29
Mar 10

Segregación, racismo y discriminación

La estrella amarilla era un trozo de tela representando la estrella de David en amarillo y con la palabra Jude en Almania, o Juive en la Francia ocupada por los nazis. Fue introducida en Polonia y luego en Alemania y de ahí en el resto de Europa durante la ocupación nacionalsocialista. Los judíos debían llevarla cosida a la ropa y bien visible. Se utilizó para marcar a los judíos en público. Lo que se buscaba era que la estrella fuera una vergüenza asociada con el antisemitismo.


Las tarjetas de identificación de las personas de origen judío, también eran estampadas con las palabras Jude, o Juive.

La semana pasada vi la película Un secret en la que la práctica segregacionista de la estrella amarilla y la de estampar las identificaciones es objeto de discusión; y también leí que la Comisión Presidencial -de Los Colom- contra la Discriminación y el Racismo ha demandado el Registro Nacional de Personas porque a mucha gente no le han escrito a qué etnia pertenecen.

Parece, pues, que la Comisión está empeñada en separar, distinguir, segregar, o diferenciar entre personas de acuerdo con su etnia. Parece, pues, que la Comisión está dando pasos agigantados para darle el tiro de gracia al principio de la igualdad de todos ante la ley; y establecer, legalmente, un sistema de diferenciaciones étnicas.

¿Como los hutus y los tutsis? ¿Como blancos y negros? ¿Qué está planeando la Comisión? ¿Es, esto, algún plan de Los Colom? ¿Qué propósito tiene distinguir oficialmente a las personas entre etnias?

05
Feb 10

El licor entre los indígenas

El lector, Carlos Paredes, comentó la entrada titulada Mi cantina progresa. Paredes dice que Pensar que todos los “inditos” que reciben los Q 300.00 se lo matan en licor, para mí en lo personal es una idea racista lo podrán hacer algunos pero no todos.


Claro que es una generalización; pero no es un comentario racista. De hecho, el alcoholismo es un problema serio en las poblaciones indígenas, hasta el punto en que, como lo señala el mismo Paredes, en poblaciones como Comitancillo, San Marcos; y Santiago Chimaltenango, San Sebastián y Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango, las autoridades han sentido la imperiosa necesidad de prohibir la venta de licor.


Precisamente hoy, leemos un reportaje que relata cómo es que en Joyabaj, Quiché, las autoridades han tomado una decisión en aquél sentido. En éste reportaje nos enteramos de que en lo que va de 2010, las muertes por intoxicación alcohólica han sido la segunda causa de muertes en el municipio, con 14.29 por ciento. Los que defienden la medida creen que así disminuirán la delincuencia y el vandalismo; y creen que así se protegerá a la niñez, la juventud y la población de las acciones derivadas del consumo de alcohol. Un miembro del grupo Guardianes del Vecindario, que promovió la medida refirió que la mayoría de problemas que ocurrían el el casco urbano lo causaban personas en estado etílico.

Está creciendo el número de poblaciones indígenas en las que se está promoviendo la prohibición de vender alcohol a ciertas horas, porque parece evidente que ese es un problema que aflige a las personas que viven en esas poblaciones.

Yo creo que es una aproximación equivocada para el problema, y creo que las prohibiciones de ese tipo generan mercados negros y corrupción. Creo que se andan por las ramas, en vez de atacar las raíces del problema; y que sacrifican la libertad en pos de una percepción de seguridad.

Quizás habría que serenarse un poco y empezar por reconocer que hay un problema, para luego proceder a buscar las mejores formas de resolverlo de fondo; en vez de recurrir a prohibiciones y a otras acciones cortoplacistas, distractoras y potencialmente peligrosas para la libertad y la responsabilidad.

Los indígenas no son el único grupo humano que tiene problemas con el alcohol consumido irresponsablemente. Los rusos, por ejemplo, también lo tienen, y los finlandeses, también; y las mujeres noruegas que trabajan, también. Hay bibliografía abundante sobre el alcoholismo entre los indígenas, no sólo guatemaltecos, sino latinoamericanos. Hay familias -de todas las etnias y de todos los niveles económicos y educativos- que tienen aquel tipo de problema. Y reconocer la existencia del mismo, así como dimensionarlo apropiadamente son los primeros pasos para resolverlo. Y creo que la negación, es la vía equivocada.

La foto es de Prensa Libre.

07
Mar 09

Los abortos son inquietantes

Yo digo que era de esperarse; si las mujeres que no pueden, o no quieren tener hijos quedan embarazadas (por cualquier motivo que sea), ¿que opciones tienen? Antes una de las opciones era la de dar al niño en adopción de una forma relativamente sencilla; pero ahora eso ya no se puede.

Y, entonces, ¿qué posibilidades quedan? Una es proceder a la adopción irregular (bajo de agua); la otra es abandonar al neonato en un lugar donde lo puedan cuidar, o en donde sea; y la otra es el aborto. Y como el aborto es ilegal, generalmente va a ser uno en condiciones no controladas. Usted ya sabe, acudiendo a alguien que se anime a hacerlo, con algún entrenamiento, o con ninguno; o bien, acudiendo a la técnica del gancho de ropa, y cosas parecidas.

Por eso comparto con los grupos de mujeres organizadas su inquietud por los 65 mil abortos que cada año ocurren en Guatemala. Yo me atrevo a suponer que si la mayoría de mujeres que no pueden, o no quieren criar al hijo que lleva en el vientre, tuviera una alternativa, preferirían no abortar. Pero claro, en eso no se pusieron a pensar ni la UNICEF, ni Wendy de Berger, ni los embajadores, ni los oenegeros que promovían la ley antiadopciones.

Ya fuera por racismo, o porque nunca entendieron que los abusos en las adopciones eran un problema de impunidad, o porque según ellos el dinero es la raíz de todos los males, lo que les importaba era que cesaran las adopciones. ¿Qué tal les parecen las consecuencias?

Digg!


09
Oct 07

Racismo aquí y allá

En su columna de hoy, titulada El racismo florece en Suiza, Gustavo Berganza comenta cómo es que la Confederación Helvética es campo fertil para el racismo.

Eso me recordó algo que ya he contado antes, un reportaje en Antena 3, o en TVE en el que el reportero le preguntaba a la gente si era racista, o no. Y bueno…la gente respondía que claro que no, que no era racista. Luego, el reportero preguntaba que que opinaría si su hija, o su hijo se casara con algún africano, o algo parecido. Y la gente siempre contestaba algo así como que eso era de pensarlo, que acarreaba problemas, que había que pensar en los hijos, y cosas así. Y la conclusión del reportaje es que la gente no es racista en abstracto, pero que si lo era en concreto.

Y de paso, todo esto me lleva a una conversación que tuve con un funcionario del gobierno del Tío Sam. Hablábamos de las adopciones y él se pronunciaba porque en su país se prohibieran las adopciones de Guatemala, como fueron prohibidas las adopciones de Paraguay. En esas estabamos cuando le comenté que sus paisanos adoptaban muchos niños chapines, y que si ocurría la prohibición habría una escasez de niños para adoptar. No, me dijo, siempre pueden adoptar niños chinos.

Cuando le comenté esto a un colega, él me respondió: Ya viste, en el fondo hay algo de racismo en eso de dificultar las adopciones de Guatemala. Lo que no quieren son niños latinoamericanos.


03
Mar 07

Guatemala, un país racista

Guatemala es, oficialmente, un país racista. La igualdad de todos ante la ley ha sido eliminada y hay leyes diferentes para diferentes grupos de personas, de acuerdo con criterios puramente etnicos.

Prensa Libre informa hoy que “Durante los años 2005 y 2006, los juzgados del país clausuraron ocho mil 873 casos penales para aplicar el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales, el cual contempla la resolución de conflictos mediante el derecho propio de estos pueblos”.


19
Ene 07

Apocalypto y la indignación indigenista

En la foto, la señora Xoc, de la ciudad maya de Yaxchilán, se pasa un lazo con espinas a través de su lengua. Sugiero que, para poner en perspectiva la indignación de la dirigencia indigenista con respecto a la violencia en la película Apocalypto, de Mel Gibson, uno debe ver algo del arte de los mismísimos mayas. Este muestra escenas como la que vemos aquí; y también muestra personas usando la piel de otros, cráneos empalados, hombres decapitados, y prisioneros espantosamente torturados.

Hoy, César Sactic, del Consejo de Organizaciones Mayas Cakchiquel de Sacatepequez, dice que “Apocalypto representa un atropello contra la dignidad y la historia de quienes conforman el área mesoamericana, sobre todo porque el no hacerlo, es seguir atado y aceptar esa línea que se nos ha impuesto por medio de la educación oficial, en donde no se dice la verdad de nuestros antepasados”.

Adicionalmente Ricardo Cajas, Comisionado Presidencial contra la Discriminación y el Racismo, considera que “es conveniente alertar a la población de que esta cinta no puede verse como un referente, ni mucho menos como algo creado con contenido científico, en el marco del análisis de la historia de los pueblos mayas, pues su argumento está basado en hechos de ficción”.

A la dirigencia indigenista le parece que no se dice la verdad y que son hechos de ficción cuando en la película se muestra lo mismo que muestra el arte maya. ¿Usted, qué opina?

La cultura maya fue fascinante y admirable en muchos aspectos; de hecho, en la película se ve bien cómo es que los sacerdotes hacen que los sacrificios coincidan con un eclipse para que las masas crean que con con la sangre se apaciguan los dioses. Aquello requería conocimientos astronómicos específicos. Pero de admirar la cultura maya, a idealizarla hasta creerse el mito Thompsoniano de los mayas como inofensivos observadores del cielo, hay una gran distancia. Los mayas eran tan sanguinarios (o quizás más, a juzgar por su arte) que muchos otros seres humanos.


09
Ene 07

Apocalypto, censura y arrogancia

La censura de la película Apocalypto, en Guatemala, le será pedida al Ministerio de Cultura y Deportes por el comisionado presidencial contra la Discriminación y el Racismo, Ricardo Cajas. Así lo informa el diario Siglo Veintiuno en su edición de hoy, página 21.

La censura es una práctica totalitaria que consiste en que el gobierno prohiba la discusión, el conocimiento y la difusión de ciertos temas e ideas.

En su soberbia, este dirigente político cree que ustedes y yo no debemos ver Apocalypto. Cree que tiene la facultad de utilizar la fuerza de la ley para impedir que usted y yo veamos la película. Cree que usted y yo no tenemos la capacidad intelectual para entender dicha peli. O talvez es peor, talvez cree que allá afuera hay una masa inculta, a la que él debe proteger aunque para eso tenga que pasar sobre la libertad de expresión, la libertad de empresa y las libertades de ver, leer, oír y conocer.

Señor Cajas: la época en que los dirigentes podían sacrificar a sus gobernados ya terminó (o debería terminar). Ni la vida, ni el intelecto de los guatemaltecos, aunque sea de los guatemaltecos más sencillos, tienen por qué estar sometidas a los dictados de políticos arrogantes que se pavonéan en la cima de sus pirámides imaginarias.

La foto de arriba muestra prisioneros a los que se les han arrancado las uñas y una cabeza sin cuerpo. Corresponde al arte que decora uno de los edificios de la ciudad maya de Bonampak.

30
Dic 06

12 uvas

1. Estos son mis 12 deseos para Guatemala y los guatemaltecos en este Año Nuevo. ¿Qué tal si nos atreviéramos a romper paradigmas y nos decidiéramos no sólo tener un año mejor, sino un siglo mejor?

Primera uva: Acabemos con el Impuesto Sobre la Renta. Los guatemaltecos necesitamos más y mejores empleos, y más oportunidades para salir de la pobreza. La existencia de un impuesto a los rendimientos del capital es uno de los obstáculos para que haya más y mejores inversiones.

Segunda uva: Dejemos de preocuparnos por a quién darle nuestro voto en los próximos comicios. Enfoquémonos en cambiar el sistema porque si no lo hacemos cambiar, no importa quién llegue, su gestión será un fracaso más. Por favor, lea la propuesta de www.proreforma.org.gt

Tercera uva: Digámosle No a los privilegios. Optemos -de una vez por todas- por la igualdad de todos ante la ley sin distinción de posición económica, etnia, sexo, religión o lo que sea.

Cuarta uva: Abandonemos la arbitrariedad. Impidamos el aprovechamiento de la majestad de la ley por parte de grupos de interés para su propio beneficio. Decidámonos por apoyar la fundación de un estado de derecho, en vez de continuar con uno en el que los intereses de unos prevalecen sobre los derechos de todos.

Quinta uva: Aprendamos de José Batre s Montúfar: “¡Mientras más leyes hay, más contrabando!”. Cerremos de una vez las aduanas. Que se reconozca la libertad de las personas para intercambiar con cualquiera sin tener que sufrir coerción y sin tener que hacer pagos innecesarios.

Sexta uva: Para obtener su parte del presupuesto del Estado, grupos de ecohistéricos, de etnicistas, de proteccionistas, de sexistas y muchos otros, distraen nuestra atención con gritos de “¡Ahí viene el lobo, ahí viene el lobo!” ¿Qué tal si les decimos ¡hasta aquí!, y nos negamos a financiar sus aficiones y sus intereses?

Séptima uva: Dejemos de vivir en el pasado. Que Alvaro Arzú, Oscar Berger, los exguerrilleros, los burócratas y las ONG que viven de ellos se peleen por celebrar los acuerdos de pacificación. Los demás veamos al futuro, celebremos que ya no hay más guerra para defendernos del marxismo-leninismo y demandemos un gobierno que proteja nuestra vida, nuestra libertad y nuestra propiedad.

Octava uva: Sepultemos al pragmatismo, al posmodernismo y al relativismo. Probemos qué se siente vivir conforme a principios. Si decimos que defendemos la libertad, por ejemplo, defendámosla para todos y siempre, aunque nos perjudique personalmente en algún caso específico.

Novena uva: Pongamos en su lugar a los entrometidos organismos internacionales y a las embajadas de otros países Ni Cicig, ni guerra contra las drogas, ni contratos millonarios, ni leyes racistas, ni médicos activistas deberían ser aplaudidos. Comportémonos con dignidad para que “los amigos” dejen de tratarnos como si fuéramos subciudadanos de sus colonias.

Décima uva: ¿Qué tal si pudiéramos salir a caminar sin temor a que nos quitaran el celular, la billetera, el reloj…o hasta la vida? ¿Qué tal si hubiera seguridad para que recuperemos la confianza en Guatemala?

Undécima uva: Pasemos más tiempo con la familia y los amigos. Leamos más libros y veamos menos televisión. Tomemos mejor café y comamos mejor chocolate. Conozcamos Guatemala; y si no los ha probado, pruebe los refrescos de chan y de tiste.

Duodécima uva: Compartamos algo con alguien que no tiene; y como dicen por ahí: “trabajemos como si no necesitáramos el dinero, amemos como si nunca nos hubieran lastimado y bailemos como si no nos estuvieran viendo”.

En esta noche de Año Nuevo, mientras come sus 12 uvas, por favor piense en ¿qué tal si en vez de hacer siempre lo mismo, optáramos por tener un país mejor?

2. Mojito de año nuevo: Entra el médico y le dice a Raúl Castro: “Comandante, Fidel ha muerto”. Y Raúl le contesta: “¡Coño!, y ahora, ¿cómo se lo vamos a decir?”.

Publicada en Prensa Libre el sábado 30 de diciembre de 2006.


18
Dic 06

Para Ripley: racismo y privilegios

“La sentencia de la Corte Suprema de Justicia, que en el 2005 decretó que a una persona juzgada por sistema indígena no se le puede volver a juzgar por el occidental, es el primer caso de reconocimiento del derecho maya.
Un hombre que fue acusado por la comunidad de haber robado un vehículo, pero que lo devolvió al ser descubierto, fue sentenciado por el sistema indígena a servicio comunitario y a reconocer su falta públicamente. Como era confeso, la Policía Nacional Civil lo detuvo, y el Ministerio Público pidió ocho años de cárcel para él.
Finalmente fue sentenciado por robo. La Defensa Pública Penal, asesorada por varias organizaciones, pelearon el proceso, y en casación, la Corte Suprema de Justicia dictaminó que si ya había sido juzgado por un sistema, no podía volver a ser acusado.
Esta resolución sentó un precedente legal sobre la legitimidad del derecho indígena y su coexistencia con el oficial”, dice un reportaje de hoy y las negritas son mías.
Hasta aquí llega, oficialmente, la igualdad de todos ante la ley en Guatemala. Como están las cosas, si alguien se roba un carro ¡y lo devuelve al ser descubierto!, tiene dos opciones: se acoge el sistema occidental y corre el riesgo de pasar 8 años en la cárcel, o se somete al drecho maya y hace algunas tareas indefinidas luego de pasar una vergüenza. Usted, ¿qué preferiría?
Pero la cosa no se queda ahi. ¿Puede, un ladron ladino someterse al derecho maya? ¿Cuánto de sangre maya debe tener uno para someterse a la opción más benigna? Si el derecho maya es sólo para los mayas, ¿viola el principio de igualdad de todos ante la ley? Si asi fuere, de plano que es un privilegio. Y si lo fuere, ¡es un privilegio basado en la étnia! En esas condiciones, ¿es un privilegio racista? ¿Es excluyente?
Yo digo que sí. Es excluyente, es racista, es un privilegio y viola el principio de igualdad de todos ante la ley. ¿Qué ladrón atrapado, en sus cinco sentidos, no quisiera recibir la pena más benigna? y ¿Qué pasará si el ladrón vuelve a ser atrapado robando, o cometiendo algún otro delito?
Si la práctica de este “derecho indígena” está siendo promovida por la embajada de Noruega y por la gente de Cirma, ¡y avalada por la Corte Suprema de Justicia!, la muerte oficial de la igualdad de todos ante la ley, en Guatemala, ya tiene responsables.


14
Oct 06

Otra Guatemala

Para la perpetuación de la miseria en Guatemala, el legado de la Revolución del 44 sigue siendo la plataforma de la izquierda y de los populistas chapines.

Aquel proceso está asociado a calamidades como la reforma agraria (una cruzada contra el derecho a la propiedad), el Código de Trabajo (y a la muerte del derecho de trabajo), la educación pública (y la negación del derecho de los padres a elegir la educación para sus hijos), y la seguridad social (o sea al monopolio y el empobrecimiento de las clases pasivas).

Una tarea permanente de las izquierdas, y de los populistas, ha sido la recuperación de aquella plataforma nefasta. De ahí la guerra, con sus asesinatos, secuestros y extorsiones, llevada a cabo por las guerrillas marxistas leninistas durante 36 años. La firma de los Acuerdos de Paz pretendió detener aquella historia de terror; pero como los acuerdos eran ilegítimos y las izquierdas no alcanzan sus objetivos de poder, la paz sigue postergada.

La criminalidad, la impunidad, los abusos, el racismo y la pobreza de millones de personas siguen caracterizando la polarizada realidad nacional. El Estado, colapsado y totalmente carente de autoridad moral, ha sido engordado por redes de corrupción y de grupos de interés. Las formas de opresión clasistas y etnicistas se han convertido en relaciones de muerte.

Las elites dominantes y sus socios, los exguerrilleros, persisten en usurpar el Estado para preservar sus privilegios. No están dispuestos a perder el control del gobierno y vuelven a abusar de su poder con el continuismo de políticas que concentran la inversión pública para sus proyectos, abusan de la ingenuidad de los tributarios, saquean los recursos naturales y violan los derechos individuales y la igualdad de todos ante la ley.

La soberanía agoniza frente a procónsules europeos, norteamericanos, sudamericanos y de organizaciones internacionales que favorecen sus intereses y los de su clientela local.

Un régimen que basa su funcionalidad en la impunidad y en la ignorancia pretende sellar en piedra un modelo socialista que profundiza los mismos problemas estructurales. La juventud, la población migrante y la mayoría de familias sienten como nunca el impacto de aquel sistema que cierra los caminos para vivir en paz. Hoy se desbordan el crimen organizado y la inseguridad ciudadana. El Estado es cebado por alianzas mafiosas que ejercen control sobre áreas extensas del territorio nacional.

Guatemala necesita un cambio de dirección. Nuestra nación reclama con urgencia una reforma profunda del Estado con la participación cívica de todos los individuos que respetan la vida y la libertad. Guatemala exige acción de parte suya, lector, para detener aquel sistema perverso de poder.

Es el momento de convocar a una alianza que se base en una propuesta coherente, en la que quepan todos menos aquellos que hayan sido parte de actos terroristas y violatorios de los derechos individuales, o violatorios de la igualdad de todos ante la ley; así como de hechos de corrupción pública y privada, del crimen organizado, del narcotráfico y de la guerrilla.

Es el momento de llamar a todas las personas, sin distingo de clase, etnia, género, religión, edad, ocupación, o preferencia deportiva, para formar un frente cívico social para la reforma del Estado. Uno que no se deje engañar por los cantos de sirena de los multiplicadores de privilegios y de los generadores de enfrentamientos.

En el mes de la patria y de mi cumpleaños, esta columna está dedicada a los guatemaltecos buenos; en especial a los que, de buena fe, firmaron el campo pagado titulado Otra Guatemala es posible, suscrito el 10 de septiembre pasado. ¡Animo!