17
Ago 15

Hormigas, alimentos y sociedades

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En Guatemala hay 542 especies de hormigas, incluidas las del género Atta cuyas hembras preñadas son conocidas como zompopos de mayo y son deliciosas asadas. De eso me acordé ahora que leí que la universidad de Hong Kong presentó Antmaps que es el primer mapa de la repartición mundial de las hormigas, una iniciativa que busca conocer mejor el universo de aquellos insectos.

El mapa es interactivo, en colores y consultable en línea, e informa sobre dónde se encuentran unas 15.000 especies de hormigas.

La conversación que ilustra esta entrada es con Klauss Jaffe acerca de lo que los estudiosos del fenómeno social podemos aprender de las hormigas.  El doctor Jaffe es autor de El mundo de las hormigas y profesor de la Universidad Simón Bolívar e investigador por el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Ha realizado investigaciones en neuroquímica, fisiología del comportamiento, eco-etología de los insectos sociales y etología humana.

Desde el punto de vista de las sociedades los organismos que más tienen que enseñarnos en el planeta sobre cómo es que evolucionan las sociedades y qué posibilidades hay entre ellas y qué diferencias hay entre ellas son las hormigas, las termitas y las abejas, que son los organismos más sociales en la tierra, explico Klaus.

La evolución de las sociedades de hormigas tienen unos 300, ó 400 millones de años y se han diversificado mucho.  Hay hormigas ganaderas, agrícolas, y hasta tecnológicas que usan fermentación bacteriana para sobrevivir.  Estos insectos son especializados.

En la conversación Jaffe aludió a la evolución hacia más controles y menos libertad individual; y al revés. En las sociedades tenemos la dicotomía entre las partes que la componen y el total, y eso es fabuloso estudiarlo en las hormigas.  Explicó que las sociedades se basan en la división del trabajo, según lo describió Adam Smith. Hizo referncia al balance entre la libertad individual y la cohesión social; y a que hay óptimos de integración social que son diferentes en cada circunstancia.

Klaus Jaffe se refirió a las diferencias entre normas y derecho, a los instintos, al gregarismo, a la capacidad de adaptación al ambiente y a otros fenómenos sociales que se pueden estudiar por medio de las hormigas.

Jaffe advirtió que sociedades bien estructuradas, como las de las abejas, se basan en reglas muy simples que funcionan y que todos acatan y eso hace que sean muy coherentes; y al hecho de que las sociedades menos cohesionadas son más resilentes.


01
Jul 14

Hongos, pinol y zompopos en San Juan

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En busca de hongos, pinol y zompopos de mayo, cada último domingo de junio un grupo de amigos y yo hacemos una excursión al encantador poblado de San Juan Sacatepéquez a sólo unos kilómetros de la ciudad de Guatemala.  En el mercadito que se arma en el parque central, la gente siempre es muy cariñosa y goza con nuestras ocurrencias.  A las señoras les encanta hablar de los hongos y de sus hermosos huipiles y tzuts.

Como en otros años llegamos temprano pero nos dimos el susto de que no había hongos; y en el portal no había zompopos.  El lugar estaba vacío y las señoras nos contaron que este año hubo pocos.  Medio resignados nos fuimos a desayunar a Pollo Campero -como es la tradición- y a ver el juego de fútbol en el que ganó Holanda.  En esas estábamos cuando se me ocurrió volver a levantarme y regresar al parque.  Fue buenísima decisión porque ya había canastillas con hongos.  No había muchos, es cierto, pero unos cuantos sanjuanes y unos cuantos anacates son suficientes para que uno se ponga contento.  La suerte no nos abandonó porque también encontramos zompopos y mi sobrino -El Ale- salió con una buena bolsita de esos deliciosos insectos.

Gracias a la chef, Euda Morales y a doña Olga Chajòn nos dimos gusto con el delicioso pinol, platillo de gallina típico de San Juan.  ¿Y de postre? Crepas con Nutella y café de primera.  El pinol es un recado a base de maíz, elaborado con caldo de gallinas y acompañado con arroz.  Me encanta su sabor y su textura primordiales.  Además el comedor de doña Olga es un lugar muy alegre y concurrido.

San Juan es un poblado encantador y ¿sábes qué me llamó mucho la atención? El hecho de que en la carretera y en las calles, los postes de energía eléctrica no están sucios con propaganda política como en muchos otros lugares del país.  En San Juan, los postes están pintados con flores.  ¡Mis felicitaciones para quienes hayan tenido esa idea!  Que maravilla porque, además, San Juan es una tierra de flores.

Durante el paseo también disfrutamos de las danzas tradicionales que ofrecen los moros y que alegran las fiestas patronales de muchos pueblos.

Este año -aunque la vimos- se nos olvidó comer iguana; pero compramos huevos de pato y eso desayunamos ayer.  Vimos las hondas tradicionales y multicolores.  Nos encontramos con un magnífico anuncio de arreglos dentales.  Y pasamos un día muy agradable,


04
Jun 14

¡Que alegre, zompopos de mayo!

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¡Llegó al primer zompopo de mayo a mi casa!  A mí estos animalitos me encantan…de muchas formas. Me gustan por su tamaño y aunque no soy amigo de los insectos -para nada- estos me parcen encantadores.  Además me encanta comerlos: asados, con mantequilla y sal,  unos pocos en una tortilla con frijoles fritos, o con guacamol.  En casa los preparamos con mucha alegría.

La gente dice que no deberían llamarse de mayo, porque salen en junio y otros dicen que los que aparecen en junio están atrasados.  Lo cierto es que no.  Algunos zompopos salen en mayo y otros hasta tarde en junio.  Con un grupo de amigos tenemos la tradición de ir a San Juan Sacatepéquez el último domingo de junio a comprar hongos y zompopos y casi siempre los hay en esa fecha. No es raro, para nada, que haya zompopos de mayo en junio.

Mee gustan desde que en Cuarto, o Quinto año de Primaria, un compañero de clases los llevó al colegio. Me saben como a maní tostado, y otras personas le encuentran gusto de chicharrones molidos.

Ya en el siglo XVIII, Francisco Ximénez, traductor del Popol Vuh, se refirió a los zompopos de mayo en su obra Historia natural del reino de Guatemala; y escribió que tienen la cabeza grande y unas tenazuelas que parece que son de acero y tienen filo, y punta corva y cruzada como las tixeras; y así cortan con ellas cosas bien duras…entre ellas hay unas muy grandes, y con alas, no son que crien alas, sin que es como la gente principal entre ellas. Aquestas grandes y con alas, no salen del hormiguero, sino es cada año cuando caen los primeros aguaceros, que es por el mes de mayo…y se levantan volando con una singularidad maravillosa, por lo cual los indios, y otras personas que las comen tostadas, y dicen que es comida sabrosa, las cogen con facilidad…y es que como no han visto luz, al verla tan hermosa se van a ella, y así los indios no tienen más que encender unos ocotes, y con esto se les vienen todas a las manos, y cogiéndolas las tuestan, y las comen, y aun las sacan a vender, como lo he visto.

¡Bievenidos, zompopos de mayo!


28
Jun 13

Zompopos y otros alimentos

Desde hace años, cada último domingo de junio voy con un grupo de amigos queridos a San Juan Sacatepéquez en busca de hongos y zompopos de mayo. Este año la experiencia se elevó a la décima potencia, porque almorzamos pinol en el comedor de doña Olga. ¡Qué delicia!

El pinol es un plato ceremonial y es preparado con caldo de gallina y un recado a base de maíz. ¡Gracias a la chef Euda Morales y al programa de radio Así es la vida por esta buenísima idea!

En esta ocasión no compré zompopos; pero mi sobrino, El Ale, vino con un pequeño y valioso cargamento. Estas hormigas, que en Colombia llaman culonas, deben limpiarse bien; luego se las asa en el comal y se las adereza con mantequilla y sal. A mí me gusta comerlas en tortillas con guacamol, o con frijoles volteados. Ya en el siglo XVIII, Francisco Ximénez, traductor del Popol Vuh, se refirió a estos zompopos en su obra Historia natural del reino de Guatemala; y escribió que los indios y otras personas las comen tostadas, y dicen que es comida sabrosa.

Otra parte emocionante de esta excursión tradicional es la compra de hongos. Los más codiciados son los anacates que, desde niño, siempre han sido mis favoritos; y luego los hongos de San Juan. A estos últimos se los conoce como los hongos de los césares; y dado que se los encuentra en Europa y por aquí, no es extraño que estas maravillas fueran preferidas por las aristocracias romanas y mayas.

En la plaza y en los portales del mercado de San Juan también puede uno degustar carnes de armadillo y de iguana asadas y preparadas con salsa de tomate, delicadamente servidas en tortillas de maíz. Allá la gente siempre es muy buena y se divierte mucho por la forma en que mis amigos y yo nos gozamos de las delicias que nos ofrecen. Ah, y casi se me olvida que entre los alimentos que disfrutamos en San Juan también se hallan los mamones, frutas que no son muy conocidas en la ciudad de Guatemala y que hasta hace unos años yo creía que solo se conseguían en El Salvador.

¡Qué dicha es esto de compartir alimentos con raíces profundas en la historia y la cultura, y hacerlo con las nuevas generaciones!

Columna publicada en El periodico.


27
Jun 11

Zompopos de mayo, ¡una delicia!

Los zompopos de mayo son una delicia, y ayer, el mercado de San Juan Sacatepequez estaba lleno de canastos con estas criaturitas sabrosas. Se los prepara tostados, en el comal, y luego aderezados con mantequilla y sal. En casa nos gusta comerlos con guacamol y tortillas.

Ayer, que fui con un grupo de amigos a aquella población trajimos una buena porción y los tostamos en casa. A @MasDubi le encantaron y se llevó su propia bolsita para preparar en su casa. Mi cuata, Erika B. los comió por primera vez y aunque admite que fue una experiencia, sospecho que no quedó convidada para probarlos de nuevo. Aunque quién sabe. Mi cuata Jeniffer huyó y no quiso probarlos.

En casa los esperamos con mucha emoción cada año; y en 2010 el día que fuimos a San Juan no estaban disponibles, así que teníamos dos años de no comerlos.

A mí me gustan desde que en Cuarto, o Quinto año de Primaria, un compañero de clases los llevó al colegio. A mí me saben como a maní tostado, y otras personas le encuentran gusto de chicharrones molidos.

Ya en el siglo XVIII, Francisco Ximénez, traductor del Popol Vuh, se refirió a los zompopos de mayo en su obra “Historia natural del reino de Guatemala”; y escribió que tienen la cabeza grande y unas tenazuelas que parece que son de acero y tienen filo, y punta corva y cruzada como las tixeras; y así cortan con ellas cosas bien duras…entre ellas hay unas muy grandes, y con alas, no son que crien alas, sin que es como la gente principal entre ellas. Aquestas grandes y con alas, no salen del hormiguero, sino es cada año cuando caen los primeros aguaceros, que es por el mes de mayo…y se levantan volando con una singularidad maravillosa, por lo cual los indios, y otras personas que las comen tostadas, y dicen que es comida sabrosa, las cogen con facilidad…y es que como no han visto luz, al verla tan hermosa se van a ella, y así los indios no tienen más que encender unos ocotes, y con esto se les vienen todas a las manos, y cogiéndolas las tuestan, y las comen, y aun las sacan a vender, como lo he visto.

Aparte de zompopos, comimos una variedad de hongos, y visitamos la morería de don Esteban Suruy.


25
Jun 11

Agradable visita de un zompopo de mayo

!Hoy llegó a mi casa un zompopo de mayo!  Me lo encontré en el balcón y luego de una sesión de fotografías lo dejé volar sobre el cedro de mi vecino.

Ya en el siglo XVIII, Francisco Ximénez, traductor del Popol Vuh, se refirió a los zompopos de mayo en su obra “Historia natural del reino de Guatemala”; y escribió que tienen la cabeza grande y unas tenazuelas que parece que son de acero y tienen filo, y punta corva y cruzada como las tixeras; y así cortan con ellas cosas bien duras…entre ellas hay unas muy grandes, y con alas, no son que crien alas, sin que es como la gente principal entre ellas. Aquestas grandes y con alas, no salen del hormiguero, sino es cada año cuando caen los primeros aguaceros, que es por el mes de mayo…y se levantan volando con una singularidad maravillosa, por lo cual los indios, y otras personas que las comen tostadas, y dicen que es comida sabrosa, las cogen con facilidad…y es que como no han visto luz, al verla tan hermosa se van a ella, y así los indios no tienen más que encender unos ocotes, y con esto se les vienen todas a las manos, y cogiéndolas las tuestan, y las comen, y aun las sacan a vender, como lo he visto.

En casa los comemos asados.


22
Jun 10

¿Zompopo de mayo gigante?

Este zompopo de mayo gigante fue una de las primeras carrozas durante el desfile que se celebró el domingo pasado en San Juan Sacatepequez. ¿Y cómo no?, si San Juan es tierra de estos animalitos deliciosos.
Los zompopos de mayo salen de la tierra entre mayo y junio y son comestibles. Se les separa el abdómen, se lava bien, se seca tantito, y luego se asan en comal con un poco de mantequilla y sal.
La carroza formó parte del desfile con el que el pueblo celebra su fiesta patronal. El mismo duró entre 4 y cinco horas, y tuvo dos partes: la de carrozas alegóricas y la parte hípica.

21
May 10

¡Ya hay zompopos de mayo! ¡Yummy, yummy!

Miles de zompopos de mayo cubrieron las calles de Barberena, Santa Rosa, el pasado martes 18. Estos insectos encantadores constituyen una maravilla de la naturaleza y también son deliciosos. Yo los compro en San Juan Sacatepequez, donde también abundan; y allá los venden limpios (sólo los culitos) para asarlos en el comal, con mantequilla y sal, en tortillas de maíz.


Ya en el siglo XVIII, Francisco Ximénez, traductor del Popol Vuh, se refirió a los zompopos de mayo en su obra Historia natural del reino de Guatemala; y escribió que tienen la cabeza grande y unas tenazuelas que parece que son de acero y tienen filo, y punta corva y cruzada como las tixeras; y así cortan con ellas cosas bien duras…entre ellas hay unas muy grandes, y con alas, no son que crien alas, sin que es como la gente principal entre ellas. Aquestas grandes y con alas, no salen del hormiguero, sino es cada año cuando caen los primeros aguaceros, que es por el mes de mayo…y se levantan volando con una singularidad maravillosa, por lo cual los indios, y otras personas que las comen tostadas, y dicen que es comida sabrosa, las cogen con facilidad…y es que como no han visto luz, al verla tan hermosa se van a ella, y así los indios no tienen más que encender unos ocotes, y con esto se les vienen todas a las manos, y cogiéndolas las tuestan, y las comen, y aun las sacan a vender, como lo he visto.

Las fotos son de los zompopos que comimos en casa el año pasado.

29
Jun 09

Deliciosos zompopos de mayo

Ayer fuí a San Juan Sacatepequez en busca de hongos de San Juan, y con lo que me encontré fue con zompopos de mayo. Como estos bichos son bocatto di cardinale esta fue una ocasión que no dejé pasar. Ahí estaban en un canasto, así que le pedí a la señora que los vendía que separara las partes traseras y comestibles de los zompopos y me traje media libra a casa.

Mediante soplidos y en un colador retiré las alas que habían quedado, luego los lavé cuidadosamente y los dejé secar durante un rato. Puse a calentar el comal y ahí los tosté lentamente. Cuando ya estaban tostados los puse en un cacito que tenía con mantequilla derretida y les añadí sal. Los comimos en tortillas y con guacamol. A mí me saben como a maní bien tostado, o como a la shinga de los chicharrones; pero hoy había opiniones encontradas en cuanto al sabor que pudieran tener.

Yo no los comía desde que estaba en Quinto año de primaria cuando un amigo llevó unos al colegio. A mí me gustaron entonces y me gustaron ahora; y me dió mucho gusto poder prepararlos en casa y que me slieran muy buenos.

Ya en el siglo XVIII, Francisco Ximénez, traductor del Popol Vuh, se refirió a los zompopos de mayo en su obra Historia natural del reino de Guatemala. Tienen la cabeza grande y unas tenazuelas que parece que son de acero y tienen filo, y punta corva y cruzada como las tixeras; y así cortan con ellas cosas bien duras…entre ellas hay unas muy grandes, y con alas, no son que crien alas, sin que es como la gente principal entre ellas. Aquestas grandes y con alas, no salen del hormiguero, sino es cada año cuando caen los primeros aguaceros, que es por el mes de mayo…y se levantan volando con una singularidad maravillosa, por lo cual los indios, y otras personas que las comen tostadas, y dicen que es comida sabrosa, las cogen con facilidad…y es que como no han visto luz, al verla tan hermosa se van a ella, y así los indios no tienen más que encender unos ocotes, y con esto se les vienen todas a las manos, y cogiéndolas las tuestan, y las comen, y aun las sacan a vender, como lo he visto.

Eso de comer insectos y simlares no me es ajeno. Mis padres tenían caracoles en el jardín de la casa y mis hermanos y yo hacíamos carreras y apuestas poniendo a los caracoles a competir en el piso de la casa. Ya se imagina, usted, que no era una carrera de velocidad; pero para nosotros era emocionante ver a nuestros caracoles avanzando del extremo de un ladrillo a otro en el piso.

También los comíamos en la casa. A los caracoles se les pone en una jaula colgante y se les purga la baba dándoles lechuga para que coman. Una vez purgados son cocidos y aderezados con mantequilla, ajo, sal, perejil y un toque de jerez seco.

Nunca he comido saltamontes, ni me he tragado los gusanos del mezcal, pero cuando tuve la dicha de visitar a mis amigos Juan y Bellita, en México, en su casa comí escamoles, que son huevos de hormigas rojas. Ya se imaginará, usted, que cuesta mucho recolectar los huevecillos al pie de los magueyes y que al mortificado recolector lo deben morder miles de hormigas rabiosas.

Los escamoles son preparados con mantequilla, ajo, cebolla, chile serrano, apasote y sal; y se los come en tortillas. Según los expertos, los escamoles son el caviar mexicano.


31
May 07

¡Zompopos de mayo!

De mis inusuales compañeros de trabajo, unos de los que más gusto me da ver son los zompopos de mayo.

Cuando era niño los probé asados y con mantequilla, como corresponde; y lo nos he vuelto a comer desde entonces. Sin embargo, hace un par de años comí escamoles y también me parecieron deliciosos.

Los zompopos de mayo saben como a maní bien tostado, o como la shinga que queda en el fondo de una bolsa de chicharrones.

También, cuando era niño y con mis compañeros de colegio, solía hacer peleas de zompopos; pero como decía la nana de un cuate: todo patojo es bruto.

Ya en el siglo XVIII, Francisco Ximénez, traductor del Popol Vuh, se refirió a los zompopos de mayo en su obra Historia natural del reino de Guatemala. “Tienen la cabeza grande y unas tenazuelas que parece que son de acero y tienen filo, y punta corva y cruzada como las tixeras; y así cortan con ellas cosas bien duras…entre ellas hay unas muy grandes, y con alas, no son que crien alas, sin que es como la gente principal entre ellas. Aquestas grandes y con alas, no salen del hormiguero, sino es cada año cuando caen los primeros aguaceros, que es por el mes de mayo…y se levantan volando con una singularidad maravillosa, por lo cual los indios, y otras personas que las comen tostadas, y dicen que es comida sabrosa, las cogen con facilidad…y es que como no han visto luz, al verla tan hermosa se van a ella, y así los indios no tienen más que encender unos ocotes, y con esto se les vienen todas a las manos, y cogiéndolas las tuestan, y las comen, y aun las sacan a vender, como lo he visto”.

Javier Aroche tiene fotos de zompopos, también.