Seminario que elegimos fue una monografía de San José Pinula.  Parte de el proyecto fue el de sembrar árbolitos en aquel municipio y el Ayuntamiento nos ofreció un lugar para hacerlo.  La muni mandó a cava hoyos, un amigo consiguió la donación de pinos y un día de tantos nos fuimos con todo el colegio (que era pequeño) a sembrar arbolitos.

No te imaginas la ilusión que teníamos y el entusiasmo con el que sembramos los árbolitos.  Y ahora me pregunto si estarán vivos.  Me pregunto si llegaron a madurar siquiera.  ¿Los habrán cuidado?

Recuerdo que nos sobraron arbolitos y que mis amigos y yo les conseguimos familias aquí en la ciudad.  Se que unos de ellos fueron a parar a Amatitlán y a San Lucas Tolimán.  Y vi a dos de ellos bien creciditos a orillas del Lago de Atitlán.  Pero esos estaban en casas de amigos.   No eran de todos.

Los bosques -y otros recursos naturales- se desperdician por que casi nadie tiene interés en cuidad lo que no es suyo. Se desperdician porque son de todos; y mientras sean de todos, van a seguir siendo de nadie.


01
May 14

¿Cedieron ante presiones en el caso de Yassmin Barrios?

El-periodico

La Asamblea de presidentes de colegios profesionales revocó el fallo del Tribunal de Honor del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala contra la jueza Yassmin Barrios a quien este tribunal había suspendido por un año en el ejercicio profesional como consecuencia de que le faltó al respeto y humilló a un abogado durante un procedimiento judicial.  La Asamblea resolvió aplicarle a la Jueza sólo una amonestacion privada y el abogado ofendido presentó una denuncia penal por considerar que a resolución de la Asamblea es ilegal.

¿Cedió la Asamblea de presidentes de colegios profesionales a la presiones en este caso? ¿Por qué es que no escucho a los corifeos del colectivismo gritar: Yankees go home!? ¿Por qué no escucho consignas contra el imperialismo, contra el intervencionismo y contra los gringos y los europeos que también presionaron? ¿Por que es que este intervencionismo es aceptable?  ¿Por qué es es aceptable esta doble moral?

Existe una larga historia de este doble estándar.  No escuchas protestas porque la caída de Federico Ponce Vaides (1944) se haya fraguado desde la embajada de los Estados Unidos de América (cuando estaba al lado de la Casa Crema); pero si hay estridencia porque aquella legación participara en la caída de Jacobo Arbenz (1954).  Para aquellos grupos es inaceptable que el Departamento de Estado promueva y apoye la prohibición de fumar marihuana; pero los grupos que no se sienten incómodos con el apoyo gringo a la  jueza Barrios, tampoco tienen inconveniente con que los gringos apoyen el bloqueo a las adopciones internacionales, para mencionar algo.

En ese contexto uno se explica por qué es que Claudia Paz y Paz, cuya reelección al frente del Ministerio Público fue desestimada por la comisión de postulaciones multisectorial y democrática correspondiente, esté sorprendida ante aquel resultado.  ¿Cómo es posible que sólo 4, de  los 13 miembros que tuvieron la decencia y la dignidad de presentarse a cumplir con el mandato constitucional,  le hayan dado su voto? ¿Cómo pudieron resistir la formidable presión mediática, política y diplomática -nacional y extranjera- que se desplegó para asegurar su reelección?

El jefe de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala dice que está defraudado porque los grupos de interés que apoyan a Paz y Paz confiaron y creyeron que los procesos de postulación se llevaban de forma objetiva.  Lo cual se traduce en que aquellos grupos de interés sólo están contentos cuando las cosas se resuelven a su favor.  ¡Han de estar felices porque las presiones locales y extranjeras parar resolver el problema en que se metió la jueza Barrios sí funcionaron para servir a sus exigencias!

Si los grupos de interés que buscában la reelección de Paz y Paz querían una postulación matemática, no hacía falta la integración de una comisión de postulación.  Bastába con meter data en una computadora -o en una sumadora- y ya.  Para eso no hacía falta una comisión multisectorial. Objetivo, claro, no es sinónimo de matemático; y si la objetividad tiene que ver con la relación que hay entre la conciencia y la existencia, en el sentido de que los hombres deben adquirir el conocimiento de la realidad mediante la razón y de acuerdo con la lógica, uno puede empezar a explicarse por que es que la comisión postuladora optó  por conjurar la polarización extrama que causaron las pretensiones de los clientes y patrocinadores de Paz y Paz, y no incluirla en la lista dorada.   Polarización que persiste, en el caso de Barrios, si sus acciones quedan impunes y si se confirma que las presiones formidables que pesaron sobre la Asamblea de presidentes de los colegios profesionales determinaron su decisión de proteger a la jueza Barrios.


29
Nov 13

Verdades sobre el comunismo

Cuando leo que artistas, políticos, profesionales y otras personas elogian los sistemas chino y cubano por sus desempeños educacional, cultural, o médico, pienso que aquellas personas dejan a un lado el hecho de que ambos regímenes son totalitarios y colectivistas. Cuando leo a exguerrilleros que escriben sobre el comunismo como si este fuera una idea más, inocente y moralmente igual a cualquiera otra, pienso que cabría mencionar que en los países donde aquella ideología es una realidad política ¡todavía existen campos de concentración y los artistas están secuestrados y sometidos a servidumbre!

El Partido Comunista Chino recién informó que el régimen de Pekín abolirá el sistema de reeducación por medio del trabajo, que permite enviar a personas a campos por simple decisión policial (sin juicio) y la disminución por etapas del número de delitos castigables con la pena de muerte. Según estimaciones, ¡unas cuatro mil personas al año mueren ejecutadas en China! La reeducación por medio del trabajo es un eufemismo para trabajos forzados en campos de concentración. El sistema de campos de reeducación por medio del trabajo es utilizado por la Policía contra delincuentes, pero también para deshacerse de opositores.

El régimen comunista de Cuba se ve en la necesidad de tomar medidas especiales para retener uno de sus recursos culturales más valiosos: los bailarines de ballet. Para disuadir la migración de baletistas, las autoridades socialistas impiden que bailarines talentosos salgan de gira. Para desalentar la fuga de talentos, el régimen hace circular historias de terror acerca de bailarines que fracasan en el extranjero. Sin embargo, los jóvenes talentosos se van porque para cumplir sus aspiraciones personales y artísticas necesitan alejarse de un sistema congelado en el tiempo y sujeto a privilegios y favoritismos políticos. ¿Qué baletistas pueden salir de la isla-prisión? Los que se someten al régimen.

Así es como son los regímenes totalitarios, colectivistas y socialistas; pero esto no te lo cuentan los exguerrilleros chapines y los apologistas de la revolución, ¿o sí?

Columna publicada en El periódico.


08
Feb 13

Comunismo y discurso

Durante 36 años, grupos armados marxista-leninistas y maoístas castigaron a los guatemaltecos con un enfrentamiento plagado de terrorismo, que costó miles de muertos. Uno de los actos terroristas más inescrupulosos, protagonizados por aquellas personas, fue el de septiembre de 1980. Había partes humanas esparcidas por todos lados, los hermosos vitrales del Palacio Nacional fueron dañados severamente. ¡Dos bombas fueron plantadas en el Parque Central! El propósito de aquella gente era el de establecer la dictadura del proletariado. El comunismo no asusta porque sea una palabra; sino porque es espantoso y sus muertos se cuentan por millones: 61 en la URSS, 76 en China, y así podemos seguir contando.

Aquí, miles de campesinos fueron desplazados para huir de la violencia; cientos de jóvenes fueron sacrificados. Los promotores del comunismo secuestraron hombres, mujeres y ancianas. Asesinaron embajadores, secuestraron periodistas, mataron a quien quisieron; y como el moho se metieron por todas partes.

En mayo sus huestes llenaron de hoces y martillos la Sexta Avenida. Sus efigies del Che Guevara y las banderas rojo y negro adornan las marchas de acarreados con las que toman las calles; se ven entre las barricadas de las carreteras; están presentes cuando estudiantes toman escuelas, institutos y la universidad estatal. Donde hay violencia, ahí está la iconografía de los responsables del enfrentamiento armado. El comunismo no asusta porque sea una palabra; sino porque es violencia.

Es un error pensar en el comunismo como una colección de ideas distintas e inocentes. Ninguna ideología ha producido tantos tiranos de sangre fría y tantas dictaduras totalitarias como el socialismo real. Occidente es duro con el nacionalsocialismo; pero al comunismo –cuantitativamente más carnicero– le ofrece un doble estándar y docenas de excusas para sus desaciertos. Como si millones de muertos y 80 décadas de horror fueran solo descuidos.

Claro que este tema incomoda a muchos, sobre todo a los que se benefician del olvido; y a quienes comen cómodamente con los responsables de los crímenes que los promotores de la dictadura del proletariado cometieron aquí; no solo con impunidad, sino con desvergüenza. El comunismo asusta porque puede hacerse realidad.

Esta columna fue publicada en El periódico. Para entender al comunismo te recomiendo este vídeo:


06
Ago 12

Impostura y arbitrariedad tras el triunfo de Erick Barrondo

Erick Barrondo obtuvo una medalla de plata en Londres y ya es un objetivo político.  ¿Oíste la conversación del presidente Otto Pérez Molina con Bernabé Barrondo, padre del campeón?  Si no la has oído, escúchala y agárrate de la silla.

Hace poco se comentó  el hecho de que el Presidente andaba a caballo y se lo comparaba con el general Jorge Ubico.  En ese momento pensé que la crítica era exagerada y con mala leche.    Pero en esta conversación es evidente que el Mandatario siente que tiene la facultad de actuar como un dictador de principios del siglo pasado y dar ordenes para que con un chasquido de sus dedos se cumpla su voluntad aunque para ello haya que pasar encima de la ley, de los procedimientos y de lo que sea.

Mi parte favorita de la conversación es cuando Pérez Molina le dice a don Bernabe que va a mandarlo a él y a doña Dora para apoyar al campeón (a pesar de lo antitécnica que es esa decisión arbitraria del Presidente).  Y luego de oír todas las ofertas presidenciales, el señor Barrondo le dice a Otto Pérez que a ver si se va a poder porque su señora es salvadoreña y no tiene papeles.  ¡Plop!, diría Condorito.

El presidente casi que se queda sin habla y empieza a repetir que tienen que hablar, y que van a revisar que hacer en Migración y en el Registro Nacional de Personas, y que va dar ordenes aquí y allá para resolver el asunto.  De orden superior, digo yo.

Y todo esto es lo que me recordó lo que me contaban mis abuelas acerca de los tiempos de Ubico.  Se hacía lo que Ubico quería y ordenaba.  Bastaba una orden presidencial para que los nudos más apretados se desenredaran.  No había ley, ni procedimiento que resistiera una orden presidencial .  ¿Podrá Otto Pérez Molina sacarle al Departamento de Estado dos visas rapiditas y sin mal modo? ¿Podrá obtener una para una señora que no tiene papeles?  Vamos a ver hasta donde llega el poder del Señor Presidente.

Por cierto que yo no digo que don Bernabé y doña Dora no deban ir a Londres…sólo objeto el modo; y los alcances que tiene el capricho presidencial.

Otra joya de la conversación es cuando don Bernabé le dice a Otto Pérez Molina que mejor sólo se van él y doña Dora porque no hay quien cuide la casa, y usted ya sabe que los ladrones andan por ahí.  ¡Plop!, otra vez.

¿Qué es lo que se le ocurre al Presidente? Que va a darle la orden (oigase chasquido de dedos) al Gobernador para que se haga cargo del asunto.  ¿Te sientes como en tiempos de Ubico, o no? ¿Cuándo fue la última vez que el Presidente ofreció cuidarte tu casa, tu automóvil, tu teléfono, o a tus hijos?

Reitero mis respetos y admiración para Erick Barrondo, y se me enchinan los brazos cuando veo lo alegres que están sus padres.  ¡Que dicha, la verdad!  Y por eso me indigna mucho que el triunfo del atleta esté siendo convertido en un objetivo político y demagógico.

Empero, y para ser justos, la culpa no es sólo del Presidente, sino de las miles y miles de personas que están colectivizando el triunfo de Erick Barrondo.  Se dice, por ejemplo, que le dió a nuestro país la primera medalla olímpica; que consiguió la medalla olímpica para Guatemala; que es nuestra primera medalla olímpica; hay quien se atrevio a decir que ¡anhelamos otra medalla!, como si Erick u otro de los deportistas chapines que están en Londres nos la debieran, o tuvieran algún tipo de obligación con nosotros.  Y así puede seguir la lista.  ¡Aramos, dijo la mosca!

Erick Barrondo y su triunfo son un objetivo político porque todo el que puede y quiere está colectivizando su éxito.