Hoy, de 12:30 a 2:00 p.m. (Central Time), estaré en el programa de radio Todo a pulmón que conducen Marta Yolanda Díaz-Durán y Jorge Jacobs.
Usted puede escucharnos en http://www.radiopolis.info/; y en la 100.9 F.M.
Hoy, de 12:30 a 2:00 p.m. (Central Time), estaré en el programa de radio Todo a pulmón que conducen Marta Yolanda Díaz-Durán y Jorge Jacobs.
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Hoy, en el programa de televisión Viva la Mañana, el vicepresidente chapín, Rafael Espada, comentó las intenciones presidenciales de remover al Procurador General de la Nación. El doctor machete, que generalmente actúa como cañon suelto volvió a hacer de las suyas.
Espada dijo que el Presidente tiene derecho a poner a su gente en los puestos de confianza del Estado. Lo cual no estaría mal, si no fuera porque, en una república y en el marco de un estado de derecho, el ejercicio del poder público está sujeto a las limitaciones señaladas por la Constitución y las leyes; y los funcionarios están sujetos a la ley por lo que no son superiores a ella.
Ergo, si la Constitución dice que el Procurador General de la Nación durará cuatro años en el ejercicio de sus funciones, ¡Debe durar cuatro año!, a menos que el Presidente lo remueva por causa justificada, tal y como lo indica la Ley Fundamental. El Presidente no puede removerlo porque tenga “derecho a poner a su gente”, como pretende Espada.
Recientemente leemos que el régimen de Cuba está aflojando los controles y las prohibiciones que pesan sobre su poblacion. Hace poco, la dictadura le permitió a la gente tener teléfonos móviles; y hoy leemos que Raúl Castro le ha autorizado a los cubanos a alojarse en los hoteles de la isla. No fue hasta hace muy poco que a los cubanos se les dio permiso para tener hornos de microondas, DVD players, y otros aparatos domésticos.
A esto es lo que Friedrich A. Hayek se refiere cuando dice que la libertad es una; y que cuando en una sociedad se permite la coacción arbitraria, entonces no hay libertad. El efecto de la coacción arbitraria es que hace que quienes están sometidos a ella tomen decisiones de acuerdo con los intereses y las demandas de quienes los coaccionan, y no de acuerdo con sus intereses y sus necesidades propias.
Sólo una sociedad en la que la coacción arbitraria ha sido eliminada es una sociedad de personas libres, propiamente dicha. Cuando lo que hay son libertades, estas en realidad son privilegios, permisos, autorizaciones especiales y particulares.
Si en una sociedad ha sido eliminada la coacción arbitraria, y por lo tanto hay libertad, ¿qué necesidad hay de habalr de libertades específicas? Ninguna, a menos que haya unas y que no haya otras, o que las haya para ciertos grupos, y no para otros, como ocurría en Cuba, donde extranjeros y pipoldermos sí tenían acceso a teléfonos, hoteles y hornos de microondas por la gracia del régimen totalitario.
Es bueno que se amplíen los permisos y las autorizaciones especiales en Cuba; poco a poco estas pequeñas grietas harán colapsar al régimen que, para salir de la pobreza no se está volviendo más y más socialista, sino que aprovecha más y más del capitalismo. Irónico, ¿o no?
Ecléctico es el nombre del nuevo programa de Marta Yolanda Díaz-Durán, para espíritus libres. No se lo pierda hoy, de 7:00 a 8:00 p.m. (Central Time), en 100.9 F.M. y en http://www.radiopolis.info/
Con copa en mano, estoy seguro de que La Yoli nos llevará por un recorrido intenso de sabores, aromas, colores, sonidos y formas. Muchas de las mejores pelis que he visto ha sido por recomendación de Marta Yolanda. En fin…¡Felicitaciones!
La foto es por Enio Pagurut.
Mi cuate Juan Carlos Hidalgo fue a Rosario, Argentina, para participar en una conferencia que califica de muy exitosa en ocasión del 20 aniversario de la Fundación Libertad.
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Es frecuente que, por la calle donde circulo para llegar a mi casa, los conductores de todo tipo de vehículos transiten contra la vía. Eso pone en peligro la vida y la integridad de os que circulamos correctamente. Hoy, el conductor de esta camioneta se me dejó ir con todo el peso de su vehículo;pero me dio tiempo de tomarle la foto.
Aveces, la Policía Municipal de Tránsito se apuesta en esa vía y en sus inmediaciones y hace platales poníendoles multa a los abusadores que se meten contra la vía.
Lástima que hoy no estaban, porque hubieran hecho una fortuna con la cantidad de automóviles y camionetas que circularon por ahí como este piloto.
Felicitaciones a mis amigos Marta Yolanda, Estuardo, Luis Pedro y Jorge por su programa que empieza hoy. No se lo pierda. Seguramente le invitará a pensar y a cuestionar sus paradigmas. 100.9 F.M. de 7:00 a 8:00 p.m. En línea puede ser escuchado en http://www.radiopolis.info/
Las fotos son por Enio Pagurut.
Pavlik Morózov, c. 1932, fue un joven soviético glorificado por la propaganda de la Unión Soviética por haber denunciado a su padre.
Hoy fui al supermercado a comprar una docena de huevos, dos panes de yemas y dos conchas, y un queso fresco. En la caja, delante de mí, iba una señora en sus late thirties, acompañada por dos niños. Pasó 5 productos y se quedó esperando a que el muchacho de la caja se los empacara.
Cuando el muchacho empezó a pasar mi compra la señora le dijo: ¿Me lo puede empacar? A lo que el muchacho respondió: Con gusto, pero primero voy a pasar la compra del señor (refiriéndose a mí). Acto seguido, la señora se dirigió a otros empleados del supermercado y les pidió: Por favor, ¿me pueden empacar las cosas? Yo sólo me le quedé viendo con cara de No puedo creer que usted sea tan inútil y tan ridícula.
Y digo: ¡Carajo, eran sólo 5 productos! La señora no se veía impedida. ¡¿Por qué jodidos no los metió ella en una bolsa y se fue sin molestar?!
Mi queja viene a que, precisamente anoche, presencié algo parecido, aunque no igual; y con un amigo comentámos la diferencia entre la gente que necesita ser servida y que para eso contrata servidumbre en su casa; y la gente que necesita cierta ayuda y por eso contrata colaboradores o trabajadores.
A mí siempre me ha molestado que la gente trate a sus muchachas y a otros empleados como si fueran servidumbre en el sentido denigrante de la palabra. Anoche, por ejemplo, noté y me gustó mucho que, al concluir una cena a la que asistí, la mayoría de los asistentes pasó a la cocina a agradecerle y a despedirse de la señora que sirvio la cena. Y con el cuate con el que comentamos el hecho, notamos diferencias entre la gente que hace eso, y la que sále sin más.
Hace años dos visitantes extranjeros me comentaron que estaban muy impresionados con los chapines porque, en mi lugar de trabajo, los directivos y ejecutivos saludábamos a los trabajadores en los corredores y dábamos las gracias a quienes nos atendían durante las comidas.
Curiosamente, la semana pasada compartí con ustedes el siguiente pensamiento de María Montessori:
No one can be free unless he is independent…in reality, he who is served is limited in his independence.
Por eso aprecio mucho que mis padres y mis abuelas me enseñaran a dejar hecha mi cama y a recoger mi ropa en las mañanas, a recoger los platos de la mesa, a ordenar mi propio closet, y otras tareas domésticas que le hacen el trabajo menos cargoso a quienes me ayudan; y admito que no soy un dechado de virtudes domésticas.
Yo he tenido mucha suerte con la gente que me ha atendido y me ha ayudado desde pequeño. Para comenzar, mi Nana, Elena que cocinaba delicioso y platicaba mucho conmigo en el planchador; luego, Catalina, Lidia, Queta, Rubén y Fasho, con quienes salía al parque, veía telenovelas y lucha libre, leía los diarios y aprendía sobre las diferentes costumbres y gustos que enriquecen la cultura de la gente; y más tarde Marina, que era toda una jefa de personal y con quien me aventuraba cocinando novedades (a pesar de las quejas presupuestarias de mi papá).
Más tarde llegaron Carmen, que califica como amiga; y doña Julia que me cuida como cosa propia.
Yo opino que las personas que nos ayudan y nos evitan muchas tareas merecen toda consideración y respeto. Por eso me molesta que haya huevones incapaces de empacar 5 productos en una bolsa de supermercado, y malagradecidos que no aprecien el esmero que otros ponen en atenderlos.