28
Feb 17

Ganaron la batalla del barco, pero perdemos la de la libertad

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Escucha el podcast aquí.

La embarcación de Women on Waves -de una organización no gubernamental holandesa que ayuda a mujeres que desean interrumpir voluntariamente sus embarazos- fue expulsada del país por disposición de la Dirección General de Migración con el apoyo del ejército.

La visita y la propuesta de aquella nave desató a todas las fuerzas conservadoras y se armó una discusión apasionada y emocional sobre el aborto inducido.

La objeción más débil fue la positivista; basada en el hecho de que el aborto es un delito. Débil, la objeción porque los abortos no iban a ocurrir en territorio guatemalteco, sino en aguas internacionales en un buque de bandera holandesa, país en el que el aborto no es delito.  Las autoridades amenazaron con impedir por la fuerza que las mujeres que necesitaran los servicios del barco pudieran viajar hacia él; pero, ¿las autoridades deberían evitar que las mujeres que desearan un aborto viajaran a países como los Estados Unidos de América, Uruguay, o Guyana, para citar tres donde la interrupción voluntaria del embarazo no es delito?

La objeción más absurda fue la que mostraba vídeos e infografías de un bebé siendo violentamente extraído del vientre de una mujer.  Objeción absurda porque mostraba bebés plenamente formados más allá del primer trimestre de embarazo.  Un aborto más allá de ese plazo pondría en grave peligro la salud y la vida de la mujer.  Ningún médico responsable interrumpiría un embarazo en esas circunstancias.  Los abortos en circunstancias médicas responsables suelen ser de embriones;  pero no de bebés plenamente formados.  La idea de que haya disponibilidad de ambientes y de profesionales responsables para interrumpir voluntariamente embarazos (en un país donde hay unos 65 mil abortos al año) es, ¡precisamente!, evitar peligros y daños para las mujeres que no pueden, o no quieren permanecer embarazadas.  Muchísimas de aquellas mujeres mueren en condiciones inhumanas debido a abortos irresponsables y no profesionales.

La objeción más sofomórica fue la de que ¿qué tal si el embrión abortado iba a ser un Beethoven, iba a salvar al mundo, o eras tu? Objeción que se neutraliza con imponderables como, ¿qué tal si el embrión abortado iba a ser Hitler, o Stalin, o el marero que iba a matar a la hija de tu vecino?  La sola pregunta subraya el carácter potencial del embrión, frente al carácter real y actual de la vida de la mujer.

Es un hecho que un embrión -de tres meses- no podría vivir fuera del útero.  Sólo después de los siete meses es que aquella vida potencial tendría posibilidades de sobrevivir independientemente del organismo que se ha apoyado hasta el momento; si y sólo si cuenta con la tecnología, el conocimiento científico y la atención necesarias para ello.

Esto es muy importante porque, aunque un óvulo y un espermatozoide son vida potencial, aunque una morula y un embrión son vidas potenciales, la única vida real es la de la mujer embarazada.  Si la vida potencial tuviera el mismo valor que la vida real, debería ser delito desperdiciar esperma, por ejemplo. ¿Está claro que lo actual tiene prioridad sobre lo potencial?

Muchos opositores al aborto creen que la vida potencial y la vida actual son equivalentes; e hicieron creer a algunos inocentes que hay una contradicción entre la defensa de la vida como un derecho individual y un valor supremo, y la defensa del derecho de las mujeres a que nadie las fuerce a quedar embarazadas.

La vida humana (no la existencia de un embrión) implica acción dirigida, controlada por la mente, con cognición y emociones, valoraciones y preferencias, implica competencia y cooperación (los tropismos y los actos reflejos, no son acción).  La vida humana (la de la mujer, y no la existencia de un embrión)  implica acción, autonomía y autopoyesis (no en el sentido de que venga de la nada, claro; sino que se crea y se produce a sí misma a partir de un sistema cuya dinámica se mantiene y reconstruye a sí misma para no desintegrarse).

Alguien va a objetar que según aquella definición, pareciera que alguien que no tiene todas sus facultades cognitivas, o es incapaz de actuar, no está vivo.  Pero eso no es cierto, porque, una silla rota, sigue siendo una silla.  Por ejemplo, un anciano que sufre de demencia senil, sigue siendo una persona humana. .

Un detalle que me llamó la atención durante la discusión fue la creencia de que tanto la mujer embarazada como el hombre que la embarazó tienen iguales derechos con respecto al embrión.  Este argumento es muy débil porque el embrión crece dentro del vientre de la mujer, es el cuerpo de la mujer el que lo alimenta, es el cuerpo (¡y el proyecto de vida de la mujer!) el que es sometido a cambios impresionantes, el embrión depende 100% del cuerpo de la mujer, es totalmente inviable fuera del cuerpo de la mujer.  El padre ha aportado material genético, y eso es valioso; pero sólo carga una parte de los efectos y consecuencias del embarazo.

Por otro lado, no se puede tratar a todas las relaciones de padre biológico de la misma forma.  Esto es evidente cuando se trata del padre biológico potencial por violación, cuyo derecho al feto debería estar fuera de discusión ya que se trata de una imposición violenta en el cuerpo de la mujer violada.  Pareciera diferente en el caso del padre biológico potencial por coito voluntario; empero, aunque el coito fuera voluntario por parte de la mujer, la conservación de la mórula o del feto, es una decisión distinta porque tiene efectos distintos y de muy largo plazo.  Nueve meses como mínimo, de 18 a 21 años es una perspectiva, y el resto de la vida es otra posibilidad.  La mujer es el mayor stake holder en un embarazo.

No debería ser moralmente aceptable eso de forzar el embarazo en una mujer. Empero, aunque parece claro que el que es consecuencia de una violación es un embarazo forzado; el hecho de que la sociedad obligue a la mujer violada a conservar el embrión es una doble violación.  Nadie debería tener la facultad de forzar a una mujer a quedar embarazada, ni a permanecer embarazada.

Durante la discusión fue fascinante ver cómo, la mayoría de conservadores, hicieron micos y pericos para no apoyar sus argumentos en la creencia de que los embriones tienen alma puesta ahí por su dios.  Frente a ese argumento no hay nada que decir porque se trata de una creencia; las creencias, al margen de los hechos, son como callejones sin salida donde lo único que queda es pedir que se admita el artículo de fe.

En Facebook alguien proclamó: Ganamos la batalla del barco…y seguramente sí; empero…perdimos la batalla de la libertad.  Quizás porque, como dijo Benito Mussolini (de ingrata recordación), la concepción fascista de la vida es religiosa, una en la que el hombre es visto en su relación inmanente con una ley superior, dotada de una voluntad objetiva que trasciende al individuo y lo eleva a la pertenencia consciente de una sociedad espiritual.

Actualización: Hice una consulta entre mis lectores en @luisficarpediem y no deja de ser alarmante que 9 de 37 participantes crean no estén en desacuerdo con que nadie debería forzar a una mujer a quedar embarazada, ni a permanecer embarazada.  Dichosamente 26 dijeron que no están de acuerdo y nunca faltan los que son incapaces de hacer un juicio moral.

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28
Ene 15

Voluntad anticipada y muerte digna

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Meditando ando y  me acordé de mi  voluntad anticipada o living will, que creo que vale la pena compartir ahora…y siempre, debidamente actualizado:

Luego de las películas Mar Adentro y Million Dollar Baby,  se puso de moda discutor con amplitud el concepto de “Living Will”, que puede traducirse como la voluntad anticipada o las instrucciones previas, manifestadas por pacientes o usuarios de los servicios de salud, acerca de la asistencia que desean que se les preste, o no, llegado un momento en el que no puedan, personalmente, expresar su voluntad.

Como consecuencia del caso de Terri Sciavo tuve la oportunidad de participar en un coloquio acerca del tema, y concluí en que pudiendo hacer uno ese tipo de previsiones, es una irresponsabilidad y una desconsideración no hacerlas.  En ese sentido, es lamentable que no exista una figura legal que, como el testamento, proteja debidamente una voluntad anticipada de tanta trascendencia para la persona que decida expresarla libremente.

Claro que ya que esta forma de expresión de voluntad no está regulada por la legislación civil guatemalteca, la misma debe ser hecha en un documento privado; por eso es recomendable que sea sometida a consideración de un notario, no sólo para la autenticación de la firma, sino para asegurar su custodia y prever su cumplimiento fiel.  Otra recomendación es que el ejecutor de esta voluntad sea una persona confiable y que esté bien apalabrada.

El documento es una manifestación de mi propia voluntad en el sentido de que, en previsión de que llegara el momento en que yo ya no pueda tomar y/o comunicar decisiones relativas a su propio futuro, estoy haciendo una declaración cuando todavía me encuentro en pleno uso de mis derechos civiles, de mis facultades mentales y volitivas, y sin coacción.

Este  documento que uso como ejemplo del que debería ser mi “Living Will” expresa que si se presentara la situación en que no haya ninguna esperanza razonable de recuperación de una inhabilidad extrema, física o mental que me aquejara, o que yo perdiere definitivamente la conciencia, o entre en estado vegetativo, o que entre en un estado terminal, mi deseo y voluntad es morir tranquilamente, sin sufrimiento y con dignidad, decisión que adopto en forma plenamente consciente y libre y en consecuencia expresamente manifiesto que no deseo y que expresamente me opongo a ser sometido a terapias invasivas y/o dolorosas que prolonguen artificialmente mi vida, que me causen dolores y/o angustias, ni a tratamientos artificiales de sostén de mis funciones vitales.  Prohibo expresamente que mi familia se  ponga en aprietos financieros para mantenerme artificialmente con vida.

En esta declaracion de voluntad reitero que ante la inminencia de una muerte inevitable o en caso de que me encuentre en estado vegetativo, deseo morir con dignidad humana y  no deseo que se prolongue mi sufrimiento porque considero que violenta mi dignidad. Asimismo, expreso el deseo y la voluntad de que sí me sean administrados calmantes de dolores, aunque se ponga en riesgo mi vida o se me arriesgue a una posible adicción; disposición que debe aplicarseme siempre,  aun cuando no sea una enfermedad terminal.  Expreso, también, el deseo de que no se me someta a tratamientos “heroicos”, ni que se prolongue artificialmente mi vida en caso de cuadros clínicos irreversibles.


14
Jul 13

“Una historia diferente”

It´s  Kind of a  Funny Story, cuyo nombre en español es Una historia diferente es, de verdad, kind of funny y una historia diferente.   Es la peli que vi anoche y que les recomiendo.

¿Que puede resultar de una historia bien contada acerca de un muchacho depresivo y con tendencias suicidas que decide internarse en un hospital mental y para internado en el ala de adultos?  Pues una peli con sentido del humor fino, algo tierna, algo trágica y que te da en qué pensar. Ciertamente no es la típica teen movie; y te va a sorprender.

¿Cuál fue mi frase favorita de la peli? He not busy being born, is busy dying, por Bob Dylan. Esto es porque nacer, vivir, ¡vivir! es una actividad en la que uno se ocupa.  Vivir es algo que hacemos, no algo que se nos da. No es un atributo estático.


11
Jul 13

La ética en Aristóteles y Ayn Rand

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Existe una moralidad de la razón, una moralidad apropiada para los hombres, y la vida humana es su estándar de valor, recordó Gregory Salmieri durante la sesión general de ayer, en la mañana, en la Objectivist Conference 2013.

Salmieri también apuntó que la vida es una actividad, en oposición a un atributo estático.  La vida es una actividad, en oposición a un proceso con un fin más allá de el; el propósito de la vida humana está en ella misma.  Otra idea que ofreció es la de que lo bueno y el propósito de algo hacen que valga la pena hacer, o tener ese algo.  Lo bueno y el propósito de algo unifican sus componentes.

Una actividad, a diferencia de un producto, es un fin último de alguna manera; pero puede ser valorado en función de otra actividad a la que está subordinada.  El bien humano es el fin último de toda acción humana.  Para Aristóteles el bien humano es una vida virtuosa de actividad racional; y Aristóteles distingue entre vivir y vivir bien.

La vida -recordó Salmieri- es algo que hacemos, no algo que tenemos…y los héroes actúan para promover la vida y lo hacen con gran habilidad.

Las sesiones generales están disponibles, aquí, hasta el 15 de agosto.

Durante la tarde Harry Binswanger y Yaron Brook hicieron un recorrido por el estado de la cultura.