16
Feb 17

¿Justicia ancestral como oportunidad?

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Escucha el podcast aquí.

Hay una perspectiva desde la cual el tema de la justicia ancestral podría ser, no una causa de enfrentamientos y de discordias, sino una fuente de oportunidades.  Esa perspectiva está basada en el reconocimiento de que el derecho es una tecnología;  y de que, como tal, pueden competir con otras tecnologías de su misma naturaleza.

Pero antes, ¿qué es una tecnología? es el conjunto de conocimientos y técnicas que, aplicados de forma lógica y ordenada, permiten al ser humano modificar su entorno material, o virtual para satisfacer sus necesidades, esto es, un proceso combinado de pensamiento y acción con la finalidad de crear soluciones útiles.

Dicho lo anterior, en el artículo titulado How Local Governments Could Work More Like Cell Phones, Zachary Caceres explica que  la gobernabilidad puede ser mejorada por medio de innovaciones focalizadas, que pueden ofrecer una prueba de del concepto antes de su adopción más amplia. La clave, según Zach, es dar autonomía a los barrios y ciudades para implementar reformas a pequeña escala, por lo que sirven de campo de pruebas para nuevos enfoques. Una ciudad de arranque [o startup city]  podría tener un sistema legal, o una policía diferentes. Las comunidades se convierten en “startups” que prueban las reformas como prototipos y modifican las políticas hasta que funcionen bien.

En Startup Cities: How Can Entrepreneurs Save Politics, Zachary Caceres abunda en aquella perspectiva. La reforma política es extremadamente arriesgada. Típicamente, sólo pensamos que una reforma ha ‘fallado’ cuando una nueva ley, o programa no es aprobado por el Congreso. Pero la reforma, al igual que la iniciativa empresarial, está llena de fracasos. A veces una reforma es cooptada por intereses especiales y se convierte en un Frankenstein, una horrible creación que sus inventores nunca quisieron. O un comité en algún lugar a lo largo del camino lo destruye. Lo peor de todo es que a veces los reformadores se equivocan y terminan “haciendo mal mientras tratan de hacer el bien”…Estos rasgos empeoran, dice Zach,  si se intenta reformar a nivel nacional porque nada se pone a prueba. Desde una perspectiva local las comunidades que compiten tienen suficiente autonomía para probar muchos enfoques diferentes y nuevos para el mismo problema. Este es el espíritu de humildad del emprendedor por medio de experimentos. Cualquier falla es pequeña y local en lugar de arrastrar todo el país. Los experimentos locales son más baratos ya menudo son más fáciles de entender. Las ciudades son más ágiles que las naciones y pueden adaptarse más rápidamente al fracaso.

Luego, si la función del derecho -como tecnología- es satisfacer ciertas necesidades de las personas en sociedad, como  la de limitar el poder, las de evitar y resolver conflictos, la de reducir los costos de transacción, además de conseguir justicia, paz y orden para sólo mencionar unas, la idea de Zach es que podemos poner a prueba diferentes formas de derecho, como ponemos a prueba diferentes tipos de teléfonos;  y la clave es que las pruebas sean focalizadas…y voluntarias.  Que no sean generalizadas, ni forzadas para evitar que, si la tecnología (el derecho) fracasa,  los daños sean extendidos; y si la tecnología (el derecho) tiene éxito, la prueba facilite su adopción a niveles más extendidos.

En aquel contexto la justicia ancestral (o el sistema de derecho ancestral) -si fuera tratada como tecnología- podría competir con otras formas de justicia (o sistemas de derecho). Empero, aquella competencia debe ser libre, voluntaria y pacífica -como ocurre con la competencia en otras tecnologías, digamos, la de los teléfonos-  No puede ser de forma coercitiva, y no puede ser sobre bases etnicistas. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, promover que los miembros de esta, o aquella etnia, no pueden usar ciertas marcas de teléfonos,o ciertas marcas de computadoras, o ciertos tipos de automóviles.  El tratamiento racista del experimento, aunque fuera focalizado como sugiere Zach, fracasaría porque no sería voluntario.

Un detalle importante- a estas alturas- es que en la propuesta de reforma constitucional del sistema de justicia, que se discute en el Congreso, no se está discutiendo el reconocimiento del derecho ancestral.  Ese reconocimiento ya está consignado -a nivel nacional- en el artículo 66 de la Constitución, desde 1985.  Lo que está a discusión es el reconocimiento de la capacidad de juzgar y de hacer cumplir lo juzgado por parte de las autoridades ancestrales al mismo nivel  que el de los jueces y magistrados de la jurisdicción ordinaria.

No está claro, sin embargo, cuáles son los límites de aquella capacidad de juzgar y de hacer cumplir lo juzgado por parte de las autoridades ancestrales.  ¿Cuáles serán las materias de competencia para las autoridades ancestrales? Sabemos que el principal criterio es etnicista; pero, ¿se aplicará a asuntos comerciales, a asuntos penales, de toda cuantía, en todo el territorio del país? ¿Qué ocurrirá si las partes son de etnias diferentes, digamos indígenas, y garífunas?  Todas las dudas que hay sobre el las facultades jurisdiccionales del sistema ancestral podrían ponerse a prueba si se entiende la propuesta de Zachary Cáceres en los dos artículos citados arriba.

Digamos que está en el mejor interés de la paz y de la cooperación social reconocer que -debido a la multiculturalidad y a que cada cabeza es un mundo– distintas personas tienen distintas necesidades y perspectivas con respecto esa tecnología conocida como derecho o sistema de justicia.  ¿Por qué no despojar a esas necesidades del componente etnicista del cual están saturadas en la discusión actual? En un espíritu disruptivo, innovador, emprendedor y más allá del colectivismo etnicista, ¿qué tal si aprovechamos la oportunidad y probamos distintos tipos de derecho en statrup cities, por ejemplo?

En el primer párrafo mencioné muy de pasada el tema de la competencia entre tecnologías, competencia que no es ajena a las fuentes del derecho.  En esta conferencia, que te recomiendo mucho, Enrique Ghersi explica el carácter competitivo de las fuentes del derecho; basado en las preferencias de las personas de acuerdo con sus intereses particulares, de los costos y beneficios y de nuestra escala de valores.

Eso sí, para que la competencia de sistemas de justicia, o de fuentes de derecho sea legítima, es imprescindible que a las statrup cities sus habitantes puedan unirse pacífica y voluntariamente, y no por mandato legal y menos por circunstancias tan impersonales y fuera de su control como la etnia.  Es imprescindible que los habitantes puedan elegir, libremente, las  startup cities en las que la tecnología política y la tecnología judicial -entre otras- cumplan con sus funciones a satisfacción de quienes las han elegido.

¿Qué opinas?

La ilustración es por Deval Kulshrestha, CC BY-SA 3.0


15
Feb 17

La justicia ancestral y las ordalias

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Si en occidente estuviéramos apegados a la justicia ancestral todavía veríamos ordalías y otras prácticas poco civilizadas.

En occidente, la evolución del derecho penal pasó por la práctica de la venganza privada, misma que no se detenía en el ofensor sino que se extendía a toda su familia hasta el extremo de causar guerras; pasó por una etapa religiosa en la que el el estado actuaba como representante de la voluntad del dios de turno, en esa etapa un delito era una ofensa a la divinidad y los delitos contra la patria, o el dios (o los dioses) eran los más atroces.  Una tercera etapa fue aquella en la que la justicia se asentó sobre bases cívicas y morales. Todo esto lo puedes leer en Derecho penal, de Eugenio Cuello Calón y me recordó mis clases de esa materia con Francisco Fonseca Penedo.

Las ordalías eran pruebas que invocaban e interpretaban el juicio de dios en materia de solución de conflictos, o en materia de comisión de delitos.  Mediante el uso de procedimientos y ritos (místicos e irracionales) se infería la inocencia, o culpabilidad del acusado. Precisamente por su carácter mágico e irracional, las ordalías fueron sustituidas por la tortura. Ese era el carácter de la justicia  ancestral: el del misticismo, el látigo y el potro.

A veces la ordalía era un combate y la gente creía que el vencedor era favorecido por el dios que estuviera a cargo.  No era raro que la ordalía consistiera en tomar un hierro ardiente, caminar sobre fuego, o meter las manos en brasas.  Si el acusado sobrevivía, o resultaba con daños menores, se estimaba que era inocente.

No todas las ordalías eran a base de fuego pues las había de agua. Estas pruebas se realizaban en la iglesia como un privilegio otorgado por el señor local y los acusados le pagaban a la iglesia la tasa exigida para la prueba.  Esta consistía en meter la mano en agua hirviendo y demostrar que al tercer día las quemaduras estaban sanadas…si se era inocente.

Por cierto, ¿qué pensarán los dirigentes de las distintas iglesias chapinas con respecto a las azotinas y otros castigos similares en el siglo XXI?

Si occidente no hubiera abandonado el derecho ancestral, las garantías procesales, y la idea de justicia como un proceso racional de identificación nunca hubieran sustituido a la arbitrariedad, el misticismo, la superstición y la crueldad.  Pero aún hay grados de arbitrariedad y hasta de crueldad vas ha decir.  Y, claro, claro que sí…pero no son bien vistos, ya no son la regla, son ilegales, en occidente nadie -con dos dedos de frente- está de acuerdo con que sigan existiendo, y es generalmente reconocido que son inmorales e inaceptables.


14
Feb 17

¿Qué es lo tradicional y qué es lo excesivo?

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He estado bajo la impresión de que -aparte del tema racista en que se basa la propuesta de que haya distintos sistemas judiciales para personas de distintas etnias- la idea es que la justicia indígena se basa en la costumbre o en la tradición y por eso es consuetudinaria.  Pero tal vez esté equivocado.

Lo digo porque hace poco más de un año  Cristobalina Lucas denunció en la alcaldía indígena  que su hijo, Jonathan Morales Lucas, le había robado una computadora portátil que sería utilizada por otra de sus hijas. Frente a decenas de vecinos, las autoridades indígenas le propinaron nueve azotes a Morales Lucas, de 20 años, luego de que confesara el robo.

En ese contexto,  Raúl Ricardo Rodríguez, auxiliar de la Procuraduría de los Derechos Humanos en Quiché, dijo que esa oficina no está  contra la aplicación del castigo indígena, pero apela a que en vez de azotar a personas señaladas de hechos delincuenciales, se apliquen medidas correctivas como trabajo comunitario en beneficio de las personas afectadas. Rodríguez agregó qué si la persona que recibe ese tipo de castigos considera que fue excesivo, pudiera interponer una denuncia ante el Ministerio Público contra del grupo que lo hayan golpeado.

Morales Lucas estuvo amarrado durante dos días y dos noches y esa fue la forma en la que las autoridades indígenas consiguieron su confesión.

Y a mí me surgen varias dudas:

  • La PDH no está contra los azotes, ¿a pesar de que las penas crueles, o infamantes son evidentemente violatorias de la dignidad de las personas?
  • Si el derecho indígena se basa en la costumbre o tradición, y por eso es que es consuetudinario, al cambiar los azotes por trabajo comunitario, ¿se altera la costumbre y se desnaturaliza la tradición?
  • ¿Cuál es la gracia de que sea legitimada constitucionalmente una forma de justicia etnicista supuestamente basada en costumbres y tradiciones que vienen de muchas generaciones atrás, si luego esas costumbres y tradiciones van a ser cambiadas porque una autoridad ajena a las etnias involucradas apela a que sean cambiadas?
  • Puesto de otra forma: Para sus usuarios…¿la justicia ancestral va a tener gracia sin las azotinas?
  • Morales Lucas recibió nueve azotes. ¿Diez, o doce hubieran sido excesivos? ¿Morales se hubiera podido quejar en el Ministerio Público contra la alcaldía indígena?
  • En el criterio de excesivo: ¿Influye la fuerza con las que se dan los nueve azotes? ¿Qué es excesivo, 12 azotes suaves, u ocho azotes fuertes? ¿Influye en el criterio si los azotes son con vara de membrillo, con látigo de cuero, o con lazo…y si el lazo tiene nudos?
  • ¿Quién lleva control si el ladrón de compus vuelve a robar?  Y si vuelve a hacerlo, ¿cuál sería el castigo?  Se dice que serán 40 azotes; ¿eso será excesivo comparado con nueve?
  • ¿Cómo actuaría el Ministerio Público contra los miembros de la alcaldía indígena en caso de castigos excesivos en el ejercicio de su autoridad? La alcaldía indígena, ¿reconocerá la autoridad del MP?
  • ¿Si el sujeto activo del hurto de la computadora hubiera sido una mujer indígena? ¿Hubiera recibido nueve azotes? ¿Y si hubiera sido una mujer ladina?
  • ¿Qué, exactamente, es trabajo comunitario equivalente a 9 azotes?
  • El que una persona esté señalada de hechos delincuenciales, ¿quiere decir que es culpable y que debe ser penalizada?
  • ¿Qué opinan la PDH y el MP de la práctica de conseguir confesiones acerca de delitos por medio de amarrar a los sindicados? ¿En qué condiciones estuvo amarrado Morales Lucas para que confesara?

Si te interesan estos temas, seguramente te interesará por qué fracasó la jurisdicción indígena en Bolivia.


18
Ene 17

Captura de familiares del Presidente

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Sammy Morales, hermano del presidente de la República, Jimmy Morales, fue capturado por su presunta participación en el caso conocido como Botín en el Registro de la propiedad; por ese mismo caso hay una orden de captura contra José Manuel Morales, hijo del mandatario.

¡Es extraordinario que la familia de un Presidente en funciones sea conducida a los tribunales!  Desde una perspectiva importante, lo que ha ocurrido hoy es ejemplar y ojalá sea un paso más hacia la fundación de un estado de derecho en Guatemala.  ¿Quién iba a decir que cosas así serían posibles?

¿Cuál es el caso en el que están presuntamente involucrados los Morales?  La compra fingida de unos desayunos -que nunca fueron servidos- para el Registro de la propiedad, a un restaurante vinculado a un amigo de la familia presidencial.  El monto del negocio, o de los negocios esos, fue de casi Q200, 000.  Pecatta minuta, diría alguien por ahí, comparada con los saqueos millonarios en el Transurbano, en el mismo Registro y en casi toda la administración pública durante las administraciones de Los Colom y de Pérez/Baldetti.  ¿Por qué me refiero sólo a esas dos administraciones, si seguramente hubo corrupción en las anteriores? Porque en estas dos últimas ha estado vigente el mandato de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (aunque sólo desde la última ha estado activa contra la corrupción).  Pecatta minuta, o no, lo cierto es que sería fabuloso que ni la familia presidencial estuviera por encima de la ley.  Este es un mensaje y una lección importante no sólo para los guatemaltecos, sino para muchas otras sociedades en las que el estatismo ha sido el caldo de cultivo para la corrupción.

Hay un caveat, sin embargo. Hay grupos sociales y políticos que nunca se resignaron a perder las elecciones y al hecho de que los electores guatemaltecos rechazaron a sus candidatos.  Algunos de esos grupos son sólo oportunistas; pero un componente clave en aquella coalición informal es el de los colectivos vinculados con la exguerrilla, con la dirigencia popular que bloquea calles y carreteras y quema maquinarias y equipos industriales, con los que siembran las semillas del conflicto, con los que siembran otras semillas peligrosas para la república y el orden constitucional.

Para el observador agudo, está claro que desde el día 1 de su mandato, el presidente Jimmy Morales ha sido blanco de una variedad de intentos de deslegitimación.  El no ayuda por su inexperiencia y por su carácter; pero ciertemente que no le ayudan los negocios de sus parientes.

Los ciudadanos y los mandantes chapines nos enfrentamos ahora a otro momento fascinante en nuestra historia cívica.  Por un lado cabe celebrar que se impongan el estado de derecho y la ley hasta lo más alto de la pirámide del poder político, e incluso a la familia presidencial; y, por otro lado, tenemos la responsabilidad de no dejar que las circunstancias sean aprovechadas para que grupos de ningún lado del espectro político impongan sus agendas y consigan objetivos que los electores han rechazado en sucesivas ocasiones.  En persecución de la justicia, el reto es conseguir las dos cosas.

Actualización: José Manuel Morales se entregó poco después de esta publicación.

La foto es de ElPeriódico.


02
Dic 16

FUBAR

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FUBAR es un acrónimo que quiere decir Fucked up beyond any recognition y es lo que se me ocurrió ahora que se acerca el fin de año con respecto al proceso iniciado en abril de 2015.

Jodido, más allá de todo reconocimiento porque tengo la impresión de que desperdiciamos la oportunidad dorada de hacer una reforma política sustancial; estamos desperdiciando la oportunidad de oro de hacer una reforma del sistema de justicia; y no termina de estar claro qué procesos contra la corrupción son sustanciosos y cuáles son palos de ciego, o van a terminar en doctorados honoris causa de carácter político, o en foto-ops para las memorias de labores.

¡Hay que rescatar el proceso iniciado en 4/15!; pero para ello hay que alejarlo de la eterna lucha de facciones y de la eterna lucha de intereses. Hay que alejarlo del afán constructivista que parte de la premisa de que la sociedad se puede diseñar a fuerza de legislación y de la premisa de que la vida en sociedad es una competencia por acumular privilegios.  Hay que alejarlo de la idea de que el sistema fiscal y el presupuesto del estado son medios para expoliar y para transferir riqueza por medios políticos hacia quienes tienen poder e influencia política.

Si el proceso iniciado en 4/15 continúa por la vía de apoyarse en legislación específica y concreta, diseñada para atender demandas e intereses particulares (como los del establishment político, como los de sindicatos y cámaras, como los de jueces y magistrados, como los intereses étnicos y de sexo entre otros intereses igualmente colectivistas, sólo para mencionar unos), FUBAR va a ser poco.  Si hemos de rescatar el proceso citado tiene que ser por la vía de las leyes generales y abstractas, iguales para todos, sin privilegios y sin dedicatoria; por la vía del respeto absoluto a los derechos individuales, frente a los intereses colectivos y por la vía de la responsabilidad de los mandantes.

El proceso iniciado en 4/15 no se trata de salir a la plaza a pedir mi particular monte de orégano; sino de sentar bases sólidas para la paz, la cooperación social y la prosperidad, aunque sea a costa de le ideología.

Columna publicada en elPeriódico.


25
Nov 16

¡No! a esta reforma de justicia

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¿Habrá quien no esté consciente de lo necesaria que es una buena reforma al sistema de justicia?  En un país donde la impunidad echó raíces, uno donde miles de víctimas de crímenes no tienen más que resignarse y uno donde quién sabe qué cantidad de gente inocente está en prisión sólo porque sus procesos no caminan, en uno donde no se entiende que piedad para el culpable es traición para el inocente, pocas cosas son más importantes que la reforma del sistema de justicia.

Por eso es irresponsable utilizar aquella necesidad fundamental para colar legislación de carácter ideológico; y para satisfacer a cuanto grupo de interés tiene la posibilidad política de incluir sus temas en la propuesta de reforma.  Por eso es irresponsable darle rienda suelta al constructivismo racionalista que, por medio de normativas específicas y concretas –y el uso de la política– busca diseñar la sociedad a su antojo.

Aunque la iniciativa 5179 de reforma constitucional al sistema de justicia tiene aspectos positivos, hay elementos negativos que –de permanecer tal cual están en la reforma– la invalidarán, la deslegitimarán, la convertirán en fuente de conflictos y todo el talento y recursos invertidos en la reforma serán un desperdicio.  ¿Cuál es la prisa?

En el CEES hemos discutido la propuesta; y el miércoles asistí a una reunión sobre el tema, organizada por la ATAL.  Mi conclusión es que la iniciativa 5179 no debe ser discutida en el Congreso sin que antes haya una reflexión profunda y sin que se modifiquen los elementos negativos.

¿Cuáles son estos?  Te señalo cuatro porque se me acaba el espacio: El Consejo Nacional de Justicia no debe tener igual, ni mayor jerarquía institucional que la Corte Suprema de Justicia.  Nada tiene que hacer el mal llamado principio de equidad en esta reforma.  La aplicación racista de las leyes es una aberración. Es un desatino que una legislatura le ordene a las siguientes, qué tipo de leyes deben emitir y cuál debe ser el contenido de esas leyes.

En conclusión, sin una reflexión profunda y sin modificaciones sustanciales, esta iniciativa no debe ser aprobada por el Congreso.

Columna publicada en elPeriódico.

La ilustración es por Deval Kulshrestha, CC BY-SA 3.0


23
Sep 16

Salud y seguridad de los presos

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¿Te imaginas la desesperación y la angustia que debe haber sentido Jonathan García cuando fue capturado y recluido en El Boquerón por equivocación?  ¿Te imaginas las de su familia y sus amigos? ¡Y eso que no sabían que 10 días después sería asesinado…también por error! ¡Que pesadilla!

Hace unos días falleció el médico Erwin Castañeda, que guardaba prisión preventiva desde hacía más de un año por haber sido miembro de la Directiva del IGSS que presuntamente favoreció con contratos anómalos a la empresa Pisa. Castañeda sufría graves quebrantos de salud; pero las autoridades no le pusieron atención al caso y lo dejaron estar.

El año pasado, en un ataque armado a inmediaciones del Hospital San Juan de Dios, hubo muertos y heridos.  El objetivo era un pandillero de la Mara 18.  Hace unos días, en ese nosocomio, la PNC frustró un atentado contra un pandillero.

¿Qué tienen en común estos hechos? Ya sean mareros, médicos, o estudiantes inocentes, las personas que –por sus acciones, o por un equívoco– caen en manos de las autoridades penitenciarias (o sea de los políticos y funcionarios a cargo del sistema penitenciario) son muy vulnerables.  De hecho, al estar bajo la custodia de la Administración, los presos dependen completamente de las autoridades para su seguridad, su salud y demás.

Aquí y en casi todo el mundo (mira Prison Break, Vis a vis, o Presunto culpable) las cárceles son lugares de horrible degradación humana.  Y si bien es cierto que muchos presos son criminales curtidos, lo cierto es que son seres humanos y muchos de esos seres humanos encarcelados están ahí por error, injustamente, por mala suerte, por venganzas, o porque grupos de interés criminalizan conductas que no deberían ser delito.

La única razón por la que se justifica el gobierno es para que garantice la seguridad y la justicia de todos por igual; y todo lo demás no es más que la administración de privilegios para grupos de interés.  ¿Habrá justicia para García, Castañeda y otras víctimas de la negligencia de los políticos y funcionarios (en el Ejecutivo y en el Judicial) que están a cargo de la seguridad y la salud de los reos?

Columna publicada en elPeriódicoy la ilustración la tomé de aquí.


09
Abr 16

12 hombres en pugna

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¡Qué es la justicia?  ¿Cuándo decimos que se hizo justicia?  Para los guatemaltecos de la segunda década del siglo XXI, ¿qué nos puede enseñar una obra de teatro gringa de 1954?  12 hombres en pugna es el título de esta obra que de verdad recomiendo que no te pierdas.

Los de mi generación y los mayorcitos seguramente la recordarán por la película 12 Angry Men, de 1957.

En la obra un jurado integrado por doce hombres delibera en un juicio por asesinato.  El imputado es un joven latino de 19 años acusado de haber matado a puñaladas a su padre y si es encontrado culpable, el acusado debería ser condenado a la silla eléctrica. El asunto parecía simple…pero no lo es.  En la primera votación once miembros del jurado votan por la culpabilidad del acusado; pero uno de los jurados no.  Y su disidencia no es porque crea en la inocencia del acusado; sino para que se discuta y afirme la culpabilidad del acusado más allá de toda duda razonable.  ¡Y aquí reside lo fascinante de esta obra!

La justicia no es venganza, ni es el odio del agraviado.  La justicia tiene que ver con las consecuencias proporcionales de las acciones y con las motivaciones de aquellas acciones.  No puede basarse en prejuicios, en suposiciones, ni en colectivizaciones, ni en evidencias circunstanciales.  Sólo puede hacerse justicia en un proceso judicial si el veredicto se basa en hechos y actos comprobables, en evidencias que dejen a un lado toda duda razonable. ¡Sobre todo si está involucrada la pena de muerte!

El jueves pasado recordábamos, con mi amiga, Marta Yolanda, que la imagen de la justicia con los ojos vendados es una mala analogía.  Es cierto que la justicia no tiene que ver si juzga a ricos, o a pobres; a hombres, o a mujeres; a ladinos, o a indigenas, y así….pero está obligada, está moralmente obligada, a ver bien, bien, bien, las evidencias más allá de toda duda razonable.  Debe tener bien abiertos los ojos para distinguir las evidencias, de lo que parecen evidencias.  Debe tener los ojos bien abiertos para separar el trigo de la paja.

¡No querrás perderte esta obra!  La escenografía y la iluminación de lo mejor.  Las actuaciones con convincentes y muchos de los actores tienen una larga y valiosa experiencia que se nota en las tablas.  Logran que te atrape la trama y logran meter al público en la intensidad que se vive en el escenario.  Quien haya estado en algún tipo de discusión intensa sobre cosas que son importantes, no se va a sentir ajeno a lo que viven los 12 hombres en esta obra.

Y si tuviera que apuntar a algo que hay que mejorar, diría que había demasiado calor en la sala; asunto que hay que resolver para que la experiencia sea de diez puntos.  Y tres pequeños detalles:  Como en la obra mencionan el edificio Woolworth (que fue el primerarascacielos en Nueva York) y en la escenografía se ve la Space Needle, de Seatlle, eso es algo raro.  Raro es, también que en una sala de un juzgado gringo, haya una foto del Presidente Eisenhower.  Y por último, el  jurado 7 picha como en sóftbol, cuando debería pichar como en beisbol.

Yo conocía esta obra porque era una de las películas que más me gozaba cuando era niño.  La vi por lo menos tres veces, en Telecine.  ¿Te acuerdas de Telecine? De lunes a viernes a eso de las 2:00 p.m. en Canal 3.  Solía verlas con mi madre, luego de que mi padre se fuera a trabajar (y yo conseguía no ir al colegio en la tarde).  El equipo de 5ta columna; la directora, Elma Soto y los actores consiguieron envolverme y engancharme como me atrapaba y enganchaba la peli.

Esto es teatro del bueno y está en Solo Teatro, a las 8:30 p.m. y puedes comprar los boletos en Todoticket.


29
Ene 16

¿Habrá que ser desalmado?

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Puedes escuchar el podcast aquí.

Más de tres mil seres humanos –con familias, supongo–se hallan presos a pesar de que ya cumplieron sus condenas.  ¿Por qué? Por falta de control, por la irresponsabilidad de las autoridades, por desidia, porque, ¿a quién le importa? Por…porque ¿habrá que ser desalmado para mantener presa a una persona injustamente?

Si a la cifra anterior le añades la de reos que podrían pedir redención de penas, y los que están presos por delitos menores, el número de internos que no deberían estar en las cárceles asciende a cinco mil.  En las cárceles guatemaltecas hay una sobrepoblación de 191.82 por ciento.  Según el ministro de Gobernación, citado por un reportaje de Prensa Libre, así es como están las cosas; pero la coordinadora de Ejecución penal del Instituto de la Defensa Pública Penal asegura que la situación no es culpa de esa dependencia, sino de los jueces de Ejecución penal.  Un abogado dice que es responsabilidad de los familiares de los reclusos que no contratan a un profesional para tramitar la liberación de sus parientes y otro dice que es culpa de malos abogados.  Uno tiene la impresión de que unos y otros se tiran la chibolita.

No conozco un reportaje visual sobre las cárceles y la “justicia” chapinas; pero te recomiendo “Presunto culpable”, un documental mexicano filmado en el Reclusorio Norte y en los tribunales. Cuenta la historia de un tianguista y su lucha contra el sistema corrupto de justicia. El “sistema” trató de prohibir la distribución y exhibición de la peli; pero al final por ahí anda y puede ser vista.  No hay razones para pensar que las cosas sean distintas de este lado del Suchiate.

Al hacinamiento, y a la canallada de mantener presas a personas que ya cumplieron sus condenas, añádeles el escalofriante problema de las mafias que operan desde las prisiones y que, de hecho, las controlan. Y no hablo sólo de las que operan negocios dentro de los reclusorios, o de las que tramitan privilegios.  Hablo de las que operan redes criminales dentro y fuera del perímetro de las cárceles, irónicamente llamados centros de rehabilitación.  ¡Por la justicia!, este tema debe ser resuelto con urgencia.

Columna publidada en elPeriódico. La ilustración es de Eurobas (Trabajo propio) [CC-BY-3.0], via Wikimedia Commons.


08
Ene 16

¿Le negarías nueve años de navidades a un niño?

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Hace dos años te conté esta historia; pero antes… ¿cómo pasaste tu navidad?  ¿Qué tal si hubieras sido forzado a pasarla sin las personas que amas y te aman?  En Guatemala, seis niños están condenados a eso por la falta de escrúpulos de organismos internacionales, ONG, jueces y otros funcionarios.

José es uno de esos niños.  Ha tenido vínculos emocionales y personales con Rose, que es su madre adoptiva potencial desde que él tenía 2 meses de edad (antes de la ley antiadopciones) y durante nueve años y docenas viajes de los EE.UU. a Guatemala. Pero José vive en riesgo permanente de ser forzado a regresar a manos de su madre biológica que lo maltrataba Los derechos de José son violados constantemente al hacerlo crecer sin familia.  ¿Por negligencia, o por mala fe?

José y Rose –¡como otros cinco niños y sus familias adoptivas!– viven pesadillas desde que sus procesos de adopción quedaron atrapados en el agujero negro de la ley antiadopciones y el prejuicio. Dos veces la Procuraduría General de la Nación se ha pronunciado a favor de la adoptabilidad de José; pero cierto juez -¡el séptimo que vio el caso!- dispuso que José debería ser regresado con su madre biológica. En su fallo el juzgador ignoró reportes documentados, de expertos, que confirman que la madre biológica de José es incapaz de proveerlo con un ambiente sano y que representa un riesgo para él.

Hace dos años había 18 niños en la situación de José y 12 ya tienen familia; pero piensa un momento: ¿qué clase de personas les niegan familias a niños que podrían tenerlas? ¿Quién les repone –¡a seis niños!– 9 navidades sin familias?

Como todo comienzo, un año nuevo trae esperanzas y oportunidades.  Para los niños que crecen sin familias esas esperanzas y oportunidades no tienen que ver con conseguir el juego más reciente para ser el “gamer” más fresco del colegio.  ¿Te imaginas lo que ha de ser ocho años deseando una familia?

Y mientras los funcionarios, oenegeros y jueces recibieron a Santa y se abrazaron con sus familias en la navidad…posiblemente frente a un nacimiento, José la pasó en el orfanato ¡por octava vez! ¿Cómo se les reponen nueve años de navidades a seis niños?

Columna publicada en elPeriódico.