14
Mar 17

¡Celebremos el Día de Pi!

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¡Celebremos el Día de Pi!  Yo que perdí la clase de matemáticas consistentemente durante toda la secundaria (y en Quinto de bachillerato la gané raspado) lo festejo por tres razones: conmemora el nacimiento de Albert Einstein, la muerte de Karl Marx y es una celebración de la razón y la ciencia.

El Día de π se lo dedico a los buenos maestros de matemáticas que tuve -y no supe aprovechar-; y a los malos maestros de matemáticas que tuve, sólo para que vean que no les guardo rencor.  Se lo dedico a las víctimas del comunismo (que se cuentan por millones y millones).

¿Por qué hay un pay en esta entrada? Porque Pi, en inglés, se pronuncia pay; y es tradición celebrar el Día de Pi, con un pay.


12
Oct 16

Hoy es el Día de la hispanidad

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En Guatemala el Día de la hispanidad es opacado por bloqueos y otras acciones violentas similares; y mientras que mi cuenta de Twitter está alborotada con una discusión sobre el significado de esta conmemoración, los medios locales la ignoran, como no sea para advertir sobre las agresiones mencionadas arriba.

Sin embargo, vale la pena hacer un alto y meditar sobre las tres aportaciones más impresionantes de la civilización occidental a la vida en el continente americano: Los derechos individuales, la racionalidad y el método científico, según nos cuenta Louis Rouggier en El genio de Occidente.

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Son innegables los abusos cometidos durante la conquista y la colonia a la sombra de la cruz y de la espada; pero también es innegable que los cackchiqueles se unieron a los invasores contra sus opresores los quichés y que los quauquecholtecas y tlaxcaltecas vieron en los españoles a sus libertadores frente a los mexicas.   El mundo precolombino no era sino el mundo como es…menos el concepto de derechos individuales, menos la racionalidad y menos el método científico.  Un mundo en el que los individuos podían ser sacrificados y desollados para alimentar a dioses insaciables y arbitrarios, para asegurar la sobrevivencia del orden político establecido y para hacer que saliera el sol no era el paraíso que cuentan los cuentos.

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La violencia conquistadora -aún con su propio misticismo y sus dudas acerca de la naturaleza de los habitantes del continente recién descubierto (descubierto para Occidente)- trajo a este continente la discusión de las ideas de Francisco de Vitoria y otros pensadores, ideas que eran ajenas a sociedades que consideraban indiscutible la facutlad de los gobernantes de realizar sacrificios humanos.

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La historia de la humanidad es larga y llena de tropiezos y muchos de esos tropiezos son espantosos como los colectivismos del siglo XX, o las canalladas que se cometieron durante la conquista y la colonia (a pesar de las Leyes de Indias), o la historia de la esclavitud de los negros y la posterior segregación; pero es un error comparar la evolución de la civilización occidental con un estado de naturaleza mítico en el cual sobraban los derechos individuales, la racionalidad y el método científico.

En ese contexto, y recientemente, encuentro fascinante la evolución del debido proceso y la incorporación de las pruebas científicas en los tribunales; pero no menos fascinante es la evolución de la medicina para citar dos campos en los que la civilización occidental ha destacado notablemente.  Los linchamientos y las ordalías deberían ser cosa del pasado (y no lo son donde Occidente es visto de menos), así como la malaria y el sarampión deberían ser cosas del pasado (y no lo son donde Occidente es visto de menos).

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¿Por qué vale la pena meditar bien el Día de la hispanidad? ¿Por qué vale la pena celebrar el Día de la hispanidad?  Porque la humanidad pudo alejarse de los sacrificios humanos, pudo alejarse de los reyes que eran dioses y porque pudo alejarse del miedo a que no hubiera mañana porque el sol era devorado por un murciélago?  ¡Y claro que la humanidad seguirá evolucionando!  Pero hagamos que sea para alejarnos de la colectivización, el misticismo y la irracionalidad.

¿Te puedo recomendar un libro para la temporada? Los latinoamericanos y la cultura occidental, por Carlos Alberto Montaner.


13
Jul 16

Se juntaron el hambre y las ganas de comer

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Escucha el podcast aquí.

En mi espacio de Facebook publiqué mi columna de la semana pasada titulada: Celebremos la sonda Juno; y en esa publicación los lectores Alejandro Flores y Oscar Gabriel Pineda dejaron comentarios que vale la pena explorar.  La ideas principales de mi columna fueron: la celebración de las virtudes de la racionalidad y de la productividad; la premisa del universo benevolente y la idea de que las ideas son importantes. Dicho lo anterior la realidad importa y la tecnología, la ciencia y la filosofía están íntimamente relacionadas. También la idea de que la grandeza del ser humano y sus logros no son menos que objetos de celebración. No somos dust in the wind.  El hombre es esa criatura magnífica cuyos científicos son héroes y que, en libertad y en colaboración, puede llegar a Júpiter, curar ciertos tipos de cáncer y descifrar el genoma humano. Es mucho más que esas criaturas miserables que ponen bombas en aeropuertos, dinamitan monumentos de la antigüedad, secuestran niñas para venderlas, o renuncian a usar su mente.  Por eso celebro a Juno.

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Flores dijo: Es una lástima que esto se haya hecho con fondos del Estado, en verdad que pone en problemas los fundamentos filosóficos del objetivismo.

El comentario de Flores está relacionado con el hecho de que escribí aquella columna en el marco de la Objectivist Summer Conference 2016 y de que la premisa del universo benevolente y virtudes como la racionalidad y la productividad son propias de la filosofía objetivista. Flores tiene mucha razón cuando identifica que el objetivismo no apoya que el estado (léase el gobierno y por lo tanto los políticos y funcionarios) financie proyectos como la aventura espacial.  De hecho, para el objetivismo el único propósito del gobierno es proteger los derechos de las personas, lo que significa protegerlas de la violencia física.  Dicho lo anterior, ¿te diste cuenta de que mi columna no es una celebración de la Nasa, ni del hecho de que un gobierno haya financiado Juno con dinero ajeno tomado por la fuerza (es decir impuestos)?

¿De qué se trató mi columna? De celebrar la tecnología, la ciencia y la filosofía que hacen posible que los seres humanos puedan curar ciertos tipos de cáncer, descifrar el genoma humano y llegar a Júpiter.  ¿De qué no se trata mi columna? De celebrar que los gobiernos usen dinero ajeno tomado por la fuerza para curar ciertos tipos de cáncer, descifrar el genoma humano y llegar a Júpiter.  La cura de ciertos tipos de cáncer es algo bueno (porque salva vidas y elimina el sufrimiento), eso es lo principal. ¿Deberíamos dejar de celebrarlo porque el gobierno estuvo involucrado? Honradamente creo que no. Yo hubiera preferido que aquel descubrimiento fuera hecho sin involucrar la fuerza; pero ¿debería lo accesorio invalidar lo principal? No.  Hubiera preferido que la sonda Juno fuera un proyecto de SpaceX, como el Falcon 9 y Dragón (que celebré en su oportunidad), pero no lo fue.  Me hace feliz que ciertos tipos de cáncer puedan ser curados y que el desciframiento del genoma humano ofrezca esperanza a muchas personas que sufren; y me alegra que Juno haya llegado a Júpiter.  Creo que es legítimo que nos alegremos por cosas buenas y que las celebremos…aunque, de forma accesoria, el gobierno haya estado involucrado.  Así es como son las cosas en este mundo en el que los colectivistas nos arrastran a vivir.  A ese sometimiento, ¿deberíamos añadir la imposibilidad de celebrar lo bueno, porque es bueno? No.

Oscar Gabriel Pineda escribió: A Hayek le hubiera dado un derrame leyendo tanta ingenuidad cientificista y ese culto cuasi-religioso a la razón.

El comentario de Pineda se refiere a Friedrich A. Hayek, ganador de un Premio Nobel en Economía que advirtió contra en cientificismo y advirtió contra el abuso de la razón.

El cientificismo es la práctica de aplicar la ciencia en exceso, o donde no cabe.  Implica una crítica al positivismo lógico que limita el método científico a lo empírico y verificable.

Resulta muy curioso que a Pineda le preocupe que a Hayek le vaya a dar un derrame cuando se discuten ideas, o cuando se busca la verdad de las cosas (porque Hayek ya está muerto). ¿No debería ser más importante explorar ideas filosóficas, científicas y tecnológicas con libertad y honestidad intelectual, que mejor no meneallo para no incomodar a un filósofo difunto, por gigante que sea? Una de las razones más perturbadoras para no cuestionar las ideas de un filósofo (aunque uno lo respete mucho) sería tener hacia él un culto cuasi-religioso que nos impidiera cuestionar sus ideas, o discutirlas, o ponerlas a prueba.

Pero para poner en perspectiva las cosas, Hayek no se opone a la ciencia; se opone a la idea de que el método de las ciencias naturales pueda ser usado en el campo de las ciencias sociales.  Para hacer la historia corta, esto es porque en las ciencias naturales los objetos, o fenómenos de estudio pueden ser medidos y pesados, tienen los mismos comportamientos cuando están en iguales circunstancias, y son ajenos al observador. Por otro lado, en las ciencias sociales los objetos o fenómenos de estudio no pueden ser medidos, ni pesados, pueden tener comportamientos distintos cuando están en iguales circunstancias, y el observador no siempre es ajeno a los fenómenos que estudia.  Por ejemplo, en la ciudad de Guatemala el agua siempre hierve a 98 grados centígrados poco más o menos (como me explicó el lector Aníbal Mejía Cárdenas) y tu no eres parte del agua que observas hervir; pero en la ciudad de Guatemala cada cabeza es un mundo y cada votante emite sufragio de acuerdo con sus valoraciones propias (que cambian) en momentos y tiempos específicos, y tu eres votante y miembro de la sociedad que estudias.

Dejando a un lado si Hayek tiene razón en esto, o no,  ¿en qué parte de mi artículo escribí acerca de aplicar el método científico (que de manera muy, muy sucinta puede describirse como observar, verificar y explicar) a fenómenos sociales? Mi artículo parece clarísimo en que vale la pena celebrar que actualmente se puedan curar ciertos tipos de cáncer, que haya sido descifrado el genoma humano y que Juno haya llegado a Júpiter.  Todos aquellos fenómenos son del campo de las ciencias naturales, no de las ciencias sociales.  Aún si compartiéramos las ideas de Hayek (aún sin hacer de él, o de ellas un objeto de culto cuasi-religioso), ¿Cómo se curan ciertos cánceres sin usar el método científico? ¿Mediante la intuición, con aceite de serpiente, poniendo memes en Facebook? ¿Cómo se llega a Juno sin usar el método científico? Usándo el ojímetro, a ojo de buen cubero, con fé?

Es cierto que en su obra, Hayek advierte contra el abuso de la razón.  Nos dice, por ejemplo, que hay una diferencia entre la idea de libertad desde la perspectiva evolucionista, empirista y británica; y la idea de libertad constructivista, racionalista y francesa.  Nos dice que las teorías racionalistas de la planificación se basaron necesariamente en presumir la existencia de cierta propensión del individuo para la acción racional, así como al a natural inteligencia y bondad de dicho individuo.  La teoría evolucionista demostró como ciertos arreglos institucionales inducirían al hombre a usar su inteligencia encaminándola hacia las mejores consecuencias y cómo las instituciones podrían concebirse de tal manera forma que los individuos nocivos hicieran el menor daño posible.  Puesto de otra forma, las teorías racionalistas suponen, por ejemplo, que como los seres humanos podemos curar ciertos tipos de cáncer, descifrar el genoma humano y enviar una sonda a Júpiter haciendo uso de la razón, también podemos planificar la sociedad, la economía haciendo uso aquella herramienta. Hayek -sabiamante- nos advierte contra esa arrogancia fatal.

La razón es una herramienta de conocimiento. Es la facultad que identifica e integra el material provisto por los sentidos humanos. Como es una herramienta o facultad tenemos que elegir usarla; no es una función automática y en cada momento de nuestras vidas somos libres de pensar, o de evadir la realidad. La razón es nuestro único medio para comprender la realidad y adquirir conocimientos.  Los místicos creen que la revelación, por ejemplo, puede ser un medio para comprender la realidad y adquirir conocimientos; y por eso creen que antes del diluvio universal una pareja de pingüinos caminó desde la Antártida hasta las arenas del Oriente Medio para subirse a un arca.  Empero, el rechazo a la razón significa que los hombres deben actuar con independencia y/o en contradicción con los hechos de la realidad.

Pineda dice que aquello es cientificismo; pero, ojalá nos explicara qué es mejor que la razón y el método científico para curar ciertos tipos de cáncer, descifrar el genoma humano, o enviar una sonda a Júpiter.

Ayn Rand explica: Los sentidos, los conceptos, la lógica: estos son los elementos de la facultad racional del hombre -su principio, su forma, su método. En esencia, la frase sigue a la razón significa: apoya tus conocimientos en la observación; forma conceptos de acuerdo a las relaciones reales (medibles) entre concretos [no abstractos]; usa conceptos de acuerdo a las reglas de la lógica (con la ley de identidad). Como cada uno de aquellos elementos se basa en los hechos de la realidad, las conclusiones alcanzadas por un proceso de la razón son objetivos.

Celebramos la sonda Juno, pues, es un llamado a celebrar lo bueno porque es bueno; un llamado a celebrar que tenemos esa herramienta magnífica llamada razón, que nos sirve para entender la realidad y hacer uso de ella para curar cánceres, aliviar sufrimientos, y llegar a Júpiter (entre otras miles y miles de cosas buenas más). Gracias a Alejandro Flores y a Oscar Pineda por darme la oportunidad de abundar en estas celebraciones.

Hubo otra participación, la de Alejandro Letona que dijo: Veo un enfoque “infantilista” en el artículo y equiparar a todos en lo bueno tampoco es realista. Definitivamente lo bueno es poco.

No se si lo bueno es poco, o no (y te invito a ver estas imágenes); pero  como explicó Rand, entre quienes partimos de la premisa del universo benévolo hay una convicción fundamental que algunas personas nunca adquieren, algunos la sostienen sólo en su juventud, y algunos mantienen hasta el final de sus días: la convicción de que las ideas son importantes. El que las ideas son importantes significa que el conocimiento es importante, que la verdad es importante, que la mente de uno es importante. Su consecuencia es la inhabilidad para creer en el poder del mal o en el triunfo del mal. No importa cuanta corrupción observe uno en segundo plano,  uno es incapaz de aceptarla como algo normal, permanente, o metafísicamente correcta. Uno siente que “esta injusticia (terror, falsedad, frustración, dolor, o angustia ) es la excepción en la vida, no la regla”.  Uno tiene la seguridad de que en algún lugar de la tierra, incluso si no es cerca de uno, ni está al alcence de uno, la vida humana es posible para los seres humanos, y la justicia es importante. Aunque a veces el mal pase demasiado cerca y ocasione angustia.

Es divertido que a Letona le haya parecido infantilista mi columna, ¿quizás porque usé una caricatura? (¡que de verdad inspiró mi curiosidad infantil!).  Es divertido porque mi idea  de los científicos  tiene mucho que ver con lo heroico en el sentido de que un héroe tiene fines apropiados para el hombre y, por tanto es un pensador. En primer lugar debe sostener valores racionales, y para ello debe ser un pensador, como escribió mi cuate Andrew Bernstein en The Philosophical Foundations of  Heroism.  Andy, por cierto, vendrá a Guatemala en agosto próximo. Quizás Letona ¿no comparte la idea (que no puse en mi columna) de que los científicos por su capacidad de ser inmensamente curiosos  y por su capacidad de maravillarse tienen mucho de niños?

¿Celebramos, o no, lo que representa Juno?


07
Oct 15

“The Martian” está de no perdérsela

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I am gonna have to science the shit out of here, dijo Mark Watney -en The Martian– al darse cuenta de que está sólo en Marte y de que no será rescatado en el corto plazo…y con esa frase me ganó la peli, que sólo se pone mejor y mejor.  La frase puede ser traducida como Voy a usar la ciencia para irme a la mierda; pero no es tan poética como en inglés.

Algunos dicen que es una peli realista; pero no…¡es una peli tradicionalmente romántica! Muestra a personas heróicas que hacen cosas heróicas. Personas que usan la razón, la tecnología, la ciencia y la filosofía para resolver problemas inmensos, uno por uno.  Si tuviera que elegir un lema para la peli yo sugeriría: Soy, pienso y lo haré. Es buen cine, de ese que entretiene y te cuenta una buena historia, y te hace pensar.

En el contexto guatemalteco, esta frase (en el libro y no recuerdo que estuviera en la peli) me pareció muy atinada luego de la tragedia en El Cambray II: Todo ser humano tiene un instinto básica: ayudar a otros. Si un excursionista se pierde en las montañas la gente coordina una búsqueda. Si un tren se estrella la gente hace cola para donar sangre . Si un terremoto arrasa una ciudad, la gente de todo el mundo envía suministros de emergencia. Esto es tan fundamentalmente humano que se encuentra en todas las culturas sin excepción. Sí , hay pendejos que simplemente no les importa; pero son superados masivamente en números por las personas a las que sí les importa.

Esta otra frase de Watney me cayó en gracia, pero implica mucho más de los que dice a simple vista: Admito que es fatalmente peligroso; pero me gustaría  volar como Iron Man.

Mi texto favorito, sin embargo, es el discurso final de Watney frente a sus estudiantes, que incluye la frase: I guarantee you that at some point everything is gonna go south on you. You´re gonna say This is it, this is how I end.  Now, you can either accept that, or you can get to work…You solve one problem and then the next. You solve enough problems and you get to come home.  No la traduzco porque pierde su musicalidad.

Esta es una peli que te curará de todas las pelis con mala filosofía que has visto antes. Te sanará de AvatarJurasic Park IIDragonflyJonh Q, Biutiful y de otras cosas parecidas.

Para hacer la historia corta, durante una misión tripulada a Marte, el astronauta Mark Watney es dado por muerto luego de una tormenta feroz y es abandonado por su tripulación . Pero Watney ha sobrevivido y se encuentra atrapado y solo en un planeta hostil. Con suministros escasos, debe recurrir a su ingenio y a la razón, a la tecnología, a la ciencia y a la filosofía para subsistir y encontrar una manera de avisarle a la Tierra que está vivo.


14
Mar 15

Hoy es el Día de Pi

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Hoy se celebra el Día de Pi y yo que perdí matemáticas consistentemente durante toda la secundaria lo festejo por tres razones: conmemora el nacimiento de Albert Einstein, la muerte de Karl Marx y es una celebración de la razón y la ciencia.

El Día de π se lo dedico a los buenos maestros de matemáticas que tuve -y no supe aprovechar-; y a los malos maestros de matemáticas que tuve, sólo para que vean que no les guardo rencor.  Se lo dedico a las víctimas del comunismo (que se cuentan por millones y millones).


26
Ene 13

Música por la libertad y la razón


¡Chispas!, estoy en medio de una de las más extraordinarias compañías; y el cuate, Tom, puso esta música.  ¡Este es el espíritu que prevalece entre quienes estamos por la libertad y la razón!

Do you hear the people sing?
Singing a song of angry men?
It is the music of a people
Who will not be slaves again!
When the beating of your heart
Echoes the beating of the drums
There is a life about to start
When tomorrow comes!

Les miserables


10
Oct 12

“Carpe Diem” celebra aniversario

Carpe Diem, este espacio, de periodismo de reflexión por la libertad y la razón, cambió de look.  Esto es porque ahora, en octubre, celebro 6 años de publicar el blog, casi a diario.   Hay 5,485 entradas.

Gracias miles a los visitantes, y a los que dejan comentarios (siempre que tengan la bonhomía de identificarse y que no insulten a las personas a las que les tengo cariño y respeto).  Gracias a los que están suscritos y a los que leen las entradas en Facebook y en Twitter.  Gracias a los que se ríen, se enojan y lloran conmigo.  Gracias a los que me mandan enlaces, fotos, vídeos y otros materiales.

En 6 años de bloguear he aprendido un montón y no es fácil enfrentarse todos los días a un público exigente.  Unos porque con ellos comparto valores y detectan cuando incurro en inconsistencias; y otros porque no comparto valores con ellos y me exigen que piense mejor mis argumentos.

Este blog nació porque pensé que era bueno publicar mi columna -que ahora es publicada generosa y semanalmente por el diario guatemalteco  El Periódico– en un rincón propio del ciberespacio.  Existe porque, en Filosofía: quién la necesita, mi filósofa favorita, Ayn Rand recomendó:  Si a usted le interesa seriamente luchar por un mundo mejor, empiece por identificar la naturaleza del problema.  La batalla es ante todo intelectual (filosófica)…en una batalla intelectual, no es preciso convertir a todo el mundo.  La historia fue hecha por minorías, o, más precisamente, por movimientos intelectuales los cuales son hechos por minorías…No deje pasar una oportunidad para expresar sus puntos de vista sobre las cuestiones importantes…Si alguna vez se implanta una dictadura en este país, será por la negligencia de aquellos que guardaron silencio.

Carpe Diem significa Apodérate del día y resume bien mi visión del mundo. La libertad es el valor fundamental que guía mi vida y mis reflexiones en este espacio. Vivo en Guatemala, un país que aún está por ser construido y en el que los derechos individuales y la igualdad ante la ley tienen una existencia precaria. Por eso, aquellos son mis temas favoritos para estos comentarios. Con todo y todo, este espacio existe al amparo del artículo 35 de la Constitución de la República; y del 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (por si acaso), en ejercicio de mi libertad de expresión. Me gustan la cocina, la lectura y la compañia de mi famila y de mis amigos. También me gusta pasar tiempo conociendo mi país y a su gente. Al perpetrar Carpe Diem -un espacio políticamente incorrecto- comparto con mis lectores algunas reflexiones y experiencias en busca de lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico. ¡Por la libertad y la razón!

¡Gracias por visitar Carpe Diem!


10
Ene 12

¡Razón!; pero que buen nombre para un vino

Dime si no.  Gracias a mi amiga, Carla.


04
Mar 11

Bloqueos y derechos

Una característica esencial de los derechos es la de que su ejercicio no debe implicar la violación de derechos ajenos.

El derecho de reunión y el derecho a manifestar de unos no deben violar el derecho a la libre locomoción de otros. El derecho a la libertad de expresión de unos, no debe violar el derecho de propiedad de otros. Aquella facultad que se ejerce a expensas de otros, no puede ser llamada derecho; por lo tanto, todo derecho conlleva una y solo una obligación: la de no infringirle cargas a nadie.

Por eso es que es muy atinado que la Corte de Constitucionalidad haya resuelto que la Administración está obligada a impedir que las manifestaciones del Frente Nacional de Lucha bloqueen el paso en las carreteras. El derecho a manifestar es un recurso muy valioso en cualquier república que se respete; pero su ejercicio legítimo no debe violar el derecho de libre locomoción, ni ningún otro.

Es inaceptable decir que el acto de impedirles el paso a las personas –por carreteras que son de propiedad pública– no constituye bloqueo, y que solo es una forma de resistencia pacífica. Esa argumentación es insostenible y evidencia el desprecio que los organizadores de los bloqueos tienen por la ley, la inteligencia de las personas y los derechos ajenos.

La Administración cuenta con la autoridad moral y legal necesarias para proteger los derechos de los usuarios de las carreteras; y no debe sentirse intimidada por los actos de violencia de los dirigentes de los bloqueos. Al final de cuentas, la razón de ser de un gobierno propiamente dicho es la de proteger los derechos individuales de todos por igual. Los de los manifestantes para que puedan expresarse; y las de los usuarios de las carreteras para que pueden movilizarse. Así, ¿quién tendría motivo para quejarse?

Saludo y agradecimiento: a los propietarios y ejecutivos de ‘elPeriódico’, ¡muchas gracias por darme espacio en sus páginas!; y a los lectores, como decía don Pedro Vargas: “Muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido”.

Como en mi blog www.luisfi61.com, en este espacio los ejes centrales son la libertad y la razón. Y como vivo en Guatemala, un país que todavía está por ser construido y en el que los derechos individuales y la igualdad ante la ley tienen una existencia precaria, estos son mis temas favoritos.

Esta columna fue publicada por El Periódico.


02
Mar 11

En recuerdo de los budas gigantes de Afganistán

¡Chispas, cómo pasa el tiempo! Hace diez años, en un día como hoy, los talibanes mandaron a dinamitar los dos budas gigantes de Mamiyán, Afganistán, mismos que databan del siglo VI.  Esto es lo que escribí en aquella ocasión:

La Mir y los talibanes

Una larga estela blanca, con el cielo azul del océano Pacífico y unas palmeras de las islas Fiji de escenario, fue la última vista que tuvimos de la estación espacial rusa Mir.  Yo andaba buscando Headline News, en la televisión, para ver los instantes finales de la estación, cuando pude observar, también, la destrucción de una antigua estatua del Buda, en Afganistán.

¿Qué tienen en común estos dos hechos?

La Mir fue uno de las creaciones humanas más extraordinarias, y fue la joya de la corona en el programa espacial soviético.  Con 15 años de servicio, fue el invento que más ha tardado en órbita.  En él habitó, durante 438 días, la persona que más tiempo ha estado en el espacio.  Además, con 135 toneladas de peso, fue el  objeto más pesado que haya orbitado el planeta tierra, con excepción de la Luna.

La estación puede ser un símbolo de  la magnífica creatividad e ingenio de los humanos.

Cuando yo tenía unos 7 años, tenía una pequeña enciclopedia que se llamaba Mis Primeros Conocimientos, y en ella había un capítulo dedicado a la exploración del espacio.  Aquellos eran los días en que Neil Armstrong todavía no había pisado el suelo lunar, de modo que las ilustraciones de mi enciclopedia, que mostraba naves espaciales, astronautas y una estación espacial, eran casi cercanas a la ciencia- ficción.

A mis compañeros de colegio y a mí, que queríamos ser astronautas, ¿quién nos iba a decir que años después atestiguaríamos la muerte de la Mir y el nacimiento de la Estación Espacial Internacional?

Algo así pasó con el hecho de que ahora es posible que una computadora reconozca la voz humana y la convierta en texto.  Aquel era mi sueño de opio en las clases de Spelling; cuando la maestra nos dejaba un deber denominado Dictionary Work, que consistía en copiar del diccionario las definiciones de unas 25 palabras. Como el asunto era tedioso, mis amigos y yo soñábamos con una maquina a la que se le pudiera dictar la infame tarea.

Ahora eso es posible, y la semana pasada leí en el Wall Street Journal Americas, que alguien está trabajando en la posibilidad que la computadora lea la mente para ya no tener que dictarle.

¿No ama usted, nuestros tiempos?

Claro que todas estas maravillas, como la Internet, traen cambios que no todos podemos entender, ya sea porque son muy profundos, o porque ocurren muy rápido.  Pero si le tememos a los cambios, ¿deberíamos detenerlos, o deberíamos esforzarnos por entenderlos, aprovecharlos y disfrutar de ellos?

Yo me imagino que cuando se inventaron la imprenta y la televisión, más de uno debe haber pensado que esas eran cosas del diablo; y aquí es donde entran los talibanes.

Andaba yo en CNN, buscando lo de la Mir, cuando vi las imágenes de la explosión que acabó con una de las célebres estatuas del Buda, que los talibanes mandaron a destruir en Afganistán. La de la pantalla era una de las dos colosales esculturas de piedra, con poco más o menos 1500 años de antigüedad, que aquellos fanáticos mandaron a echar por tierra. Y ahora, como de la Mir, solo quedan sus recuerdos.

Ambos símbolos, salvando las diferencias cronológicas que los separan, representan la extraordinaria capacidad de la creatividad y la tecnología humanas; pero en tanto que la primera terminó su vida útil bajo control científico y racional (a pesar del riesgo que implicaba su desplome), la segunda cayó víctima del oscuro fanatismo y de la irracionalidad de un grupo político-religioso.

Claro que no podemos escapar al hecho de que las nuevas y las viejas formas de pensar conviven con nosotros.  Por eso estamos obligados a revisarlas y a repensarlas.  No vaya a ser que un día, sin darnos cuenta, despertemos como la raza que detona siglos de cultura, y no como la raza que construye estaciones espaciales.

Como seres humanos, pero sobre todo como individuos, tenemos la opción de unirnos a los que crean y construyen, o a los que destruyen.  Podemos ser Bill Gates, o podemos ser talibanes.

Esta columna fue publicada en el diario Siglo Veintiuno, el 26 de marzo de 2001.