12
Oct 15

Poco le duró a Guatemala…

Linchamiento-el-periodico

Poco le duró a Guatemala ser un ejemplo para el mundo con eso de haber conseguido la destitución del Presidente de la República y de la Vicepresidenta (de forma pacífica) por aparentemente estar involucrados en una red extensa de defraudación tributaria.  Poco nos duró a los chapines ser ejemplo para el mundo; porque ayer, una tubra del municipio de Concepción, Sololá, linchó al alcalde Bacilio Juracán a pocos metros de su casa.  El inmueble, así como tres casas más y cuatro vehículos fueron incendiados.  A Juracán, sus atacantes lo vapulearon, luego le echaron gasolina y le prendieron fuego.  Uno de sus hijos fue golpeado.

Aquellos actos ocurrieron luego de que, por la mañana, desconocidos le dispararon al ex candidato a jefe municipal, Lorenzo Sequec.  En ese hecho murieron dos personas y quedaron heridas tres más incluido el objetivo que era Lorenzo Sequec.

Juracán es señalado por actos de corrupción.  Aunque Guatemala tiene una historia de linchamientos, el de Juracán tiene la particular característica de que es el primero que se da de un alcalde.  Juracán fue reelecto, por tercera vez en los comicios pasados, en los que obtuvo 1317 votos, frente a 906 que recibió Sequec. En la medida en que se acerca la fecha en que los alcaldes electos (o reelectos) asuman sus funciones, ojalá que estas no sean las vísperas de unas fiestas de luto y violencia.

Es generalmente aceptado que los factores explicativos detrás de los linchamientos son la ausencia de autoridad y de justicia frente a actos que la gente considera como criminales; y cierto sentido de solidaridad indígena ya que a mayor porcentaje de población indígena, más posibilidades de linchamientos existen en las poblaciones. Si quieres saber más sobre linchamientos te recomiendo Linchamientos en Guatemala.

Actos como este son condenables, repudiables e inaceptables.  No son justicia; y sus autores deberían ser perseguidos, procesados y castigados.

La foto es de elPeriódico.


17
May 13

Más que juicio es linchamiento

La exguerrilla y sus corifeos lo llaman el juicio del siglo; pero más bien es el linchamiento de lo que va del siglo. Me refiero a los procedimientos, por supuesto genocidio, contra Efraín Ríos Montt.

Si seguiste el proceso con atención te habrás dado cuenta de que el tribunal a cargo apresuró la sentencia, aunque había recursos pendientes de resolver y a pesar de que el procedimiento había sido anulado por una Corte superior. Confiados en que el apoyo internacional y mediático que reciben les permitiría hacer eso, con impunidad, los inquisidores se atrevieron a aquella monstruosidad que debería ser enmendada cuanto antes, si lo que se persigue es hacer justicia, y no solo satisfacer las demandas de una clientela vengativa y sedienta de totalitarismo.

La sed totalitaria se hizo evidente en esta semana cuando el Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos demandó una ley mordaza para penalizar la discusión del genocidio. ¡Confirmado!, a nuestra oligarquía oenegera y de los derechos humanos le gustaría callar a los críticos de sus actuaciones. ¿Leíste que al acusado, de 87 años, el Tribunal le impidió leer su declaración y le ordenó que declarara de memoria? ¿No te inquietó ver la foto de la jueza levantando los brazos y saludando a su clientela que la aclamaba luego del veredicto? ¿Recuerdas que la jueza le impuso un defensor al acusado? Aquellos actos serían mal vistos en un juicio que no fuera político y en una sociedad que entendiera el valor del debido proceso. Pero, ¿serán ignorados, entre nosotros, porque se trata de linchar y de obtener venganza?

Ahora que estoy leyendo Pensar rápido, pensar despacio, por Daniel Kahneman, entiendo por qué es que la exguerrilla y sus corifeos mantienen la discusión de este asunto a niveles emocionales, cuando no logran silenciarla del todo. Cuando leas al respecto, no te dejes llevar por esloganes que producen respuestas automáticas y que requieren poco, o ningún esfuerzo. Pregúntate, ¿por qué? Por ejemplo, ¿por qué es que cuando aquellos grupos hablan de genocidio, convenientemente, eliminan de la discusión el elemento intencional que tipifica aquel delito? ¿Para qué?

Columna publicada en El periódico.


25
Jul 12

Por cosas así es que no me gusta “la justicia” de “los comunitarios”

La mal llamada justicia de los comunitarios tiene graves, gravísimos defectos: carece de un debido proceso, y está en manos de turbas.  Se presta, con demasiada facilitad, para arbitrariedades, abusos y equivocaciones.  Y para muestra lo ocurrido ayer,  cuando cuatro hombres fueron linchados por una turba en Santa Cruz Barillas, Huehuetenango. Un portavoz de la Policía Nacional Civil de aquel departamento dio a conocer que los líderes comunitarios de esta localidad confundieron a los comerciantes de animales porcinos con estafadores, y por eso tomaron la justicia por sus manos.

Si te interesa el tema de los linchamientos visita Linchamientos en Guatemala.


07
Dic 09

Linchamientos: "su manera" de hacer las cosas

El viernes pasado, tres personas fueron quemadas vivas por pobladores de la aldea Chicol, en Huehuetenango. Los campesinos permitieron el acceso de la prensa para dejar constancia de que aplicaron la justicia a su manera. Y el domingo, una turba linchó a otra persona y la policía impidió que quemaran a tres mujeres en Panajachél, Sololá. Sólo les vamos a aplicar justicia popular, decían los aspirantes a linchadores, cuando querían que las autoridades (¿autoridades?) les entregaran a las mujeres que querían quemar.

Si esta es su manera de hacer las cosas, y si esta es la justicia popular, a mí me gustaría que uno de esos investigadores sociales de por ahí por Flacso, el IIPS, el Idies, o Asies, publicaran un estudio acerca de cómo es que esa manera de hacer justicia influyó en la violencia durante los 36 años en los que la exguerrilla quiso hacerse del poder por la fuerza. Por cierto que cuando veo pelis como Sometimes in April, u Hotel Rwanda, se me pone la carne de gallina y pienso en hasta dónde pueden llegar las cosas cuando se hacen de cierta manera.
Sería interesante entender cómo es que esta su manera de hacer las cosas influyó en el comportamiento de todas las partes involucradas en el conflicto, especialmente en departamentos como Huehuetenango, Sololá, Quiché, Totonicapán, Quetzaltenango, y Alta Verapaz.

30
Sep 09

Cuando el pueblo cree que hace justicia…lincha

Como la administración es incapaz de proveer mínimos de seguridad y justicia, y la gente ya está harta de tanta incompetencia -y de la delincuencia creciente- muchas personas y poblaciones están tomando el asunto en sus manos. Hoy leemos que 40 poblaciones de Sololá tienen una red de seguridad integrada por vecinos que decidieron actuar por sí solos para combatir a los criminales.
En una de esas poblaciones, el letrero que advierte contra personas sospechosas obliga a pensar en ¿qué hace sospechosa a una persona en aquellas tierras? Y obliga a pensar que, ¿qué pasará con los sospechosos? Otro letrero curioso dice: Baja su vidrio si es polarizado.
El caso de Sololá no es único porque no recuerdo si es en San Juan Sacatepéquez, o en San Pedro Sacatepequez, que he visto vallas que muestran sujetos encapuchados a modo de advertencias contra delincuentes. Y en la ciudad capital misma, habitantes de algunas zonas quieren echar a andar el Plan Petate por medio del cual los vecinos se harían cargo de la vigilancia y de la seguridad.
Todas estas son malas señales porque, generalmente, cuando el pueblo hace justicia, lincha. Y generalmente actúa como Fuenteovejuna de modo que luego del linchamiento, nadie es responsable, pero todos son culpables. A algunos, el tema de vecinos vigilantes les traerá recuerdos de las Patrullas de Autodefensa Civil; y aunque aquellas contribuyeron efectiva y positivamente a detener el avance del terrorismo de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, lo cierto, también, es que en algunos casos se prestaron a abusos muy lamentables.
A final de cuentas, si se pierde el concepto de que el estado tiene el monopolio del uso de la fuerza -bajo la ley- para garantizar la seguridad y la justicia de los habitantes de la República; lo que tendremos poco a poco es una atomización de vecinos haciendo lo que creen que es justicia e imponiendo reglas arbitrarias por todas partes. Así como se prohiben los sospechosos y los vidrios polarizados, no faltará quien prohiba a los jóvenes con tatuajes, o a las chicas con faldas corta. No faltarán los clamores contra los supuestos robachicos; y luego…el horror y la barbarie.
La foto es de Prensa Libre.

09
Ene 09

Vapuleos, linchamientos y vida tribal

Este vapuleo llegó a ustedes por cortesía de Tigo, parece decir esta foto en la que una mujer golpea a un personaje, mientras que otra, atrás, lleva una toalla con aquella marca de telefonía.

Bromas aparte, hoy leo que entre la dirigencia indigenista”se discute si es necesario chicotear a quienes no quieren entender que hacer daño a los otros no es correcto”, y que el castigo físico es una opción, aunque sea la última. En ese sentido, es oportuno hacer unas meditaciones sobre la naturaleza de los delitos y de las faltas; y sobre la naturaleza de las penas en una sociedad, y en una tribu.

Todo delito, o falta es una acción humana; y como tal, se entiende que es voluntaria y dirigida a conseguir un resultado. Para que una acción humana sea delito, o falta debe estar tipificada como tal en la ley atendiendo el aforismo que dice nullo crimen, nulla poena, sine lege.

De Ludwig von Mises, aprendemos que la acción humana es una conducta conciente, voluntad movilizada y convertida en actuación, que busca alcanzar objetivos y fines precisos. Cuando el hombre actúa, opta, determina y procura alcanzar fines. Y toda acción humana -aquí y en China, hoy y en todos los tiempos- pasa por tres requisitos previos: 1. Cuando una persona actúa, aspira a sustituir un estado menos satisfactorio por otro mejor, es el malestar el incentivo que induce a las personas a actuar. 2. La mente identifica una, o más situaciones más gratas. 3. La mente advierte la existencia de una conducta que sea capaz de suprimir, o reducir la incomodidad sentida. Haga usted la prueba…con cualquier acción que haya hecho, y se dará cuenta de que la hizo porque quería pasar de un estado de menor, a uno de mayor satisfacción. Independientemente del fin que aspire, ninguna acción humana es posible sin la concurrencia de los tres requisitos.

Todos los delitos, o faltas dolosos son cometidos en cumplimiento de aquellos requisitos; y los delitos, o faltas culposos resultan de acciones que cumplieron los requisitos citados. El delito es doloso cuando el resultado ha sido previsto, o cuando el autor lo ve como posible y aún así ejecuta el acto, y es culposo cuando con ocasión de acciones u omisiones lícitas, se causa un mal por imprudencia, negligencia o impericia.

A estas alturas es necesario reflexionar, también, sobre el hecho de que hay acciones libres, y acciones no libres. Ambas están sometidas a la necesidad de los tres requisitos de arriba; pero son distintas en cuanto al rol que tiene la responsabilidad. Libertad y responsabilidad son dos caras de la misma moneda, inseparables, y no hay una, sin la otra. Es inadmisible pensar que puedan existir una sin la otra; y cuando la gente cree que ha habido libertad sin responsabilidad, a lo que se refiere es al libertinaje, que no es lo mismo que la libertad.

El delito y la falta, como acciones, tienen otra característica: son jurídicamente trascendentes. Lo son porque implican daños contra la vida, la libertad y/o la propiedad de las víctimas; y lo son porque tienen consecuencias de orden jurídico. Esas consecuencias son las penas y hay dos grandes tipos de penas: las de expiación o retribución que implican sufrimiento y castigo como consecuencia del delito o de la falta cometidos; y las de prevención que buscan evitar la comisión de nuevos delitos. Un tercer tipo es de naturaleza distinta y es el de la pena como tratamiento con el propósito de reformar a los delincuentes reformables.

Entre la dirigencia indigenista, el discurso apunta hacia la prevalencia de penas del segundo y del tercer tipo; pero la realidad -entre vapuleos y linchamientos- apunta hacia la abundancia de penas del primer tipo y las penas infamantes. De ahí las chicoteadas, las exhibiciones en calzoncillos, los vapuleos y los linchamientos espantosos. Reportaje tras reportaje, la dirigencia indigenista insiste en que la justicia maya se basa en consejos, diálogos y orientaciones; pero la realidad es otra. El jacobinismo y la irresponsabilidad de la acción colectiva generalmente degeneran en escenas dantescas de cuerpos quemados y retorcidos.

Los ancianos, los abuelos y los sabios dirán que sí; pero lo cierto es que los tirones de orejas que funcionan en la familia, en el clan y en la tribu -tan personales y tan cerradas-, no funcionan en la sociedad -tan contractual y tan abierta-. La eliminación de las penas infamantes, la sistematización del debido proceso, la responsabilidad individual, y otros, son conceptos que Occidente le ha aportado a la humanidad. Y la dirigencia indigenista hace mal en deshecharlos, a cambio de prácticas tribales que tanto se han prestado para la barbarie.

La foto es de Prensa Libre.


19
Sep 08

¿Luisfi está chochando?

“Vos Luis, estás chochando…deberías de revisar antes lo que escribís”. Así truena el comentario que envió Jorge Ramirez para la entrada titulada El fuego jacobino de los linchamientos.

Luego de la estocada, Ramírez abunda en su argumentación: “¿De dónde sacás que los linchamientos vienen del gobierno del Coronel Jacobo Arbenz Guzmán??? El único fuego jacobino que nos dejó la revolución fue el recuerdo de 10 años de primavera Democrática derrocada por los traidores del patria que aqui pareces admirar tanto”. Sic.

No es que yo sea malvado, ni que quiera poner en ridículo a Ramírez; pero quiero usar este comentario para poner en evidencia tres vicios del debate que abundan entre algunas personas que participan en este gran diálogo nacional que es el intercambio de ideas.

Ramírez comienza su argumentación y la termina con ataques ad hominem. Me dice senil, y me manda a ser más cuidadoso –como si no lo fuera–; y con ello pretende descalificar mis juicios sobre el fenómeno de los linchamientos. Me descalifica, argumenta y me vuelve a descalificar.

Entre ciertas personas existe la cultura de ningunear a otros, o sus contribuciones, acudiendo a circunstancias (verdaderas, o falsas) que nada tienen que ver con lo que se está discutiendo. En vez de poner a prueba ideas, quienes acuden a los argumentos ad hominem insultan y descalifican…generalmente y precisamente a falta de mejores ideas. Por ejemplo, a mí me suelen descalificar como instrumento del capitalismo (lo cual me honra); y con eso, los pretendidos críticos de los principios que yo defiendo, se dan por servidos.

Quizás yo le parezca chocho y descuidado a Ramírez; pero lo la hipótesis de la entrada en cuestión es que los linchamientos son propios de extremistas, capaces de instaurar un régimen de terror. Y aquí viene la parte jocosa del comentario en cuestión.

El pobre Ramirez se creyó que cuando yo me refería a los jacobinos franceses (Robespierre, Marat, Dantón, y Mirabeau, entre otros), en realidad yo estaba hablando de su coronel Jacobo Arbenz. Con ese fetichismo que tienen algunos por la Revolución chapina, Ramirez sumó Jacobino y Jacobo, y le dio lo único que pudo ver desde su perspectiva parroquial.

“Revisá antes lo que escribís”, me manda a hacer, aquel que desenfundó y ni siquiera se el ocurrió chequear en la Wikipedia, si existía algo como jacobino y jacobinismo. La cosa es atacar, y hacerlo con rabia…así de jacobina es la Revolución que añoran los que sudan las fiebres de la Primavera Democrática cuyos crímenes ocultan, discretamente maquillados, los apologistas de aquél fracaso de la izquierda criolla.

Este es otro de los vicios a los que me refiero. Existe una cultura nefasta que, a falta de buenos argumentos, ataca lo que sus practicantes dicen que uno dijo, en vez de discutir lo que uno efectivamente dijo. Ocurre, por ejemplo, cuando digo que los derechos individuales deben prevalecer sobre los intereses colectivos; y alguien salta para espetar que es una iniquidad que se pretenda que los intereses individuales prevalezcan sobre los intereses colectivos.

En el caso que nos ocupa, yo sostengo que los linchamientos tienen que ver con el extremismo y con el terror; y el buen Ramírez apunta sus saetas contra una supuesta alusión al pobre Arbenz, cuyas hazañas, por cierto, están lejos de las de Robespierre y Dantón. Lejos en el tiempo, y lejos en magnitud.

Creo que las miserias de la Revolución Chapina deben ser discutidas; pero no viene al caso traerlas a colación cada vez que algo suene a Jacobo–y menos repitiendo consignas de la cartilla– .

Una cosa debo reconocerle a Ramírez; y es que, a diferencia de otros, por lo menos no escribió un anónimo. Este, el de tirar la piedra y esconder la mano, es el tercer vicio del debate chapín.

A mí me gustan el debate y las buenas discusiones; y bueno, por eso es que tengo un blog. Sin embargo, prefiero tenerlos con personas que pueden sostenerlos con cierta altura. Un mínimo de estándares no le hace daño a una buena discusión. Eliminemos los insultos y enfoquémonos en las ideas. Esa es mi propuesta.


17
Sep 08

El fuego jacobino de los linchamientos

Un presunto delincuente fue linchado por vecinos de San Pedro Yepocapa que lo acusaban de haber participado en el asalto a un autobús extraurbano y de la violación de cuatro mujeres; dos de ellas menores de edad.
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La turba incendió la sede de la subestación de la Policía Nacional Civil, dos vehículos particulares y dos motocicletas.
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Los pobladores le colocaron un lazo en el cuello a Cristobal Xicay y lo hicieron caminar cuatro kilómetros hasta el parque de la localidad. Una vez allí, lo subieron a una tarima que había sido instalada por las fiestas patrias, para que confesara el crimen y los nombres de sus cómplices.
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Los vecinos golpearon a Xicay, quien aseguró que trabajaba como guardia y que sus cómplices eran Wálter Much, Édgar Coc y Gilberto Coc, y que las armas se las habían proporcionado agentes de la Policía. Luego, los vecinos bajaron a Xicay de la tarima, lo golpearon con tubos y co palos hasta que lo mataron. Luego, arrastraron el cadáver hasta uno de los carros quemados, lo amarraron y le prendieron fuego fuego.
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Hasta mayo de este año, el Organismo Judicial contabiliza 20 linchamientos y vapuleos en 10 departamentos. Aquellos se traducen en 43 víctimas, de las cuales cinco fueron mortales.
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Se hacen muchos esfuerzos por convencer de que los linchamientos “no están inspirados en el derecho indígena, sino en el morbo colectivo”; sin embargo, la mayoría de estos actos ocurre en muncipios con un alto nivel de población indígena. En 2006, por ejemplo, Quetzaltenango ocupó el primer lugar con 12 casos, seguido de Chimaltenango, 10; Quiché, 7, y Sololá, 9. Y en el Oriente del país, donde la población indígena es casi inexistente, estos fenómenos son prácticamente inexistentes.
Otro detalle curioso es que hasta mediados del 2007 se habían registrado, en todo el país, 22 linchamientos, todos relacionados con el supuesto robo de menores. Sobre este últlimo tema escribí algunas meditaciones aquí.
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La ilustración es un fragmento de una caricatura por Dick Smith. c. 2000

22
Ene 08

Para la dirigencia popular chapina

La dirigencia popular chapina, que alienta y alimenta la oposición de la plebe contra cementeras, minas e hidroeléctricas, ¿dormirá tranquila?

“José Irineo Raxón Canel, de 47 años, junto a sus dos hijos, Erwin de 17 y Florentino de 19, fueron asesinados ayer en la aldea Loma Alta, de San Juan Sacatepéquez. Según versiones de vecinos, las víctimas fueron sacadas en horas de la madrugada de su residencia por un grupo de alrededor de cien personas; la turba procedió a vapulearlos y luego a darles muerte con heridas de armas punzocortantes y disparos de armas de fuego. Lugareños comentan en voz baja que el crimen fue motivo del público apoyo que los Raxón daban a la instalación de una cementera en el área, por lo que el objetivo es enviar un mensaje a la población.Víctor Ruiz, jefe de la División de Investigación Criminal (Dinc), reconoció que se han enterado del rumor del móvil de la cementera”.


18
Ene 08

Recogiendo aceitunas con las nalgas

Antes de ser golpeado y de ser dejado por muerto, Marcelo Tiriquiz conducía un picop en el cual Pascual Grave, Mario Ramos y Pedro Mateo supuestamente iban a cargar mazorcas de maíz.

Cuando Tiriquiz llegó a recoger la carga fue golpeado con palos y fue herido de gravedad. Al ver que no se movía, sus agresores lo dieron por muerto y se llevaron el vehículo. Tiriquiz se recuperó, pidió ayuda y denunció a sus atacantes.

Los vecinos del cantón Chulumal Segundo, de Chichicastenango, capturaron y hallaron culpables de aquellos actos a los tres sujetos mencionados arriba.

El pueblo, que no es Fuenteovejuna, decidió que no sometería a los acusados a las leyes occidentales; y decidió hacer justicia por su propia mano. Los acusados, en lugar de ser escuchados y vencidos en juicio a la usanza de Occidente, fueron sometidos a la justicia rápida y jacobina que hace las delicias de algunos y que se dice democrática y consuetudinaria.

Grave, Ramos y Mateo fueron dejados en calzoncillos; fueron atados en la plaza pública y fueron sometidos a castigos como llevar carga mientras recorrían un tramo sobre piedrín; también tuvieron que acarrear la carrocería de un picop y fueron manguereados.

Si estas cosas no fueran serias, me darían algo de risa. ¡Por lo menos no se les ocurrió la salvajada de rociarlos con gasolina!, como ha ocurrido en otras partes y en otras ocasiones. Pero, ¿es aquello justicia? Si a usted le robaran su auto y lo dejaran por muerto luego de apalearlo, ¿qué pensaría de esto? Los castigos que recibieron Grave, Ramos y Mateo más bien parecen pruebas de fraternidad. La próxima vez, ¿por qué no hacen que los presuntos delincuentes se traguen un pez dorado? Talvez podrían obligarlos a que recojan, con las nalgas, sendas aceitunas puestas sobre bloques de hielo.

Más allá de todo esto, ridículo como es, ¿de qué nos han servido años y años de experiencia penal para la eliminación de las penas inafamantes en Occidente?

¿Saben qué me gustaría saber? ¿Qué ocurre con las personas a quienes se les imponen este tipo de castigos? ¿Vuelven a deliquir? ¿Siguen viviendo como si nada en el pueblo? ¿No vuelven a asomarse por ahí? ¿Escarmientan? ¿Se ríen de todo frente a un litro de cerveza, mientras chupan limones colgados de hule canche? Los próximos que causen lesiones graves y roben un auto, ¿serán sometidos a los mismos castigos, o recibirán castigos diferentes? ¿Cómo se definen los castigos?

La foto es de Prensa Libre, por Jimmy Ren.