10
Nov 16

Actos vandálicos en el Paseo de La sexta

vandalos-republicagt

Urge distinguir -jurídica y políticamente- entre una manifestación y actos vandálicos. La manifestación es una forma de ejercer la libertad de expresión y sólo es eso si, como derecho que es, no viola derechos ajenos.  Los actos vandálicos son criminales y delictivos porque  ponen en peligro la vida y la integridad de las personas y destruyen propiedad ajena.

Estas meditaciones vienen al caso porque hoy, vendedores ambulantes que se ubican sobre la Sexta avenida de la zona 1 se enfrentaron con agentes de la Policía Municipal debido a las disposiciones de la Municipalidad capitalina para retirarlos de aque paseo.  Los cafres no sólo se enfrentaron a los agentes, sino que hay imágenes de algunos de aquellos destruyendo un semáforo, y uno de los jaguares que adornan la avenida céntrica. Quemaron un Nacimiento y un árbol.

¿Qué tan violentas tienen que ser las acciones violentas para que las autoridades -y algunos formadores de opinión- reconozcan que son violentas?

Es inaceptable que los vendedores ambulantes retomen la Sexta avenida luego de lo que costó limpiarla y convertirla en un lugar agradable para pasear.  La gente necesita lugares agradables para el esparcimiento.  No todo tiene que ser feo y sucio.  Con mucha frecuencia llevo visitantes extranjeros a caminar por la Sexta y no ha habido uno que no elogie lo limpia y agradable que es.  El martes fui a cenar a la antigua Calle Real y como siempre que lo hago fue una experiencia que uno quiere repetir.

Es inaceptable justificar los actos vandálicos con base en la necesidad que tienen los vendedores callejeros de ganarse la vida.  Ningún sistema jurídico valida la violencia y el vandalismo de esa manera.  Además, las pretensiones de los vándalos les causan daños y perjuicios a las personas pacíficas que se ganan la vida honradamente en la Sexta avenida y calles aledañas.  ¿Quién los protege a ellos? ¿Quién contra los cafres y los delincuentes?

Debe quedar claro que, cuando las autoridades repelen la violencia iniciada por vándalos actúan para proteger a las personas pacíficas y sus bienes, y actúan al amparo de la ley.  Y que eso no es lo mismo -ni se parece- a cuando quienes ejercen de forma abusadora el poder, o intentan establecer tiranías, usan las fuerzas del estado para violar las leyes y la constitución, o para retener el poder ilegítimo.  No son lo mismo, y no son igual.

En la sociedad guatemalteca hay grupos de interés que resienten lo bueno porque es bueno y lo bello porque es bello, o lo limpio porque es limpio.  Como individuos responsables y miembros de la sociedad ya podríamos preguntarnos por qué es que ocurre eso, y qué valor le vamos a dar a esos criterios.

Mientras tanto, si las autoridades tienen autoridad alguna es precisamente para proteger las vidas y las propiedades de las personas pacíficas contra delincuentes, cafres, vándalos y criminales.

La foto es de RepúblicaGt.


02
May 16

Hoces y martillos en la Sexta avenida

Haz clic en la foto para ver más fotos

Cuando veo hoces y martillos pintados en la Sexta avenida, luego de la manifestación del 1 de mayo de cada año una pregunta viene a mi mente: ¿Por qué la gente no reacciona contra estos símbolos de muerte, odio y miseria de la misma forma en que reaccionaría si fueran esvásticas? Digo porque la ideología totalitaria y colectivista que representa aquel símbolo ominoso costó casi 62 millones de vidas en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, poco más de 35 millones en la China comunista, poco más de 2 millones en Camboya…y no sabemos cuántos en Corea del Norte, o Cuba, para citar dos.  Esas cifras, ¿por qué no son suficientes para que a la gente le den escalofríos (por lo menos) cuando ve paredes pintadas con hoces y martillos?

Parte de la respuesta, supongo, está en que culturalmente somos tolerantes al socialismo real.  Por ejemplo, hay docenas y docenas de películas que exponen los horrores del nacional-socialismo (que costó unos 20 millones de vidas humanas). Haz la cuenta, ¿cuántas películas y documentales y reportajes has visto sobre los horrores de los nazis; y cuántas has visto de los horrores de los comunistas? De hecho, en muchos ambientes donde nadie duda en escupir al suelo cuando dice la palabra nazismo; al comunismo se le considera sólo una idea respetable más, como cualquiera otra, con sus vicios y sus virtudes, pero nada más.

Las pintas en la Sexta avenida incluyen, aparte de las hoces y martillos, consignas que recuerdan a Jacobo Arbenz (el soldado del pueblo que usaba corbatas Countess Mara); imágenes de fusiles AK-47 (¿Qué puede ser un mejor símbolo de violencia y muerte que un fusil?) y mensajes de odio.

Tal vez es tiempo de rescatar el 1 de mayo y conmemorar el Día de las víctimas del comunismoMi generación vio las miserias de Europa oriental, la URSS y China; y esta generación parece haberle aplicado un punto ciego a las evidencias en Venezuela, Corea del Norte y Cuba.  En Guatemala una operación para infiltrar el chavismo en la educación y en la vida académica es vista con ligereza, como con ligereza se ven las pintas en la Sexta avenida. Es un error permanecer neutral ante la actividad chavista y ante las hoces y martillos porque lo que promueven es la miseria, la violencia y la dictadura. Traen el discurso de odio y el divisionismo y cuestan millones de vidas humanas.  ¿Los destruccionistas? ¡Presentes!


07
Jun 15

Los jaguares están de vuelta

150606-jaguar-luis-figueroa

Los jaguares de la Sexta Avenida están de vuelta…y a ver cuánto duran esta vez.  El de la foto tiene anteojos; y hay un jaguar fantasma bajando de una pared en el edificio de la Empresa Electrica.

Los jaguares ya estuvieron en aquella vía céntrica pero fueron estropeados por lo vándalos; igual que ocurrió con la estatua encantadora de Tasso Hadjidodou que fue objeto de la salvajada en más de una ocasión hasta que tuvo que se removida.

Cuando estuve en el Mirador, mis amigos y yo escuchamos el rugido de jaguar y vimos la huella de uno en el barro.  Me encantan esos felinos y me causan mucha gracia sus estatuas que están en la Sexta.


15
Mar 15

La manaña en el Centro Histórico

Imagen de previsualización de YouTube

Tenía ratales de no ir en la mañana de domingo al Centro Histórico y, como siempre, valió la pena: desayuné sabroso, en buenísima compañía y con música de marimba; vi una procesión tradicional de la temporada; saludé a colegas que manifestaban por la libertad de expresión y contra los ataques a miembros del gremio; y me encontré con esta banda de chicos.

El Centro Histórico es un retrato de Guatemala en donde y de la vida; donde lo triste y lo trágico se mezclan y se viven en paralelo.  Donde lo tradicional se disfruta con lo moderno.  Donde hay de todo y falta mucho.  Donde cada cabeza, cada vida y cada individuo son un mundo; y donde arrieros somos y por el camino vamos.

Por eso disfruto tanto mis paseos por aquella área de la ciudad.


27
Oct 14

Los destruccionistas pintan paredes y mesas

Imagen de previsualización de YouTube

Pero…¿cómo se me fue a olvidar que el 21 de octubre tenía que ir a fotografiar las pintas con las que la dirigencia popular ensucia la Sexta Avenida del Centro Histórico?

Los destruccionistas son tan predecibles.  Por donde pasan ensucian, destruyen y afean. ¿Quieres ver tres ejemplos?

Esto es lo que hicieron el Primero de mayo de 2014.

Esto hicieron en mayo de 2012.

Esto hicieron en octubre de 2013.

El vídeo muestra algo de lo que hicieron este año para celebrar su revolución; y que otros tienen que limpiar….y ya sabes lo que se dice: El que pinta pared y mesa demuestra su bajeza.

Mis respetos para quienes ayudaron a limpiar.


02
May 14

El que pinta pared y mesa…aunque sea Primero de mayo

Haz clic sobre la foto, para ver más fotos

¡Vaya hombre!, a diferencia de lo que ocurrió en mayo de 2012 y en octubre de 2013, este año los manifestantes del Primero de mayo no llenaron de hoces y martillos la Sexta avenida del Centro Histórico de la ciudad de Guatemala.  ¿Para no darse color?  A decir verdad las pintas en paredes y persianas fueron significativemente menores en cantidad.

Estaban, por supuesto, las clásicas pintas contra la explotación, pintas que me llevan a preguntar: ¿cómo es que de desempleada, una persona que no tiene trabajo pasa a ser explotada una vez que consigue empleo?

En una pinta que llama a la unidad de América Latina me parece que está las únicas hoz y martillo de este año.  ¡Para el pelo, eso!, porque a donde apunta es a una unidad que siga los pasos de la tiranía en Venezuela y los de las democracias instrumentalizadas para perpetuar los mandatos de personajes como Daniel Ortega y Rafael Correa; así como otros impresentables como Cristina Kirchner y Evo Morales para mencionar dos…sin que falten los criminales hermanos Fidel y Raúl Castro.

A pesar de sus esfuerzos por respaldar los movimientos antiindustriales por medio de su oposición a la minería y a otras actividades, a la iglesia católica se le cuestiona que al servicio de quién está.  No basta con rezar, dicen los manifestantes.  La revolución le demanda a acción a la iglesia católica, ¿como en los años 80? Según los manifestantes, dios aborrece el negocio de la minería; pero uno no puede estar seguro de esas cosas.

Por cierto que, en su libro titulado  Empires of the Atlantic World: Britain and Spain in America, 1492-1830, John H. Elliot nos recuerda que  La riqueza generada por las economías mineras de los virreynatos de México y de Perú hicieron posible mantener un contínuo programa de construcción y remodelación de iglesias católicas. El historiador cita al fraile viajero Thomas Gage y nos cuenta que había, en el México de 1620 más de 50 iglesias, capillas, claustros, conventos y parroquias cuyos techos y vigas estaban revestidas con… ¡oro!

¿De dónde saldría el oro que se usaba en aquellas iglesias y que le daba tanta riqueza, prestigio y poder a la iglesia católica?  ¿De dónde salió la riqueza que le permitió a esa organización ser terrateniente formidable y prestamista implacable? ¿De dónde ha salido el oro para báculos, báculos, cálices, pectorales y otras joyas que se lucen en iglesias, monasterios y museos, así como en obispos, arzobispos, cardenales y papas (aunque Bergoglio no se sienta cómodo con esa tradición? ¿Qué tantas fuentes de ingresos actuales, de aquella organización, provienen de fortunas enraízadas en la explotación minera? En la pared de la iglesia de Santa Clara hay una pinta que dice: Dios aborrece este negocio.  Como está junto a una frase -en pintura negra- que se refiere a la minería, uno podría suponer que alude a ese negocio.  Pero está en pintura roja, en la pared de un templo; por lo que  también cabe suponer que se refiere al negocio de la Iglesia.  ¿A cuál se referirá?

En fin, sigue siendo cierto aquello de que quien pinta pared y mesa, demuestra su bajeza; pero al menos este año los abusos fueron moderados.  Ojalá que esa manifestación sea menos perjudicial el año entrante.


15
Abr 14

¡Raza de cafres! La estatua de Tasso destruida, otra vez

140413_tasso_hadjidodou_luis_figueroa_luisfi

La estatua de Tasso Hadjidodou, en la Sexta avenida del Centro Histórico, llama mucho la atención. Es como si él estuviera ahí sentado.  Docenas de veces he visto que los niños la ven con curiosidad inmensa y estoy seguro de que algunos de ellos no saben si se trata de una estatua de verdad, o de una de las estatuas vivientes que también ocupan aquel espacio.

La estatua, sin embargo, a cada rato es vandalizada por cafres y patanes.  La rompen, la pintan, le quitan sus anteojos y la rayan.

A mucha gente le gusta tomarse fotografías con ella y a pesar de que ha sido lastimada en mont[on de ocasiones, ahí está siempre que puede.  La gente le tiene cariño a esa estatua; pero a los cafres no les importa eso.


14
Dic 13

Tasso…siempre víctima de los cafres

131211_tasso_hadjidodou_luis_figueroa Me alegré mucho al ver que la estatua de Tasso Hadjidodou volvió a su banca en la Sexta Avenida; pero…adivina qué.  ¡Ya está toda rayada de la cabeza!  A mucha gente le gusta la estatua -aunque le hayan puesto el color re feo que tiene ahora-; pero los niños la disfrutan muy especialmente.   Mucha gente se fotografía junto a ella.  Pero eso no les importa a los cafres. En anteriores ocasiones, los vándalos le han roto los anteojos al monumento y lo han destrozado. A ver cuánto tiempo dura el recuerdo de Tasso sin que vuelva a ser más dañado por los patanes que hacen ese tipo de cosas.


26
Nov 13

La Sexta Avenida de 1957

1957_Sexta_Avenida_Max_Holzheu

En la foto va mi cuate, Max, como escolta de la bandera durante el funeral del presidente Carlos Castillo Armas, asesinado en 1957.  Max formaba parte de las Reservas Militares.

El cortejo va sobre la Sexta Avenida del Centro Histórico de la ciudad de Guatemala.  Atrás, a la izquierda, se ven los letreros de Farmacia y Turno, en la esquina de la Sexta Avenida y 10a. calle Suroccidente.  Ese edificio está siendo renovado y en sus inicios -a principios del Siglo XX- era ocupado por el Banco de Guatemala (antes de que ese fuera el nombre del banco central).  En la esquina opuesta se lee: Confederación del Canadá, en un edificio que fue  sustituido por la Plaza Vivar.  En ese edificio -demolido poco después del terremoto de 1976- estaba El tejano, en donde se comían las mejores hamburguesas de la ciudad.

Actualmente en la esquina opuesta a la Farmacia está Burguer King; y esquina opuesta al letrero de Canadá está Picadilly.


21
Oct 13

El que pinta pared y mesa…20 de octubre


El que pinta pared y mesa demuestra su bajeza dice un adagio que aprendí cuando era muy niño; y a la dirigencia popular -que salió a ensuciar las calles el 20 de octubre pasado- aquello parece no inquietarla.  De hecho, en una de las parede manchadas, justo debajo de un letrero que dice Por favor no manche las paredes, algún patán escribió: Las paredes gritarán los que los medios callan.  Y…¿qué gritan las paredes?

Primero gritan con hoces y martillos -que no podían faltar-, y esta vez cortesía del Partido Socialista Centroamericano.  Gritan que Jesús era guerrillero y preguntan: ¿Cristo al servicio de quién?  Quizás para deleite de quienes están resucitando la teología de la liberación y añoran los tiempos en los que jesuitas, maryknoll y otros miembros del clero participaban activamente en grupos guerrilleros.

Las paredes ensuciadas por los manifestantes revolucionarios sostienen, a gritos, que si hay más educación hay menos ladrones, como si la gente que no ha tenido educación fuera ladrona, y como si no hubiera ladrones bien, bien educados.  Las paredes gritan y claman por el ven vivir cuando se refieren al buen vivir y gritan minerras cuando aluden a las empresas mineras.  Las paredes gritan que la dirigencia popular quiere la estatización de los servicios públicos para que los políticos y sus funcionarios las controlen y se enriquezcan de ellas sin prestar servicios como ocurría cuando los servicios públicos estaban en manos de los políticos y sus funcionarios.

Es interesante el hecho de que la mayoría de manifestantes son burócratas y empleados del gobierno.  ¡Miembros del gobierno que quieren hacernos creer que son pueblo! Pueblo, muchá, somos los que no estábamos ahí.  Pueblo somos los que les pagamos sus sueldos.

Las paredes gritan que la dirigencia popular no se ha enterado de que el dogma de Montaigne sólo es realidad cuando los grupos de interés pueden hacer uso de la ley para expoliar a los demás.  Montaigne planteó que el provecho de unos es la pobreza de otros y eso sólo es posible en sistemas como el mercantilista, el socialista y otros en los que no hay igualdad de todos ante la ley, ni se respetan absolutamente los derechos de todos a la vida, la libertad y la propiedad.

A veces, las paredes gritan ideas con las que uno no puede sino estar de acuerdo: ¡No más salarios de hambre!, por ejemplo; o ¡Por el  buen vivir!…ojalá y explicaran cómo.  Digamos: Clamando contra los impuestos expoliatorios, o a favor de más y mejores inversiones productivas, o a favor de más y más flexibilidad laboral.  Las paredes gritan que ellos mandan, porque tu los dejas.   Pero para eso, claro, no hay necesidad de pintar paredes y mesas.

Y a todo esto…¿qué se celebra el 20 de octubre? Pues la revolución que en 1944 acabó con el ancién regime en Guatemala y que luego fue secuestrada por los socialistas; mismos que ahora festejan pintando hoces y martillos en la Sexta Avenida del Centro Histórico.