14
Mar 25

Antígona y encierros del 2020

 

Etéocles y Polínices, hermanos de Antígona, se enfrentaron mortalmente. El primero recibió los ritos fúnebres de acuerdo con la tradición griega para que su alma fuera admitida en el Hades; en tanto que el cadáver del segundo fue dejado insepulto por orden de su tío, el rey Creonte, ya que Polínices había traicionado a la ciudad.

¿Te acuerdas que el gobierno publicaba los nombres, direcciones y teléfonos de las personas a las que había mandado a aislar?

Entre los griegos antiguos, el alma de un cadáver insepulto estaba condenada a vagar por la tierra eternamente. Ese es el motivo por el cual Antígona decide no obedecer la orden del rey (la ley de los hombres) y procede a celebrar los ritos fúnebres para Polínices (de acuerdo con la ley de los dioses). Y con ese acto desata la ira real para terminar encerrada en una tumba como castigo. Aquella tragedia de Sófocles ilustra muy bien la tensión que hay entre obedecer la ley de los hombres y los intereses del Estado, y la obediencia a leyes superiores, así como atender la necesidad humana de pasar por el proceso de duelo por parte de los deudos.

Te cuento esto porque ayer se cumplieron 5 años desde que comenzaron los encierros forzados en 2020. Porque en este aniversario no deben ser olvidadas las miles de personas que tuvieron que despedir a sus seres queridos desde los muros del cementerio, o desde un teléfono… sin poder verlos. No deben ser olvidadas las personas mayores, ni los niños que murieron asustados, sin el contacto de una mano amada, en la frialdad de algún hospital. No deben ser olvidadas las personas mayores que fueron encerradas, casi como Antígona, a merced del temor y sin tener contacto con sus hijos y nietos. ¿Y los que quedaron? Muchos quedaron con sentimientos de culpa que exacerbaron desequilibrios y neuropatías.

Es cierto que había un virus; pero los encierros forzados causaron devastación emocional, social y económica en muchos niveles. Los encierros fueron un atropello que socavó pilares clave como las relaciones afectivas entre las familias, la independencia económica y nuestra capacidad para actuar de acuerdo con nuestros mejores juicios. Muchas personas perdieron sus empleos, muchos negocios cerraron y muchas inversiones se perdieron. Hay entre dos y cuatro promociones de estudiantes que pasaron de noche y por Zoom dos años importantes de su formación.

Habiendo dicho lo anterior y para que no se olviden ni la crueldad de los encierros, ni el absurdo de los mismos, ¿recuerdas lo absurdo de muchas situaciones?

Nos forzaban a llevar mascarillas cuyos poros son de mayor tamaño que el virus chino que se suponía que iban a detener. Había quienes llevaban la mascarilla forzada… debajo de la nariz, pero cumplían con el mandato.

Nos obligaban a estacionar los vehículos un espacio sí y un espacio no en los parqueos.
Nos hacían pasar por termómetros que no estaban calibrados y que a veces mostraban que teníamos la temperatura propia de una rana.

¿Ya olvidaste los geles viscosos y malolientes?

Dime si no son inolvidables los pediluvios que se suponía que desinfectaban la suela de tus zapatos… contra un virus que se transmitía por el aire. Pediluvios que normalmente estaban secos (porque no tenían elemento desinfectante alguno) y además estaban indescriptiblemente sucios.

Asesinaron el transporte colectivo (porque las camionetas solo circulaban con un porcentaje bajo de ocupación), lo que llevó a las personas a adquirir automóviles y motos para movilizarse y eso multiplicó artificialmente el parque vehicular en el país.

Los niveles de temor e irascibilidad de muchas personas también se elevaron exponencialmente.

Los encierros forzados convirtieron en Pavel Morozov a todo aquel que tuviera el espíritu de un chivato ansioso por manifestarse. ¿Te acuerdas del odio que desató la chica que salió a leer en Cayalá?

¿Te acuerdas de que un día nos encerraban a las cuatro de la tarde y otro a las seis, como si el virus fuera Pedro Picapiedra que se iba del trabajo al sonar el pito?
Yo digo que no hay que olvidar a las víctimas de la psyop del 2020. Ni a las víctimas mortales, ni a las víctimas emocionales, ni a las víctimas económicas. Ni hay que olvidar lo fácil que fue asustar a tantos, tantos. Ni hay que olvidar los absurdos. ¿Cuáles otros recuerdas tú? Y lo peor es que no podemos decir que si aquello vuelve a ocurrir no obedeceremos, porque ¿quién está de ánimos para ir a la carceleta del Organismo Judicial por desafiar un encierro forzado?

Columna publicada en República.


07
Mar 25

Desarmados y presas fáciles

 

La afirmación de que una alta disponibilidad de armas y municiones causa más asesinatos es una simplificación que ignora hechos clave.

Primero: no hay causalidad directa entre una cosa y la otra, ya que Canadá, Finlandia y Suiza tienen tasas altas de posesión de armas y bajas de asesinatos; en tanto que Honduras, con menos armas legales per cápita y un mercado negro muy activo, ha tenido tasas de asesinatos elevadas. Segundo: en las sociedades con instituciones sólidas, la tenencia de armas no se traduce en delincuencia violenta; pero en aquellas en las que hay corrupción e impunidad —incluso si hay pocas armas— suele haber una letalidad alta. Tercero: en Hispanoamérica, gran parte de la violencia armada tiene su origen en pandilleros y mafiosos que tienen armas ilegales en sus manos; armas que no están en tus manos, ni en las de don Chano de la esquina. Cuarto: la demanda de municiones no implica asesinatos, ya que muchas personas usan las que compran para la caza, el deporte o la defensa.

Las personas desarmadas son presas fáciles de delincuentes, de fuerzas paramilitares y de gobiernos autoritarios. La ilustración la hizo Grok.

Las meditaciones anteriores vienen a que circula por aquí la idea de que si tenemos más homicidios es porque hay una gran cantidad de armas en el país, por lo tanto hay una demanda de munición. Por ello, la administración semillera te quiere hacer creer que es el momento para regular la supuesta venta desmedida de municiones.

Hace unos años, en Guatemala había bumper stickers que decían: Los delincuentes prefieren víctimas desarmadas y eso es ciertísimo; pero también los gobiernos autoritarios y totalitarios prefieren ciudadanos desarmados. ¿Te cuento?

En 2012, Hugo Chávez, en Venezuela, el socialismo del siglo XXI, prohibió la venta de armas y municiones a civiles y centralizó su control en manos del Estado y las fuerzas armadas leales a su régimen; lo que coincidió con un aumento en la represión y la incapacidad de los ciudadanos para defenderse de la delincuencia y del gobierno. Tras la revolución de 1979, los sandinistas en Nicaragua restringieron la posesión de armas a los civiles, reservándola para sus milicias y fuerzas estatales; y en la era de Ortega y Murillo, esa política le facilita a aquella pareja el control sobre la población disidente. Luego de la revolución de 1959, en Cuba, Fidel Castro restringió el acceso a armas de fuego para los civiles y esto consolidó el poder del régimen, al eliminar la posibilidad de resistencia armada contra la dictadura. Ya ni te digo qué pasó con los nazis y los soviéticos.
Dicho lo anterior, la autodefensa es un derecho humano; y desarmar a la población la deja vulnerable ante delincuentes y agresores que no respetan la ley.

Y… tú ya sabes, ¿verdad? El gobierno no siempre puede garantizar protección inmediata. Ni puede instalar unas gradas eléctricas en un tiempo razonable. En un país con institucionalidad precaria, la ciudadanía armada actúa como un contrapeso contra un gobierno tentado a volverse autoritario. La posesión de armas disuade la concentración del poder y protege la soberanía popular frente a posibles abusos.

Si las personas pueden defenderse, se reduce la necesidad de una policía omnipresente, se fomenta la autonomía individual y se evita la creación de un estado policial que limite el ejercicio de la libertad; y hablando de libertad, la posesión de armas implica un ejercicio de la responsabilidad personal. La prohibición infantiliza a la sociedad porque supone que las personas no son capaces de manejar su libertad de forma ética y segura.

La relación entre armas, municiones y asesinatos no es lineal ni universal. Factores como la estabilidad social, el estado de derecho y el control de la delincuencia organizada son mucho más determinantes que la simple posesión de armas por parte de la población.

Columna publicada en República.


28
Feb 25

Casa Popenoe celebra al aguacate

 

La primera vez que estoy consciente de haber comido aguacate fue durante un almuerzo, con mi papá, en el Hotel Casa Contenta cuando yo tenía unos seis años de edad. Mi padre preparó una salsa se la añadió al aguacate de entrada y comimos con mucho gusto. Aquella fue la primera ocasión en que fui a pasar vacaciones a Panajachel, ¡sin mis padres!, y mi papá fue a visitarme, por lo que yo estaba muy contento y orgulloso de almorzar con él en el comedor principal. Yo estaba feliz por partida doble: ¡mi padre había llegado, y se había iniciado mi relación de gusto y placer con los aguacates!

Yours Truly con aguacate.

En casa siempre hay aguacates y los comemos todas las semanas. Aunque yo los prefiero en cubos, sazonados solo con sal negra de Sacapulas, también los comemos como guacamol, en caldo de frijoles, o en caldos de pollo o de res, y para acompañar todo lo que se deje complementar por esa fruta deliciosa. Incluso disfruto mucho los helados de aguacate. Nos gustan los aguacates de Panajachel, de La Antigua, de Petén, de la costa sur y de dónde sea, porque todos tienen su carácter particular.

¿Quieres la receta de salsa para aguacates, de mi bisabuela, Adela? Se mezcla en licuadora ½ taza de aceite de oliva, 1 lata de crema de tomate, ½ taza de vinagre de manzana, sal al gusto, 2 cucharaditas de paprika, azúcar al gusto, 2 dientes pequeños de ajo, chiltepes al gusto,se licúa y se prueba la sazón.

Cuento todo aquello porque mañana sábado, en la Casa Popenoe de La Antigua Guatemala, se llevará a cabo el Sexto Festival del Aguacate para celebrar las investigaciones que Wilson Popenoe inició hace más de 100 años sobre el aguacate en Guatemala. Además, seré maestro de ceremonias en esa ocasión celebratoria…y, además, el placer es una necesidad psicológica profunda, como escribió Ayn Rand.

A partir de las 9:30 a. m. habrá dos conferencias: «Aguacate al descubierto: su historia, simbolismo y significado» por Jocelyn Degollado, antropóloga social; y «El aguacate aderezado con… pasión, talento y tecnología» por Enrique García Gaviria, fundador y CEO de Avolution Lab, primer laboratorio gastronómico del mundo dedicado exclusivamente al aguacate.

A partir de las 12:15 p. m. habrá degustaciones con la participación de cuatro escuelas culinarias: Las Gravileas, de La Antigua; la escuela culinaria del Intecap, de La Antigua; la escuela culinaria Las Margaritas, de Guatemala; y la Escuela de Nutrición de la Universidad Francisco Marroquín. También participarán los chefs Josué Alvarado, de Porta Hotel Antigua; Ronald Álvarez, de Casa Santo Domingo; Alex Quintana, de Quintana Bistro; y Marco Sáenz, de Villa Bokeh.

Aguacates con sal negra de Sacapulas.

Mi experiencia con las cuatro veces en las que he participado en el Festival del Aguacate es deliciosa y alegre en muchos niveles. Por supuesto que uno aprende bastante en las conferencias, y luego, en las degustaciones, la variedad y creatividad son impresionantes. Los sabores, aromas y texturas que presentan los platillos salados y dulces que se ofrecen en el jardín de la Casa Popenoe pueden ser sorprendentes y no se puede ser indiferente a sus encantos. Prepárate para sabores que despiertan el alma y para una experiencia de placer a la sombra del ciprés capuchino de la Casa Popenoe.

Columna publicada en República


14
Feb 25

Rehenes del tráfico y la política

 

El viernes pasado, como colapsó el tráfico en la ciudad de Guatemala y como es posible que ocurra hoy, hijos pequeños de muchos de mis familiares, amigos y colegas pasaron entre tres y cuatro horas en los buses de sus colegios sin poder llegar a sus casas. ¿Te imaginas un bus de chiquitos con hambre, sueño y ganas de ir al baño?

Cuando vi cómo estaban las cosas, dispuse irme caminando a casa, y a las 9:30 de la noche volví a la oficina para recoger mi carro.

La ilustración es de República. Haz clic para leer ahí mi columna.

¿Sabes? Es posible que hoy vuelva a ocurrir algo parecido. Seguramente no será igual porque, por ejemplo, muchos colegios dispusieron suspender clases presenciales y todo el que pueda no saldrá a las calles. Esa es una solución parcial y práctica al hecho de que la directiva del gremio de abogados le trasladará el costo de su ineptitud al resto de los habitantes de la ciudad. Se repetirá el abuso… sólo porque se puede.

¿Por qué ocurrió el colapso? Porque hubo eleccion de directiva del gremio de abogados. No para elevar la calidad moral del gremio, ni para mejorar las prestaciones de los agremiados. No para contribuir a mejorar la administración de justicia. Sino porque el control de aquella directiva lleva implícito el poder político para influir en la elección del fiscal general….y porque el Colegio ha de ser una piñata.

¿Por qué es valioso ese poder? Porque aquella directiva es muy importante para la guerra legal o lawfare que, entre nosotros, elevó a la décima potencia la mal recordada CICIG. Esa comisión hizo uso de esa mala práctica a su antojo contra los tirios, y ahora estos hacen lo mismo contra los troyanos. Aquellos quieren recobrar el control de la fiscalía y estos no quieren perderlo.

Lo que ocurrió el viernes pasado, y posiblemente ocurra hoy, es una oportunidad para que los ciudadanos y tributarios conversemos –con seriedad– acerca de cómo evitar que la fiscalía sea usada para la guerra legal y sirva a la justicia.

Por lo pronto, pongo sobre la mesa cinco centavos de ideas: 1. Que actores privados puedan ejercer la acción penal en delitos de acción pública, ya sea de manera directa, o como coadyuvantes. Esto implicaría redefinir el rol del Ministerio Público, y mantener su función de garante de la legalidad y del debido proceso, pero sin el monopolio de la persecución penal. 2. Que personas, o entidades privadas puedan iniciar y conducir procesos penales. Esto incluiría establecer mecanismos claros sobre: quiénes pueden ejercer la acción penal privada (por ejemplo, víctimas, familiares, o asociaciones especializadas); definir requisitos de legitimidad y representación legal; y garantías de imparcialidad y control judicial para evitar persecuciones abusivas, o malintencionadas. 3. Incorporar la figura de fiscal privado, que actuaría en representación de la víctima, o de un interés público legítimo, bajo la supervisión de jueces de control. Este fiscal privado podría: iniciar investigaciones y presentar acusaciones; y solicitar medidas cautelares y participar en audiencias y apelar decisiones judiciales. 4. Para evitar abusos, el control judicial debería ser reforzado, mediante permitir a los jueces verificar la legitimidad y proporcionalidad de las acciones penales iniciadas por privados. Esto incluiría revisar: la legalidad de las pruebas presentadas, la objetividad de la acusación y la adecuación del proceso a los derechos fundamentales. 5. Establecer salvaguardias para evitar el uso de la persecución penal privada como mecanismo de venganza, o coacción, como: sanciones por denuncias maliciosas;  y requisitos de solvencia moral y profesional para los fiscales privados.

Si no cuestionamos el uso político de la fiscalía, seguiremos siendo rehenes de intereses ajenos a la justicia; y la conversación debe empezar hoy.

Columna publicada en República.


07
Feb 25

Basura reciclada, farsa reciclada

 

Tres recipientes para los desechos vas a tener en tu casa a partir del martes próximo, para cumplir con la legislación de gestión integral de residuos y desechos sólidos comunes. En uno vas a poner la basura orgánica, en otro los desechos reciclables y en otro los no reciclables. Originalmente, la legislación estipulaba siete recipientes para siete categorías; pero, finalmente, quedó en tres.

¡Me muero de ganas por ver cómo va a funcionar esto en lugares donde se suele tirar la basura al río o al barranco!

Tiradero de basura en el Puente Los Esclavos.

Sospecho que lo que va a pasar en casas, edificios, colonias y condominios es que uno va a poner las cáscaras de banano, los vasos plásticos y el duropor en tres recipientes distintos, para luego poner aquella basura en tres bolsas distintas que van a parar al mismo camioncito.

Pasará con la basura lo mismo que ocurre con el agua. El agua es procesada en los edificios, por ejemplo, y luego va a parar al mismo caudal que lleva el agua contaminada que viene de poco más arriba.

Para que sepas, la separación de lo reciclable y valioso de lo no reciclable y sin valor alguno ya la hacen los muchachos en los camiones; y también la hacen los guajeros en los barrancos mal llamados rellenos sanitarios. ¿Por qué? Porque nada que tiene valor se desperdicia si hay mercado.

Yours truly con Penn & Teller en Las Vegas.

Si antes usabas una bolsa de basura para poner los desechos que luego son clasificados en el camión o en el “relleno”, ahora usarás tres bolsas. ¿Viste? ¿Te fijaste? Se multiplicará por tres el uso de bolsas plásticas. No sólo habrá más bolsas entre la basura, sino que tu gasto por ese rubro se va a elevar.

Este es el momento para preguntar: esa gente que no paga por bolsas y tira su basura donde sea, ¿cómo va a ser monitoreada para que ahora compre bolsas? ¿La gente que no paga recolección de basura? ¿Cómo van a monitorear que lo pague? Si hay multas por no clasificar la basura en la casa y en la oficina, ¿se van a multiplicar las bolsas de basura dejadas en predios, calles o barrancos? Va a estar chistoso el reciclaje en las ferias a lo largo y ancho del país.

Con la nueva legislación, ¿cómo se van a modificar los tratos entre los que recogen la basura en las casas y oficinas y los guajeros, ahora que a estos últimos les llegará la basura medianamente clasificada? ¿Cómo se va a modificar el “bisne” que tienen algunas municipalidades con la venta de licencias?

Yours Truly con John Stossel frente a Atlas Libertas en la UFM.

En su programa Penn & Teller: Bullshit!, aquellos comediantes pusieron en evidencia lo absurdo de la mentalidad recicladora, no en un pueblecito perdido de Guatemala, sino en una gran ciudad gringa. Mediante una prueba para la televisión, pusieron a personas a clasificar basura en nueve recipientes con nueve criterios; y, ¿sabes qué pasó? Los participantes se pegaron unas confundidas monumentales. Es muy chistoso cómo la gente se presta al disparate sin cuestionar el valor de este. Si le dices a la gente que así se hace en Japón, la gente no duda en hacerlo, aunque sea ilógico.

El periodista John Stossel, en uno de sus programas célebres, dice que el reciclaje hace que las personas se sientan bien y que se eleven moralmente sobre los demás; y que es una forma de religión. Empero, Holly Fretwell, experta del Property and Environment Research Center, explica que no todo reciclaje es bueno y que muchas formas de reciclaje tienen costos tan elevados (en términos financieros y en términos de uso de otros recursos, como energía) que superan los supuestos beneficios.

Stossel y Fretwell coinciden con Penn & Teller en que muchas formas de reciclaje son engaños. Si esto ocurre en un país industrializado, con gente mayoritariamente educada y con autoridades relativamente responsables, ¿qué ocurrirá en otras latitudes?

Este es el problema de las soluciones diseñadas en escritorios y vendidas como panaceas: se imponen sin medir sus consecuencias reales, sin entender las dinámicas del mercado, ni la cultura de la gente. Al final, la basura seguirá en el mismo lugar, pero ahora habrá más bolsas, más costos y más burocracia. ¿Y el ambiente? Bien, gracias.

Columna publicada en República.


24
Ene 25

Bola de socialistas

 

Filosóficamente el espectro político no se divide entre derecha e izquierda porque esas palabras son palabras comadreja. Basado en la creencia de que las comadrejas pueden vaciar un huevo sin romper la cáscara, dando la apariencia de que es un huevo bueno, Friedrich A. Hayek explicó que las palabras comadreja son vacías, pero aparentan tener contenido. Filosóficamente el espectro político se divide entre individualismo y colectivismo.

Desde las perspectivas colectivista, estatista, e intervencionista, los socialismos son la misma cosa. La ilustración la tomé de Facebook.

De acuerdo con el individualismo, toda persona humana individual tiene derechos individuales que nadie —y ningún grupo— tiene la facultad de violar (independientemente de su sexo, etnia, religión, estamento o nacionalidad, por ejemplo). Para el individualismo, los derechos individuales prevalecen sobre los intereses colectivos. En ninguna circunstancia deben ser violados, ni siquiera para el bien de colectivo alguno, por grande que este sea.

Según el colectivismo, los grupos humanos (sexuales, étnicos, religiosos, de clase o nacionales, por ejemplo) tienen supuestos derechos que ningún individuo tiene derecho a obstaculizar, sobre todo cuando esos supuestos derechos benefician a ese grupo en particular. Para el colectivismo, los intereses colectivos prevalecen sobre los derechos individuales.

Los colectivistas más relevantes en el siglo XXI son los socialistas de todos los colores. Los nacionalsocialistas (de Hitler) y los fascistas (de Mussolini) se distinguieron por su colectivismo de carácter étnico y nacionalista. Los socialistas científicos (de Marx y Engels) se apoyaron en la clase social (la de los proletarios) que haría la revolución; y cuando esa parte de su edificio ideológico se desplomó (cosa que advirtió Eduard Bernstein, el albacea de Marx y Engels), hubo que superar a aquel par. Bernstein se unió al Partido Social Democrático de los Trabajadores y abandonó los ideales revolucionarios.

Estos ideales revolucionarios fueron rescatados por Lenin con el concepto de la vanguardia del proletariado (porque el proletariado ni se había depauperizado ni estaba interesado en revolución alguna) y por Mao, que volteó sus ojos hacia el campesinado (porque en China no había proletariado). De los socialistas utópicos no hablamos porque no fueron relevantes en el largo plazo.

La Escuela de Fráncfort sacó el pecho de forma ingeniosa y abandonó la científica lucha de clases (que hacía aguas por todas partes) e ideó la lucha entre oprimidos y opresores, lucha que era mucho más versátil que la del socialismo científico. Es tan versátil que, en pleno siglo XXI, da para incluir al clima, a los animales y hasta los géneros inventados.

El ideal socialista sobrevivió a sus desbarajustes por medio de corrientes que se ampararon en la democracia (el gobierno de la mayoría). Tal es el caso del socialismo democrático o socialdemocracia. A algunos teóricos les gusta hacer como si aquellos conceptos son diferentes; pero hacen malabares. Los socialistas democráticos rechazan los métodos violentos de los socialistas científicos, les gusta llegar al poder mediante el voto popular y, una vez en el poder, suelen modificar las reglas para crear clientelas electorales que dependan del presupuesto del estado y que, por lo tanto, sean votantes casi incondicionales.

El socialismo democrático es internacionalista, y los partidos de esa persuasión suelen estar agrupados en la Internacional Socialista o la Internacional Progresista, grupos que acogen bien a los socialdemócratas. El socialismo democrático es estatista e intervencionista. Como sus colegas de arriba, estiman que los intereses colectivos deben prevalecer sobre los derechos individuales.

Los socialdemócratas también, y también son estatistas e intervencionistas. Hay quienes dicen que la socialdemocracia es más compatible con el capitalismo que el socialismo democrático; pero capitalismo, socialdemocracia y socialismo democrático son excluyentes. ¿Por qué? Porque no puede haber capitalismo sin respeto absoluto a los derechos individuales, ¡sobre todo frente a los intereses colectivos! Como sus pares de arriba, los socialdemócratas se basan en la justicia social (que es la negación de la justicia, por ser redistributiva) y en la equidad (que es la negación de la igualdad de todos ante la ley, por igualitarista). El hecho de que las socialdemocracias toleren la propiedad y las empresas privadas (para ordeñarlas) no las hace compatibles con el capitalismo.

No es un detalle de fondo ni de importancia, pero sí es una curiosidad: a los comunistas se les dice rojos (como a la China roja), Bandiera rossa es un himno de los comunistas y socialistas italianos, roja es la bandera del socialismo democrático y roja es la rosa de la socialdemocracia.

No hemos mencionado al socialcristianismo, que es una corriente política que participa de los principios del socialismo democrático o socialdemocracia y del cristianismo. Para esta corriente, el capitalismo es una forma de idolatría enraizada en la codicia y la avaricia, del mismo modo que para otros socialistas, como los agrupados en la Internacional Progresista, el capitalismo es un virus que hay que erradicar (a menos que se lo pueda ordeñar).

Cuando los distintos socialistas discuten a qué corriente pertenecen y por qué son diferentes de sus iguales, me acuerdo de aquel meme en el que tres hombres araña se señalan unos a otros porque son la même chose, como diría mi abuela. Son las antípodas del capitalismo, y del capitalismo sus columnas son el respeto absoluto a los derechos individuales de todos, la igualdad de todos ante la ley y el respeto al principio de no agresión.

Columna publicada en República.


17
Ene 25

Explora Tikal con ojos de niño

 

Los tres eventos que me fascinaron con los antiguos mayas fueron una visita que hice a Iximché, cuando estaba en cuarto grado de primaria; la visita que hice -con mi padre- al Museo Nacional de Arqueología y Etnología uno, o dos años antes; y mi primera visita a Tikal cuando estaba en segundo año de Básicos. Aquellas experiencias despertaron en mí un asombro que sigue vigente.

Haz clic en la foto para comprar Las aventuras de Yaxun B´alam.

Por eso me encanta haber leído Las aventuras de Yaxun B’alam en las tierras mayas, por Sylvia Valiente; obra ilustrada por Lila Ramírez. Este libro está pensado para niños, pero también es una bonita forma de iniciarse en la exploración de la cultura maya del período clásico, tenga uno la edad que tenga.

Primero porque tiene historias bien contadas, ¿y quién puede resistirse a historias bien contadas? Segundo porque las ilustraciones y las actividades manuales que trae la obra, cuando no son educativas, son relajantes. Tercero porque de verdad dan ganas de acompañar a Yaxun en sus aventuras. Cuarto porque tiene contenido multimedia.

Cuando eres niño y Yaxún B’alam te lleva por El Baúl y Kaminaljuyú -para luego dirigirse a Quiriguá y adentrarse en la selva rumbo a Yaxhá, Tikal, San Bartolo y El Mirador- te da la oportunidad de explorar un mundo que no conoces. Yaxún te anima a leer más y a ampliar conocimientos para descubrir lo fascinante de los mayas que vivieron en aquellas ciudades.

Lo importante de estas meditaciones es que cuando uno es niño las ventanas para maravillarse están todas abiertas; y cuando uno es niño puede maravillarse con casi todo: deportes, música, personas, libros, lugares, cuadros, comidas y culturas.

Luego de aquella mi primera visita a Iximché, recuerdo que fui a Panajachel como tantas veces y compré unas piecesitas de barro supuestamente mayas en una tienda de antigüedades con dinero que me había dado mi bisabuela, Mami. Cuando se las mostré a ella, me dijo que no gastara mi dinero en esas cosas porque seguramente eran falsas. Acto seguido sacó de su armario una cabeza de barro y me la obsequió después de decirme: Esta tal vez es de verdad. Desde entonces atesoro esa pieza.

Mi mamá y mi hermana disfrutaron el libro porque, si bien es una obra introductoria, no es una obra humilde. Con talento y con la ayuda de Yaxún B’alam e Iki (el búho), el lector con algo de espíritu de niño encuentra motivos para interesarse en el cacao y en el jade; así como en la numeración, en la asombrosa escritura maya y en los calendarios. ¡Adivina quién le dio voz a Ik y quién es el de la cerbatana en el vídeo de abajoi!

Si mi primer contacto con la cultura maya fuera Las aventuras de Yaxun B’alam, a cualquier edad me moriría de ganas de visitar Tikal, o por lo menos de ir a hacer un picnic en Iximché, o en Chuwa Nim Abaj e imaginar que soy un viajero en el tiempo. Eso sí… inmune a la captura para el sacrificio.

El niño que hay en mí siempre se ha embobado un poco con la cabeza que me dio Mami y, como a veces ese chiquillo me hace jugarretas, ahora me gusta pensar que Yaxún B’alam se la obsequió a mi bisabuela. Y me dan más ganas de leer sobre las novedades y los descubrimientos más recientes en sitios arqueológicos enigmáticos.

Columna publicada en República.


10
Ene 25

Costos del caos vial

 

Nueva York es la primera ciudad gringa en establecer un sistema de cobro para conductores que quieran hacer uso de las calles con sus vehículos; se aplica a ciertas partes de Manhattan y la tasa es de US$9, que equivale a unos Q70.

Pero no es la única ciudad del mundo que cobra por circular. Singapur lo hace ¡desde hace 40 años! Oslo y Estocolmo tienen cobros desde 1990. Milán y Ámsterdam les cobran a los vehículos de acuerdo con la contaminación que generan. Londres ha ido ampliando el cobro desde 2003.

La ciudad de Nueva York cobrará un arbitrio por usar calles de Manhattan. La foto la tomé de X.

En la mayoría de ciudades, el cobro es por motivos ambientales; pero también puede ayudar a resolver el más básico problema de congestionamiento, como ocurre en la ciudad de Guatemala. Por un lado, el precio sirve para invitar a los conductores a hacer un uso más racional del recurso de las calles y evitar el desperdicio. Por otro lado, la tasa o arbitrio puede ser una fuente de ingresos para mejorar la calidad de las calles e incluso la del transporte colectivo si es que se insiste en seguir con la necedad de que dicho transporte sea estatizado. Sin embargo, lo ideal sería que fuera liberada la provisión de aquel tipo de transporte para que la creatividad empresarial buscara soluciones, en vez de encargársela a la burocrácia y la política anquilosadas.

Es cierto que el cobro puede enfrentar oposición, especialmente entre grupos que suelen estar a la búsqueda de cualquier oportunidad para la violencia. Pero en Guatemala esos grupos ahora están orbitando el poder, así que están bastante menos intensos. Además, ¿es posible confiar en que los beneficios para la calidad del aire y para el tráfico pudieran disuadir a la oposición irracional?

El 12 de diciembre pasado tardé 80 minutos en avanzar desde mi casa al Obelisco, que son solo 16 cuadras; ¡eso es cinco minutos por cuadra! El martes y miércoles pasados, los atascos en la 20 calle de la zona 10 fueron apocalípticos en la tarde/noche. ¿Viste la foto que circuló hace poco del mar de motocicletas en Ciudad Quetzal? Si yo estuve a punto de perder la paciencia en diciembre, ¿cómo será pasar por experiencias así casi todos los días?

Esos niveles de atascos tienen costos que la gente paga, pero no está consciente de que los paga. El tiempo de uso de los vehículos se multiplica y, con esa multiplicación, se elevan los costos. Las entregas se hacen más difíciles y caras. La calidad del aire se deteriora. Costos, costos, costos; pero sospecho que eso no es nada comparado con los costos emocionales del tráfico. ¿Cómo será pasar una hora, o dos en un tráfico que no avanza después de una jornada laboral? ¿Cómo será pasar ese tiempo de pie en una camioneta atiborrada? ¿Cuánto tiempo falta para que la crispación que genera el tráfico produzca incidentes violentos horribles? ¿Cuánto vale la hora extra que pasas en el tráfico en vez de pasarla con tus hijos? Costos, costos, costos.

Tráfico cualquiera en la ciudad de Guatemala.

Si las autoridades dejaran de jugar al hechicero -como Mickey Mouse en Fantasía– en aquellas condiciones los precios para el uso de las calles, acompañados por una liberalización del transporte colectivo, pueden ofrecer soluciones relativamente rápidas y eficientes para el sufrimiento costoso que viven miles y miles de personas todos los días.

Columna publicada en República.


03
Ene 25

Virgen de la Pólvora y fiesta

 

Este día no volverá jamás, y quien no lo saboree, lo beba y lo olfatee, jamás volverá a encontrarlo en toda la eternidad. El sol no brillará nunca como lo hace hoy… haz tu parte: canta una canción, la mejor que hayas cantado, escribió Hermann Hesse; y la frase viene como anillo al dedo para mi primera columna del 2025, porque te voy a contar sobre el rezado de la Virgen de la Pólvora.

Lo niños conservarán las tradiciones de los toritos y los fuegos artificiales.

¡A que no sabías que hay una Virgen de la Pólvora!… y a que no te extraña que en Guatemala, la tierra del incienso y de la pólvora, salga en procesión.

Durante 63 años viví convencido de que el 1 de enero era un día de silencio y sin tráfico, uno de levantarse tarde y con hueva; y uno de goma —cuando ese era el precio de divertirse como mico—. Jamás me imaginé que en un mundo completamente distinto, ¿o fue en una dimensión distinta?, se celebra una de las fiestas populares y callejeras más espectaculares que he visto.

El landa llevaba al dragón de siete cabezas.

El miércoles en la noche la vivimos en el barrio de San Gaspar (a un costado del Teatro Nacional) y luego hacia la 1ª avenida y 23/24 calle… por ay. A la procesión la acompañan sendas tropas de diablos y arcángeles que, cruzando machetes, escenifican la lucha del bien contra el mal. Pero lo más espectacular —como no puedes imaginarte— es la cantidad de pólvora que precede al cortejo.

Entre la pirotécnia espectacular, diablos y arcáneles libraron la batalla del bien contra el mal.

A lo largo del recorrido hay metros y metros de ametralladoras, muchas de ellas trenzadas y aderezadas con bombas. Hay miles de cajas de fuegos artificiales que iluminan con colores la noche. En la cuadra donde nos apostamos para ver el paso del anda, esta se detuvo cerca de una hora porque fueron quemados cinco toritos y una cortina. Una cortina es un despliegue de fuegos artificiales que tiene palabras que se iluminan. ¡Ni en Joyabaj, para la fiesta de la Asunción, vi tanta, tanta, tanta pólvora!

También impresiona la música de la banda, que no solo es alegre como la que suele acompañar a las procesiones festivas. Son canciones dedicadas a la mujer amada y admirada, e incluso de despecho. La mayor parte de ellas podrían parecer inapropiadas para algún meapilas; pero desde la perspectiva popular, son canciones bien enraizadas en el folclore, como Perfume de gardenias, o El Superman.

A lo largo del recorrido, personas lanzan obsequios a las multitudes.

Como son barrios donde vive gente, las personas salen de sus casas y le dan la bienvenida al cortejo con todo. ¡Por supuesto que queman pólvora! Pero también sacan bocinonas con musicón. En algunas casas regalan cosas a la multitud. Por ejemplo, en una vimos cómo tiraban ponchitos y en otra vimos que obsequiaban tamales. Eso ocurre a todo lo largo del cortejo, y no faltaban quienes bailaban en las calles.

¿Qué te digo del anda? Sobre ella iban la Virgen de la Pólvora, un arcángel y un dragón con siete cabezas de acuerdo con la iconografía tradicional. ¡Pero en los dientes filudos del dragón se veía la saliva! ¡La espuma y el color del mar casi que olían a sal!

Yo hubiera seguido hasta quién sabe qué hora, pero el frío empezó a calar y volví a casa. En esta dimensión —en la que estamos tú y yo ahora— y desde mi balcón la noche estaba serena, oscura, tranquila, dulce y gentil; pero en lontananza y en la profundidad de la ciudad, en la otra dimensión, se escuchaban los fuegos artificiales (que no se veían por la distancia y los edificios). Por unos segundos me pregunté si lo que había vivido hacía solo 20 minutos no había sido un sueño. Pero afortunadamente no lo fue. Fueron Guatemala y los chapines. Tierra de contrastes y de gente que sabe saborear, beber y olfatear la vida, y sabe que un día como hoy no le será vuelto a ofrecer jamás. Guate es una tierra de fiestas constantes y estoy seguro de que no hay tiempo suficiente para vivirlas todas.

Gracias a mis amigos Sergio y William por cambiar para siempre mi primero de enero; y gracias a los jóvenes —del Don Bosco— que hacen posible esta fiesta en calles y barrios antiguos.

Columna publicada en República.


28
Dic 24

Bromas, chebos e inocentadas

 

Inocente no es exactamente sinónimo de chebo; pero es una persona fácil de engañar, especialmente si es porque es confiada. En Guatemala, hoy se celebra el Día de los inocentes.

El día suele ser festejado con bromas y engaños en los que uno cae, precisamente por confiado, aunque a veces por baboso. Cuando yo era niño y adolescente recuerdo que los periódicos publicaban titulares engañosos y, si uno no estaba consciente de la fecha, bien podía ser engañado por lo que leía.

La masacre de los inocentes. Cornelis van Haarlem, Dominio público, via Wikimedia Commons.

Mi padre, cuyo cumpleaños era el 1 de abril (que es el April Fool’s Day en los Estados Unidos, el equivalente del Día de los inocentes), gozaba esta fecha. Recuerdo que un año llamó para avisarnos, a mis hermanos y a mí, que alguien nos había enviado regalos navideños a su oficina y que el mensajero llegaría con ellos en cualquier momento. Así que nos tuvo a los cuatro —toda la mañana— esperando ansiosamente, exactamente como espera uno cuando es niño. Por supuesto que los regalos no llegaron y él se divirtió mucho cuando llegó a almorzar y nos encontró más inquietos que de costumbre.

Hay bromas clásicas como la de llamar a alguien que uno sabe que no está disponible y dejar el mensaje de que lo había llamado el señor León. ¿Cuál era la gracia? Dejar el número de teléfono del zoológico para que la víctima de la broma le respondiera la supuesta llamada al señor león.

Mi favorita de todos los tiempos fue la de publicar un anuncio en el periódico que decía: Se compran árbolesde Navidad usados. Se pagan Q X por pie. Lleve el suyo a la dirección XX. El truco era poner un precio tan atractivo por pie que incentivara a las víctimas potenciales a desarmar su árbol y llevarlo. Dos víctimas había: el que llevaba el árbol y el de la casa a la que iban a depositar arbolitos secos.

A las bromas del Día de los inocentes se les llama inocentadas, y las hay complejas, como la de los arbolitos, o sencillas, como la de cambiar el azúcar por la sal a la hora del desayuno, y la de cambiar las horas de los relojes. Esta última era especialmente buena al momento de ver a la víctima correr como desesperada porque iba tarde al trabajo, o a lo que fuera.

¿Cuál es la frase tradicional para cuando las víctimas han caído en el engaño? ¡Por inocente!

La otra masacre de jóvenes inocentes.

Hay, sin embargo, inocentadas muy crueles.

El salario mínimo es una de ellas. Como lo que se ve es un alza en el salario nominal, para quienes tienen la suerte de tener trabajo, los inocentes, chebos y confiados creen que es una buena medida. Sin embargo, la inocentada está en lo que no se ve. El salario mínimo encarece los puestos de trabajo para quienes no tienen empleo; para los jóvenes sin experiencia, que buscan un primer trabajo; y para los mayores que ya no son suficientemente productivos. El salario mínimo encarece los puestos de trabajo y, en los sectores más vulnerables —que son las empresas pequeñas y medianas, así como las que pasan por malos momentos—, genera recortes de personal. Como el alza de salarios no es consecuencia de mayor productividad, sino que es una imposición política, los nuevos salarios nominales empujan hacia arriba los precios y ¡por inocentes! el valor de salarios reales cae.

Columna publicada en República.