Historia
01
Dic 09
Miénteme, condéname, encadéname…
27
Sep 09
Excursión por el Centro Histórico
La guinda del pastel, en la excursión que ayer hice por la zona 1, fue una visita a ese lastimoso amontonamiento de cosas que lleva el nombre pomposo de Museo Nacional de Historia.
El museo se halla en un estupendo edificio neoclásico francés que fuera construido originalmente para alojar al Registro de la Propiedad Inmueble, en tiempos de José María Reyna Barrios. La colección tiene desde cosas muy hermosas como un aguamanil en forma de pez (que es mi pieza favorita), las coronas de laurel (hechas de plata) que eran de los autores del Himno Nacional, hasta cosas que a duras penas tienen sentido, como un amontonamiento de ladrillos y tejas que pretende ilustrar la destrucción de la ciudad durante los terremotos de 1917 y 18, y grupos de cerámica típica guatemalteca casi apilada en vitrinas.
En algunos casos, como ocurre con los amueblados de Jorge Ubico, se ve que hay un intento de ambientar la exhibición; y claro que el museo está organizado por épocas: Colonial, Independencia, Rafael Carrera, Justo Rufino Barrios, Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico, por ejemplo. Sin embargo, la falta de cédulas en las piezas, y lo viejas y mal hechas, de algunas de las que hay, dan la impresión de que, al final, todo es inconexo e incoherente.
Vi esa colección, por primera vez, a principios de los años 70 cuando estaba en un sólo salón en el edificio que ocupan la Biblioteca Nacional y el Archivo General de Centroamérica. En algún momento de los años 80 la colección fue guardada y no volvió a aparecer hasta que lo hizo en el edificio que ocupa actualmente. De los 70 para acá, he visto cómo se deteriora y por eso usé como ilustración de esta entrada una alegoría de Guatemala.
Esta pieza es un collage cuyos colores se han ido destiñendo con el tiempo. La recuerdo brillante y ahora luce mustia junto a una ventana por la que le da la luz del sol. Y así ha ido pasando con muchas piezas a las que parece evidente que no se les da mantenimiento. Eso se nota, principalmente en los lienzos y en los retratos. Y a mí que no me digan que es por falta de presupuesto porque de verdad no puedo creer que en 30 años las cédulas sigan siendo las mismas. Que no me digan que, si ese fuera el caso, no pueden juntar un poquito de recursos para ir limpiando y organizando sala por sala, aunque sea una cada año.
Ir de paseo por la zona 1 y por rincones como este Museo siempre es une experiencia grata; pero sería muchísimo más enriquecedora si se hiciera más cuidado y si los lugares a visitar ofrecieran más que cosas viejas amontonadas. El tour, por ejemplo, nos lo dio un muchacho que tenía todas las buenas intenciones del mundo; pero cuyas explicaciones estaban tan llenas de nimiedades, que hicieron que rápidamente perdiera el interés en ellas.
Al final del paseo, y por nuestra cuenta -gracias a uno de los 15 cuates con los que hicimos la excursión- vimos la Plaza de la Constitución desde lo alto del Edificio Elma. Y de allí, nos fuimos a almorzar al Mercado Central, donde doña Mela.
05
May 09
¿Cuántas fueron las víctimas del conflicto armado?
El enfrentamiento armado que durante 36 años le impusieron a los guatemaltecos quienes querían instaurar, aquí, la dictadura del proletariado al estilo marxista leninista, costó X cantidad de muertos.
26
Abr 09
Alegre excursión al cementerio
El Cementerio General de la ciudad de Guatemala es un espacio rico en historia y arte; así que, un grupo de amigos y yo fuimos a visitarlo el sábado pasado. Fuimos como parte de una excursión organizada por el Museo Popol Vuh.
Lo primero que llama la atención es lo saqueado, sucio y abandonado que está; pero luego, cuando uno va prestando atención, le agarra el modo al lugar. ¿De qué me acuerdo cada vez que voy a ese lugar? De No es serio este cementerio, de Mecano.
El Cementerio General no me es ajeno porque durante algún tiempo acompañaba a mi abuela, Frances, a visitar tumbas de parientes y amigos; y mi padre solía llevarnos, a mis hermanos y a mí, en el Día de los Muertos. Sin embargo, hay muchas cosas que yo no conocía del lugar. No sabía, por ejemplo, que en el área había una pequeña ciudad maya, estrechamente relacionada con Kaminaljuyú. No sabía que los columbarios que lindan con la Avenida del Cementerio eran abovedados y que debajo del piso, lleno de escombros, hay un sótano en el que hay galerías de nichos que fueron sepultados durante los terremotos de 1917 y 18.
En esta visita me dió tristeza ver que la tumba de Virgilio Rodríguez Macal -autor de La mansión del pájaro serpiente y de Guayacán- se encuentra destruida por los ladrones; me dió pena la tumba del expresidente Jorge Ubico, que se ve tan sola. Frente a la tumba de José Milla, el autor de El visitador, Los Nazarenos y otros clásicos de la literatura chapina, escuchamos unos párrafos de sus Cuadros de Costumbres. En la sepultura del aviador Jacinto Rodríguez vimos una hermosa escultura de Rafael Yela Günther.
La excursión fue guiada por el doctor Amilcar Chajón, que hizo una relación muy rica sobre la historia y el arte del que están llenos este cementerio. La riqueza de esta necrópolis, por cierto, podría tener una mejor suerte en manos de alguna fundación que encontrara la forma de hacerlo financieramente rentable, para evitar que continúe su deterioro.
Ahí en ese cementerio fueron sepultadas mi bisabuela Gilberta, mi abuelita Juanita, mi abuelito Jorge y mi tía abuela La Mamita. También fueron enterrados ahí mi bisabuela Mami y mi bisabuelo Federico, mi bisabuela Chus, y muchos otros parientes y amigos
16
Ene 09
¿Qué fin tendrá El Mirador?
La revista Archaeology, en su edición de enero-febrero 2009, hace un recuento de los sitios mundiales que están bajo la mayor amenaza. Entre ellos está la Cuenca de El Mirador, en Guatemala.
De la Cuenca de El Mirador, dice: “Guatemala’s north-central Peten region contains the largest concentration of Preclassic Maya cities in Mesoamerica and features the grandest architecture in the Maya world. But the sites are threatened by massive deforestation, looting, and destruction caused by equipment used in logging road construction, which itself facilitates intrusive settlements”.
En 2005 tuve la dicha de visitar El Mirador; y al paso que vamos, ¿me pregunto que cuánto más durará? Hasta ahora, la conservación de la Historia de Guatemala y del patrimonio cultural ha descansado en esquemas que han llevado a su desaparición y a su destrucción. En la administración pública, ¿quién tiene autoridad para detener los asentamientos y las invasiones?; desde la administración pública, no me digan ustedes que no hay quien lucra con la deforestación y con el saqueo.
Seguramente es tiempo de explorar esquemas distintos. Seguramente es tiempo para hacer algo distinto, si se quieren obtener resultados diferentes a los que se han tenido hasta el momento. ¿Quién se atreve a explorar otras ideas?
La foto es de su servidor, en el sitio El Tintal, de la Cuenca de El Mirador.
06
Nov 08
Los pequeños detalles olvidados de La Revolución
Cuando ví esta foto, ¿saben de qué me acordé? De cuando el Jueves Negro vi pasar a las huestes eferregistas, armadas con palos, bajo mi ventana.
La foto, empero, es de Los Chiquilines, nombre que se les daba a las huestes arevalistas que, cual grupos de choque, quitaban la propaganda y disolvían las manifestaciones de sus adversarios, el plena Primavera Chapina.
El Imparcial del 10 de diciembre de 1953 publica el siguiente titular; Multas a propietarios de barberías. ¿Sabe, usted, por qué? La Revolución le ponía multas a aquellos establecimientos que abran al público los días domingos; pero los peluqueros argumentan que en los días inhábiles es mayor la afluencia de clientes que requieren sus servicios.
Me cuanta mi amigo, Ramiro, que los barberos fueron amparados por la Corte Suprema de Justicia cuando también se prohibió que sus negocios estuvieran abiertos después de las 6:00 p.m. Los barberos argumentaban que era en las horas después del trabajo cuando sus clientes pasaban a visitarlos para arreglarse el cabello.
Hechos y detalles como estos forman parte de la verdadera Historia de La Primavera. Y si manchan la Historia Rosa, pues que pena. Sin embargo, los guatemaltecos nos beneficiamos mas conociendo la verdad, que colgándo oropel para esconderla.
La foto, por cierto, es de Guatemala, la historia silenciada, P. 114.
04
Jul 08
Guerras púnicas, Islam y la derecha religiosa
En la Objectivist Conference 2008 tuvimos un día muy productivo. Estoy tomando un curso titulado Rome´s Punic Wars: Three Victories and Their Lessons, por John Lewis; y otro que se llama The Islamic World and the West Today, por Elan Journo.
Una de las sesiones generales trató sobre la derecha religiosa en los Estados Unidos de América y a mí me dió mucho que pensar sobre la Iglesia Católica y la izquierda en Guatemala; y sobre su relación estrecha con el ambientalismo. En fin…estas sesiones siempre son food for thought.
10
Jun 08
Discutible moralismo
Discutible moralismo es el título de la atinada columna que publico, hoy, Carlos Sabino, autor de Guatemala, la historia silenciada. En ella Sabino responde a la doble moral de algunos comentaristas que justifican lo injustificable, con base en un doble estándar.
Al finalizar su columna, el autor concluye: Resulta un dudoso ejercicio de moralismo criticar a los anticomunistas por recibir apoyo extranjero, cuando sus adversarios lo consideraron siempre legítimo y necesario, recibiendo abundante apoyo militar durante décadas.
Sabino ataja, así, uno de los análisis maliciosos que usualmente se hace alrededor de la gesta liberacionista de 1954. Sabino pone la pica en Flandes, y la Izquierda no hace más que repetir consignas.
24
May 08
Recuerdos del Serranazo
El 25 de mayo de 1993 ocurrió el golpe de estado que protagonizó Jorge Serrano, en Guatemala; y el diario Siglo Veintiuno incluye hoy un reportaje al respecto. Tuve la dicha de tener alguna participación activa en ese momento histórico porque entonces yo dirigía la Oficina de Información del Sector Empresarial.
Por algun motivo extraño ese día no sonó mi despertador; y estaba dormitando cuando escuché la voz del presidente Serrano en la televisión del cuarto de mi madre. Medio dormido pensé que eso no era normal y me levanté inmediatamente para escuchar que había dado un golpe y que había disuelto el Congreso y la Corte Suprema de Justicia.
A toda prisa me dirigía a la oficina para encontrarme con que la cúpula empresarial, encabezada por el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras se estaba reuniendo en la Cámara de Industria. Ahí acudieron los miembros de la Asamblea de Presidentes del Sector Empresarial y varios expresidentes del CACIF. A lo largo de la mañana se fue armando un árbol de posibilidades y -aunque no había consenso- se llegó a la conclusión de que el Sector respaldaría la democracia y el Estado de Derecho, para ser consecuente con los principios que sustentaba. En coonsecuencia, el Sector le daba la espalda al presidente golpista.
La siguiente preocupación era evitar que se rompiera del todo la institucionalidad y que el río revuelto se convirtiera en ganancia de pescadores. Para hacer la historia corta, muchos otros sectores sociales se acercaron al Sector Empresarial y luego de muchas reuniones se formó la Instancia Nacional del Consenso para encontrarle una salida al asunto. En ese momento la claridad, el liderazgo y la consistencia del Sector Empresarial fueron clave para consolidar un bloque social capaz de mantener la institucionalidad, evitar otro golpe y encontrar una salida.
Mi papel durante esos días era el de mantener el flujo de información entre el Sector y los otros miembros de la Instancia. Mi equipo (don Hector, Amparo, Lilian, Carlos y Rodolfo) tenía la misión de hacer que circulara -por fax, o por mensajero- todas las cartas, comunicados, boletines, y otras informaciones que eran emitidas localmente y en el extranjero, con respecto al golpe. Como había censura para la Prensa, no toda la información circulaba libremente…y en aquellos días no había Internet.
Por eso me llevé un fax a la casa y cada noche me llevaba un sobre con información por si acaso no pudiera entrar a la oficina en algún momento y tuviera que regresar a enviar info desde la casa. También tenía que conseguir los decretos o boletines que emitía el gobierno golpista. Mi oficina también le prestaba compu, fax y teléfono a varios corresponsales extranjeros para que hicieran su trabajo.
En esos días el Secretario General del CACIF tuvo un accidente y tuve a mi cargo la redacción de los comunicados que hacía el Comité. Mi oficina también organizaba las conferencias de prensa de la Instancia Nacional de Consenso, tanto en la sede de la CIG, como en el hotel Camino Real.
El día que renunció el vicepresidente Espina estabamos todos (los miembros de la Instancia, y este shute) en la CIG cuando del Palacio Nacional nos llamaron para que fueramos en grupos. Yo fui uno de los últimos en salir, junto con dos expresidentes del CACIF; y cuando llegué al Palacio a mi grupo y a mí nos condujeron al Ministerio de la Defensa, justo en el momento en el que concluía la reunión entre Espina y la Corte de Constitucionalidad. Ahí le dije adiós al exvicepresidente y luego fuimos al Salón de Recepciones.
Esa es la célebre foto en la que aparecen representantes de distintos sectore detrás de la Corte de Constitucionalidad y del Ministro de la Defensa. No son todos los que están, ni están todos los que son. Gabriel Girón, por ejemplo, se coló y aunque hubo voces de protesta, nadie quiso armar un escándalo y a él y a otros no se les bajó de ahi. Dos de mis exjefes, que habían sido claves, vieron la foto desde abajo.
Todo salió bien: no se rompió la institucionalidad, no hubo golpe, ni violencia y la dirigencia del país dió muestras de alguna madurez. Y yo siento mucha admiración por la dirigencia del Sector Empresarial que supo ejercer liderazgo con mucha consistencia en momentos en los que estaba en juego la Historia y el futuro del país.
Y me alegro mucho de haber estado ahi.
Para más información sobre el serranazo, recomiendo leer Imponiendo la democracia: las élites guatemaltecas y el fin del conflicto armado, por mi amiga, Rachel McCleary; que en inglés se llama: Dictating Democracy: Guatemala and the End of Violent Revolution.


