09
Abr 15

La Antigua, la inmunda

antigua-luis-figueroa-carpe-diem

Antes yo iba a La Antigua para las fiestas que preceden a la Pascua.  Casi nunca para quedarme, pero si para visitar y disfrutar del ambiente.  Dejé de hacerlo cuando una noche, en el Parque Central, noté una inmundicia rayana en lo asqueroso.  Los botes de basura habían sido rebasados días atrás.  La gente -porque es la gente la responsable- había dejaro en el suelo bolsas, empaques, frutas, pañales, botellas, heces y todo tipo de basura.  ¡Pero es que era mucha!  Un par de años después tuve que ir para acompañar a unos arquitectos extranjeros que querían ver casas antigueñas.  Lo de las casas estuvo de película; pero la suciedad en las calles fue impresionante.  Impresionante de una forma muy fea.

Todo esto viene a que hoy, Gabriel Azurdia, en Prensa Libre, llamó la atención sobre la falta de agua, al mal olor  y al hecho de que las autoridades de la Ciudad Colonial no estuvieron a la altura durante las festividades.  La Antigua se vio rebasada, otra vez.

En parte, ¡por supuesto!, es culpa de las autoridades irresponsables e ineptas; pero en buena parte la inmundicia es responsabilidad de la gente sucia porque la porquería no llega ahí sola.


07
Abr 15

La alegría del matilisguate

150406-matilisguate-luis-figueroa-carpe-diem

Este hermoso matilisguate me da la bienvenida al trabajo en esta temporada.  Su color intenso y su floración densa alegran más mis mañanas.

Este es el último de la larga fila de matilisguates que engalanan la 11 calle de la zona 10 y que se extienden hasta la entrada de la Universidad Francisco Marroquín por La Margarita.  Esos Matilisguates, por cierto están ahí por solicitud de mi bisabuelo, Federico, que vivía en la esquina de la 11 calle y Calle Real de la Villa.  El Intendente de la ciudad -en tiempos de Jorge Ubico- le preguntó que qué árboles le gustaría que sembrara ahí, y mi bisabuelo pidió matilisguates.


06
Abr 15

Kenya en el corazón

988909_488545811293469_261068624648559178_n

Un grupo de militantes somalíes islamistas irrumpió en el Garissa University College, de Kenya, y asesinó a 147 infieles.  El grupo responsable de la matanza se llama Shabab y este no fue su primer acto de naturaleza terrorista.

Cuando leo que hay quienes sostienen que todas las ideas merecen respeto, me pregunto, ¿qué respeto puede merecer la idea de que es moralmente deseable el asesinato de infieles? El mundo musulmán, por dignidad, y Occidente -porque la civlización está bajo ataque- deben terminar cuanto antes con la brutalidad y la demencia yihadista que, amenazó con una guerra larga y espantosa.

Cuando uno ve la foto de las víctimas atisba lo que quiere decir espantoso y recuerda que espantoso puede adquirir las proporciones de Ruanda en 1994 y se hiela la sangre.

En 1963, el emperador de Etiopía, Haile Selassie I dio un discurso en la ONU y ese discurso fue convertido en la canción War, por Bob Marley; y de eso me acordé cuando leí la noticia de lo ocurrido en Garissa.  Pensé que si a la letra se le cambian las referencias al racismo, por alusiones a la religión, aquella canción es muy relevante no sólo para la dolorosa actualidad africana, sino para la de Occidente y el mundo.  Piensa en la letra de la canción como algo que diría así:

Until the philosophy which hold one religion superior
And another
Inferior
Is finally
And permanently
Discredited
And abandoned –
Everywhere is war.

No le tememos a la muerte, para nosotros va a ser como unas vacaciones de Pascua, gritaban los yihadistas en swahili, antes de disparar.  No se preocupen, los vamos a matar, pero nosotros también moriremos, dijeron también.  Mientras el misticismo y la irracionalidad sigan influyendo en la política, en la filosofía, en la ética y en las vidas de millones de personas, everywhere is war. Guerra larga y espantosa como la que se está incubando en Kenya.


06
Abr 15

Los helados olímpicos

150403-helado-olimpico.luis.figueroa.carpe.diem

En 1950 se celebraron en Guatemala los Juegos Centroamericanos y del Caribe; y los chapines dispusieron que eran las olimpiadas.  De aquellos tiempos y de aquella efemérides datan los que conocemos como helados olímpicos que son helados con sabor a naranjas y rellenos de crema.

Son infaltables en el menú de los helados de carretilla y son unos de mis favoritos.  Cuando era niño, mi abuelita Juanita y La mamita (mi tía abuela) sólo me dejaban comprar helados de carretilla marca Sharp porque esos eran los que gozaban de su confianza. Los olímpicos y los de crema forrados con chocolate siempre me recuerdan la temporada que pasamos con mis padres y hermanos en el desaparecido Turicentro Likin, para su inauguración.  Esos eran los que comíamos todos los días.

También me gustaban los de sandwich.  Estos eran los que comía cuando mis padres nos mandaban a las matinales, en el cine, y nos daban 15 centavos.  Con eso comprábamos un helado de sandwich a la entrada, uno en el intermedio (porque había dos pelis) y uno a la salida.

Más tarde en mi vida, al principio de la Secundaria, el heladero de mi barrio era Nelson. A él le comprábamos helados Foremost con frecuencia, y nos conocía de nombre. Uno conocía el sonido de las campanas de su carretilla, y la forma de su sombrero.


05
Abr 15

¡Ya vinieron los conejos de Pascua!

150404-conejos-de-pascua-luis-figueroa-carpe-diem

Los colores de la pascua son el amarillo, el anaranjado y el rojo que son los colores del amanecer.  Son los colores de la primavera y del sol que vuelve (en el hemisferio norte) luego del infierno frío y oscuro.  Son los colores de la vida tibia, suave y agradable propia de aquella estación del año.  Son los colores de una fiesta muy, muy antigua relacionada con la vida, la alegría, y la fertilidad; de ahí que los conejos y los huevos sean los íconos de esta celebración. Mi abuela, Frances, solía estrenar  algo de ropa en esta fiesta y los colores que usaba eran los propios de la festividad.

Los colores de la pascua milenaria contrastan con los de la Semana Santa, que son el negro y el morado.  El negro es el color de la muerte, de lo oscuro, del vacío, de la soledad, de la noche, del mal y la tristeza.  El morado (violeta, o púrpura) es el color del poder, y de la magia y de la fe (frente a la racionalidad); es el color del confesionario (de la culpa) y de algunos ritos funerarios.

Cuando era niño, el conejo llegaba a la playa, a Panajachel, a la casa -o donde quiera que estuviéramos-  porque mis padres acarreaban huevos de chocolate, o de almendras.    Sin que los niños nos diéramos cuenta, mis padres escondían los huevos en el jardín y en el momento oportuno nos decían que el conejo había pasado y que saliéramos a buscar huevos. Cuando los mayores crecimos un poco, se nos mandaba a alguna habitación lejos del jardín y -aunque ya sabíamos que eran mis padres los que escondían los huevos, y que no había tal conejo- igual disfrutábamos de salir a buscar y encontrar los dulces. Cuando chicos, lo importante era encontrarlos; y cuando crecíamos el asunto era de a ver quién encontraba más.

Esta tradición es de origen germánico y precede al cristianismo; pero también las culturas mesoamericanas tienen conejos benefactores involucrados en sus leyendas.   En la luna, donde otras culturas ven la cara de un hombre, los pueblos de mesoamérica (como los chinos) ven un conejo.  ¿Y cómo fue a parar ahí?

Según un mito del pueblo de Chiconamel, del norte de Veracruz, un dios ocasionó un diluvio universal; y un hombre y su familia se salvaron contra la voluntad divina porque se escondieron en un cajón, siguiendo el consejo que les dio un conejo.  El dios que había ocasionado el diluvio se enteró de los sobrevivientes cuando estos encendieron fuego para asar pescados; y de acuerdo con el relato nahua, el conejo fue castigado y por salvar a los hombres fue condenado a alumbrarlos y fue transformado en la Luna.  Esto lo leí en Imágenes de la mitología maya, por Oswaldo Chincihlla.

Me gusta mucho esta fiesta porque es alegre y colorida. Desde tiempos antiguos, el conejo era un símbolo de la fertilidad asociado con la diosa fenicia Astarté, a quien además estaba dedicado el mes de abril.  En recuerdo de aquella diosa, a la festividad de pascua se la denomina Easter, en algunos paísesEsto es porque también era la festividad de la primavera para honrar a la diosa teutónica de la luz, a quien se conocía en el mundo anglosajón como Easter.  Para el siglo VIII los anglosajones ya habían transferido dicho nombre a la fiesta cristiana.

Me gusta esta fiesta porque celebra la vida, el regreso del sol y de la luz y la fertilidad.


04
Abr 15

Encantador el eclipse de Luna

150404-eclipse-lunar-luis-figueroa-carpe.diem-2

¡Por poquito y me lo pierdo!  Luego de la aventura alfombrera de ayer dispuse no poner el despertador y levantarme a ver el eclipse lunar sólo si me despertaba espontáneamente.  ¡Y dicho y hecho! Me desperté justo a tiempo para ver aquel espectáculo encantador.  Para admirar la mecánica celeste y para meditar un rato sobre nuestra capacidad para entenderla y explorarla.  Sobre lo maravilloso que es que la tecnología, la ciencia y la filosofía hayan hecho posible que llegaran hombres a la Luna…y sobre lo hermosa, cautivadora y preciosa es Selene.

Hubo muchas nubes y, al final, la aurora se impuso sobre el eclipse; pero fue una experiencia diferente.  La Luna se veía muy bien sobre la ciudad de Guatemala y junto a los volcanes Agua, Fuego y Acatenango.  Los cenzontles propios de abril -y ansiosos por aparearse- también acompañaron al espectáculo astronómico.

Todo fue tan hermoso que no me di cuenta de que hacía mucho frío.  Pero, con todo y eso, me alegro de haberme despertado y de no haberme perdido este eclipse.

Imagen de previsualización de YouTube

04
Abr 15

¡La tercera alfombra fue un éxito!

150403_alfombra_asi_es-la-vida

Las tradiciones nos presentan la oportunidad perfecta para enriquecernos cultural y afectivamente.  Nos sirven para  aprender acerca de costumbres y prácticas que en muchos casos son inmemoriales; y que se han adaptado, o han permanecido prácticamente inmutables. Por eso es que practico algunas tradiciones -aunque no esté de acuerdo con la filosofía de muchas de ellas-.  Es que me gusta el encuentro entre generaciones; el establecimiento y fortalecimiento de vínculos culturales, históricos, familiares, y amistosos; la tarea en común y la recompensa alrededor de la mesa generosa.

Los lectores descuidados creen que porque uno es individualista debería rechazar las prácticas culturales colectivas.  Empero, no hay nada en el individualismo metodológico que apunte en esa dirección; y ciertamente no hay nada en el individualismo -como principio según el cual los hombres poseen  derechos inalienables que no les pueden ser arrebatados por ningún otro hombre, ni tampoco por cualquier número, grupo o conjunto de hombres- que apunte hacia aquella creencia.

Las tradiciones colectivas son parte de la evolución social y la enriquecen.  Son parte del largo proceso de prueba y error por medio de cual crece y prospera una sociedad.  No sólo de forma, sino también de fondo.  Las tradiciones dan un sentido de pertenencia: a este grupo de amigos, a esta familia, a este clan, o a esta tribu…en estas circunstancias particulares.

Dicho lo anterior, de verdad les agradezco a mi bisabuela, a mis abuelas, a mis padres, a mis amigos y a todos los que no sólo me enseñaron a disfrutar de las tradiciones y de la alegría de celebrarlas en compañía de quienes uno ama, respeta, o admira; sino que me permiten ser parte de ellas.  ¡Mi vida es muchos más rica gracias a las experiencias, y a quienes me acompañan en el camino de vivirlas!

Este año, como en 2013 y 2014,  hicimos alfombra con unos amigos en la Quinta avenida y Primera calle de la zona 1. Las alfombras son componentes propios e indispensables de las procesiones chapinas. En su libro, Alfombras de aserrín,  Amelia Lau Carling cuenta que La semana antes del domingo de Pascua…los vecinos crean alfombras de aserrín teñido, de flores y de frutas sobre el camino de muchas procesiones.  Año tras año las hacen con nuevos diseños.  Año tras año las procesiones marchan sobre ellas, destruyendo sus dibujos al pasar.  De niña en Guatemala, mi hogar era el de una familia china que se aferraba a sus costumbres.   Pero la semana santa era una temporada como ninguna otra hasta para una familia china tan tradicional como la nuestra.  Con los vecinos nos juntábamos en las aceras para admirar las alfombras antes de que los cortejos caminaran sobre ellas.  Viendo las procesiones, yo sentía que la historia que narraban ocurría ahí mismo.  Y la belleza de los breves tapices creados con tanto primor se ha quedado grabada en mi corazón.

Elegí este relato porque Amelia expresa muy bien mis propios sentimientos frente a las alfombras; porque la familia de Amelia vivía en la Quinta Avenida de la zona 1, a unas cuadras donde vivía mi tatarabuela, Gilberta y su familia, sobre la misma avenida en la que hicimos la alfombra del viernes; y porque este año –por tercera vez en mi vida– estuve involucrado en la elaboración de una alfombra de aquellas.

Al describir el proceso, Amelia cuenta que Primero puso una capa de aserrín natural y la regó con agua.  En seguida sus ayudantes dibujaron sobre ella las figuras de aserrín coloreado.  Se encaramaban sobre  tablas para alcanzar los lugares que debían adornar sin estropear lo que ya habían hecho.  Con un colador y unos esténciles de cartón, pasaban finas lloviznas de colores.  Cuidadosamente medían los diseños, siguiendo las instrucciones…luego otro ayudante pasaba por toda la alfombra con una regadera muy fina de agua, “pish, pish”, para que el aserrín quedara bien plano.  Ay, que linda era.  ¡Parecía una alfombra de verdad!

Como los dos años anteriores, luego de elaborar la alfombra doña Yoli nos invitó a almorzar los tradicionales bacalao a la vizcaína, curtido y moyetes.  ¡Que le salen deliciosos!  Una buena recompensa por unas 5 horas de trabajo…que no cuentan como trabajo porque es un agradable encuentro entre viejos y nuevos amigos, acompañado por buenas bebidas y cositas variadas para comer. Cansados, claro, pero siempre dispuestos a reírnos y a disfrutar de todo lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico.  Le haim.

La foto de arriba es por Raúl, de Así es la vida; y el de la foto de abajo, por José Eduardo,  es el equipo que elaboró la alfombra frente a la casa de doña Yoli (aunque faltaron, en la foto, Erick y Andrés).

150403_equipo-alfombra


03
Abr 15

Alfombra y playera de un asesino en serie

150402-alfombra-che-guevara

Uno no puede sino fascinarse con los contrastes de esta temporada y este es mi favorito hasta ahora:  Lleva una playera del che Guevara -el asesino en serie favorito de algunos-, una persona que está elaborando una de esas preciosas alfombras de aserrín coloreado que son tradicionales en Guatemala durante esta temporada.  Me pregunto si la gente sabe de qué se trata el che Guevara.

Por si no conoces a Ernesto Guevara, he aquí algunas frases para preguntarte, ¿por qué es que es tan popular?  Las frases son de un artículo de Richard Salvatierra.

1. Los jóvenes deben abstenerse de cuestionamientos ingratos de los  mandatos gubernamentales. En su lugar, tienen que dedicarse a estudiar, trabajar y al servicio militar.

2. ¡Los jóvenes deben aprender a pensar y actuar como una masa. Es criminal pensar como individuos!

3. Durante la crisis cubana de los misiles en octubre de 1962, el Che apoyó a Fidel en la confrontación nuclear con Estados Unidos. Se decepcionó cuando Khrushchev decidió retirar los misiles, ante la amenaza de una guerra nuclear (ver las Memorias de Nikita Khrushchev). Él le dijo al reportero británico Sam Russell del periódico socialista Daily Worker que si los misiles hubiesen permanecido (en Cuba), los hubiésemos utilizado contra el mismo corazón de los Estados Unidos incluyendo a Nueva York. Nunca debemos establecer la coexistencia pacífica. En esta lucha a muerte entre dos sistemas tenemos que llegar a la victoria final. Debemos andar por el sendero de la liberación incluso si cuesta millones de víctimas atómicas.

4. Hay que acabar con todos los periódicos. Una revolución no se puede lograr con la libertad de prensa.

5. Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un detalle burgués arcaico. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro.

6. ¡El odio es el elemento central de nuestra lucha! El odio tan violento que impulsa al ser humano más allá de sus limitaciones naturales, convirtiéndolo en una máquina de matar violenta y de sangre fría. Nuestros soldados tienen que ser así.

7. El racismo de Che se hace evidente en estos comentarios en su diario de viaje: Los negros, esos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño, han visto invadidos sus reales por un nuevo ejemplar de esclavo: el portugués.  El desprecio y la pobreza los une en la lucha cotidiana, pero el diferente modo de encarar la vida los separa completamente.

8. Y continúa …el negro indolente y soñador, se gasta sus pesitos en cualquier frivolidad o en ‘pegar unos palos’ (emborracharse), el europeo tiene una tradición de trabajo y de ahorro que lo persigue hasta este rincón de América y lo impulsa a progresar, aún independientemente de sus propias aspiraciones individuales. En la película Diarios de Motocicletas omitieron esta observación incómoda del diario del Che.

9. El 18 de febrero de 1957 el guía campesino Eutimio Guerra, acusado de pasar información al enemigo, es enjuiciado por los rebeldes y condenado a muerte. A la hora de la ejecución, sus compañeros no se deciden a pasarlo por las armas, y es cuando el Che se adelanta, extrae su pistola matando de un disparo en la sien a Eutimio, describiendo el acto en su diario de la Sierra Maestra: …acabé el problema dándole en la sien derecha un tiro de pistola[calibre] 32, con orificio de salida en el temporal derecho. Boqueó un rato y quedó muerto. Al proceder a requisarle las pertenencias no podía sacarle el reloj amarrado con una cadena al cinturón, entonces él me dijo con una voz sin temblar muy lejos del miedo: ‘Arráncala, chico, total…’ Eso hice y sus pertenencias pasaron a mi poder. Posteriormente Che escribirá en su Diario: …ejecutar a un ser humano es algo feo, pero ejemplarizante. De ahora en adelante aquí nadie me volverá a decir el saca muelas de la guerrilla.

10. En una carta a su padre refiriéndose a dicha ejecución escribe: Tengo que confesarte, papá, que en ese momento descubrí que realmente me gusta matar.


02
Abr 15

La deliciosa miel de garbanzos

150402-miel-de-garbanzos-luis-figueroa-luisfi

La deliciosa miel de garbanzos tradicional de la costa sur guatemalteca es uno de los platillos tradicionales de la temporada.  Deliciosos y delicados garbanzos acompañados con cubitos de mangos, plátanos maduros y papaya, bien caladitos en panela canche.

Se pueden comer solitos, que son riquísimos; pero…¿qué tal si en esa miel remojas pan dulce, de horno de leña?  ¡Aaaaaaaaaaaah, eso es la vida!, como dijeron unos cuates peruanos el año pasado cuando la probaron en casa.

En casa hacemos dos versiones de este postre, esta que es la de la costa sur y la que es propia de la ciudad de Guatemala y del altiplano.

Nota el colorido de la fruta entre la miel y los garbanzos.


01
Abr 15

¡Pero qué bacalao tan bueno!

150401-bacalao-luis-figueroa-carpe-diem

Este año el bacalao lo hicimos con cebollas cultivadas en nuestro balcón y con tomates frescos y bien maduros de la finca Bejo; y como dijeron Les Luthiers: el bacalao es alabao.  Por motivos de agenda, el bacalao que tradicionalmente se almuerza el viernes -en Guatemala-, en casa lo almorzamos hoy,  miércoles.   Y luego comeremos un poquito el jueves y otro poquito  el viernes y el sábado rasparé la olla con buen pan hasta que no quede nada de nada.  A veces me gusta comerlo frío, como boquita para un buen whisky.

En casa lo cortamos en cubos y le cambiamos de agua unas tres o cuatro veces a lo largo del día para quitarle la sal. Luego colamos los cubos y los secamos bien, bien y  los freímos en abundante (generosamente abundante) aceite de oliva, cebollas rodajadas finamente, ajos picados y tomates asados y licuados, con chiles guaque y chiles pasa asados; a esa salsa le añadimos tiras de chiles morrones, aceitunas rellenas de pimientos y alcaparras sin sal. Luego lo comemos sobre arroz blanco, y en su salsa remojamos pan francés de horno de leña. Con lo que hay que tener cuidado es con quitarle bien la sal.  ¡Es espantoso el bacalao salado!  Este año los comimos acompañados por tamalitos de viaje con queso, hechos por doña Rosa; y con pan de cebollas y semillas de amapola, hecho por nuestra amiga, Carmina.  La sangría para acompañar el almuerzo me salió magnífica, muy delicadamente sazonada con un toque de licor de pêche du Verger.  De postre hubo miel de garbanzos, de la Costa Sur.

Recuerdo que desde muy niño me gustaba mucho este plato emblemático de la temporada.  En aquel tiempo aún el bacalao de mejor calidad venía con espinas; de modo que a los niños nos vigilaban cuando comíamos el pescado y uno ya se sentía grande cuando podía comerlo por su cuenta.

No recuerdo cuándo fue la primera vez que preparé mi propio bacalao y voy  a aventurar la idea de que puede que haya sido muy a principios de los 90.  Antes de eso lo comía en casa de mis padres, o en las casas de mis abuelas, donde, además, a veces hacían el también tradicional pescado seco chapín, envuelto en huevo y con vegetales.   Ese también es una delicia.  En Guatemala le llaman bacalao a cualquier pescado seco y salado; pero el bacalao en casa es bacalao de verdad.