19
Nov 12

Financiamiento extranjero para delincuencia y vandalismo

Los estudiantes de Geología del Centro Universitario del Norte, de la Universidad de San Carlos de Guatemala, denunciaron amenazas, retenciones ilegales y hechos vandálicos que han sufrido durante sus prácticas de campo.  Estos hechos, repudiados y rechazados por aquellos estudiantes, han sido sufridos por estudiantes de otras unidades académicas.  Por ejemplo, mi cuate Tono, y compañeros suyos, fueron retenidos y casi linchados en Quiché el año pasado.

Los estudiantes de la USAC dicen que los actos referidos arriba son parte de una campaña de desinformación orquestada por grupos pseudoambientalistas y extremistas religiosos.   Esos grupos promueven la ilegalidad y lucran irresponsablemente con los recursos que reciben de particulares y de la comunidad internacional; y usan a la población en extrema pobreza y con baja, o nula escolaridad para alcanzar sus objetivos oscuros.

Los estudiantes le exigen a la Administración -y con razón- que actúe conforme a la ley ante aquellos hechos delincuenciales y vandálicos.

El testimonio de estos estudiantes añade más evidencia a lo que ya se sabe de cómo es que la dirigencia popular anti industrial opera con financiamiento de gobiernos extranjeros que usan el dinero de sus tributarios para fomentar la violencia, el vandalismo y la delincuencia.

Puedes ver la publicacion que hicieron, hoy en la página 61 de Prensa Libre.


31
Oct 12

Tajumulco: Secuestros, robo de armas y control del territorio

Aproveché que los comunitarios se descuidaron porque fueron a observar cómo les pegaban a otros rehenes (cree que eran los policías que había en el grupo de secuestrados) escuché los gritos, dijo el delegado de la Procuraduría de los Derechos Humanos que fue secuestrado, junto con otras 7 personas, en Tajumulco, San Marcos.

No se conoce el paradero de las armas que los secuestradores les quitaron a los policías: 5 pistolas y 2 fusiles.

El secuestro ocurrió para presionar a las autoridades para que liberen a un vecino sindicado de  robar energía eléctrica y efectuar cobros ilegales por el mismo servicio; y para que fueran anuladas otras tres ordenes de captura relacionadas.  Estas prácticas son comunes en el Occidente, y las autoridades no encuentran modo de frenarlas.

Cuando las autoridades llegaron a la población, los hombres se habían escondido; y sólo encontraron mujeres y niños.

El Obispo de Huehuetenango,  que en este caso se ofreció como mediador, dejó ver un detalle que no debe ser pasado por alto:  el funcionario ecleciástico expresó que se había complicado la situación y que ya no es sólo la petición que originó el conflicto sino que hay otros interses que van más alla de quienes comenzaron a hacer la primera petición de que revocaran las ordenes de captura y la libertad del personaje acusado de robar energía y hacer cobros ilegales.  El Obispo dijo que hay otros intereses como mantener el control del territorio.

La foto que ilustra esta entrada la tomé en la Sexta Avenida del Centro Histórico de Guatemala luego de  los disturbios del 20 de octubre pasado.  Había varias a lo largo de esa vía a inmediaciones del Parque Centernario. ¿Es posible que esa imagen armada con un fusil tenga relación, no sólo con la violencia del 20 de octubre, sino con los secuestros como el de Tajumulco y con otras acciones violentas y delictivas como los bloqueos y las tomas de edificios?


26
Oct 12

Las balas de la impunidad de la PNC

Sesenta y cinco  por ciento de las 30 mil armas de la Policía Nacional Civil  carece de registro de tenencia en la Dirección General de Armas y Municiones.   No hay huellas balísticas de esas armas, por lo que no se puede identificar si han sido usadas en un acto delictivo.  Esto es peligrosísimo porque no es extraño que haya policías involucrados en delitos.  El 65 por ciento de las armas de la PNC se prestan para la comisión de delitos en la impunidad.

Este año los pipoldermos -en complicidad con la oligarquía de la seguridad- obligaron a los chapines que tenían armas a que las registraran.  Pusieron un plazo y todos…menos los delincuentes y la policía acudieron a cumplir con la ley.  Una vez más, los llamados a dar el ejemplo incumplieron con su obligación moral.

Esto no es raro, claro.  En el caso del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, mientras que el estado persigue a los patronos que no pueden pagar cuotas, los pipoldermos no pagan la cuota que le corresponde al estado, desde hace décadas.  Incumplen con la obligación moral de dar el ejemplo. Le cobran a la gente, pero ellos no pagan.

Y aquel no es un caso único.  En el caso de las pérdidas del Banco de Guatemala, los pipoldermos se niegan a asumir su responsabilidad  y violan la Constitución, o manipulan el balance contable del banco central.  Otro caso en el que en vez de cumplir y hacer cumplir la ley, sólo obligan a otros a hacer lo que ellos se rehusan a hacer.

Con actos como estos, claro, no es extraño que las autoridades no tengan autoridad; y deberían llamar la atención de los estatistas que creen que los problemas se solucionan involucrando a políticos y funcionarios.


19
Oct 12

Una cosa es una cosa…delitos y manifestaciones

Tres características de los derechos son atingentes para estas meditaciones: los derechos son principios necesarios para vivir en concordia; la única obligación implícita en el ejercicio de los derechos es la de respetar los derechos ajenos; y ningún derecho es más que otro.

Porque el derecho a la libertad es un derecho, las personas no deberíamos tener que pedir permiso para manifestar. Y las manifestaciones no deben ser criminalizadas. Pero claro, cuando manifestamos, no debemos violar derechos de otros. Por ejemplo, cuando con unos amigos organizábamos los Viernes de Luto, en el Obelisco, siempre nos opusimos a quienes querían parar el tráfico en el lugar. Eso hubiera deslegitimado aquellas manifestaciones.

Eso sí… hay que distinguir entre el acto de manifestar –que es una cosa– y los actos relacionados que podrían ser delitos –que son otras cosas–. Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa, dirían en mi pueblo.

Si los organizadores y/o participantes en las manifestaciones llevan capuchas y/o llevan algún tipo de arma… eso es otra cosa. Si los organizadores y/o manifestantes incurren en coacción, o amenazas contra los que transitan carreteras, por ejemplo, esos son delitos de acuerdo con los artículos 214 y 215 del Código Penal. Si incurren en robo, o hurto –digamos que de cualquier producto que sea transportado por las carreteras– esos son delitos según los artículos 246, 251 y 252 de aquel Código. Si incendiaran un vehículo hay delitos tipificados en los artículos 282 y 283. La instigación a delinquir está en el artículo 394. Chequea los artículos 158 y el y 292. Todas estas son normas generales, abstractas e impersonales, preestablecidas, que tipifican delitos. Además, la Corte de Constitucionalidad se ha manifestado, ¡tres veces!, en el sentido de que el derecho a la libertad de locomoción de las personas debe ser protegido. Y supongo que, definitiva y específicamente, contra delincuentes y bloqueadores.

Las protestas sociales y las manifestaciones son expresiones del derecho a la libertad; y deben ser protegidas por la Constitución, las leyes y las autoridades legítimas. Del mismo modo en el que los delincuentes deben ser perseguidos y procesados, de acuerdo con la Constitución y las leyes, por las autoridades legítimas.

Esta columna fue publicada en El Periódico.


19
Oct 12

Disparos, llantos y una orden de acorralar a los anti-motines


¡Acorralemos a los anti-motines! es la orden clara que se escucha en este vídeo tomado en Alaska, Totonicapán.  ¿A quiénes se la da el que grita?  A la gente de los 48 cantones que la dirigencia popular llevó a aquel lugar.  ¿Sábes que otra cosa  impresiona mucho al oír el sonido? Los disparos y los llantos que se escuchan

El Ministerio Público ha hecho un dudoso papel en esta investigación, y retiró los cargos contra los bochincheros y asegura que  la protesta fue pacífica.


12
Oct 12

Totonicapán de luto

Para mí, Totonicapán es sinónimo de pinabetes y de panaderías maravillosas. Toto no era sinónimo de luto. Hasta el jueves pasado. Urge una investigación científica, técnica y objetiva que aclare qué es lo que ocurrió en el kilómetro 170 y quiénes fueron los responsables de aquellos acontecimientos dolorosos. Dicha investigación sin embargo va a ser cuesta arriba. Para comenzar, la escena de los sucesos –como ocurrió en el caso Gerardi– no fue tratada responsablemente. Rigoberta Menchú, por ejemplo, se paseó por el lugar (que debería haber estado aislado) y anduvo por ahí, de forma antitécnica, supuestamente recogiendo cascabillos. Si ha visto CSI, debería saber que eso es muy inapropiado en una escena en la que ha habido muertos y heridos. ¿Dónde estaba el MP para evitar que Menchú contaminara el lugar.

Una investigación confiable va a ser difícil porque es un tema politizado. Hay organizaciones influyentes y poco escrupulosas que están comprometidas con hacer la revolución desde los movimientos sociales. Es la gente que organiza bloqueos e invasiones, entre otras acciones igualmente delictivas. Es la gente que acarrea a la mara y que se beneficia con los muertos y heridos de Toto; y con los Mario Alioto y los Abner Abdiel que pudieran darse por ahí.

La investigación científica, técnica y objetiva es importante para saber la verdad; y para ello los embajadores de países amigos deberían hacer chitón. Es una hipocresía que digan que el Ejército debe mantenerse al margen de este tipo de asuntos, cuando la Constitución lo faculta para ello; y mientras que sabemos que cuando Merkel visitó Grecia, para protegerla a ella y a su embajada (contra los manifestantes) había unidades antiterroristas y ¡francotiradores en los tejados!

Lo cierto es que, en casos así, fuerzas debidamente entrenadas y equipadas deberían actuar rápidamente; y coincido con que es una imprudencia mandarlos a esos lugares a pararse ahí, a hacer nada, y a elevar el nivel de tensión.

Las manifestaciones no deben ser criminalizadas; pero donde hay coacción, amenazas, robo, hurto e incendio agravados, e instigación a delinquir, hay delitos. Y donde hay delitos no hay ejercicio de derechos, sino actos delincuenciales. Para algunos, ¡la lucha sigue!…tristemente.

Esta columna fue publicada en El Periódico.


09
Oct 12

Marta Magdalena Ixbalán y meditaciones sobre Totonicapán

Mayra Mendoza, maestra de una escuela de Santiago Atiltán, Sololá, aseguró que Marta Magdalena Ixbalán murió por falta de atención médica luego de que se regresara la ambulancia que la llevaba hacia la capital, trassufrir heridas tras caer del segundo nivel de su vivienda. Mendoza contó que por la gravedad de las heridas la Ixbalán, madre de siete hijos, era trasladada a la capital; pero que por el bloqueo la regresaron y decidieron ir al hospital de Quetzaltenango.  Empero, murió en el camino, cuando iban por Sololá.  Emisoras Unidas reportó este suceso lamentable…y nadie más entre los medios tradicionales.  En las redes sociales, sin embargo, la noticia se regó como pólvora.

En los medios de comunicación tradicionales tampoco has leído comentarios acerca de que Rigoberta Menchú llegó al lugar de los hechos, en Totonicapán, y se paseó por la locación recogiendo cascabillos y contaminando la escena.  En los medios tradicionales viste la foto…pero, ¿quién se atrevió a comentarla? Cosa así sólo las ves en los nuevos medios y en las redes sociales.

Reitero lo que escribí el sábado pasado: La sangre de los muertos y heridos durante los acontecimientos del jueves en Totonicapán, cae en las manos de la “dirigencia popular” que organiza bloqueos e invasiones; y que lleva y trae a la gente para sus propósitos políticos. Urge, sin embargo, una investigación científica, técnica y objetiva que aporte luces sobre qué es exactamente lo que ocurrió en el kilómetro 170 de la Ruta Interamericana y quiénes fueron los responsables de aquellos acontecimientos dolorosos.  Urge una investigación que no se base en los prejuicios ideológicos y políticos de ninguna de las partes interesadas.

Dicho lo anterior, y en el supuesto de que no hay tal cosa como un bloqueo, o una invasión pacíficos -y que esos actos constituyen violencia y agresión-<, debería estar claro que las autoridades tienen no sólo la facultad sino la obligación de despejar las vías (o ejecutar los desalojos) en protección de los derechos de las personas que están siendo víctimas del bloqueo, o de la invasión.

Siendo que los derechos, como el de manifestarse y el de petición, son derechos no-rivales (es decir que no rivalizan con otros como el de la libertad de locomoción), aquellos deben ser ejercidos sin violencia y sin afectar los derechos de terceros.  No se vale argumentar que se está ejerciendo un derecho, cuando se están violando los derechos de otros.

Ahora bien…en ejercicio del Derecho y de la autoridad, la remoción de los bloqueadores y de los invasores debe hacerse de forma técnica.  En casos de bloqueos y de invasiones,  Inteligencia debe identificar a los dirigentes y negociadores profesionales deben tratar de resolver el asunto por las buenas -en un tiempo prudencial que no alargue ni aumente los costos (en vidas, tiempo y recursos) para las víctimas.  La policía debe llegar con cañones de agua, balas de caucho y bombas lacrimógenas y disolver los bloqueos (o las invasiones) si los bloqueadores, o invasores persisten en violar los derechos de terceros.

Por cierto que, en medio de la tragedia, llama la atención la hipocresía de los embajadores que cuestionan el uso del Ejército en estos casos.  Hipocresía que se hace evidente cuando nos enteramos de que Angela Merkel visitó Grecia y que para protegerla a ella y a su embajada -¡contra los manifestantes!- había 6,000 policías, incluyendo unidades antiterroristas y ¡francotiradores en los tejados!  También llama la atención, dijo mi amiga MD,  que si la manifestación de Totonicapán era pacífica, por qué es que las fotos publicadas en los diarios son tomadas no desde el lado de los manifestantes; sino del lado de las autoridades.  ¿Qué les hubiera pasado a los periodistas si hubieran ido a tomar fotos desde el lado de los bloqueadores?

Dicho lo anterior, ¿qué bien puede hacer mandar un grupo de soldados -armados- a pararse y quedarse quietos, durante horas, frente a un bloqueo, o a una invasión?  Imagínate la tensión que se va creando en esas circunstancias.  Tensión que beneficia a los que necesitan mártires para llevar a cabo la revolución desde los movimientos sociales.  Haz clic para escuchar un testimonio de lo angustiosas que pueden ser estas situaciones.

¿Cómo debe actuar la tropa si la dirigencia de los bloqueadores y los invasores los amenaza? ¿Cómo deben actuar los particulares si las turbas destruyen su propiedad -o los bienes que les han sido encomendados- o los  toman?

Hay técnicas para lidiar con estas circunstancias; y las autoridades están obligadas a utilizar esas técnicas para conservar  la autoridad.

Por cierto que en una sociedad que no esté bajo acoso, la vía sana y normal para que los ciudadanos resuelvan problemas políticos es la de sus representantes en el Congreso.  ¿Dónde está y qué papel juegan los diputados de Totonicapán?  ¿O cualquiera otro diputado?  El problema de fondo es no sólo que la institución parlamentaria ha sido minada y pervertida; sino que hay que estar claros en cuanto a que lo que ocurrió en el kilómetro 170 está íntimamente relacionado con una dirigencia popular cuyo lema es: ¡La lucha sigue!

El liderazgo de los 48 cantones está en un enredo.  Puede actuar responsablemente y buscar la solución de sus inquietudes por medios pacíficos e institucionales; o puede dejarse arrastrar por el camino por el que los están llevando los que al grito de ¡Estamos de frente!, siempre están en la retaguardia escondidos detrás de pañuelos.

A ellos, ni la señora Ixbalán, ni sus hijos, ni las otras víctimas de lo que organizaron en Totonicapán les importan.  Lo que les importa es hacer la revolución desde los movimientos sociales.

Actualización: María Xicay Ratzán de Ajcabul, es el nombre de  la persona que murió el día de los bloqueos en Totonicapán.  Ella se resbaló al tender ropa en la terraza de su casa en Santiago, Atitlán. Los bomberos la trasladaron del hospital local al de Sololá debido a una fractura en su cráneo, pero no pudo pasar por la ruta Interamericana para llegar a su destino.  Haz clic para escuchar una conversación con su hermano.


06
Oct 12

La sangre, la “dirigencia popular” y Totonicapán

La sangre de los muertos y heridos durante los acontecimientos del jueves en Totonicapán, cae en las manos de la dirigencia popular que organiza bloqueos e invasiones; y que lleva y trae a la gente para sus propósitos políticos. Urge, sin embargo, una investigación científica, técnica y objetiva que aporte luces sobre qué es exactamente lo que ocurrió en el kilómetro 170 de la Ruta Interamericana y quiénes fueron los responsables de aquellos acontecimientos dolorosos.

¿Quiénes organizaron el bloqueo violento de la carretera? ¿Quiénes llevaron a la gente? ¿Quiénes dispararon? ¿Con qué tipo de armas? ¿Hubo provocaciones? En inglés y en el contexto de Watergate, existe una frase que dice Follow the money, para indicar que, cuándo se quiere saber cuál es el origen de algo, hay que averiguar de dónde viene el dinero.  En este caso, y parafraseando la cita mencionada antes, parte de las investigaciones que se hagan deberían seguir el adagio: Follow the blood.  ¿A quién benefician los mártires?  ¿A quién beneficiaron las muertes de Mario Alioto y Abner Abdiel en su momento? ¿A quién beneficiaron los muertos en la provocación de Xamán?

La investigación científica, técnica y objetiva, y de esto hay que estar conscientes, va a ser cuesta arriba.  Para comenzar la escena de los acontecimientos -como ocurrió en el caso Gerardi- no ha sido tratada como debería.  Vemos, por ejemplo, que Rigoberta Menchú (Premio Nobel de la Paz) se paseó por el lugar -que debería haber estado aislado- y anduvo por ahí, supuestamente recogiendo cascabillos.  Cualquiera que haya visto CSI sabe que esto es muy inapropiado en una escena donde ha habido muertos y heridos.

Mientras tanto deben privar la calma y la razón.  La dirigencia popular debe cesar acciones violentas como el bloqueo de carreteras y  las invasiones.  Las autoridades deben conducir una investigacion confiable: científica, técnica y objetiva.  Los responsables de todos los actos violentos de la jornada deben ser identificados y procesados. Se debe distinguir entre los actos de agresión y los actos de defensa.

Deben privar la calma y la razón.


05
Oct 12

Ni “cuio” dicen

Fue decapitado en Jalapa. Sus atacantes [que intentaban invadir su finca] le cortaron la cabeza con un machete y la pusieron en una bolsa. Su hermano y su abuelo salieron heridos. La noticia salió en una esquina y no vi, ni oí, a defensor alguno de los “derechos humanos” clamar por la sangre de esta víctima. Pero, ¿cómo iba a ser de otro modo? La víctima era finquero, y ¿qué oligarca de los derechos humanos, o qué oenegero que se respete va a conmoverse por el asesinato de un finquero?

Es como en Barillas. Una turba atacó a un grupo de soldados y los dejó mal heridos; y ni cuío hicieron los paladines de la PDH, o de la ODHAG. La turba destrozó un hotel; pero, ¿a quién le importan los hoteleros?

¿Habrá una investigación para dar con los asesinos del finquero?, ¿o quedarán impunes? ¿Será, el finquero, otra víctima de la todopoderosa “dirigencia popular” que bloquea, invade, destruye, golpea y decapita? Sospecho que no, y que el doble estándar es la regla entre la oligarquía de los derechos humanos y los ecohistéricos.

Una explosión en una central de Pemex dejó 10 muertos y 40 heridos. ¿Y los ecohistéricos? ¿Y los defensores de los derechos humanos? ¡Silencio sepulcral y atronador! Tal y como ocurrió con el desastre en Aumay, Venezuela.

Cuando se trata de empresas estatales ninguno de aquellos dice cuío. No sería el caso, si lo de México y lo de Venezuela hubieran ocurrido con alguna empresa privada. Los de siempre tienen sensibilidades y estándares flexibles cuando se trata de desastres y daños ambientales causados por organizaciones estatales. ¿Dónde están los verdes y los ecohistéricos?

Sospecho que están donde han estado ignorando el daño que los soviéticos le hicieron al Mar de Aral. Están donde estaban cuando el pozo Ixtoc I produjo un derrame de petróleo de proporciones bíblicas; pero como era de la estatal Pemex, hubo silencio. Están donde han estado para no decir nada por la contaminación con plomo y cadmio en la Alta Silesia… también detrás de la Cortina de Hierro. No oyes el clamor de los verdes por la contaminación en Pekín . La mayoría de los 10 casos de contaminación más dramáticos ocurren en países socialistas; y ¿has oído de ellos? No. Los ecohistéricos y los defensores de los derechos humanos no hablan de estas cosas. Ni cuío dicen.

Columna publicada en El Periódico.


01
Oct 12

¿Y los defensores de los “derechos humanos”? Ni cuío

Mynor Escobar, de 41 años, fue decapitado en Jalapa.  Sus atacantes le cortaron la cabeza con un machete y la pusieron en una bolsa.  Su hermano, y su abuelo, don Genaro fueron heridos por los mismos atacantes.  La noticia está por ahí, en una esquina; y entre ayer y hoy no vi, ni oí, a defensor alguno de los derechos humanos clamar por la sangre de Escobar.  Pero…¿cómo iba a ser de otro modo? Escobar era finquero, y, ¿qué oligarca de los derechos humanos, o qué oenegero que se respete va a conmoverse por el asesinato de un finquero?

Es como en Barillas, Huehuetenango.  Una turba atacó a un grupo de soldados y los dejó mal heridos; y ni cuío hicieron los paladines de la Procuraduría de los Derechos Humanos, o de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala.  La turba destrozó un hotel; pero…¿a quién le importan los hoteleros?

¿Qué irá a hacer el Ministerio Público? ¿Habrá una investigación exahustiva para dar con los asesinos de Escobar?…¿O quedarán impunes?  ¿Será, Escobar, una víctima de la todopoderosa dirigencia popular que organiza invasiones, destruye, golpea y decapita?

De paso, y aparentemente, Escobar pudo defenderse y puede ser que tres de sus agresores hayan recibido plomo.  ¿Pueden, los cómplices de aquellos invasores, esconder sus cuerpos? Y, ¿por qué?