04
Jul 17

En celebración del 4 de julio

En El federalista, XXXVII, James Madison nos cuenta que entre las dificultades con que tropezó la convención, una de las más importantes residía en combinar la estabilidad y la energía en el gobierno, con el respeto inviolable que se debe a la libertad y al sistema republicano.

Este y todos los 4 de julio -si las cosas no cambian para mal-  se celebran el Día de la Independencia y los principios y el documento fundacional de esa gran nación que es los Estados Unidos de América. Se celebran los principios que la hicieron posible, y no a su gobierno, ni a sus políticas intervencionistas, racistas, o socialistas.  No se celebra a su gobierno, ni a sus defectos y menos a sus políticos y funcionarios.  Se celebran las ideas expresadas en aquel documento que concluye con una frase que deberíamos meditar todos los guatemaltecos, en el momento histórico que nos toca vivir y forjar: Así que, para sostener esta declaración… nosotros empeñamos mutuamente nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro sagrado honor.

Ojalá que los ciudadanos de aquel gran país se dieran cuenta de lo que están echando a perder.

El 4 de julio es buena ocasión para celebrar los documentos y las discusiones que hicieron posibles la Declaración de Independencia y la Constitución.  Por eso elegí una frase de El federalista, libro que, desde hace varias semanas estamos leyendo y discutiendo en el Seminario del capitalismo, que organiza el Centro de Estudio del Capitalismo, en la Universidad Francisco Marroquín.

¡Happy fourth! Una buena ocasión para meditar acerca de los principios que hacen posible la convivencia pacífica, la cooperación social y el bienestar.


03
Jul 17

“Jesus Henry Christ” y “Jongens”

Voy a recomendarte  mis dos películas favoritas en este fin de semana largo: Jesus Henry Christ y Jongens.

Mis dos frases memorables de Jesus Henry Christ son:

  • Creo que mi hijo es capaz de sacar sus propias conclusiones; frase que le dice Patricia a un cura en defensa de su hijo, Henry.
  • Abran sus ojos, gente. Han estado ciegos a la verdad demasiado tiempo. No hay conejo de pascua, ni hada de los dientes, no Santa Claus. No hay diablo. En realidad el hombre ya no ve que la mano frente a sus ojos es la suya propia; frase del manifiesto que Henry pega en las puertas de su escuela.
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Desde mi perspectiva, Jesus Henry Christ es una parodia exquisita de algunas de las más desatinadas modas del posmodernismo, y una del misticismo.  Es un acercamiento distinto y encantador al valor de los vínculos familiares.  Eso sí, con un humor negro -del bueno- que no es para todos.  Si Wednesday Addams no te parecía encantadora, esta peli no es para ti.

En resumen: Henry James Herman es un niño genio que tiene la capacidad de recordar todo lo que ha vivido, escuchado y leído. Ese hecho, sin conexión alguna con la película, me hizo recordar a Funes el memorioso, de Jorge Luis Borges. Desde que era un bebé Henry mostró signos de inteligencia notable, la cual complicó su permanencia en todos los centros de estudios a los que fue inscrito. La historia de su familia está marcada por las muertes dramáticas y sorprendentes, así como por la ausencia de algunos de sus miembros. A Henry, su madre (que es una activista de izquierda) le ha ocultado el verdadero origen de su existencia: él fue concebido en un tubo de ensayo. Cuando su abuelo le revela su origen, Henry decide ir en busca de su padre biológico y conoce a su hermana.

Mi otra peli favorita del fin de semana largo fue Jongens.

Esta es la historia de Sieger un chico de quince años de edad, que vive con su padre viudo, Theo, y su hermano, Eddy. Junto a su mejor amigo Stef, Sieger forma parte de un grupo atlético y gana un torneo de carrera para así pasar a una nueva instancia. Sieger y Stef junto a Tom y Marc, son elegidos para representar el equipo en una carrera nacional del campeonato.  En este contexto Sieger empieza su proceso de maduración y descubre el amor.

Esta también es una historia acerca del valor de los vínculos familiares; especialmente durante la adolescencia.  Jongens es una aproximación serena y racional -de esas que sólo son posibles desde la óptica de un universo benevolente– a problemas propios de la rebelión y la inseguridad de la adolescencia.  Un universo en el que los padres no son enemigos de los hijos y los hijos no son enemigos de los padres.  Uno en el que sin dejar de ser autoridad y guías, los padres pueden ser amigos.  Uno en el que es posible explorar y equivocarse sin drama.  Uno en el que las dificultades -aunque inevitables- no arrastran al fracaso y al resentimiento.

Si tuviera que describir esta peli con una sola palabra diría que es conmovedora.


30
Jun 17

En el Día del Ejército

En el Día del Ejército me gusta recordar –y agradecer– que el ejército de Guatemala salvó a mi generación de vivir bajo la dictadura del proletariado, en un sistema colectivista y totalitario como los que estaban de moda en los años 60-80.  Evitó que mi generación creciera en una sociedad moralmente exhausta como la de Cuba, y que mi generación en los 90, o la tuya hoy, tuviera que pelear en las calles para salir de la tiranía, como ocurre en Venezuela.

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Escucha el podcast aquí.

¿Qué, exactamente quería la guerrilla que combatía el ejército por mandato constitucional? Lenin explica que la dictadura del proletariado significa el poder ilimitado basado en la fuerza, y no en la ley. Dictadura significa autoridad sin las trabas de la ley, no restringida por normas y basada en la violencia. Si la guerrilla asesinaba, secuestraba, fusilaba y ejecutaba actos de terrorismo durante el enfrentamiento armado… ¡aquello esperaba a miles de guatemaltecos si la revolución triunfaba!

Lenin escribió: Las Cortes no deben prohibir el terror… deben legalizarlo como principio, y explicó que una vez que el proletariado esté en el poder, ninguna consideración, más que el mantenimiento del poder, será importante… la DP abolirá el sistema parlamentario –de forma permanente–, así como la separación entre el Legislativo y el Ejecutivo. La idea era que los gobernantes determinaran por medio de qué leyes iban a mandar y que no estuvieran controlados por nadie. Pero… ¿quiénes iban a ser los gobernantes? Lenin usó la frase dictadura del partido.

Es cierto que durante el enfrentamiento armado hubo actos horribles y corrupción, no en vano la guerra es el caballo rojo.  Es cierto que Guatemala necesitaba (como necesita) cambios; pero, ¿para imponer el ideal de Lenin? Si hubo crímenes, sus hechores deben ser castigados; para que se haga justicia, y no por venganza. Y es más que oportuno reconocer que, podemos discutir –en paz– todo tipo de ideas, porque no triunfó el ideal totalitario y colectivista. En buena parte gracias a la tropa y a los oficiales que dieron sus vidas.

Columna publicada en elPeriódico.


29
Jun 17

Seguros y una lección para aprender

En esta semana las redes sociales están llenas de sapos y culebras contra las empresas de seguros.  El caso es que circuló la carta de una aseguradora en la que se le informa a la familia de un asegurado -que falleció a balazos, víctima de un acto delincuenical- que el pago de la suma asegurada no procede.

La victima del acto criminal era una persona muy querida y respetada. Entonces, la gente -en línea-  se levantó en sumas indignación y ardimiento.

¿Qué podemos aprender de este asunto?

  1. Que es una razonable obligación de todo asegurado leer las clausulas del seguro que contrata, entender la naturaleza del mismo y en caso de dificultades, consultar y obtener asesoría sobre el mismo. También, informar a su familia acerca de la naturaleza del seguro, o seguros que ha contratado.
  2. Que hay distintos tipos de seguros y que hay distintos precios para los distintos tipos de seguros.  No es lo mismo un seguro de vida, que un seguro de accidentes personales y sueldos asegurados, por ejemplo.
  3. Que hay distintos tipos de coberturas dentro de un mismo tipo de seguros y que la calidad y cantidad de coberturas tiene distintos precios.
  4. Que todo ello está especificado en las pólizas, en los beneficios adicionales y en las exclusiones, así como en los endosos.

En casos como el que genera estas meditaciones es muy fácil irse por lo sentimental. ¿Cómo iba a ser de otra forma si hubo asesinato, hay víctimas, hay expectativas y hay decepciones?  Pero pasado el momento sentimental, lo mejor que podemos hacer es serenarnos y acudir a la razón.  ¿Para qué? Para recordar que podemos evadir la responsabilidad de tomar el control de nuestros asuntos; pero no podemos evadir las consecuencias de no tomar el control de nuestros asuntos.

El estado niñera nos acostumbra a delegar en políticos y burócratas decisiones tan importantes como, cuál es el plan de salud que tenemos, o cuál es el plan de invalidez, vejez y sobrevivencia con el que nos vamos a proteger. Nos acostumbra a que políticos y burócratas deciden cómo va a ser la educación de nuestros hijos.  Nos acostumbra a que son los políticos y burócratas los que nos quitan la responsabilidad de evaluar el banco en el que guardamos nuestros ahorros.  El estado niñera nos convierte en niños a merced de políticos y burócratas.

Cuando uno contrata un seguro, normalmenente toma la decisión de firmar los papeles sin leerlos.  No porque la aseguradora le impida leerlos, o quiera ocultar algo en ellos.  Esa es una decisión que uno hace, por cualquiera que sea la razón no sólo cuando contrata seguros, sino en otras circunstancias.  Uno lo hace, incluso, cuando baja software y hace uso de servicios en línea. ¿Quién de nosotros ha leído las condiciones de uso de Facebook, por ejemplo? ¿Cuántos de quienes están leyendo esto se quejan de que Facebook hace esto, o aquello…y no leyeron las condiciones en las cuales Facebook les presta el servicio gratuito?

Que pena y que decepción (en el peor de los momentos) cuando resulta que luego de un hecho que uno creía que estaba cubierto por su seguro, no lo está.  Comparto el sentimiento de quienes tenían expectativas.  Sin embargo, no puede atribuírsele a mala fe la improcedencia del pago de un tipo de seguro que no ha sido contratado.  Por más triste que sea el caso (y todos los casos son tristes), no es eso, sino los términos del contrato acordado, de forma libre, voluntaria y pacífica, lo que determina si procede el pago, o no.

¡Por supuesto que las aseguradoras no pagan los seguros más allá de lo acordado; y por supuesto que los beneficiarios tratarán de cobrar los seguros hasta dónde puedan! Pero no caben el pago, ni el cobro fuera de lo contratado.  ¡Por supuesto que cabe la posibilidad de fraude en ambas partes!  Empero, los tribunales de justicia son los encargados de dirimir las disputas y hacer justicia.

Para tratar de no llegar a aquellos extremos, la lección que podemos aprender de este caso es: Nos corresponde entender bien qué tipo de seguros contratamos; y si no tenemos tiempo para hacerlo por nosotros mismos, lo mejor es consultar con los expertos, que para eso son expertos.

Ilustración por Wikimedia Commons


27
Jun 17

¿Parqueos gratis? No hay tal cosa como un almuerzo gratis

La iniciativa de forzar, por medio de legislación, a que los parqueos sean gratuitos durante las primeras dos horas y a que los estacionamientos estén asegurados -en centros comerciales y universidades- es un desatino por dos razones: viola la libertad de producir e intercambiar sin coerción; y hace que otros tengan que pagar por servicios que usan unos.

Me explico:

Cuando alguien construye estacionamientos hace una inversión e incurre en costos con la esperanza de prestar un servicio y hacer negocios con quienes -de forma voluntaria y pacífica- quieren hace uso de aquellos servicios.  Quienes prestan servicios de estacionamiento lo que ofrecen es espacio.  Se engañan quienes creen que los estacionamientos ofrecen servicios de seguridad.  Voy a abundar en esto abajo al transcribir un artículo que escribí hace ratos sobre este tema.

Cuando tu estacionas tu vehículo en un parqueo pagas X por el espacio que ocupa tu automóvil.  Si quisieras que este esté asegurado tendrías que pagar X + Y + Z porque el seguro tiene un costo (Y).  Y también lo tienen los guardias que habría que contratar (Z) para que controlaran los movimientos dentro del parqueo y evitaran daños.

Si estaciono mi vehículo en un parqueo bajo las condiciones de la pretendida ley de supuesta gratuidad, el costo de X + Y + Z no lo pagaría al salir como ocurre ahora con el pago de Z.  Lo pagaría al consumir en mi lugar de destino porque los espacios de estacionamiento tienen costos.  Y los costos se trasladan siempre que es posible trasladarlos. Entonces, en lugar de pagar X por un almuerzo en el food court del centro comercial, yo tendría que pagar el precio del almuerzo, más una parte proporcional de Y + Z y así en cada consumo.  Pero lo que es peor es que aquellas personas que lleguen sin vehículo al lugar, también tendrían que pagar una parte proporcional de la supuesta gratuidad del estacionamiento de mi vehículo.  Mi vehículo estaría estacionado aparentemente de forma gratuita; pero otros -incluso los que no llegaron con automóvil- pagarían una parte proporcional de mi privilegio.  Es por eso que Milton Friedman dijo que no hay tal cosa como un almuerzo gratis.  El almuerzo que es gratis para unos, necesariamente es pagado por otros.

La propuesta del diputado Alvaro Velásquez (ex-Convergencia) es populista e injusta. A continuación un artículo que escribí hace poco más de un año en un contexto parecido:

Algunas personas creen que los parqueos privados deberían ser regulados; que debería haber un control de precios y que, por ejemplo, los propietarios de los estacionamientos deberían responder por daños que ocurran en los locales. Esa perspectiva pierde de vista que el servicio que prestan los estacionamientos y por el cual cobran lo que cobran (y los usuarios pagan sin ser obligados a adquirir el servicio) es el de espacio para estacionar; no el de seguridad para el vehículo. Este último es un tipo de servicio muy diferente al del espacio y no estoy seguro de si alguien querría prestarlo voluntariamente a los precios actuales. Aquella óptica pierde de vista que, cuando hay control de precios, sucede lo que tiene que suceder: escasez.

Mientras tanto, toma en cuenta que:

1. En los estacionamientos generalmente hay letreros que explican que el establecimiento no se hace responsable por daños a los vehículos y que los propietarios los dejan ahí por su cuenta y riesgo. De modo que queda claro que a cambio de cualquiera que sea la suma que me cobren en el parqueo, lo que me ofrecen es un espacio para dejar mi carro; y no me ofrece seguridad.

2. En esas condiciones, está claro que yo tengo que elegir entre no llevar automóvil, dejar ahí mi carro, o dejarlo en la calle y evaluar dos cosas: si quiero seguir dando vueltas en busca de un espacio, o si quiero jugármela y dejar mi auto en la calle para no pagar la tarifa del estacionamiento.

3. Si los dueños de estacionamientos ofrecieran seguridad, seguramente sus costos se elevarían y habría que ver si podrían, o querrían, prestar ese servicio adicional al mismo precio que prestan el de espacio.

4. Lo mismo ocurriría si pagaran algún tipo de seguro. Eso incidiría en sus costos. y podría influir en los precios para el usuario.

5. Para protegerse de usuarios inescrupulosos (o incluso de gente de buena fe que pudiera estar equivocada) en los parqueos tendrían que recibir los vehículos como cuando uno los alquila.  Tendríamos que llenar un formulario con un inventario mínimo de los daños que ya tiene el vehículo al dejarlo estacionado, e incluso un inventario de lo que hay adentro.  ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a invertir en esto cada vez que te estaciones?

6.  Quizás debería haber dos tipos de estacionamiento: unos que sólo ofrezcan espacio, como los que hay ahora; y otros que, por el precio correcto, ofrezcan otros servicios como seguridad, seguro, limpieza y qué se yo qué más podrían querer los clientes y qué más estarían dispuestos a pagar.  Pero estos servicios deberían ser contractuales, voluntarios y pacíficos; no forzados, ni impuestos por la legislación y la política.

A mi juicio está claro, y siempre lo ha estado, que los estacionamientos no cobran por seguridad, sino que cobran por espacio. Es muy peligroso que haya quienes demanden que los diputados hagan leyes para obligar a otros a ofrecer bienes y servicios que no están dispuestos a ofrecer, a cambio de tarifas que no están dispuestos a aceptar.

Yo prefiero vivir en una sociedad en la que se respete las libertades de producir, consumir, intercambiar y de servir, sin coerción, ni privilegios.


26
Jun 17

El cabildeo y el uso del poder

La política es objeto de estudio de la praxeología porque se ocupa del proceso de conformación y regulación de las relaciones de poder en la vida pública del estado.  La praxeología, ¿sabes? es la ciencia que estudia la acción humana (qua acción humana) y la esfera de acción pública es la de relaciones coactivas, en oposición a la esfera de acción privada, que es la de relaciones voluntarias.

Desde que el estado benefactor mercantilista (y otras formas de colectivismo) es el modelo prevaleciente en Occidente y en otras partes del mundo, la práctica de influir en quienes tienen poder (o influencia) es muy importante para prosperar y hasta para sobrevivir.  Desde que unos pueden usar la política para beneficiarse, o beneficiar a otros -incluso a costa de terceros- la práctica de influir en en quienes tienen poder (o influencia) es muy importante.  Desde que quienes tienen la facultad de usar la ley par beneficiarse, o beneficiar a otros -incluso a costa de terceros- la práctica de influir en en quienes tienen poder (o influencia) es muy importante.

El hombre, al actuar, dice Ludwig von Mises, decide entre las diversas posibilidades ofrecidas a su elección.  En la alternativa prefiere una determinada cosa [o estado de cosas] a las demás. Esto es cierto para toda acción humana, en todo campo de la acción humana, incluido el campo de las relaciones de poder.  Mises explica que el hombre, al actuar, aspira a sustituir un estado menos satisfactorio por otro mejor (como cambiar esta política, o a este actor político por otro mejor); La mente presenta al actor situaciones más gratas, que este, mediante la acción pretende alcanzar.  Es siempre el malestar el incentivo qu einduce al individuo a actuar. Pero ni el malestar, ni el representarse un estado de cosas más atractivo bastan por sí solos para impeler al hombre a actuar, añade Mises.  Debe concurrir un tercer requisito: advertir mentalmente la existencia de cierta conducta deliberada capaz de suprimir o, al menos reducir la incomodidad sentida. De ahí la opción de cabildear para tratar de influir en quienes tienen poder y modificar el estado de cosas menos satisfactorias.

En Guatemala y en todo el mundo, ya lo dijo Mark Twain: ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre está a salvo cuando el legislativo está reunido.  De ahí que -en un modelo en el que desde el poder político se pueden dispensar favores, o se puede causar perjuicios, incluso mediante el uso de la legislación- la capacidad de influir en legisladores y en políticos sea importante para prosperar… y hasta para sobrevivir.

Los lobbies, o grupos de cabildeo son grupos con intereses comunes que realizan acciones dirigidas a influir ante políticos y burócratas para promover decisiones favorables a sus intereses y modificar aquellos estados de cosas menos satisfactorias.

Las primeras utilizaciones políticas de este término son del siglo XIX. Ya en 1830 la palabra lobby designaba los pasillos de la Cámara de los Comunes británica donde los grupos de interés y de presión, discutían con los miembros del Parlamento. Durante la Guerra de secesión estadounidense el general Grant, después del incendio de la Casa Blanca se instaló en el bajo lobby de un hotel, que pronto se llenó de cabilderos. En princiipio, la actividad del lobby  es legal, y lleva ante políticos y burócratas las opiniones e intereses de los implicados en las decisiones que implican el uso del poder político.  El cabildeo de los “lobbies” tiene una amplia tradición en Estados Unidos, donde su práctica ha sido entendida como una “colaboración necesaria” entre la sociedad y los poderes públicos para el ejercicio eficaz de la política.  Es decir, para el uso eficaz del poder en cuanto a la eliminación y sustitución de aquellos estados de cosas insatisfactorios.

Recientemente se han hecho esfuerzos para su regulación, lo que debería contribuir a su transparencia y normalización.  Pero el caso es que el problema de fondo -porque es problema- no es la transparencia y la normalización, sino el modelo que admite el uso de la facultad legislativa, la facultad coactiva y la política para beneficio propio, o para perjudicar a otros. Porque ya sabes: el poder tiende a corromper.   La realidad es que todo el que puede, cabildea; pero en La rebelión de Atlas, Hank Rearden tenía un cabilidero en Washington, D.C. (Wesley Mouch) y se rehusaba a usarlo.

De ahí la importancia de una aproximación liberal clásica al problema del cabildeo.El caso es que, para el liberalismo clásico se preocupa principalmlente de la limitacion del poder coactivo de todos los gobiernos, como lo explica Friedrich A. Hayek.   Un gobierno que…juzga cada problema de acuerdo con sus méritos acaba regularmente por tener que observar principios que no son de su elección y por verse llevado a una acción que nunca previó, explica Hayek. Hoy nos es familiar el fenómeno de que gobiernos cuya accion se inició bajo la orgullosa pretensión de una deliberada intervención en todos los asuntos se encuentran acosaos a cada momento por las necesidades creadas por sus acciones anteriores.  Tan pronto como los gobiernos llegaron a considerarse omnipotentes comenzaron los comentarios sobre la necesidad e inevitabilidad de una actuación, de esta clase o de la otra, cuya inconvenciencia los propios gobernantes reconocen.

En resumen, la actividad cabildera es una necesidad cuando quienes tienen el poder pueden intervenir en todos los asuntos -incluso de la esfera de accion privada de las personas-.  De ahi que la discusión de fondo no es si tal, o cual cabildeo es aceptable, o no.  La discusión de fondo es si el ejercicio del poder debe tener límites, o no.  Y yo digo que sí.

La ilustración la tomé de aquí.


26
Jun 17

Uber y el cuidado para el cliente

Recibí, de Uber, la siguiente nota:  Lamentamos que el costo de tu último viaje fue un poco más alto de lo esperado.  En Uber estamos trabajando para darte el servicio que mereces a un precio competitivo.  En ocasiones la demanda es muy alta y el costo tiende a subir por la demanda dinámica.  Sin embargo, nosotros siempre de avisaremos cuando esté activa, de modo que tu puedes elegir si tomas el viaje, o esperas a que la tarifa se normalice.Queremos que sigas viajando con nosotros y por eso, te daremos un 20% de descuento en tu próximo viaje.

En efecto, la semana pasada hice un viaje en hora pico y la tarifa era alta.  Sin embargo, no había tráfico y el viaje duró casi  lo normal.

Agradezco este detalle de Uber porque uso el servicio con alguna frecuencia y, en efecto, valoro no sólo la calidad del servicio, el hecho de que pueda ver por donde anda el vehículo que viene por mí y la tarifa, sino estos gestos de cuidado.

¿Quién, de tus proveedores de servicios, hace cosas así?

Además esto es responsabilidad empresarial, no las prácticas de relaciones públicas disfrazadas de apaciguamiento, ni las que constituyen la sanción de la víctima.


25
Jun 17

Carpe diem en Kilkenny

De cuando en cuando cuates y lectores me envían avistamientos de Carpe diem en el mundo.

El de la foto es un letrero en Kilkenny, Irlanda, gracias a mi cuate Gerado Pallais. ¡Buena onda!


24
Jun 17

¿Para qué es que sirven tus impuestos?

Si los edificios emblemáticos de Guatemala -como el Palacio nacional y el Conservatorio nacional de música- se están desmoronando y en parte es por falta de dinero para darles el mantenimiento necesario, la culpa no es de los tributarios.  Es de los políticos y burócratas que controlan el dinero que toman, en abundancia, de los tributarios.

Entre las cosas que yo pensaba durante la fatídica madrugada del 4 de febrero de 1976 -mientras pasaba el mal rato en uno de los automóviles de mis padres, estacionado frente a la casa- era: Ojalá que no se haya caído la lámpara del salón de recepciones del Palacio nacional.

No recuerdo que hubiera daños mayores en aquella ocasión; pero el Palacio nacional sufrió daños por los sismos de ayer y del 14 de junio. Adicionalmente, en los últimos años, se ha estado deteriorando visiblemente.  En buena parte porque no ha recibido la atención y el mantenimiento que un edificio de esa naturaleza demanda.

Igual cosa sucede con el Conservatorio estatal de música cuyas butacas y pisos dan pena.  El material aislante entre salones está en mal estado, la ventilación y la iluminación no funcionan bien.  Los instrumentos no reciben mantenimiento y no suenan adecuadamente.  Este, como el Palacion nacional y seguramente otros edificios estatales, no reciben mantenimiento.

Al Conservatorio le tengo algo de cariño porque ahí escuché mis primeros conciertos de la Orquesta sinfónica estatal, cuando yo estaba en la Secundaria en compañía de mis mejores amigos del colegio.

Independientemente de si debería haber un conservatorio y una orquesta estatales, el caso es que los políticos y burócratas a cargo de edificios y programas siempre se quejan de que no hay dinero para mantenimiento…y…sin embargo…sí hay dinero -y abundante- para que (por ejemplo) los diputados se asignen bonos y prestaciones millonarias a costa no sólo de los tributarios, sino del mantenimiento de edificios, el cuidado de hospitales -llenos de pulgas y donde mueren bebés- y otras cosas que deberían ser prioritarias.

¡A los políticos y burócratas les abunda el dinero que toman de los tributarios, pero para la piñata!…no para lo que debería ser importante.


23
Jun 17

Cisma sangriento

Todo cristiano intelectualmente inquieto debería leer Cisma sangriento, por Francisco Pérez de Antón. ¿Por qué? Para explorar si su fe es honesta, o si es consecuencia del miedo. Con esta obra, el autor vuelve a hacer lo que hizo con El gato en la sacristía: Sacude el campanario para ver si allí hay murciélagos.

Escucha el podcast aquí.

En Cisma, el autor y con pluma genial nos lleva por las pavorosas guerras de religión, las masacres, crímenes y hambrunas que –luego de que Lutero clavara sus tesis en Wittemberg- costaron cerca de 13 millones de muertos. Cadáveres que la historia oficial (católica y protestante) hace todo lo posible por no traer a cuento. En parte por sacralizar la carnicería y en parte para no permitir que la verdad arruine una buena historia.

En el Cisma, los teólogos salen mal parados. Dice el autor: Un teólogo es alguien que se enfrenta a otro teólogo por cuestiones sobre las cuales ninguno de los dos está seguro, pero por las que ambos serían capaces de matarse. Cada uno proclama que la salvación del hombre sólo puede ser explicada por medio de una teología: la suya. Y nos recuerda que tanto en el siglo XVI, como en el XXI; tanto en el cristianismo como en el islamismo, la clerecía sólo es tolerante cuando no tiene poder para ser intolerante. De ahí el interés religioso en la política. Zuinglio escribió que el estado ha de ser cristiano; Pío nono dijo que la tesis de que el estado deba ser separado de la iglesia es falsa y un error pernicioso…y Bergoglio ha dicho que la iglesia debe meterse en política.

Pérez de Antón expone detalles clave para entender por qué es que aquellas teologías son enemigas de la libertad intelectual de las personas: Lutero decía que la razón es el mayor enemigo de la fe; Calvino consideraba al humano poco más que estiércol vacuno; y Roma veía en los valores del humanismo una amenaza a su hegemonía.

Se me acaba el espacio y no quiero que se queden en el tintero dos ideas: Creo que Cisma (o su autor, claro) es injusto con los tribunales de fuero especial, de 1982/83 en Guatemala; y creo que es injusto con Juan de Mariana. Dicho aquello, de verdad te recomiendo este librazo.

Columna publicada en elPeriódico.