01
Feb 17

Chicle en mi chico del desayuno

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Cuando yo era niño los chicos o chicozapotes, con frecuencia traían chicle adherido a sus semillas.  Por supuesto que es un chicle insaboro; pero a mí me maravillaba la idea de que de ese material se hacían los chicles que uno compraba en las tiendas.

Yo estaba lejos de saber que los chicles de las tiendas ya no se hacían sólo con el chicle de los chicos.  Yo estaba lejos de saber que, en pocos años, los chicos con chicle se harían más y más raros y que prevalecerían nuevos injertos con dos ventajas: menos gusanos (porque los chicos naturales solían traer gusanos) y nada de semillas.

En fin, de cuando en cuando me topo con chicos naturales y me alegro mucho cuando en ellos, o en los injertados encuentro un pedacito de chicle.

Cuando viajé al reino Kan o a el Mirador, la primera noche dormí en La Florida, un sitio arqueológico que es un campamento de chicleros; y ahí vimos cómo cocían el chicle en peroles y nos mostraron bloques de aquel material.  Me acordé, entonces, del libro Guayacán, de Virgilio Rodríguez Macal, uno que -si te gustan las aventuras en la selva- te recomiendo leer.


06
Oct 16

Al fin comí persimones

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¡Desde hace varias semanas hay montones de persimones en los mercados!; pero hasta esta semana pude comer los míos. Me encanta disfrutarlos bien, bien maduros y suculentos.  Me gozo su color, su dulzura y su textura, tan distinta a las de otras frutas. Me encanta comerlos bien fíos, aunque al tiempo también son sabrosos.

Los persimones siempre me recuerdan a mi abuela, Frances, en mi adolescencia.  En aquel tiempo no eran comunes, ni conocidos, y ella compartía conmigo los suyos que le llevaba su comadre, Queta, cosechados del jardín de su suegro don Manuel, en Panajachel.  La Abui, como le decíamos a mi abuela los comía crudos disfrutando de su dulzura y de su textura peculiar; o preparaba un pudding que sacaba lágrimas de emoción de lo delicioso que era.


07
Mar 15

Jocotes marañones en “Perhaps You Need a Little Guatemala”

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Me embarga el júbilo y me siento muy honrado porque mi foto de los jocotes marañones fue publicada en Perhaps You Need a Little Guatemala.   Ese proyecto es una de las más ingeniosas y emprendedoras iniciativas turísticas en La tierra del quetzal para el mundo.

Para los no iniciados, los jocotes marañones son las frutas de cuya semilla -en el exterior- se extraen las nueces que se conocen como marañones, anacardos o cashew nuts.  Mi tía abuela, La mamita, las asaba en las brasas y también las pintaba de modo que parecían caritas de mono.  Los niños jugábamos con ellas con la advertencia de que eran venenosas y de que no debíamos llevarlas a la boca.

Lo que me fascina de esto es que los niños de mi generación no eramos esos críos sobreprotegidos que hay ahora.  Podíamos jugar con semillas venenosas y se esperaba, de nosotros, que tuviéramos el buen juicio de no ingerirlas.  No se nos apartaba de ellas, ni se nos ocultaban, ni nada parecido.  Teníamos los conocimientos necesarios para no intoxicarnos con estas, o con semillas de higuerillo, por ejemplo; y lo teníamos para no tocar el chichicaste.

Charge it to experience, era la moraleja si uno cometía un error.

En mi casa, los jocotes marañones son señales inequívocas de que ya llegó la temporada de calor con sus festividades propias.


19
Nov 14

Me encantan los persimones

 

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¡Hay montones de persimones en los mercados! y me encanta disfrutarlos bien , bien, bien maduros, suculentos.  Lo que más me gusta es su color , su dulzura y su textura, tan distinta a otras frutas.  Me encanta comerlos fríos, aunque al tiempo también son sabrosos.

Los persimones siempre me recuerdan a mi abuela, Frances, en mi adolescencia.  En aquel tiempo no eran comunes, ni conocidos, y ella compartía conmigo los suyos que le llevaba su comadre,  Queta, cosechados del jardín de su suegro don Manuel, en Panajachel.  La Abui, como le decíamos a mi abuela los comía crudos disfrutando de su dulzura y de su textura peculiar; o preparaba un pudding que sacaba las lágrimas de lo delicioso que era.  De repente y me animo a hacer un pudding de persimones ahora que hay tantos y tan buenos.


02
Ago 14

¿Te acuerdas de la Bounty y la fruta de pan?

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El jueves vi fruta de pan en el Mercado Central; y en casa la hacemos frita en aceite de oliva, crujiente y calientita; sazonada con sal, o con sal de ajo. Aparte de eso, esta fruta siempre me recuerda la historia de William Blight, Fletcher Christian y la aventura del HMAV Bounty.
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Vi Motín en el Bounty cuando tenía unos 10 años y desde ese momento tuve curiosidad de probar la fruta de pan, vegetal que tiene un papel importante en aquella película. En el segundo 39 del trailer puedes ver los árbolitos de fruta de pan siendo arrojados fuera de la Bounty. Sin embargo, como aquella fruta no se consume mucho en la ciudad de Guatemala, aunque sí es muy apreciada en la Costa Sur y en el Atlántico, nunca la vi en los mercados hasta ca. 2005 cuando compré una en el Mercado Central de la ciudad y de verdad me gustó mucho. Al año siguiente, quizás, leí La Bounty, obra de Caroline Alexander acerca de aquella nave y sus tripulantes, y la fruta de pan.
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Debe ser su temporada, porque no es usual que haya de esta fruta en el mercado y porque andaba de prisa y acompañando a un visitante extranjero tuve la mala idea de no comprar una.  Ahora me gustaría salir corriendo a ver si todavía hay.
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20
Abr 14

Los aromas de la temporada: corozo y jocotes marañones

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¿A qué huele esta temporada en Guatemala? A corozo y a jocotes marañones.  A pan de yemas horneado en leña, a dulce de garbanzos, a bacalao, a moyetes y torrejas, a mangos en dulce, a encurtido…y a bronceador.

En casa el aroma del corozo y de los jocotes marañones alegra mis mañanas de esta temporada; así como el del pinabete y las manzanillas alegra mis mañanas de fin de año.

El corozo es la flor del manaco, una especie de palma; y viene en vainas conocidas como pochas.  A los jocotes marañones o anacardos me los gozo muchísimo en refresco y en helados. Me gustan su textura y su sabor; pero sobre todo su aroma.

En esta temporada, además de ser consumidos como frutas, la gente los usa para adornar altares y andas propios de la festividad.


23
Jul 12

Novedosas tunas rojas

Yo no sabía que hay tunas rojas; y yo sólo conocía las tunas verdes.  Así que ayer fue una novedad cuando comimos tunas rojas en la casa.

Las tunas son las frutas del nopal y no son particularmente sabrosas; de hecho son desabridas y están llenas de molestas semillas pequeñas.  Yo casi nunca las compro pero me caen en gracia y si me las sirven me las como contento.

En casa tenemos un nopal pero no da tunas.  Sospecho que no está a gusto debido al viento intenso que da en el rincón donde se halla.


12
Jun 12

Granadas y arquitectura

Las granadas están lejos de ser mis frutas favoritas; pero me caen en gracia.  Me gustan en los chiles en nogada, por supuesto; y me encantan en el árbol.  ¡Son tan hermosas!  Y este árbol, cargado de frutas, se halla en la Sexta Avenida del Centro Histórico, frente a la sede del Ministerio de Gobernación, antiguo Palacio de la Policía.

En la vecindad de mi casa había un árbol de granadas, más pequeño; pero lo botaron.  Cuando yo era niño recuerdo que mi bisabuela, Mami,  usaba el jugo de las granadas para curarse las cataratas.  El remedio no debe haber dado mucho resultado porque luego la operaron para remover esas opacificaciones del cristalino.


08
Jun 12

Jarabe de morro

El brujo de la Boca del Monte le dio la receta a mi bisabuela, Mami, y ella enviaba el jarabe de morro para curarnos la tos a los niños. De eso me acordé ayer, que amanecí tosiendo, y que no tenía ganas de escribir de bochincheros, de reformas constitucionales, ni de policías secuestradores.

Esta es temporada de hacer jarabe de morro porque es tiempo de flores de izote, uno de los ingredientes indispensables para aquella preparación. Los otros componentes son los morros, claro; cañafístula, guarumo, flores de buganvilia roja, rapadura y brandy.

Todos aquellos ingredientes –menos las flores de izote y la panela– están mencionados en Plantas de uso medicinal en Guatemala, por A. Cáceres; y a todas se les atribuyen propiedades para el tratamiento de afecciones respiratorias. Las flores de izote, por cierto, están descritas en la receta como candelas de flor de izote y son las floraciones antes de reventar. Desafortunadamente, la receta no tiene cantidades.

El brandy se explica porque sirve para conservar el jarabe; y por la siguiente anécdota de mi cuate, Amable: Este era el cura del pueblo, cuyo remedio contra la gripe eran una botella de brandy y un sombrero. El cura ponía el sombrero a los pies de la cama y se metía en ella. Y tomaba brandy hasta que veía dos sombreros. Entonces estaba sanado.

La última vez que hicimos jarabe de morro en la casa fue en 1974; y todavía estaba viva mi nana, Elena. Cuando ya se había enfriado el jarabe y tocaba añadir el brandy, fui a donde mis padres guardaban los licores y elegí. Descarté dos botellas que se veían elegantes y tomé una de cierto licor nacional del cual había oído decir a mi padre que era como coñac.

Cuando les conté a mis padres que había hecho jarabe de morro me preguntaron que qué licor le había echado; y, listo yo, les dije que había tomado un ron nacional para no usar los importados. Y resultó que esa era una botella que la Licorera le había obsequiado a mi padre, en aquellos tiempos en los que el Zacapa no se comercializaba como ahora y era algo muy raro y apreciado. Por supuesto que me cayó mi enjabonada; pero valió la pena porque todavía recuerdo el sabor delicioso de aquel jarabe y sus propiedades curativas contra la tos, solo igualadas por la infusión de orozuz, de mi amiga Lucía.

Esta columna fue publicada en El Periódico.


09
Mar 12

Los frutos del cushín

A mí nunca se me ocurre comprar cushines; pero cuando caen en mis manos me los disfruto principalmente por su textura. De la familia del cushín he probado las wawas, los caspiroles, las paternas y me faltan los chalumes.

Todos ellos con su textura caracteristica y con matices distintos en cuanto a sus sabores.