10
Sep 19

Pinol de Pachalum

Pollo con pinol de Pachalum, Quiché,  acompañado por buen arroz y buen aguacate. ¡Que delicia!

Pollo con pinol de Pachalúm, Quiché.

La historia es que, cuando regresamos de Joyabaj lo hicimos por Pachalum (como era el plan original de ida). Para hacer honor a la tradición nos paramos en el mercado y compramos una bolsa de pinol. La señora que nos lo vendió nos dijo que sólo se añadía al caldo de pollo con recado y ¡Ya!  Hace unos días asé tomates, cebollas y ajos, hice un recado y se lo añadí al caldo de pollo según las instrucciones…y salió delicioso, pero delicioso el pollo en pinol.

Yo ya había comido el pinol de San Juan Sacatepequez, preparado por las manos virtuosas de doña Olga Chajón; y aunque también es delicioso, es distinto al de Pachalúm.  El de San Juan es más delicado, en tanto que el de Pachalum me recordó -alguito- al ras-al-hanout.

De cualquier manera, me gocé mucho el pollo con pinol de Pachalum y si alguna vez andas por ahí te recomiendo que compres una bolsita.  En ese mercado también compramos frijoles blancos que luego te cuento cómo nos quedaron en casa.


09
Sep 19

Excursión a Joyabaj IV, Choacorral y Pachilip II

Luego de un rico amanecer en Joyabaj salimos del hotel para encontrarnos con la plaza totalmente transformada.  Porque era sábado, ahora era un intenso mercado.  Ya no estaba nítida y despejada; y tampoco era el escenario de una fiestón, sino mercado enorme y alegre.

Dimos un recorrido por el mismo y Rachel compró algo de alfarería; yo estuve asi de cerca de comprar unos cortes tradicionales del lugar y unos camarones secos que se veían hermosos y muy frescos y que a mí me gusta preparar con arroz.  En fin…resistí a la tentación y volvimos a la Posada de don Guillermo para aprestarnos a la exploración del día.

Mercado en Joyabaj. Haz clic en la foto para ver más fotos.

Agarramos camino para la finca Choacorral porque tiene fama de ser hermosa y…en efecto, su entorno que mira hacia la sierra de Chuacús y sus edificaciones antiguas hacen de ella un lugar encantador.  Luis nos recibió muy atentamente y nos dio un recorrido por el lugar mientras nos contaba su azarosa historia que se remonta a la época virreinal y que pasa por el enfrentamiento armado con la guerrilla. El lugar es como de novela y parece que el tiempo se hubiera detenido en sus rincones, en sus muros, en sus jardines y en sus corredores.  Hay, por ejemplo, un silo de 1914, un horno de igloo, doña Isidora estaba calentando agua en el poyo.  Uno anda por el corredor y tiene la impresión de que en algún momento se va a encontrar con Francisco Morazán, con Tata Lapo, o con Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios. Tiene la impresión de que debe hablar quedito para no despertar de su siesta a Francisco Marroquin, o a Manuel Estrada Cabrera.

Cerca de ahí hay una formación de enormes rocas de cuarzo, rodeadas de un bosque con musgo español o barbas de viejo.  Es un lugar sagrado y no sorprende por qué.  El cuarzo y el bosque proveen el ambiente perfecto para el misticismo que atrae gente al lugar.  No estábamos más que nosotros, los cinco exploradores, y el silencio en el área -interrumpido por un par de camiones y por tres personas que acarreaban leña- contribuía a esa paz que uno siente cuando se halla en medio de la naturaleza (y esta no está tronando, o algo parecido).  Entre las piedras hay señales de que ahí se hace costumbre, de modo que uno anda con cuidado para no estropear algo.

La misión de ese día, sin embargo, era la de visitar a don Antonio Jucúm en Pachilip II.  ¿Por qué? Porque tiene fama de ser un hombre sabio y por su relación con San Simón.  Llegamos a la casa de don Antonio, sin anunciarnos, y fuimos amablemente recibidos por él y por su esposa, doña Josefa que nos animaba a hacerle preguntas y a conversar con confianza.

Don Antonio y doña Josefa nos llevaron a visitar a su San Simón y nos contaron historias acerca de la importancia de ese personaje.  Y ahí nos agarró uno de esos aguaceros del campo, de esos en los que uno siente que toda el agua, de todo el universo está cayendo ahí y en ese momento.  Entonces me acordé de la sequía en Canillá y de las milpas amarillas y desee mucho que lloviera así en aquella población. El torrente alargó nuestra visita y sospecho que puso a prueba la paciencia de nuestros anfitriones.

Cuando escampó decidimos volver a Joyabaj, en parte porque estabamos cansados y en parte porque, por algún motivo no teníamos un plan.  Y estábamos cansados, ah, ya había mencionado eso.

Al llegar a Joyabaj le quemamos la canilla La hacienda de los Panchos y lo lamentamos mucho, mucho. Luego de comer hice una de esas siestas en las que uno ensaya la muerte y, a las siete nos juntamos para cenar y para hacer el debriefing.  ¿Sábes?  Con esa sensación que te invade cuando te cae el 20 de que esa es tu última noche en un lugar que será memorable y al que no es difícil agarrarle cariño.

Al día siguiente, el domingo, agarraríamos camino de vuelta a Guatemala y el plan fue el de hacerlo vía Pachalúm, Mixco Viejo y San Juan Sacatepéquez.  ¡Así que a dormir!


08
Sep 19

Adiós a Camilo Sesto

¿Vas a creer que en mi playlist sólo tengo tres canciones de Camilo Sesto? Algo de mí, Decir te quiero y Vivir así es morir de amor. Digo que por un lado es raro porque Camilo Sesto y los años 70 son inseparables; mi vida en los años 70 debe haber estado -en buena parte- amenizada por sus cancionesPero, por otro lado…sólo tengo tres canciones de él en mi playlist.

Imagen de previsualización de YouTube

 

Camilo Sesto tuvo una voz prodigiosa y su producción musical abundante y significativa forma parte de los clásicos del pop en español.

¿Sábes que hay un chiste basado en una de sus canciones?  Es el siguiente:

-¿Qué le dijo el ataúd al cadáver?

-Que no me falte tu cuerpo, jamás.

Adiós, Camilo Sesto.


08
Sep 19

“Un tranvía llamado Deseo”

El programa de mano de la obra Un tranvía llamado deseo, (de  Tennessee Williams) dice que es una de las obras más importantes de la literatura norteamericana; y no me extraña que así sea.  El choque brutal entre Blanche Dubois y Stanley Kowalski, en un apartamento miserable de la Nueva Orleans de 1947, es estremecedor.

“Un tranvía llamado Deseo”, de Tennessee Williams.

Tanto el director, Guillermo Ramírez; como el elenco; y el equipo técnico del Auditorium Juan Bautista Gutiérrez; como Geraldina Baca-Spross y su equipo del Departamento de Artes Escénicas de la Universidad Francisco Marroquín estuvieron a la altura de las demandas que presenta una obra de teatro de aquella talla.

El sábado en la noche fuimos testigos de pasiones, deseos y desequilibrios expuestos de una forma en que sólo el buen teatro puede exponerlos.  Temas como el círculo de la violencia, que tanto daño hace a algunas parejas y a algunas relaciones matrimoniales fueron talentosamente escenificados hasta el punto de que el público no puede sino lanzar exclamaciones en ciertas escenas intensas.

Por eso me extraño que algunos miembros del público encontraran risibles algunas expresiones de Blanche; un personaje que se va revelando poco a poco y que en lugar de mover a hilaridad, a mi me conmueve mucho.

“Un tranvía llamado Deseo”, en la UFM.

La única vez que vi Un tranvía llamado Deseo, con anterioridad fue en una franja llamada Telecine, en la que el Canal 3 de Guatemala ponía dos películas, una tras otra, temprano en las tardes.  Claro que esto era cosa de los años 70; pero en esa franja uno veía pelis clásicas e inolvidables, como La gata en el tejado caliente, o El zoológico de cristal.  Por eso me alegró que esta pequeña temporada de teatro le hubiera sido dedicada a Marlon Brando, el Stanley Kowalski de aquella película.


08
Sep 19

El “Libro azul”

El Libro Azul de Guatemala fue publicado en 1915, durante el gobierno de don Manuel Estrada CabreraSu propósito era el de promocionar a Guatemala con un destino para las inversiones y el turismo.  Es un documento histórico valioso y hace unos días tuve la dicha de tener tres de ellos en mis manos.

“Libro azul Guatemala,” con la inscripción “De parte de Manuel Estrada Cabrera. Recuerdo”

Mi cuate, Fernando, compró uno en Filgua 2019 y lo quería comparar con otros.  Llevó el suyo a la Biblioteca Ludwig von Mises y ahí pudo cotejar el suyo con otros dos ejemplares.  Tueve la suerte de estar ahí para ver los tres libros azules juntos; y resulta que el de Fernando tiene una particularidad que no tienen los otros:  En su pasta tiene, en letras doradas, una inscripción que dice: De parte de MANUEL ESTRADA CABRERA. Recuerdo.  Así que supongo que es un ejemplar que el Presidente le envió a alguien específico y no un ejemplar que se repartía, o se vendía a cualquiera.

¡Tres libros azules juntos!

La obra incluyó una exposición auténtica del estado del progreso que ha alcanzado este bello y simpático país, dice el prólogo.

Y el libro es un directorio de actividades productivas como agricultura, comercio, industria y finanzasa; también contiene información biográfica de personajes destacados en el país; un compendio de historia; numerosas forografías, datos estadísticos e información turística. El escritor y diplomático guatemalteco Máximo Soto Hall hizo las investigaciones necesarias.

Un libro azul es un almanaque, una guía de compras u otra compilación de estadísticas y de información.  El término data del siglo XV cuando grandes libros cubiertos con terciopelo azul eran usados por el parlamento del Reino Unido para llevar registros.


07
Sep 19

¡Higos, deliciosos higos!

¿Vas a creer que nunca había comido higos maduros? Claro que he comido higos en miel, e higos secos.  Incluso, una vez, hice mis propios higos en miel.  Los higos me encantan y sólo hasta hace unos días los comí maduros.

Higo maduro con su color característico.

Una vez estuve cerca, hace añales, porque mi tía Adelita tenía una higuera en el jardín del Hotel Cacique Inn y me mostró tres higos galanes que estaban por madurar.  Pero no llegué a probar porque los pájaros se me adelantaron.  Esta historia, ahora, me recordó que mi abuelo, Jorge, cubría con bolsas de papel Kraft sus aguacates, para que los pájaros no se los comieran.

Higos maduros listos para ser disfrutados.

De vuelta a los higos, no te imaginas la alegría que me dio probarlos.  Su sabor es extremadamente delicado y entiendo por que es que es más rico comerlos en dulce, o secos.  ¿Sábes que otra cosa me encanta? La miel de hojas de higo, sobre todo sobre panqueques, o sobre waffles.

Por otro lado, Figueroa, mi apellido, viene de higo.  Higo, figo, Figueroa.


06
Sep 19

Semuy II, la tragedia

Los crímenes ocurridos en Semuy II, el martes pasado, deben ser investigados y aclarados; y los responsables de aquella barbarie deben ser perseguidos, sometidos a la justicia y debidamente castigados.

A juzgar por informes de prensa, un comando del Ejército de Guatemala se hallaba en el lugar, patrullando en busca de una aeronave del narcotráfico. La tropa fue emboscada por unas 200 personas que usaban fusiles AK-47 y usaban niños y mujeres como escudos. Tres soldados fueron asesinados. Cuatro soldados que habían sido retenidos en la escuela del lugar –y a los que no se les permitía tener atención médica apropiada– tuvieron que ser rescatados por un operativo castrense.

Alferez Carlos Esteven Mayén

Escucha el podcast aquí.

El guerrillero, César Montes, que opera un grupo paramilitar en el área dice que los soldados atemorizaron a las mujeres de la población, que estas llamaron a los hombres y que la patrulla militar, al verse rodeada, disparó contra los civiles y que, como represalia, la gente desarmó a los miembros del comando y los mató disparándoles en sus caras. Dijo que sólo fueron tres soldados y que el incidente ahí debe de terminar. Montes es un pájaro de cuenta.  Es capaz de decir que ya no hay guerrilla, y que estamos en paz, para luego afirmar que es comandante guerrillero, y que queremos tierra si quieren paz.

Lo cierto es que los tres soldados [Carlos Steven Mayen, Carlos Seb Tun y Isaías Beleu Caal] fueron ejecutados; y que hubo militares y civiles heridos.  Habrá que investigar, ¡por supuesto!; pero en busca de hacer justicia y no de conseguir venganza.  El caso Semuy II, no debe convertirse en Xamán II, ni en Alaska II.  El reto es difícil porque presuntamente hay intereses del crimen organizado involucrados, hay guerrilleros involucrados y hay civiles.  El caso tiene un elevado contenido político y es otra prueba de fuego para todo el sistema de seguridad y justicia en el país.

No es cosa de que el incidente ahí debe terminar.  A los asesinos se les debe encontrar y se les debe aplicar todo el peso de la ley.  Y, mientras tanto, mi más sentido pésame a las familias del alférez Carlos Steven Mayen y de su tropa, así como mi solidaridad con los heridos militares y civiles.

Columna publicada en elPeriódico.


05
Sep 19

Adiós a Celso Lara

Me paro junto a la Llorona, la Siguanaba, el Sombrerón y el Cadejo para despedir a Celso Lara, célebre escritor, historiador, antropólogo y folklorista guatemalteco que murió el 29 de agosto pasado.

Aunque nos cruzábamos de cuando en cuando, la última vez que tuve el agrado de saludarlo y de escucharlo en acción fue durante uno de los primeros encuentros del Club del terror que organiza la Bibliloteca Ludwig von Mises cada viernes 13.  Tan lejos, aquel día, como que fue el 13 de octubre de 2006.

Haz clic en la foto para ver la conferencia de Celso Lara y oír mi propia historia de fantasmas.

Celso Lara nos encantó con costumbres, cuentos y leyendas que los chapines conocemos por medio de la tradición oral.  Lara les contó a los más jóvenes (y nos recordpo a los que ya lo sabíamos) acerca de los personajes más importantes que -aún en el siglo XXI- aparecen en casas, barrios y calles del territorio guatemalteco, según las creencias populares.  Esa noche estuvieron, con nosotros,  el Sombrerón, la Llorona, los Rezadores de la noche, la Siguanaba, el Cadejo y las Ánimas Benditas, todos en la fuente que está frente a la biblioteca de la Universidad Francisco Marroquín.

Esa noche, también, tuve la oportunidad de contar la historia de cuando mi papá -que ya tenía como 8 años de muerto- me visitó…; puedes escucharla en el minuto 1:05:015 del vídeo.  Y como el mundo es chico, don Celso, papá, fue profesor de música de mi mi padre y de mi madre en el colegio; y durante varios años yo me encontraba -en la camioneta 1- con don Celso y su acordeón.  Y durante ese tiempo, siempre intercambiábamos saludos cordiales.  El mundo es un pañuelo, ¿o no?

La muerte de Celso Lara es una gran pérdida para la cultura chapina.


31
Ago 19

Otra vez el tema de los parqueos

La iniciativa de forzar, por medio de legislación, a que los parqueos sean gratuitos y su hermana, la idea de que estén asegurados -principalmente en centros comerciales- son desatinos por dos razones: viola la libertad de producir e intercambiar sin coerción; y hace que unos tengan que pagar por servicios que usan otros.

Como…¿Por qué?

¿Se puede forzar a alguien a prestar un servicio en condiciones que no le convienen?

Cuando alguien construye un estacionamiento hace una inversión e incurre en costos con la esperanza de prestar un servicio y hacer negocios con quienes -de forma voluntaria y pacífica- quieren hacer uso de aquellos servicios.  Quienes prestan servicios de estacionamiento lo que ofrecen es espacio.  Se engañan quienes creen que los estacionamientos ofrecen servicios de seguridad.  Voy a abundar en esto abajo al transcribir un artículo que escribí hace ratos sobre este tema.

Cuando tu estacionas tu vehículo en un parqueo pagas X por el espacio que ocupa tu automóvil.  Si quisieras que este esté asegurado tendrías que pagar X + Y + Z porque el seguro tiene un costo (Y).  Y también lo tienen los guardias que habría que contratar (Z) para que controlaran los movimientos dentro del parqueo y evitaran daños.

Si estaciono mi vehículo en un parqueo bajo las condiciones de una regulación o legislación de supuesta gratuidad, el costo de X + Y + Z no lo pagaría al salir del centro comercial como ocurre ahora con el pago de Z.  Lo pagaría al consumir en mi lugar de específico de compras porque los espacios de estacionamiento tienen costos.  Y los costos se trasladan siempre que es posible trasladarlos. Entonces, en lugar de pagar X por un almuerzo en el food court del centro comercial, yo tendría que pagar el precio del almuerzo, más una parte proporcional de Y + Z y así en cada consumo.  Pero lo que es peor es que aquellas personas que lleguen sin vehículo al lugar, también tendrían que pagar una parte proporcional de la supuesta gratuidad del estacionamiento de mi vehículo.  Mi vehículo estaría estacionado aparentemente de forma gratuita; pero otros -incluso los que no llegaron con automóvil- pagarían una parte proporcional de mi privilegio.  Es por eso que Milton Friedman dijo que no hay tal cosa como un almuerzo gratis.  El almuerzo que es gratis para unos, necesariamente es pagado por otros.

Las propuestas de forzar la gratuidad, ya sea por medio de legislación, o por medio de boicots es populista e injusta. A continuación un artículo que escribí hace ratales en un contexto parecido:

Algunas personas creen que los parqueos privados deberían ser regulados; que debería haber un control de precios y que, por ejemplo, los propietarios de los estacionamientos deberían responder por daños que ocurran en los locales. Esa perspectiva pierde de vista que el servicio que prestan los estacionamientos y por el cual cobran lo que cobran (y los usuarios pagan sin ser obligados a adquirir el servicio) es el de espacio para estacionar; no el de seguridad para el vehículo. Este último es un tipo de servicio muy diferente al del espacio y no estoy seguro de si alguien querría prestarlo voluntariamente a los precios actuales. Aquella óptica pierde de vista que, cuando hay control de precios, sucede lo que tiene que suceder: escasez.

Mientras tanto, toma en cuenta que:

1. En los estacionamientos generalmente hay letreros que explican que el establecimiento no se hace responsable por daños a los vehículos y que los propietarios los dejan ahí por su cuenta y riesgo. De modo que queda claro que a cambio de cualquiera que sea la suma que me cobren en el parqueo, lo que me ofrecen es un espacio para dejar mi carro; y no me ofrece seguridad.

2. En esas condiciones, está claro que yo tengo que elegir entre no llevar automóvil, dejar ahí mi carro, o dejarlo en la calle y evaluar dos cosas: si quiero seguir dando vueltas en busca de un espacio, o si quiero jugármela y dejar mi auto en la calle para no pagar la tarifa del estacionamiento.

3. Si los dueños de estacionamientos ofrecieran seguridad, seguramente sus costos se elevarían y habría que ver si podrían, o querrían, prestar ese servicio adicional al mismo precio que prestan el de espacio.

4. Lo mismo ocurriría si pagaran algún tipo de seguro. Eso incidiría en sus costos. y podría influir en los precios para el usuario.

5. Para protegerse de usuarios inescrupulosos (o incluso de gente de buena fe que pudiera estar equivocada) en los parqueos tendrían que recibir los vehículos como cuando uno los alquila.  Tendríamos que llenar un formulario con un inventario mínimo de los daños que ya tiene el vehículo al dejarlo estacionado, e incluso un inventario de lo que hay adentro.  ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a invertir en esto cada vez que te estaciones?

6.  Quizás debería haber dos tipos de estacionamiento: unos que sólo ofrezcan espacio, como los que hay ahora; y otros que, por el precio correcto, ofrezcan otros servicios como seguridad, seguro, limpieza y qué se yo qué más podrían querer los clientes y qué más estarían dispuestos a pagar.  Pero estos servicios deberían ser contractuales, voluntarios y pacíficos; no forzados, ni impuestos por la legislación y la política.

A mi juicio está claro, y siempre lo ha estado, que los estacionamientos no cobran por seguridad, sino que cobran por espacio. Es muy peligroso que haya quienes demanden legislación para obligar a otros a ofrecer bienes y servicios que no están dispuestos a ofrecer, a cambio de tarifas que no están dispuestos a aceptar.

Claro que la gente tiene derecho a quejarse de los costos de los estacionamientos (the antique art of bitching) ; pero yo prefiero vivir en una sociedad en la que se respete las libertades de producir, consumir, intercambiar y de servir, sin coerción, ni privilegios.


30
Ago 19

¿Soluciones para el tránsito?

Como tengo suerte de chucho enano pocas veces me atrapa mal el tráfico. Pero en ocho días, el mal tránsito me tragó dos veces: una en la carretera a El Salvador a las once de la noche, ¿vas a creer? ¡A las once de la noche! ¿Y la otra? Entre la 20 calle de la zona 10 y Oakland Mall a tal punto de que llegué más rápido caminando, que el auto en el que iba.

Tráfico en la ciudad de Guatemala.

Escucha el podcast aquí.

De casualidad, el miércoles me topé con un tuit que exhortaba a ofrecer soluciones al tráfico infernal, la autora del buen aporte fue @patigabs y hubo resultados que merecen atención. Algunos fueron del orden de aquellas soluciones que requieren de coacción arbitraria para que se hagan realidad; pero otras no. Unas eran de largo plazo y costosas, y otras no. En fin, te comparto algunas.

Entre las que requieren coacción se hallan la de escalonar los horarios laborales, medida que implicaría la amenaza del uso de la fuerza contra quienes no accedieran a escalonar sus horarios. Además, podría perjudicar el giro de los negocios y causar daños y perjuicios arbitrarios. Eso sin contar con que no faltarían quienes pedirían excepciones y habría privilegios y quizá corrupción. ¡Vaya que no vi una sugerencia del tipo Hoy no circula!

Descentralizar la capital y crear una capital administrativa en otro departamento parece razonable; pero es más fácil y barato decirlo que hacerlo. ¿Ser movería a toda la burocracia, o se contrataría nueva en la nueva capital?

La peor de todas es la de aniquilar totalmente a la raza humana.

Vivir cerca del trabajo y que los niños estudien cerca de casa suenan interesantes; pero, ¿y si no hay buenos colegios cerca de tu casa que está cerca de tu trabajo? ¿Qué va primero?

A mí me gustan la de mejorar la seguridad ciudadana y el transporte colectivo; pero esto último, me parece que solo pasa por liberar el mercado del transporte. ¡Ya basta de hacer experimentos!

A mí me gustan mucho las sencillas que dependen de cada uno individualmente, como ser corteses, no bloquear cruceros, ir en el carril correcto y no distraerse con el teléfono.

¿Tú qué opinas?

Columna publicada en elPeriódico.