01
Ene 17

Este 2017

101-tamales-luis-figueroaSi 2016 te trajo una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra; deseo que 2017 multiplique las cosas buenas para ti y tu familia.  Si 2016 no fue generoso, va un abrazo y la esperanza de que 2017 sea maravilloso.

Me gusta repasar los consejos para el Año Nuevo, por B. Franklin. Por supuesto que no estoy seguro de si yo podría practicarlos todos; porque si bien es cierto que ya hace añales que no bebo hasta la ebriedad, muchas veces como más de lo necesario.  Y lo de la castidad, ¡vamos, no entiendo por qué es que la primera parte está incluida!; sin embargo, la segunda parte tiene sentido.

En cuanto a la humildad, ¿qué tal si cambiamos esta por orgullo?

Si tuviera que elegir tres que necesito practicar, sigo con: resolución, frugalidad y serenidad…y así es cada año.

Las virtudes de Franklin, son:

Templanza: No comas hasta sentirte harto. No bebas hasta la ebriedad.

Silencio. No hables más que aquello que pudiera beneficiar a otros o a ti mismo. Evita las conversaciones triviales.

Orden: Ten un lugar para cada una de tus cosas. Ten un momento para cada parte de tu trabajo.

Resolución: Comprométete a llevar a cabo lo que debes hacer. Haz sin falta lo que te comprometes a llevar a cabo.

Frugalidad: No gastes más que en lo que pueda hacer el bien a otros o a ti mismo. No desperdicies nada.

Trabajo: No pierdas el tiempo. Ocúpate siempre en algo útil. Elimina todo acto innecesario.

Sinceridad: No lastimes a nadie con engaños. Piensa con inocencia y con justicia. Si hablas, hazlo de acuerdo con esto.

Justicia: No perjudiques a nadie, ni haciéndole daño ni omitiendo lo que es tu deber.

Moderación: Evita los extremos. No guardes resentimientos tanto tiempo como puedas creer que lo merecen.

Limpieza: No toleres la falta de limpieza, ni en el cuerpo, ni en la ropa, ni en la vivienda.

Serenidad: No te dejes alterar por nimiedades, ni por accidentes comunes o inevitables.

Castidad: Recurre al acto sexual rara vez, y esto por motivos de salud o descendencia; pero nunca hasta sentirte harto o débil, y sin que llegues a afectar tu propia paz o reputación o la de otra persona. Ya lo dije arriba, pero lo repito: La primera parte es un disparate; pero la segunda tiene sentido.

Humildad: en todo caso…sugiero cambiar esta por Orgullo: ese que es consecuencia de la autoestima y de la productividad.

A los lectores de Carpe Diem: ¡Que 2017 les traiga, a ustedes y a sus familias, felicidad y prosperidad!

Esta columna fue publicada en elPeriódico.


01
Ene 14

Fuegos artificiales del Año Nuevo


No me canso de ellos.  Me los gozo en la Nochebuena y me los gozo durante la bienvenida al Año Nuevo.  Son los fuegos artificiales que los chapines queman durante aquellos festejos.

Los de la Nochebuena son más abundantes e impresionantes; y eso se explica porque mientras que esa festividad es un asunto familiar en el que la mayoría de la gente se queda en su casa; la del Año Nuevo es una fiesta en la cual muchos guatemaltecos prefieren salir de la ciudad, o del país.  Con menos gente en la ciudad, parece evidente que hay menos fuegos artificiales.

Con todo y todo el espectáculo de luces y colores no decepciona a nadie.  La gente se luce con la quema de pólvora que tanto nos gusta por estas latitudes. En realidad no hay Navidad, ni Noche Vieja chapina sin cohetes, ni juegos pirotécnicos.


31
Dic 13

¡Feliz año 2014 a todos!…sí, a todos

Como el año pasado, y el pasado, y el pasado, y el pasado, me gusta repasar y compartir los consejos para el Año Nuevo, por Benjamin Franklin.  Esta lista la desarrolló Franklin a la edad de 20 años. Aunque Franklin no vivió completamente según sus virtudes y, según él mismo admitía, incumplió sus preceptos muchas veces, creía que intentarlo lo hizo una mejor persona y contribuyó enormemente a su éxito y felicidad, por lo cual en su autobiografía, dedicó más páginas a este plan que a cualquier otro punto.   No trataba de trabajar en todas al mismo tiempo; sino que trabajaba en una y solo una cada semanadejando todas las demás a su suerte ordinaria

Por supuesto que no estoy seguro de si yo podría practicarlas todas; porque si bien es cierto que ya hace añales que no bebo hasta la ebriedad, muchas veces como más de lo necesario. Y lo de la castidad, vamos, eso ¡ni siquiera debería estar incluido! Y en cuanto a la humildad, me inclino por la de carácter socrático-hayekiano, y no por la cristiana-altruista.

Si tuviera que elegir tres que necesito practicar urgentemente, sigo con: resolución, frugalidad y serenidad.

Las 13 virtudes de Franklin, son:

Templanza: No comas hasta sentirte harto. No bebas hasta la ebriedad.

Silencio. No hables más que aquello que pudiera beneficiar a otros o a ti mismo. Evita las conversaciones triviales.

Orden: Ten un lugar para cada una de tus cosas. Ten un momento para cada parte de tu trabajo.

Resolución: Comprométete a llevar a cabo lo que debes hacer. Haz sin falta lo que te comprometes a llevar a cabo.

Frugalidad: No gastes más que en lo que pueda hacer el bien a otros o a ti mismo. No desperdicies nada.

Trabajo: No pierdas el tiempo. Ocúpate siempre en algo útil. Elimina todo acto innecesario.

Sinceridad: No lastimes a nadie con engaños. Piensa con inocencia y con justicia. Si hablas, hazlo de acuerdo con esto.

Justicia: No perjudiques a nadie, ni haciéndole daño ni omitiendo lo que es tu deber.

Moderación: Evita los extremos. No guardes resentimientos tanto tiempo como puedas creer que lo merecen.

Limpieza: No toleres la falta de limpieza, ni en el cuerpo ni en la ropa ni en la vivienda.

Serenidad: No te dejes alterar por nimiedades, ni por accidentes comunes o inevitables.

…y aquí van las dos últimas que no me gusta tomar tal y como vienen.

Castidad: Recurre al acto sexual rara vez, y esto por motivos de salud o descendencia, pero nunca hasta sentirte harto o débil, y sin que llegues a afectar tu propia paz o reputación o la de otra persona.  Yo diría que aquí se aplica muy bien el concepto aristotélico del justo medio, que puesto en buen chapín es Ni mucho que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre.

Humildad: Imita a Jesús y a Sócrates.  Y yo más bien pondría a Friedrich A. Hayek y a Sócrates.

¡Feliz año nuevo a todos!, que 2014 venga cargado con felicidad, salud, prosperidad y amor.


31
Dic 10

Algo para pensar en la Noche Vieja

Me gusta repasar los consejos para el Año Nuevo, por Benjamin Franklin.  Por supuesto que no estoy seguro de si yo podría practicarlas todas; porque si bien es cierto que ya hace añales que no bebo hasta la ebriedad, muchas veces como más de lo necesario. Y lo de la castidad, vamos, eso ¡ni siquiera debería estar incluido! Y en cuanto a la humildad, me inclino por la de carácter socrático-hayekiano, que por la cristiana-altruista.

Si tuviera que elegir tres que necesito practicar urgentemente, esas serían: resolución, frugalidad y serenidad.

Las 13 virtudes de Franklin, son:

Templanza: No comas hasta sentirte harto. No bebas hasta la ebriedad.

Silencio. No hables más que aquello que pudiera beneficiar a otros o a ti mismo. Evita las conversaciones triviales.

Orden: Ten un lugar para cada una de tus cosas. Ten un momento para cada parte de tu trabajo.

Resolución: Comprométete a llevar a cabo lo que debes hacer. Haz sin falta lo que te comprometes a llevar a cabo.

Frugalidad: No gastes más que en lo que pueda hacer el bien a otros o a ti mismo. No desperdicies nada.

Trabajo: No pierdas el tiempo. Ocúpate siempre en algo útil. Elimina todo acto innecesario.

Sinceridad: No lastimes a nadie con engaños. Piensa con inocencia y con justicia. Si hablas, hazlo de acuerdo con esto.

Justicia: No perjudiques a nadie, ni haciéndole daño ni omitiendo lo que es tu deber.

Moderación: Evita los extremos. No guardes resentimientos tanto tiempo como puedas creer que lo merecen.

Limpieza: No toleres la falta de limpieza, ni en el cuerpo ni en la ropa ni en la vivienda.

Serenidad: No te dejes alterar por nimiedades, ni por accidentes comunes o inevitables.

…y los últimos dos habría que discutirlos:

Castidad: Recurre al acto sexual rara vez, y esto por motivos de salud o descendencia, pero nunca hasta sentirte harto o débil, y sin que llegues a afectar tu propia paz o reputación o la de otra persona.

Humildad: Imita a Jesús y a Sócrates.


30
Dic 09

Carpe Diem "fuera del aire"

Acto seguido, me tomo un descanso y vuelvo en 2010. Gracias por visitar este espacio, gracias por leer Carpe Diem y gracias por sus comentarios y su apoyo. ¡Les deseo que 2010 venga cargado de amor, salud y prosperidad!


24
Feb 09

Mi buey

Como es el año del buey -y como nací en un año del mismo animal- mis amigas Carmen y Violeta me regalaron esta divertida linterna con forma de mi nahual, o mi Dæmon.

Yo lo tuve que armar y eso explica que se ve un poco desgarbado; pero se ilumina con luces de colores y se ve muy alegre en la oscuridad.

23
Ene 09

¡Este buey les desea feliz año!

¿Cómo iba a pasar inadvertido? ¡Se acerca el año nuevo chino y 2009 es un año del buey! Por supuesto que siendo yo de un año del buey, heme aquí celebrando.

¡Gracias a mi amiga, Carmen!, por la foto y por el texto de Luis M. Chong L. del cual tomo algunos párrafos. No sin antes advertir que, el año del buey, no es lo mismo que el año del wey. Y no sin antes protestar porque, siendo que la palabra china niu, se aplica por igual a buey, toro y semental, francamente yo hubiera preferido que mi año de nacimiento fuera de cualquiera de estos dos últimos, antes que del primero. Digo..¡por cuestión de prestigio!

Usted dirá que qué hace este objetivista comentando un horóscopo. Pero lo hago porque me cae en gracia; y porque de verdad disfruto mucho del entusiasmo, la alegría y la generosidad con la que mis amigos taiwaneses celebran el año nuevo.

Luis Chong, dice: “Las personas nacidas bajo el signo del buey son confiables y poseen una habilidad innata de alcanzar grandes logros. En cierto sentido, nacen con un sentido de liderazgo. Influenciados por el animal zodiacal, generalmente son seres calmados y hasta cierto grado, modestos. Están dotados de gran paciencia, dados al trabajo y capaces de soportar una gran cantidad de rigores sin quejarse.

El buey es una persona que es extremadamente inteligente, pero habla poco. Empero, ésto no significa que carece de capacidad para expresarse; si la situación lo amerita, puede ser muy articulado y elocuente al exponer sus ideas.

Necesita de paz y tranquilidad para poner a trabajar sus ideas, y cuando decide hacer algo, resulta difícil convencerlo de lo contrario. Allí radica una de sus debilidades, la terquedad.

Muchos ideológos e idealistas han nacido bajo este signo, y algunos de ellos han demostrado hasta la saciedad cuán fuerte ha sido la influencia de este animal en su carácter y forma de ser. En la historia, tenemos a varios personajes nacido bajo el signo del buey que han triunfado gracias a su don de persistencia, pero finalmente han terminado en el desastre debido a su obstinación.

Una característica peculiar del buey es que prefiere actuar con los pies firmemente parados en el suelo, ya que la seguridad es una de sus principales preocupaciones en la vida. Suele tener una actitud muy positiva, siempre que la misma se acomode a su propio criterio. Tiende a ser alguien muy individualista, aunque trabaja duro para ofrecer un hogar agradable y confortable para su familia.

No es extravagante y no se acostumbra a vivir con muchos lujos. La simple posibilidad de caer en una condición que implique un serio riesgo podría causarle noches de insomnio al nacido bajo la influencia del buey.

En términos globales, el mundo sentirá el peso del yugo de la responsabilidad por muchas fallas del pasado. Para los países, éste es un año bueno para poner en orden los asuntos internos. Lo más prudente sería aferrarse a la rutina y apoyar políticas de tipo conservadoras”.

Y vaya…esta última parte me encanta, porque contrasta mucho con la orgía de gastos que quisieran hacer los burócratas y los políticos, apoyados por asesores que viven de dichas orgías.

¡Feliz año del buey!


01
Ene 09

Tamales mañaneros del Año Nuevo

Tanto en la mañana del Año Nuevo, como en la de la Navidad, me ilusiona mucho desayunar un tamal colorado y uno negro; y para mí, la mañana del 1 de enero siempre tiene algo especial. Me gusta sentir el aire frío y fresco. Un aire que siempre imagino limpio, en el entendido de que la mayor parte de gente está dormida -recuperándose de la parranda- y que, por lo tanto, no hay mayor contaminación en el aire. Para mí, es el aire nuevo, del año nuevo.

Como no hay diarios en este día, y como a mí me gusta desayunar leyendo algo, hoy me he topado con los consejos del Año Nuevo, por Benjamin Franklin. Los comparto ahora porque desde que los leí por primera vez, siempre me han gustado mucho. Por supuesto que no estoy seguro de si yo podría practicarlas todas; porque si bien es cierto que ya hace añales que no bebo hasta la ebriedad, muchas veces como más de lo necesario. Y lo de la castidad, vamos, eso ¡ni siquiera debería estar incluido! Y en cuanto a la humildad, me inclino por la de carácter socrático-hayekiano; y no por la cristiana-altruista.

Si tuviera que elegir tres que necesito practicar urgentemente, esas serían: resolución, frugalidad y serenidad.

Las 13 virtudes de Franklin, son:

Templanza: No comas hasta sentirte harto. No bebas hasta la ebriedad.

Silencio. No hables más que aquello que pudiera beneficiar a otros o a ti mismo. Evita las conversaciones triviales.

Orden: Ten un lugar para cada una de tus cosas. Ten un momento para cada parte de tu trabajo.

Resolución: Comprométete a llevar a cabo lo que debes hacer. Haz sin falta lo que te comprometes a llevar a cabo.

Frugalidad: No gastes más que en lo que pueda hacer el bien a otros o a ti mismo. No desperdicies nada.

Trabajo: No pierdas el tiempo. Ocúpate siempre en algo útil. Elimina todo acto innecesario.

Sinceridad: No lastimes a nadie con engaños. Piensa con inocencia y con justicia. Si hablas, hazlo de acuerdo con esto.

Justicia: No perjudiques a nadie, ni haciéndole daño ni omitiendo lo que es tu deber.

Moderación: Evita los extremos. No guardes resentimientos tanto tiempo como puedas creer que lo merecen.

Limpieza: No toleres la falta de limpieza, ni en el cuerpo ni en la ropa ni en la vivienda.

Serenidad: No te dejes alterar por nimiedades, ni por accidentes comunes o inevitables.

Castidad: Recurre al acto sexual rara vez, y esto por motivos de salud o descendencia, pero nunca hasta sentirte harto o débil, y sin que llegues a afectar tu propia paz o reputación o la de otra persona.

Humildad: Imita a Jesús y a Sócrates.

Los tamales, por cierto, son de doña Estela de Alburéz, allá por la entrada a Kaminaljuyú. Su teléfono, es 24740260 y la receta es originaria de San Martín Jilotepeque.


10
Feb 08

Celebración del Año Nuevo chino

Es una lástima que no haya llevado más cámara que mi móvil; porque la celebración del Año Nuevo chino estuvo magnífica.

El jueves pasado empezó el año de la rata; y el viernes mis amigas taiwanesas organizaron un impresionante almuerzo de Año Nuevo.

El banquete incluyó pescado al vapor, langosta, huevos de mil años, orejas y tripas de cerdo, pollo, bolsas del tesoro, una sopa memorable, y por lo menos media docena más de maravillas culinarias de China.

La foto no le hace justicia al banquete porque el colorido no podía sino llenarlo a uno de admiración. ¿Y qué decir de los aromas? ¡Y los sabores! ¡Ese almuerzo fue una fiesta para los sentidos!

El año pasado celebramos el Año Nuevo chino con una cena que no fue menos impresionante; y en esa ocasión practicamos el arte de la caligrafía. ¡Kampei!


02
Ene 08

¡Feliz y próspero año nuevo!

¡Ay yo no olvido al año viejo; porque me ha dejado cosa muy buena! Para todos los lectores de este espacio: Que en 2008 la prosperidad y la felicidad los acompañen. Y, para no desentonar, aquí van 12 recuerdos de Año Nuevo.

1. El brindis del bohemio; poema un poco cursi que siempre asocio con esta fecha.

2. El vermouth, el marsala, o el rompopo que mis padres dejaban para que los niños tomaramos a la media noche.

3. Los Añonuevos en Panajachel.

4. La vez que no tenía dónde celebrarlo y “me invité” a la fiesta de unos amigos.

5. La vez que la pasé con el tobillo torcido e hinchado.

6. La primera vez que comí las doce uvas.

7. La vez que me quedé en casa dormido.

8. Las veces que regresaba a casa con el sol del día Primero.

9. La del Y2K, que la pasé con unos amigos en una finca en la que no había energía eléctrica y en la que fuimos cuidados durante la noche por un equipo de escopeteros.

10. Las extraordinarias fiestas de Año Nuevo que hacían mis padres.

11. El consumo inmoderado de cava.

12. El delicioso desayuno con tamales colorados y negros.